Silvio Rodríguez Tour 2026
Fibes – Palacio de Congresos y Exposiciones Sevilla
Av. Alcalde Luis Uruñuela, Sevilla
25-26 de septiembre de 2026

La gira que Silvio Rodríguez está realizando por España este tórrido comienzo del otoño, tras muchos años sin visitar el país, no puede desligarse de una imagen reciente: la del cantautor cubano recibiendo de las autoridades de su país un arma, el fusil kaláshnikov que él mismo había solicitado para defender la patria en caso de que su eterno enemigo, los Estados Unidos de América, cumplieran la amenaza de invadirla.

Con ello, y en un alarde de coherencia, el máximo exponente de la llamada Nueva Trova Cubana se revelaba en su doble condición de músico y soldado de la Revolución, inseparables en su caso.

A sus 79 años, Rodríguez ha venido recorriendo ocho ciudades de la Madre Patria, como más o menos irónicamente la llaman en la isla, para desgranar un repertorio lleno de sentimentalidad y compromiso, y en el que hay tantos clásicos que incluso se permite el lujo de dejar varios fuera, como sucede con ‘Rabo de nube’ o su célebre ‘Unicornio’.


Arropado por siete excelentes músicos compareció el trovador en el auditorio Fibes de Sevilla, lleno a rebosar de un público de edades y procedencias muy diversas. Con cierto aire cansado, parquísimo en palabras hasta las lindes de la descortesía, a sabiendas de que sus canciones hablan perfectamente por él, tomó posesión del centro de la escena para empezar invocando al apóstol José Martí y sus ‘Maestros ambulantes’.

“Hay un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí, y son, sin embargo, la clave de la paz pública, la elevación espiritual, y la grandeza patria”, recitó. “Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”.


El tema precisamente titulado ‘Ala de colibrí’ abrió un concierto en el que siguieron ‘Sueño con serpientes’ y ‘Virgen de occidente’, demostrando desde el principio la impecable lozanía de sus cuerdas vocales. Un cartel visto hace una década atrás en una barbería de La Habana Vieja, que rezaba “Prohibido hablar de la Cosa”, le dio pie a hacer la broma de que tal vez habría que cambiar el título ‘Viene la Cosa’ por ‘Vino la Cosa’, en referencia a la deriva de la política mundial y sus eventuales efectos sobre Cuba.


A dos guitarras sonó una hermosa versión de ‘Nuestro después’ y, a continuación, ‘En cuál de esos planetas’, ‘Me acosa el carapálida’ o ‘Más porvenir’ –con expresa dedicatoria a Pepe Mujica y sus esposa, Lucía Topolansky–, quizá una de las mejores composiciones de su cosecha última.

Aunque cuenta con furibundos detractores, sobre todo entre los discrepantes del castrismo, las canciones de Silvio Rodríguez muestran una resistencia muy sólida a la crítica musical y al paso del tiempo. Esa lírica de la Nueva Trova que deslumbró al mundo en los 70 por su sofisticación y potencia sigue abriéndose paso en las entretelas y erizando pieles a través de artefactos tan logrados como ‘Adónde van’, como lo hace también el emocionante recuerdo a Luis Eduardo Aute de la mano de ‘La belleza’, o temas como ‘Eva, Quién fuera’ o ‘Escaramujo’.

 
Silvio Rodríguez y sus músicos se despiden del público congregado en el auditorio Fibes de Sevilla. Foto: Daniel Mordzinski.