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sábado, octubre 09, 2021

Linchadores de artistas,el coro desafinado.

 


ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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El cantautor Silvio Rodríguez. Foto: Ariel Cecilio Lemus

Hace pocos días que circulan por las redes sociales llamados a boicotear conciertos del cantautor Silvio Rodríguez en España. Incluso ya hasta han publicado en iguales plataformas digitales el póster del concierto en Madrid, pero con chapucera manipulación gráfica donde se anuncia «cancelado», creando confusiones y anarquía visual desde que nos asomamos a dicho cartel promocional.

Pero más allá del derecho que tienen unos a expresarse en los canales que les sean de más agrado, el hecho del linchamiento mediático y artístico vuelve a ser comidilla en los predios del mercado del mal.

Si renunciáramos a los extremos antagónicos de esta ecuación social que significa Cuba para muchos de nosotros, notaríamos que el peso del arte como vehículo de división política es un objetivo muy bien definido, y nada casual.

No exagero cuando afirmo que eso ha sido constante asidero de un manual ya concebido y utilizado, donde el uso tendencioso de íconos de la cultura son elementos prioritarios en llamados a desestabilizar y generar estados de incertidumbre y angustia. Ejemplos hay (el cantante boricua Andy Montañez o el actor español Willy Toledo, entre muchos otros), y las campañas de chantaje y terror han hecho fuerte puja por extinguir voces amigas que han tenido el coraje de hablar positivamente de nuestro sistema de Salud, deportivo o de educación.

Pero esa red de miedos y rencores ha sido inclusiva y no solo ha cerrado contratos o extorsionado a artistas de otros países, sino que ha ido enfilando su mirada hacia lo interno del universo musical cubano, llegando a límites que rozan el absurdo: cada músico cubano que intente ponderar algún matiz positivo de nuestra sociedad o del Gobierno, será cazado hasta la eternidad.

Pero, ¿por qué hoy enfilan los cañones nuevamente contra uno de nuestros más plurales artistas? ¿Qué les duele más de Silvio, su obra cabal o que viva en Cuba?

En su elucubración fabulosa, solo aceptarían a un artista ventrílocuo que pensara, cantara y hablara por una nefasta legitimización de la Cuba que desean. Y el discurso de Silvio no les vale, a pesar de su criticidad artística y humana, y su propia visión del proceso revolucionario cubano. Subvaloran de facto su posición en la historia musical continental y mundial, y acuden al escarnio público o digital, ya que solo serán beneficiados o perdonados quienes vociferen y pidan intervenciones humanitarias y militares, quienes aún en detrimento del idioma español no logren hilvanar una oración coherente o vivan bajo los efectos nocivos de sustancias tóxicas. No importan su obra o talento, ni ser símbolos de una lucha emancipadora y real: solamente vale el decir lo que unos pocos dictan, cual emperador romano, decidiendo quién vive o no.

Coartar el derecho de nuestros artistas a la libre expresión desde la verdadera pluralidad y verdad es un arponazo a la vida, disfrazado de motivaciones genuinas. Visibilizar y tratar de brindar coherencia a quienes de manera lúdica repiten las desgastadas frases de siempre en detrimento del vínculo genuino del arte es circo barato. En esa línea han silenciado criterios del propio Silvio, de Roger Waters, de Danny Glover, de cientos de intelectuales firmantes de una carta que pide el fin del bloqueo, publicada en The New York Times y dirigida al presidente Biden. Solo les importa una mínima, inapropiada, sesgada y mediocre versión de Cuba. Y eso en la música se llama estar desafinado.

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Camilo dijo:

1

9 de septiembre de 2021

06:27:40


Cuba no está sola en su lucha por un proyecto social para todos y por el bien de todos en escala global, eso le duele a muchos zatrapas que se arrodilla a los designios del imperio más feroz que halla existido. Silvio una gloria artística salida de nuestro proceso revolucionario.

Zulema dijo:

2

9 de septiembre de 2021

17:18:34


No importa cuánto traten de boicotear, es grande el legado de Silvio, sus canciones son cantadas por miles de voces alrededor del mundo, siempre será GRANDE, no hay ni habrá nada que lo pueda evitar

María Josefa Rivera dijo:

3

9 de septiembre de 2021

17:47:35


La música de Silvio es poesía, amor, pueblo, sueños y PATRIA, por eso les duele tanto a aquellos que viven para el odio, la discriminación, la desigualdad y solo saben lamer las botas del imperio que les paga.

LyLy dijo:

4

9 de septiembre de 2021

19:39:03


Cada cual da lo que tiene, lo que alimenta, lo que lucubra... Gracias, Silvio, por todo lo que das, lo que procuras y lo que aniquilas, incluso, con tu sola presencia. Eres perfecto desde los pies hasta la aureola. Te amamos, pero sobre todo, TE RESPETAMOS

Celso dijo:

5

9 de septiembre de 2021

20:58:10


Silvio Rodríguez forma parte de la cultura cubana, su obra y su música ya es patrimonio exclusivo de la nación y de su pueblo, con una poesía llena de amor y compromiso con su pueblo, será recordada su obra por su pueblo, allá los mercenarios y lamebotas, que nunca podrán disfrutar y volver a su Patria, Silvio, tú pueblo te admira y te respeta, estoy convencido, que el pueblo español, que gusta de tú música, llenará tus conciertos, y ésa será la respuesta. ????????????????????????

Antonio Karell Medina (A.K.M. ) dijo:

6

9 de septiembre de 2021

21:43:43


Les duele mucho q. Un artista de la talla de Silvio no claudique y se sienta identificado con su cuba y con su pueblo. Gracias Silvio por ser cubano.

Frank dijo:

7

10 de septiembre de 2021

01:37:51


¡Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre ...!!! ¡¡¡y cómo les jode saber que somos millones al lado de Silvio!!! ¡¡¡VIVAN SILVIO Y LA PATRIA AGRADECIDA QUE LO VIO NACER!!!

JVP dijo:

8

10 de septiembre de 2021

07:28:24


Muy concreto y cierto su artículo, es que sólo hay que ver las declaraciones de los que artistas y no artistas que van en busca de trabajo a Miami, la verborrea es idéntica, la misma y hasta cansona. Ahora parece que se les estaba acabando el dinero (porque popularidad ya no tienen) y han sacado otra cancioncilla destinada al olvido, esta vez encabezada por nuestro jurado enemigo W "Chirrino" y la cada vez más absurda pleyade de ya semiolvidados reguetoneros, cuya estancia en el imperio les está cobrando la factura de la popularidad, por suerte la verdad se impone y los verdaderos artistas la defienden porque saben que somos mayoría y no estamos solos y su arte gracias a todo lo que pueda existir, será el que quede como arte

Fabian López dijo:

9

10 de septiembre de 2021

18:35:07


La música y poesía de Silvio es de una belleza increíble. Una cuestión social, cultural. Supera la ignorancia del comercio y negocio, que aqueja el arte en general.

Carlos dijo:

10

11 de septiembre de 2021

07:18:22


Desde Argentina, un abrazo hermano y la más profunda admiración a su pueblo, a su coherencia, a su empatía, a su humanismo y a su admirable arte. Y a Silvio que es todo eso. Saludos

Juana María Santos dijo:

11

11 de septiembre de 2021

07:34:07


Silvio es grande en todos los sentidos, querido y admirado por todos, su voz y composiciones son extremadamente maravillosos, revolucionario al 100 % , ama a nuestro querido Fidel desde niño y aún después de fallecido siempre está presente para él. Un abrazo Silvio.

martes, agosto 11, 2015

Penso que la tension entre EE.UU y Cuba "no tenia remedio"


 El cantautor cubano, que acudió a la ceremonia de izamiento de bandera en Washington, señala «es muy difícil resumir» los sentimientos producidos por el proceso de normalización de relaciones EFEWashington, 20 de julio de 2015. Actualizado a las 19:29 h.

El cantautor cubano Silvio Rodríguez calificó hoy de «extraordinariamente positiva» la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y aseguró que llegó a pensar que «el enfrentamiento» entre ambas partes «no tenía remedio». «Es una cosa que me parece extraordinariamente positiva», explicó Rodríguez a los periodistas en la sede de la embajada cubana en Washington tras asistir al acto del izado de la bandera de Cuba por primera vez tras casi 55 años de ruptura de relaciones. El autor de la legendaria Ojalá reconoció que «hubo un momento en que este enfrentamiento fue tan fuerte que muchos» llegaron a pensar «que no tenía remedio». «Una de las cosas más curiosas es darme cuenta de que sí que tiene remedio, y que ahora se puede trabajar en esa dirección», agregó Rodríguez, de 68 años durante el histórico acto con el que se escenificó la reanudación de relaciones y donde se izó una bandera de Cuba que fue la misma que bajaron cuando cerraron la embajada en 1961.

 El cantautor señaló que ha vivido el proceso de normalización de relaciones «como ciudadano cubano, no como artista» ya que, según explicó, «como soy artista lo expreso, pero realmente uno lo vive como ciudadano, y como ciudadano es muy fuerte», agregó al reconocer que «es algo difícil de resumir».

 «Pasan por la mente muchas cosas. Muchas cosas propias y muchas cosas que le pasaron a otros», dijo en la sede de la embajada en la calle 16 de Washington, antes de señalar que no tenía previsto cantar en la ceremonia privada que se celebró desde mediodía en la legación diplomática y en la que participan cerca de 500 invitados. «Quizá en algún momento, pero no en esta ocasión», concluyó el compositor de Playa Girón y Unicornio.

Cuba y Estados Unidos: que la justicia nos mantenga amigos (+ Fotos)

Silvio Rodríguez publica en su blog este artículo de René Vázquez Díaz, con un grupo de fotos tomadas por el cantautor en Washington y este preámbulo:
René Vázquez Díaz es un narrador y poeta cubano radicado en Suecia. No es la primera vez que su nombre es mencionado en Segunda cita. Hace algún tiempo recomendé La era imaginaria y La isla del cundeamor, novelas que forman parte de una saga apasionante.
Sabiendo que acabo de presenciar como nuestra soberana bandera ascendía al cálido cielo de Washington, me escribe: “…te envío a ti este artículo antes que a nadie. Creo que debe publicarse en Segunda cita…”
Gracias, René. Abrazo de bejucos.
silvio

Por René Vázquez Díaz
El 20 de mayo de 1902, cuando la República de Cuba nació coja y violentada por Estados Unidos, entre los solemnes discursos pronunciados en La Habana se destacan dos frases de William Jennings Bryan, político populista del Partido demócrata y miembro (junto a Mark Twain) de la entonces llamada Liga Antiimperialista:
“Dios nos hizo vecinos. ¡Que la justicia nos mantenga amigos!”
Pero, como escribió César Vallejo en un poema famoso, esto no fue posible. Hoy ondea en La Habana la bandera de Estados Unidos y por primera vez en la historia de ambos países se abre la posibilidad real de un futuro de buena vecindad. Tanto en mayo de 1902 como en julio de 2015, la clave del fracaso o el éxito de esas relaciones es la palabra justicia.
Aunque se oculte cuidadosamente en la poderosa prensa occidental, Cuba obligó a Estados Unidos a sentarse a negociar. Ese diálogo a pie de igualdad, alcanzado a un precio tan alto y doloroso para el pueblo cubano, constituye en sí mismo una victoria inédita en la historia de las Américas. Uno de los objetivos del bloqueo había sido evitar justamente lo que ahora sucede: el diálogo en bases soberanas. En el pasado, cuando Estados Unidos y sus aliados hablaban de “diálogo” con Cuba, lo que querían decir, en plata, era imponer las condiciones de una inevitable capitulación cubana. Y esto no fue posible.
Tanto para los compatriotas que no tuvieron fe en la fuerza de su propio pueblo, como para los extranjeros que no creyeron que la diminuta Cuba sería capaz de ganarle el pulso a un país tan agresivo, se trata de una victoria que no parecía alcanzable en el transcurso de sus vidas. Para los enemigos profesionales de la revolución, lo que en efecto está ocurriendo es algo inaudito, casi inconcebible, que los pone en una situación vergonzosa e inestable. ¿Cómo serán financiados a partir de ahora?
En el lenguaje elegido por Obama para esconder esta derrota, no se dice que Cuba ha estado (y sigue estando pese a algunas flexibilizaciones) asediada, cercada, perseguida y agredida. Se dice diplomáticamente que Cuba fue “aislada” y que eso “no funcionó”: a una agresión única en nuestra época, por su encarnizamiento y su duración, se le minimiza llamándola “aislamiento”. Pero el problema es que la agresión sí funcionó perfectamente para empobrecer al cubano de a pie y envilecer a los que eligieron convertirse en aliados del agresor. Otro objetivo esencial del bloqueo ha sido impedir que el Estado cubano disponga de dinero para administrar, con éxito, logros como la educación, la salud pública y el cuidado de la niñez. Un objetivo de la prolongada agresión parcialmente logrado fue generar hastío en el espíritu de los bloqueados. Las víctimas de todo asedio terminan por culpabilizar a su propio gobierno de las salvajadas de que son objeto por parte de una potencia extranjera.
La insistencia del Presidente Obama en no hablar de historia para “no ser prisioneros del pasado” es comprensible en un líder que, para poder avanzar, tiene que aunar voluntades contrarias dentro y fuera de su gobierno. Pero no creo que eso contribuya al entendimiento mutuo. Una tras otra, todas las maquinaciones norteamericanas para desestabilizar a Cuba y arreciar las vicisitudes de sus habitantes han sido descubiertas, denunciadas y derrotadas. La historia del entrometimiento y los abusos de la embajada de Estados Unidos en La Habana debería ser una asignatura obligatoria para los nuevos diplomáticos.
Hasta el momento, cualquier personaje insignificante de la República Checa, España o Suecia, por sólo poner tres ejemplos, se miraban al espejo como héroes de una cruzada contra la revolución cubana. Diplomáticos o no, llegaban a la isla en plan de agentes hinchados, sabedores de cómo resolver los problemas de los guajiros de Mayarí o de los cuentapropistas del Cerro. Todavía el sueco Jonas Modig sigue dormido y sin recordar cómo su compinche Carromero, cancerbero del deplorable PP español, cometió un delito de imprudencia temeraria que mató a dos ciudadanos cubanos. El caso de Allan Gross es triste y elocuente. ¿Se repetirá el espectáculo de un James Cason dirigiendo a sus asalariados cubanos como un ridículo cowboy?
Estados Unidos debe ser sumamente cauteloso y no abrir heridas que están muy lejos de cicatrizar. Cuando elija su forma de actuar, la renovada estación de la CIA en La Habana debería tener pie de plomo. El Departamento de Estado ha anunciado que desde la nueva embajada podrá promover mejor “sus intereses y sus valores”. Los pueblos de Cuba y Estados Unidos anhelan cambios que conduzcan a la paz y al bienestar. En Cuba hay muchas cosas que deben cambiarse y los cubanos las están cambiando a su manera y a su propio ritmo, en ejercicio de su soberanía.
El “compromiso” del Departamento de Estado con el pueblo cubano no puede basarse en instituciones ofensivas como Radio Martí ni en las rebatiñas de dólares de la USAID, porque todo eso recuerda demasiado a la doctrina de Robert Torricelli, “to wreak havoc on that island.” En Cuba no es fácil olvidar esa tendencia contraria al derecho internacional y a la decencia, ya que la Ley Helms Burton, vigente aún en su desalmada totalidad, se basa en el espíritu y la obra de Mr Torricelli: devastar esa isla.
Entonces, ¿cuáles son los valores del Departamento de Estado representados por el bloqueo y la Ley de Ajuste? ¿Qué valores defiende Estados Unidos en el atolladero jurídico y humanitario de Guantánamo? Llegó la hora de los cambios. Todo diplomático estadounidense debe saber que la presencia de su gobierno en Cuba tiene una rancia historia con hedor a guajiros desamparados en las guardarrayas, explosiones mercenarias, cubanos de alquiler mendigando en sus jardines y privaciones de todo tipo en lo profundo del pueblo.
No obstante, tratemos de no hablar de historia. Olvidar lo malo, dice Martín Fierro, también es tener memoria. Y lo que todos anhelamos a partir de este 20 de julio no es más intervencionismo ni agresiones que provoquen nuevas luchas de consecuencias imprevisibles, sino más comercio, más cultura y entendimiento; más felicidad y bienestar, de modo que se cumpla la invocación de William Jennings Bryan y la justicia, al fin, nos mantenga amigos para siempre.
Danny Glover saluda a Ricardo Alarcón. Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
Danny Glover saluda a Ricardo Alarcón. Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
Nuestra delegación en nuestra embajada. Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
Nuestra delegación en nuestra embajada. Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
Traté de conseguir uno, pero enseguida se agotaron. Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
Traté de conseguir uno, pero enseguida se agotaron. Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
El momento. Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
El momento. Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita

Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita
Foto: Silvio Rodríguez/ Segunda Cita

Querian derrotarnos y no lo lograron.

Por José A. Delgado
Recostado contra la verja de la recién reinaugurada embajada de Estados Unidos en Washington, el cubano Raúl Alzaga Manresa, con lágrimas de emoción, pensó en los muertos del movimiento a favor del reencuentro del exilio cubano con su país.
Raúl Álzaga (izquierda) y Silvio Rodríguez. Foto: José A. Delgado/ El Nuevo Dia
Raúl Álzaga (izquierda) y Silvio Rodríguez. Foto: José A. Delgado/ El Nuevo Dia
Por cuatro décadas, primero como estudiante y luego como empresario – a través de la agencia Viajes Varadero-, ha estado al frente de los esfuerzos en Puerto Rico para fortalecer los contactos entre Cuba y su diáspora.
Las abismales diferencias históricas con la extrema derecha cubana generó enfrentamientos que tuvieron como primera víctima a Carlos Muñiz Varela, asesinado el 28 de abril de 1979 – cuando recién habían fundado, junto a Ricardo Fraga, Viajes Varadero – un crimen que aún el gobierno de Puerto Rico busca esclarecer.
Alzaga Manresa pudo ser el único residente de Puerto Rico en la reapertura de la embajada, donde se reencontraron decenas de cubanos del exilio con la oficialidad del gobierno de Raúl Castro, incluyendo funcionarios, artistas, trabajadores y campesinos que viajaron desde Cuba para el histórico evento. En las afueras de la oficina diplomática, saludó al excanciller Ricardo Alarcón y al cantautor Silvio Rodríguez (arriba en la foto con él), entre otros.
Dentro de la embajada, pudo conversar brevemente con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, al que le recordó el caso de Muñiz Varela,  un asesinato que el propio FBI ha vinculado a una organización sombrilla de la derecha cubana, denominada Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU). El canciller Rodríguez le respondió que “a Carlos Muñiz Varela lo llevamos en el corazón”.
Muñiz Varela fue el primero. Pero, luego la extrema derecha cubana, sostuvo Alzaga Manresa, también reclamó la autoría de los asesinatos del activista José Eulalio Negrín, en Nueva Jersey (en noviembre de 1979) y el diplomático Félix García, en Nueva York (en septiembre de 1980)
Alzaga Manresa, además, trajo al embajador cubano, José Ramón Cabañas, una petición especial del Colegio de Abogados de Puerto Rico sobre “uno de los asuntos” que más logran consenso político en la Isla.
¿Qué sintió cuando izaron la bandera cubana?
-Lágrimas se sueltan. Fue un momento muy emotivo, no solo por uno, sino también por los que no pudieron estar, incluidos los que como Carlos fueron víctimas del asesinato político. Por todo lo demás, una gran satisfacción. Por haber llegado con vida. Por haber sido parte de un proceso que ha costado vidas y muchos sacrificios. Es la culminación de un proceso.
¿A qué edad salió de Cuba?
El 15 de diciembre de 1960, a los 11 años. Primero me mudé a Miami (EEUU), después a Brasil. Llegué a ser activista contrarrevolucionario en los años de escuela superior.
¿Cuándo cambia su visión?
-En la Universidad de Florida, en Gainesville, donde fui a cumplir mi tercer año en estudios de economía. Me encontré a un grupo de jóvenes de mi edad. Eran los años de las luchas por derechos civiles, contra la guerra de Vietnam. Ese proceso culmina en que algunos de nosotros nos mudamos a Puerto Rico pensando en contribuir a la lucha por la independencia. Lo veíamos como la vía para regresar a Cuba, en la medida en que se conociera nuestra práctica política. Más adelante se determinó que esa no era la mejor opción.
¿Qué hacen entonces?
-Fui el único de aquel grupo que me quedé en Puerto Rico. Pero, en 1974 fundamos la revista Areito con compañeros de Estados Unidos y Puerto Rico. Fue el primer proyecto político para tratar de canalizar nuestras inquietudes con relación a Cuba. El rechazo de la comunidad cubana a un acercamiento con Cuba nos radicalizó, pues empezaron los primeros atentados terroristas en contra de nuestros compañeros en Nueva York.
De Areito sale la brigada Antonio Maceo, primer grupo del exilio que viaja a Cuba.
-55 personas que fuimos a Cuba el 22 de diciembre de 1977, por vía del acercamiento que hace la administración del presidente  Jimmy Carter. (Entre otras cosas esas conversaciones dieron pie al establecimiento de oficinas de intereses de Cuba y EEUU en sus respectivas capitales, desde ayer embajadas).
Por vez primera entonces el gobierno de Cuba invita al exilio a un diálogo formal.
“En noviembre de 1978 se da una primera conferencia con los cubanos del exterior, que lo que hizo fue, además de buscar un acercamiento, permitir que los cubanos pudieran comenzar a viajar a Cuba y que se liberara a una serie de presos. Comienzan los viajes no solo por razones políticas, sino por razones familiares, un proceso que grupos contrarrevolucionarios no entendieron y empezaron a poner bombas y a matar gente.
¿Cuándo fundan Viajes Varadero?
-Entre el Festival de la Juventud y los Estudiantes de 1978 y las reuniones de noviembre de ese año con la comunidad cubana en el exterior, se me preguntó si conocía a alguien que pudiera comenzar a organizar viajes de cubanos a Cuba en caso de que en la reunión con la comunidad del exterior se aprobara, como ocurrió, permitir los viajes de cubanos del exilio a Cuba. Carlos Muñiz Varela y Ricardo Fraga, mucho más que yo en ese momento, comenzaron a contactar cubanos. Una vez en noviembre de 1978 se decide que los cubanos pueden entrar a Cuba, teníamos organizados más de 80 cubanos dispuestos a viajar, incluidos empresarios, amas de casa y jóvenes.
Un día como (ayer) inevitable pensar en Muñiz Varela.
-El asesinato de Carlos Muñiz Varela no fue un suceso aislado, pero sí fue el primer crimen relacionado a esos acercamientos. En cierta medida, con el reinicio de relaciones diplomáticas nos podemos dar el lujo de retirarnos, porque ya cumplimos. Querían derrotarnos y no lograron.
 ¿Avanza la investigación?
– Por esfuerzos del secretario de Justicia, César Miranda, y los fiscales del Departamento de Justicia, y nuestros esfuerzos, estamos en espera de que Estados Unidos, como un gesto de buena voluntad  dentro del proceso de negociación con Cuba, decida desclasificar y entregar al gobierno de Puerto Rico toda la información que creemos tiene el FBI que permita ayudar a esclarecer en su totalidad el asesinato de Carlos.
¿Cómo ayuda el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba?
– El asesinato de Carlos es producto de un acercamiento parecido a éste durante la administración de Carter. Ahora que se repite esa experiencia, Estados Unidos tiene que tener el compromiso de subsanar los errores y desclasificar la información que esclarezca el crimen.
tomado del nuevo dia