Si os hablo de Ismael Serrano, a más de uno le vendrá a la cabeza su famoso “Papá cuéntame otra vez” y a otros sus más que reconocibles gorgoritos.
Este ya no tan moderno cantautor, como se hacía llamar en los 90, llenó hasta la bandera el pasado miércoles el Wizink Center (por segunda vez este 2018), con motivo de sus 20 años sobre los escenarios.
Con una banda de 6 músicos a sus espaldas y una escenografía más propia de una obra de teatro que de un concierto, salió a cantar el vallecano entre aplausos y ovaciones de su incondicional y fiel público.
Ismael Serrano
La emoción estaba presente en cada palabra que salía por la boca del cantautor que, con sus ojos llorosos, nos mantuvo con un nudo apretando nuestras gargantas durante las más de 3 horas que duró el recital.
Hasta el tercer tema no apareció el primer invitado, Javier Bergia, que junto con Pedro Guerra, fueron los “colegas de la noche” de la misma quinta que el cantante.
En el cuarto tema que sonó en el Palacio, subió al escenario un agradecido Marwan, el cual sólo tenía palabras bonitas, abrazos y cara de embelesamiento para su “referente”.
Marwan
Pero el madrileño con ancestros palestinos no fue el único en mencionar lo importante que habían sido las canciones del protagonista de la noche en su vida. Zahara y AndrésSuárez, que cantaron “Todo cambia” de Mercedes Sosa y “Vine del norte” respectivamente, también le recordaron a Ismael Serrano lo trascendental que había sido su música para sus trayectorias profesionales.
No sólo ellos tenían cosas que agradecer en esta maravillosa velada. El vallecano, con dificultad para que no se le cayeran las lágrimas, recitó un discurso en el que daba las gracias a todos sus seguidores por estar ahí y haberle dejado formar pare de sus vidas.
Y es que en 20 años de letras que describen situaciones rutinarias con tanta precisión como para que creyéramos que hablaban de nosotros, esos agradecimientos nos llegaron directos a los corazones de todos y cada uno de los que llenábamos el palacio. Como bien dijo Ismael, “no es que antes se hicieran mejores canciones ni que los primeros discos fueran los mejores, es que probablemente lo que echemos de menos es quiénes éramos nosotros cuando los escuchábamos” .
Ismael Serrano y Víctor Manuel
Y como en todas las buenas familias, aquellos a los que Ismael admiraba enormemente ya en su juventud, tampoco faltaron a la reunión: Un incombustible Miguel Ríos, al que la voz sigue sin temblarle ni un ápice, y un siempre rotundo Víctor Manuel, nos demostraron que en el escenario no hay edad para los buenos.
Las sorpresas de la noche, y también los momentos más divertidos y distraídos del concierto, los pusieron el rapero Nach, la risueña Silvia Pérez Cruz y su prodigiosa voz, y el actor Álvaro Morte (el profesor de “La Casa de Papel”). Este último, junto a Fetén Fetén, desataron la locura de los presentes cantando una versión del ya himno de la generación millenial “Bella Ciao”.
La traca final la completaron Pasión Vega y Rozalén, que con sus maravillosas voces, cada una en su estilo, hicieron que el final de esta maravillosa reunión sólo pudiera superarlo un soberbio Ismael Serrano cantándonos a todos sus fans (incluido su padre allí presente) “Papá cuéntame otra vez”.
21 febrero 2018 Autor:CHEMA DOMÍNGUEZ "En este disco hay buena parte de nuestro mapa sentimental y de las huellas más personales del propio Ismael”
El próximo 3 de marzo, Ismael Serrano comienza en Logroño la gira de celebración “20 años. Hoy es siempre”, cuyo formato físico en doble cedé y deuvedé viene al caso. Barcelona, Valencia y Madrid ya han agotado sus entradas, en ésta última parada ya hay una segunda fecha. Argentina y Uruguay serán los primeros países en Latinoamérica donde se celebrará también el espectáculo. Y su público sigue tan comprometido como el primer día. Ismael atesora una audiencia variada, muy variada, con una base excepcionalmente sólida desde “Atrapados en azul” (1997), y que durante estos veinte años le ha mantenido en un éxito constante, en España y América. Todo en una época dificilísima para la cultura en general y la música en particular, sin apoyo real de grandes medios, desde un género tan intencionadamente denostado, pero tan necesario a la vez, como la canción de autor. Entonces, ¿cómo se explica la hazaña? Porque todo es verdad, todo es cierto. Cada sentimiento, cada crítica, cada retrato, cada historia, cada música y cada verso de su repertorio.
Sin duda, Ismael Serrano es uno de los enlaces más sobresaliente entre una y otra generación de cantautores, junto a nombres como Pedro Guerra y Javier Álvarez. Conecta a Serrat, Aute, Pablo Guerrero, Víctor Jara o Sabina con los jóvenes Rozalén, Marwan, El Kanka o Andrés Suárez. De hecho, varios de los momentos más elevados del directo llegan en las enriquecidas versiones de ‘Las cuatro y diez’ de Luis Eduardo Aute, ‘Y sin embargo’ de Joaquín Sabina, el eterno ‘Ojalá’ de Silvio Rodríguez, o la deliciosa ‘Aguas abril’ de Luis pastor. Por su parte, Rozalén interpreta y sabe acentuar junto a Ismael ‘Si se callase el ruido’. También hay espacio para interactuar con otros géneros, porque la canción de autor es un puente perfecto para unir rock, pop, hip hop en su vertiente slam o músicas más enraizadas en unos pocos y precisos minutos. La revisión de ‘Spaghetti del rock’, original del grupo argentino Divididos, es una buena prueba de lo escrito.
“20 años. Hoy es siempre” estrena canciones tan valiosas como ‘Ven’, y le corresponde, además, inaugurar un directo exquisito en lo musical, con una narrativa escénica perfectamente acomodada a la intensidad de cada pieza. Ismael es un gran músico y compositor desde el primer momento de su discografía, y con el paso del tiempo no ha hecho si no mejorar. Desde “Todo empieza y todo acaba en ti” (2013), ha encontrado en Jacob Sureda al aliado perfecto en la producción. Sureda, además, arregla y dirige con la pasión exacta que necesita el madrileño. Y la nómina de músicos realmente deslumbra: en la base rítmica encontramos a dos grandes como Vicente Climent y Paco Bastante, batería y bajo, respectivamente. En las guitarras se desliza Osvi Grecco, mientras el propio Jacob Sureda ataca piano y teclados, dotando a cada melodía del timbre que más le beneficia. Un trabajo que alcanza la matrícula de honor. Cuerdas, metales y los coros que se suman en ‘La llamada’ o ‘Papá, cuéntame otra vez’, no hacen si no agrandar canciones ya enormes de por sí. Todo fue grabado en junio y agosto del pasado año en el Auditorio Pilar Bardem de Rivas Vaciamadrid, y en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid.
‘Últimamente’, ‘Cien días’, ‘La llamada’, la nueva ‘Nieve’ o la ya citada ‘Papá, cuéntame otra vez’, una letra de su hermano Daniel plena de ironía, tan actual como hace más de veinte años, conforman otro grupo destacado, aunque lo cierto es que todas estas canciones y el resto de minutos capturados en “20 años. Hoy es siempre”, forman una cartografía más cierta de nuestra sociedad que todas las acciones, datos y palabrería de los bochornosos gobiernos decidiendo a diario que el dinero es la medida de todas las cosas, avasallando a cada individuo de alguna manera. En este disco hay buena parte de nuestro mapa sentimental y de las huellas más personales del propio Ismael. Pocas veces he escuchado tanta sinceridad como en ‘Vértigo’. La vida es eterna en poco más de cinco minutos.
Ismael Serrano, en su estudio de grabación durante la entrevista. / Alberto Ferreras
El cantautor celebra dos décadas de carrera con la publicación de un disco doble que contiene una selección de sus éxitos
VÍCTOR NÚÑEZ JAIME MADRID. Viernes, 29 diciembre 2017, 09:34
Su nombre es uno de los antecedentes más directos de la actual popularidad de los cantautores que no paran de dar conciertos y publicar libros. En su caso, la experiencia hace un corte de caja y este año Ismael Serrano ha cumplido dos décadas con la guitarra, el bolígrafo y el micrófono a cuestas. Para celebrarlo publica 'Hoy es siempre', un disco doble que incluye un DVD de un concierto en directo. El título lo tomó prestado del poeta Antonio Machado. «La emoción del principio de algún modo sigue presente», afirma. Además de haber realizado una selección de su repertorio para estructurar este trabajo, que incluye temas como 'Papá cuéntame otra vez', 'Vértigo' o 'Vine del norte', también ha versionado canciones de Luis Eduardo Aute, Joaquín Sabina, Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa e, incluso, del grupo de rock argentino 'Divididos'. Además, ha incluido cuatro temas inéditos.
Todo se debe a que Ismael Serrano reconoce que tiene obsesión por el paso de los años. «Creo que toda persona que escribe canciones tiene esa obsesión porque hay cierto empeño por rescatar del olvido y vivencias que te han marcado. Cuando se le canta al amor o al desamor no responde a un empeño en regodearse en el sufrimiento sino de rescatar belleza del escombro, esa intensidad, esas sensaciones que temes que con el tiempo se acaben desvaneciendo. Es un empeño por combatir el paso del tiempo o, más bien, la fugacidad de las cosas. Es una forma de lastrar el ritmo vertiginoso con el que vivimos las cosas».
-Son 20 años de carrera. Nada, ¿no?
-(ríe) Son más. Porque antes tuve que recorrer muchos bares de Madrid. Pero los últimos 20 los he vivido de forma muy intensa.
-¿Qué sensación tuvo al seleccionar o discriminar sus canciones para armar este disco de aniversario?
-Tenía una sensación de orgullo. Han sido años y canciones en las que me he dejado la piel.
-Ha colaborado con muchos artistas, pero usted siempre habla con más entusiasmo de Mercedes Sosa.
-A ver: tengo muchos referentes, pero conocer a Mercedes Sosa es lo mejor que me ha pasado. Aprendí mucho de su disciplina, de su manera de interiorizar la música. Y pude aprender todo esto gracias a que ella era muy generosa.
Combatir los miedos
-Cuando uno habla con los nuevos cantautores (Marwan, Andrés Suárez, Rosalén) siempre lo citan a usted como uno de sus referentes.
-Me sorprende que algunos me llamen maestro. Pero... ya caerán en la cuenta de que no es así.
-¿Se considera un poeta?
-No sé si soy un poeta. De lo que estoy seguro es de que sí le doy un vuelco poético a mis canciones. Pero soy consciente de que la poesía es algo más exigente, más profunda y requiere una métrica precisa. En realidad, sólo soy un músico.
-¿Para qué escribe canciones?
-Escribo para combatir los miedos, la fugacidad, la soledad. Para plasmar lo aprendido a lo largo de los años. Y para perder prejuicios.
-¿Qué canción le compondría a la España de hoy?
-Es una pregunta muy difícil. Los políticos deberían generar diálogo y no desatender una agenda importante de derechos sociales y mirar a largo plazo. En lugar de eso sólo hay ruido. ¡Ah! A España le dedicaría una canción de Rosalén que se llame 'Si se callase el ruido'. A ver si escuchan y entienden bien la letra.
Desde su primer disco, Atrapados en azul (1997), que contenía aquel magnífico Papá cuéntame otra vez, Ismael Serrano entró con fuerza en el mundo de la música no sólo como una voz singular de sonoridad honda y clara sino también como un cantautor con conciencia crítica que fue capaz de hacer futuro sin romper los puentes con el pasado, apostando por creer en la gente a la que dirigía sus canciones y demostrándoles respeto, conjugando toda esa filosofía creativa con unas letras llenas de significado y una música muy bien elaborada. El próximo domingo, 8 de marzo, actúa en Ávila (Teatro de la Fundación Caja de Ávila, 20,00 horas) para presentar La llamada, su nuevo trabajo discográfico. Ha elegido para su nuevo disco un título de significado muy abierto, ¿lo ha hecho a propósito? El título está inspirado en las llamadas del carnaval uruguayo, expresiones populares de esas fiestas en las que los tambores salen a la calle convocando a la gente a que se sume el encuentro. Y yo creo que estas canciones tienen también ese carácter de convocatoria para salir a la calle, para asumir el protagonismo que nos corresponde, para huir del inmovilismo y de la resignación, y por eso le puse ese título. ¿Podría decirse que es una invitación a la gente para que sea protagonista de su vida en todos los sentidos? Si, totalmente, en todos los sentidos, en lo sentimental, en lo político, en lo personal, en lo colectivo, se trata de recuperar la consciencia en lo que respecta a nuestra capacidad para influir en la realidad. Creo que una de las cosas que impone la crisis es la percepción de que no podemos hacer nada, hay un relato que nos habla de ella como si fuese un fenómeno de la naturaleza, como si los ajustes, por ejemplo, fuesen fruto de un determinismo científico inapelable, y creo que no, son opciones políticas, y como tales son siempre revisables y tienen que dar una alternativa. Y tenemos capacidad para influir en tanto en cuanto seamos capaces de establecer lazos y vínculos entre unos y otros, y creo que para eso sirve la música, para generar espacios de encuentro. ¿Nota que en la sociedad hay ahora mismo una cierta parálisis o cuanto menos dejadez? No, yo creo que en ese sentido las cosas están cambiando, que la ciudadanía está más alerta que nunca, se está mirando a sí misma como hace mucho tiempo que no lo hacía. Hay una exigencia de una nueva sensibilidad política, y de hecho los políticos lo están percibiendo, los tradicionales y los nuevos liderazgos que están surgiendo. La esperanza es buena, ¿pero el peligro de que se rompan las expectativas no puede hacer mucho daño? Yo entiendo que la amenaza del desencanto está ahí, pero esa amenaza no nos puede paralizar. Hay que atemperar los miedos porque si somos rehenes de ellos, del pesimismo, no avanzamos; hay que arriesgar porque el que no arriesga nunca gana. Además de hablar de la realidad social, en este disco hay también amor, poesía, filosofía..., ¿cabe todo en él? Bueno, le canto a todo lo que me emociona, y resulta que no solamente me emocionan mis historias personales de amor y desamor, de encuentros y desencuentros, también lo hacen la realidad más cercana y lo que ocurre más allá del horizonte. El reto de un compositor, y sobre todo de un cantautor, es ser permeable, y ser capaz de entender incluso la lucha y la tragedia ajenas como propias. También hay en sus canciones muchas referencias culturales, ¿cree que la cultura es una base fundamental sobre la que levantar cualquier objetivo de futuro? Pues sí, y más aún en estos tiempos porque la cultura, como decía antes, lo que genera son espacios de encuentro, una entidad en común que nos ayuda a establecer lazos de solidaridad, nos ayuda a recuperar nuestra estima y a entender el mundo en el que vivimos… por lo menos a mí. Todas esas referencias literarias son a gente que me ha ayudado a entender y a sobrellevar mis miedos, mis dudas, mis inquietudes; me parece que la cultura es ese tejido sobre el cual se construyen las relaciones de solidaridad entre unos y otros, que nos permiten recuperar una empatía como animales sociales que en una sociedad cada vez más atomizada estamos perdiendo. El disco es una reivindicación del optimismo pero también hay lugar para el desencanto, ¿son compatibles uno y otro? Yo siempre trato de abrir una ventana a la esperanza, hay como un empeño tozudo. No creo en la vocación de fracaso, me repatea esa estética del perdedor que a veces los músicos estamos tentados de cultivar. Hay una canción que dice que «quien siempre gana nada sabe de la vida, pero esta noche nos dejamos de derrotas», es cierto, la derrota deja una enseñanza pero ya hemos aprendido suficiente. También hay que tener la ambición de ganar, de avanzar, de conseguir cosas en todos los aspectos de la vida. Vuelve usted a hacer canciones sobre cuentos tradicionales, ¿encuentra en ellos una capacidad evocadora inagotable? Sí, porque son valores universales y eternos en muchos aspectos, hablan de contradicciones constantes del ser humano que, por desgracia, no superamos. Y a veces les doy un giro, en un juego divertido de darles la vuelta como si fuesen un calcetín, como en el caso de Rebelión en Hamelín, pensando que quizás los ratones también se pueden revelar de alguna manera, y el caso de La casa y el lobo es una buena forma también de contarle a mi hija, cuando sea un poco mayor, cómo era la realidad cuando ella nació. ¿Tener un hijo cambia la vida más que ninguna otra cosa? Yo creo que sí. Yo no encuentro ninguna emoción que se le parezca, la incondicionalidad, tu relación con tu hijo… es lo más inspirador, te ayuda a recuperar la capacidad para vivir por primera vez cosas que ya has vivido, una vieja sensación que creías perdida y que de pronto recuperas, porque todo se renueva. Además, cómo uno se reafirma en los principios, en la necesidad de cambiar las cosas. También es verdad que se exacerban los miedos por un lado, pero la emoción y la ilusión son tan grandes que uno se ve obligado a sobreponerse a ello. Dice una de las canciones de La llamada que «tienen labios como espadas los sinceros»; a pesar de esa capacidad de herir ¿es mejor el sincero que el hipócrita, o no necesariamente? Pues no siempre; a veces el sincericidio es casi tan malo como la hipocresía en algún punto. Yo creo que el fundamentalismo en cualquiera de los dos casos en esto de la sinceridad es también malísimo. En la canción Éramos tan jóvenes toma prestada la frase «amo a una mujer clara que amo y me ama sin pedir nada», ¿está Silvio Rodríguez muy presente en su música? Reconozco que sí, porque Silvio Rodríguez es para mí una referencia ineludible. Escuchándole aprendí a tocar la guitarra, aprendí las cuestiones armónicas y melódicas y la forma de enfrentarme a una canción que aún hoy me siguen ayudando en mi oficio. ¿Es Silvio sólo motivo de inspiración o también quiere reivindicarle un poco ahora que parece que le tenemos olvidado? Yo tengo a Silvio Rodríguez tan presente que no sé hasta qué punto la gente no lo conoce, para mí siempre está ahí. Lo cierto es que cada vez que viene a España sí encuentra una respuesta contundente, sí tiene su público, pero también es verdad que los medios de comunicación no lo tienen tan en cuenta como se merece, y menos las radiofórmulas musicales convencionales que han abandonado no ya a Silvio sino este tipo de expresiones artísticas. Pero eso le pasa a Silvio, le pasa a Serrat, le pasa a muchísimos artistas que cuando sacan disco prácticamente no tienen lugar para mostrarlo. ¿Tenemos la memoria de los peces para agradecer a esos creadores lo mucho que nos han dado o son simplemente intereses comerciales? Yo creo que es un modelo de sociedad en donde todo es tratado como objeto de consumo de usar y tirar, y la carrera de un cantautor no se basa en un hit radiofónico, no es un impacto inmediato que luego se convierte en olvido; no, es una carrera que se construye con una mirada a largo plazo, con una calma, con una cierta lectura en profundidad que el ritmo trepidante no nos permite hacer en muchos aspectos y en muchas ocasiones. Se trata sobre todo de eso, que el cantautor tiene que competir de forma muy desigual con otro tipo de estéticas musicales mucho más superficiales, más inmediatas, y que, bueno, han copado hegemónicamente lo que suena en la radio. Desde Atrapados en azul han pasado muchos discos y muchos años, ¿ha cambiado mucho la sociedad o seguimos siendo demasiado parecidos a como éramos entonces? Yo creo que todo ha cambiado mucho. El otro día me decía una amiga que quizás seamos la generación más breve en la historia de la democracia, porque hemos sufrido el tapón generacional de nuestros padres y ahora el empuje emergente de una generación que exige su sitio. Eso ha cambiado, la participación en política de la gente más joven, la sensibilidad de la gente con respecto a lo que pasa, la necesidad de estar informado, la sensación de que el ciudadano es protagonista y de que tiene el poder de influir creo que hacía mucho tiempo que no sentía así.
" Un cantautor no entra en esos esquemas cortoplacistas de una industria que busca la rentabilidad"
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Ismael Serrano (Madrid, 1974), está contento. Su onceavo disco Todo empieza y todo acaba en ti (2012) lo trae de vuelta a América Latina, cuna de músicos y escritores como Luis Alberto Spinetta, Silvio Rodríguez, Víctor Jara, Mario Benedetti y Pablo Neruda, que son claves en las influencias del cantautor.
"¡España es profundamente latinoamericana! La mayoría de nuestras referencias culturales y generacionales están ahí. Pero siempre hemos negado a Latinoamérica por un paternalismo que nos ha hecho perder la posibilidad de aprender muchas cosas. Ahora que estamos en crisis, estamos comprobando lo malas que son aquellas medidas", explica desde Chile el músico, quien el próximo 3 de agosto pisará por segunda vez Caracas.
Para el concierto, que se realizará en la sala de conciertos del centro cultural BOD-Corp Banca, el artista que estudió cuatro años de Física en la Universidad Complutense de Madrid espera dejar satisfecho al público tras un recorrido de su discografía. Estará acompañado con su guitarra y el pianista Jacob Sureda.
-En el álbum Las Memorias de los peces (1998) se inspiró en Chile para escribir Vine del norte, y en Argentina para A las madres de mayo. ¿Venezuela todavía no le ha dado una musa?
-Siempre me he inspirado en América Latina. Pero ahora Latinoamérica vive un momento crucial, al tratar de proponer un modelo propio y desligarse. Con respecto a Venezuela, no he tenido la suerte de conocerla tan a fondo. Pero, hasta ahora, una de las cosas que me ha llamado la atención de Venezuela es el despertar de su ciudanía, a pesar de la polarización, que por un lado es negativo porque lleva a la confrontación y, por otro lado, es positivo, porque ayuda a participar en el debate político a mucha gente que hasta ahora lo veía con desafecto.
-¿Y qué le dejó su reciente visita a Cuba?
-Me dejó muchos sentimientos encontrados, porque yo creo en el sueño de la revolución cubana, soy guevarista y me parece que la gesta del pueblo cubano en todos estos años ha sido heroica. Pero, por otro lado, te das cuentas de que Cuba está inmóvil en el tiempo y de que de alguna manera existen dos bloqueos: el externo y el interno. Yo creo que Silvio (Rodríguez) lo dijo muy bien en una declaración. "A la Revolución se le debe quitarle la R". Y es verdad, ese inmovilismo afecta un poco el ideal por el que se luchó y al que se adhirieron muchos soñadores internacionalmente. .
-¿Considera que la nueva generación tiene trovadores como Silvio Rodríguez ?
-Yo creo que sí existen, lo que pasa es que no tienen la visibilidad que tuvieron en otro tiempo. Además, en otro tiempo no representaban únicamente un fenómeno musical, sino un fenómeno social. También ocurre que la música ha sido tratada como objeto de consumo. Y un cantautor no entra en esos esquemas cortoplacistas de una industria que busca la rentabilidad inmediata, un cantautor no basa su carrera en un hit radiofónico.
-Pero su carrera ha estado ligada con una multinaiconal disquera.
-Es posible que mi relación con la multinacional sea debido a que les parezco rentable. Pero la verdad es que yo he construido mi carrera en otros valores, desde la honestidad.
Muchos en La Habana, tras el concierto de Ismael Serrano, estuvimos rastreándolo, por Internet, por las calles, por las instituciones culturales, por los hoteles, con el sueño de pactar una nueva presentación suya en una de nuestras peñas. Ni rastro de él, aunque lo sabíamos en Cuba, hasta hace unas horas que me enviaron un link del sitio web del cantautor español donde aparecen sus palabras y esta foto. Aquí van sus poéticas impresiones.
Ismael Serrano (Hace 16 horas)
Ha sido un largo y maravilloso viaje:
Canciones de juventud, aliento a ron y hierbabuena, la mirada perdida, haciéndose preguntas, como posando para Korda, la isla del tesoro cuyo mapa olvidamos, un verso de Martí, Yemayá bendiciendo este renacer, viejos manuales marxistas decolorados por el sol en las estanterías de la Plaza de Armas, una flor para el Che, tú, el mar al que arrojo mis pétalos, el sueño del muchacho que escuchaba canciones de Silvio.
Tomado del blog de El Diablo Ilustrado: .
Ismael Serrano se sentía en deuda con Joan Manuel Serrat y Silvio Rodríguez, dos de sus influencias musicales y líricas más fuertes, por lo que quiso reconocerlos en la reedición de su álbum "Todo empieza y todo acaba en ti", incluyendo dos temas grabados a dúo con esos legendarios cantautores. "Creo que grabar con tus ídolos es un sueño que todo músico tiene alguna vez, aunque por lo general soy bastante tímido con la gente a la que admiro. En algunas ocasiones había imaginado mis canciones en sus voces y hoy día es una realidad", dijo Serrano el martes, durante una breve charla con la prensa en México, donde se encontraba de visita para realizar una serie de conciertos.
Serrano dijo que heredó de Serrat el fraseo - el arte de interpretar una composición. De Rodríguez reconoció que ha imitado las imágenes que evoca el trovador cubano en sus canciones.
"Con Joan Manuel (Serrat) grabé 'Canción para un viejo amigo' que me parece tiene retazos de sus armonías. En el caso de Silvio (Rodríguez), 'Despierta' bebe indudablemente de sus fuentes líricas", dijo el músico.
Serrano también invitó a las cantantes Pasión Vega, Lamari de Chambao y al rapero Natch Scratch a unir su voz en las piezas "Vuelvo", "Te odio" y "El espejismo", incluidas en la "edición vespertina", como la llama a la reedición de "Todo empieza y todo acaba en ti", en la que compila algunos de los temas más exitosos de su carrera.
"Lo llamo 'edición vespertina' porque se me ocurrió que podía ser a manera de esos periódicos que tienen dos ediciones en el día, una matutina y una vespertina, y entonces me imaginé que este disco reunía canciones que uno puede escuchar al caer la tarde, cuando uno regresa a casa y reflexiona un poco sobre lo aprendido en el día", explicó el cantautor de 39 años.
"Pasión (Vega) tiene una carga vocal muy dramática y me pareció ideal para 'Vuelve'. Por otro lado, buscaba que Lamari de Chambao le imprimiera su personalidad fuerte y decisiva a 'Te odio'. Con Natch hay una identificación muy fuerte, porque él viene del hip-hop y tiene un lado poético muy marcado", subrayó Serrano, nominado en el 2000 a los premios Goya y al Latin Grammy por "Los Paraísos Desiertos".
En "Todo empieza y todo acaba en ti", editado por el sello Universal Music, el cantautor madrileño también rindió un sentido homenaje al rockero argentino Luis Alberto Spinetta, fallecido el año pasado a causa de un cáncer de pulmón, y a cuya canción "Muchacha (Ojos de Papel)" realizó una versión.
"Spinetta es una figura icónica. Esta canción con la que le rindo un humilde homenaje forma parte de su primera etapa con el grupo Almendra, una parte muy 'beatleaniana'.
Muchos de mis amigos argentinos reconocen en esa canción momentos de su vida muy importantes", dijo el intérprete.
La reedición de "Todo empieza y todo acaba en ti" incluye nuevas versiones de temas como "Por fin te encontré", "Luces errantes", "Con una pena de muerte", "Semana" e "Hija de Lilith", que se desprenden de la discografía de Serrano iniciada en 1997.
Serrano se presentará esta semana en México, donde tiene programados cuatro conciertos que iniciarán el próximo sábado en la norteña ciudad de Monterrey y concluirán el 31 de mayo en Guadalajara.
Posteriormente viajará a Cuba donde tiene programado un recital el 4 de junio en el teatro de Bellas Artes. El 7 de julio llegará a la Movistar Arena de la capital chilena.
El cantautor anunció que regresará a Latinoamérica en la segunda mitad del año, donde se presentará en foros de Argentina, Colombia,
Venezuela, Perú y Ecuador, para concluir su gira en Estados Unidos.