viernes, junio 24, 2022

Cronicas,fotos,concierto Pablo Milanes en La Habana

http://www.cubadebate.cu/noticias/2022/06/22/pablo-milanes-en-la-habana-ustedes-son-mi-mejor-publico/

http://www.cubadebate.cu/opinion/2022/06/23/pablo-milanes-en-la-habana-comienzo-y-final-de-un-reencuentro/

https://www.trabajadores.cu/20220621/pablo-estuvo-esta-estara/

https://www.juventudrebelde.cu/cultura/2022-06-22/dias-de-luz-en-la-habana-con-pablo-milanes

https://www.prensa-latina.cu/2022/06/22/pablo-milanes-tradujo-versos-en-hechizos-desde-cuba

https://elpais.com/cultura/2022-06-22/el-concierto-mas-emocionante-de-pablo-milanes-en-la-habana.html#

https://www.efe.com/efe/espana/cultura/pablo-milanes-canta-en-la-ciudad-deportiva-de-habana-tras-dos-anos-ausente/10005-4836426





Version acustica de Quien fuera


 

Ensemble Estudiantil Caturla estrena videoclip “Quién fuera”, un homenaje a Silvio Rodríguez

Pablo será (otra vez) canción

 https://www.trabajadores.cu/20220621/pablo-sera-otra-vez-cancion/

Publicado el 21 junio, 2022 • 10:52 por Yuris Nórido • 2 comentarios

 (11 puntos, 3 votos)

Él ha marcado la banda sonora de generaciones completas de cubanos. Durante seis décadas ha ido articulando una obra inmensa, de marcada vocación lírica, melódica y pletórica de matices, de honduras metafóricas. Serán las canciones que con toda seguridad corearán esta noche los miles de cubanos que asistan al gran concierto en el coliseo de la Ciudad Deportiva, en La Habana.

El concierto comenzará a las 20:30 horas en el coliseo de la Ciudad Deportiva.

Y habrá que sumar otras más recientes, con las que Pablo Milanés se acerca a los temas esenciales de su creación: el amor, la condición humana, los desafíos de la sociedad.

Será, por supuesto, evocación de la memoria (que en el caso de los clásicos, como él, es absoluta permanencia) y ventana al futuro. Porque los artistas como Pablo Milanés están instalados en la eternidad.

Reportes desde el Teatro Nacional dan fe de la gran cantidad de entradas vendidas en las últimas horas en las taquillas de esa institución. El Instituto Cubano de la Música (ICM) recuerda que la presentación del Premio Nacional de la Música de 2005 forma parte de la gira Días de Luz, que ya contó con escalas en Estados Unidos y España.

Según ha trascendido, el programa incluye varias canciones compuestas en meses recientes: Día de luz; Islas, cuerpos y algo más; Vestida de mar… y otras antológicas: Yolanda, Ya ves, Para vivir…

Pablo Milanés será esta noche, como tantas veces, canción. Él es un artista de confluencias: tradición y modernidad; filin, jazz, son y bolero. Él es su arte, que será siempre, arte compartido.


Pablo en concierto y después, por supuesto, amar...

Viernes, 24 de Junio de 2022

https://www.cubasi.cu/es/noticia/pablo-en-concierto-y-despues-por-supuesto-amar

POR: 

GIUSETTE LEÓN GARCÍA / CUBASÍ

20 JUNIO 2022

Pasé toda mi etapa estudiantil soñando que un día me hicieran semejantes «Proposiciones». Cuando las escucho enriquecidas por el sello de los Van Van, tienen la facultad de levantarme el ánimo. Quisiera que mis hijos también prefieran y propongan «un hermoso plan: Silvio en concierto o algo que se parezca, y después, por supuesto, amar».

Ahora que están entrando a la adolescencia, les he puesto una y otra vez aquello de «Ámame sin temor alguno, que yo he de prometer fidelidad a mi modo de ser»... Creo que más bien me lo repito a mí misma, como antídoto contra la desmemoria que, a veces, padecemos los padres cuando nos vamos haciendo viejos y, ya lo cantó Pablo también: «el amor no lo reflejo como ayer».

En mi favor he usado mucho un argumento irresistible: «déjame despertarte con un beso en la verde mañana que te  espera…» Y en los últimos años, cuando la edad y las libras hacen estragos, contra complejos y temores tengo un conjuro: «ámame como soy (...) que quiero llegar a tu alma». 

Soy sabinera hasta la médula, de ese andaluz me gusta incluso la ronquera que le impide ser Frank Sinatra, sin embargo, cuando La Magdalena pide un trago en la voz de Pablo Milanés, la invitaría a dos, a tres y a cuatro, solo para seguir escuchándolo.

Continuando en tono de confesiones, confieso (valga la redundancia) que si tenía que elegir, desde pionera, una canción para algún matutino o algún acto de reafirmación revolucionaria, casi siempre escogía las de Pablo. Silvio fue, es y será mi favorito entre todos los cantores-poetas, pero de tan poeta, cuando la cosa iba de consignas, me quedaba con Pablo. Para muestra un botón: 

«Bolívar lanzó una estrella
Que junto a Martí brilló.
Fidel la dignificó
Para andar por estas tierras».

Si donde dijo digo ha dicho Diego, si la vida lo cruzó de senda, si la banda sonora que me trajo hasta aquí ya no le sirve, pues mira, igual le agradezco. 

«Amo esta isla», con  mi alma entera de mujer y de madre (es lo que soy primero), y con mi palabra y con mi vida, tan difícil como feliz, y no quiero «hablarte de otras cosas más dignas, más hermosas...».

Cuando llega la hora de preguntarme «¿Qué verde ha de deslumbrarte? ¿Qué tierra con su humedad, sus olores, su humildad, va a faltarte? (...) ¿Qué clase de libertad van a darte?", sigo repitiendo, testarudamente, la misma respuesta que escribió Pablo; no me importa que otros, incluso él, hayan cambiado de idea: «yo me quedo con todas estas cosas, pequeñas, silenciosas, con estas yo me quedo».

Querido Pablo: yo sí «Te seré fiel» no como algo personal, sino porque «tu historia es solo un renglón de otra historia mayor en la que pueblo y hombre son solo una voz». 

Estoy contenta de que vuelvas, feliz de que cantes. Yo no iré a la Ciudad Deportiva porque aquello de «será mejor hundirnos en el mar que antes traicionar la gloria que se ha vivido» me caló muy hondo y esperaba que incluso en estos días, aunque no siempre han sido «días de gloria», estuvieras cerca para aplaudir nuestra Soberana y nuestra Abdala, para cantar, valiente, todo lo que nos falta, para volver a denunciar lo que nos quitan.

Prefiero creer que el amor tuyo y de esta isla, Pablo querido, es un amor difícil, pero un amor al fin, la energía más poderosa, que ni se crea, ni se destruye: se transforma. 

«No somos Dios, no nos equivoquemos otra vez»: viene Pablo, el fundador de la Nueva Trova, el autor de YolandaPara vivir y El breve espacio... Pablo Milanés, uno de los más grandes cantautores de Latinoamérica y, también, el cantor de la Revolución, aunque de a ratos pareciera que quiere olvidarlo. Esos temas están ahí, imborrables, «a un lado de mi piel, los guardo bien y a veces brotarán».

Pablo viene a cantar (eso espero); miles irán a escucharlo y después, por supuesto,por amar.

jueves, junio 16, 2022

Cronica de un (des)concierto.

 

El Caimán Barbudo
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El Caimán Barbudo

Crónica de un (des)concierto

El cantautor cubano Pablo Milanés se presentará este martes 21 de junio en el Teatro Nacional de Cuba, en La Habana



Por Lys Alfonso Bergantiño

La espera como quien aguarda en el ojo del huracán un caos de emociones insalvable. Gente que cuchichea, avanza hacia sus asientos, agita sus boletos cual licencia al paraíso; rostros pueriles se advierten unos a otros para comprobar que realmente están aquí. Somos unos ganadores — sentencia vulgar de quienes cuelgan una superioridad que no les pertenece. Luces tenues, va a comenzar. Un torrente instrumental se eleva y retumba como si naciera de adentro. Pablo avanza sin urgencia al escenario. Ovación. Ajusta el atril y rompe: Amo esta isla, soy del Caribe / jamás podría pisar tierra firme/ porque me inhibe.

Lo que vendrá a continuación lo podemos imaginar si cerramos los ojos y esbozamos un concierto de Pablo Milanés en La Habana. Ya se va aquella edad, El breve espacio en que no estás, Para vivir y otras más cercanas en el tiempo como Esperando el milagro, del repertorio reciente. Alrededor de 90 minutos de total comunión entre artista y público. Experiencia sensorial: oído, vista, gusto, olfato, tacto, movimiento, equilibrio.
La gente también compra emociones. O, al menos, lo intenta. La abuela de la cola no pudo estar, pero: Pablo, te ama; el adolescente que explora su erotismo de qué callada manera; la que sufre si ella le faltara alguna vez. Cubanos que intentaron, pero no van a sentir en carne propia esta noche la presencia monumental de Pablo Milanés.

¿Cómo no llegamos hasta aquí?

Lunes 13 de junio: la página oficial del cantautor anuncia concierto en La Habana. Días de luz, la gira que comenzó el pasado año por ciudades españolas, llegará al Teatro Nacional el 21 de este mes. El nombre ya es un bálsamo para espantar la penumbra de estos días. La noticia llega como candil y se esparce como pólvora.

La última ocasión en que Pablo cantó en Cuba fue en diciembre de 2019; acompañó a Haydée Milanés en un encuentro íntimo en el Museo Nacional de Bellas Artes. Fue la primera vez que lo vi en vivo. Erizamiento cuando subió a escena y abrió la garganta para que brotara de sus entrañas una energía cósmica cual Zeus en su trono, implacable. Ese día hacía frío, para quienes acostumbramos en este país a culpar, entre otras cosas, al terrible calor diario. Confieso que fui para verlo. ¿Tres canciones? No importaba. Era Pablo y no sabía cuándo podía encontrarlo de nuevo.

Poco más de dos años después, a sus 79, era un hecho la posibilidad de disfrutar de esa voz que cuida con métodos ancestrales, o eso dice y le creo. La disciplina es un arte y el músico de “Yolanda” parece dominarla.

Las entradas están a la venta el miércoles 15 en la taquilla del teatro. Qué lujo vivir en la capital. Tanta gente de provincia merece estar aquí y no podrá, rumié. Ha llovido mucho durante los días anteriores. Curioso florecimiento dejan las catástrofes; la naturaleza encolerizada, arrebata vidas humanas, derriba rabiosa lo que a penas logra sostenerse en pie, y después presume su renacimiento, sin vergüenza, ilesa. Pero estos son días de sol y desde la primera hora la gente ya marca en la cola para sacar su boleto.

La Sala Avellaneda del Teatro Nacional cuenta con capacidad para 2254 personas entre sus tres niveles de observación. Un vistazo ligero me hace calcular a media mañana alrededor de 500 personas. ¡Si no existieran las redes sociales! Maldigo en estos momentos la conexión que hizo que el cartel publicitario se compartiera infinitamente para movilizar a tanta gente. Pero alivia saber que, a pesar de las caras trasnochadas, la matemática asegura que regresaremos a casa con las manos llenas.

Durante la espera para la venta que iniciaría a la 1 p.m. sucedió lo naturalizado en una cola cualquiera en Cuba. Calor, sol, cansancio, no te cueles, yo vengo con cuatro más, cuando llegué tú no estabas, levántate, siéntate, estira rodillas, echa fresco con abanico, cartón o lo que aparezca. Y así, sucesivamente. Con el plus de que la felicidad estaría, esta vez, en un papelito maltrecho que probablemente diría: asiento 499, 8:30 p.m., concierto de Pablo Milanés, y no en ese mismo número para comprar una jaba de pollo, que a estas alturas nadie duda de que es otro tipo felicidad: el alimento del cuerpo que hoy nos sostiene en esta cola para comprar el alimento del espíritu. La cola de la serpiente.

Hay personas de todas las edades. Esta misma gente estará en el concierto, porque Pablo es universal y su música se contagia de una generación a otra. Sus canciones hibernan en muchos. Es increíble el repertorio interno que portamos y aflora con el estímulo indicado, sin necesidad de cliquear ni presionar botón alguno.

Milanés es uno de los fundadores de la Nueva Trova y su voz se pasea, acompañada de orquesta sinfónica o en la complicidad de su guitarra, por todos los géneros: jazz, changüí, bolero, rumba, son. Cuatrocientas canciones y medio centenar de álbumes suyos cantan al amor, el desamor, la sociedad, lo cotidiano hecho poesía. No es un cliché decir que su música es Cuba y la respuesta de la gente a su presentación en la capital lo reafirma una vez más.
Dos mil doscientas cincuenta y cuatro capacidades tiene la Avellaneda. Cerca de trescientas entradas se vendieron al público. Apenas dos horas y nuestras esperanzas volaron lejos con alrededor de dos mil boletos reservados a un lugar con nombre. La matemática, trucada a conveniencia, suele fallar. Regresamos con las manos vacías. Hay quien intenta comprar la emoción y se le escapa. Hay quien intenta… ¿Consuelo? La vieja cinta que tararea interminable: yo no te pido que me bajes una estrella azul…

Puedes escuchar más de su música aquí:

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