sábado, noviembre 17, 2007

Escaramujo:analisis

beto juarez En otro lugar del foro algunos amigos me explicaban hoy algunas cosas sobre Escaramujo y El guije.
Cosas que dieron por tierra con mis previas teorías sobre esas canciones.
Me pasé la tarde dándole vueltas a eso del escaramujo. Todavía me cuesta aceptar que el escaramujo es una planta y no una criatura. Algunos hábitos se resisten a ser aniquilados. Desde la primera vez que la escuché, armé una idea de la canción en función de esa lectura; por eso, después de que me desasnaron de modo tan contundente como amable, contrariado me fui al disco y lo escuché varias veces con la letra en la mano, sin perderme una coma, hasta que en algún momento, sin darme cuenta del todo, empecé a escucharlo de otra manera, como por primera vez. Además, hallé en youtube una versión de este año, en Sevilla, muy bonita, mucho más caribeña. Resultó una jornada bastante curiosa, intensa, a merced de los laberintos de la palabra, la voz y la guitarra de Silvio.
Ahora bien, y perdonen la tozudez, además de reparar en el detallito particular de que la letra de la canción por sí sola no da pistas sólidas para descubrir lo que ustedes me aclararon sobre el escaramujo, yo me puse a pensar en una serie de cosas que aparecen en Escaramujo a las que antes yo no había prestado atención.
Mi anterior entendimiento de la canción me llevaba a creer que en Escaramujo, como en El Guije, quien decía “yo” en la canción era el escaramujo del título. De allí, quizás, mi sorpresa, mi resistencia a aceptar que ese ente es, en realidad, una planta. Es que yo estaba increíblemente mal encaminado. En ningún momento en la canción oímos al escaramujo: quien habla, quien dice la canción, de cabo a rabo, es Silvio mismo.
En la primera estrofa, la última pregunta de la serie inicial de preguntas dice claramente: “¿Y por qué el escaramujo es de la rosa y el mar?” Y tras decir eso, Silvio, el que dice la canción, afirma: “yo vivo de preguntar, saber no puede ser lujo”.



Y si acaso en esta estrofa introductoria hubiera/hubiere/hubiese alguna sombra ambigua, al final de la segunda y tercera estrofas está todo definitivamente claro. En ellas oímos: “Soy de la rosa y de la mar, como el escaramujo”. El narrador de la canción es COMO el escaramujo; ergo, NO ES el escaramujo. Por tanto, en la canción el escaramujo no habla, tan solo se habla de él, como de muchas otras cosas. En Escaramujo no pasa lo que en El Guije, canción en la que se nos informa de entrada, desde el vamos: “Del fondo soy de la laguna fría…”. Allí habla el guije, esa criatura inverosímil y entrañable; allí el guije es asunto de la canción y narrador de su propia fábula.



Imaginen pues mi sorpresa: llevo escuchando Escaramujo por lo menos unos 5 años, me precio de entender muy bien a Silvio y de pronto, de un plumazo, resulta que el escaramujo no es una criatura y también que ni siquiera es él quien narra la canción. Demasiado para un fan dedicado, militante, fundamentalista, como me precio de ser. Así que para no ceder a las crecientes olas de la devastación, me puse a interrogar a fondo la letra de la canción.



Escaramujo es, obviamente, una canción cantada por alguien que mira el mundo con ojos de niño. Alguien que, como los primeros filósofos, no da nada por seguro, se asombra de todo, se consume en un afán de saber. Afán de saber y mirada de niño que se traducen en el recurso a las preguntas medio tontarronas y a la vez muy serrucha-pisos que son típicas de los infantes, preguntas que marcan la cancha sobre la que juega Escaramujo. Esas preguntas onda: ¿papá, por qué los globos se caen para arriba?, por ejemplo. Quienes son padres tienen vastos repertorios de preguntas semejantes.
“Niño soy tan preguntero”, declara Silvio en la estrofa siguiente, y ni falta que hacía esa confesión. O tal vez sí, ya que en la segunda estrofa el narrador de la canción ya no es tan infantil. En esa estrofa, por lo demás, tenemos la única alusión a la naturaleza vegetal del escaramujo: “tan comilón del acervo que MARCHITO si le pierdo”. Este es un escaramujo cuya savia, cuya clorofila, es el acervo, es la tradición, es la poesía.
Dije que esta estrofa ya no es tan infantil porque a lo largo de ella vemos que el niño ya no pregunta tanto, sino que está empezando a sistematizar conocimiento: la lluvia para él ya no es milagro inexplicable, ya no impulsa a preguntar nada, por que él sabe, ha aprendido (y, como a todos nos pasa, “se convierte en su saber”) que el agua que hierve suelta vapor, que éste forma nubes y que éstas devienen lluvia: “el agua hirviente en puchero suelta un ánima que sube a disolverse en la nube que luego será aguacero”.
En términos de historia de la humanidad, en esas dos estrofas hemos pasado de la filosofía primera de los presocráticos, del asombro ante lo inédito del mundo, a los inauditos esfuerzos lógicos de Aristóteles y los geómetras pitagóricos, quienes abrirán la vía que culminará en la colosal abstracción de Descartes y las supersticiones positivistas (y de allí entraremos a la era moderna y el mundo industrial): ya no bastan mitos asombrosos, desde ese momento la magia es ridiculizada, menor, y se buscan explicaciones en términos de causa y efecto. La ciencia, en suma. O como quiere Silvio: “si saber no es un derecho, seguro entonces será un izquierdo”.
La tercera estrofa es alucinante. Nada nos prepara para ella. Al menos yo, vapuleado como venía con tanta nueva y desconcertante información, caí fulminado. Creo que hoy es mi estrofa favorita en toda la obra de Silvio: en la inteligencia que gobierna Escaramujo (¡y Silvio dijo en Sevilla que la hizo como contribución a un disco para niños!), lo que la tercera estrofa, la conclusión de esta historia del pensamiento humano en 5 minutos según Silvio Rodríguez, viene a postular es un salto olímpico, una suerte de paradigma epistemológico. Un salto que el mismo Silvio, firme en sus ideas marxistas, acaso no vio venir. Ya que estamos, Escaramujo puede entenderse como ilustración del principio lógico hegeliano que es el soporte teórico del materialismo dialéctico: la primera estrofa es la tesis, la segunda estrofa es la antítesis, la tercera es la síntesis.
Silvio empieza a enunciar la estrofa final, la síntesis del problema de Escaramujo, diciendo ser “aria, endecha, tonada” y luego, contra todo pronóstico sobrio, contra sus usos más canónicos incluso, pasa a enumerar a las más altas personalidades espirituales de la historia. Lao Tsé, Buda, Mahoma, Jesús (diferenciado de su versión Yahvéh). Todos ellos aparecen mencionados explícita o lateralmente. Es más, Silvio se da modo de incluir un mito precolombino: la sensacional serpiente emplumada de los aztecas.



Por si no bastara con todo lo anterior, hecho esto, como quien se quita una pelusa de la hombrera del cardigan, viene y anuncia: “soy la pupila asombrada” (como en la primera estrofa), “soy todo lo que se junta para vivir y soñar” (la ciencia, el saber insondable de la especie, el genoma, como en la segunda estrofa) y, finalmente, cerrando el ciclo: “soy el destino del mar, soy un niño que pregunta” (la síntesis de la tercera estrofa). Frase que nos recuerda la conocida anécdota de Newton jugando con unos guijarros a la orilla del mar, comparando ese grano de arena con la vastedad de lo desconocido, augurando un vasto porvenir para la ignorancia y sancionando que nunca dejaremos de ser niños ante el misterio del cosmos, por mucho que caminemos por la luna y patatín y patatán.
No deja de sorprenderme la apuesta de Silvio por los maestros del espíritu. Hay, lo intuyo, una moraleja, una enseñanza esencial allí, pero no me da el cuero para siquiera hacerle un pespunte. No me olvido de que “el escaramujo es de la rosa y del mar”, como no olvido que la rosa es, según El Nombre de la Rosa, el mayor símbolo en Occidente de la pasión, y el riesgo, de saber, de preguntar (en otra canción, Silvio ha recordado a Giordano Bruno, como recordarán).
Cedo la osadía a los sabios silvistas del foro.
Como me excedo en abusar de la paciencia de los amigos silviófilos, concluyo mis perplejidades volviendo a mi motivo inicial: el parecido que yo veía entre las canciones tituldas Escaramujo y El Guije. Parecido, claro está, inexistente. Sin embargo, a la cola de la serpiente emplumada que se menciona en Escaramujo, quisiera comentarles que acá en Bolivia tenemos también, legado por las culturas ancestrales, el mito de la criatura que habita en las lagunas. Una variación de la tradición romana de los dioses lares, según algunos. En la parte en que yo vivo, en la zona tropical, lo llamamos “El Jichi”. En la región andina, la tradición aymara y quechua, en su elaborada cosmogonía (una cosmogonía en la cual, por ejemplo, el pasado es aquello que está delante de uno, ya que es lo conocido, lo que se puede ver, en tanto que el futuro está detrás, a la espalda, puesto que es ignoto, que no se puede ver) tiene lugar en lo alto de la jerarquía de divinidades para los “achachilas”, los dioses tutelares. En ambos casos se cuenta que esta criatura que habita en lagunas y arroyos es quien hace posible que existan las lagunas y los arroyos, ya que cuando “El jichi” muere o se va a otro lado, la laguna se seca. Es una tradición, o leyenda, muy viva, a tal punto que existen relatos de viajeros (desde el siglo 18) quienes afirman haber visto al jichi, haber logrado sacar fotografías y cosas así. Otros estudiosos afirman que estas criaturas son parientes de Nessie, el famoso habitante del Loch Ness en Irlanda. Imagino que otros países guardan leyendas similares y que en ellos el guije de Silvio tiene familiares muy cercanos. Así sea, ya que el oficio de guije, me imagino, ha de ser muy solitario

reijavo no te preocupes por la extensión de tus comentarios, lars larsen nos tenía acostumbrado a testamentos muchísimo más largos. Y no pr eso menos interesantes por supuesto.

Pero beto, amigo, a veces las cosas son mucho más simples de lo que queremos que sean (conste que digo " a veces" y conste que con esto no quiero decir que esta canción tenga que ser precisamente una de ellas).

Fijate que la temática de la canción podría haber prescindido de la rosa y de dicho molusco, pero entonces, ¿por qué silvio los emplea? vaya a saber uno! sólo silvio lo sabe, quizás por alguna anécdota, algun escrito que cayó en sus manos, quién lo sabe si no él...

Tus análisis filosóficos-epistemológicos-teológicos son ciertos, concuerdo con ellos, pero a veces me pongo a pensar que silvio no se da tantos cabezazos para hacer una canción, vuelvo a decir, a veces sí, pero a veces no, y con esto no quiero decir que esta precisa canción sea una de esas.....


escaramujo Excelente lectura Beto. De la mano de voz de Silvio uno puede llegar a muchos destinos. Tu explicación ilustra muy bien uno de los factores que considero que convierten la poesía de nuestro aprendiz de brujo en algo diferente. Se trata de la progresión temática, gracias a la que el contenido crece, añade nuevos matices, le salen ramas tiernas que luego por arte de magia se unen armoniosamente con lo anterior para crear un significado único.

Como señaló Silvio en sus conciertos de España,(en Madrid se detuvo a contar eso más que en Sevilla y ,de paso, puso a parir creo que a Alberto Cortez?) Escaramujo es una canción de encargo. La compuso para un disco de la Unicef dedicado a la infancia que luego no apareció. Por eso la voz infantil. Pero como creo que en Silvio también hay algo combativo siempre me parece que el ombligo de la canción está en ese verso que ya te señalé en otro sitio: Si saber no es un derecho seguro será un izquierdo reforzado por este otroyo vivo de preguntar, saber no puede ser lujo. Y es que en nuestro mundo no todos los niños tienen las mismas opciones de recibir una educación digna, en algunos lugares porque el estado no se encarga de proporcionarla, o los menores están desprotegidos; en otros, del primer mundo, porque se distingue entre la educación privada, pagada, para unos pocos y una educación pública que tiene que afrontar todos los problemas, luchar con las injusticias sociales, solventar lo que ya no tiene arreglo. (¿A que a ningún Silviófilo se le pasa por alto a qué me dedico?)

Y claro, si un niño pierde ese derecho, ¿qué está perdiendo? Silvio nos lo explica en el resto de la canción: la vida, porque el ser humano vive desde su más tierna infancia de preguntar. Por eso, como bien comentas en tu mensaje, se habla de la ciencia (el agua hirviente en puchero..), el deseo de aprender ([i]marchito si le pierdo una contesta a mi pecho(curioso, Silvio aprende con el corazón)), la poesía y la música que son un modo de conocimiento que llama a las fronteras de la vida y la muerte en todas sus formas, desde las refinadas operas, hasta las endechas de los trovadores, para finalizar en las coplas de los humildes mariachis(soy aria, endecha, tonada).El último lugar lo reserva para el conocimiento filosófico, espiritual, místico, religioso (Mahoma, serpiente emplumada, Jesucristo) que busca responder y lanza la misma pregunta que lanzaba el niño al descubrir el mundo: ¿qué narices pintamos aquí?.
Por eso la síntesis: el destino del mar y el niño que pregunta se unen. Por cierto, me planteo si ese destino del mar no será una alusión al origen de la vida en los océanos. No sé, posiblemente es todo más simbólico.

Igualmente no dejo de coincidir con los demás en el placer de ese verso que celebra el asombro del conocimiento: [/i]soy la pupila asombrada que descubre como apunta. Es visual, pictórico, fotográfico, es esa imagen de la pupila humana abriéndose y reflejando lo que ve.

En fin, supongo que repito muchas de las apreciaciones que ya se han hecho, pero realmente es una alegría poder platicar un trecho con ustedes, y una alegría contar con Beto, entre nosotros.

beto juarez Se me había escapado ese elemento que señala el homónimo silviófilo. Me fui por las ramas y olvidé el tronco.
Por suerte, hay pupilas que apuntan bien y descubren todvía mejor. Descubren, es decir quitan velos que cubrían a las cosas.

Es cierto, lo ue menciona Escaramujo es una preocupación contante en el maestro. Ya en Acerca de los padres tomaba una posición sin ambages. Y es más fuerte incluso en Cuando era un enano y en una muy rara titulada, creo, La nueva escuela.

Recuerdo también haber visto en algún lugar una charla con Verónica Castro en la que Silvio dice que su lema personal es una divisa martiana: "ser cultos para ser libres".

Y así... qué lindo seguirle el hilo a todas esas palabras que se juntan para vivir y soñar. Qué lindo, de verdad.

monica Gracias a todos por vuestros comentarios, es un gusto leeros; sin duda hay más de un profesor de literatura por aquí (al menos vocacionalmente). De verdad, qué bien esribís....
He vuelto a escuchar lo de Madrid y de Alberto Cortez sólo dice algo así como que la canción que le tocó a él cantar hablaba de bomberos... ¿me habré perdido algo?

escaramujo Sii. Yo no tengo el concierto, pero recuerdo lo de los bomberos, y yo lo entendí como una ironía, como si la canción de Alberto Cortez fuera un poco ridícula. Como no conozco la canción, pues no estoy seguro.

Gracias por las palabras cariñosas. Hay días en que los que entramos en un aula las necesitamos.

monica Bueno, entonces es sólo cuestión de interpretación...; yo no percibí ironía ninguna y además me extrañaría un poco que Silvio se metiera con Alberto Cortez o con cualquier otro autor sólo por eso; creo que para esas cosas es bastante respetuoso.


beto juarez
Como expuse más arriba, más allá de ciertos entusiasmos interpretativos, se me hace evidente que uno de los ejes que discute Escaramujo es la cuestión del saber, rastreando ese proceso de adquisición de conocimiento desde la ingenuidad de la infancia hasta la madurez racional.
Es una suerte de lugar común comparar el desarrollo científico de la humanidad con el del ser humano: la prehistoria, la antiguedad, corresponde a la infancia, la edad media a la pre-adolescencia, la modernidad a la madurez. Se dice, entonces, que cada individuo reproduce, a escala, los diversos estadios recorridos por la especie desde el descubrimiento del fuego hasta las líneas de chat.
Me gusta mucho contrastar esas ideas con el arte de Silvio. Algo de ese gusto personal se ha traspapelado en lo que, así sea en forma muy esquemática, mencioné sobre Escaramujo.

Me tomaré la libertad de comentar un par de cosas más. El amigo escaramujo recuperaba el lema enigmático que Silvio presenta hacia el final de la canción: “Soy el destino del mar”. Antes, al comienzo de esa estrofa última, el maestro había afirmado: “Soy aria, endecha, tonada”. En su momento, el homónimo silviófilo nos ofreció un par de conjeturas muy pertinentes. Creo hallar un atisbo de respuesta posible a ese ambiguo destino del mar en esta otra frase: “yo vine para preguntar, flor y reflujo”. Es decir, esa tesis materialista, tan cara a Gramsci, que ve la Historia como una sucesión de “corsi e ricorsi”; vale decir “flujos y reflujos”, pleamares y bajamares, el vaivén insondable del mar. Notemos que Silvio usa ese “flor y reflujo” también a la manera del mar: éste aparece por vez primera al inicio de la parte final, y vuelve a aparecer, igual pero distinto por el mero hecho de la repetición, al cierre de la canción. Corsi e ricorsi, pues.

Otra frase que también mencionaron los amigos silviófilos fue esa que dice: “soy la pupila asombrada que descubre como apunta”. De la mano de esa palabra que en muchos casos Silvio usa a manera de brújula, PUPILA, esta frase me abre muchas puertas.
Antes de seguir, me gusta dejar en claro que me interesa ver, en la medida de lo posible, cómo analiza Silvio el problema filosófico de la percepción. Cómo responde él, desde su experiencia individual, a este interrogante tan viejo como el hombre, como el mundo. Tan nuevo como el hombre, como el mundo.
A Platón se atribuye una frase que hoy para nosotros es un lugar común, esa que dice que los ojos son las ventanas del alma. Como Hegel mostró, esta frase indica tanto que por conducto de nuestros ojos es posible, desde el afuera, conocer el alma presa en el cuerpo; pero también, y sobre todo, que es gracias a los ojos que nuestra alma tiene una salida al mundo.
La percepción, entonces, es nuestra ventana, nuestra puerta, nuestra salida al mundo. Por la percepción es que, a la manera de los primeros filósofos, en algún momento de nuestras vidas todos nos interrogarnos por la presencia del mundo y preguntamos cosas como “¿por qué existe algo y no más bien la nada?”.

Como no podía ser de otra manera, Silvio ha dejado constancia de esta inquietud en muchas canciones. Entre ellas, Escaramujo sería una de las más coherentes, así como también esa maravilla del disco Causas y Azares titulada Hallazgo de las piedras.
En esta otra canción, la inquietud “cognoscitiva” que menciono aparece marcando la cancha ya desde la primera frase:
“El mundo entra por la puerta con mil sabores que no puedo recordar”
A esta frase le seguirán:
“Cómo ha crecido lo que miro, los viejos ruidos ya no sirven para hablar”.
“y otras cosas que conozco bien, que cuando un niño no sabía observar”
“y todo crece en cada libro, en cada cinta, en cada cuento, en cada vista alrededor”.
“Crecí parejo como un cielo, lleno de objetos que brillaban como el sol.
¿Cómo vivir frente a un espejo y no saberlo hasta tocarlo y verme yo?”

Afirmaciones diversas y al mismo tiempo muy cercanas entre sí, a través de las cuales Silvio va rodeando su objeto, acosándolo cada vez con mayor precisión, hasta lograr una síntesis mayor:
“Y es doloroso aprender a vivir, todo profana la atención vital”.

Con todo lo dicho en mis comentarios iniciales sobre Escaramujo, me parece que no es necesario que haga un análisis muy detenido sobre estas frases de Hallazgo de las piedras. Lo que sí me resulta interesante señalar es cómo Silvio asocia su crecimiento persoal, su ir haciendose hombre maduro, casi exclusivamente con los poderes de la visión (“cómo ha crecido lo que MIRO”, “es aguerrido para VER y reposar”, “cuando niño no sabía OBSERVAR”, “y no saberlo hasta tocarlo y VERME yo”, “Y todo crece en cada VISTA alrededor”): la visión, el órgano de la percepción por excelencia, es esa PUERTA exquisita que le permite a Silvio traer el mundo a su casa y hacerlo suyo, hacerse individuo en ese mundo ajeno, inédito, del cual no se tiene memoria porque es totalmente nuevo (esos “mil sabores que no puedo recordar”).
Notemos cómo Silvio registra su acceso al mundo del saber, cómo documenta su adiós a la infancia (infancia significa, etimológicamente, “lo que no habla”). “Los viejos ruidos ya no sirven para hablar”, nos dice el maestro. ¡Qué precioso! ¡Qué preciso! A los psicólogos que estudian a Piaget les toma por lo menos tres años sistematizar eso que Silvio condensa en ocho palabras.

Poco antes de aprender a comerciar con el mundo por vías del lenguaje nos bastaba con llorar, o hacer otros berrinches, con intensidad variable, adecuada al caso, para que nuestras demandas fuesen atendidas. Nuestra madre sabía leer esos “ruidos” como “cambio de pañales”, “hambre” o “calor”. Pero crecemos, profanamos la atención vital, y llegamos al lenguaje, a esos nuevos “ruidos” que de allí en más nos servirán para hablar. Y comienza un nuevo pedazo de la historia, desde cero. O casi. Mejor, como siempre, lo dice el pelao: “se rompe todo y todo vuelve a comenzar”.
Antes de ceder la palabra a los ingeniosos amigos silviófilos, quiero remarcar el aire de familia que vincula Escaramujo con Hallazgo de las piedras. Escaramujo hace girar su calesita de preguntas en torno al eje “soy la pupila asombrada que descubre como apunta”. Ese asombro de niño “preguntero” que es marca de fábrica de Escaramujo gobierna también el texto de Hallazgo de las piedras, como lo indica la primera palabra del título: HALLAZGO, es decir descubrimiento, revelación asombrosa ante la pupila que (se) pregunta. Y porque es un asombro ante el mundo en su totalidad es que Silvio refiere la sorpresa de su descubrimiento de objetos tan triviales y poco llamativos -para nosotros los mayores- como son las piedras, objetos que para el niño preguntero son extraordinarios, a tal punto que no sabe ni siquiera cómo llamarlos, ya que ante esas piedras prosaicas y sin relieve alguno el niño descubre que “los viejos ruidos ya no sirven para hablar”. Ese asombro, o borde de lo indecible, no cesará, se irá haciendo más complejo mientras más se interne el niño por el laberinto del mundo. Así, más tarde nombrará a “los cines y las construcciones, la fosforera y el avión”, sintiendo siempre la nostalgia de que antes (en ese “entonces” lejano) “con los juegos siempre basta(ba) para comprender” y que “es doloroso aprender a vivir”.

El enigmático destino del mar, el flujo y reflujo el mar de la Historia, que, como sostengo, constituye el leit motiv de Escaramujo, aparecerá también en Hallazgo de las piedras.
Dado todo lo expuesto, que esa referencia a los “corsi e ricorsi”, al ciclo infinito de finales y comienzos que hacen andar la historia, clausure las conjeturas de la canción ya no nos puede sorprender.
Escuchemos, con volumen muy alto, a nuestro querido Silvio decir:
“Este pedazo de la Historia es aguerrido para ver y reposar.
Parece que es definitivo: se rompe todo y todo vuelve a comenzar”.
Hacia el final, segundos antes de postear estos divagues, vengo recuerdo que en el mismo disco Causas y Azares, en otro lugar, Silvio declara: “poco me importa dónde rompa mi estación, si cuando rompa está rompiendo lo imposible”.
¡Pensar que todavía me encuentro gente que me pregunta por qué escucho a Silvio Rodríguez!




Ralle Mi humilde analisis:

Estuve buscando sobre lo que significa "escaramujo" y creo que algo recordaba o que incluso aprece en el librito del disco que escaramujo es un crustaceo que vive pegado a las rocas donde rompen las olas del mar (algo asi como un "picoroco" termino chileno). Y buscando y buscando descubri que en Europa le dicen asi a una planta parecida a la rosa mosqueta.

Creo que el mar representa la vastedad del conocimiento humano y Silvio pretende vivir como el escaramujo: constantemente ser bañado por estas aguas pero tener el tiempo para reflexionar entre cada aprendizaje= marea alta-marea baja, flujo-reflujo, aprendizaje-reflexion

Comparto por supuesto la explicacion de que los niños represntan la sed total de conocimientos, las ganas de conocer: por que? por que? como el niño de "La gallina dijo Eureka" de Les Luthiers.
Y por otra parte el conocimiento no sirve de nada sin el ser humano, sin el ojo:

"soy la pupila asombrada
que descubre como apunta"


Aqui pueden ver al escaramujo crustaceo:

http://waste.ideal.es/especies43.html


y aqui al escaramujo rosa:

http://www.infojardin.com/fichas/foto-rosas/rosa-canina-flores.jpg

4 comentarios:

Valeria dijo...

Hola. Mi idea es presentar a mis alumnos la canción y su charlar un poco sobre la letra así que todos vuestros comentarios me ayudan a esclarecer las estrofas. Llegué a esta canción porque pensé en un cierre para la lectura de "Pedagogía de la Pregunta" de Paulo Freire y Antonio Faundez. Leer y reflexionar...La lectura de vuestros comentarios sobre la letra me abrió un panorama que no esperaba. Gracias!
Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Depronto he llegado demasiado tarde al foro pero escaramujo es conocido en algunas partes como percebe
Y en algunas partes se le dice percebe a una persona torpe e ignorante. Mi interpretación es que el autor quiso dar pie a la dualidad con los argumentos del escaramujo vegetal y el crustáceo. La parte de vegetal ya ustedes la han analizado bien en comentarios anteriores y con respecto al crustáceo supongo que significa una persona ávida e ignorante en un mar de conocimiento

Marco rincon corzo dijo...

Muy interesante texto y toda la reflexión acerca del escaramujo. Sólo para compartir que después de leer al anónimo de arriba pienso que por eso Silvio dice: ¿Por qué el escaramujo es de la rosa y del mar? ¿Por qué una misma palabra puede unir dos cosas tan diferentes? ¿Por qué en el mundo están estos dos modelos? Por una parte lo que sé y puedo aprender, como puedo seguir sin saber nada y terminar donde comencé. ¿Por qué en un abrir y cerrar de ojos puedo pertenecer a la rosa y al mar? En un momento puedo saber algo nuevo y en otro ignorar. Por eso mejor seguir preguntando y ser el niño curioso. Más que preguntón motivado a conocer la vida.

maestravida dijo...

https://youtu.be/AgSvhnalT6Y