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Silvio Rodríguez
"la cultura es el mejoramiento del ser humano" Email oficial de Silvio: ojala@cubarte.cult.cu Email de este Blog:tropandaluz@yahoo.es
viernes, octubre 09, 2026
Silvio Rodríguez cogió su 'fusil de belleza' en Madrid
El casi octogenario cantautor cubano ha cerrado en la capital su gira española
Rodríguez ha repasado su carrera y ha criticado los ataques de Israel a los refugiados palestinos
Como Johnny, Silvio Rodríguez cogió su fusil el pasado marzo.Si Estados Unidos atacaba Cuba, el que escribió "hoy me propongo fundar un partido de sueños, talleres donde reparar alas de colibríes" defendería su patria y "lo digo muy en serio". No ha llegado la sangre al río, de momento, y ahora en España, en ocho ciudades, este domingo en Madrid, en el nada revolucionario Movistar Arena, con entradas agotadas para la ocasión, el cantautor ha empuñado su mejor arma, la guitarra clásica, con sus cálidos arpegios áureos, y ha disparado su emblemático lirismo con una voz aún primorosa.
| Silvio Rodríguez, durante su actuación en el Movistar Arena Ricardo Rubio EP / Ricardo Rubio Javier Villanueva |
En estos tiempos de autores cuestionados y obras emancipadas de sus creadores (o no, salvo que sea de los tuyos), Silvio llegó solo al escenario y se sentó circunspecto sin decir nada. Parecía que iba de incógnito, con una gorra negra en la que ponía 'aprendiz' que le ensombrecía el rostro, bigotón y enormes cascos de DJ, y cuando el público se percató se levantó raudo a aplaudir a la leyenda de la música cubana, y el artista correspondió y devolvió el aplauso a toda la grada y a la pista con sillas dispuestas en el pabellón para comenzar con, justamente, Historia de las sillas, en solitario.
Casi 80 años, pero en plena forma
El muy comprometido y muy controvertido compositor, que cumplirá 80 años a finales de noviembre, está en plena forma y repasó canciones y recuerdos durante todo el show mientras introducía referencias de variado pelaje, y el público gritaba "Viva Cuba", "Free Palestine" o "¡Guapoooo!". Siguió la noche con José Martí y una cita de su ensayo Maestros ambulantes, en donde leyó que "ser bueno es la única manera de ser dichoso" y "ser culto es la única manera de ser libre" y se arrancó ya con la banda al completo con Alas de colibrí, que fue creciendo hasta volverse florida y volandera como un pájaro que recorre zigzagueante el cielo de las sensaciones.
Es de justicia destacar a la banda que le acompañó, con colaboradores habituales como su propia hija Malva Rodríguez (coros y piano), Rachid López (guitarra) u Oliver Valdés (batería), entre otros, hasta siete, subrayando el papel de Niurka González con la flauta, elemento central y embellecedor con arreglos en muchas de las canciones, que solían cerrar con espléndidos juegos entre los virtuosos instrumentistas. Funcionaron como un tiro (con perdón). El show, quitando alguna parte un poco reiterativa, fue una artesanía notable.
Recuerdo a Pepe Mujica
Junto a Pablo Milanés, Silvio Rodríguez es una de las grandes figuras de la Nueva Trova Cubana, la canción de autor y la canción protesta que en este concierto se hibridaron en una especie de conjunto musical de elegante folclore barroco en donde solo hubo un momento para la risa, cuando recordó en Viene la cosa a un barbero que había colocado en la Habana Vieja un cartel de "prohibido hablar de la cosa", esto es hablar de política. "Han pasado tantas cosas desde entonces que me entran ganas de decir: vino la cosa, en lugar de viene la cosa fea". Ah, y presentó una canción nueva, Virgen de occidente.
Yendo a momentos especiales, que no fueron pocos, en un concierto de continuada belleza y una acústica que acompañaba, habría que señalar el "ohh" del respetable haciendo los coros a Rodríguez en Sueño con serpientes; Nuestro después, una de las cumbres de la noche, en doble voz junto a su hija. O En cual de esos planetas, la anti-imperialista Me acosa el cara pálida y la versión de Luis Eduardo Aute La belleza, que provocó la exaltación en la grada cuando se cantó "viva la revolución" pero también la emoción en esa coda en letanía que repite el título de la pieza. También se acordó de Pepe Mujica, el inspirador de Más porvenir por las cosas que "tuve el privilegio de escucharle personalmente".
Críticas a Israel
Y entonces regresó Cuba. "¡Viva Cuba!", gritó el público de nuevo. Algunas banderas de aquel país y de otros hispanoamericanos coloreaban en el recinto, y Silvio habló del revolucionario Abel Santamaría, «un joven muy joven» que murió defendiendo la libertad en su país para iniciar Canción del Elegido, una de las más esperadas de la noche. Después leyó el poema de Luis Rogelio Nogueras, Halt!, sobre Auschwitz, pero antes apuntó: "La artillería israelí sigue bombardeando campamentos de refugiados palestinos…". Tras la interpretación de la canción le colocaron un pañuelo palestino y el público coreó: "Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá".
Siguieron la inmensa La era está pariendo un corazón, algo confusa; El necio, sin extasiar; y luego se encadenó una ristra de temas que incluyó En busca de un sueño, bonitas pero a menor escala, aunque siempre desde un marco de excelencia formal agradable como mínimo. Y se propagó, entonces, el susto entre el público cuando concatenaron varias salidas y entradas del escenario amagando con que fuera el final del concierto en algún momento, como es lógico, máxime si uno no cree en la eternidad y sí en que "hay que quemar el cielo si es preciso por vivir", como recitó el poeta justo antes.
Ojalá cante Ojalá
"¿Y Ojalá? Yo he venido para eso nada más", escuchamos decir entre risas en la tercera salida del escenario y que amenazaba con ser la definitiva. Pero volvieron y Silvio, sin la guitarra, la cantó por fin con el público en pie y en modo karaoke con su "Ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve…" que un trol de internet logró tergiversar diciendo que en verdad decía Nievi, que era una marca de fusil, y que era un mensaje realmente hacia Fidel Castro. Nada de eso, aclaró en su día el artista, es un himno de desgarro (des)amoroso a lo bestia de bello y ya está.
Pero aún habría una sorpresa con otro clásico, puesto que no terminó aquí el concierto y Silvio interpretó la bellísima e inesperada, según los setlists de esta gira, Óleo de una mujer con sombrero... como "un cuadro del viejo Chagall, corrompiéndose al centro del miedo. Y yo, que no soy bueno, me puse a llorar… Pero entonces lloraba por mí, y ahora lloro por verla morir".
Y vi a no pocas personas con los ojos vidriosos al término.
Silvio Rodríguez, comandante del alma, celebra seis décadas de magisterio en Madrid
El trovador cubano repasa su trayectoria en un concierto emotivo y abarrotado en Madrid
Silvio Rodríguez actúa en el Movistar Arena Ricardo Rubio Europa Press
Ulises Fuente
Creada: 05.10.2026 06:00
Última actualización: 05.10.2026 06:00
El Movistar Arena de Madrid estallaba en una estruendosa ovación. Con apenas una guitarra acústica y sin levantarse de su asiento, Silvio se agigantó. La altura se la daban las palabras. Las de "Historia de una silla", que arrancó su recital sin apenas prolegómenos. "El que tenga una canción tendrá tormenta", recitaba por embrujo. A sus venerables 79 años, gorra inamovible con el lema de "Aprendiz" taquigrafiado, Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, Cuba, 1946) acalló a un pabellón abarrotado (con todas las entradas vendidas) porque, bueno, quizá no mueva la cadera como Shakira, pero este señor sabe escribir de muerte.
Silvio citó a José Martí, el apóstol de la independencia de Cuba y citó sus palabras como introducción "hay un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí, y son, sin embargo, la clave de la paz pública, la elevación espiritual y la grandeza patria". Era el prolegómeno, claro, de "Ala de colibrí", ya acompañado de su banda, un sexteto de precisión suiza como solo se acompasa en el Caribe. Porque, sin faltar, no pongan a un helvético a tocar sones de vieja trova. Pero presentémosles como conviene, porque el elenco incluye a su mujer Niurka (flauta y clarinete) y su hija Malva (coros, teclados). También Jorge Aragón (piano), Rachid López (guitarra), Maykel Elizarde (tres), Jorge Reyes (contrabajo), Emilio Vega (vibráfono) y Oliver Valdés (batería/percusión). "Hoy me propongo fundar un partido de sueños", cantó convocando a una asamblea de flores marchitas que recuperaban sus perfumes con los minutos.
Silvio Rodríguez actúa en el Movistar Arena Ricardo Rubio Europa Press
Como recitando un salmo, un grave y solemne coro recitaba los versos de "Sueño con serpientes", pero sin imponerse, sin disputarle al maestro el liderazgo. El pabellón deportivo se asemejaba a una cripta de culto a la poesía, de reverencia a un tiempo que vuelve con la terca insistencia de los hechos más lóbregos. El venerable cantautor anticipó "Virgen de occidente", canción de su nuevo disco, parte de su nuevo disco, titulado "Viene la cosa". La cosa es como se le llama en Cuba a la política, tema perenne, tediosamente inmarcesible. Ese asunto que, demonios, ya va siendo hora de resolverse a través de la soberanía popular. El Aprendiz de Brujo regaló otro tema que comparte título con su nuevo álbum y que también ha sido escrita en su isla natal. "Viene una cosa que solo la sinceridad destroza", dijo como aviso a navegantes sobre el futuro.
Silvio recordó al rey carpintero (un pájaro endémico de Cuba) y a los corales en peligro de extinción. "Hay otras cosas que nos amenazan de muy distinto tipo. Escribí esta canción el día que un nieto mío emigró", dijo para presentar "Nuestro después", un tema que mira a los acertijos del futuro o del presente: "Se rompen las ciudades / Se funden los reflejos / Cuando eres dos mitades / Comprendes los espejos". "Esta canción está dedicada a Pepe Mujica e incluye algunas cosas que tuve el privilegio de escucharle decir", dijo en referencia al ex presidente uruguayo, fallecido en 2025. Se llamaba "Más porvenir". Solo en el escenario, Silvio despertó los inevitables coros de "A dónde van", seguida de la eterna "La belleza".
Silvio Rodríguez actúa en el Movistar Arena Ricardo Rubio Europa Press
"Quién fuera" devolvía al pabellón los ecos de una asamblea o de una tarde perdida en la memoria pero rescatada de súbito, como solo la música popular puede traer del subsuelo una postal. "Escaramujo" dejaba la provocación: "si saber es un derecho, seguro será un izquierdo". Los vivas a Cuba precedieron a "Pequeña serenata diurna". Sin levantar el puño, quedaban más asuntos políticos: "Canción del elegido" está dedicada "a un joven que murió defendiendo la libertad de mi país, Abel Santamaría". "Iba matando canallas con su cañón del futuro", recitaba como lema hermano del que pintaba en su guitarra Woody Guthrie.
Silvio abordó también la cuestión palestina antes de colocarse sobre los hombros una kufiya. Citó al poeta Luis Rogelio Nogueras, que escribió el poema "Halt!" en Cracovia en 1976, donde visitó Auschwitz. "La artillería israelí sigue cañoneando campamentos de refugiados palestinos en el sur del Líbano", denunció. "El necio", que no es otra cosa que una canción de combate, una llamada a la acción que levantó al público de sus asientos. Sus canciones son tanto de revolución como de existencia, porque Silvio es comandante los ratos que deja de ser poeta. De hecho, fue noticia el pasado marzo, cuando recibió de manos del ministro de las Fuerzas Armadas de Cuba, Álvaro López Miera, el fusil Kaláshnikov que exigió en su blog para defender la isla si era atacada por los Estados Unidos.
Quedaban, para terminar, tras dos bises, "Te doy una canción", "Venga la esperanza", "Por quien merece amor" y el coro masivo final con "Ojalá". Cuando todo el mundo esperaba "Unicornio azul", el cubano se mostró esquivo y entregó "Reparador de sueños"y "Óleo de mujer con sombrero". Habían sido más de dos horas de magisterio del alma. Y de lucha.
Un mes con Silvio Rodríguez en España
"El mundo parece estar sumiéndose en una edad oscura”
El músico cubano finaliza su gira española de 10 fechas con llenos, un público conmovido y un llamamiento poético a la esperanza y a seguir luchando
Carlos Marcos/ El País
Silvio Rodríguez se levanta de la silla y deja a un lado la guitarra. Es la única vez en un concierto que dura dos horas que va a interpretar una canción de pie. Los músicos se marchan. Solo se queda en el escenario la familia: su pareja, la flautista Niurka González, y la hija de ambos, Malva, de 23 años, acompañando a las voces y al piano. Una reunión íntima, casi como si coincidieran en la cocina de su casa.
Silvio Rodríguez, retratado en Bilbao el pasado 12 de septiembre.Daniel Mordzinski
La canción que interpretan no la firma el cubano. “Enemigo de la guerra y su reverso la medalla”, entona Silvio con esa voz inconfundible y aún vigorosa a sus 79 años. El público estalla en una ovación. Muchos no pueden contener las lágrimas; otro espectador grita: “¡Viva la revolución!”. La belleza, esa canción que compuso Luis Eduardo Aute contraponiendo la armonía humana a la barbarie, embaucó a un repleto Movistar Arena, en Madrid, el pasado domingo en el último de los 10 conciertos que el legendario músico ofreció en España.
Ha sido su gira más larga por España en 10 años. Desde el 1 de septiembre y hasta el 4 de octubre, Rodríguez pasó por Barcelona, Zaragoza, Bilbao (dos noches), Valencia, A Coruña, Sevilla (dos noches), Murcia y Madrid. Todos los días se llenaron. Teresa Troncal, una seguidora que acudió al recital de A Coruña, resume lo sentido: “Fue como estar en un reducto de paz y humanidad, a salvo de lo antipático que se ha vuelto el mundo”.
Días antes del concierto de Madrid, en conversación con EL PAÍS, Rodríguez (San Antonio de los Baños, Cuba) explica por qué eligió La belleza: “Eduardo, además de compañero de oficio, era y sigue siendo para mí un hermano. Su familia es mi familia. Por eso hacemos La belleza a nivel familiar. Es una canción hermosísima, entre las muchas bellezas que compuso. Pude haber escogido otra, aunque me pareció que esta le hubiera gustado especialmente”. Aute (fallecido en 2020) y Rodríguez compartieron amistad, confidencias, temores y un disco en directo histórico donde se entrelazaron sus universos musicales y poéticos, Mano a mano (1993).
Media hora antes de la cita madrileña, Silvio Rodríguez llegaba a Movistar Arena acompañado de su esposa y su hija. Paso tranquilo, un “buenas tardes” al personal del recinto, y una cámara de fotos en la mano. Luego, dejaría su Canon R8 reposando en una mesa con sus cosas de escenario, como un vaso con un brebaje para oxigenar la voz. “Silvio es un gran fotógrafo y le gusta, al acabar el concierto, tirar algunas fotos del público y de los músicos. Pero esta vez se le olvidó, sin duda por toda la emoción de la noche”, relata Daniel Mordzinski, ilustre fotógrafo argentino que ha acompañado al músico en la decena de fechas españolas.
Los músicos de la banda calientan musculatura en el camerino con unos ligeros movimientos de brazos. El espigado Pedro Pastor, que ejerce de telonero, recibe en el camerino la visita de sus padres, los también músicos Luis Pastor y Lourdes Guerra. “Es tremendo, porque las letras de Silvio están hoy casi más vigentes que en los setenta. El mundo se va al carajo y él lo lleva contando desde hace mucho tiempo”, cuenta Pastor, de 32 años.
En las antípodas de moralismos y de mensajes panfletarios, Rodríguez dejó cada noche que la poesía hablara con un repertorio de alto contenido emocional y simbólico. En Ala de colibrí apostó por la solidaridad y la ternura contra la brutalidad del mundo (“Hoy me propongo fundar un partido de sueños”), en Eva cantó a la emancipación femenina, transformando el relato bíblico (“Eva no quiere ser para Adán… Eva deja de ser costilla”), en Venga la esperanza incitó a seguir la lucha a pesar del peso del desánimo (“Venga la esperanza, venga sola a mí. / Lárguese la escarcha, vuele el colibrí. / Hínchese la vela, ruja el motor. / Que sin esperanza ¿dónde va el amor?”).
Leyó extractos de poemas de José Martí, y también Halt! (Alto), de Luis Rogelio Nogueras (“el mejor poeta de mi generación”, dijo), un poema sobre la memoria del horror y la contradicción de que los herederos de las víctimas del Holocausto terminen reproduciendo la violencia que padecieron, en alusión al genocidio israelí en Palestina. Después de la lectura del poema y justo antes de la interpretación de la perturbadora La era está pariendo un corazón, la hija de Rodríguez, Malva, se acercó a la silla donde cantaba su padre y le colocó cuidadosamente un pañuelo palestino, la kufiya, en uno de los momentos más conmovedores de la noche. Si durante todo el concierto el público siguió las interpretaciones cantando en bajito para que se escuchara la voz vibrante de Rodríguez, cuando llegó Ojalá la euforia se desató, la gente mandó a paseo la compostura y el pabellón fue un solo grito: “Ojalá, por lo menos, que me lleve la muerte para no verte tanto, para no verte siempre”. Entre el coro de 12.000 personas que llenaron el recinto en Madrid se sumaron los músicos Manuel Carrasco, Pedro Guerra, Ismael Serrano, Alejo Stivel, Juan Aguirre (Amaral) o el escritor Juan Gabriel Vásquez, que disfrutaban desde las sillas de la pista.
El músico se presentó con unos grandes cascos encima de una gorra en la que se leía “Aprendiz”, palabra que resume su filosofía de vida: después de tantos años de oficio, nunca pierde la curiosidad por descubrir cosas, por afrontar el arte desde la humildad del que comienza. Sobre los llamativos auriculares argumentó a este periódico: “Hace años usaba esos in ears que utiliza todo el mundo [pequeños y que se introducen en el oído], pero me pasó que al terminar un concierto y ponerme de pie perdí totalmente el equilibrio. Cuando me examinó el otorrino, tenía afectado el oído interno, por los volúmenes. Entonces decidí usar esos cascos, que son abiertos. Así he podido resolver mi caso, aunque se me escapan algunas cosas que dice el público”.
Esta gira ha permitido a Rodríguez pasar un mes en España, tiempo en el que ha coincidido con diversas realidades que ocurrían en el país, como los conciertos de Shakira en la capital, las diabluras de Lamine Yamal en los partidos de la selección española o la acampada de la Puerta del Sol reclamando medidas urgentes al problema de la vivienda. Este último tema suscitó su mayor atención. “La acampada de Sol me produce esperanza y me da valor”, señala. “El mundo parece estar sumiéndose en una edad oscura. Como si el señor de Mordor lo estuviera invadiendo con su corte de orcos. Que ocurran eventos por la justicia, inspirados en la piedad y la solidaridad, como el de la Puerta del Sol, es estimulante; mucho más para los que, por ley natural, estamos en retirada y alguna vez pudimos ver que el mejoramiento humano es posible”.
Precisamente en la letra de La belleza, Aute proclama que los “mercaderes… más que náusea, dan tristeza”. Preguntamos a Silvio si eso mismo le producen políticos como Trump, Milei o Bolsonaro. “Me provocan lo adverso, que puede reaparecer de distintas maneras, y eso fue lo que me inspiró la canción Sueño con serpientes, que dice: ‘La mato y aparece una mayor / con mucho más infierno en digestión”. Esa canción la interpretó en una gira que ha reunido a un público no solo veterano. “Los conciertos han sido cálidos, sin excepción, y no me refiero a la temperatura de España que, por razones ambientales, coincide”, explica el músico. “Siempre me sorprende que haya jóvenes; algunos se acercan y cuentan que me escuchan desde niños; otros llegan con sus padres y me queda claro. Hace 49 años que vine a España por primera vez y ya entonces rondaba por aquí mi primer disco. Es estimulante saber que algunos te recuerdan y es sorprendente que incluso algunos de sus hijos nos conocen”.
A la salida del concierto de Madrid, un padre y su hijo esperaban la llegada del vagón del metro para regresar a casa. El joven lucía una camiseta de Robe Iniesta. “Yo le aficioné a Silvio Rodríguez y él me metió en el mundo de Extremoduro”. El veinteañero asiente con la cabeza.
Murcia vibra con la trova de Silvio Rodríguez
El cantautor cubano hizo un elegido repaso, por algunos de sus mejores canciones recuperando la conciencia colectiva de los muchos asistentes a su concierto en el MURCIA ON
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Silvio Rodriguez. en 'Aprendiz de Brujo', como luce en su gorra GOIO VILLANUEVA
Andrés Garrido / Goio Villanueva
3 de octubre de 2026 15:50 h
Actualizado el 04/10/2026 14:07 h
La Nueva Trova cubana fue un movimiento de la poesía y música surgido tras la implantación de la Revolución que lideró Fidel Castro junto con el Che Guevara, en 1959. Pero no sería hasta nueve años después, cuando se considera su comienzo oficial tras coincidir en el Festival de la Canción Protesta, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola. Desde entonces y hasta hoy, la Nueva Trova cubana ha sido el paraguas bajo el que los nuevos cantautores de la isla caribeña han desarrollado sus carreras musicales. Las características más destacadas han sido una fuerte carga social, política y filosófica; una reflexión sobre la Revolución, la justicia, la libertad, la identidad y, finalmente, una poética más metafórica, influencias literarias y existenciales. En cuanto a la diferencia con la Trova tradicional cubana, los nuevos trovadores utilizaron la guitarra y voz, pero, casi inmediatamente, incorporaron a sus creaciones fusiones del jazz, de la música clásica, orquestaciones y una mayor complejidad armónica y conceptual.
Y toda esta amalgama es la que Silvio Rodríguez nos devolvió en la noche del pasado jueves, 1 de octubre, con su concierto (por cierto, uno de los mejores que hemos presenciado en este ciclo de 2026) en el MURCIA ON. Uno de los tres principales pilares del movimiento musical aludido y el único del trío que se mantiene con vida y fiel a esa línea argumental de 1968. Rodríguez -que cumplirá en noviembre próximo 80 años- sigue conmoviendo las almas y sentimientos de aquellos que asisten a sus conciertos. Posee más experiencia adquirida por el tiempo, suman ya 58 años trovando por el mundo, pero sus canciones y poemas musicados continúan despertando conciencias y algunos de ellos con una vigencia absoluta.
Previamente, al concierto en sí, a las puestas del recinto de la plaza de toros murciana, se desplegaban varias pancartas y banderas cubanas en las que se podían leer “No al bloqueo. Viva Cuba, socialista y soberana”, “No al criminal bloqueo de EE.UU. a Cuba” o “Contra el bloqueo. Dejad vivir a Cuba”. Frases y reivindicaciones que gozaron del apoyo de la mayoría que circuló por delante de ellos. Ya en el recinto, el personal se mostraba inequívocamente predispuesto a disfrutar de la música y letra que Silvio Rodríguez ha conformado durante este largo tiempo de escenarios y grabaciones. Para calentar motores, media hora antes del concierto en sí, se nos ofreció un testimonio representativo del llamado Punto; un género musical y poético tradicional de Cuba, basado en la décima espinela y en la improvisación cantada por los repentistas. Es una mezcla cultural de raíces españolas (sobre todo canarias y andaluzas) y elementos afrocubanos. Desde 2017 está reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Para que lo entiendan mejor, esta modalidad -también llamada punto guajiro— es una forma de poesía cantada donde el intérprete improvisa versos en forma de décima espinela (10 versos octosílabos con rima fija). Los cantantes pueden actuar solos o en controversia, un duelo poético donde se responden en tiempo real. Y vaya que lo consiguieron padre e hijo. Esto es, Alexis Díaz‑Pimienta, de 60 años y repentista desde la edad de 5, y su hijo Alex, con el acompañamiento del guitarrista Rachid López y Maykel Elizarde en el tres (instrumento de cuerda cubano). Para culminar su participación pidieron a los asistentes palabras al para componer una larga y última repentización (hicieron mención a Murcia, como tierra reconocida de troveros como el Repuntín o El Patiñero). Su participación creó el clímax cubano perfecto, para recibir al más alto representante de la Nueva Trova cubana: Silvio Rodríguez.
Rachid López en la guitarra. GOIO VILLANUEVA
Tras una larga y sonora ovación de los presentes, Silvio y su banda de siete músicos que presentaría más adelante, apareció en el escenario desplegando rápidamente piezas de su extenso repertorio como ‘Historia de las sillas’, ‘Ala de colibrí’, ‘Sueño con serpientes’ o ‘Virgen de Occidente’ que provocaron la entusiasmada respuesta del público. Nadie de los presentes podía negar que Silvio Rodríguez nos había retrotraído a las décadas de los años 70 u 80 del pasado siglo XX. Era como volver a los 17 (esa canción de Violeta Parra) o a los 20 0 30 años de cada uno de los que allí se citaban, aunque había alguno con menos edad de los citados y que, lógicamente, no había vivido aquellos tiempos.
Silvio Rodríguez contó una anécdota de Cuba. Concretó que cuando se quiere conocer cómo anda el patio político se pregunta “¿Cómo va la cosa?” Y todo el mundo sabe en la isla sobre qué se pregunta. Y resulta, concretaba Silvio, que un barbero de un viejo barrio de La Habana puso en su barbería un letrero que rezaba: “Prohibido hablar de la cosa”. Y ahí fue donde el nuevo trovero cubano, sobre 2016/17 compuso ‘ Viene la cosa’. Fue uno de los momentos distendidos y graciosos del concierto. De inmediato, la línea argumental de su discurso se retomó con ‘Nuestro después’, ‘En cuál de esos planetas’ y otra de las viejas piezas y simpáticas del cubano: ‘Me acosa el cara pálida’.
A estas alturas de la vida creo que nadie, o casi nadie, puede negar las implicaciones políticas (y nunca negadas, al contrario, muy confirmadas) de Silvio Rodríguez. Escribo esta aclaración porque, una vez más lo hizo, al declararse un entusiasta admirador de dos políticos emblemáticos de Hispanoamérica: El que fuera presidente, ya fallecido, de Uruguay, Pepe Mujica y de quien durante su mandato fue considerada la primera dama (su esposa) Lucía Topolansky. Todo ello, para dedicar a su memoria la canción titulada ‘Más porvenir’. Pueden imaginarse que los aplausos fueron muy sonados en todo el recinto. El concierto continuó con ‘¿Adónde van?’, para culminar desde la parte izquierda (según miraban los espectadores) del escenario con una pieza emblemática del no menos recordado cantautor español Luis Eduardo Aute: ‘La belleza’, acompañado por la flauta de Niurka González (esposa de Silvio) y al piano por la hija de ambos, Malva Rodríguez. Ovación muy especial para la versión del cubano de esta canción que ensalza, en su letra, la revolución creada por el recordado Luis Eduardo Aute y admirado por una inmensa mayoría de aficionados.
Maykel Elizarde, magnífico intrumentista del tres cubano. GOIO VILLANUEVA
De regreso a su lugar en el escenario y ya con toda la banda de nuevo, Silvio Rodríguez continuó en 1989, el año en la que se creó la canción por Aute, con una composición propia titulada ‘Eva’. Luego se adelantó a 1992 para regalarnos ‘Quien fuera’, seguir con ‘Escaramujo’, ‘Pequeña serenata’ en la que Niurka González acompañó con el clarinete, culminando esta parte con una vieja pieza de 1978: ‘Canción elegida’.
Antes de terminar lo que hubiera sido su concierto normal, Silvio Rodríguez nos habló de Luis Rogelio Nogueras. Para él, el poeta más destacado de su generación, aunque falleció muy joven a la edad de 40 años. Antes de ello, Nogueras hizo un viaje al campo de concentración nazi en Auschwitz‑Cracovia en 1979. De esa visita, Luis Rogelio Nogueras escribió el poema titulado ‘Halt¡’ (‘Alto’, en español). Lo recitó, primero, y cantó a continuación. Con ello, se expresaba que a pesar del horror que supuso el exterminio nazi de más de seis millones de judíos estos, los judíos, parece que no aprendieron nada de aquella terrible experiencia a juzgar por los continuos bombardeos y política de exterminio, destacó el trovero, que Israel está llevando a cabo con el pueblo palestino.
Hijo y padre. Los repentistas Alex y Alexis Díaz‑Pimienta. GOIO VILLANUEVA
Bueno. Además de que puso en pie a todo el auditorio, Silvio Rodríguez colocaba el punto y aparte de su actuación en Murcia. Indico el punto y aparte, porque poco después regresaron todos al escenario y regaló o igual (que es lo que creo) ya estaba diseñado así, otras cinco canciones más consideradas como bises. Antes de ello, nos presentó a la banda que le acompaña en esta gira por ocho ciudades españolas. Rachid López, en guitarra; Jorge Aragón, en piano; Malva Rodríguez, en piano y voces (hija de Niurka y de Silvio); Niurka González, en flauta y clarinete (esposa del cantautor) y la más ovacionada por el respetable; Jorge Reyes, en contrabajo; Maykel Elizarde, en el tres, y Oliver Valdés, en batería y percusión.
La primera fue ‘El necio’, publicada en su álbum ‘Silvio’ en 1992. Luego siguió con ‘Venga la esperanza’, otra vieja canción de 1982 ‘Ojalá’, para culminar con otras dos piezas de ese año como ‘Unicornio’ y ‘Por quien merece amor’, con el que cerraba, definitivamente, su paso por MURCIA ON. El público, puesto en pie desde el segundo bis, no cesaba de aplaudir y vitorear a este viejo trovador surgido en Cuba hace casi 80 años ya de los que 60, los ha vivido componiendo canciones y cantándolas por los escenarios de medio mundo entre ellos los españoles, donde siempre se le ha recibido con un inequívoco cariño y admiración.
En definitiva, Silvio Rodríguez nos hizo recuperar la conciencia colectiva con sus poemas y música de la Nueva Trova cubana.
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Silvio Rodríguez Tour 2026
Fibes – Palacio de Congresos y Exposiciones Sevilla
Av. Alcalde Luis Uruñuela, Sevilla
25-26 de septiembre de 2026
La gira que Silvio Rodríguez está realizando por España este tórrido comienzo del otoño, tras muchos años sin visitar el país, no puede desligarse de una imagen reciente: la del cantautor cubano recibiendo de las autoridades de su país un arma, el fusil kaláshnikov que él mismo había solicitado para defender la patria en caso de que su eterno enemigo, los Estados Unidos de América, cumplieran la amenaza de invadirla.
Con ello, y en un alarde de coherencia, el máximo exponente de la llamada Nueva Trova Cubana se revelaba en su doble condición de músico y soldado de la Revolución, inseparables en su caso.
A sus 79 años, Rodríguez ha venido recorriendo ocho ciudades de la Madre Patria, como más o menos irónicamente la llaman en la isla, para desgranar un repertorio lleno de sentimentalidad y compromiso, y en el que hay tantos clásicos que incluso se permite el lujo de dejar varios fuera, como sucede con ‘Rabo de nube’ o su célebre ‘Unicornio’.
Arropado por siete excelentes músicos compareció el trovador en el auditorio Fibes de Sevilla, lleno a rebosar de un público de edades y procedencias muy diversas. Con cierto aire cansado, parquísimo en palabras hasta las lindes de la descortesía, a sabiendas de que sus canciones hablan perfectamente por él, tomó posesión del centro de la escena para empezar invocando al apóstol José Martí y sus ‘Maestros ambulantes’.
“Hay un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí, y son, sin embargo, la clave de la paz pública, la elevación espiritual, y la grandeza patria”, recitó. “Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”.
El tema precisamente titulado ‘Ala de colibrí’ abrió un concierto en el que siguieron ‘Sueño con serpientes’ y ‘Virgen de occidente’, demostrando desde el principio la impecable lozanía de sus cuerdas vocales. Un cartel visto hace una década atrás en una barbería de La Habana Vieja, que rezaba “Prohibido hablar de la Cosa”, le dio pie a hacer la broma de que tal vez habría que cambiar el título ‘Viene la Cosa’ por ‘Vino la Cosa’, en referencia a la deriva de la política mundial y sus eventuales efectos sobre Cuba.
A dos guitarras sonó una hermosa versión de ‘Nuestro después’ y, a continuación, ‘En cuál de esos planetas’, ‘Me acosa el carapálida’ o ‘Más porvenir’ –con expresa dedicatoria a Pepe Mujica y sus esposa, Lucía Topolansky–, quizá una de las mejores composiciones de su cosecha última.
Aunque cuenta con furibundos detractores, sobre todo entre los discrepantes del castrismo, las canciones de Silvio Rodríguez muestran una resistencia muy sólida a la crítica musical y al paso del tiempo. Esa lírica de la Nueva Trova que deslumbró al mundo en los 70 por su sofisticación y potencia sigue abriéndose paso en las entretelas y erizando pieles a través de artefactos tan logrados como ‘Adónde van’, como lo hace también el emocionante recuerdo a Luis Eduardo Aute de la mano de ‘La belleza’, o temas como ‘Eva, Quién fuera’ o ‘Escaramujo’.
Mientras una parte del público que enarboló antaño las consignas revolucionarias ha acabado asumiendo el fracaso del sueño quijotesco de Fidel, otros espectadores se mantienen fieles y braman “¡Patria o muerte, venceremos!”, a pesar de que el marcador del siglo XXI le vaya resultando francamente adverso. Pero lo cierto es que ninguno se muestra indiferente cuando salen a relucir temas como la ‘Pequeña serenata diurna’ o la ‘Canción del elegido’, dedicada al mártir Abel Santamaría, atrozmente asesinado a los 25 años.
Escuchando a Silvio se percibe muy bien hasta qué punto las canciones no son monolitos, sino cartas que nos siguen hablando a través del tiempo, resignificándose para nuestro deleite o para nuestro pasmo.
Así, un mensaje tan añejo como el de ‘La era está pariendo un corazón’ es conectado por el trovador, con un pañuelo palestino sobre los hombros, con los versos de Luis Rogelio Nogueras, “para mí el mejor poeta de mi generación”, que tras visitar el campo de Auschwitz escribió: “Recorro el camino que recorrieron cuatro millones de espectros./ Bajo mis botas, en la mustia, helada tarde de otoño/ cruje dolorosamente la grava./ Es Auschwitz, la fábrica de horror/ que la locura humana erigió/ a la gloria de la muerte./ Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de nuestra época./ Y ante los edificios desiertos,/ ante las cercas electrificadas,/ ante los galpones que guardan toneladas de cabellera humana,/ ante la herrumbrosa puerta del horno donde fueron incinerados/ padres de otros hijos,/ amigos de amigos desconocidos,/ esposas, hermanos,/ niños que, en el último instante,/ envejecieron millones de años,/ pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó,/ pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión,/ que estupefactos, desnudos, ateridos/ cantaron la hatikvah en las cámaras de gas;/ pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino/ desde las colinas de Judea/ hasta los campos de concentración del III Reich./ Pienso en ustedes/ y no acierto a comprender/ cómo/ olvidaron tan pronto/ el vaho del infierno”.
El fotógrafo Daniel Mordzinski, que sigue al músico por el mundo y ha publicado un libro con sus mejores instantáneas, va de un lado para otro disparando su cámara mientras comienza un interminable –porque nadie parece querer que se termine– carrusel de bises: ‘El necio’, ‘La silla’, ‘Te doy una canción’, ‘Ojalá’,’Venga la esperanza’, ‘Por quien merece amor’, ‘El reparador de sueños’…
Los más fervorosos encuentran en las letras de Silvio estímulos para seguir luchando; los desencantados, o desengañados, un efectivo acicate para la nostalgia, esa cuchara presta a rebañar por nuestros adentros los últimos resquicios de rebeldía o idealismo, o para añorar los tiempos en los que todos éramos más jóvenes, y el mundo acaso un poco más sencillo. Pero unos y otros corean los estribillos con los ojos humedecidos, y despiden al ídolo en pie y aplaudiendo a rabiar porque así lo exige la liturgia, porque así funcionan los resortes de la simple y humana emoción.
domingo, octubre 04, 2026
sábado, octubre 03, 2026
La solidaridad con Cuba vuelve a las calles de Murcia antes del concierto de Silvio Rodríguez
La concentración del Movimiento de Solidaridad con Cuba denunció el bloqueo estadounidense y reivindicó la soberanía de la isla en un momento marcado por la grave crisis energética y el endurecimiento del cerco contra Cuba.
La solidaridad con Cuba volvió este jueves a las calles de Murcia. Antes de que Silvio Rodríguez subiera al escenario de la plaza de toros, las inmediaciones del recinto acogieron una concentración convocada por el Movimiento de Solidaridad con Cuba en la Región de Murcia para denunciar el bloqueo de Estados Unidos y defender al pueblo cubano frente a la ofensiva económica y política contra la isla.
Durante el momento de mayor afluencia, alrededor de un centenar de personas participaron en la movilización, que estuvo acompañada de banderas cubanas y consignas de apoyo a la Revolución. El lema elegido resumía el carácter de la convocatoria: «Con Cuba y su Revolución, ahora y siempre».
La concentración se produce en un momento especialmente duro para la población cubana. La isla atraviesa una grave crisis energética, agravada durante este año por las restricciones estadounidenses al suministro de petróleo. Los apagones se han convertido en una realidad cotidiana y en septiembre Cuba sufrió un nuevo colapso general de su sistema eléctrico que dejó al país a oscuras durante más de 30 horas. La propia empresa eléctrica cubana señaló entonces que la recuperación se veía dificultada por la falta de combustible para la generación termoeléctrica.
La crisis energética no se queda en la falta de electricidad. Los cortes afectan al transporte, al bombeo y suministro de agua, a la conservación de alimentos, a la actividad industrial y agrícola y al funcionamiento de servicios esenciales. En La Habana, los apagones han llegado a superar las 20 horas consecutivas en determinados momentos.
Para el movimiento de solidaridad, esta situación no puede entenderse al margen del bloqueo estadounidense. La Administración Trump ha endurecido durante 2026 la presión económica sobre Cuba y ha utilizado el acceso al combustible como una herramienta de presión política. El propio Donald Trump ha reconocido públicamente la existencia de un bloqueo petrolero estadounidense que ha agravado la escasez de combustible de la isla, mientras su Administración continúa reclamando cambios políticos en Cuba.
Desde la Asociación de Amistad con Cuba «Miguel Hernández» de Alicante, presentes en la concentración, denuncian que «Cuba está sufriendo un bloqueo total por parte de EE.UU.» y califican la actual política de Washington como un intento de «rendir al pueblo cubano por hambre, carencias de todo tipo y desesperación». La asociación sostiene que el objetivo no es únicamente dificultar el comercio exterior, sino hacer recaer sobre la población las consecuencias de una política de asfixia económica.
La organización alicantina ha puesto además en marcha una campaña de solidaridad material bajo el lema «Energía para Cuba». Según la información publicada por la propia asociación, ya ha adquirido ocho kits fotovoltaicos de cinco kilovatios destinados a consultorios médicos de familia del municipio de Guamá, en Santiago de Cuba, y prepara el envío de un contenedor de 40 pies con material sanitario, medicamentos, ropa de cama, bicicletas y otros suministros.
El proyecto contempla también el envío de un sistema fotovoltaico de 16 kilovatios al Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular de La Habana, con el objetivo de garantizar el suministro eléctrico de los quirófanos cuando se producen cortes de corriente. La asociación calcula que el material tiene un coste aproximado de 14.500 euros y que el transporte del contenedor puede superar los 10.000 euros debido, entre otras dificultades, a las restricciones que encuentran las empresas que operan con Cuba.
La organización denuncia que más de 7.000 contenedores con mercancías destinadas a Cuba permanecen abandonados en Jamaica y otros puertos del Caribe después de que empresas navieras hayan rechazado transportarlos hasta la isla. Se trata, según explica la asociación, de una de las consecuencias menos visibles del bloqueo: incluso cuando organizaciones solidarias consiguen reunir medicamentos, material sanitario u otros productos, hacerlos llegar a Cuba se convierte en una nueva batalla.
«El bloqueo golpea de lleno a la solidaridad», denuncia la asociación, que ha lanzado un llamamiento para completar los fondos necesarios para hacer posible el próximo envío. Su campaña pretende convertir la solidaridad política en ayuda material ante una situación energética que está afectando directamente a hospitales y otros servicios esenciales.
La concentración de Murcia se inscribe precisamente en esa tradición de solidaridad internacionalista. No fue únicamente una convocatoria vinculada a la presencia de Silvio Rodríguez en la ciudad. El concierto sirvió como punto de encuentro, pero fuera de la plaza de toros el mensaje fue político: denunciar el bloqueo, defender la soberanía cubana y reclamar el fin de las medidas de presión que, según los colectivos solidarios, están trasladando el coste de la confrontación política directamente a la población.
Mientras el público comenzaba a entrar para asistir al concierto del trovador cubano, las banderas de Cuba ocupaban la calle. La movilización recordó que detrás de la música y de la figura de Silvio Rodríguez existe también una historia de resistencia, solidaridad y defensa de la soberanía de un pueblo sometido desde hace décadas a las políticas de presión de la principal potencia imperialista.
Desde Murcia, el movimiento de solidaridad volvió a lanzar un mensaje claro: frente al bloqueo, solidaridad; frente al aislamiento, internacionalismo; frente a la injerencia, soberanía.
Daniel Mordzinski desvela en Murcia las historias detrás de sus fotografías de Silvio Rodríguez:
«Lo que es muy importante como fotógrafo es sentir que no me tengo que autocensurar»
El fotógrafo argentino presentó este martes en la librería El Faro de Lola ‘Silvio Rodríguez. Diario de un trovador’, un libro construido durante años de giras, encuentros y momentos compartidos con el cantautor cubano, a solo dos días de su concierto en la Plaza de Toros de Murcia.
La historia de Daniel Mordzinski con Silvio Rodríguez empezó mucho antes de que ambos se conocieran. Empezó en París, en un pequeño piso sin ascensor, con un cassette de Memorex que un amigo dominicano le regaló por su cumpleaños. Aquel recuerdo, contado ayer martes en la librería El Faro de Lola de Murcia, sirvió para abrir una conversación que fue mucho más allá de un libro de fotografías.
Mordzinski presentó junto a Aurelio Serrano ‘Silvio Rodríguez. Diario de un trovador’, una obra que recoge años de encuentros, viajes, conciertos y momentos compartidos con el músico cubano. La presentación tuvo lugar apenas dos días antes del concierto que Silvio Rodríguez ofrecerá este jueves en la Plaza de Toros de Murcia.
«Una de las magias de los temas de Silvio es que se aman a primera vista», explicó el fotógrafo al recordar aquel primer contacto con sus canciones. Desde entonces, dijo, algunas de ellas han viajado con él durante décadas.
Las escucho por primera vez y las hago mías y las termino tarareando», contó Mordzinski, que recordó especialmente una actuación en el Teatro Martí de La Habana en la que escuchó por primera vez ‘Noche sin fin y mar’. «Dije: “No puede ser”. Y desde entonces cruza mares y viaja conmigo ahí donde voy».
Un ‘no’ de Silvio que terminó en una historia de años
Uno de los momentos más celebrados de la presentación fue el relato de cómo consiguió realizar el primer retrato de Silvio Rodríguez.
Ocurrió hace unos 14 años, durante una feria del libro en Santo Domingo. Mordzinski tenía una exposición de retratos de escritores y Silvio actuaba en el marco de la feria. El fotógrafo decidió intentar llegar hasta su camerino.
«Con lo travieso que soy, rápidamente identifico la entrada de artistas, colada real», relató entre risas. Consiguió llegar hasta la puerta, pero allí le frenaron.
Cuando finalmente logró hablar con Silvio, se presentó y le dijo que quería fotografiarlo. La respuesta fue un «no, gracias».
Mordzinski llevaba entonces tres décadas retratando escritores y aseguró que nunca nadie le había rechazado una fotografía. «Me daba mucha bronca que el primero fuera un poeta de la música», recordó.
Pero no se marchó sin intentarlo una segunda vez. «Disculpa, qué mal momento elegí. Muy torpe lo mío, pero antes de ir a sentarme y disfrutar del concierto quería decirte que soy 50% argentino, 50% francés y 100% cubano».
Público asistente a la presentación de ‘Silvio Rodríguez. Diario de un trovador’, con Daniel Mordzinski y Aurelio Serrano, en la librería El Faro de Lola de Murcia | Dominic D. Skerrett.
La respuesta de Silvio cambió completamente la escena: «Te espero mañana a las 9:30 en el hotel».
Para Mordzinski, aquella experiencia resume una forma de entender su oficio: «Es también una lección de aferrarte cuando quieres algo».
De Borges y Cortázar a Silvio
La conversación recorrió también los comienzos profesionales de Mordzinski como fotógrafo y algunos de los encuentros que marcaron su trayectoria.
Con 18 años, en plena dictadura militar argentina, participó en el rodaje de un documental sobre Jorge Luis Borges. Allí, casi de manera accidental, acabó realizando uno de sus primeros retratos del escritor.
Mordzinski recordó especialmente una pregunta que Borges le hizo cuando le explicó que quería fotografiarlo: «¿Y por qué me quieres fotografiar, Daniel?».
«Porque he leído algunos cuentos suyos y me dan ganas de llevarme un pedacito de usted a mi casa», le respondió.
Aquel encuentro le dejó una enseñanza que, décadas después, sigue reivindicando: «La humildad es un rasgo muy importante de todo creador y de todo ser humano».
También recordó cómo, ya instalado en París, buscó en la guía telefónica el número de Julio Cortázar y se atrevió a llamarlo para invitarlo a la inauguración de su primera exposición.
«Nunca hice nada. En realidad no soy nadie, pero mañana inauguro la primera exposición de mi vida y sería el pibe más feliz del mundo si pudieras acompañarme», le dejó dicho en el contestador.
Cortázar apareció al día siguiente. «Esta anécdota habla mucho más del gran cronopio que de mí. Habla de su generosidad», explicó.
«No hay un método»
Aurelio Serrano preguntó a Mordzinski por el llamado ‘método Fotinski’, una manera de trabajar con escritores y artistas que parte de conocerlos, leerlos y buscar una relación de confianza antes de disparar la cámara. La respuesta del fotógrafo fue clara: «Sinceramente, no hay un método».
«Lo que hay es una manera de aferrarse a los deseos, a lo que crees», señaló.
Daniel Mordzinski y Aurelio Serrano, durante la conversación mantenida ante el público de El Faro de Lola | Dominic D. Skerrett.Para Mordzinski, la preparación está en leer y conocer a la persona que va a retratar, pero el momento de la fotografía pertenece a la improvisación. «Me preparo muchísimo en el sentido de que leo mucho, pero a la hora del encuentro improviso, improviso rabiosamente».
En ese aprendizaje también tiene un peso importante el periodismo. «Me siento deudor del periodismo, del buen periodismo», afirmó.
De esa profesión aprendió, entre otras cosas, a entrar en un lugar y observarlo rápidamente: «¿Dónde están las ventanas? ¿De dónde viene la luz? ¿Cuál es el rincón que tiene mayor potencial visual?».
Pero también aprendió algo que considera fundamental: «No dejarme intimidar ni por un Premio Nobel, ni por un deportista Balón de Oro, ni por un señorito con corona».
Entrar en la casa de Silvio
Una de las partes más personales del encuentro llegó al hablar del trabajo realizado para el libro. Mordzinski contó que, cuando comenzó a preparar el proyecto en La Habana, pidió algo aparentemente sencillo: entrar en casa de Silvio Rodríguez.
Niurka González le explicó entonces que ningún fotógrafo profesional había entrado antes en su vivienda.
«Claro, porque me estaban esperando», respondió Mordzinski entre risas.
La confianza construida durante años permitió que el fotógrafo pudiera alejarse del retrato convencional y buscar momentos cotidianos.
«Me fascina la total libertad creativa con la cual me ha dejado trabajar Silvio», afirmó.
Esa libertad también está presente en las numerosas «travesuras visuales» que Mordzinski ha realizado durante la gira. «Siempre respetuosas», matizó.
Para el fotógrafo, la confianza es precisamente lo que permite que una fotografía funcione.
«Lo que es muy importante como fotógrafo es sentirme que no me tengo que autocensurar», explicó.
Silvio, su familia y una gira convertida en familia
Mordzinski habló también del equipo que acompaña al trovador cubano y de la relación que mantiene con sus músicos y técnicos.
«Es una familia, un grupo muy unido en lo musical, en lo emocional y en lo afectivo», señaló.
Entre ellos destacó especialmente a Niurka González y a Malva Rodríguez, hija de Silvio, que participa en la gira.
El fotógrafo recordó además el concierto celebrado en las escalinatas de la Universidad de La Habana, ante un público muy joven que cantaba las canciones de Silvio de principio a fin.
«Era un público jovencísimo que se sabía todas las letras de memoria y cantaba a coro con Silvio», relató.
También habló de su visita a San Antonio de los Baños, lugar de nacimiento del músico, y de cómo incluso allí volvió a producirse una de las situaciones que ya se han convertido en una constante de su relación: que alguien lo confundiera con el propio Silvio.
Una canción para cerrar la noche
La presentación terminó con una pequeña actuación musical del dúo murciano Carey, que interpretó la canción de ‘Quien fuera’ Silvio Rodríguez ante el público de El Faro de Lola.
La música sirvió como cierre para una tarde en la que las fotografías quedaron en un segundo plano para dejar paso a las historias que hay detrás de ellas: los encuentros, los viajes, las casualidades, la amistad y una relación profesional que con los años se ha convertido también en una relación de confianza.
«Las canciones de Silvio han sido tan importantes en mi vida que lo que me han dicho de él es: yo quiero formar parte de este maravilloso momento que nos toca vivir», resumió Mordzinski.
Y ese «maravilloso momento» tendrá este jueves una nueva parada en Murcia, cuando Silvio Rodríguez llegue a la Plaza de Toros de la ciudad. Dos días antes, en El Faro de Lola, el público pudo conocer algunas de las historias que hay detrás del hombre y del artista que aparecerán sobre ese escenario.


















