miércoles, septiembre 02, 2026

Videos del concierto en Barcelona.










Crónicas del concierto en Barcelona

 Cronica Fotográfica de Juan Miguel Morales

Silvio Rodríguez, entre el grito y los silencios

El trovador cubano mandó un mensaje de amor y reivindicación que no olvidó a Palestina 

Silvio Rodríguez, anoche saludando al público del Liceu Mané Espinosa

Sergio Lozano Barcelona/La vanguardia

Si lvio Rodríguez se dejó en casa el kaláshnikov para aparecer anoche en el teatro del Liceu, primera etapa de su gira peninsular. El cantautor, que el pasado marzo recibió el arma que había reclamado para defender a Cuba de Estados Unidos –una imitación sin poder de fuego, en realidad– prefirió subir al escenario con la máquina de matar fascistas, como llamaba Woody Guthrie a su guitarra.

Probablemente nunca antes se habían escuchado en el Liceu gritos de “viva Fidel, viva Cuba Libre”, que alguien lanzó desde el segundo piso y fueron respondidos con aplausos por el público antes de que Joan Isaac y Sílvia Comes celebraran una pequeña previa con versiones del músico cubano que incluyó Cua de núvol, Et dono una cançó, y Oli d’una dona amb barret.

El protagonista hizo su aparición luciendo una gorra donde se leía “aprendiz” en la frente, aunque anoche fue maestro a la hora de expresar lo que siente y desea para su maltrecho país y para el mundo. Aquel “cúmulo de verdades esenciales que caben bajo el ala de un colibrí” como escribió José Martí en el ensayo Maestros ambulantes, del que leyó un fragmento al poco de comenzar para seguir con Ala de colibrí.

“Hoy me propongo fundar un partido de sueños” entonó el viejo músico como carta de presentación, reflejo de un espíritu libre y sólido al mismo tiempo, defensor de los ideales comunistas de la revolución, pero crítico al tiempo con ella. O como dijo Martí al poco de comenzar la velada: “Se necesita ser bueno para ser feliz” pero también “se necesita ser próspero para ser bueno”. 

Candidez en la voz -entera a sus 79 años- y terciopelo en las guitarras se mezclaron anoche con la entrega de los asistentes, afiliados todos a la poesía de Rodríguez, donde no se sabe cuándo termina el amor y dónde comienza la reivindicación. La excepción fue un grupo de seis manifestantes que a la puerta de teatro, y rodeados por un cordón policial que les doblaba en número, exhibieron pancartas y lanzaron proclamas contra el castrismo entre la curiosidad de los turistas y el rechazo del público que hacía cola. Los asistentes, tildados de “charos” y “perroflautas” por el pequeño grupo, reaccionaron entre la indiferencia, algunos puños al aire y otras tantas peinetas, que no dejan de ser un puño con el índice alzado.

Con ‘Me acosa el carapálida’ apuntó a EE.UU., mientras ‘La era está pariendo un corazón’ miró al genocidio palestino

No llegó el ruido al interior del Liceu, atento a la Historia de las sillas, presto a corear en susurros, con vergüenza de novicio, Quién fuera o Pequeña serenata diurna, con esas letras que tanto pueden hablar de amor como de política, o de ambas cosas a la vez. No es de extrañar que tras los ritmos tropicales de Virgen de occidente -que formará parte de su próximo disco- cantara Viene la cosa, pieza de su último disco donde bromea con el término que en Cuba se utiliza para referirse a la política sin mencionarla. 

Acompañado por siete músicos con la omnipresente flauta a cargo de su esposa, Niurka González, y la hija de ambos, Malva, en las voces, Rodríguez no se movió de la silla durante toda la actuación, que navegó por arreglos suaves, añadidos de jazz y aromas del son cubano, sobresaliente en Escaramujo. Cantó aquella Eva que, liberada, “deja de ser costilla”, así como el recuerdo del Abel Santamaría que en Canción del elegido va “matando canallas con su cañón de futuro”. Y no se olvidó de EE.UU., destinatario que la salsera Me acosa el carapálida, ni del orgullo de ser El necio, con aire de jazz idóneo para un teatro.

Con la misma voluntad fue que el trovador, en lo más explícito de una noche donde también recordó a Pepe Mujica, se enfundó la kufiya (el pañuelo palestino blanco y negro) y leyó el poema Halt!, de Luis Rogelio Nogueras, quien, tras visitar Auschwitz reprochó al pueblo judío por cómo “olvidaron tan pronto el vaho del infierno”. Ató el lamento a La era está pariendo un corazón, y logró así un momento de máxima emoción.

A solas con su guitarra interpretó ¿A dónde van?, y cantó La belleza de Aute con esa voz que en el reproche lleva también el perdón y arranca aplausos incluso con los silencios.

Silvio Rodríguez, eterno trovador revolucionario, enternece al Liceu de Barcelona

PorNewsroom Infobae

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02 Sep, 2026 01:30 a. m. ESP

Guillermo Cabellos

Barcelona, 2 sep (EFE).- Pocos cantautores han escrito versos más bellamente revolucionarios y estrofas tan subversivamente tiernas como Silvio Rodríguez. Este martes, el eterno trovador cubano, de regreso a Barcelona una década después de su último concierto en la capital catalana, demostró en el Liceu por qué es uno de los tótems de la canción.

Así, sin mediar palabra, la cita comenzó con 'Historia de las sillas', pieza a la que siguieron las líneas que el revolucionario cubano José Martí escribió en el ensayo 'Maestros ambulantes', dulce preámbulo a 'Ala de colibrí', incisión iniciática en un cancionero en el que el anhelo de libertad siempre converge con la delicadeza.

En esas mismas coordenadas conviven 'Noches sin fin y mar', improvisada por un imperceptible problema técnico, o 'Sueño con serpientes', primer corte de la velada cantado en dúo con los casi 2.300 fieles que abarrotaban el Liceu.

El público, algo distante de la demografía burguesa que habitualmente habita el teatro, no dejó de aprovechar los silencios para lanzar consignas como "¡Cuba sí, yankees no!" o "¡Viva Cuba, viva Fidel!", en contraste con los eslóganes con los que media docena de manifestantes anticastristas recibieron a los asistentes en La Rambla.

 No sorprendió a nadie, porque el activismo revolucionario de Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, Cuba, 1946) es una arista más de una personalidad tan amable como políticamente decidida.

De hecho, el músico fue noticia el pasado marzo, cuando recibió de manos del ministro de las Fuerzas Armadas de Cuba, Álvaro López Miera, el fusil Kaláshnikov que exigió en su blog para defender la isla si era atacada por los Estados Unidos.

Por contra, en el Liceu, empuñando su guitarra y flanqueado por un tres cubano, un piano, una guitarra, un teclado –a cargo de su hija Malva–, un clarinete, una batería y un contrabajo, Rodríguez encadenó 'Virgen de occidente', que verá la luz en su próximo álbum; 'Viene la cosa', de su reciente 'Quería saber' (2024) y 'La bondad y su reverso', todo bajo el manto jazzero que imponía la banda.

 En un tramo marcado por sus trabajos más cercanos, también tuvieron su hueco 'En cuál de esos planetas' y 'Más porvenir', dedicada a su amigo Pepe Mujica, expresidente de Uruguay.

Pero no todo iba a ir de novedades. 'Me acosa el Carapálida' devolvió Barcelona al 1984 en que salió 'Tríptico (Volumen tres)'; y '¿A dónde van?', presentada en solemne soledad, recogió el 'Mujeres' de 1978; mientras que en un aparte, acompañado únicamente de la flauta de Niurka González y el piano de Malva Rodríguez, el cubano invocó a Luís Eduardo Aute a través de 'La belleza', que levantó gritos de revolución en platea y palcos.

Con la tríada formada por 'Eva', 'Quién fuera' y 'Escaramujo', el Liceu se animó, coros y vítores mediante, en un repecho que ya funcionó como llano por el que fluyeron sin resistencia 'Pequeña serenata diurna' y 'Canción de elegido', antes de que el trovador tuviera un recuerdo para el pueblo palestino recitando el poema 'Halt!' de Luis Rogelio Nogueras y entonara 'La era está pariendo un corazón' y 'El necio' envuelto en una kufiya.

Sin hacerse de rogar, el bis rompió desde el primer tema, porque 'Ojalá' arrancó con un suspiro a la altura de la canción, su leyenda y ese "disparo de nieve" –o de Nievi, que cada cual escoja su versión–, antes de cerrar el Gran Teatre del Liceu con 'Por quien merece amor', última punzada en Barcelona, primera parada de una gira española que llevará al cubano por Zaragoza, Bilbao, València, A Coruña, Sevilla, Murcia y Madrid.

Dejando fuera himnos como 'Unicornio', 'Rabo de nube', 'Te doy una canción' u 'Óleo de mujer con sombrero' –estas tres últimas fueron cantadas en catalán por Joan Isaac y Sílvia Comes como aperitivo–, Silvio Rodríguez se despidió del teatro entre una larguísima ovación, mientras observaba, metido debajo de una gorra en la que se leía 'Aprendiz', cómo ondeaban banderas cubanas, esteladas y retratos del Che.


El Silvio Rodríguez más íntimo, por Daniel Mordzinski:

sus giras, sus recitales en Cuba y su vida en familia

El fotolibro 'Silvio Rodríguez, diario de un trovador' recoge imágenes y textos del cantautor cubano, abarcando giras, recitales y vida familiar

La obra, una edición de autor para España, estará disponible desde el 3 de septiembre en librerías de Zaragoza y Madrid, y en la próxima gira del artista, que empieza hoy en el Gran Teatre del Liceu

Silvio retratado junto a su mujer Niurka González, flautista y clarinetista de la banda. Buenos Aires, 2018. / Cortesía de Daniel Mordzinski.

Daniel Mordzinski

01 SEPT 2026 14:32

Actualizada 01 SEPT 2026 15:50

El fotolibro 'Silvio Rodríguez, diario de un trovador' 

es un recorrido fotográfico, narrativo y emocional por la década reciente de uno de los cantautores más importantes de la lengua española. Reúne los paisajes esenciales que han marcado su obra: sus giras internacionales, sus recitales en Cuba, sus encuentros con otros creadores y su vida en familia. Desde San Antonio de los Baños, el pueblo que lo vio nacer, hasta los grandes escenarios del mundo, mis fotografías entran en diálogo con los textos de Silvio —algunos tomados de su diario personal— creando un fértil diálogo artístico.

Esta edición de autor exclusivamente para España estará disponible a partir del 3 de septiembre en la librería Cálamo de Zaragoza, en la librería Alberti de Madrid y durante los conciertos de la gira, que empieza esta noche en el Gran Teatre del Liceu. 'Silvio Rodríguez, diario de un trovador' es un libro imprescindible para todos los amantes de la música, la fotografía y la palabra. Un talismán para quienes saben que la poesía, el amor y las utopías son armas cargadas de futuro.

Silvio y sus músicos Gijón, 2016. / Cortesía de Daniel Mordzinski.

­SILVIO RODRÍGUEZ: EL HOMBRE QUE AMABA SU RÍO

La música encuentra siempre un resquicio para entrar en tu vida y volverse compañera indispensable de todo lo que sueñas, amas y sufres. Un recuerdo antiguo y dulce me transporta al París de los años setenta y a las melodías de aquel tiempo. Yo tenía 18 años, había dejado atrás a la dictadura militar argentina para llegar a París, la patria de los que no teníamos una, carecía de visa y mi francés era tan pequeño como mi presupuesto para subsistir.

Fue en Francia que me sentí latinoamericano por primera vez, allí descubrí la gran literatura de América Latina y conocí a jóvenes de mi continente. Eric Genao fue el primer amigo latinoamericano que tuve en París. Nos conocimos en el restaurante universitario Mabillon, donde por menos de 4 francos se comía un menú completo y balanceado, Eric me hizo descubrir la literatura dominicana y me transmitió la idea de que literatura y música eran las dos alas de un mismo pájaro.

Silvio retratado junto al río que lo vio nacer en San Antonio de los Baños. Cuba, en 2025. / Cortesía de Daniel Mordzinski.

El 28 de febrero de 1978, en mi pequeña bohardilla del sexto piso (sin ascensor ni baño) de la Av. De la Motte-Picquet, Eric me regaló un casete con las canciones de su músico favorito.En la tarjeta J, llevaba escrito con letra pequeña y prolija, los nombres de los temas: 'Ojalá', 'La era está pariendo un corazón', 'Óleo de mujer con sombrero''. El álbum era 'Al final de este viaje'. El músico, Silvio Rodríguez. Yo escuchaba al gran trovador cubano soñando convertirme en director de cine, escritor o fotógrafo. Uno de mis vecinos de piso, Won, monje budista, educado y estudioso, me escuchaba cantar a Silvio, y con dos golpecitos tímidos en la pared, me decía: " Daniel, baje la voz, por favor". Yo me disculpaba y, al rato, me dejaba llevar por la música y volvía a cantar.

Silvio jugando con sus mascotas en su casa La Habana, 2018. / Cortesía de Daniel Mordzinski.

Un día, saliendo de mi cuarto me crucé con Won. Mi vecino me miró fijo, como si llevara tiempo preparando sus palabras, levantó teatralmente su mano izquierda, haciendo el típico gesto de la Victoria y, en un español con marcado acento cantó:

“soy feliz

soy un hombre feliz”

En esos esos tiempos de carencias y de sueños, los temas de Silvio fueron bálsamo y me aportaron un ancla de afecto, poesía y amor.

Ni en mis más osados sueños de juventud imaginé que, con casi medio siglo de fotografía en mis pupilas, tendría la fortuna de hacer un libro, mano a mano, corazón a corazón, junto a Silvio Rodríguez. El trovador no cesa de canturrearme ahí dentro, muy profundo:

soy feliz

soy un hombre feliz

Silvio retratado frente al Palacio de la Moneda Santiago de Chile, 2018. / Cortesía de Daniel Mordzinski.




Silvio Rodríguez y la revolución


El cantautor cubano inicia una gira por España mientras su isla se enfrenta a una crisis sin precedentes por culpa del acoso estadounidense. Ha dicho que quiere defenderla fusil en mano, igual que ha hecho siempre en sus canciones.

El cantautor cubano Silvio Rodríguez actúa en La Habana durante el inicio de una gira por América Latina, el 19 de septiembre de 2025. NORLYS PÉREZ / REUTERS

Toni Martínez

29 agosto 2026 Una lectura de 7 minutos

En marzo, el cantautor Silvio Rodríguez anunció a través de su página web que estaba dispuesto a defender Cuba de una posible invasión estadounidense tomando las armas. «Exijo mi AKM si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio», escribió en su blog personal. El Avtomat Kalashnikova Modernizirovanny (AKM) en cuestión es un fusil de asalto soviético, una versión moderna del icónico Kalashnikov o AK-47. Días después el músico recibía del gobierno cubano un fusil como respuesta y reconocimiento a sus palabras.

El cantautor cubano estará de gira por diversas ciudades españolas entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre. Mientras actúe seguramente estará atento a los constantes rumores de un ataque por parte del gobierno de Trump a su país.

La vida y la obra del cantor nacido en San Antonio de los Baños ha estado siempre ligada a la revolución cubana, a la que ha defendido y sobre la que ha teorizado en muchas de sus canciones, especialmente las de la primera época. Aunque toda su discografía viene marcada por reflexiones y vivencias acerca de la Cuba que surgió de la revuelta encabezada por unos barbudos en enero de 1959, algunos de sus temas son un claro homenaje a la revolución.

Ya en su primer álbum de estudio con el que adquirió fama internacional, Días y flores (1975) aparecía la canción «El mayor». Este tema es un homenaje al prócer cubano Ignacio Agramonte que luchó en las primeras revoluciones por la independencia de Cuba y que falleció en 1873. Sus últimos versos vinculan a su imagen con la revolución castrista:

Va cabalgando

El Mayor con su herida,

y mientras más mortal el tajo,

es más de vida.

Va cabalgando

sobre una palma escrita,

y a la distancia de cien años

resucita.

Una vinculación entre dos revoluciones que ya encontramos en su «Décimas a mi abuelo», donde pronuncia los versos: «Me fui sabiendo que en Tampami abuelo habló con Martí».

En ese mismo disco, se encuentra el tema «Pequeña serenata diurna», en el que se vislumbra un primer reconocimiento a la revolución cubana desde posiciones poco dogmáticas:

Vivo en un país libre

cual solamente puede ser libre

en esta tierra, en este instante

y soy feliz porque soy gigante.

El disco remata con la icónica «Playa Girón», en la que el cantautor se pregunta cómo abordar desde la vertiente artística un acontecimiento histórico como fue la invasión de Bahía de Cochinos o Playa Girón por el ejército yankee en 1961.

Si alguien roba comida

y después da la vida, ¿qué hacer?

¿Hasta donde debemos practicar las verdades?

¿Hasta donde sabemos?

Que escriban, pues, la historia, su historia,

los hombres del «Playa Girón».

En el siguiente disco, Al final de este viaje (1978), el tema «El elegido» es una alabanza al revolucionario cubano Abel Santamaría,capturado y asesinado en el intento de asalto al cuartel Moncada que planificó junto a Fidel Castro.

La última vez lo vi irse

entre humo y metralla

contento y desnudo

iba matando canallas

con su cañón de futuro.

En el disco Rabo de nube (1979) aparece la canción «Testamento» en la que Silvio ensalza, una vez más, la revolución cubana:

Le debo una canción a lo imposible,

a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanza:

le debo una canción indescriptible

como una vela inflamada en vientos de esperanza.

Un ensalzamiento que, pese a sus deseos, no pudo rematar en el tema «Hoy mi deber era» del disco Unicornio (1982);

Hoy mi deber era

cantarle a la patria

alzar la bandera

sumarme a la plaza.

Mención aparte merecen las trovas que dedica a la figura de Ernesto Che Guevara. Desde la recordada «La era está pariendo un corazón» a«Fusil contra fusil» o «América, te hablo de Ernesto». Aunque entre todas ellas destaca «Hombre»

Supiste cabalgar contra quien odia

desde su torre de oro y exterminio

pero en mi parecer

te dio más gloria el alma que tallaste a tu dominio.

A lo largo de su discografía hay canciones en las que, de uno u otro modo, Silvio Rodríguez aborda los éxitos de la revolución cubana y en las que acaba llamando de alguna manera a la nostalgia de lo que pudo ser. Podríamos hablar de «La guitarra del joven soldado»y ese Silvio que participó en las brigadas internacionales mandadas por Cuba a la guerra de Angola; o del tema «Pioneros», en el que alaba a los jóvenes revolucionarios o del trovador que quiere «cantar encapuchado» para ser uno más. Todas las canciones, de alguna manera hablan de la revolución y de esa Cuba que vive intensamente.

Sin embargo, también hay momentos para la reflexión sobre la situación social y política de la isla, como podemos deducir del tema ««El problema«, de 1994.

El problema no es de la moda mundial

ni de que haya tan mala memoria

El problema no queda en la gloria

ni en que falten tesón y sudor

El problema señor

sigue siendo sembrar amor.

E incide después:

El problema no es

repetir el ayer

como fórmula para salvarse.

Dos años antes el cantor publicó un disco en el que aparecía una canción, «El necio», con unos versos que estos días toman más relevancia que nunca:

Me vienen a convidar a arrepentirme,

me vienen a convidar a que no pierda,

mi vienen a convidar a indefinirme,

me vienen a convidar a tanta mierda.

Para rematar con un homenaje a Víctor Jara:

Dicen que me arrastrarán por sobre rocas

cuando la Revolución se venga abajo

que machacarán mis manos y mi boca

que me arrancarán los ojos y el badajo.

Será que la necedad parió conmigo

la necedad de lo que hoy resulta necio

la necedad de asumir al enemigo

la necedad de vivir sin tener precio.

El Silvio Rodríguez de 2026 firmaría todos y cada uno de estos últimos versos, más de 30 años después. Son pura actualidad.

Fechas de la gira de Silvio Rodríguez por España:

1 de septiembre Barcelona

5 de septiembre Zaragoza

16 de septiembre Valencia

19 de septiembre A Coruña

25 y 26 de septiembre Sevilla

1 de octubre Murcia

4 de octubre Madrid


  

Entrevista y intervención en Televisión Española.




 

Conferencia de Prensa en España-1991.



La rueda de la fortuna


Estoy seguro que fue en Enero del 2007. Estaba de visita en Cuba el músico inglés Gordon Matthew Thomas Summer más conocido por Sting.

El Instituto de la Música había organizado una recepción para agasajar al cantante británico. Sería en el Club Habana, y habían tomado a bien invitar para la ocasión a músicos que tuvieran que ver, supongo, con la influencia inglesa y a otros indiscutidos cultores de la música cubana. Y yo no era ni muy "inglés" ni muy "tradicional". Yo tampoco era un conocedor de la obra de Sting. Solo había escuchado un par de canciones de Police, el tema de Arma Letal que hacía junto a Erick Clapton, "Its Probably Me" y me había encantado el documental y el disco "Bring On The Night". Así que simplemente no me invitaron, y punto. 

Una tarde-noche de ese Enero del 2007 recibí una llamada de Santiago Feliú. Sin preguntar cómo estaba ni darme las buenas noches (así era él cuando estaba cabrón, Jjjj) me espetó:



- T....t...te invitaron a.....la descarga con Sting?-

Le respondí que no, y acto seguido escuché su diatriba contra el Instituto por lo sesgada de la selección de invitados y por lo que se cocinaba secretamente. Yo me desayunaba de todo y entre risas y consejos le hice una proposición.

- Me vienes a buscar y nos vamos juntos al Club Habana, y a ver quién se va a atrever a cuestionar nuestra presencia.-

Creo que lo pensó un poco, pero al final decidió que "el no iba donde no lo invitaban".

Luego, ya más calmado y contando con la solidaridad de otro des-invitado empezamos a hablar de una de sus grandes pasiones, el cine.

Creo que el día anterior a la llamada en la televisión cubana habían puesto "And Now....Ladies and Gentlemen" , una película Franco-Inglesa del director Claude Lelouch.

Coincidimos en que nos había gustado la trama un poco enrevesada entre lo onírico y lo real y que de seguro había que verla otra vez para entenderla mejor.

Alabamos las actuaciones de Jeremy Irons en el papel de "Valentín" el ladrón de joyas y de la entonces treintañera cantante y actriz francesa Patricia Kaas como "Jane Lester" la cantante de Jazz. Nos gustó a ambos la banda sonora compuesta por Michel Legrand y estuvimos hablando un rato de Claudia Cardinale, que también formaba parte del Reparto del Film, nuestra fantasía sexual de los 70s.

Otra feliz coincidencia es que a los dos nos había llamado poderosamente la atención una sentencia que parecía resumir la escencia del Film.

El personaje de Jane Lester quiere dejar de ser uno de los puntos de un triángulo amoroso (el trompetista y las dos cantantes) y decide dejar el Club de Jazz donde canta (vean la película).

Con su amiga la cajera (Soleil el personaje, interpretado por Silvie Loeillet) sostienen una filosófica conversación acerca de las mentiras, y ese personaje insignificante (la cajera) que ni siquiera aparece en los créditos principales, es la que, como un látigo, suelta un axioma que todavía retumba en mi cabeza, y que como les conté es la escencia del Film:

"Sabes que me dijo el último mentiroso con el que estuve?, que las mentiras son solo sueños pillados infraganti"

A Santiago y a mi nos había gustado tanto la frase que habíamos decidido lo mismo; ponerla en una canción.

Pasó el tiempo, no sé si por fin Santiago fue a la descarga con Sting. Recuerdo que ví un montón de fotos de la recepción (a veces Sting como atormentado mira a otra dirección), el caso es que un día fui a ver a mi amigo a una presentación suya en "El Sauce". Al final del concierto le pregunté si ya había hecho la canción con la frase de marras.

-N...no, no he p....podido encontrar una b...buena r....rima para Infraganti - me dijo con su característico hablar.

- Ah, pues yo sí - le dije retándolo de alguna manera.

- Y....y, cuál -

-Santi - le respondí a rajatablas.

- Y...y, si. P...pero no me voy a...a hacer una canción a....a mi mismo.

Creo que los trovadores nos dedicamos todo el tiempo canciones a nosotros mismos, pero volvió a pasar el tiempo y me olvidé del axioma  y de la rima.

Hasta el 12 de febrero del 2013. Así me salió:



"Si yo con mi lira y todo mi empeño le hubiera contado al Santi... qué ciertas mentiras son como los sueños que son pillados infraganti..que suene, que suene un dúo de mentirosos en los trenes y andenes, y sobre todo, que suenen..."


PD: hoy sale en las plataformas digitales una versión de la Rueda de la Fortuna, definitiva y con las guitarras de Leodán Brito Guzmán . Espero que la disfruten y recuerden al Zurdo Tenorio, al Capitán Cannabis.

Marta Duarte.












domingo, agosto 30, 2026

Entrevista para el diario catalán Ara


Preguntas de Simón Vázquez


1. Una de sus últimas canciones, publicada como sencillo, se titula «Luciérnagas». Aunque su contenido no guarde relación con ello, estos días La Habana de noche nos ha parecido una ciudad de luciérnagas: pequeñas luces aquí y allá. ¿Cómo vive el actual recrudecimiento de las medidas del bloqueo?

 

(Aclaro que “Luciérnagas” no es un tema mío sino del joven y muy talentoso cantautor argentino Milo J. Yo sólo puse un pedacito de voz en su canción.)

 

Vivimos pendientes del combustible que aparezca para poder encender la planta de nuestra Fundación Ojalá y continuar trabajando; rastreando medicinas para enfermos; tratando de ayudar a los que menos tienen. Los médicos, que son nuestros héroes cotidianos por su entrega constante, han tenido que terminar operaciones con luces de teléfonos. Hay decenas de miles de enfermos esperando por operaciones, entre ellos algunos miles de niños. Así es nuestra vida cotidiana.

 

2. En lo que se refiere concretamente a la música cubana, ¿en qué situación se encuentra? ¿Siguen funcionando los liceos, las escuelas de música, las orquestas…? ¿Y cómo han afectado las últimas oleadas migratorias al talento cubano en la isla?

 

Debido a los cortes energéticos por el bloqueo petrolero, este año las escuelas del país tuvieron que cerrar antes de lo habitual. Aún no se sabe cómo se enfrentará el próximo inicio del curso escolar. La Universidad de las Artes tuvo que enviar a sus becados a sus respectivas provincias. Tampoco está totalmente claro el inicio del próximo curso. Hay orquestas que siguen trabajando con muchos sacrificios; el transporte público es escaso por la falta de combustible, se ha ido resolviendo con triciclos por iniciativa popular. 

 

Carezco de elementos para comentar la incidencia nacional de la migración en la música, aunque dos de mis músicos habituales viven fuera de Cuba. Ahora mismo estamos a punto de reunirnos para prepararnos para la gira. Así trabajamos. En otras crisis, cuando han mejorado las condiciones, los músicos y las orquestas regresan. Veremos si más adelante pasa lo mismo.

 

Lo que sí puedo garantizar es la alegría, el especial sentimiento que cualquier actividad cultural genera, especialmente las musicales. Desde un concierto sinfónico en la Catedral de la Habana, pasando por otro de canciones en la escalinata universitaria, hasta la simpática actuación de un pequeño coro infantil en la Casa Vitier-García Marrúz, se esparce un sentimiento de cohesión espiritual que se siente, que abraza y acompaña a la gente en su durísima vida diaria.


3. ¿Y en qué punto se encuentra hoy la trova cubana?

 

Sé que hay un programa de televisión que se mantiene, también que sobreviven algunas peñas. El poeta y cineasta Víctor Casaus, en las difíciles condiciones actuales, está tratando de reanimar el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, donde durante tres décadas se sistematizó la realización y grabación de conciertos de la trova, además de estimular las artes plásticas y la edición de libros. Ojalá lo consiga.


4. En «Sea señora» usted decía: «A desencanto, opóngase deseo. / Superen la erre de revolución. / Restauren lo decrépito que veo, / pero déjenme el brazo de Maceo / y, para conducirlo, su razón». Y en ese mismo disco, en «Bendita», canta: «A la patrona yo le pediré en la ermita / que nos libere del bloqueo y de los trogloditas». ¿A quiénes señala como esos «trogloditas»? ¿Qué habría que
«restaurar» en la Cuba de hoy sin renunciar a la razón de Maceo?
 

Me refería a la restauración del sentido prístino de la Revolución, o sea: una revolución del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; no para una burocracia omnímoda y mecánica. Por eso termino diciendo: “Cuando las alas se vuelven herrajes / es hora de volver a hacer el viaje / a la semilla de José Martí.”


5. En «Tonada del albedrío», de su disco _Segunda Cita_, dice: «Dijo Guevara el humano / que ningún intelectual / debe ser asalariado / del pensamiento oficial». Este año se cumple el 65.º aniversario de _Palabras a los intelectuales_, el discurso en que Fidel sostuvo que Cuba no tendría un arte oficial —como sí lo fue el realismo socialista en la URSS— y distinguió entre artistas revolucionarios,
contrarrevolucionarios y no revolucionarios, a estos últimos de los que debía concederse la máxima libertad de creación. ¿Qué balance hace de esa política cultural? ¿Cuál es el papel de los intelectuales en la Cuba de hoy?

 

En los primeros años algunos sectores dirigentes añoraban implementar en Cuba las concepciones de Stalin en la URSS. Por suerte el Che y Fidel eran intelectuales revolucionarios y no creyeron en el llamado Realismo Socialista. Aún así, nuestra política cultural ha ido matizándose a través de los tiempos. A principios de los 70 hubo un especial momento de extremismos que fue calificado por Ambrosio Fornet como “Quinquenio gris”, y así se le conoce. Felizmente, después fue creado el Ministerio de Cultura, con Armando Hart al frente. Otro buen momento fue el primer mandato de Abel Prieto como ministro de Cultura. Ambos períodos tuvieron mucho apoyo de Fidel, que se interesaba al detalle por los problemas del mundo cultural. 

 

La mayoría de los intelectuales que conozco (gente de las artes aunque también de la economía, de las ciencias, del pensamiento) suelen ser personas de ideas propias, con contradicciones con la realidad y a la vez con altos sentimientos patrióticos. Muchos han conseguido plantear sus ideas y, sean escuchados o no, las defienden consecuentemente. Si vivimos en una sociedad en la que todos debemos y podemos participar, creo que eso es lo que se espera de nosotros.


6. Su último disco se abre con «América», que termina con estos versos: «La luz me guarde / del abrazo de América, / de su mirada, / de su hechizo de amor. / De madrugada / se oye el llanto de América / y se parece al dolor». Nos remiten a la situación actual: ¿los escribió pensando en ella? _(pregunta propuesta)_

Cuando terminé esa canción, varias personas me preguntaron si América era el Imperialismo. Y creo que lo pensaron por el momento en que el protagonista se hace amarrar al mástil del barco para no ser arrastrado por la belleza irresistible (una alusión a Odiseo cuando se acerca a las sirenas). Pero sucede que esa canción está dedicada a una vecina mía de hace décadas, a una hermosa y deseada muchacha que se llamaba así: América. Y todo lo que cuento le sucedió a pretendientes que enloquecieron con su belleza. Desde mi ventana, cercana a la de ella, yo la escuchaba llorar de noche. Fue cuando me di cuenta de que la belleza a veces podía parecer un bombillo solitario, rodeado de bichitos atraídos por la luz. 


7. Mantiene usted una crítica dura, pero siempre constructiva. En «Para no botar el sofá» canta: «Para pronunciar el nosotros, / para completar la unidad, / habrá que contar con el otro, / las luces y la oscuridad». ¿Cómo valora las últimas medidas del Gobierno cubano para liberalizar la economía?

 

Venimos a un mundo, a una realidad construida por muchos otros en un proceso de milenios. Lo menos que podemos hacer es manifestar lo que pensamos. Por eso mis canciones son así. A veces hasta describir un paisaje es crítico. La crítica y la autocrítica están presente en las relaciones familiares y en la amistad, ¿cómo no estarlo en lo social? Es lo más natural del mundo.

 

Las medidas del gobierno cubano eran muy esperadas por prácticamente todo el país. Muchas cosas la gente ya las estaba haciendo espontáneamente, por supervivencia. Yo esperaba estos cambios desde hace más de tres décadas. Creo que todavía hay que revisar leyes, incluso la Constitución. A principios de los 90 hice algunas canciones sobre nuestras carencias. Aquí le dejo una:

 

HACIA EL PORVENIR (1993)

 

Hacia el porvenir partieron sombras.

Rumbo a mañana algo de oscuridad

fue a sobrevivir,  porque el sol de hoy

no pudo más.

 

No estarán completas las auroras.

Quejas de mí lucirá la claridad,

porque lo que yo tanto pretendí

demorará.

 

Por más que quise bendecirme

y más purificarme,

yo era carne,

yo era yo.

 

Lo que con amor hacía una mano

lo rompía con otra el desamor.

Yo no creo que haya sido en vano,

pero pudo ser mucho mejor.

 

Hacia el porvenir partieron sombras.

Cuando no alcance, sólo podré alertar.

Si alguien me oye allí, no se olvide pues

                                         de iluminar.

 

 

8. Su posición ha sido firme en dos declaraciones recientes: un vídeo, viral en las redes, en el que afirma «yo creí en el corazón de Fidel y en el corazón del Che», ¿que balance hace de la Revolución y de la figura de Fidel en el centenario de su nacimiento? Y su ya célebre petición de un AKM para defender a Cuba de una eventual intervención norteamericana. ¿Se esperaba que diera la vuelta al mundo?

 

La experiencia cubana apareció al lado del imperio más arrogante y cruel de la historia humana; tanto, que ha conseguido que el mundo se ordene y comporte según sus intereses. Quienes no lo hacen son calumniados, invadidos, asesinados y desposeídos de sus recursos naturales. Es casi un milagro que Cuba exista. Por esa razón la Revolución siempre tuvo una gran necesidad de autodefensa. Eso, en cierto sentido, fortalece, pero también condiciona y puede hasta crear hábito. Yo creo que el proceso cubano hubiera sido muy diferente (en cuanto a mejor) si no se le hubiera hostigado y tergiversado tanto.

 

Lo del corazón de Fidel y el Che lo dije hace diez años, cuando iba a cumplir 70. Pedir un fusil para defender la soberanía de mi Patria es mucho más viejo, es parte de mi configuración molecular, de mi consistencia atómica. Cuba siempre ha tenido que luchar por su libertad, siendo un pueblo noble que sólo desea trabajar en paz y prosperar.

9. Su obra musical es muy extensa: prácticamente un disco cada dos o tres años desde 1975. ¿Qué balance hace de esta larga carrera, cerca ya de los 80 años? ¿Tiene nuevos proyectos por delante?

 

Hace 65 años que escribo canciones con cierta regularidad. Sobre todo los primeros 30 años los aproveché bastante bien. Fue como si supiera que la vida se nos va complicando y poniendo distancia de lo que más nos gusta. Acabo de terminar “Cualquiera que nace en Cuba”, que espero mostrar pronto, y tengo algunas otras cosillas en preparación… 


10. El próximo septiembre visitará Cataluña. ¿Qué mensaje querría
enviar a sus seguidores catalanes?

 

Para empezar, en Cataluña tengo un hijo catalán y un nieto catalán-vietnamita. Así que ya Ud sabe. Justo en la bella Barcelona empezaremos nuestra gira, en el Gran Teatre del Liceu, donde me voy a encontrar con viejos y muy queridos hermanos y amigos. 

11. Por último, nos gustaría preguntarle por dos tareas a las que parece dedicar una constancia diaria. Por un lado, su blog, que actualiza muy a menudo y que genera no pocas polémicas dentro y fuera de Cuba. Por otro, una que pasa más desapercibida pero no menos interesante: siempre le acompaña una cámara fotográfica. ¿Qué valor le da a la fotografía y cómo se relaciona con ella?

 

Como cuenta la primera página de mi blog, Segunda cita, lo empecé para ver qué cosa era un blog. Aquello enseguida se me llenó de gente y así estuvo durante unos 12 años, hasta que no pude más y tuve que prescindir de la “red abeja”. Los últimos 4 años lo que hago es poner cosas interesantes que pesco en mis lecturas y alguna que otra mía. Aclaro que no coincido al 100% en todo lo ajeno que publico. Incluso a veces estoy en desacuerdo con casi todo. Pero me gusta que circule el pensamiento.

 

Mi niñez transcurrió en la década de los 50 del siglo pasado. Por entonces empezaron a aparecer noticias y “evidencias” de visitantes de otros mundos, platillos voladores y otra hierbas. Ahí supe que una cámara debía acompañarme a todas partes (ningún ovni se me iba a escapar) y tan pronto pude me hice de una muy rudimentaria. Trabajar en órganos de prensa desde muy joven, conocer a fotógrafos, los cuartos oscuros, los proyectores y las  químicas me crecieron las ganas. La fotografía y las artes plásticas me fascinan.

 

Ochenta años de Silvio

ANÁLISIS

Tenía once años cuando rompí de un martillazo la alcancía que me había hecho para la comunión mi vecino Juan, uno de los más afamados alfareros de Úbeda, de la familia de los Tito. Seis mil pesetas. Con mi fortuna metida en una bolsa de Cobreros, mis padres me llevaron a la ferretería más grande del pueblo, que, por alguna razón, vendía también guitarras. Me llegó para la más mala, que es a la que más cariño le tengo hoy.

A decir verdad, nunca sentí la llamada de la música, tal como sí me había ocurrido con la pintura. Pero mis amigas se habían apuntado al coro religioso del colegio y, como yo ya había cambiado la voz, sor Dedo –monja que tocaba la guitarra con un solo dedo porque había perdido el resto de la mano derecha– me permitió acompañarlas con la guitarra. El entusiasmo por estar junto a ellas y la disciplina férrea de la hermana hicieron que, en poco tiempo, superara a mi propia maestra. Desarrollé oído absoluto. Cada tarde debía adaptar el tono de las canciones a las voces atipladas e irregulares de mis amigas, y la necesidad hizo de mí un maestro. Aparte de acabar dirigiendo el coro y de tragarme ochocientas misas, por las tardes comencé a cantar en solitario. Me entretenía en el cerro más alto de Úbeda sacando de oído cualquier canción. La previsibilidad armónica de la mayoría de las canciones hizo que pronto perdiera el interés, hasta que mi hermana, con quien me llevo casi una década, me trajo un libro fotocopiado que contenía las canciones de un tal Silvio Rodríguez.

Me puse el único disco de Silvio que tenía mi hermana –que resultó ser el mejor de su carrera, Al final de este viaje – y quedé deslumbrado por sus letras. Sin saberlo, estaba frente a los himnos de mi vida: Canción del elegido , con su verso universal “lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta
la vida”; La era está pariendoun corazón , con un crescendo inolvidable, o las ineludibles Óleo de una mujer con sombrero y Ojalá , que junto a La maza y a Te doy una canción , figuran entre sus obras más emblemáticas. Al día siguiente pedí prestados varios casetes al padre de mi amigo Julio. Con el hijo jugaba a la play y con sus padres charlaba de libros y de música. Un niño viejo. Creo que nunca rebobiné tantas veces una cinta como la de Mujeres . Giraba el lápiz ilusionado por volver a escuchar Ya no te espero , mi favorita.

Lo que más me fascinó de Silvio, más que su poesía, fueron sus complejas armonías. Ensamblar aquellos acordes no iba a ser sencillo. Descubrí que alejarme de los primeros trastes y aventurarme mástil arriba era una tortura; una tortura maravillosa. Así, aprendí con La familia, la propiedad privada y el amor a pasar de los tonos menores a los mayores como si te sacudiera un mar enfurecido, y a hacer dobles voces con Caballo místico , Las ruinas y Lo de más . Silvio me facilitó el don de la música. Le debo tanto como al llanto: el don de poder transformar lo terrible en algo bello.
Silvio Rodríguez en el 2024
Silvio Rodríguez en el 2024Europa Press News / Getty

Dice el trovador en Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol : “Hoy te quiero cantar más allá de donde ha de llegar la canción”. Lo lograste. Y somos legión los que aprendimos a escuchar el mundo contigo.

Te escucharemos el martes en el Liceu.


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