LaCasa de las Américasreunió en La Habana a representantes de la música, el arte, movimientos populares e instituciones públicas.
Chico Buarque participó este viernes en la Casa de las Américas, en La Habana, en una tertulia entre amigos de toda una vida. Se evocaron recuerdos de tiempos remotos, la solidaridad brasileña a lo largo de los años y hechos como el vuelo de apoyo con Frei Betto en 1992.
Unas 30 personas de diferentes generaciones se presentaron y expresaron palabras emocionadas de agradecimiento por la permanente defensa de Cuba por parte de Chico y por su decisión de viajar a La Habana en medio de la peor crisis en décadas. No fue necesario mencionar las amenazas recientes del gobierno estadounidense: todos las tenían presentes.
Chico, que desde hacía tiempo planeaba con Silvio, amigo cubano de décadas, grabar juntos una nueva versión de Sueño con serpientes, clásico de la Nueva Trova Cubana, decidió que era el momento de viajar y hacerlo en La Habana. Llegó esta semana con su voz, solidaridad y apoyo al pueblo cubano en un momento delicado de tensiones con Estados Unidos. También llevó dos maletas con medicamentos que entregó al Ministerio de Salud.
Chico Buarque. Casa de la Américas
“Modestia aparte, la idea del viaje fue mía”, afirmó orgulloso.
Hubo recuerdos, fotos y testimonios de amigos y representantes de movimientos como el MST, reconocido por su labor humanitaria en Cuba. Se mencionaron figuras como Marília Guimarães, Frei Betto y el futbolista Sócrates, además de colaboradores que trabajan en el día a día del país.
“Fue una conversación mágica”, dijo una de las participantes, destacando la importancia del encuentro entre Chico y Silvio y la hermandad simbólica entre cubanos y brasileños.
El embajador brasileño en La Habana, Christian Vargas, acompañado de su esposa diplomática Daniella, recordó los 120 años de relaciones entre Brasil y Cuba y anunció la próxima inauguración del Centro Cultural de Brasil en La Habana Vieja.
María Elena Vinueza, directora del área de Música de la Casa de las Américas, subrayó la importancia del proyecto Canto de los Cantores de América Latina, que reúne trovadores de todo el continente, y compartió avances y nuevos planes. Entre los presentes estuvieron artistas brasileños como Pedro Luiz y João Cavalcante, hijo de Lenine.
Del encuentro surgieron propuestas y planes de futuros intercambios entre Cuba y Brasil, además de la promesa de que el próximo acto será traer a Silvio Rodríguez y su esposa Niurka a Brasil.
Durante la reunión, Chico recordó versos de su canción Casualmente, inspirada en Pequeña serenata diurna de Silvio:
“La canción, la mujer
El crepúsculo, la catedral
Hasta el mar de La Habana es lo mismo, pero
No es igual”
Estos versos, incluidos en su álbum Caravanas, refuerzan otro lazo de hermandad entre ambos artistas y entre los dos países.
Chico Buarque en la tertulia. Casa de las Américas
La Habana, 8 abr (Prensa Latina) “Vino a grabar una canción con nosotros”, publica hoy en Facebook la página Zurrón del Aprendiz, del cantautor cubano Silvio Rodríguez, quien anunció así la visita a esta capital del brasileño Chico Buarque, otro grande de la música iberoamericana.
abril 8, 2026 | 18:27
“Treinta y cuatro años después de su última visita a Cuba, Chico Buarque aterrizó en La Habana para grabar Sueño con serpientes, indica el texto en esa red social.
Informa además que en la grabación del legendario tema del trovador cubano participan Niurka Gonzales en la flauta, Jorge Reyes en el contrabajo, Malva Rodríguez al piano, Oliver Valdés en la batería y en arreglos Jorge Aragón.
Dignos representantes de una generación de grandes cantautores latinoamericanos comprometidos con sus pueblos y con las luchas por la soberanía y la justicia social, Chico Buarque acompaña con su voz un clásico del músico cubano, que el brasileño ya había cantado antes en portugués.
Cantada originalmente en su disco Días y flores, la canción es una obra rica en simbolismo y metáforas, en la cual las serpientes aparecen cual desafíos, lo mismo de fuerzas opresoras, vicios, y la lucha interna ante los propios miedos o males que enfrenta la sociedad.
La serpiente, que lo mismo simboliza el mal que la tentación, en la obra aparece como obstáculos que, aunque se superen continúan emergiendo (“La mato y aparece una mayor”) en formas más complejas y desafiantes.
No obstante, el optimismo de Silvio se refleja en forma de resistencia, de salir adelante: “Pero se destruye/Cuando llego a su estómago/ Y planteo, con un verso, una verdad”.
Según el blog Segunda Cita, este miércoles los artistas se trasladaron a los Estudios Ojalá, en La Habana, para comenzar juntos su nueva aventura, sinónimo de una amistad de más de 50 años.
Habana, 10 abr (Prensa Latina) El reconocido compositor y cantante brasileño Chico Buarque regresó hoy a Casa de las Américas, otro de sus hogares en Cuba invitado por su amigo, el trovador Silvio Rodríguez.
"Los asistentes recordaron las visitas a Cuba del creador brasileño y sus conciertos. Agradecieron su obra y su ejemplo de amor, coherencia y dignidad», apuntó la nota de Casa de las Américas en esa red social.
Indicó que en ese contexto, Chico Buarque expresó: «Tengo saudade de toda la gente que conocí aquí, en La Habana».
Según la publicación, los presentes recordaron que en 1978 Chico Buarque, invitado en su condición de dramaturgo y narrador como jurado del Premio Literario Casa de las Américas, ofreció un recital junto al Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC y a otros trovadores cubanos.
También que en 1981 el intelectual brasileño participó en el encuentro de artistas latinoamericanos en la Casa de las Américas, ocasión en la que coincidió con Mercedes Sosa.
Además, Casa publicó sus novelas Benjamín (1998) y Leche derramada (2013), esta última ganadora del premio de narrativa José María Arguedas que otorga la institución cubana.
Informa el texto en esa red social que en el encuentro, conducido por María Elena Vinueza, directora de Música de la Casa de las Américas, participaron José María Vitier, Frank Fernández, Carlos Alfonso y Ele Valdés, Augusto Blanca, Frank Delgado, Ray Fernández, Fidel Díaz Castro, Lea Cárdenas, Guille Vilar, Enrique Carballea, entre otros amigos y trabajadores de la institución.
También estuvieron presentes Christian Vargas, embajador de Brasil en La Habana, y Nivia Regina y Marcelo Durão, representantes del MST (Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil) en Cuba.
Chico Buarque en Cuba: soñar despierto y con serpientes
Un transgresor y un extraordinario visionario, desde el cual han brotado canciones comprometidas, pero también profundamente hermosas...
Oni Acosta Llerena
Granma
Chico Buarque ha llegado también con donaciones de medicamentos a un país que lo ha llevado en su memoria afectiva durante más de 50 años Foto: Río Grande Do Sul
La noticia de la presencia en Cuba del reconocido cantautor brasileño Chico Buarque de Hollanda, para grabar junto a Silvio Rodríguez, ha iluminado como una mecha, in extremis, a los diferentes públicos que aún hoy se resisten a sucumbir ante el mal gusto que impera en gran parte de la industria musical.
Y no podía ser menos, pues estamos en presencia de dos de los más versátiles compositores de los dos siglos en los que hemos tenido la dicha de vivir; quienes, a pesar de vicisitudes y desafíos, son horcones referenciales de sus respectivas culturas.
Chico, poeta y músico, con su voz desgarrada ha sabido moldear un estilo sonoro que descoloca los moldes del movimiento musical transgresor iniciado en Brasil tempranamente. El texto, y obviamente lo poético, juegan en él un importantísimo rol, significando tal vez una corriente renovadora conformada por otros contemporáneos tales como Gilberto Gil, Milton Nascimento o Caetano Veloso.
Aunque los estilos de estos y de otros grandes de esa etapa fundacional de los años 60 no convergen tangencial ni ecuménicamente en un solo mensaje, sí es necesario destacar la riqueza autoral del movimiento, que tuvo roces y también notables diferencias, pero cuyas posturas estéticas, políticas y filosóficas tuvieron gran impacto en la música brasileña y latinoamericana.
Un asidero conceptual del que no escapó el cantautor en sus inicios fue João Gilberto, iconografía indispensable en aquellos años, cuya influencia marca la irrupción de la nueva generación de músicos a la que pertenece Buarque y que tal vez definió la manera de asumir sus canciones.
¿Cómo no entender el hondo compromiso de Cálice (lanzada en 1973 en coautoría con Gil) con los nuevos planteamientos estéticos de aquellos años? ¿Cómo desligarlo de las diferentes visiones de un Brasil en cambios sin acercarnos a Samba de Orly o Construçao, por ejemplo?
Porque eso ha significado Chico Buarque: un transgresor y un extraordinario visionario desde el cual han brotado canciones comprometidas, pero también profundamente hermosas y románticas, sin separar al hombre carnal de su alter ego espiritual. Es por ello que la amistad, la admiración y la alineación musical entre Chico y Silvio data de hace mucho tiempo, sabemos se conducen por caminos irremediablemente cercanos.
Esta colaboración entre ambos se vislumbra como un convite entre colosos, como el festín de un Dios en edad de jugar, como reza uno de los textos de Silvio, y del que saldrá una versión del tema Sueño con serpientes, del propio Rodríguez.
Ya en publicaciones en redes sociales se ha adelantado que el arreglo fue hecho por el talentoso Jorgito Aragón, y el ropaje sonoro estará conformado por Oliver Valdés (drums), Malva Rodríguez (piano), Jorge Reyes (contrabajo), Niurka González (flauta) y otros músicos, lo cual reafirma la apuesta de banda o proyecto que Silvio ha consolidado desde hace varios años, y que le ha permitido no solo versionar desde un lenguaje conocido sino también poder incorporar nuevos matices y experimentaciones, como ha sido tradicionalmente en su carrera.
Chico Buarque ha llegado también con donaciones de medicamentos a un país que lo ha llevado en su memoria afectiva durante más de 50 años; a una isla de resistencia y creatividad, donde viven, a su vez, muchos amigos queridos, quienes conforman, junto a él, una época de acercamiento y confraternidad musical desde la más auténtica canción.
ARTE: De Chico, Silvio y serpientes
Confiamos en que la música siempre será puente, mensaje de paz, de apoyo y de todo lo bueno.
Yaima Cabezas
CubaSí
La reciente visita de Chico Buarque (Brasil, 1944) a Cuba es todo un fenómeno mediático. No solo por lo que representa para la música latinoamericana y mundial, es por el gesto solidario de venir después de tres décadas en un momento en extremo complejo cuando parece que más aislados no podemos estar, y además, traer en su propia mano una donación para el Ministerio de Salud Pública.
Su estancia es política, sin dudas. Es una iniciativa que nos dice que no estamos solos y que desde la cultura se pueden mover fronteras. Grabar el tema Sueño con serpientes es también icónico. Se trata de una de las canciones más famosas de nuestro Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, 1946), compuesta en 1974 e incluida al año siguiente en su primer disco oficial de estudio Días y flores.
Sueño con serpientes está repleta de símbolos y son muchas sus interpretaciones. Así es el arte, diverso y subjetivo, y Silvio es un poeta que nos presenta escenas interminables de serpientes que resurgen a montones cuando se les corta la cabeza. Ya el significado que le otorguemos al reptil es también individual.
De su letra mucho se ha especulado. Algunos indican que Silvio se refiere al sistema político cuando es torcido y que bien pudiera asociarse con las interminables tragedias que está sufriendo la humanidad, otros piensan que las serpientes, escurridizas, son los problemas que nos absorben y siempre originan uno mayor, mientras el soñador se empeña en acabarlos. El ciclo de la vida, no dejarse vencer.
De acuerdo con la mística, este bicho, para muchos repugnante, simboliza el miedo interno que emerge. Es también visto como advertencia emocional o situación de amenaza. Se relaciona con el cambio y la transformación personal, sobre todo cuando mudan de piel.
Para los religiosos se trata del mal y el horror. No obstante, en antiguas civilizaciones le otorgaban significado distinto porque se consideraba guardián, protector, benéfico y mágico, así como sabiduría, renovación, prudencia y astucia.
Sea lo que sea que Silvio nos quiso decir, es un tema que pasó a la historia. En los más de 50 años que lleva de creada ha sido versionada muchísimas veces y hoy queremos presentarles algunas de ellas que nos parecen reveladoras.
Esta vez no solo es que Chico incursione con Sueño con serpientes, es que hacerlo desde La Habana junto a Silvio y su equipo, es otro nivel. Con el avance de la tecnología que permite hacer música a distancia sin que todos los implicados estén unidos, la visita de Chico tiene connotación mayúscula. Es solidaridad en un escenario de crisis total. Es dar el paso al frente y ofrecer una lección.
El cantautor brasileño posee numerosos éxitos en español. Recordemos sus interpretaciones de Oh, ¿qué será?, Construcción o Te amo. Esperamos con ansias esta nueva colaboración que cuenta con el acompañamiento instrumental de reconocidos músicos como Niurka González en la flauta, Jorge Reyes en el contrabajo, Malva Rodríguez al piano, Oliver Valdés en la batería y los arreglos de Jorge Aragón.
Mientras tanto, confiados en que la música siempre será puente, mensaje de paz, de apoyo y de todo lo bueno, dejamos para su disfrute letra y versiones de Sueño con serpientes.
Sueño con serpientes, con serpientes de mar,
con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.
Oh, la mato y aparece una mayor,
oh, con mucho más infierno en digestión.
No quepo en su boca. Me trata de tragar
pero se atora con un trébol de mi sien.
Creo que está loca. Le doy de masticar
una paloma y la enveneno de mi bien.
Oh, la mato y aparece una mayor,
oh, con mucho más infierno en digestión.
Esta, al fin, me engulle. Y mientras por su esófago
paseo, voy pensando en qué vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago
y planteo con un verso una verdad.
Oh, la mato y aparece una mayor,
oh, con mucho más infierno en digestión.
Con su voz tan poderosa Mercedes Sosa (Argentina, 1935-2009) nos regaló esta.
Una mirada feminista nos ofreció en 2020 la banda española Bruna.
De las más llamativas tenemos esta interpretación de la banda chilena Los Bunkers. Es el primer tema de su sexto disco de estudio Música libre (2010), completo homenaje a Silvio.
En medio del endurecimiento del bloqueo y el agravamiento de la crisis económica y energética, y 34 años después de su última visita, Chico Buarque refrendó su respaldo a Cuba, adonde el brasileño acudió a grabar a dueto con Silvio Rodríguez la emblemática canción Sueño con serpientes. En tanto, la Casa Blanca negó que la isla vaya a ser literalmente la siguiente nación atacada por Estados Unidos y aclaró que el mensaje más bien es que el gobierno de La Habana está destinado a caer sin necesidad de intervención externa. Foto tomada de IG
Por:La Jornada •
“En medio del endurecimiento de las sanciones contra la isla y el agravamiento de la crisis económica y energética, este viaje es una muestra de solidaridad con el pueblo cubano”, escribió en sus redes sociales el cantante y compositor brasileño, Chico Buarque, al anunciar su respaldo a Cuba mediante la grabación de Sueño con serpientes junto con el autor de esta emblemática canción, Silvio Rodríguez.
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“Treinta y cuatro años después de su última visita a Cuba…”, empezó el mensaje, que se publicó anunciando su llegada a La Habana, ciudad que lo recibió en 1992.
La amistad de más de cinco décadas entre ambos artistas, figuras de la música latinoamericana, una vez más se fortalece con esta colaboración.
“La visita fortalece los lazos entre dos figuras centrales de la canción latinoamericana, históricamente vinculadas por afinidades estéticas y compromiso político en el continente”, finalizó la publicación.
Además de la música, Buarque y su esposa, la abogada Carol Proner, también donaron medicamentos esenciales al Ministerio de Salud cubano.
Hoy (jueves) empieza la grabación en el estudio de Silvio Rodríguez, ubicado en el municipio Playa, en La Habana.
Alquimia musical
De un lado, un piano de cola, convive con varios bancos. Del otro, en lo que podría ser un puesto de mando, se halla una enorme consola de audio, que asemeja un sofisticado laboratorio de alquimia musical. “Aquí trabajo”, dijo Rodríguez a este medio antes de comenzar la sesión fotográfica para la entrevista exclusiva publicada el mes pasado.
En aquella ocasión se le preguntó: ¿Qué le corresponde a la música, a la suya y a la de otros cantautores, en estos aciagos tiempos?
“Nunca me ha gustado dictar fórmulas. La vida es diversa y así la respeto. Creo que en Cuba predominan expresiones de calidad en todas las maneras de hacer música y versos. Claro que también hay puro y duro comercio, pero en general creo que predomina un compromiso con lo verdaderamente artístico. Y creo que eso es resultado de un país que puso la educación sin límites al alcance de todos sus hijos”, respondió el compositor cubano.
Pasaron nueve años para que Buarque regresara a los estudios de grabación, su más reciente álbum es Caravanas (2017), el cual marcó su regreso luego de seis años sin lanzar material nuevo. Ese disco se conforma de nueve temas, incluyendo colaboraciones familiares con sus nietos Chico Brown y Clara Buarque.
La literatura es otra variante creativa para el artista brasileño, quien es el primer músico en recibir el Premio Camões en 2019, galardón que reconoce a autores que enriquecen el patrimonio cultural de la lengua portuguesa.
Cárcel y exilio
Durante su discurso, mencionó que recibía esa distinción como un gesto de reparación para los artistas brasileños que fueron “humillados y ofendidos” en años recientes.
Su compromiso con los otros le costó cárcel, exilio y penurias económicas. Luego del golpe de Estado en Brasil en 1964, Buarque escribió sobre la situación y evitó la censura al usar analogías y juegos de palabras.
Su actividad política y su colaboración con cineastas, dramaturgos y otros músicos en trabajos que protestaban contra la dictadura militar de Brasil le valió ser arrestado en 1968 y lo movió al exilio a Italia en 1969.
A su regresó a Brasil en 1970, escribió más temas contra la dictadura, entre la que destaca Cálice (1973), junto con Gilberto Gil. Otra canción de protesta es A pesar de você, la cual se convirtió en el himno del movimiento democrático. Con 100 mil copias vendidas, ese sencillo fue censurado y todas las copias fueron retiradas del mercado.
La influencia de Chico Buarque en la música es innegable, considerado como un ícono de la música popular brasileña (MPB) cuya obra trasciende generaciones, es reconocida incluso más de 50 años después de sus primeros grandes éxitos.
Crítica social y resistencia
La crítica social y resistencia que incluyen sus canciones, especialmente en temas de la época de la dictadura militar brasileña como Construção, sirvió como ejemplo para explicar la manera en que el arte se convierte en una herramienta de resistencia, denuncia social y reflexión política.
La fusión musical que realiza en su obra, incluye ritmos latinoamericanos como la samba, la bossa nova y la MPB con elementos sinfónicos y de la percusión afrobrasileña, creando un sonido único que sigue inspirando a músicos contemporáneos.
Silvio Rodríguez lo nombra en su canción Quién fuera, también el cantante argentino Fito Páez lo hace en el tema Carabelas nada.
El álbum Chico Buarque en Español, lanzado en 1982, reúne varios de los éxitos más emblemáticos del cantante brasileño adaptados a ese idioma. Este disco permitió que su poesía y crítica social alcanzaran a un público más amplio en toda Hispanoamérica.
Otro gigante de la música latinoamericana que realizó una versión de Oh, ¿qué será? (compuesta originalmente en 1976 por Buarque), fue el músico neoyorquino de origen puertorriqueño Willie Colón, quien la “inmortalizó”y la incluyó en su álbum Fantasmas, lanzado en 1981 bajo el sello Fania Records.
El nuevo tema Sueño con serpientes junto con Silvio Rodríguez se escuchará próximamente en las principales plataformas de música.
Brasilia, 9 abr (Prensa Latina) Medios de prensa de Brasil destacan hoy la visita del reconocido cantautor Chico Buarque a Cuba, a donde regresó después de 34 años en un viaje cargado de simbolismo solidario y cultural.
abril 9, 2026 | 10:32
El diario Folha de S. Paulo reportó que el artista arribó a La Habana el pasado martes invitado por el trovador cubano Silvio Rodríguez, figura central de la Nueva Trova, con quien mantiene una amistad de más de cinco décadas.
La publicación resaltó que ambos músicos ingresan al estudio este jueves para grabar una nueva versión de “Sueño con serpientes”, una de las composiciones más emblemáticas del repertorio de Rodríguez, que será difundida próximamente en plataformas digitales.
Tanto Folha de S. Paulo como otros medios brasileños se hacen eco de que la estancia ocurre en un escenario de endurecimiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos contra la isla y de agravamiento de la situación económica y energética, contexto en el cual el viaje adquiere un significado de respaldo al pueblo cubano.
En esa línea, el propio Buarque consideró su presencia en Cuba como una “demostración de solidaridad”, de acuerdo con informaciones divulgadas también por IstoÉ y Correio do Povo.
La presencia del artista no se limita al ámbito musical, pues, acompañado por su esposa, la jurista Carol Proner, realizó una donación de medicamentos esenciales al sistema de salud cubano, afectado por la escasez de insumos, reflejaron los portales Opera Mundi y Metrópoles.
La cobertura mediática resaltó igualmente los históricos vínculos del cantautor con la nación antillana y con otras figuras de su cultura, entre ellas el fallecido trovador Pablo Milanés, de quien Buarque versionó la canción “Yolanda”.
Asimismo, el periódico Estadão recuerda que, durante la dictadura militar brasileña, Buarque compuso, junto con Francis Hime, el tema «Maravilha», con versos que aludían a Cuba, y que en 2008 grabó una versión de «O Que Será» con la cantante Omara Portuondo.
Ese medio destacó igualmente que, en 1979, el compositor encabezó una gira de artistas que actuaron en Cuba, junto a figuras como Zezé Motta, Simone, Djavan, Gonzaguinha y Marieta Severo.
De acuerdo con lo divulgado por la prensa del gigante sudamericano, la visita puede interpretarse como un refuerzo de los vínculos entre Chico Buarque y Silvio Rodríguez, referentes de la canción latinoamericana, unidos por una relación de décadas y por su cercanía a causas sociales en la región.
En conjunto, la cobertura mediática muestra el viaje como un gesto que trasciende lo artístico, al conjugar creación cultural, cooperación solidaria y una reafirmación de los vínculos históricos.
De vuelta en los escenarios, el grupo chileno cruza la cordillera para tocar por primera vez en Buenos Aires el 11 de abril en Niceto Club. En la previa del show, Mauricio Durán y Álvaro López hablan de la Nueva Canción Chilena, la dictadura y el regreso del grupo en 2019.
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Los Bunkers
En el '98, en pleno reordenamiento del rock chileno tras los años de transición democrática, cinco jóvenes de Concepción retomaron las formas musicales de laNueva Canción Chilena, aquel movimiento nacido en los sesenta que trenzó folklore, poesía y política, siendo una de las corrientes culturales más relevantes de América Latina. Bajo el nombre Los Bunkers, debutaron en 2001 con el objetivo de repetir, aunque fuera parcialmente, el camino que antes habían abierto otros hermanos como Los Tres o La Ley. Primero conquistar Santiago, para luego ganarse un lugar dentro de la siempre brava escena trasandina.
Por supuesto, y de este lado de la cordillera lo sabemos bien, detrás de esa esa tradición de canto revolucionario aparecen nombres como Violeta Parra y Víctor Jara. Con aquella raíz plantada, sumaron cultura anglosajona en sintonía con el pop-rock de los grandes protagonistas (The Clash, The Who, David Bowie, entre otros) y una beatlemanía manifestada. A tal punto que en 2011, previo a un recital en el país, Paul McCartney se puso a escuchar al quinteto por recomendación del productorJosé Luis Núñez, deteniéndose en "Miño" (cuya letra homenajea a Eduardo Miño, un militante del PC que se inmoló ante el Palacio de La Moneda durante el gobierno de Ricardo Lagos), la cual calificó de "increíble" y tocó en su guitarra.
Francisco y Mauricio Durán, Gonzalo y Álvaro López, y Mauricio Basualto dieron en la tecla con Vida de perros (2005), el trabajo que los posicionó gracias a "Llueve sobre la ciudad". Después vino la mudanza a México, con ayuda de Café Tacvba, y Barrio Estación (2008), donde profundizaron su costado continental. Y más tarde, Música Libre (2010), un homenaje a la obra de Silvio Rodríguez grabado en medio de la elección que llevó por primera vez aSebastián Piñeraa la presidencia. Todo ese recorrido ocurrió antes de 2014, cuando el quinteto decidió poner la historia en pausa. La vuelta llegaría cinco años después, y de la forma más esperada para una banda tan cercana a la realidad política: en medio del estallido social de 2019, con un show gratuito frente al edificio Telefónica en Plaza Italia -rebautizada por los manifestantes como Plaza Dignidad.
Con la "Gira Ven Aquí" llenando estadios en Chile y el MTV Unplugged (2024) todavía fresco, el grupo llega a la Argentina con algo que le faltaba en la biografía: tocar por primera vez en Buenos Aires, el 11 de abril en Niceto Club.
Los Bunkers
En Argentina se habla mucho del "rock nacional". En Chile esa idea parece menos rígida, ¿cómo se construye la identidad rockera en un país donde la tradición es más fragmentada?
Mauricio: Tenemos la sensación de que, cuando uno mira el rock chileno, ve como un abanico estilístico. Supongo que eso tiene que ver un poco con el trabajo que hizo Violeta Parra en los 50 y en los 60. Para nosotros marcó un antes y un después. Tiene que ver con la mirada, con el contenido, con el retrato también de la circunstancia.
Cuando la música en Chile deja de ser paisajista, por decirlo de alguna manera, aparece una veta más folclórica. De ahí se nutre todo, incluyendo el rock. La Nueva Canción Chilena, por supuesto, los grupos que vinieron antes del golpe, que tenían una raíz más folclórica latinoamericana, y también la música de rock que se hizo después, con muchas bandas que empezaron a cultivar el estilo y que, por razones obvias, todo eso quedó un poco truncado.
Diría que el rock chileno hoy es una especie de mezcolanza estilística. Pero supongo que lo que une todo es dar cuenta del entorno. Hay música más pop, más folk, más pesada, más electrónica… todo eso cabe dentro del rock chileno, por decirlo de alguna manera.
Álvaro: Claro, como que la identidad está marcada un poco por el relato. En ese sentido la gente y el público chileno lo sienten. El relato puede estar en una canción de hip hop o en una canción de funk, como las de Tiro de Gracia a mediados de los noventa. Pero la gente siente esa conexión en la medida en que ve reflejada su realidad en la canción.
Y eso tiene mucho que ver -como dice Mauricio- con Parra y con lo que ella hizo: ese cambio de mirada hacia lo que vive la gente, hacia lo que vive el ser humano.
Son conocidos por ser pioneros en mezclar el sonido del rock anglosajón con el latinoamericano. ¿En qué momento empezaron a reconocer que habían construido un lenguaje propio?
Álvaro: Yo creo que nació de forma natural. Siempre fuimos muy honestos con respecto a la música que nos crió. La música que se escuchaba en nuestra casa, que viene de nuestra familia. En ese sentido, tanto el folclore latinoamericano como el rock más anglosajón eran dos cosas que se compartían ampliamente en todas nuestras casas, en nuestros padres.
Entonces, al momento de armar un grupo, de empezar a hacer arreglos y de incidir cada vez más en los arreglos de las canciones a lo largo de nuestra carrera, fuimos mostrando y sacando esos sonidos que para nosotros eran naturales, que tenían que ver con esas vertientes de donde viene nuestra música.
No era tan complicado para nosotros mezclar arreglos que tienen que ver con una estética andina, con canciones más del tipo sajón, composiciones más de canción anglosajona. Se nos hacía muy natural. En nuestra cabeza estábamos haciendo algo como los bailes, como esas mezclas folk que se crearon en los 60, pero de una forma natural y con elementos que para nosotros eran más cercanos, que son las texturas propias del folclore latinoamericano.
Mauricio: Ahora, con respecto a la voz propia, la pregunta es desde cuándo uno la reconoce. No creo que uno pueda marcar un día en particular. Más bien es un proceso que uno va viviendo y que, en cierta medida, tampoco deja de sentirse como una búsqueda o como la concreción de un punto de vista particular, tanto de lo que se dice como de la forma en que se dice. Musicalmente esa búsqueda no se detiene nunca. Es un proceso interminable.
Mencionaron la relación con la tradición latinoamericana e inevitablemente pienso en Silvio Rodríguez. ¿Qué les interesaba de sus canciones y su sonido?
Mauricio: En las canciones hay varias cosas. Justo el otro día, hablaba con un profesor de música de la universidad y él decía que creía que el padre de la guitarra popular chilena, en cierto sentido, era Silvio Rodríguez. Porque, por lo menos hasta la generación de los noventa, mucha gente que aprendió a tocar guitarra popular, sobre todo en los ochenta y los noventa, probablemente lo hizo con sus canciones más que con las de cualquier otro artista chileno. Más que con Víctor Jara, por ejemplo. Por un tema de popularidad y de acceso a las canciones en ese momento. Además, Silvio venía a Chile, estaba presente, estaba vivo, entonces se generó como una especie de escuela en la forma de tocar la guitarra que, sin querer, impulsó dentro de la música popular chilena.
Después también está el contenido. Cuando nosotros éramos chicos, obviamente muchas de esas cosas no hacían tanto sentido para nosotros. Pero hasta comienzos de los noventa vivimos en dictadura, y en ese contexto Silvio cumplía una función de catalizador de ciertas cosas que eran muy difíciles de encontrar en los medios oficiales acá en Chile.
Había otros artistas que también lo hacían -Los Prisioneros, por ejemplo, eran un bastión en ese sentido dentro de la música chilena-, pero Silvio tenía algo más íntimo que conectó muy bien con la gente. A nosotros la dictadura nos duró más, entonces esa especie de paraguas o de refugio que en algún momento significó la música de Silvio fue muy importante para nosotros como pueblo.
Sí, una especie de revolución cultural.
Mauricio: Sí, exactamente. En ese momento funcionaba como contracultura. Después, cuando vuelve la democracia, Silvio pasa a transformarse más bien en una figura de la cultura con mayúscula.
¿Qué elementos sienten que todavía se filtran, en su forma de escribir canciones, de aquella época?
Álvaro: Nosotros somos una construcción que empezó desde que éramos chicos. Todo lo que fuimos sigue estando. Lo que pasa es que vamos sumando elementos: cosas que tienen que ver con la circunstancia y con las vivencias que vamos acumulando a lo largo de este camino que es la vida.
Se van agregando reflexiones, cierta madurez en la mirada sobre lo que te rodea, sobre el mundo. Pero, en ese sentido, nunca dejamos lo anterior: siempre vamos sumando colores a la paleta, por así decirlo.
El receso de 2014 fue largo. ¿Qué cosas entendieron sobre el grupo recién cuando dejaron de ser una banda activa?
Mauricio: Que nos queríamos mucho. (Risas)
Álvaro: Que nos extrañábamos más de lo que creíamos.(Risas)
Mauricio: También aprendimos algo sobre nuestro propio catálogo: a mirarlo de una manera distinta. Esa mirada también tuvo que ver con haber pasado nueve años sin tocar. Eso nos permitió ver qué pasaba con las canciones mientras nosotros estábamos inactivos.
Los mexicanos tienen un dicho muy chistoso -no lo voy a citar exactamente- que dice algo así como: "santo que no es visto, no es adorado". Pero con nosotros pasó algo totalmente distinto, porque el catálogo, durante todo el tiempo que estuvimos separados, se fue fortaleciendo. Apareció una generación más nueva que empezó a escuchar las canciones, y eso era algo que nosotros no teníamos dentro de nuestros cálculos.
También adoptamos una mirada más tranquila sobre nuestra propia carrera. Ya estamos más viejos, y hay ciertas cosas por las que uno cuando es más chico se desespera. Siento que ahora estamos en una etapa donde el proceso lo disfrutamos mucho más que hace quince años.
En 2019 volvieron a tocar en Plaza Italia (rebautizada como Plaza Dignidad), en medio de las protestas sociales en Chile. ¿Cómo se posiciona una banda frente a ese tipo de momentos históricos?
Mauricio: Para nosotros fue complicado, porque la situación en Chile era muy particular. Pero también sentíamos que habíamos gozado del cariño de la gente durante tanto tiempo que, llegado ese momento, la banda tenía que estar donde estaba su gente.
No hubo mucha disyuntiva en ese sentido. Lo más importante para nosotros era dar una señal: el país estaba muy fragmentado y polarizado. Y ver a una banda de cinco personas que hasta ese momento habían estado separadas casi diez años y que se ponían de acuerdo para hacer algo, también era una señal de unidad.
En el fondo era decir: está bien, todo ya se manifestó de una manera bastante categórica, ahora es momento de ponerse de acuerdo. Creo que esa era la señal más importante del grupo. Después, no nos pudimos poner de acuerdo como país, como suele pasar, pero para nosotros ese gesto tenía mucho valor en ese momento.
¿Creen que el rock sigue siendo una herramienta para decir cosas?
Mauricio: Sí, claro que sí. Pero también la música popular en general. Nosotros no hacemos tanta distinción, un poco a propósito de lo que hablábamos en la primera pregunta.
La canción popular puede servir para decir cosas, pero también puede servir simplemente como entretención. En ese sentido puede cumplir muchas funciones: desde fines más pedestres hasta otros un poco más conscientes. Pero sí, sin duda sigue siendo una herramienta para decir cosas.
Álvaro: De hecho, para nosotros el rock o el rock and roll es más bien una forma de ver la vida, un estilo de vivirla, más que un género musical.
Para nosotros es incluso más rockera o más punky la actitud de Violeta Parra frente a la vida que la de muchos que se consideran punks. Entonces va un poco por ahí, sumando a lo que decía Mauricio.
¿Qué les gustaría explorar como banda que todavía no se animaron a hacer después de tantos años?
Mauricio: Más que explorar algo puntual, creo que se trata de seguir abiertos. A propósito de lo mismo que veníamos hablando: la forma de decir las cosas, lo que uno quiere decir. No creo que se trate tanto de pasar a otro género o de hacer un cambio radical -como pasar de ser una banda de guitarras a una banda de computadoras, por decirlo así-.
Más bien tiene que ver con seguir sumando colores. En la medida en que nos transformemos en una banda más amplia, también vamos a sentirnos siempre más libres para movernos dentro de lo que hacemos.