«Como esperando Abril» (1974) me lleva a una casa en la cima de una loma allá en un pueblito llamado Sumidero en Pinar del Río. Es una casa desde donde se ve el paisaje tierno de la iglesia, las casas a lo lejos y la inmensidad verde del paisaje pinareño: «Mucho más allá de mi ventana/las nubes de la mañana/son una flor que le ha nacido a un tren». Se trata de una canción-esperanza que impulsa la búsqueda del ideal, de la luz como fuente de vida y amor. Silvio Rodríguez, ese trovador nuestro, tiene la gran habilidad de narrar lo oscuro y lo luminoso, de contar las tristezas profundas y, también, ese impulso de amar y defender la vida cuando brota desde el centro.
«Como esperando abril» sería ese canto a lo puro, a lo que invita a crear, no desde el afán de productividad, sino desde la pura dicha de dar vida a algo nuevo. «Mucho más allá de mi ventana/las nubes de la mañana/son una flor que le ha nacido a un tren». Cada imagen evoca movimiento, camino, historias que están casi al alcance de la mano. La felicidad a un paso, como el poema de cierto poeta uruguayo. La plenitud está afuera, en espera de la primavera. «Mucho más allá de mi ventana/mi esperanza jugaba a una flor,/a un jardín,/como esperando abril.
El cantautor refiere que la determinación de Cuba de resistir proviene de su historia, por lo que buena parte del pueblo estaría dispuesto a defender nuestra soberanía con las armas, si fuera necesario. Señala que apoya la evolución dentro de la revolución. Sobre el Escudo de las Américas, lo califica de intento de revitalizar el neocolonialismo, de borrar a la ONU y un signo de desesperación imperial. Foto Marco Peláez
La Habana. Las paredes de la entrada del estudio de Silvio Rodríguez en el municipio Playa, en La Habana, están llenas de vestigios del largo camino recorrido, en la forma de reconocimientos enmarcados. En el primer piso se encuentra el estudio de grabación. De un lado, un piano de cola, convive con varios bancos. Del otro, en lo que podría ser un puesto de mando, se halla una enorme consola de audio, que asemeja un sofisticado laboratorio de alquimia musical. “Aquí trabajo”, nos dice el cantautor, antes de comenzar la sesión fotográfica.
Después de una breve conversación sobre cómo, gracias a él y a sus compañeros, una parte de la izquierda cultural mexicana que rechazaba el rock en nombre de la Nueva Canción, terminó por aceptar este género.
Autodefinido más como una persona de preguntas que de respuestas, el autor de Madre respondió generosamente a un cuestionario de La Jornada. Allí sostiene que la determinación de resistir en la isla proviene de su historia, de la forja de la nación cubana. Y añade: “buena parte de nuestro pueblo estaría dispuesto a defender nuestra soberanía con las armas, si fuera necesario”.
Sus respuestas, ayudan con mucho, a entender y calibrar el significado del asedio medieval que hoy vive la Antilla y la respuesta de su pueblo.
–Hace unos días, Silvio Rodríguez cambió las cuerdas de su guitarra por el acero de un fusil de combate para defender a su pueblo. Usted usó uniforme militar durante los más de tres años en que hizo su servicio militar y las dos veces que estuvo como internacionalista en Angola. Se volvió guitarrero en el ejército. ¿Es justo decir que al recibir el AKM regresa en parte a sus orígenes? ¿Hay en la defensa de la acosada Cuba actual, cantera para escribir nuevas canciones?
–Efectivamente: después de leer las amenazas del presidente de Estados Unidos diciendo que iba a tomar a Cuba, hice un breve comentario en mi blog. Para mi sorpresa, casi inmediatamente tuve una respuesta, que después se hizo pública, de las Fuerzas Armadas de mi país. Las FAR son una institución de la que en cierta medida provengo, incluso como autor, porque pasando mi servicio militar empecé a tocar la guitarra. Tanto fue así que el lunes 12 de junio de 1967 fui desmovilizado y al día siguiente, martes 13, debuté en la televisión cantando dos de mis canciones.
“Debo confesar que ni remotamente esperaba que aquellas palabritas que puse como comentario (porque ni siquiera era un post) fueran a tener tanta trascendencia. Aunque las agresiones imperiales pudieran parecer ser una de nuestras condiciones naturales, nuestra propia vida, intensa y a veces también contradictoria, nos ha convertido en una cantera de todo tipo de expresiones, incluso las cantadas.”
–En caso de que desde Estados Unidos intente invadir la isla ¿saldrá la población a defenderla como usted está dispuesto a hacer?
–Ciertos políticos estadunidenses han deseado hacerse de Cuba desde hace unos 200 años. Primero trataron de comprar la isla a España, si mal no recuerdo un par de veces; después, a fines del siglo XIX, cuando nuestro Ejército Libertador había puesto en retirada al ejército colonial, volaron su acorazado Maine en la bahía de La Habana como pretexto para declarar la guerra a España. De esa maniobra surgió una guerra que terminó en un tratado en París donde los cubanos no tuvimos voz ni voto. Ahí nos impusieron la Enmienda Platt, ley extraterritorial que les daba derecho a intervenir en Cuba cuando lo consideraran. Hay una larga historia de razones para que los cubanos desconfiemos de “el norte revuelto y brutal”, como lo calificó nuestro apóstol, José Martí. Por esa razón supongo que buena parte de nuestro pueblo estaría dispuesto a defender nuestra soberanía con las armas, si fuera necesario.
–En Oda a mi generación dice usted: “Yo no reniego de lo que me toca”. ¿Qué le toca a Silvio Rodríguez en estos tiempos infaustos en que vivimos?
–Lo primero que debo decir es que no me gustan los fanatismos, que siempre he abogado por la crítica y la autocrítica. No hay obra humana perfecta y creo haber dejado constancia de esto, tanto en mis canciones como en escritos, entrevistas y, desde hace unos 16 años, en mi blog, Segunda cita (https://segundacita.blogspot.com). Eso sí: sin pertenecer a partido alguno tomé partido por el mejoramiento humano.
“Cuando escribí aquella Oda me refería a las contradicciones que le tocaron a mi generación, sobre todo extremismos e impunidad de funcionarios, escaseces que nada tienen que ver con las dimensiones actuales pero que ya entonces resultaban notables. Ahora, con el incremento del bloqueo y el deterioro de los años, todo lo que falta se hace vital. Sobre todo en la salud pública y en la educación, servicios en los que Cuba llegó a ser ejemplo. Así que me toca seguir siendo un ciudadano, ahora un poquito mayor, que desea lo mejor para su país.”
–Sus acordes y sus versos han sido como rayos en las tormentas del continente, la banda sonora de varias generaciones que desean vivir un otro mundo, la crónica de sus sueños, fantasías y temores. ¿Qué le corresponde a la música, a la suya y a la de otros cantautores, en estos aciagos tiempos?
–Nunca me ha gustado dictar fórmulas. La vida es diversa y así la respeto. Creo que en Cuba predominan expresiones de calidad en todas las maneras de hacer música y versos. Claro que también hay puro y duro comercio, pero en general creo que predomina un compromiso con lo verdaderamente artístico. Y creo que eso es resultado de un país que puso la educación sin límites al alcance de todos sus hijos.
–Al inicio de su pasada gira de 13 conciertos en seis países de América Latina, en las escalinatas de la Universidad de La Habana, usted comenzó declamando un fragmento de Maestros ambulantes de José Martí y terminó interpretando su canción Venga la esperanza. ¿En estos tiempos de reveses hay lugar para la esperanza en la Cuba de hoy? ¿De dónde viene?
–De Maestros ambulantes se suelen citar algunos fragmentos, como por ejemplo: “Ser bueno es el único modo de ser dichoso”, y también “Ser culto es el único modo de ser libre”. Sin embargo, se ha ignorado otro que incluí y que completa la idea: “Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”.
“Martí se refiere a ‘lo común de la naturaleza humana’. Él no dice que pensar así sea lo mejor, como cuando habla de ser bueno y de ser culto. Comenta que, para la mayoría, verse progresar es lo que nos hace sentir bienestar y felicidad. Yo creo que por esa certeza el bloqueo contra Cuba se ha ido incrementando: quieren que nuestra gente sienta que en su país no hay futuro que valga.
“Estoy muy consciente del amplio espectro de problemas que arrastramos y de lo nuevo negativo que surge, como el bloqueo energético. Pero siempre he visto a Cuba resistir. Fidel dijo que Revolución era “cambiar lo que debe ser cambiado” y creo que se estaba refiriendo a una revolución en la Revolución. Hace años canté que había que quitarle la R a la palabra revolución, o sea, que había que evolucionar. Brillantes economistas, incluso algunos ex ministros, desde hace años aconsejan reformas que no se emprenden o que se reciben a regañadientes. Veo que últimamente se están dando pasos más decididos en esa dirección. Y no es por las presiones de Estados Unidos. Es que dentro de Cuba también, desde hace años, hay un combate por concepciones más realistas que van a beneficiar a nuestro pueblo. Apoyo eso, siempre que no esté en juego nuestra condición de nación soberana, cosa que considero fundamental.”
Foto Marco Peláez
Sentimiento patriótico
–Usted tiene una estrechísima relación con su público y con la población de su país. Sus canciones documentan sus sentires y afanes. ¿De dónde cree que viene la fuerza y la determinación de la gente de a pie para resistir el bloqueo?
–De nuestra historia, de la forja de la nación cubana. Esto tiene que ver con un sentido de pertenencia del lugar donde se nace, con un sentimiento patriótico. Y en esto determina, por supuesto, lo que se siente recibir del lugar donde se vino al mundo y se creció.
–En el inicio de este viaje en la vida cuenta usted que la hornada de trovadores a la que perteneció, los jóvenes la identificaban, entre mitos y controversias, como una generación que puso fuego en jugarse la historia. ¿Ganó su generación la historia?
–A veces pudiera parecer que sí. Pero, si Cuba cae, la historia la van a reinventar sus enemigos. En cierta medida, la prensa corporativa (esa que algunos llaman la gran prensa) y sus numerosas ramificaciones en la red están contando ya su versión.
–Dice Rosa Miriam Elizalde: “Millones de latinoamericanos aprendimos más sobre la historia y, sobre todo, la sensibilidad de nuestros países escuchando las canciones de Silvio que en los textos de los grandes historiadores del complejo laberinto de la cultura”. ¿Qué nos dice hoy Silvio de lo que sucede en el Cono Sur?
–Da gusto tener amigos tan generosos como Rosa Miriam, pero la historia yo la aprendí de Ramiro Guerra, de Fernando Ortiz, de Emilio Roig, de José Luciano Franco, de Julio Le Riverend, de Torres Cuevas, de mi pariente Eusebio Leal, y de otros grandes historiadores que ha dado mi país.
“Lo que pasa es que las canciones, al ser lenguajes breves, sintetizan lo que acumula en su cabeza el que las hace. Así nos robamos algunos méritos ajenos.”
– Sus canciones han acompañado e iluminado las luchas de liberación en América Latina. Inspiraron a quienes lucharon contra las dictaduras de extrema derecha y a favor de las mejores causas. ¿Qué piensa hoy Silvio Rodríguez al ver la foto de 12 mandatarios del hemisferio rodeando a Trump, para celebrar la formación del “Escudo de las Américas”.
–El llamado Escudo de las Américas parece un intento de revitalizar el neocolonialismo, de borrar los principios que fundaron las Naciones Unidas y acaso un signo de desesperación imperial. “América para los norteamericanos”. A mi modo de ver, este regreso a la derecha recalcitrante comenzó con la caída de la URSS que, aún con sus defectos, contradecía al capitalismo y significaba cierta esperanza de un mundo mejor. China y Rusia han heredado el odio imperial por ser rivales económicos.
“Probablemente el capitalismo sea un sistema difícil de superar por basarse en una parte oscura pero cierta de los humanos: el egoísmo. Así el mundo actual está controlado por las corporaciones, las trasnacionales y la industria armamentística; un entramado de dominación que sostiene a un imperio al que sólo le interesa su supremacía, nunca la piedad ni la solidaridad.”
–A diferencia del florecimiento artístico que acompañó a la Revolución cubana, diera la impresión de que el progresismo en el continente no incubó un proyecto cultural alternativo. No hay nada como el festival en Casa de las Américas de 1967. ¿Por qué cree que ha sucedido esto?
–Casa de las Américas fue fundada en 1959, el mismo año del triunfo revolucionario; al frente estaba una mujer de una sensibilidad excepcional que conocí muy bien: Haydée Santamaría. El casi 30 por ciento de analfabetos que había en Cuba en 1959 dejó de serlo con la Campaña de Alfabetización de 1961. En 1962 se fundaron las Escuelas de Arte. En 1967 el campesinado y los obreros cubanos luchaban por alcanzar el sexto grado. Con el gobierno revolucionario, la educación, la cultura y el derecho a la salud dejaron de ser privilegio de pocos. Yo no creo en el igualitarismo absoluto, pero sí en la justicia social.
–Usted tocó por primera vez en México en un concierto en el Cine París en 1975. Su música se conocía por casetes. Luego, tocó en pequeñas salas y en la UNAM hasta que saltó, a comienzos de los años 80, al Auditorio Nacional. Desde entonces, su contacto con el país ha sido constante. ¿Qué significa México en su obra y en su trayectoria?
–Sí, estuve en México por primera vez en 1975 e hice un concierto en el Cine París junto con Pablo Milanés y Noel Nicola. Eran unas jornadas de la cultura cubana que incluía al Ballet Nacional, con Alicia Alonso al frente. También estaba Leo Brouwer, uno de los músicos más extraordinarios de nuestra historia, que por entonces dirigía el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, donde trabajábamos Noel, Pablo y yo. Aquella vez, en el concierto final que se hizo en el Auditorio, tuvimos una pequeña participación.
“México, parte de mi alma”
“Por aquellas fechas yo había leído sobre el México precolombino y sobre la revolución mexicana y tenía muchos deseos de conocer vuestro país. Quería ver las pirámides, las ciudades de las culturas autóctonas. Había leído a Sor Juana, a Juan de Dios Peza, a Rulfo, a Sabines, a Fuentes. Conocía a Thelma Nava, de Casa de las Américas, y en aquel primer viaje tuve la suerte de abrazar a Efraín Huerta, que ya estaba enfermo.
“Fui muy amigo de la gran escultora Marta Palau, que había ganado un concurso internacional de arte en Cuba. En casa del pintor Raúl Martínez conocí al fotógrafo Pedro Meyer y ya en México conocí a Graciela Iturbide, que vivía en una calle de nombre inolvidable: Barranca del Muerto.
“Para las jornadas del exilio uruguayo volví con Noel e hicimos una gira extensa con el grupo argentino-mexicano Sanampay. Un día llegamos a la UNAM y en un cuarteto juvenil cantaba una muchacha de voz preciosa, Eugenia León. Otra noche me llevaron a un sitio donde vi y escuché a Toña la Negra, tan admirada en Cuba. Quise mucho al Negro Ojeda. Me enorgullece decir que fui muy amigo de Amparo Ochoa y muy cuate de Marcial Alejandro. A Maru Henríquez la conocí siendo una adolescente. Ella para nosotros era Maru chica, porque su mamá era Maru grande, una maestra de primaria que crió a sus hijos trabajando muy duro, un ser inolvidable.
“Creo que alguna vez conté mi encuentro y larga amistad con Arsacio Vanegas Arroyo y su familia. Como se sabe, soy amigo de Andrés Manuel y de Beatriz. Creo que Claudia Sheinbaum es la mejor presidente de toda Latinoamérica. Por estas y por muchas otras razones, México ya es parte de mi alma.”
Imagen superior: Silvio Rodríguez en los estudios Ojalá en La Habana, el 25 de marzo de 2026. Foto Gladys Serrano
por Noor Mahtani (Desde Cuba)
1 día atrás 10 min
26 de marzo de 2026
El cantautor cubano recibe a EL PAÍS en su estudio de La Habana, días después de que recibiese una réplica del fusil kaláshnikov que pidió para repeler un eventual ataque de Estados Unidos
La imagen de un fusil en manos de un cantautor es extraña, pero no cuando el que la empuña es Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, 79 años). El cantautor cubano lleva toda la vida cantándole directa o indirectamente a la Revolución, a sus cabecillas y sus ideales; a los mártires y la guerrilla. “En mis canciones hay politización, pero no propaganda”, dice el músico, que recibe a EL PAÍS este miércoles en los estudios de Ojalá, en La Habana. Habla de la “ortodoxa y cerrada” visión del Gobierno en el ámbito económico y de su apuesta por un socialismo menos “cuadriculado”. “El socialismo de libreta es muy idealista”, zanja. De la opinión que le merece el Gobierno de Estados Unidos no se mueve un milímetro: “El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista y ladrón. Y no es Cuba”.
Adorado por las izquierdas del mundo y repudiado por la oposición —quien lo conoce como “el trovador del régimen”—, conversa frente a guitarras y una pintura hecha por presos cubanos a los que cantó hace dos décadas, justo una semana después de solicitar a las Fuerzas Armadas un fusil AKM si Donald Trump invadiera militarmente la isla. “Pero es de mentira; una imitación muy bien hecha”, señala.
La intención de tener que usar una de verdad sigue intacta. “No te voy a decir lo que pienso de quienes quieren que a su propio país lo bombardeen y lo invadan”, dice, una alusión a los cubanoamericanos que aúpan la política exterior de Trump. “A los de la oposición no les deseo mal, pero no les deseo que ganen. No por mí, sino por lo que significaría para este país”.
En el mítico estudio de Rodríguez, por el que han pasado Chucho Valdés, Omara Portuondo y Pablo Milanés, entre otros, suena una de las canciones que está a punto de ver la luz. Es una entre las decenas repartidas en más de 20 álbumes que han dado la vuelta al mundo, hasta posicionarlo como una de las voces latinoamericanas más prestigiosas. “Cubano falsificado y cubano original; cubano insubordinado y cubano editorial”, se escucha. Él sonríe imaginando una Cuba en la que quepan también las voces disidentes. “Lo positivo es que la gente tenga oportunidad de expresar lo que piensa y que de la discusión y del diálogo surjan las verdades”, dice.
A pesar de la crítica situación de su país, el autor de himnos como Ojalá, La maza y Unicornio, asegura no haberle alcanzado la desesperanza. “Me niego a pensar que el futuro va a ser uno de falta de sentimientos humanos. Si eso fuera así, la vida es un fracaso. Y no creo que lo sea”.
Pregunta. ¿Por qué pidió que le entregaran un fusil AKM?
Respuesta. Es un arma de mentira; una imitación muy bien hecha, pero me entregaron un papel para que, en caso de una agresión armada a nuestro país, pueda ir a una unidad militar y pedir un arma de verdad. En cierta medida, provengo de las Fuerzas Armadas, empecé a tocar la guitarra en el servicio militar. Cuando alguien de allá [Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos] dice que no es suficiente lo que se estaba hablando entre el Gobierno cubano y el de Estados Unidos e, inmediatamente después, su presidente dice que va a “tomar el país”, me pareció que era algo inminente. Ya habían hecho lo de Venezuela y siguen empantanados con Irán. Y dije ‘vienen para acá’, así que escribí una notita en mi blog y no pensé que fuera a tener esa trascendencia, la verdad. Pero la tuvo. Y me brindaron el arma de mentira.
P. ¿Ve cercano un escenario en el que Trump tome Cuba?
R. Lo veo posible. Ojalá no sea cercano e incluso imposible, pero es posible. Y más con la grandísima historia de intervenciones de Estados Unidos, sabotajes, invasiones…
P. ¿Hay más cubanos dispuestos a armarse como usted si Trump invade la isla?
R. No puedo garantizarlo. Es muy larga la historia de intervenciones y de deseos de apoderarse de Cuba. Los cubanos que conocen esa historia, que han vivido una parte de lo que yo he vivido, estoy seguro de que esos sí estarían dispuestos a defender nuestro país con las armas. No todos.
P. Hay otros cubanos que están cruzando los dedos para que la intervención se dé.
R. Sí, hoy leí que en Miami hubo una manifestación de cubanospidiendo que derribaran el Gobierno a la fuerza, o sea, prácticamente pidiendo una invasión. No te voy a decir lo que pienso de quienes quieren que a su propio país lo bombardeen y lo invadan.
P. ¿Qué opina?
R. Imagínatelo…
P. Cuba ha recibido apoyo del Gobierno de México, no así de los países de la región. Costa Rica y Ecuador retiraron las embajadas en Cuba, Jamaica y Honduras han cerrado la puerta a la brigada médica… ¿Está Latinoamérica mirando hacia otro lado?
R. La que está dominada por Gobiernos de derechas es obvio que sí. Pero eso ha pasado siempre. Ahora, por la situación de agresividad manifiesta en el mundo, muchos países piensan que es mejor no provocarlo. Es amargo que se haya luchado tanto por una unidad latinoamericana y que de pronto haya países que se vendan.
P. En una entrevista con la revista Rolling Stone usted dijo que no se había desilusionado nunca del Gobierno ni de la Revolución. ¿Renovaría votos?
R. ¿Desilusionado? No, pero tengo criterios. El problema es que los Gobiernos están formados por personas y cada cual en su predio hace lo que entiende o lo que cree que le beneficia personalmente. El oportunismo y el extremismo existen en todas las ideologías. Yo sí creo que hay asuntos económicos que desde hace 30 años debimos habernos planteado de otra forma.
P. ¿En qué sentido?
R. El modelo económico que dictaba el socialismo de libreta es muy idealista. La práctica ha demostrado que la gente produce mejor y más cuando se puede beneficiar directamente de lo que hace. Y tantas trabas burocráticas no son convenientes.
P. Pero el anuncio se dio días después de reconocer que había negociaciones…
R. Pero, te repito, son cosas planteadas en Cuba desde hace muchos años. En mi mismo blog he publicado innumerables artículos de esta gente que critica la manera ortodoxa y cerrada de ver el tema económico.
P. Usted fue especialmente crítico con el Gobierno por la represión durante las protestas del 11 de julio, cuando se encarceló a entre 1.000 y 1.500 manifestantes.
R. Siempre lo dije. Las fuerzas del orden debían garantizar la seguridad de los que se manifestaban.
P. ¿Piensa lo mismo con las protestas y cacerolazos actuales en contra del Gobierno?
R. Sí. Es normal, la gente la está pasando muy mal. Hay una inflación tremenda, los viejos como yo, con ahorros de toda una vida, a veces no pueden ni comprar un cartón de huevos. Eso es muy serio. El tema de los hospitales es durísimo. Las escuelas cerrando, las universidades mandando a sus becarios a las provincias… Todo ello por el recrudecimiento del bloqueo.
P. Además del bloqueo, ¿cuál es la parte de responsabilidad del Gobierno?
R. Tuviéramos más comida si estas medidas económicas [de apertura] se hubieran tomado hace décadas. La gente del campo estuviera más firme y hubiera más elementos para resistir.
R. Me parece lógico que quienes quieren hundir a Cuba le pongan nombres tristes a las actitudes de solidaridad. Es parte de una estrategia de descrédito a la que estamos sometidos hace muchos años. Hablan del régimen y esas palabritas que les gustan, pero regímenes tenemos todos. Ahora mismo el mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista, ladrón, asesino. Y no es Cuba.
P. Usted habla de una estrategia mediática, pero hay decenas de periodistas en el exilio que no pueden volver a la isla.
R. Es triste que lo más profundo de la verdad sea apagado por tanta cantidad de infundios. Cuba ante eso [la “estrategia mediática”] es pobre también. Muchos responden a intereses poco humanos. Cuba solo ha intentado ser un país donde todo el mundo tenga derechos, pueda ir a la universidad y a cualquier tipo de operación. Estuvimos por muchos años en un florecimiento, pero como éramos comunistas ahí nos quedó ese cuño. Te dicen comunista y “aahhh”. ¿Que Cuba ha cometido errores? Habría que ver cómo hubiéramos sido sin el bloqueo. Eso es otra utopía. No nos permitieron verlo.
P. Cuando triunfó la Revolución, usted tenía 12 años. Es testigo de un sistema funcional y de cómo se desmoronó…
R. Fue triste y alarmante. Sin duda, esta renuencia y suspicacia por abrirse existió desde siempre y ha continuado con este Gobierno, que se autodefinió como “continuidad”.
P. ¿No lo siente así?
R. Yo no tengo la forma de juzgar lo que sucede allá arriba porque lo desconozco, pero conozco que en la superestructura hay diferentes formas de ver las cosas. Siempre ha habido un enfrentamiento muy callado, que no trasciende, entre unos más ortodoxos, más cerrados, y otros más abiertos, con un sentido más realista.
P. ¿Quién va a ganar el pulso?
R. En eso estamos desde hace muchos años, pero a mí me gusta que circule el pensamiento. Lo positivo es que la gente tenga oportunidad de expresar lo que piensa y que de la discusión y del diálogo surjan las verdades.
P. ¿Le da miedo una apertura total?
R. Lo único que falta es que lo pongan como una estrellita más de la bandera. Yo no quisiera que eso fuera así con Cuba, para nada. Estados Unidos es un país complejo, pero al que hay que tener en cuenta por su poderío y por su “capacidad de persuasión”.
P. Usted es de amores y odios. Para unos es un símbolo de la izquierda y para otros el “trovador del régimen”…
R. Me odian [risas]. Hay una canción que dice: “Dicen que me arrastrarán por sobre rocas cuando la Revolución se venga abajo, que machacarán mis manos…”. Eso fue porque una vez me rompieron la guitarra y escuché qué es lo que nos harían el día en que la Revolución cayera. Yo nunca he odiado tanto a nadie como para desearle algo tan terrible. A los de la oposición no les deseo mal, pero no les deseo que ganen. No por mí, sino por lo que significaría para este país.
P. ¿Qué opina de los artistas que buscan separar su obra de la política?
R. Eso siempre ha existido. Cuba es un tema controversial incluso dentro de la izquierda, porque hay gente que se comporta como de izquierdas pero con respecto a Cuba se reservan sus posiciones.
P. ¿Usted es una persona radical?
R. En algunas cosas. Me doy cuenta de lo que sucede. Tengo muchas canciones políticas y no me he dedicado a hacer campaña con ellas. No, no. Nunca me interesó ser político, me gusta más la belleza.
P. Hay cosas que juntan la belleza y lo político. Hace días reconoció que le gustó la canción Lo que le pasó a Hawái, de Bad Bunny…
R. Sí, porque es muy valiente lo que hizo en el Super Bowl. Me parece un tipo valiente por aprovechar su proyección para plantar esa idea.
P. ¿Cree que la juventud cubana dejó de ser de izquierdas?
R. Una juventud que ha nacido en un país empobrecido, como es el nuestro, a lo mejor no encuentra razones para creer en el país. Eso hay que entenderlo, las circunstancias los han llevado a pensar así, pero me niego a pensar que el futuro va a ser uno de falta de sentimientos humanos. Si eso fuera así, la vida es un fracaso. Y no creo que lo sea.
Esta entrevista fue publicada por el diario español El País
¿Silvio Rodríguez fan de Bad Bunny? Así reaccionó el trovador cubano cuando le pusieron “Hawái” y lo que piensa de los nuevos himnos que suenan en La Habana mientras el país sigue en vilo
Un fusil AKM, uno de los rifles estándar de las Fuerzas Armadas cubanas, fue entregado al trovador cubano Silvio Rodríguez en un acto oficial encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel, acompañado por altos mandos militares. Foto: RRSS
Estefanía Veloz.
23/03/26 |Actualizado: 23/03/26 | 23:05
¿ALguna vez te has preguntado qué opina Silvio Rodríguez de Bad Bunny? El autor de “La perla”, “Tití me preguntó” y “El apagón” —convertida en himno de protesta para una generación— es el puertorriqueño más escuchado del momento. ¿Qué pensará de él el trovador más famoso de Cuba?
En una mesa larga de un restaurante familiar de La Habana Vieja, donde la luz va y viene y los turistas son cada vez menos, estaba Pablo Iglesias —viejo amigo de Silvio y el único que se permite llamarle “compañero” en un grupo donde los “maestros” van y vienen—. Niurka González, flautista y luego esposa, y la hija de Silvio, pianista de 21 años, que también lo acompaña en sus giras.
Silvio habló sobre la entrega de un fusil AKM, obsequio reciente del gobierno cubano tras una declaración suya en el blog: “Exijo mi AKM, si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio”. La charla avanza entre anécdotas, política y música. Pedimos Cristal, la cerveza local, ligera y fría. Silvio, fiel a su costumbre, la sirve en un vaso con hielo.
En medio de la conversación, le pregunté directamente a Silvio qué piensa de Bad Bunny.
Niurka respondió antes que él: “Yo intento escucharlo, mi hija me lo pone”. Hay una curiosidad compartida, un diálogo entre generaciones. Silvio se toma unos segundos. “Lo que le pasó a Hawái es una canción que me gusta”, dijo. Su hija lo confirmó: “Sí, papá, esa te gusta. Y hay otras que te he puesto”. Silvio añadió: “Me parece importante hablar de eso, tiene un buen mensaje con el que otros pueblos se pueden identificar. Esas son buenas canciones”.
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Alguien —mejor no dar nombres, para evitar linchamientos digitales— comentó: “A mí lo de cantar como si tuviera anemia no me convence”. Silvio sonrió: “Además es un gran artista, sus shows son espectaculares”. ¿Qué show? El Super Bowl. Sí, el autor de “El necio” vio el Super Bowl y le gustó. “Lo de las banderas fue importante”, dice. Niurka agrega: “Eso fue hermoso, y más en ese lugar”.
En ese momento, llegó Gerardo Pisarello, diputado en el Congreso español. Entró apurado, sobreestimulado, saludó poco y se sentó junto a Silvio como si solo existiera él. Típico político: tarde, pero con las preguntas que ya le habíamos hecho. Hasta hoy, nadie sabe si respondió las dudas que traía.
La charla derivó hacia Milo J, el joven argentino que mezcla rap con folclore y canta sobre la dictadura militar de los 70. “A nosotros también nos gusta”, dice Niurka. Rodríguez grabó con él “Luciérnaga”, una canción de nostalgia y ausencia: “Te veo, te sueño, te extraño”. Silvio contó que la escribió para la abuela fallecida de Milo. “Hasta la mamá del rapero vino a visitarme”, recordó. ¿Cómo lo conoció? “Me habló por teléfono. Mi hija ya me había contado de él, a ella le gusta”. Otra vez, la música nueva llega por la familia.
Luego, Sabina. Silvio lo llama “amigo”. Recordó, entre risas, alguna noche en Madrid, en casa de Sabina, rodeados de guitarras y anécdotas, sin periodistas ni canciones de encargo. Nada de conferencias de prensa, más bien reuniones largas que se estiran hasta la madrugada. En la mesa le contamos el último chisme de Pancho Varona y Joaquín, pero Silvio no sabe nada, ni de los posts en X. Para él, Sabina es amigo, y aunque no lo diga, lo narra como quien habla de un compañero. Por un momento, las diferencias de edad y época se disuelven.
Ese día, la foto de Silvio con el arma había dado la vuelta a todas partes. Hablamos de eso, sí, pero lo que queda es otra imagen: la de un hombre atento, dispuesto a escuchar y a dejarse atravesar por la música de otros y por el tiempo que le toca vivir.
Antes de que la noche terminara, Pablo Iglesias le dijo a Silvio que sus canciones siguen siendo tan actuales que, cuando dejó la política en 2021, eligió “Yo me muero como viví” (1982) como banda sonora de su despedida. Silvio sonrió, agradeció el gesto y la conversación siguió, como si el tiempo no pasara.
Porque aunque cambien los nombres, los géneros y los escenarios, hay algo que no se mueve: la posibilidad latente de la guerra. Por eso, las canciones de Silvio siguen ahí, vigentes, brújula para quienes viajan y para quienes se quedan en cualquier generación.
21 de marzo de 1977- Nació Niurka González Núñez, destacada flautista, clarinetista y pedagoga cubana que con el paso de los años se consolidaría como una de las intérpretes más relevantes de su generación en el ámbito de la música de concierto. Su trayectoria combina una sólida formación académica, una intensa actividad como solista y una constante labor pedagógica, lo que la posiciona como una figura clave dentro de la música clásica cubana y latinoamericana contemporánea.
Niurka González Núñez inició su formación musical en 1989 en el Conservatorio “Manuel Saumell” de La Habana, donde estudió bajo la guía de las profesoras Luisa M. Hernández y María Isabel Castro. Desde etapas tempranas mostró aptitudes notables que la condujeron a continuar su preparación en el Conservatorio “Amadeo Roldán”, institución en la que se graduó en 1995 como flautista y clarinetista, bajo la tutela de Halina Kusiak y Aldo Salvent.
Posteriormente ingresó en el Instituto Superior de Arte de Cuba, donde perfeccionó su dominio de la flauta con Luis Bayard y del clarinete con Jesús Rencurrell, obteniendo en 1999 el Diploma de Oro como Licenciada en Música con perfil en flauta. Tras su graduación, amplió su formación en el Conservatorio de París, experiencia que consolidó su proyección internacional. A lo largo de su desarrollo artístico recibió además la influencia de destacados maestros como Alain Marion, Sophie Cherrier, Claudi Arimany y András Adorján, así como la orientación en música de cámara de Jorge Miguel Bueno.
Su carrera musical se ha caracterizado por una intensa actividad como solista en importantes agrupaciones. Ha interpretado obras junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba bajo la dirección de figuras como Leo Brouwer e Iván del Prado, así como con la Banda Nacional de Conciertos dirigida por José Cerveró Pizarro, la orquesta del Lyceum de La Habana bajo la dirección de José Antonio Méndez y con la Orquesta de Cámara de la Comunidad Europea bajo la batuta del violinista Eivind Aadland.
Desde sus inicios también destacó en la música de cámara, realizando en 1994 una gira por Barcelona como integrante de un trío, donde participó como solista en un concierto auspiciado por la Fundación Phonos. Su presencia en concursos internacionales, como el Concurso Primavera de Praga en 1996 y el Concurso de Markneukirchen en 1998, evidenció su alto nivel interpretativo en escenarios competitivos de prestigio.
A lo largo de su trayectoria ha representado a Cuba en diversos festivales internacionales, entre ellos el Festival Internacional de Flautistas en Ecuador en 1996, donde además de ofrecer conciertos impartió clases magistrales. Su actividad concertística se ha extendido por múltiples países de Europa y América, presentándose en importantes salas de concierto y participando en grabaciones para radio y televisión. En 1998 formó parte de la Academia Internacional de Música Pablo Casals en Prades, Francia, donde continuó perfeccionando su técnica interpretativa.
Su desarrollo profesional también incluye una destacada labor académica y de investigación. Ha ampliado su perfil con estudios de posgrado, incluyendo un diplomado predoctoral en patrimonio musical hispano y una maestría en gestión del patrimonio histórico-documental de la música. Paralelamente, ha ejercido como docente en el Instituto Superior de Arte, contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de músicos.
Además, ha integrado jurados de concursos internacionales y ha mantenido una activa participación en el intercambio pedagógico entre músicos de distintos países.
En el ámbito discográfico, grabó en 2002 el CD “Flauta virtuosa” junto a la pianista María del Henar Navarro, trabajo que recibió el premio a la Mejor Ópera Prima en Cubadisco 2003. Su colaboración con numerosos músicos de renombre, entre ellos Silvio Rodríguez, José María Vitier, Chucho Valdés y Leo Brouwer, refleja su versatilidad y reconocimiento dentro del panorama musical. Desde 1996 integra el Dúo Ondina junto a Navarro, formación con la que ha desarrollado una importante labor de difusión de repertorio para flauta y piano.
A lo largo de su carrera ha sido distinguida con múltiples premios, entre ellos el Gran Premio en los concursos “Amadeo Roldán” (1991 y 1994), el Primer Premio en el Conservatorio Superior de Música de París en 1997, y diversos galardones en concursos de música de cámara y contemporánea. En años más recientes ha recibido reconocimientos de alto nivel como la Orden de las Artes y las Letras de Francia y la Orden por la Cultura Nacional en Cuba, lo que confirma su relevancia artística a escala internacional.
Niurka González Núñez se mantiene activa como intérprete, docente y promotora cultural. Su trayectoria refleja una combinación de rigor académico, virtuosismo instrumental y compromiso con la difusión de la música, cualidades que la han consolidado como una de las figuras más influyentes de la música de concierto en Cuba en las últimas décadas.
La pupila asombrada.- Esta semana proponemos un recorrido por la trova cubana, inspirados en el legado del precursor del género, Pepe Sánchez a 170 años de su nacimiento en Santiago de Cuba. Fue el creador de la obra en que se definen los caracteres estilísticos del género del bolero, titulada “Tristeza”, y de muchas otras como “Himno a Maceo”, “Cuba, mi patria querida”, “Cuando la expresión de tu canto” , etcetera.