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domingo, enero 04, 2026

Silvio se entregó a ¡Sudamérica en Vivo! En 2025

< Buenos Aires, 31 dic (Prensa Latina)  


Silvio Rodríguez regresó a Sudamérica en 2025, a un público que lo volvió a adorar; fueron 12 conciertos en Chile, Argentina, Uruguay, Perú y Colombia, en ese orden.
  • En la gira, «Silvio Rodríguez Tour 2025 – ¡Sudamérica en Vivo!», celebró más de 50 años de trayectoria musical y presentó su álbum “Quería sabeNo hubo grandes pantallas, ni juegos de luces deslumbrantes; las presentaciones estuviero concebidas para que el público se concentrara en el lirismo de las interpretaciones y se deleitara con la música. ¡Fue todo un éxito! Una vez más. Varias generaciones abarrotaron los estadios donde ratificó su legado de popular cantautor.

Cada salida a escena con las entradas agotadas resultaron eventos significativos que generaron gran entusiasmo. Silvio era muy esperado luego de cinco años de ausencia –en Argentina al menos después de siete años- por las tierras de O’Higgins, San Martín, Gervasio Artigas, Grau y Bolívar.

Inició el tour en Chile el 29 de septiembre con un recital en el Movistar Arena, donde cantó de nuevo otras tres veces, el 1, 5 y 6 de octubre. Conmovió al público al interpretar “Santiago de Chile”, icónica pieza que compuso tras conocer el asesinato de Salvador Allende en el sangriento golpe de 1973.

Otro momento conmovedor en esa compenetración trovador-público aconteció cuando compartió escenario con su hija, Malva Rodríguez González, para interpretar juntos “Te recuerdo Amanda”, en honor a Víctor Jara.

Llegó a Argentina muy acatarrado, la voz enronquecida, aun así se presentó ante más de 15 mil admiradores que repletaron el Movistar Arena las noches del 11 y 12 de octubre. Se disculpó por no estar en plenitud de facultades; dijo que se les devolvería las entradas y el público respondió con un rotundo “NOOO”, lo ovacionó a no dar más, cantó con él cada una de sus más queridas interpretaciones, y estuvo muy atento a la letra y contenido de las nuevas.

Para los argentinos fue otro acontecimiento inolvidable. En el repleto estadio revolotearon canciones inolvidables como “Ala de Colibrí”, “Sueño con serpientes”, “Te perdono”, “Eva”, “Canción del elegido”, “Te amaré”, La era está pariendo un corazón”, “Ángel para un final”, “El necio”, “Canción de las sillas” y “Rabo de nube”.

Rindió tributo a Pablito Milanés con “Yolanda”; a Vicente Feliú con “Créeme”; a Noel Nicola, con “Te perdono”, y con “La era está pariendo un corazón”, hizo recordar a Omara Portuondo quien la hizo suya.

A ellas Silvio sumó nuevas de su álbum “Quería saber”, entre estas “Viene la cosa” y “Nuestro después».

Los tres conciertos en Argentina alimentaron la añoranza; en el público las cabezas asentían, hubo caricias y miradas cómplices, un coro gigantesco acompañó al cantor, los aplausos se sintieron fuertes, lágrimas afloraron en muchos rostros y una bandera cubana flotó al aire. Silvio se despidió del Buenos Aires querido, la gente no quería verlo partir.

En la tierra andina del venerado Grau el auditorio Costa 21 resultó pequeño para la gente que lo esperaba, y el cierre de la gira fue en Colombia: el 31 de octubre en Medellín (en La Macarena) y el 2 de noviembre en Cali (en Arena Cañaveralejo). No hubo fechas en Bogotá debido a su altura.

Así, el cantautor cubano, a sus 78 años, conectó una vez más con el público latinoamericano que lo añora y sigue cantando sus canciones como hace cuatro décadas.

Silvio Rodríguez inició su Tour 2025 – ¡Sudamérica en Vivo!» con un concierto gratuito el 19 de septiembre en la escalinata de la Universidad de La Habana que una vez más se repletó de jóvenes.

jueves, octubre 09, 2025

Gracias CHILE!!!




 
















Más fotos

Apertura del concierto del 29 de septiembre


 

¿Será Silvio también una nostalgia? (+ Fotos)

 

¿Logra una nostalgia abarrotar cuatro veces en siete días casi 17 000 banquetas? Foto: Kaloian / Estudios Ojalá

Santiago de Chile.- Hay una nostalgia reptando torpe entre los instrumentos musicales ahora vacíos del escenario. Silvio Rodríguez la reconoce y la sigue luego de una pausa a mitad de su último concierto en esta ciudad.

Regresa a las tablas casi solo, sin la mayor parte de sus músicos. Habla algo mínimo sobre la gente que ha perdido. Luego canta tres canciones y, tras cada una de ellas, dice suave y melancólico un nombre y una coletilla, siempre misma.

Foto: Kaloian / Estudios Ojalá

«“(…) Que mis palomas tienen de arcoíris lo que mis manos de canciones puras. Créeme, créeme, porque así soy y así no soy de nadie”. Vicente Feliú Miranda, fundador de la Nueva Trova», acaba una.

«“(…) Tengo testigos, un perro, la madrugada y el frío. Y eso sí que no te lo perdono, pues si te lo perdono, seguro que lo olvido”. Noel Nicola Reyes, fundador de la Nueva Trova», termina la siguiente.

«“(…) Si alguna vez me siento derrotado, renuncio a ver el sol cada mañana, rezando el credo que me has enseñado, miro tu cara y digo en la ventana: Yolanda, Yolanda… Eternamente, Yolanda”. Pablo Milanés Arias, fundador de la Nueva Trova», finaliza otra.

Foto: Kaloian / Estudios Ojalá

Uno escucha esa secuencia, que en algún momento de la niñez más temprana imaginó compuestas por la misma persona, quizás porque olían a tiempo compartido; uno escucha y se pregunta, viéndolo desde abajo, casi de cerca, desde lo incógnito: ¿Será Silvio también una nostalgia?

¿Una nostalgia puede perpetrar cuatro conciertos de más de dos horas cada uno en una semana? ¿Logra una nostalgia abarrotar cuatro veces en siete días casi 17 000 banquetas? ¿Puede una nostalgia ser recibida en el Palacio de La Moneda y convocar a un presidente en ejercicio a su concierto? ¿Está en los márgenes permitidos de la nostalgia ser tema de debate en la prensa local e internacional, en las calles, en los músicos ambulantes de las afueras del gran escenario y entre los vendedores de baratijas, en los afectos?

Probablemente. Quién sabe. Las nostalgias, alguna que otra vez, resultan poderosas y habrá personas a las que les guste ver a Silvio como eso, como un recuerdo de conmociones pretéritas. Incluso van más allá y lo entierran vivo: «Estos son sus últimos conciertos», se atreven.

Lo seguro es que Silvio Rodríguez no quiere ser eso o solo eso; no le viene en gana conformarse, aunque de pronto sean años. La evidencia está en la propia escaleta de sus temas.

Si estos fuesen los conciertos del «cierre», de la nostalgia en su estado puro, de la ventana melancólica al pasado, Silvio no introdujera entonces sus canciones más recientes, con el riesgo que ellas implican, que es el riesgo del silencio en la gran sala, el silencio del olfato reconociendo un nuevo olor, el silencio raro y con suerte fecundo de un encuentro primero.

Foto: Kaloian / Estudios Ojalá

Las clásicas, y él las tiene como para cantar sin repetir una sola durante toda la semana, por sí garantizarían el éxito, el estallido indetenible de los coros espontáneos.

Pero Silvio no quiere ser todavía una pieza museable ni el unicornio azul por fin encontrado, amarrado, prisionero, manso, expuesto. El presente sigue siendo tan rico, contradictorio y doloroso que al Silvio rayarlo con su piedra «guitarrafal» todavía sale chispa, palabra, melodía y canción.

Y no salir por salir. Se sale a la discusión pública de ideas, de caminos posibles, de futuros, de frustraciones, de felicidades simples y tristezas simples y poderoso todo; a la pugna de sentidos y sensibilidades, ayer en La Habana de las noches duras, hoy en la América del Sur de las noches duras también, mañana en La Habana…

Las voces anónimas del Movistar Arena de Santiago de Chile lo han entendido bien, por eso gritan Viva Fidel, Allende Vive, Viva el Che… con los mismos alaridos con que preguntan —para que todos los presentes escuchen y si alguno sabe que responda— dónde está Julia Chuñil, lideresa mapuche hace meses desaparecida.

¿La gente de Chile fue a revisitar en Silvio un recuerdo pretérito? Tal vez. ¿A tomar más fuerzas y herramientas para el difícil hoy y el posible mañana? ¡Seguro!

El poeta ya está en Buenos Aires.

Foto:Kaloian


Silvio está ahí…

 

Como en La Habana antes, en el Movistar Arena de Santiago de Chile «fue otra belleza más, pero belleza otra, ni mejor ni peor, igual de mágica y otra». Foto: Kaloian / Estudios Ojalá

Santiago de Chile.–Por estos días, Bety me mira con rabia cuando llega la tarde. No estuvimos en Cuba cuando esa escalinata universitaria –que ha sabido ser nuestra de tantas formas y tantas veces– se llenó de Silvio, y hemos visto pasar los meses en Santiago de Chile como esperando un milagro, a sabiendas de que difícilmente podamos ver al poeta en su gira de por acá.

Bety me apuñala con sus ojos, casi no le importa que, cientos de días ha, los chilenos se hayan puesto de acuerdo en pocas horas, cosa difícil cuando se trata de un pueblo, para comprar todas las entradas posibles y probables de los conciertos de marras en este país que respira entre la cordillera y el mar.

Forma tiene que haber, me increpa; el mercado negro, amistades que «quién sabe si…», una carta abierta y lacrimosa a los ángeles con cita, llorar en la puerta del concierto, decir que uno es cubano –como si eso se entendiera por ahí en su profunda medida cada vez que uno siente la necesidad de decirlo–, que Silvio es algo parecido a Cuba, un cuerpo vivo, extraño, imperfecto, irrepetible, amable, querible y hasta besable como mi tierra… y que se apiade el guarda.

Foto: Kaloian / Estudios Ojalá

Uno nunca sabe cuándo va funcionar lo que sea y Silvio por ahora, solo por ahora, está ahí, a pocos kilómetros, en alguna parte.

En lo personal, me inquietan más los ojos de Bety que el no ver a Silvio, y hasta coqueteo con lo poético de no hacerlo, como el No la toquéis ya más, que así es la rosa, de Juan Ramón Jiménez; como el Confórmate con su salvaje lejanía / con su ajena belleza, de Luis Rogelio Nogueras y su imperativo fulminante de «Trágate tu amor imposible. / Ámalo libre. / Ama el modo en que ignora que tú existes».

De todas formas, los versos nunca son tan exactos, como no lo son los poetas ni los sentires. Estar cerca, no verlo y seguir viviendo va un poco más allá:

Es pensar Silvio y no imaginarse a un hombre, sino fotogramas y vidas agolpadas en el pasillo por instantes estrecho del pensamiento; es la casa vieja de la infancia, la grabadora de casetes, la radio, la fila matutina de la escuela; la calle llena de gente, el diálogo con las tijeras rurales de mi abuela para enfrentar rabos de nube…

Es el «cuentan que cuando un silencio» para terminar con una novia y el «supón que no te dejo de mirar» para empezar con otra; el «si no creyera» arañando entrañas antes de entrar a un centro de aislamiento; el «pero hay que decir que hay quien muere sobre su papel, que vivirle a la vida su talla tiene que doler», de la «Oda a mi generación» con dolores que fueron suyos y que han sido míos; el «llorando por el humo siempre eterno» de las ciudades que no son de uno; el «doblemos los dos la cabeza» de La Bayamesa en el destierro; y el «quedamos los que puedan sonreír», incluso sin concierto.

Foto: Kaloian / Estudios Ojalá

Dice Toño que existen en el mundo algo así como las bellezas distintas. Toño es chileno y sabe acariciar con los ojos cuando su boca dice Cuba. Estuvo en la escalinata de la Universidad de La Habana durante la magia del 19 de septiembre, y también en la platea del Movistar Arena de Santiago de Chile, en la serendipia del 1ro. de octubre.

Él dice eso, que en mi La Habana fue una belleza tremenda, específica, neurálgica, y que en su Santiago fue otra belleza más, pero belleza otra, ni mejor ni peor, igual de mágica y otra.

Y yo tengo que recogerme en movimientos extraños del rostro y decirle a Bety que confíe en lo que dice Toño, aunque Bety sabe y nadie tiene que decirle nada y es jueves en la noche y, huyendo de no sé qué, como una gaviota, aparece otra vez silente en la puerta, me clava los ojos y grita: ¡Quiero ir!

Y yo, que no soy bueno, sin saber cómo, le respondo: ¡Vamos!

Foto: Kaloian / Estudios Ojalá

viernes, octubre 03, 2025

un viaje ascendente de emociones.

 Kaloian Santos Cabrera

La segunda noche de Silvio Rodríguez Zurrón del Aprendiz - Silvio Rodríguez en el Movistar Arena de Santiago fue un viaje ascendente de emociones.Casi treinta canciones conforman el repertorio que el trovador preparó para esta gira, pero cada concierto guarda sus propios giros. De ahí que cada velada sea diferente. Entre lo planificado y lo inesperado, el público chileno fue testigo de momentos irrepetibles.

 

Uno de los más intensos ocurrió cuando Silvio leyó los versos finales de Halt, de su hermano de vida, el poeta Wichy Nogueras: “Pienso en ustedes y no acierto a comprender cómo olvidaron tan pronto el vaho del infierno”. Un silencio profundo atravesó el estadio, roto de pronto por una ovación estremecedora. El trovador alzó el puño y, con voz firme, exclamó: “¡Palestina libre!”. 

Las sorpresas continuaron. Alguien entre la multitud pidió Playa Girón. Silvio respondió que, si se acordaba más tarde, la cantaría, pues hacía mucho tiempo que no la interpretaba. Y se acordó. Hacia el final regresó solo con su guitarra y, con una sonrisa cómplice, preguntó: “¿Era Playa Girón la que pedían?”. Tras merodear en unos acordes, dejó caer esa canción emblemática, provocando un estallido de júbilo.

Como en la primera noche, el público se resistía a marcharse incluso después de los bises. La señal inequívoca del cierre –cuando retiran la guitarra del escenario– parecía definitiva. Sin embargo, contra todo pronóstico, el trovador volvió a salir, apurado y sin su gorra de Aprendiz. Conmovió con Pequeña serenata diurna y cerró la noche con El reparador de sueños.











Silvio Rodríguez: Maravillas que silba el porvenir

Emotivo arranque de su regreso a Chile

Martes, 30 de Septiembre de 2025

Lunes 29 de septiembre, 2025

Movistar Arena, Santiago

Galería de imágenes AQUÍ

No lo vamos a descubrir ahora. Sobre el escenario, Silvio Rodríguez no se comunica mucho con el público. Pareciese que el célebre creador, que ha hecho de la palabra un recurso valioso, remite todo su caudal creativo a las canciones. La demagogia y frases hechas no tienen cabida en su velada: no necesita decir “¿Qué tal todo, Santiago?” o aseverar encontrarse frente al mejor público del mundo para tener a todos atentos, deseosos de volver a escucharlo después de casi ocho años. 

Sus interacciones con los asistentes -que barrieron con todas las entradas apenas se anunciaron sus cuatro presentaciones en el Movistar Arena- fueron escuetas, pero significativas. Antes de ‘Santiago de Chile’ mencionó su primera visita a nuestro país, en septiembre de 1972, en plena Unidad Popular. 

 El cariño por Chile es genuino, una retroalimentación acentuada por su decisión de invitar a cuatro nombres locales en la apertura -ayer fue el turno de Manuel García, le seguirán Nano Stern, Illapu y Patricio Anabalón-, pero también por su delicada interpretación de ‘Te Recuerdo Amanda’, el himno inmortal de Víctor Jara, cuyo nacimiento y asesinato también ocurrieron en el mes de septiembre. 

 Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser bueno es el único modo de ser libre”, fueron parte del inicio de su concierto, un extracto de “Maestros Ambulantes”, el ensayo de José Martí, el escritor y poeta que vio en el arte un medio para la mejoría social y la autonomía del continente, ideales que comparte Rodríguez. 

Arropado de un grupo de primer nivel, ofreció un acertado recorrido por clásicos, homenajes, instantes inolvidables y una prueba del impacto que su estela ha dejado, de manera especial, en este rincón del mundo. Se le emparenta, y con justa razón, a la trova, pero en vivo es mucho más que eso, hay retazos de jazz, fusión y también folclore del caribe. ‘Escaramujo’ y su cadencia fue un vivo ejemplo. 

Portador de clásicos continentales, esta vuelta del nacido en San Antonio de los Baños, también fue la oportunidad de disfrutar su vigencia. El año pasado apareció un nuevo disco de canciones, “Quería Saber”, del que interpretó ‘América’ y ‘Nuestro Después’. 

Desde la dulce ‘Te Amaré’ -con Malva, hija del cantautor, en el piano- hasta ese acorazado llamado ‘El Necio’, los homenajes con sentido al recordado Pablo Milanés con la inmortal ‘Yolanda’, Vicente Feliú (‘Créeme’) y Noel Nicola (‘Es más, te Perdono’); Silvio Rodríguez fue demostrando, como si lo necesitase, una trascendencia que excede el terreno musical. 

 Lo hizo desde el escenario, apostando por una sobria escenografía, sin pantallas gigantes ni artilugios tan propios de los megaespectáculos. Podría llenar varios estadios pero actuó en una arena para 14 mil personas. En el centro del escenario rasguea su guitarra con suavidad y arpegia con autoridad, como el tremendo creador de melodías que es. 

 ¿Cómo no rendirse a esa gran composición llamada ‘Quien Fuera’? El acompañamiento musical no le quitó intimidad gracias a la ovacionada intervención de Niurka González, esposa de Rodríguez, quien se lució en flauta y clarinete. La voz del cubano, otra cosa: quedó encapsulada en un estado de gracia. Interpretó ‘La Era Está Pariendo un Corazón’, ‘Ojalá’ y ‘Ángel Para un Final’ y su garganta nunca acusó el más mínimo desgaste.

A sus 78 años, Silvio Rodríguez podría estar disfrutando de un retiro más que merecido. Sin embargo, está sobre una tarima, a miles de kilómetros de su hogar. 

 Es consciente de su posición en el colectivo artístico de Latinoamérica, homenajeó a figuras como Pepe Mujica -a quien le dedicó ‘Más Porvenir’ tras un aplauso cerrado del público-, dando cuenta también del dolor que se siente por lo que ocurre en medio oriente, citando al escritor cubano Luis Rogelio Nogueras con parte del poema “Halt”. Sus palabras fueron decidoras: “... pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó. 

Pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión que, estupefactos, desnutridos, ateridos, cantaron la Hatikvah en las cámaras de gas. Pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino desde las colinas de Judea hasta los campos de concentración del III Reich. 

Pienso en ustedes y no acierto a comprender cómo olvidaron tan pronto el vaho del infierno”. A más de medio siglo de su primera visita, cuesta encontrar artistas tan queridos en Chile como Silvio Rodríguez. 

El segundo bis incluyó la sempiterna ‘Ojalá’ y ‘Venga la Esperanza’. No fue suficiente. Con gritos y cánticos, la gente no se movió del Movistar Arena, exigiendo un regreso que se cumplió con la hermosa ‘Pequeña Serenata Diurna’, en la que canta “Soy feliz, soy un hombre feliz”, sentimiento que inundó el recinto del Parque O’Higgins. 

 Son sensaciones genuinas que ningún artículo de merchandising puede reemplazar, pues su música responde a una conexión más profunda y perdurable.<

jueves, octubre 02, 2025

Canciones Concierto 01 de Octubre

 Canciones Concierto 01 de Octubre 

🎶 Concierto de Silvio 🎶

📍 Movistar Arena – Santiago, Chile

📅 01 de octubre 2025



Setlist:


1️⃣ Maestros ambulantes (Fragmento) – Martí

2️⃣ Ala de colibrí 🪽

3️⃣ Sueño con serpientes 🐍

4️⃣ Virgen de Occidente ✨

5️⃣ Viene la cosa

6️⃣ La bondad y su reverso ⚖️

7️⃣ Santiago de Chile 🇨🇱

8️⃣ Nuestro después

9️⃣ Casiopea 🌌

🔟 Tonada del albedrío

1️⃣1️⃣ Créeme – Vicente Feliú

1️⃣2️⃣ Es más, te perdono – Noel Nicola

1️⃣3️⃣ Yolanda – Pablo Milanés 💕

1️⃣4️⃣ Más porvenir (a Pepe Mujica) 🌿

1️⃣5️⃣ Eva 🍎

1️⃣6️⃣ Canción del elegido ⭐

1️⃣7️⃣ Escaramujo 🌹

1️⃣8️⃣ Quien fuera 🎤

1️⃣9️⃣ Te amaré ❤️

2️⃣0️⃣ Poema Halt – Luis Rogelio Nogueras 📖

2️⃣1️⃣ La era está pariendo 🌱

2️⃣2️⃣ Ángel para un final 😇

2️⃣3️⃣ El Necio 💪

2️⃣4️⃣ Ojalá ✨

2️⃣5️⃣ Playa Girón 🌊

2️⃣6️⃣ Venga la esperanza 🌈

2️⃣7️⃣ Pequeña serenata diurna ☀️


#silviorodriguez #SilvioRodríguez #alasdecolibrisilviorodriguez


miércoles, octubre 01, 2025

Momentos del concierto de Silvio Rodrigue en Chile(actualizado).




Silvio Rodríguez emociona a Chile y rinde homenaje a Víctor Jara (+Fotos)


Santiago de Chile, 30 sep (Prensa Latina) Con un repertorio que incluyó números nuevos y los clásicos de siempre, Silvio Rodríguez cautivó al público chileno en un memorable concierto donde recordó a Víctor Jara, a Pepe Mujica y José Martí.

Por Carmen Esquivel

Más de dos horas duró la presentación anoche del cantautor cubano en el Movistar Arena, un recinto capitalino con capacidad para 17 mil personas, donde el artista ofrecerá otros tres recitales.


“En octubre de 1972 estuve aquí por primera vez, hace ya 53 años”, dijo el trovador, quien recibió una amplia ovación cuando comenzó a entonar la canción Santiago de Chile, que compuso al conocer la noticia del golpe de Estado de 1973 contra el gobierno de Salvador Allende.

Si bien casi toda la primera parte de la presentación la dedicó a su último álbum “Quería saber”, fueron las piezas clásicas las que marcaron la noche.

En un ambiente íntimo el público entonó junto al trovador algunos de sus números más emblemáticos, como El necio, Venga la esperanza, Ojalá y La era está pariendo un corazón, por solo citar algunos.

Silvio también interpretó Yolanda, de Pablo Milanés; Créeme, de Vicente Feliú; y Te perdono, de Noel Nicola, con los cuales recordó a destacados músicos de su generación. Un momento especial lo constituyó su interpretación de Te recuerdo Amanda, una de las piezas emblemáticas del cantautor chileno Víctor Jara, asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet.

Con su presentación en Chile, Silvio Rodríguez prosigue una gira iniciada en la escalinata de la Universidad de La Habana y que continuará después por Argentina, Uruguay, Perú y Colombia.

Al igual que en la capital cubana, Rodríguez recitó aquí un texto de Maestros Ambulantes, del Héroe Nacional de Cuba, José Martí: “Ser cultos es el único modo de ser libres”.

También rindió homenaje al recientemente fallecido José, Pepe, Mujica, cuando entonó Más porvenir, canción dedicada al expresidente uruguayo.

“La verdad es que me encantó el concierto”, dijo a Prensa Latina Daniela Balaguer, y añadió: “Al principio escuchamos muchas piezas que no son tan conocidas aquí y creo que el público estaba esperando con ansias las canciones que durante décadas nos inspiraron”.

Damián Roa recordó que estuvo en el concierto ofrecido por Silvio en 1990, cuando el país retornó a la democracia después de 17 años de dictadura, y el cantautor llenó el Estadio Nacional, con capacidad para unas 80 mil personas.

“Volverlo a ver, ha sido memorable”, expresó.


Varias figuras políticas acudieron anoche a la presentación, entre ellas la expresidenta chilena, Michelle Bachelet.

“Hoy día el mejor regalo de cumpleaños que he recibido es esta invitación que me hicieron mis amigos a que pudiera venir aquí con mi hija, Así que estoy feliz”, dijo la exmandataria y aspirante a la secretaría general de la ONU.