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sábado, febrero 07, 2026

"Fusil contra fusil", el himno que Silvio Rodríguez dedicó al Che Guevara Una elegía escrita desde la metáfora sobre tras la muerte del revolucionario argentino

 Luis Abascal/El Plural 


Una elegía escrita desde la metáfora sobre tras la muerte del revolucionario argentino

El verdadero significado de 'Ojalá' de Silvio Rodríguez: la historia de manipulación detrás de la icónica canción

Fusil contra fusil es una de las canciones más densas y simbólicas de Silvio Rodríguez, y también una de las que mejor condensan su forma de entender la canción política: sugerente, poética y profundamente ligada al contexto histórico sin necesidad de recurrir al nombre propio ni a la consigna directa. Escrita en homenaje a Ernesto Guevara, la canción aborda la muerte del Che desde una perspectiva colectiva, casi mítica, y convierte su figura en una idea que se propaga más allá del individuo.

El contexto en el que nació la canción

Fusil contra fusil fue compuesta a finales de los años sesenta, en un momento clave tanto para la historia de Cuba como para la trayectoria artística de Silvio Rodríguez.  La muerte del Che Guevara en Bolivia, en octubre de 1967, había sacudido a la izquierda latinoamericana y al imaginario revolucionario global. En Cuba, el Che no era solo un dirigente político o militar: representaba una ética, una forma radical de entender la solidaridad internacional y la lucha contra el imperialismo.


Silvio Rodríguez, entonces un joven compositor que comenzaba a perfilar lo que después se conocería como la Nueva Trova, escribió esta canción casi de inmediato tras otra dedicada al Che. Él mismo explicó que necesitaba completar aquello que había quedado insinuado en la primera: no el nombre propio del hombre, sino el sentido último de su elección vital. En ese contexto, Fusil contra fusil nace como una respuesta artística al impacto político y emocional de la desaparición del Che, pero también como una reflexión más amplia sobre la violencia, la lucha armada y la desigualdad estructural en el llamado Tercer Mundo.

Qué dice realmente la letra de la canción

La letra de Fusil contra fusil está construida como una elegía, pero también como un relato coral. No se centra en la biografía del Che ni en los detalles de su muerte, sino en el significado de su final. Desde el primer verso —“El silencio del monte va preparando un adiós”  —  la canción sitúa la escena en un espacio simbólico: la montaña, el lugar clásico de la guerrilla latinoamericana, convertida en antesala de la muerte.

El “hombre de este siglo” que “se perdió allí” no es presentado como un individuo excepcional, sino como una figura representativa de su tiempo. Cuando Silvio afirma que “su nombre y su apellido son fusil contra fusil”, está renunciando deliberadamente al nombre propio para subrayar una idea: el Che encarna la decisión extrema de responder a la violencia estructural con la violencia organizada de los oprimidos.

La canción insiste en esa despersonalización consciente. El cuerpo queda “de la vida allí”, mientras lo que se eleva es el sentido de su acción. El duelo no es íntimo ni privado: “Todo el mundo tercero va a enterrar su dolor”.  
El luto se expresa con “granizo de plomo”, una imagen que transforma las lágrimas en balas y el llanto en combate.

Los símbolos y metáforas clave

Uno de los elementos centrales de la canción es la sustitución del nombre propio por una fórmula abstracta. “Fusil contra fusil” funciona como metáfora de una relación histórica de fuerzas: opresores armados frente a oprimidos armados. Silvio no glorifica la violencia en sí, pero la presenta como consecuencia de un conflicto previo, estructural y desigual.

La “primera cruz” que despierta la verdad sugiere el nacimiento de un martirologio revolucionario, donde la muerte del individuo inaugura una conciencia colectiva. El acto de “alzar al hombre de la tumba al sol” refuerza esta idea: no se trata de resucitar el cuerpo, sino de repartir el nombre, convertirlo en consigna, en símbolo compartido.



El uso reiterado de imágenes naturales —el monte, el viento, el sol— conecta la figura del guerrillero con un paisaje latinoamericano que actúa como escenario y como sujeto histórico.

El mensaje social, político y humano que atraviesa la canción

Fusil contra fusil articula una lectura del mundo profundamente ligada a los años sesenta y setenta en América Latina: un tiempo marcado por dictaduras, intervenciones extranjeras y movimientos armados de liberación. La canción no plantea una teoría política ni un programa, sino que enuncia una constatación: para muchos pueblos, la violencia no fue una elección estética o ideológica, sino una respuesta a una violencia previa.

Al evitar el nombre del Che y centrarse en la “conclusión extrema” a la que llega un hombre, Silvio Rodríguez desplaza el foco del héroe al proceso histórico. El Che no es solo Guevara; es una figura que se disuelve en una lucha más amplia, que continúa después de su muerte y que pertenece a muchos.

Desde el punto de vista humano, la canción también habla del duelo colectivo, de cómo una muerte individual puede condensar el dolor, la rabia y la esperanza de una época entera. No hay consuelo ni promesa, solo la afirmación de que la historia continúa en forma de conflicto.

Así hablo sobre esta canción el propio Rodríguez, El 9 de noviembre de 2011 al recibir el doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba: "Fusil contra Fusil,  la segunda canción que escribí por Ernesto Guevara, la compuse sólo unos minutos después que la primera. Y es que en La Era me faltaba el nombre y el apellido de quien me había mostrado aquella forma de entender la solidaridad. Pero siempre fui enemigo de lo demasiado explícito. Por preferencias personales pensaba que las palabras de las canciones tenían que parecerse a los tropos poéticos. Por eso en Fusil contra fusil, más que a la persona, mencioné la conclusión extrema a la que había llegado un hombre: que a los fusiles de los opresores podían responder los fusiles de los oprimidos".

Dentro de la obra de Silvio Rodríguez, 
Fusil contra fusil ocupa un lugar central como ejemplo temprano de su manera de abordar lo político desde la poesía. No es una canción narrativa ni biográfica, sino conceptual: transforma a Ernesto Guevara en una idea que excede al personaje histórico. En el marco de la Nueva Trova y del imaginario revolucionario latinoamericano, la canción sigue funcionando como una síntesis precisa de una época, de una ética y de una forma de entender la canción como memoria histórica y herramienta de interpretación del mundo.

lunes, octubre 13, 2025

la imagen del Guerrillero Heroico como bandera de esperanza y rebeldía.

 Carlos.R.Fernandez de Cossio

El impacto del Che en la conciencia el pueblo cubano ha sido extraordinaria. Su autoridad moral y prestigio como combatiente se hicieron evidentes incluso antes del triunfo de enero de 1959. Su capacidad de liderazgo, compromiso revolucionario, entrega desinteresada y su papel en la orientación política requerida para la construcción de una nueva sociedad, se hicieron manifiestos desde los primeros años.

“Fue una estrella quien te puso aquí y te hizo de este pueblo” canta Gerardo Alfonso. Acogimos como cubano al guerrillero argentino que entró a Cuba por el monte y se hizo querer en el fragor del combate. Él se sintió parte del pueblo y así lo confirmó en su carta de despedida a Fidel. Quienes éramos niños cuando lo asesinaron en octubre de 1967, recibimos la noticia con asombro y tomamos profunda conciencia de su significado y de la estatura de este revolucionario ya internacional que nos marcaba una pauta, un ejemplo y un ideal. 

Gerardo Alfonso también dice “de gratitud nacieron muchos hombres

que igual que tú, no querían que te fueras y son otros desde entonces”. Generaciones de cubanos nos formamos con su ideario y generaciones de revolucionarios en el mundo, activistas, luchadores por la libertad y la justicia, y muchos de los que sueñan en la posibilidad de un mundo mejor han identificado la imagen del Guerrillero Heroico como bandera de esperanza y rebeldía.

¡Hasta la victoria siempre!



sábado, enero 30, 2021

El Che y Neruda

 Silvio Rodríguez en La Canción del Elegido habla de un poeta que ha tumbado estrellas en mil noches de lluvias coloridas.

Recuerdo mi primer poster de ese poeta presidiendo orgulloso mi estudio de trabajo y esa leyenda que formó ya una filosofía de la vida: "Seamos realistas, exijamos lo imposible..."

A Pablo Neruda lo leí por primera vez en mis iniciales amores de adolescencia y El Che Guevara transfería su personalidad hacia mi rebeldía personal y política. Junto con Los Beatles eran mi trilogía divina...Crecimos juntos...

De alguna manera vivimos juntos las jornadas de 1968, aunque Ernesto Guevara había cavado su tumba histórica en Bolivia y yo hacia mi guerrilla intelectual con mis estudios secundarios, los Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada y el Manifiesto del Partido Comunista...

Me hubiera gustado tener una mesa redonda personal sobre poesía con Pablo y Ernesto, en alguna playa mexicana, en plena noche, entre mate y mate, entre vino y vino, entre tequila y tequila...

Imagino a Guevara llegando con su puro, sus botas, su uniforme de campaña y pistola a la cintura con el Canto General de Pablo Neruda entre sus manos...Y Neruda con ojos luminosos y el ego halagado...

El Canto General nerudiano acostumbraba leerlo Guevara por las noches a sus guerrilleros allá en Sierra Maestra. Me estremezco al igual que Neruda recordar que los versos nerudianos acompañaron al Che Guevara en su muerte, en las montañas de Bolivia y guardó hasta el último momento, sólo dos libros en su mochila, un texto de aritmética y El Canto General.

El Che Guevara fue un hombre de acción y meditativo que en sus batallas heroicas destinó siempre junto a sus armas, un sitio para la poesía...ajena y propia...

Salud Guevara, San Ernesto de la Higuera, hasta las montañas de Bolivia...Salud Neruda, hasta la Isla Negra. Reciban un saludo de un seguro seguidor poético desde El Ombligo de la Luna... Salud entre poetas...

lunes, febrero 05, 2018

Veinte años del regreso del Che Guevara a Santa Clara


Por: Narciso Fernández Ramírez
Publicado en: La columna del Che
17 octubre 2017 | 3  |


Ceremonia de inhumación en la plaza del Che en la Plaza de Santa Clara. Foto: Archivo/Vanguardia.

Pocas veces Santa Clara se vio tan callada. Pocas veces Villa Clara estuvo tan solemne. Pocas veces Cuba entera estuvo tan atada a un hecho, que sin dejar de ser luctuoso, mantuvo a millones de sus hijos a la expectativa de los acontecimientos. Pocas veces se había llorado tanto y desbordado tan intensos sentimientos.

Se trataba de un hecho irrepetible. Era el retorno del Che y sus compañeros de lucha guerrillera en Bolivia. La profecía del poeta se había cumplido. Nadie pudo impedir que lo encontráramos.

Habían pasado 30 años desde su muerte heroica. Aquí estaba de nuevo entre su pueblo, el Guerrillero Heroico: el hombre que siempre dijo lo que pensó e hizo todo lo que dijo. El argentino-cubano nombrado por Fidel, primer Comandante de la Sierra Maestra. Entre nosotros, nuevamente estaba el artífice de la Invasión a Las Villas.

Había regresado más vivo que nunca el Héroe de la Batalla de Santa Clara, el infatigable Ministro de Industrias, el agencioso Presidente del Banco Nacional de Cuba, el insuperable Embajador de la Revolución Cubana en sus primeros años.

A las 7.00 de la mañana del 14 de octubre de 1997 partió el cortejo fúnebre desde la Plaza de la Revolución José Martí. De La Habana, y hasta Santa Clara, fueron miles y miles los hijos de este pueblo que a cada lado de la Carretera Central esperaron emocionados el paso del cortejo militar que contenía los restos inmortales del guerrillero.

Exactamente doce horas después, al filo de las 7.00 de la noche, por la calle Marta Abreu, entraba el Che al Parque Vidal de Santa Clara. Nunca hubo tan respetuoso silencio. Era como si el tiempo se hubiese paralizado. Una emoción contenida evidenciaba el sentimiento de dolor que embargaba a los presentes. La urna de cedro con los restos del Che, y las de sus compañeros de lucha, ocuparon un lugar de privilegio en la Sala Caturla, de la Biblioteca Provincial Martí.

Durante dos días consecutivos, una fila interminable de santaclareños, cada uno con una flor en la mano, pasó a rendirle postrer tributo al hijo adoptivo que hizo de esta ciudad la suya. Nunca el flujo de personas dejó de manar. Era el mar de pueblo agradecido ante su héroe.

Junto a sus restos inmortales, y los de sus compañeros, hubo una guardia de honor permanente. «El Che nuevamente entra victorioso a Santa Clara», fueron las palabras que para sí, dijo Miguel Díaz-Canel Bermúdez, entonces primer secretario del Partido en Villa Clara, al hacer la primera de las guardias de homenaje al Comandante Guevara.
Los restos del Che en Santa Clara, año 1997. Foto: Archivo/Vanguardia. 

El 17 de octubre, tras una última guardia de honor, encabezada por su segundo de la Invasión, el Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, a quien le fuera confiada la misión de hallar los restos de los guerrilleros caídos y hacerlos retornar a su Patria, el Che partió hacia la Plaza de la Revolución que lleva su nombre.

Allí le esperaba el Comandante en Jefe Fidel Castro, a quien seguramente el guerrillero le dedicara su último pensamiento, como le había prometido en su carta de despedida.

En la Plaza abarrotada, expectante, estaba el pueblo de Santa Clara.

Silvio Rodríguez interpretó como nunca antes y, quizás, como nunca después La Era. En la voz del locutor Pastor Felipe se escuchó por primera vez el poema El Memorial, de Enrique Núñez Rodríguez, convertido a partir de entonces en solemne juramento de traerle al Che «surcos de fuegos y cañas cortadas».

«Con emoción profunda vivimos uno de esos instantes que no suelen repetirse. No venimos a despedir al Che y sus heroicos compañeros. Venimos a recibirlos», fueron las primeras palabras de Fidel en su excepcional pieza oratoria.

Calificó al Che de “gigante moral” y a él, y a sus hombres, como un refuerzo, como un destacamento de combatientes invencibles, que llegaban a luchar junto a nosotros y a escribir nuevas páginas de historia y de gloria.

Fueron apenas unos diez minutos  de discurso, pero suficientes para aquilatar en toda su magnitud al hombre que venía a seguir librando y ganando batallas a favor de los humildes.

Desde entonces, la llama eterna brota invencible en el Memorial. Otros guerrilleros se le fueron sumando. Nuevas tradiciones patrióticas surgieron a lo largo de estos 20 años. A ninguno de los miembros del Destacamento de Refuerzo les ha faltado una flor. Cada colectivo que busca renovar sus esfuerzos y proponerse nuevas metas acude ante el Che para prometérselas.

Ahora, a cincuenta de su desaparición física y a 20 exactamente de la llegada de sus restos a Santa Clara, el compromiso contraído por este pueblo es inmenso. Un deber que se acrecienta cada día y nos hace a los villaclareños ser más revolucionarios, más fidelistas, más cubanos.

Fidel, en aquella memorable mañana, concluyó afirmando: « ¡Bienvenidos, compañeros heroicos del destacamento de refuerzo! ¡Las trincheras de ideas y de justicia que ustedes defenderán junto a nuestro pueblo, el enemigo no podrá conquistarlas jamás! ¡Y juntos seguiremos luchando por un mundo mejor! ¡Hasta la victoria siempre!

Fila para rendirle honor al Che en Santa Clara, 1997. Foto: Archivo/Vanguardia.

martes, diciembre 12, 2017

Vibró la Patria por el Che


Publicado el 7 Octubre, 2017 • 22:34 por Lourdes Rey
trabajadores.cu
José Ramón Machado Ventura, Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, presente en la velada homenaje al Ernesto Guevara. Fotos: Ricardo Monterrey Pérez

Con la presencia de  José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Partido Comunista de Cuba y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, se efectuó la gala cultural homenaje al Comandante Ernesto Guevara en el aniversario 50 de su caída en tierras bolivianas.
Estuvieron presentes  además Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular,  así como  Julio Ramiro Lima Corzo, primer secretario del Partido en la provincia y Alberto López, presidente del Gobierno en el territorio, combatientes  que acompañaron al Che en  diferentes epopeyas  y familiares de los caídos.
El espectáculo cultural ocurrió en el Teatro La Caridad, coliseo de la ciudad de Santa Clara en el centro del país, donado a la urbe por Doña Marta Abreu de Estévez y considerado joya arquitectónica de la nación.  Contó con la participación de artistas y estudiantes de las escuelas de arte de Villa Clara,  dirigido por el maestro Ernesto Alejo.
Fue una presentación de lujo. Emotivo  resultó sentir a América entre danzas y canciones, en especial a Argentina, tierra natal del Guerrillero Heroico,  al escucharse un tango de Astor Piazzolla que transportó a escena  la contradicción del hombre  que ve en la lucha la posibilidad de la paz.
El Conjunto Danzario Nuestra América  trajo los matices del Sur y con ellos  la expresión de lucha de todo un continente  que vio en el Che su esperanza y recordó desde sus ritmos que en aquella gesta estaban presentes combatientes de varias  naciones.
La música resultó un llamado al combate en los cincuenta años en que Guevara ha pasado a la  inmortalidad. Así resultaron emotivas las interpretaciones de Con la adarga al brazo de Frank Delgado por Juan Manuel Campos y Wendy Bárbara Domínguez, Amar amando, por el Trío Palabras, Si el poeta eres tú, de Pablo Milanés y Por los andes del orbe, interpretado magistralmente  por  Biónica Martínez.
El humanismo guevariano renació en la  comprometida coreografía de Danza del Alma.
Y para el final muchos de aquellos jóvenes presentes aquí  tomaban de nuevo a Santa Clara en la voz de Lázaro García y Gustavo Felipe Remedios y lo hacía esta vez con una entrada triunfal para seguir ganando nuevas conquistas  con  la canción La batalla de Santa Clara.
En cada poema, en cada frase estaba el Che y su ejemplo y desde santa Clara vibró la Patria por sus ideas, su nobleza, su heroísmo y la historia que nos legó.
General de División Ramón Pardo Guerra comparte con sus compañeros de armas luego de la velada.



Tiempo sinfónico de Camagüey con el Che (+Fotos)
Adelante.cu
Por Yanetsy León González/Adelante 08 Octubre 2017
 
Tiempo sinfónico de Camagüey con el Che
Fotos de Otilio Rivero Delgado

CAMAGÜEY.- Che Guevara es el pentagrama vivo que la Orquesta Sinfónica de Camagüey acaba de tocar en el Teatro de la Enseñanza Artística de esta ciudad, como concierto único de gesta, amor y derroteros humanos.

La agrupación compartió casi una hora de interpretaciones a la medida inquieta del Guerrillero Heroico, Guerrillero ubicuo de las causas justas, de ahí el mosaico de temas e invitados.

Del Himno Nacional de Cuba al acompañamiento con Canción trovadoresca, de Frank Fernández, para la declamación por Javier del Toro del poema Che Comandante de Nicolás Guillén, camagüeyano, uno de los más abrazados aquí y en América Latina.

Fue como llegar a La Higuera para arrancarle la fatalidad de cuando lo asesinaron el 9 de octubre de 1967, aunque en Bolivia no pudieron matarlo para siempre, porque había nacido para ser el más universal Ernesto de Sudamérica, y el más cubano de los argentinos.

Batuta en mano, la joven Yarineidis Llinse Kessell dirigió con maestría la ruta del Hasta siempre Comandante, de Carlos Puebla; a la obertura Candide, de Leonard Bernstei; al Siempre conmigo, del saxofonista César López, interpretado por el virtuoso Henry Hernández.

Luego prosiguió Mira y tonada, de Pedro Novo; y sobrevino el tema de amor de La gran rebelión, de Frank Fernández; hasta Hoy mi Habana, de José A. Quesada; para casi ir despidiendo con Comienzo y final de una verde mañana, de Pablo Milanés, cantada por Antonio Batista.

Para el cierre, lo sorprendente con Manteca, de Chano Pozo, que unió en el escenario a la Sinfónica con el popular Rumbatá, sueño realizado para Llinse Kessell que acentuó las significaciones del concierto titulado La patria se levanta.

Ante el público, la Dirección Provincial del Centro de la Música y los Espectáculo elogió con flores a Llinse Kessell y reconoció a Wilmer Ferrán, el guía fundador de la agrupación rumbera.

La Orquesta fue anfitriona gentil para la flautista Dalila Valero, los saxofonistas Henry Hernández y Aníbal Hernández, el trovador Antonio Batista, el tresero José Manuel Rodríguez y Rumbatá.

Y el público agradeció de corazón la hora hermosa que sus artistas compartieron con esmero por la memoria bullente del Che, como energía para que Camagüey siga tocando con tenacidad el concierto cotidiano de la vida.

Mas fotos en el articulo

sábado, junio 14, 2008

Municipalidad argentina rinde honores a Che Guevara



BUENOS AIRES, 11 de junio (PL).—


Con un concurrido acto concluyeron las honras de la municipalidad bonaerense de San Martín a Ernesto Che Guevara por su cumpleaños 80, con la participación de los compañeros en sus dos viajes por Latinoamérica y personalidades oficiales.


La velada devino en animada charla con Alberto Granado y Carlos Calica Ferrer, quienes hicieron gala de buena memoria y sentido del humor para narrar pasajes de la infancia, adolescencia y juventud del Che y detalles de aquellos dos cruciales recorridos.


La charla, conducida por el abogado Diego Hernán Dieguez y el periodista y escritor Diego Vidal, transcurrió en una gran sala del Complejo Cultural Plaza, totalmente colmada de público, en su mayoría jóvenes, que ocupó todos los pasillos y rincones posibles. Asistieron, entre otros, el intendente (alcalde) de San Martín, Ricardo Ivoskuz; el presidente del Concejo Deliberante (órgano legislativo), Juan Callegher, así como otras autoridades municipales. Ivoskuz y Callegher entregaron a los compañeros del Che copias de los decretos que los declaran Ciudadanos Ilustres de la municipalidad, junto al trovador cubano, Vicente Feliú, quien dijo recibirlo en nombre de los cinco jóvenes cubanos presos en Estados Unidos y los calificó de los mejores guevarianos, lo cual fue acompañado de una ovación.


El animado diálogo con Granado (86 años) y Ferrer (79) estuvo acompañado por la exposición en una pantalla gigante de fotos de la vida del Che desde su infancia hasta su gesta guerrillera en las selvas bolivianas, así como de aquellos dos viajes que tanto influyeron en su formación política de profundo compromiso social.


Apoyó la secuencia una banda sonora con canciones de Silvio Rodriguez, quien envió desde Shanghai el siguiente mensaje a la municipalidad: En el sur de la República Popular China nos hemos enterado que próximamente harán Ciudadanos Ilustres a los amigos del Che Alberto Granados y Calica Ferrer, y a Vicente Feliú, fundador de la Nueva Trova. Buena ocasión para desde esta nutriente lejanía sumarnos a la celebración del 80 aniversario del hombre que con su altruismo marcó la conciencia del planeta.

sábado, mayo 31, 2008

En Homenaje a Ernesto

Poema publicado en la web homenaje al Che
Silvio Rodríguez-2008

TONADA DEL ALBEDRÍO
Dijo Guevara el hermoso,
viendo al África llorar:
en el imperio mañoso
nunca se debe confiar.

Y dijo el Che legendario,
como sembrando una flor:
al buen revolucionario
sólo lo mueve el amor.

Dijo Guevara el humano
que ningún intelectual
debe ser asalariado
del pensamiento oficial.

―Debe dar tristeza y frío
ser un hombre artificial,
cabeza sin albedrío,
corazón condicional.
Mínimamente soy mío,
ay, pedacito mortal.


viernes, mayo 30, 2008

Homenaje al Che en Rosario(argentina

La estatua de bronce del 'Che' se despide de Buenos Aires y parte hacia Rosario

Cientos de personas despidieron hoy con una cálida fiesta en el Puerto de Buenos Aires la enorme estatua de bronce de Ernesto Guevara, 'el Che', que navega ya por el río Paraná rumbo a Rosario, tierra natal del revolucionario, donde el día 14 se celebrará el 80 aniversario de su nacimiento.

La estatua de bronce del che se despide de buenos
La calurosa despedida de los porteños estuvo acompañada de música, banderas, de proclamas guevaristas como 'Hasta la victoria siempre' y de 'vivas' al legendario guerrillero argentino-cubano.Por el escenario instalado en el puerto de la capital argentina pasaron diplomáticos, como el embajador de Cuba en Buenos Aires, Aramís Fuentes Hernández, amigos, como Carlos 'Calica' Ferrer, y músicos, como el trovador cubano Vicente Feliú y los cantantes argentinos Paula Ferré y Jorge Marziali, además del Coro Nacional de Jóvenes.Carlos 'Calica' Ferrer, amigo de la infancia y compañero del Che en su segundo viaje latinoamericano, en 1953, señalaba, emocionado, que Guevara fue 'una persona ejemplar'.

Calica aseguró a Efe que 'aunque era muy modesto', el Che se hubiera sentido 'muy honrado' con el acto de hoy. 'Pero lo hubiésemos tenido que empujar y traerlo medio apretado', bromeó.'Hace más de 40 años yo iniciaba el último viaje del Che desde aquí cerca, desde (la estación ferroviaria de) Retiro, de forma que para mí éste es un momento inolvidable como lo fue aquel', declaró.

Feliú confesó estar emocionado por el hecho 'enormemente enorgullecedor' de poder estar en el acto y cantarle a la estatua.La escultura, de cuatro metros de altura y fundida en bronce, es obra del artista plástico Andrés Zerneri, quien ha reproducido la figura del revolucionario gracias a la aportación voluntaria de más de 14.000 personas que donaron 75.000 llaves, que han acabado convirtiéndose en una obra fruto del homenaje colectivo.A bordo de un barco arenero y escoltados por otras embarcaciones, el escultor y su obra remontarán durante los próximos cuatro días el río Paraná hasta desembarcar en Rosario, la ciudad natal de Guevara, en la que el próximo 14 de junio se festejarán los 80 años de su nacimiento y la estatua será instalada en una plaza pública.Zerneri dijo a Efe estar 'muy contento' con todo lo que ha provocado su proyecto, algo que 'deseaba' pero a la vez no deja de sorprenderle.


Mientras la comitiva se preparaba para arrancar definitivamente, el grupo de danza contemporánea 'Nuevos Rumbos' escenificaba una coreografía alusiva a la vida del Che sobre un tema del cantautor cubano Silvio Rodríguez que culminaba con los bailarines frente a la estatua ya embarcada.Una vez finalizada la fiesta, los asistentes se agruparon a las orillas del dique y, con la 'Internacional', aplausos y proclamas revolucionarias, despidieron al Che, que nunca fue profeta en su tierra pero cuya estatua hoy levanta pasiones.

jueves, junio 28, 2007

Homenaje al Che

En octubre se hará concierto-homenaje a 40 años de la muerte del revolucionario

La nueva zamba del “Che” En 1997, una organización autodenominada “el ejército loco” logró levantar a pulso el recital de más alta convocatoria que había presenciado el país.


Este año, ese concierto tendrá su continuación, se publicará un DVD con esa histórica aparición de Silvio Rodríguez en el Nacional, y con las ganancias, el monumento de Ernesto “Che” Guevara renacerá en Santiago. Nación Domingo Por Marcos Moraga L. En la ingenuidad macabra de los torturadores chilenos, los ideales se lavaban con sangre. Como en “La naranja mecánica”, el sufrimiento podía vincularse a una imagen, y en Villa Grimaldi, el retrato de Ernesto “Che” Guevara, pegado al techo de la sala de tortura, miraba a los ojos de quien, postrado en la parrilla, recibía los embates del régimen. Por ahí pasó la médico veterinaria Alejandra Holzapfel, y mientras era torturada miró también la foto del guerrillero.

Pero no sólo siguió adhiriendo a la imagen del revolucionario, sino que 30 años después de la muerte del “Che” en la selva boliviana, Alejandra y un grupo de amigos con cero experiencia en organización de eventos reunieron a 90 mil personas en el Estadio Nacional. Se cumplían 30 sin el “Che”, y el equipo titular de la canción comprometida –Silvio Rodríguez, Vicente Feliú, Ismael Serrano, Sol y Lluvia, Los Miserables, Gerardo Alfonso, entre otros invitados– rendía sus tributos en un concierto histórico realizado en septiembre de 1997, anotándose como el espectáculo de mayor convocatoria en lo que iba de democracia. Y ni siquiera dispusieron de carabineros en el coliseo de Ñuñoa. Diez años después del evento, la misma organización vuelve a las armas: el 5 de octubre, en la pista atlética del Estadio Nacional, se realizará el concierto-homenaje a 40 años de la muerte del “Che” Guevara.

Y el reclutamiento comenzó a principios de 2007. La producción ya invitó de Chile a Chancho en Piedra, Sol y Lluvia –que confirman su participación desde Europa–, Joe Vasconcellos, Anita Tijoux –“me interesa un montón participar”, comenta la ex Makiza– y Legua York; y hacia afuera tienen avanzadas las conversaciones para tener en la pista atlética a León Gieco, Gerardo Alfonso, Santiago Feliú y Víctor Heredia, entre otros. EJÉRCITO LOCO En la casona de calle Lira no se bebe. Sí se baila salsa, después de largas jornadas de calzar números, hacer itinerarios, recibir invitados y organizar actividades. Seis meses se la pasaron en reuniones un grupo de gente que se bautizó como “el ejército loco”, igual como Gabriela Mistral había nombrado a los batallones de Augusto Sandino en la Nicaragua de guerrillas.
Y fiel al espíritu artesa con que se levantó ese primer recital, todos se reunían en la casa que todavía habita Alejandra Holzapfel en el centro de Santiago. Desde Silvio Rodríguez a un chico desconocido de nombre Ismael Serrano, los invitados fueron músicos y artistas. “Les teníamos hoteles, pero todos llegaban a mi casa, donde estaba el carrete”, recuerda Holzapfel.

Y en esas noches de carrete abstemio –las mismas que Ismael Serrano narró en su canción “Vine del norte”– conoció a Patricio Valdivia, ex Illapu, quien se convertiría en su compañero hasta su muerte en octubre de 2006. Baja sensible en “el ejército loco”, sumada a las desapariciones de José Luis Ojalvo (consejero político de la Embajada de Cuba que falleció un mes después del evento), el locutor Pedro Henríquez y Patricio Bunster, que hizo todas las coreografías de esa noche. El trabajo de los desaparecidos en acción sí tendrá un tributo definitivo junto al nuevo recital, cuando el concierto de 1997 sea publicado en DVD. Lo mismo pasará con el concierto que se realizará en octubre, que será registrado para la posteridad.

Las filas del “ejército” cuentan 51 integrantes, más los que ya juraron a la bandera del “Che”, como el mismo Ismael Serrano, “quien se dice integrante del ‘ejército loco’ y que hará todo lo posible para estar de nuevo”, cuenta la organizadora. Y si hace diez años los excedentes de la cita (88.800 dólares) fueron a dar a un hospital de niños en Cuba, las ganancias del 5 de octubre se quedarán en Chile. “Si es que sobra algo”, advierten en la organización, “porque la entrada costará sólo cinco mil pesos, que es el mínimo para garantizar la excelencia de producción a la que aspiramos”.

En ese escenario, entonces, las lucas irán para levantar nuevamente la estatua del “Che” Guevara que estuvo en San Miguel hasta que el golpe militar la tumbó en 1973. De piedra, en stickers o pegado en el techo de la parrilla de tortura, el Che no para de estacionar su moto en territorio nacional. LCD