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jueves, septiembre 17, 2026

_Fragmento del libro , “Víctor Jara : Un canto truncado” Testimonio de su esposa, Joan Jara._😔✊🏽🇨🇱


"Lo siento, tenía que encontrarla…Lamento decirle que Víctor ha muerto… Encontraron su cuerpo en la morgue. 

(…) Le ruego que sea valiente y que me acompañe para identificarle. ¿Llevaba calzoncillos azul oscuro?. Tiene que venir, porque su cadáver lleva allí casi cuarenta y ocho horas y, si nadie lo reclama, se lo llevarán y lo enterrarán en una fosa común.

(…) Bajamos un oscuro pasadizo y entramos en una enorme sala. Mi nuevo amigo me apoya la mano en el codo para sostenerme mientras contemplo las filas y filas de cuerpos desnudos que cubren el suelo, apilados en montones, en su mayoría con heridas abiertas, algunos con las manos todavía atadas a la espalda. Hay jóvenes y viejos…cientos de cadáveres…en su mayoría parecen trabajadores…cientos de cadáveres que son seleccionados, arrastrados por los pies y puestos en un montón u otro por la gente que trabaja en el depósito 

(…) Me paro en el centro de la sala, buscando a Víctor sin querer encontrarle y me asalta una oleada de furia. Se que mi garganta emite incoherentes ruidos de protesta, pero Héctor reacciona instantáneamente.(...)

Nos envían a la planta superior. El depósito está tan repleto que los cadáveres llenan todo el edificio, incluyendo las oficinas. Un largo pasillo, hileras de puertas y, en el suelo, una larga fila de cadáveres , estos vestidos, algunos con aspecto de estudiantes, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta…Y en la mitad de la fila descubro a Víctor.

Era Víctor, aunque le ví delgado y demacrado¿Qué te han hecho para consumirte así en una semana?. Tenía los ojos abiertos y parecía mirar al frente con intensidad y desafiante, a pesar de la herida en la cabeza y terribles moretones en la mejilla. Tenía la ropa hecha jirones, los pantalones alrededor de los tobillos, el jersey arrollado bajo las axilas, los calzoncillos azules, harapos alrededor de las caderas, como si hubieran sido cortados por una navaja o una bayoneta…el pecho acribillado y una terrible herida abierta en el abdomen…las manos parecían colgarle de los brazos en extraño ángulo, como si tuviera rotas las muñecas, pero era Víctor, mi marido, mi amor.

En ese momento también murió una parte de mi. Sentí que una buena parte de mi moría mientras permanecía allí, inmóvil y callada…incapaz de moverme, de hablar."


lunes, octubre 06, 2025

Visita a la fundación Víctor jara



 

















Te recuerdo Victor

 Chile fue el primer país latinoamericano que Silvio conoció. Llegó en septiembre de 1972 junto a Pablo Milanés y Noel Nicola. Por esos días estrechó la amistad con Víctor Jara.

por Kaloian Santos

 octubre 5, 2025



Foto: Kaloian.

Víctor Jara sonríe en las fotos y pareciera estar más vivo que nunca. Lo está. En una, fuma un cigarrito y uno casi puede oír su voz cantando su tema: “Cuando amanezco con frío / prendo un cigarro de a vara / y me caliento la cara / con el cigarro encendido. / Ay, ay, ay, me querís, / Ay, ay, ay, me querís, / Ay, ay, ay”. 

En otra, un primer plano de perfil revela un gesto amoroso; en una tercera se muestra serio, casi melancólico, y en la última aparece tierno, entre niños. Su presencia, suspendida en instantáneas en blanco y negro, acompaña ahora una escena que parece atravesar el tiempo: su hija Amanda se reencuentra con un viejo compañero de oficio y de luchas de su padre, Silvio Rodríguez.


Foto: Kaloian.



Foto: Kaloian.

El trovador cubano llega a este encuentro íntimo, ayer sábado, cargado de historia y emoción. Apenas se abrazan, le dice con una voz que trae ecos de otras épocas:

—Recuerdo que pasamos por tu casa cuando eras muy pequeña, allá por el 72. Íbamos a buscar a tu padre para irnos a Valparaíso.

Chile fue el primer país latinoamericano que Silvio conoció. Llegó en septiembre de 1972 junto a Pablo Milanés y Noel Nicola. Fueron casi dos semanas intensas, de noches memorables de guitarras, vino y canciones con los artistas de la Nueva Canción Chilena en la Peña de los Parra. 



Foto: Kaloian.


Foto: Kaloian.

Por esos días estrechó la amistad con Víctor Jara. En una de esas jornadas emprendieron viaje a Valparaíso para cantar en la universidad; Silvio, enfermo de la garganta y con fiebre, se quedó durmiendo en el auto.

Amanda sorprende a Silvio con la guitarra de su padre. Él la toma con delicadeza como si se tratara de un objeto sagrado y la recorre con la mirada: las vetas de la madera, las cuerdas, el brazo, las clavijas. Le piden que la toque, que rasgue al menos un acorde, pero se niega. Apenado, apenas alcanza a esbozar un no. 


Foto:Kaloian

Prefiere no profanar los ecos que aún suenan dentro de aquella reliquia. Es un gesto de respeto, de amor, de reconocimiento al compañero caído que sigue cantando a través de otros.

Tras la larga noche pinochetista —años de censura y exilio—, Silvio regresó a Chile en 1990. Lo hizo con Chucho Valdés e Irakere para un concierto histórico en el Estadio Nacional, donde 80 mil personas lo escucharon dedicar la velada a Víctor Jara, torturado y asesinado en 1973 tras el golpe militar. 



Foto: Kaloian.

Aquella noche también estrenó El hombre extraño, su homenaje al amigo mártir: “Un día, sin aviso, / murió aquel hombre extraño… / En ese mismo instante, / desde el cielo, los pájaros / descubrieron que al mundo / le habían nacido labios”.

En la primera de sus recientes noches en Chile, ante 17 mil almas, Silvio volvió a recordarlo. Cantó “Te recuerdo Amanda”, acompañado al piano por su hija Malva. Y ahora, en esta casa donde el aire parecía lleno de memoria y vitalidad, volvió a encontrarse con Víctor. En la sonrisa de Amanda, en las fotos, en la guitarra ante la que guardó silencio, en la historia que, todavía, sigue cantando.

Foto:Kaloian.



dos legados que abrazan la historia de Nuestra América



Silvio Rodríguez visita la Fundación Víctor Jara.
 El encuentro fue profundamente simbólico: Silvio se reunió con Amanda Jara, hija de Víctor, y compartió con artistas, trabajadores y miembros del equipo del centro cultural que mantiene viva la memoria del creador de Te recuerdo Amanda El derecho de vivir en paz.
 El sábado 4 de octubre, en el marco de su esperada gira por Chile 2025, el trovador cubano Silvio Rodríguez visitó la Fundación Víctor Jara, rindiendo homenaje al cantautor chileno asesinado durante la dictadura de Pinochet. El encuentro fue profundamente simbólico: Silvio se reunió con Amanda Jara, hija de Víctor, y compartió con artistas, trabajadores y miembros del equipo del centro cultural que mantiene viva la memoria del creador de  Te recuerdo Amanda El derecho de vivir en paz.
Por:Revista De Frente




En uno de los momentos más emotivos,
Silvio tomó entre sus manos la guitarra original de Víctor Jara, el instrumento con el que el artista chileno llevó el canto de su pueblo a los escenarios del mundo. 
 Un reencuentro con Chile y su historia


 
Esta visita se da en el contexto de una gira que marca el regreso de Silvio Rodríguez a Chile tras siete años de ausencia. Su último paso por el país fue en 2018, cuando ofreció conciertos en Santiago, Viña del Mar y Concepción.En esta nueva gira latinoamericana,Chile es el punto de partida;.de una serie de conciertos que también lo llevarán a Argentina, Uruguay, Perú y Colombia.

En Santiago,Silvio se presentó los días 29 de septiembre y 1 de octubre y se presentará el 5 y 6 de octubre en el Movistar Arena, en cuatro noches agotadas que reúnen a miles de seguidores de distintas generaciones.El interés ha sido abrumador: más de 180.000 personas;intentaron comprar entradas en la primera jornada de preventa, lo que llevó a la productora a abrir nuevas fechas para satisfacer la demanda.

 El gesto de Silvio al visitar la Fundación Víctor Jara tiene un peso simbólico inmenso. Ambos artistas, desde Cuba y Chile,han sido pilares del canto comprometido latinoamericano, voces que unieron música y conciencia, poesía y lucha. 

A más de medio siglo del asesinato de Víctor Jara,Silvio reafirma con su presencia que la memoria no se silencia.

sábado, septiembre 18, 2021

Compañero Victor Jara of Chile.


 

Angelita Huenumán

 Recuerdo de hace 15 años aprox. (Alfonso Inalef )

Mientras caminabamos junto a varios compañeros por un camino del valle de Pocuno en busca de la Tumba de ANGELITA HUENUMÁN tras un compromiso personal de ir a ese lugar y cantar la canción que compuso nuestro Victor Jara hace mas de 40 años. 



Mientras nos dirigíamos al cementerio mapuche, nos acercamos a dos peñi que desgustaban de una rica Chicha de manzana y tras entregarle un folleto, le pregunto si el sabe donde descansa angelita Huenuman... me mira muy sereno y me pregunta, que porque usted  quiere saber eso?, y le cuento que tenia un compromiso personal de ir a cantar una cancion que Victor Jara que le habia dedicado a esta lanuen en uno de sus pasos por ese Lugar, a lo cual el responde dandome su mano y me dice yo soy el "hijo que dejó el amor" (Andrés Marileo Huenuman) acompañeme, llegamos a lugar donde descansa  y en un acto ceremonioso cante la cancion y fue muy solemne, emotivo,  en aquel acto  los ojos de mi peñi  se nublaron en lágrimas, el pecho contraido, y muchas historias que aquellos años y la sonrisa de Victor en su memoria.


Que en paz descanse mi peñi.



Angelita Huenumán( Víctor Jara)

En el valle de Pocuno

Donde rebota el viento del mar

Donde la lluvia cría los musgos

Vive Angelita Huenumán

Entre el mañío y los hualles

El avellano y el pitrán

Entre el aroma de las chilcas

Vive Angelita Huenumán

Cuidada por cinco perros

Un hijo que dejó el amor

Sencilla como su chacrita

El mundo gira alrededor

La sangre roja del copihue

Corre en sus venas Huenumán

Junto a la luz de una ventana

Teje Angelita su vida

Sus manos bailan en la hebra

Como alitas de chincol

Es un milagro como teje

Hasta el aroma de la flor

En tus telares, Angelita

Hay tiempo, lágrima y sudor

Están las manos ignoradas

De éste, mi pueblo creador

Después de meses de trabajo

El chamal busca comprador

Y como pájaro enjaulado

Canta para el mejor postor

Entre el mañío y los hualles

El avellano y el pitrán

Entre el aroma de las chilcas

Vive Angelita Huenumán.

miércoles, septiembre 16, 2020

 16 de septiembre de 1973


Durante la madrugada, dos vecinas de una población cercana al Cementerio Metropolitano de Santiago, encuentran en un sitio eriazo, detrás de ese recinto, seis cuerpos. Al darlos vuelta, se dan cuenta que uno de ellos es Víctor Jara. Junto a otras personas, lo llevan al Servicio Médico Legal. Allí, uno de los funcionarios también lo identifica y le avisa a su esposa, Joan Jara. 


El cuerpo del cantautor chileno tenía 44 impactos de bala: 2 en la cabeza, 6 en las piernas, 14 en los brazos y 22 en la espalda. Gracias a la ayuda de otros compañeros, Joan logra sacar a su amor del SML y lo entierra en un nicho en el Cementerio General de Santiago, la placa no lleva nombre, para que los militares no puedan dar con él y desaparecerlo, como lo hicieron con tantos hombres y tantas mujeres.


Este es parte del último caminar de Víctor Jara, una muerte recordada con profundo dolor, pero que afianza el compromiso por la justicia y la esperanza a la que tanto cantó el artista chileno.


🍁🍃🍂    A Víctor    🍂🍃🍁


No puede borrarse el canto

con sangre del buen cantor

después que ha silbado el aire

los tonos de su canción.


Los pájaros llevan notas

a casa del trovador;

tendrán que matar el viento

que dice lucha y amor.


Tendrán que callar el río,

tendrán que secar el mar

que inspiran y dan al hombre

motivos para cantar.


No puede borrarse el canto

con sangre del buen cantor,

tendrán que matar el viento

que dice lucha y amor.


Tendrán que callar el río,

tendrán que secar el mar

que inspiran y dan al hombre

motivos para cantar.


Tendrán que parar la lluvia,

tendrán que apagar el sol,

tendrán que matar el canto

para que olviden tu voz.



Composición: Otilio Galíndez / Roberto Todd

miércoles, febrero 06, 2019

Las incógnitas tras las balas que acabaron con Víctor Jara, pero no con su música






Víctor Jara escribió su último poema dos horas antes de ser asesinado. Cogió una libreta, un lápiz y empezó a garabatear con rapidez: "La sangre para ellos son medallas. La matanza es un acto de heroísmo ¿Es este el mundo que creaste, dios mío?". Tras el punto final, un soldado del ejército de Pinochet le agarró del brazo con violencia y se lo llevó al que fue su último destino. Finalmente, después de torturarle durante horas, el cuerpo del cantante fue encontrado el 16 de septiembre de 1973 con 44 balazos, varios dedos rotos, la lengua cortada y quemaduras de cigarrillos. La "voz del pueblo" fue silenciada para siempre.
El cantautor chileno fue militante del Partido Comunista de Chile y, a su vez, un referente internacional reconocido por apoyar la causa de Salvador Allende, que en 1970 se convirtió en el primer presidente marxista elegido democráticamente. Su mandato, sin embargo, solo duraría tres años: terminó con el golpe de Estado de Augusto Pinochet, el cual también fue apoyado por el gobierno de Estados Unidos, por entonces presidido por Richard Nixon.



Pero la sangre y la barbarie del ejército golpista continúa despertando interrogantes casi medio siglo después. ¿Quién apretó el gatillo contra Víctor Jara? ¿A quién hay que señalar por las atrocidades realizadas en aquel recinto? Es precisamente lo que responde el cuarto episodio de la serie documental de NetflixReMastered: masacre en el estadio, que indaga sobre las causas de la muerte del músico que se atrevió a utilizar sus canciones para desafiar a las balas.
"Ya basta de música que no nos dice nada, que nos entretiene un momento y nos deja tan huecos como siempre", decía el músico. Apostaba entonces por temas que resumieran el estado que atravesaba Chile en aquellos momentos. Que reflejaran los problemas de clase, el sudor y los sueños de los trabajadores que cada día se soñaban con un país exento de desigualdad.
Es justo lo que se puede escuchar en el tema Plegaria a un labrador: "Líbranos de aquel que nos domina en la miseria. Tráenos tu reino de justicia e igualdad. Sopla como el viento la flor de la quebrada, limpia como el fuego el cañón de mi fusil". De esta manera, Jara se convirtió en uno de los pilares fundamentales que acabaron con la elección de Allende como presidente. "El mundo se había vuelto del revés. Se produjo un cambio radical en las relaciones humanas, y hubo cambio porque por primera vez la clase obrera de Chile se hacía notar", afirma en el documental Joan Jara, esposa del cantautor.

La ofensiva de la derecha: un golpe de Estado

No obstante, el nuevo régimen no trajo la calma. Chile se convirtió en una región dividida entre los simpatizantes del gobierno socialista y aquellos a los que atemorizaba la creación de lo que llamaban "otra Cuba". "La mitad de la población que apoyábamos a Allende fuimos considerados delincuentes, sospechosos. Tenías que demostrar tu inocencia", recuerda en el reportaje José Seves, integrante del popular grupo musical chileno Inti-Illimani.
De hecho, Eduardo Carrasco, otro compositor local, rememora cómo Víctor Jara fue a un colegio para tocar una canción que criticaba a un ministro culpable de permitir la muerte de muchas personas en el país. Sin embargo, todo se torció: entre los niños se encontraba el hijo del político, el cual empezó a gritar y a lanzar piedras al cantautor. Es solo una anécdota, pero evidencia el tenso clima que se vivía y que terminó de estallar el 11 de septiembre de 1973.


El cantautor chileno Víctor Jara con su familia
El cantautor chileno Víctor Jara con su familia
Ese día, el general Pinochet decidió poner fin al gobierno elegido en las urnas bombardeando con aviones y tanques el Palacio de La Moneda, sede de la presidencia. Pero no fue el único frente. También irrumpieron en la Universidad, donde Víctor Jara se encargaba del departamento de comunicaciones y extensiones. "Llegaron con los cañones, con los fusiles y sin decir absolutamente nada comenzaron a ametrallar la casa central", denuncian Boris Navia Pérez y Osiel Nunez Quevedo, ambos presos políticos.
Posteriormente, sacaron a todos los profesores y alumnos con las manos en la nuca y decidieron llevarlos en autobuses hasta el Estadio Chile. "Me revisaron y me toquetearon todo. Allí pasaron muchas cosas. Mataron a un joven que tendría entre 12 o 13 años", lamenta Erica Osorio, una de las supervivientes del secuestro. No tuvo la misma suerte Víctor Jara, al que rápidamente detectaron entre las filas para someterlo a toda clase de horrores. "Víctor no fue fusilado. A Víctor no se le colocó una pistola en la sien y se le disparó. No, fue asesinado de la peor manera: bajo tortura", recrimina Nunez.

Un genocidio sin perdón

Pinochet fue detenido el 16 de octubre de 1998 en Londres gracias a una orden internacional emitida por el juez español Baltasar Garzón. Se le acusaba de tortura y genocidio, siendo este un punto de inflexión en la historia de Chile para romper con la impunidad y empezar a reabrir investigaciones sobre las víctimas. Entre ellas, Víctor Jara. En este punto, el documental deja el contexto sobre lo sucedido en el Estadio Chile y avanza hasta el presente, con una Joan Jara que lucha por hacer justicia de los crímenes pasados.
La Junta Militar chilena acabó asesinando a más de 3.000 personas, pero no se quedaron ahí: más de 27.000 fueron torturadas. Sin embargo, muchos culpables permanecían (y permanecen) impunes, ya que cuando comprobaron que la dictadura se acababa decidieron escapar a EEUU y hacerse con la nacionalidad norteamericana.
Es el caso de Pedro Pablo Barrientos, declarado culpable por el asesinato de Víctor Jara y condenado a pagar 28 millones de dólares a la familia. A pesar de ello, sigue defendiendo su inocencia: "Mi hermana me dijo: 'Estás saliendo en televisión porque dicen que tú mataste a Víctor Jara'. Y mi pregunta fue: '¿Y quién es Víctor Jara?' Todo lo que dicen es mentira, me quieren en Chile como un trofeo político", recrimina el exoficial en el reportaje.


El festival 'Mil Guitarras para Victor Jara' celebrado anualmente en Santiago de Chile
El festival 'Mil Guitarras para Victor Jara' celebrado anualmente en Santiago de Chile
Llegados a la parte final, Barrientos confiesa que aceptó participar en el documental con la condición de someterse al polígrafo para, de esta manera, verificar su inocencia ante todo el mundo. ¿Los resultados? Mejor que lo descubra el propio espectador.
Así, mientras Barrientos pasea como un hombre libre por Florida, cada año en Santiago de Chile se celebra el festival Mil Guitarras para Victor Jara para conmemorar su vida y su música. Además, en 2003 el Estadio Chile cambió de nombre por otro radicalmente diferente: Estadio Víctor Jara.

miércoles, septiembre 20, 2017

viernes, septiembre 18, 2015

domingo, julio 12, 2015

El Homenaje de Bruce Springteen a Victor Jara.


Santiago, Chile - Bruce Springsteen tocaba justo en el 40 aniversario del golpe de Pinohet, y cantó a Victor Jara, .. Recordo a los desaparecidos y a las victimas de aquella sinrazon y pidiendo disculpas por su pronunciacion cogio el microfono y canto el Manifiesto de Victor Jara... expo.navarra1936@gmail.com