miércoles, diciembre 27, 2017

Felicitacion de Silvio para todos los admiradores


El lunes 8 de diciembre de 1980, último día en la vida de John Lennon. ¿Qué ocurrió aquel día?


La vida de John Lennon terminó, como uno de esos hermosos sueños que acaban por un ruido fuerte. El día que había comenzado con una sesión de fotos, continuado con una entrevista radial y pretendía cerrar con una cena en casa y un beso en la frente de Sean, hijo fruto de su amor con la artista plástica japonesa, Yoko Ono, y por quien había puesto un freno a su carrera en 1975 y reclutado en un edificio de New York. ¿Cómo fue el último día de la vida del músico?
John Lennon le firmó un autógrafo a su asesino. Un fotógrafo registró ese momento
 .Foto: cubadebate.com
El ultimo día de la vida de Lennon
La mañana del 8 de diciembre de 1980, la fotógrafa Annie Leibovitz llegó a la casa de la familia Lennon para hacerlo protagonista de una sesión de fotos para la revista Rolling Stone. Por la insistencia del músico, su esposa también fue parte de la sesión y de la foto de portada con la que el medio pretendía ilustrar la edición de finales de ese mes para contar el regreso del ídolo. Tres días antes había dado una entrevista a un periodista de esa revista, la cual fue publicada completa recién en 2010, al cumplirse 30 años de su muerte. Entre otras cosas había dicho: “No quiero ser una mierda de héroe muerto”.
La sesión de fotos se realizó con Lennon desnudo posando sobre el cuerpo de su mujer vestida de negro y jeans azul. Ella misma dijo más tarde que esa imagen reflejó íntegramente la relación de ellos.
Tras esa sesión, la pareja fue a RKO Radio Network para dar una entrevista en vivo en el programa del DJ Dave Sholin. Allí contó los pormenores de la relación entre ellos, su pasado Beatle y el futuro de su carrera solista. Además explicó que los cinco años de ausencia en los escenarios los utilizó para componer, pero sobre todo para estar atento al crecimiento del pequeño Sean ya que no pudo disfrutar de la primera etapa en la vida de Julian, su primogénito.
Alrededor de las 5 de la tarde, la pareja —que había regresado a su hogar después de la entrevista radial— volvía a salir. Esta vez rumbo a Record Plant Studio para terminar la mezcla de una canción de Yoko en la que John tocaba la guitarra líder. Al salir del edificio se topó con un joven fan que lo esperaba con el disco Double Fantasy en la mano. Le pidió un autógrafo y se saludaron. Sin saberlo, Lennon había hablado con su asesino.
El trabajo en el estudio de grabación se extendió y cerca de las 22:50 John y Yoko regresaron al edificio para cenar con el pequeño Sean. Al llegar a la Calle 72, en la esquina del edificio ubicado frente al Central Park, New York, Lennon pidió al chófer de su auto que frenara porque había admiradores esperando para saludarlo. Atendió a cada uno y firmó los objetos que le acercaban. Yoko se había adelantado unos pasos. Entre las sombras de un arco estaba Mark Chapman, el joven hawaiano de 25 años que más temprano le había pedido que le firmara su disco Double Fantasy.
Foto: rtve.es
Lo llamó: “Mr. Lennon…” y cuando se dio vuelta descargó el arma que tenía escondida sobre el pecho de John. Ono se dio vuelta y lo vio caer al piso. Sus lentes volaron ensangrentados. Apenas respiraba. De inmediato llamó a la seguridad del edificio y minutos después una ambulancia lo llevó al Hospital Roosevelt donde intentaron reanimarlo por 20 minutos, incluso abrieron su pecho para amasar directamente su corazón. Nada pudo hacerse para regresarlo a la vida. A las 23:15, John Lennon pasó a la inmortalidad.

martes, diciembre 12, 2017

Silvio Rodríguez presentó en París documental Canción de barrio


Silvio Rodríguez inaugura en la UNESCO su muestra fotográfica sobre Gira por los Barrios (+ Video)

.

Con una cámara fotográfica en la mano, el gran cantante cubano Silvio Rodríguez inauguró en París una exposición de fotografías tomadas por él en barrios humildes de La Habana, que se muestra en una sala de la sede mundial de la UNESCO.
Un total de 36 fotografías, en color, de gente, músicos y conciertos de los barrios periféricos de la capital cubana componen la muestra de la menos conocida faceta fotográfica del cantautor y compositor de “Ojalá”.
“Esto significa una gran oportunidad y me hace sentir muy agradecido que la UNESCO acoja una exposición así. Realmente a mí no se me hubiera ocurrido”, declaró el artista a la prensa.
Rodríguez, quien hace 20 años fue nombrado artista por la paz por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), afirmó que pese a que la gente no esté acostumbrada, él siempre ha llevado en la calle y en sus viajes una cámara fotográfica, desde su adolescencia, además de una guitarra.
“Uno empieza a hacer estas cosas pensando que va a aportar, que va a dar algo y acaba reconociendo que el que más recibe es uno. (…) Estoy empezando a coger un poco de nombre como fotógrafo”, comentó, sonriendo.
Las fotografías muestran gente de “los barrios más necesitados, con menos recursos con más problemas” de la isla, explicó Rodríguez sobre las instantáneas tomadas en el marco de conciertos que ofreció en esos lugares, para permitir acceder a sus habitantes a su música.
Las fotos fueron tomadas desde hace siete años en la denominada Gira interminable de los barrios, que a finales de este año celebrará su concierto número 88, explicó.
La exposición fue propuesta a la UNESCO por la fundación de la Sociedad General de Autores de España (SGAE) y fue presentada por representantes de la delegación permanente de Cuba ante la UNESCO, de la agencia de la ONU y de la propia SGAE.
La muestra refleja “el compromiso más sincero del artista con la humanidad, la justicia social, el amor, la amistad… el compromiso más sincero con su pueblo”, declaró la embajadora de Cuba ante la UNESCO, Dulce Buergo.
La exposición, que permanecerá abierta hasta este viernes, cierra la jornada de celebraciones por el aniversario 70 del ingreso de Cuba a la UNESCO.
El próximo jueves, Silvio Rodríguez asistirá además en la capital francesa a la proyección del documental sobre su figura, “Canción de barrio”, del director Alejandro Ramírez Anderson, en la sede del Instituto Cervantes de París.
(Informaciòn de Notimex)

Frank Delgado: mientras más viejo, mejor

Frank Delgado Autor: Calixto N. Llanes Publicado: 28/09/2017 | 05:26 pm
 http://www.juventudrebelde.cu/columnas/los-que-sonamos-por-la-oreja/frank-delgado-mientras-mas-viejo-mejor

En una de las emisiones de esta columna a inicios del presente siglo, escribí unas palabras que mantienen total actualidad. En ellas, afirmaba: «Frank Delgado representa la encarnación contemporánea de una tradición que, desde la más absoluta verticalidad ética, funciona como crónica en la cual se constatan las múltiples dimensiones de lo social y a la vez de lo íntimo. Aunque a algunos les moleste el incisivo verbo del trovador y por tanto, le hayan hecho su camino más difícil a partir de la negativa y el desdén hacia un discurso que, a veces con una visión lírica de la sociedad y en otras en relación con los problemas del hombre en la vida cotidiana, siempre ha estado comprometido con su tiempo, tales circunstancias no han transformado los nexos naturales del cantor con su medio y continúa apegado a las raíces, a los trovadictos y a los amigos de ayer y de hoy».

Próximo a cumplir 57 años, parece que fue ayer cuando a comienzos del decenio de los 80 escuché por primera vez algunas de sus canciones. Desde entonces, he sido un admirador de su quehacer, no solo como trovador sino además como activo promotor cultural, faceta que le ha llevado a ser en determinado momento productor artístico de un sitio como El Sauce o impulsor y anfitrión de peñas, como la que en el presente lleva a cabo en el anfiteatro del Almendares, los sábados a partir de las seis de la tarde.

Ya en lo referido a su trabajo como trovador, desde hace algunos meses está circulando entre los trovadictos su nuevo disco, el fonograma titulado Más, vocablo que tiene una doble lectura pues, por una parte, se refiere al segundo apellido de Frank, y por otra, apunta al hecho de que estamos ante un álbum en el que él invita a otras figuras a compartir el canto a lo largo de los distintos temas del CD.

Quienes se mueven en torno al mundo de la discografía conocen la teoría que se refiere a que en la carrera de un artista, por lo general a la hora de hacer recuento, se suele hablar de un fonograma como su obra cumbre. En el caso de Frank Delgado, yo me he referido en artículos, ponencias, cursos y hasta en uno que otro libro, a lo que representa, no ya para su trayectoria sino para toda la producción cubana de la esfera, el álbum Trovatur. Ese material, que vio la luz en 1995, pasará a la historia por ser, junto a Como los peces, de Carlos Varela, uno de los más acertados testimonios de la dura etapa que por entonces nos tocó vivir.

Veinte años después y cuando se aproxima a las seis décadas de vida, Frank se nos aparece con una producción como la recogida en Más, que, según mi punto de vista, representa el mejor de sus discos, sobre todo desde el prisma musical. Por tanto, Delgado consigue la proeza de tener en su obra un par de álbumes de obligatoria mención.

En Más nos volvemos a rencontrar con el Frank de un decir irreverente y transgresor, un discurso ideoestético que ha motivado el resquemor de algunos ante el carácter problémico de la propuesta del trovador. Desde el punto de vista musical, se destaca la nómina de invitados que comparten con Delgado la interpretación de sus composiciones (Kelvis Ochoa, Pancho Céspedes, Ray Fernández, Buena Fe, Pablo Milanés, Issac Delgado, David Torrens y Los Van Van), los excelentes músicos que intervienen como instrumentistas y lo efectivo de los arreglos orquestales, en su mayoría escritos por el bajista Justo Aboy (se exceptúan los cortes Educación Formell, a cargo de Efraín Chibás, y Milan Kundera, por el propio Frank Delgado), un nombre al que recomiendo prestar atención en lo adelante.

Entre las piezas del disco que valoro como imperdibles y de obligatoria audición, están El búfalo y la moringa, S.O.S. (con Pancho Céspedes), Milan Kundera (con Ray Fernández), La corazonada (con Buena Fe), Boleros de victrola (con Pablo Milanés, y para mí lo de mayor impacto en la producción), Orden del día (con Issac Delgado), Ermitaño del amor (con David Torrens) y Educación Formell (con Los Van Van). Aunque algunos de estos temas son difíciles de asimilar por quienes no posean una mentalidad abierta, si fuesen difundidos de manera apropiada por los medios de comunicación, estoy convencido de que recibirían la aprobación del gran público.

Así pues, con su disco Más, grabado en el estudio personal del trovador, Frank Delgado corrobora aquello de que mientras más viejo, mejor.

Queremos tanto a Aute

ÁNGEL VIVA Madrid



José Luis Gómez, Ana Belén, Aitana Sánchez-Gijón y Miguel Poveda, entre otros, durante el homenaje a Luis Eduardo Aute. MARISCAL / EFE

"Singular exégeta de la realidad", dice José Manuel Caballero Bonald del cantautor en el prólogo del libro 'Toda la poesía de Luis Eduardo Aute', que se presentó anoche en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Ha escrito algunas de las mejores canciones de amor (y de sexo: dos caras de la misma moneda) en español. Está pasando por un mal trago desde hace muchos meses. Y aunque no llegue a ser Papa, le quiere todo el mundo. Lo primero lo hemos sabido siempre. Lo último en realidad también, pero no está mal comprobarlo de vez en cuando. Por ejemplo anoche, con ocasión de la presentación del libro Toda la poesía de Luis Eduardo Aute (Espasa), en el Círculo de Bellas Artes, adonde acudieron numerosísimos amigos suyos, de Aute.
El volumen lleva un prólogo del premio Cervantes José Manuel Caballero Bonald, en el que este superviviente del grupo de los años 50 sostiene que Aute "ha ido elaborando un mundo artístico donde cabía el mundo" y le califica de "singular exégeta de la realidad, metódico traductor de la vida".
Los amigos (Entre amigos se llamaba el álbum doble que grabó con un grupo de colegas: Serrat, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés..., inaugurando lo que luego sería moda) se repartían por las sillas de la Sala de Columnas y por el escenario. Arriba, Luis Antonio de Villena, Fernando Beltrán y Miguel Munárriz evocaban al Aute amigo y artista, el de la protesta diferente y no al uso, defensor de la libertad individual, que es la verdadera (Villena); al ser sin amansar que nos hace a todos mejores con su poesía, el más sano, el más generoso, el más amigo de sus amigos, el más noble, el que sostiene que "hay que aprender para saber más del otro" (Beltrán).
Miguel Munárriz compuso un hermoso mosaico con las teselas de los versos de canciones de un Aute que siempre ha sido libre y sigue siendo, dijo Munárriz, un niño que canta sobre cuarenta prisiones. "Este mundo nunca se pensó para alguien tan bello como tú", remató Munárriz.
Otros subían al escenario para recitar sus versos, esos que ahora están completos en el volumen que se presentaba: Pastora Vega, José Luis Gómez, Aitana Sánchez-Gijón. Esos versos en que Aute exprime y retuerce las palabras, las viola y las seduce a la vez, como dicen que hacían respectivamente Vallejo y Neruda, las desmonta y vuelve a armar, les da nueva vida y nuevo sentido entre la greguería y el caligrama, juega seriamente con ellas, usándolas de un modo distinto al de las canciones.
Algunas de esas canciones en que hace verbo de la carne y desmenuza el amor y el sexo en todas sus variantes -el presentimiento de la ruptura (Siento que te estoy perdiendo) y el momento inmediatamente posterior (Pasaba por aquí), las prisas (Anda) y la pausa (No te desnudes todavía), el triángulo (Una de dos) y el placer solitario (Dentro), el gatillazo (Más allá del amor)-, además de la enfermedad (Cuéntame una tontería), la guerra nuclear (Pasa un avión), entre mil cosas más, fueron interpretadas por colegas amigos. Por ejemplo, fue un lujo escuchar a Ana BelénLas cuatro y diez, esa canción que pudo inspirar Asignatura pendiente.
Todo lo siguieron otros muchos amigos que acudieron al acto: Ángel Gabilondo, Cristina Almeida, Rosa Montero, Sánchez Dragó, Jesús Munárriz y Maite Merodio, Massiel, Vicente Molina Foix, José Miguel Fernández Sastrón, Borja Casani, Nativel Preciado, Miguel Ángel Aguilar, Ángel Antonio Herrera, Antonio Gasset...

Vibró la Patria por el Che


Publicado el 7 Octubre, 2017 • 22:34 por Lourdes Rey
trabajadores.cu
José Ramón Machado Ventura, Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, presente en la velada homenaje al Ernesto Guevara. Fotos: Ricardo Monterrey Pérez

Con la presencia de  José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Partido Comunista de Cuba y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, se efectuó la gala cultural homenaje al Comandante Ernesto Guevara en el aniversario 50 de su caída en tierras bolivianas.
Estuvieron presentes  además Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular,  así como  Julio Ramiro Lima Corzo, primer secretario del Partido en la provincia y Alberto López, presidente del Gobierno en el territorio, combatientes  que acompañaron al Che en  diferentes epopeyas  y familiares de los caídos.
El espectáculo cultural ocurrió en el Teatro La Caridad, coliseo de la ciudad de Santa Clara en el centro del país, donado a la urbe por Doña Marta Abreu de Estévez y considerado joya arquitectónica de la nación.  Contó con la participación de artistas y estudiantes de las escuelas de arte de Villa Clara,  dirigido por el maestro Ernesto Alejo.
Fue una presentación de lujo. Emotivo  resultó sentir a América entre danzas y canciones, en especial a Argentina, tierra natal del Guerrillero Heroico,  al escucharse un tango de Astor Piazzolla que transportó a escena  la contradicción del hombre  que ve en la lucha la posibilidad de la paz.
El Conjunto Danzario Nuestra América  trajo los matices del Sur y con ellos  la expresión de lucha de todo un continente  que vio en el Che su esperanza y recordó desde sus ritmos que en aquella gesta estaban presentes combatientes de varias  naciones.
La música resultó un llamado al combate en los cincuenta años en que Guevara ha pasado a la  inmortalidad. Así resultaron emotivas las interpretaciones de Con la adarga al brazo de Frank Delgado por Juan Manuel Campos y Wendy Bárbara Domínguez, Amar amando, por el Trío Palabras, Si el poeta eres tú, de Pablo Milanés y Por los andes del orbe, interpretado magistralmente  por  Biónica Martínez.
El humanismo guevariano renació en la  comprometida coreografía de Danza del Alma.
Y para el final muchos de aquellos jóvenes presentes aquí  tomaban de nuevo a Santa Clara en la voz de Lázaro García y Gustavo Felipe Remedios y lo hacía esta vez con una entrada triunfal para seguir ganando nuevas conquistas  con  la canción La batalla de Santa Clara.
En cada poema, en cada frase estaba el Che y su ejemplo y desde santa Clara vibró la Patria por sus ideas, su nobleza, su heroísmo y la historia que nos legó.
General de División Ramón Pardo Guerra comparte con sus compañeros de armas luego de la velada.



Tiempo sinfónico de Camagüey con el Che (+Fotos)
Adelante.cu
Por Yanetsy León González/Adelante 08 Octubre 2017
 
Tiempo sinfónico de Camagüey con el Che
Fotos de Otilio Rivero Delgado

CAMAGÜEY.- Che Guevara es el pentagrama vivo que la Orquesta Sinfónica de Camagüey acaba de tocar en el Teatro de la Enseñanza Artística de esta ciudad, como concierto único de gesta, amor y derroteros humanos.

La agrupación compartió casi una hora de interpretaciones a la medida inquieta del Guerrillero Heroico, Guerrillero ubicuo de las causas justas, de ahí el mosaico de temas e invitados.

Del Himno Nacional de Cuba al acompañamiento con Canción trovadoresca, de Frank Fernández, para la declamación por Javier del Toro del poema Che Comandante de Nicolás Guillén, camagüeyano, uno de los más abrazados aquí y en América Latina.

Fue como llegar a La Higuera para arrancarle la fatalidad de cuando lo asesinaron el 9 de octubre de 1967, aunque en Bolivia no pudieron matarlo para siempre, porque había nacido para ser el más universal Ernesto de Sudamérica, y el más cubano de los argentinos.

Batuta en mano, la joven Yarineidis Llinse Kessell dirigió con maestría la ruta del Hasta siempre Comandante, de Carlos Puebla; a la obertura Candide, de Leonard Bernstei; al Siempre conmigo, del saxofonista César López, interpretado por el virtuoso Henry Hernández.

Luego prosiguió Mira y tonada, de Pedro Novo; y sobrevino el tema de amor de La gran rebelión, de Frank Fernández; hasta Hoy mi Habana, de José A. Quesada; para casi ir despidiendo con Comienzo y final de una verde mañana, de Pablo Milanés, cantada por Antonio Batista.

Para el cierre, lo sorprendente con Manteca, de Chano Pozo, que unió en el escenario a la Sinfónica con el popular Rumbatá, sueño realizado para Llinse Kessell que acentuó las significaciones del concierto titulado La patria se levanta.

Ante el público, la Dirección Provincial del Centro de la Música y los Espectáculo elogió con flores a Llinse Kessell y reconoció a Wilmer Ferrán, el guía fundador de la agrupación rumbera.

La Orquesta fue anfitriona gentil para la flautista Dalila Valero, los saxofonistas Henry Hernández y Aníbal Hernández, el trovador Antonio Batista, el tresero José Manuel Rodríguez y Rumbatá.

Y el público agradeció de corazón la hora hermosa que sus artistas compartieron con esmero por la memoria bullente del Che, como energía para que Camagüey siga tocando con tenacidad el concierto cotidiano de la vida.

Mas fotos en el articulo

El tinto: un temerario de la imaginacion y la tenacidad

Maria Fernanda
El pasado domingo 12 de noviembre a pesar de una intermitente, insistente y amenazadora lluvia en patio de las yagrumas del Centro Pablo, Vicente Feliú, uno de los trovadores cubanos más emblemático y comprometido con su tiempo, tiene que haber estado feliz: ese día, allí, entre “hermanos de oficio”, familia y amigos, le celebraron sus muy bien llevados 70 años.

 Aproximadamente a las 5:30 de la tarde sonaron los acordes habituales que los asiduos a los conciertos A guitarra limpia sabemos son el tiro de arrancada para el inicio del recital que esta ocasión tuvo un doble significado: no solo fue homenajear “al Tinto” sino también celebrar el Aniversario 19 de ese proyecto que –reconózcase o no- ha sido vital para sostener, alentar, e impulsar la nueva trova, género esencial de la cultura musical cubana, pero que, lamentablemente, en estos momentos no es, como debería ser, de interés prioritario ni de las disqueras ni de los medios de comunicación.

El poeta y cineasta, Víctor Casaus, director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, situado en la calle Muralla de la vieja Habana, al presentar el concierto aseguró que el título del recital –Créeme que seguimos siguiendo–engloba muchos aspectos, entre ellos las “poéticas políticas” que es “la propuesta centropabliana de que la poesía participe y se comprometa, a su manera, desde su territorio, con la realidad que nos rodea –esa que para entendernos llamamos casi siempre la vida”. Insistió que la política tiene que tratar de “alcanzar, incluir y practicar algo de la magia, de la comunicación, de la belleza que la poesía se propone y algunas a veces logra” y de inmediato recordó que a los temerarios de la imaginación y la tenacidad pertenece A guitarra limpia desde que una tarde de 1998 se sentó en el modesto escenario Santiaguito Feliú, quien regaló el primer concierto de ese proyecto que inició un ciclo que ha incluido hasta el momento: “más de 160 conciertos, casi un centenar de discos producidos, carteles y obras gráficas, audiovisuales y presencia constante en los territorios imprescindibles y complejos de la Red, emisiones radiales, cuadernos y libros: todo lo posible (y a veces lo imposible) para que todas las generaciones y todas las tendencias de la nueva trova construyeran y defendieran con sus canciones este espacio de todas y de todos, cuya existencia tenaz, no exenta de atascos pasajeros o incomprensiones, estamos felizmente celebrando hoy”.


 “Al hacerlo, insistió Casaus, agradecemos a quienes han ofrecido apoyos decisivos: en primer lugar, a todas las trovadoras y los trovadores que han pasado por este escenario; y a la gente amiga y solidaria como nuestro hermano Silvio o las instituciones como el Ministerio de Cultura y su ministro, nuestro amigo Abel Prieto”. Reveló que este concierto dedicado a Feliú muestra ese “espíritu solidario, cómplice y latinoamericano que también es necesario defender hoy” y aclaró que la idea surgió de un grupo de trovadoras y trovadores integrantes de Canto de todos, el espacio que Vicente ha animado y defendido, contra viento y marea, durante años”. Dijo que la forma en que se estructuró el concierto, es decir, alternando a músicos cubanos con los que viajaron especialmente para cantarle a Vicente desde Argentina, Colombia, Brasil y Paraguay confirma que “somos, de verdad, diversos en nuestra unidad y coincidentes en la búsqueda y la defensa de nuestras músicas auténticas y necesarios en este mundo globalizado en que vivimos. Aquí están y aquí estamos. Créanme que trataremos de seguir siguiendo”, concluyó.

 El primer invitado fue el argentino Gabo Sequeira, quien dijo sentirse emocionado de estar ahí, cantándole a Vicente sus canciones “algo que me compromete aún más”. El tercer tema que interpretó Sequeira lo hizo acompañado por el guitarrista concertista cubano Alejandro Valdés, quien merece párrafo aparte. Esa noche Alejandro no solo ejecutó el tema Carnaval No. 3 con alta maestría sino que acompañó a varios de los músicos invitados, incluso, salvando escollos provocados por la lluvia y que impidieron cumplir rigurosamente el programa previsto y ensayado: Valdés contribuyó, decisivamente, a que el piano fuera sustituido por la guitarra sin que eso restara brillo a cada tema, además hay que congratularlo por la manera altamente profesional con que asumió ese reto: para el público todo fluyó sin que, casi, se percatara, pero sin duda eso implica una gran tensión de última hora, un imprevisto que solo con talento, entrega y capacidad se logra salvar. Estoy segura que Alejandro lo hubiera hecho en cualquier otra circunstancia, pero esta era especial porque se trataba de Vicente, “uno de sus amigos más queridos”, me dijo al término del concierto.

Continuó el colombiano Jaz Arenas, -acompañado por Oscar Alfonso en la percusión- quien cantó al cimarronaje, a los que siembran y le quiso regalar “al maestro” su versión del tema de Vicente, “Una canción necesaria”. Siguió Pepe Ordás, que como siempre nos deja con ganas, y entonó un solo tema (“Ángel de amor”): “es que Vicente me pidió que lo cantara y con gusto lo complazco”, dijo.

 No obstante, creo que todos nos quedamos con deseos de escucharle, al menos, una canción más. Llegó Karel García, quien inicialmente interpretaría tres canciones, pero todo varió para bien y es que la vida es mucho más rica y sorprendente que un programa preconcebido: leyó una suerte de elegía a Vicente en la que resumió, con palabras exactas, la magnitud de la obra de un hombre de izquierda, un revolucionario y también un raigal seguidor de las ideas del Che Guevara. No podía ser de otra manera, Pepe Ordás, Aurora de los Andes Feliú, Karel y el propio Vicente, subieron al escenario y compartieron “14 versos por Guevara”. Continuó A guitarra limpia con la participación Pedro Munhoz (acompañado por Joao Przyczynski en la armónica); el brasileño, que es un trovador muy emocional y comunicativo puso acento en su vocación latinoamericana y fue de los decires de la chilena Violeta Parra con el tema “Volver a los 17”, a preguntarse, “¿Quién tiene el coraje?” para concluir con su versión de “La felicidad”, de Feliú.

 A mi juicio uno de los momentos más cálidos del concierto -no solo por su hermosa y timbrada voz y excelente afinación- fue el de Ricardo Flecha, que vino de Paraguay a cantarle a Vicente. Y lo hizo, a pesar de la lluvia que impidió que Oscar Fadlala lo acompañara en los teclados, lo que, obviamente, obligó a variar el repertorio. Flecha improvisó y ahí regresó la guitarra de Alejandro Valdés para asistirlo. No podía Flecha irse del patio de las yagrumas sin cantar en el idioma guaraní y así lo hizo con su voz de tenorino, es decir, como un tenor ligero que canta con voz de falsete. “Créeme”, el tema más representativo de Feliú, lo hicieron compartido, pero sobre todo, disfrutado.

Eso, creo, tampoco estaba en el programa inicial. El concierto debía culminar con seis temas, todos de Vicente, cantados por su hija Aurora de los Andes, acompañada por el joven trovador Rey Montalvo, pero lamentablemente la lluvia impidió que se escucharan todos, pero lo que sí no pudo empañar fue el espíritu de hermandad, de solidaridad y de cariño que caracterizaron la celebración de las siete décadas de Vicente Feliú. Galería de Fotos:

Entrevistas con Vicente Feliu.

El trovador cubano Vicente Feliú se presenta en El Aserradero
"Somos la resistencia perpetua"
Fundador del movimiento Nueva Trova Cubana, el compositor regresará a la ciudad con un repertorio en el que incluye nuevas canciones y otras rescatadas del pasado. Todas unificadas por un mismo fin: el de alzar la voz ante las injusticias.
Por Edgardo Perez Castillo
A fines de los años 60, Vicente Feliú comenzaba a transitar su camino como trovador con la conciencia clara sobre la importancia del rol asumido. "Cuando la sal de la tierra y los huesos se funden en huecos,/ no falta nunca un poeta que cante a los muertos./ Cuando el pedal de la historia y los ríos destruyen lo viejo/ no falta nunca un poeta que cante a lo nuevo", escribió en "Aunque el momento requiera poesía", una de las obras con las que pronto desembarcaría en el movimiento de Nueva Trova Cubana que fundó junto a Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, entre otros. Una obra que incluyó en uno de sus últimos discos: Las flores buenas de Javier Heraud, obra compartida con Miryam Quiñones y dedicada al poeta y guerrillero peruano asesinado en 1963. Porque pasado y presente se funden en la voz del trovador que, a poco de cumplir sus 70 años, sigue apostando a la poesía como una herramienta para contar nuestros días, rescatando además voces necesarias de otros tiempos. Todo ello confluirá en el concierto que esta noche (a las 21.30) Feliú ofrecerá en El Aserradero (Montevideo 1518), donde sumará la compañía de Fernando Montalbano.
Vicente Feliú junto al rosarino Fernando Montalbano,
 que lo acompañará en escena.Imagen: Alberto Gentilcore
"Teníamos ganas de cantar juntos con Fernando, y no lo hemos logrado más que en alguna canción. Vamos a suplir esa deuda pendiente", dirá entonces Feliú en relación al concierto compartido con el músico rosarino, que aporta: "Vicente es mi hermano mayor en la canción. Uno sigue sus andanzas, sus aventuras. La idea es que él haga un bonito recital y yo cante alguna canción". "Algunas canciones", pluraliza el cubano en la redacción de Rosario/12, y anticipa: "Seguramente haremos también algunas canciones de autores que nos gustan a los dos, de Serrat, de Silvio. Por mi parte cantaré canciones que han sido escuchadas acá en Rosario durante muchos años, algunas canciones nuevas y otras tan viejas que no he cantado, canciones de los años 70 que he ido rescatando".

- El trovador tiene una doble responsabilidad: por un lado, ser la voz que permita que perduren en el tiempo músicas que pertenecen a la tradición oral, sosteniéndolas vivas. Y, por otra parte, un rol sustancial que es el de hablar de su tiempo, del presente.

- Sí, en este caso hay un par de canciones que no son nuevas, pero que he estado cantando y que siento que hay gente que las descubre, como "El último adiós", que nació en el año 99 por los desaparecidos de Argentina, después de tres tandas de encuentros con Víctor Heredia, y que ahora quiero dedicar a Santiago Maldonado. Y una canción a una compañera internacionalista portorriqueña, Ana Belén Montes, que siempre les decía a los presidentes americanos que Cuba nunca fue un problema para su seguridad nacional. Ella está presa, entonces le voy a dedicar la canción a ella y a Milagro Sala, que está en una situación similar: presa injustamente por delitos que no ha cometido. Son cosas que están en el tapete, están al día.

- "El último adiós" va a cumplir veinte años y sostiene vigencia. Una canción como "Apuntes para una canción al pueblo" (de 1971) también sigue vigente. Por un lado, y con justicia, puede elogiarse la vigencia de una obra, pero a la vez puede considerarse una cuenta pendiente de la sociedad. ¿Qué siente cuando descubre la vigencia de algunas de sus composiciones?

- A veces me duele. Hay canciones muy generales, pero cuando hay canciones tan específicas, urgentes, cuando se mantienen vigentes se sufre. Porque el problema está, no se acaba de resolver. Entonces la felicidad va a ser siempre una cosa muy controvertida, ¿por qué eres feliz? ¿por qué no lo eres? Hay cosas que uno quisiera cambiar, y cuando no cambian y se mantienen vigentes... resisto. No puedo hacer más que cantar.

- Sin despegarse de sus raíces, de su origen, los trovadores cubanos se convirtieron en ciudadanos de Latinoamérica. ¿Qué percibe en sus recorridos por los distintos países del continente, que evidenciaron un regreso fuerte al liberalismo, con gobiernos muy alejados de lo popular?

- Que hay que seguir. Creo que somos la resistencia perpetua. Parece ser que el mundo no va a mejorar nunca, entonces tenemos que seguir intentando tratar de ser mejores. Es lo único que nos queda.

- Junto a Teresa Parodi apadrina el encuentro Mujer Trova en el Espacio Cultural Nuestros Hijos de Buenos Aires; Fernando recién lo consideraba como un hermano mayor y es habitual que comparta proyectos con músicos de generaciones menores. ¿Siente que hay nuevas generaciones de trovadores que puedan sostener esa resistencia que menciona?

- Sí, estoy totalmente convencido. Sobre todo por el hecho de que haya surgido un espacio donde se puedan encontrar las mujeres cantores de Argentina, que aparecen cada vez más, sobre todo gente joven. No hay manera de evitar que surjan cantores, trovadores, y que vengan con la misma impronta de los grandes, de Atahualpa, de Violeta, Larralde, Chico Buarque, Jobim... Cada cual tendrá sus propios elementos e influencias, su propios tiempos y gustos, pero el espíritu será el mismo.
equeña serenata diurna para chivos expiatorios.

"Nuestra canción es nuevamente necesaria"

El cantautor cubano, que pertenece a la legendaria nueva trova, regresa hoy a Rosario con todos sus clásicos y temas para estrenar.


A punto de cumplir 70 años, Feliú sigue de gira por el mundo,
coordinando un proyecto colectivo de autores.
A punto de cumplir 70 años y con un largo camino recorrido tanto en lo artístico como en la defensa de los postulados de la revolución, el cubano Vicente Feliú regresa Rosario para compartir sus canciones esta noche, desde las 21.30, en El Aserradero, Montevideo 1518. "Vengo a compartir algunas canciones conocidas, otras nuevas y otras que he ido rescatando y son tan viejas que se convierten en nuevas", dijo sobre la actuación de hoy, en la que participará como invitado especial el cantautor rosarino Fernando Montalbano.

"Ahora hay muchas más posibilidades de grabar gracias a las tecnologías nuevas. Con buenos micrófonos y un lugar sin ruido se puede grabar prácticamente en tu casa", aseguró entusiasmado cuando se le preguntó por las condiciones que hoy tiene la isla para los músicos. "Lo que no hay es un circuito de distribución, los discos los vendemos en los conciertos. Igual, con esto de Internet, ahora hacés una canción y al rato ya está en la web", agregó. Fundador de la Nueva Trova Cubana junto a artistas reconocidos mundialmente como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, Feliú sigue recorriendo el continente, coordinando un proyecto colectivo de compositores denominado "Canto de todos".

—¿Cuál es la realidad de la llamada en su momento Nueva Trova Cubana, en un tiempo en que el mundo ha cambiado tanto?

—Yo creo que el mundo está haciendo cambios tan tremendos ahora como cuando nosotros surgimos, por eso esta canción empieza a ser nuevamente necesaria y buscada. Y hay muchos trovadores actualmente en Cuba, de todas las edades y en todo el país. Actualmente tienen una impronta más rítmica, tirando hacia vertientes como el son cubano.

—¿La actual trova fusiona el ritmo de la Vieja Trova con las letras de la Nueva Trova?

—Sí. Además está vinculada con el rock y con los ritmos del Caribe, con letras profundas o algunas muy simpáticas y humorísticas, que mantienen la esencia de la canción testimonial, crítica, pero con una impronta muy actual.

—¿Y qué quedó en lo organizativo de aquello que forjaron ustedes?

—Felizmente se desintegró. Nosotros fundamos la Trova para defendernos de la burocracia, de todas las historias jodidas que había por aquellos años. La Nueva Trova además fue una orientación de las altas esferas de la revolución. Ya cuando nuestra generación creció no hizo falta la organización como tal. Lo que sí tenemos ahora es un vínculo más entrañable, casi de sangre.

—Es que ese vínculo entre algunos, como en tu caso con Silvio Rodríguez, venía desde antes...

—Desde antes de todo, de la infancia, de los 14 años, cuando no existía la guitarra y cantábamos canciones de Los 5 Latinos, que era lo que se escuchaba en esa época. Vivíamos a 10 cuadras y la secundaria nos quedaba en el medio. Entonces nos íbamos de una tía mía que vivía por allí y machacábamos el piano. Luego Silvio se fue al servicio militar y allí aprendió a tocar la guitarra, y yo también en la misma época, de pura casualidad. Así que cuando nos volvimos a juntar, ambos habíamos empezado a componer algunas cosas.

—Hoy, cuando se vuelven a encontrar, ¿qué les pasa? ¿Tienen algunas diferencias?

—Silvio por suerte y por talento es el que más reconocimiento ha tenido a nivel mundial, y reconocimiento económico también. El lo ha utilizado en extraordinaria medida para apoyar proyectos culturales y no culturales, aunque a él no le gusta que lo contemos. Tiene dinero pero no vive con ostentación, vive como una persona común y corriente, que sigue trabajando mucho.

—Y en tu caso, ¿cómo sigue esta historia?

—Mientras me dé la cuerda voy a seguir haciendo lo que creo que debo hacer. Sé, sin modestia falsa, que el trabajo que hago es seguido por nuevas generaciones, que es con las personas que hay que trabajar. Hay que hacerles saber a los jóvenes que son parte de un gremio universal, sobre todo latinoamericano, con ese concepto de la unidad tan bolivariano, tan martiano, tan atahualpiano. Es un concepto en el que yo insisto, porque tenemos la misma raíz y la misma lucha.

GUERRERO MUSICAL Y REPRESENTANTE DE LA NUEVA TROVA CUBANA
Vicente Feliú: “Cuando asesinaron al Ché, mataron a un hombre pero parieron a un símbolo que no hay dios que lo mate”

“ A mí la militancia me llegó como crecer. Yo tengo once años cuando el triunfo de la Revolución y veo a mi familia yendo al trabajo voluntario, fundando los comités de Defensa… yo soy fundador del CDR con doce años”
PABLO ALÍAS BARRERA 09/10/2017

Vicente Feliú nos recibe en su habitación de hotel en Sevilla a raíz de la presentación de su colección de textos Créeme, la republicación de su obra musical Guevarianas, y su participación en el poemario Veinte Poemas de Amor y una Canción Esperada, todas ellas obras editadas por la Editorial Atrapasueños. Feliú, que interpretó algunos temas en la Fiesta del Partido Comunista de España el pasado 1 de octubre en Madrid, es uno de los principales representantes de la Nueva Trova cubana, género nacido en los años '60 de corte reivindicativo y de gran excepcionalidad musical, que parió otros autores como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés.

En la entrevista le preguntamos sobre su vida como músico comprometido y sus orígenes, sobre la reedición de sus obras y sobre algunos aspectos de la política latinoamericana de reciente actualidad. Vicente Feliú tiene prevista una gira de actuaciones por la Península, coincidiendo con el 50 aniversario del asesinato del Ché Guevara.

Aquí tienen a un músico histórico, que trabajó en conflictos poniendo su guitarra, sus manos y su inteligencia, y que a pesar de ello, o gracias a ello, conserva fresca la familiaridad al hablar de su familia, sus compañeros y compañeras y su obra.


P. Has venido a España a republicar el disco Guevarianas ahora que en 2017 se cumplen los 50 años de aniversario del asesinato del Ché Guevara, y que presentaste el primer domingo de octubre en Madrid, en la Fiesta del Partido Comunista de España. ¿Qué tal fue la fiesta, el encuentro con los camaradas?
V. Fue hermoso. Yo no sé si ésta es la primera vez que asisto a esa Fiesta del Partido aquí en Madrid. Pero bueno, por lo menos participé en tres actividades. Una de ellas como escuchante, al final del concierto de Lucía Sócam. Agarramos el final, Hasta Siempre Comandante. Esa no es una canción de comienzo (risas). Es muy agradable escuchar a Lucía, una guerrera del canto tremenda. Participé en otras dos actividades, en la presentación del libro 20 Poemas de Amor y Una Canción Necesaria, la Canción Necesaria es la letra de una canción mía, la primera que compuse al Ché, en el año 68. Ahí alguno de los participantes leyeron algunos poemas y yo tuve la suerte de que Joaquín, el editor de Atrapasueños, me pidiera que leyera el poema del Ché que encabeza el libro. Al poco rato canté en dos tandas y muy bien, qué te voy a decir. Había gente del Partido, pero había gente de todas partes, gente que pasó, gente que sabía que yo iba a cantar, gente amiga, muy amiga, y la pasé como casi siempre lo paso aquí en territorio español.

P. El otro trabajo que presentaste es Créeme, que es una antología de textos.
V. Es casi, casi las obras completas. No es completa porque todavía estoy vivo y otros no están ahí porque no me parece que fueran tan importantes, pero hay más de cien textos y un montón de fotos. Esta es una reedición ampliada, la edición cubana es de hace nueve años y esta es ampliada en algunas canciones que no se por qué no fueron en el primero, otras que escribí después y otras que no incluí porque ni las encontré. Hay algunas fotos de estos últimos ocho años y algunas otras opiniones, un prólogo de Silvio Rodríguez y otro prólogo de Guillermo Rodríguez Rivera. Un lujo, de un hermanazo que murió hace relativamente poco. Es una edición preciosa, hecha con amor. Y con el disco, que va dentro, creo que tiene plena vigencia a pesar de tener veinte años.

P. Sí, es del 97.
V. Sí, exactamente. Lo encabeza una canción que se llama Ché: 30, o sea treinta aniversario para mi del nacimiento de un símbolo, porque mataron a un hombre, parieron un símbolo que no hay dios que lo mate.

P. Decía Amaury que tu obra es toda ella un tratado de ética revolucionaria. Además de eso tú participaste en la Revolución desde joven. Mi pregunta es: ¿cómo nace ese nexo entre la música y la Revolución? No te pregunto cuándo, sino cómo.
V. A ver, yo provengo de una familia revolucionaria desde muchísimo antes de nacer, Mi abuelo, catalán, y mi bisabuela, aragonesa, participaron apoyando a las tropas insurrectas cubanas contra el régimen español. Mi bisabuela de hecho fue muy amiga de un patriota poeta, cubano, Bonifacio Birnes, cuyos versos sobre la bandera dijo Camilo Cienfuegos en el último discurso antes de morir. Otra parte de mi familia estuvo vinculada a los sucesos del año '35, una especie de movimiento 26 de Julio previo al de Fidel en el cual Fidel se inspiró, se llamó la Joven Cuba. Carlos Aponte, venezolano que había combatido con Sandino en la Segovia, murió combatiendo con el revólver de mi abuelo, en casa de quien estaba escondido antes de irse al combate donde muere. Eso es parte de mi familia, ¿entiendes? A mí la Revolución me llegó normal, yo tengo once años cuando el triunfo de la Revolución y veo a mi familia yendo al trabajo voluntario, fundando los comités de Defensa… yo soy fundador del CDR con doce años y mi primera guardia la hice con una ametralladora Thompson como la de Al Capone, con muescas en la culata que eran de mi tío. Participé de una manera breve en la campaña de alfabetización con trece años, a los catorce participé de actividades fuera de mi entorno en las primera recolecciones de café en las montañas orientales que además llevaban el seguimiento de las campañas de alfabetización. Ahí me agarró la Crisis de Octubre, en Sierra Maestra, ahí cumplí quince años. En mi familia había muchos músicos, con los años me he podido encontrar con un descendiente de mi bisabuela compositor y piano. Cuando descubrí la guitarra de mi padre, que hacía canciones también, muy bonitas, en plena adolescencia la agarré y toqué una canción suya, muy mal supongo, pero toqué una del viejo. Y la segunda fue una cosa espantosa, pero mía, que feliz y conscientemente olvidé. Ya en la segunda mitad del '64 me reencuentro con Silvio, me llama por teléfono al salir del servicio militar, y me dice "te tengo una sorpresa", "yo también", "ven pa acá", y era que los dos tocábamos la guitarra.

P. Tu generación fue la que se ocupó de construir un país con una ideología socialista, y Silvio y tú lo hicisteis desde la perspectiva de la militancia, pero luego desde la militancia musical.
V. A mí la militancia me llegó como crecer. Era mi generación, te estaba pidiendo engancharte. Y precisamente ahí nos conocimos, en la Asociación de Jóvenes Rebeldes.

P. Silvio trabajaba de dibujante.
V. Claro, y ahí empezábamos una amistad de asambleas, y mantuvimos la amistad. Por el camino fue apareciendo la guitarra.

P. De hecho, en la canción Créeme Silvio llegó a poner doble voz.
V. Sí, en el disco Créeme sí. En el disco Guevarianas la voz la pone Aurora de los Santos, mi hija, que canta muy bien. El disco es de hace veinte años, el disco tenía entonces catorce años.

P. Y es la cinta original, claro.
V. Sí, sí, el disco es el original de hace veinte años. Exactamente, ahí participa un grupo de amigos: Lázaro García, Carlitos Lage (que está aquí viviendo en Barcelona), Karel García, Paula Ferrer, una trovadora argentina, Sara Losada… y Aurorita. Y todos cantan al final en la canción Donde Habita el Corazón.

P. Quiero preguntarte por un tema algo más espinoso: la institucionalización musical. La Nueva Trova, cuando comenzó a desarrollarse como corriente, se institucionalizó. Yo he leído esa palabra, pero… yo como crecido en el siglo XXI no entiendo la institucionalización de la música (risas). Te he visto cantar en cárceles, minas… y quería saber cómo confluye eso.
V. (Risas) No, no, déjame explicarte eso. A ver, en un momento determinado la burocracia nos estaba tratando de ahogar, porque nosotros éramos críticos, medio hippis, pelúos, herejes, y decíamos sin preguntarnos mucho lo que pensábamos. La mayoría de las veces teníamos razón. Y la burocracia empezó a atacarnos, la dirección de la Revolución (no del país) dijo: Reúnanlos, le dijo a la Unión de Jóvenes Comunistas, y que ellos decidan qué quieren hacer. Es una prueba de fe del carajo, que ellos decidan. Eso lo dijo no sé quién, pero alguien muy, muy, muy encima de la dirección. Ahí lo que hicimos fue reunirnos, pensando la gente que íbamos a pedir guitarras, y lo que más hicimos fue hablar de los problemas de Cuba, de la política, la sociedad y la cultura. No pedimos nada, sólo trabajar. Decidimos nosotros mismos organizarnos para ver de qué manera podíamos hacer ese trabajo que ya existía y sobre todo rastrear los trovadores que quedaran en el país. Y creamos una organización, a semejanza de la Unión de Jóvenes Comunistas y los Comités de Defensa. La idea era organizarnos y al final desaparecer, cuando todos los planteamientos culturales y políticos fuertes fueran asumidos, cuando la punta de lanza que éramos nosotros no hiciera falta. La Nueva Trova era dos cosas: un movimiento artístico que generaba un fenómeno cultural alrededor; es decir, un trovador, ahí está su obra, pero tiene ochenta que lo escuchan y lo cantan. Pero no había quien organizara eso, nos sobrepasaba cualquier tipo de posibilidad. Entonces nosotros lo adaptamos, nos dimos cuenta como a los cinco o seis años y teníamos que deslindarnos, ya no tenía sentido, estábamos en una edad en la que la UJC… ya nada que ver. Y creamos una cosa que debiera llamarse la Asociación de Trovadores de Cuba, ligada a lo oficial, no afiliada a lo político sino a la sociedad civil. Era absurdo que no siguiéramos con la unidad, pero eso no se dio, no se le hizo el swing que necesitaba.

P. Culturalmente hablando, ¿la Nueva Trova es un cambio estético? ¿Consigue llegar a ese cambio estético-cultural?
V. Nosotros nos organizamos en el año '73 y hasta buena parte de los '80 surgieron no solamente muchísimos más trovadores, sino que además la música bailable cubana, aparte de nutrirse de canciones de muchísima gente de la Nueva Trova, cambió la manera de hacer las letras. La gente de la Escuela de Cuba no paró jamás, ni aún en el Período Especial más crudo, la gente tocaba el piano sin martillo, las guitarras sin alguna cuerda, en esos años puñeteros jamás cerró una escuela de música de Cuba. Aparte de todo eso la estética de las letras fue sembrando en muchos compositores de música. De hecho salieron muchos trovadores con un espíritu muy salsero, lo cual es un vacilón, en Brasil todo el mundo los baila, nosotros éramos más trancados. Todo eso fue ocurriendo y qué bueno que fue ocurriendo.

P. Y a todo esto, te he visto en muchas entrevistas televisadas contar lo que supuso Fidel para la Nueva Trova.
V. Para la Nueva Trova no, para el cubano. Fidel sabía quién era cada uno de los trovadores fundamentales. Fidel es Fidel, qué te voy a decir. Yo dije una vez delante de él, y él así, así medio riéndose, porque salí a cantar delante de él en un evento de educadores, me temblaban las barbas, y entonces dije "estoy muy nervioso porque es muy difícil cantar delante de quien me enseñó a pensar". Él me miró e hizo así… muerto de risa. Él era… no le pidieras que entonara el himno nacional, pero él sentía, era muy capaz de aprehender unos versos.

P. La verdad es que Fidel ha sido en términos de criterio como un padre para muchos de nosotros. Vamos a venirnos más a hoy en día. En el prólogo Silvio dice que tu obra es existencialista. ¿Te ves así? El existencialismo, incluso el humanista, desde el marxismo ha sido muchas tachado incluso directamente de contrarrevolucionario. Para serte sincero, más que existencialista, y tal vez se deba a la generación en la que vivo, en la que la izquierda ya no tiene la URSS, yo te veo más melancólico que existencialista. Melancólico no de una época, sino de una cierta forma de ver y hacer.
V. En el entorno en que lo dice Silvio, como habla en el prólogo de Créeme, dice que soy un hombre de acción, que me salen canciones épicas y líricas, siempre con un viento épico rondando. Tan es así que en una canción que parece de cuna, se llama Entró Pidiendo Permiso, la primera canción que yo compuse a Aurora, un verso dice "andando el tiempo se fue / acostumbrando a mi abrigo / y al cabo ha ocurrido que se ha acuartelado conmigo". Estoy hablando de un cuartel como para defendernos. O la misma canción Créeme… soy épico. Lo dice Silvio, lo dice Guillermo… en ese sentido debe decir Silvio que soy existencialista.

P. Precisamente por eso decía que en el panorama actual, tanto lo que veo en España como lo que desde España veo en Latinoamérica y Centroamérica, que es como ese extrañamiento de las formas de lo que tradicionalmente nosotros entendíamos por la Política en mayúsculas. Esto conecta con la siguiente parte, que es la situación política, ideológicamente hablando, de Latinoamérica. ¿Cuba como se desenvuelve? A eso me refería con esa melancolía de tus letras, a que esa epicidad, es más un deseo que… lo que hay en la calle.
V. Yo sigo siendo épico, no me cabe otra. ¿Y qué pasa? La épica también tiene una mística, que vi toda mi historia, y de haber visto en trabajos voluntarios a Ché Guevara y otras personas, de haber vivido esos años iniciales… e iniciáticos de la Revolución. Yo creo que esa mística sí anda perdida, y no obstante con toda la mierda que hay en este planeta por convertir a los países en empresas y a los ciudadanos en esclavos… parece una película de ciencia ficción pero es lo que hay, la creación del Estado Islámico, la manutención de las maras, la creación de estos animales que están en Venezuela dándole candela a la gente… ¿qué cosa es eso? ¿qué oposición es esa? Todo esto, ¿qué es eso? Eso son los que sobran. Se te acaban las mejillas. Entonces, yo creo en esa épica, en esa mística, y creo que el mundo está al borde de un estallido. Ahora mismo, hoy por la tarde, Trump ataca Nicaragua también. Venezuela, ahora con Cuba, ¿cuántos frentes va a abrir para limpiar las cagadas internas de EEUU? ¿Hasta dónde vamos a permitir que eso ocurra? Y no me digan, no me hablen de tranquilidad y paz. Yo quiero paz. Pero los muertos tienen que ponerlos otros. No siempre podemos ser nosotros.

P. El año pasado se celebró en Caracas la Convención de Países No Alineados, y uno de los temas que menos se trataron fue precisamente afrontar de manera pragmática el enfrentamiento con Estados Unidos. Por las noticias de últimos días, ¿el gobierno cubano ha dado una respuesta en firme?
V. En firme sí, o sea, vayan a la mierda. Nosotros no vamos a enfrentarnos militarmente a los EEUU, porque además les vamos a ganar, ellos lo saben. Ha habido ataques en todos lados, pero cuando hay tres bolsas negras que les llegan se cagaron. Porque son cobardes. Lo que pasa es que el que invade no está dispuesto a morir. El que se defiende, el invadido, está dispuesto a morir.

P. ¿Cuánto tiempo estuviste combatiendo?
V. Yo no estuve combatiendo, estuve cantando en el frente de combate. La guitarra venía en el blindado, decían "coño, está Silvio Rodríguez aquí", "¿qué coño va a hacer Silvio Rodríguez aquí?". Hasta que no cantaba nadie creía que era Silvio. Estamos hablando del año '76.

P. ¿Qué es más difícil, luchar o construir?
V. Construir, construir es todos los días. Es el trabajo de hormiguita, incluso donde tienes compañeros con los que te has jugado la vida y no estáis de acuerdo y hay que conversar, no hay que pelearse. No hay una única opinión de cómo queremos que sea la sociedad cubana. Al principio estaba mucho más claro, porque era contra Batista. Era el asesino mayor, pero hay un cambio completamente diferente de generación, de política… Ahora con Trump las fuerzas más ortodoxas de Cuba, dentro de los revolucionarios cubanos se trancan.

P. Para terminar. Tu proyecto, Canto de Todos, ¿sigues en ello?
V. Sí, realmente es un proyecto que salió de la necesidad de las cosas que fui viendo a finales de los '90, encontrando a gente nueva. A finales de los '80 cuando se acabaron las dictaduras, los golpes militares… pero no se resolvió ningún problema. Aunque hubo un cierta apertura. Los viejos, las generaciones más luchadoras de los años '70, estaban un poco como que fuera de onda, y los nuevos estaban sin brújula, no eran conocidos. Como yo iba moviéndome, este me daba un disco, este otro, y como siempre hay una radio, esos casetes de entonces o esos cd's los fui llevando de radio en radio, haciendo una red. Todos debían tratar de encontrarse entre sí. Canto de Todos, como la canción de Violeta Parra: canto de todos / que es mi propio canto. Y ahí estan Atahualpa Yupanqui, ahí está Violeta Parra, pero no es latinoamericano sino iberoamericano. ¿Por qué? Porque España y Portugal son las más jodidas de Europa y son las madres patrias nuestras. España, con todos los países que significa España y Portugal con lo que es. Siempre la gente habla del colonialismo pero yo digo: sí el colonialismo fue terrible, pero nos dejó algo, un arma que no tiene Europa, nos dejó el idioma. Nosotros nos entendemos, carajo. Cuando dos trovadores se encuentran empiezan a conspirar. ¿Y dónde cantan los trovadores, en el Olympia de París?

P. En la primera esquina que encuentran.
V. Exactamente, son gente de pueblo, y eso es importante. El que no sabe escribir, te oye. Y escucha también a Goytisolo, a Alberti, a Celaya… hay gente en Cuba que no tenía tiempo de haber leído a los españoles y de pronto Serrat fue como qué, podían escuchar a Hernández y a Machado. Hasta qué punto el trovador es capaz de mover todo eso. La poesía o encuentra la música o no sirve como canción.

P. Te voy a decir una última frase, que atribuyen a Paco de Lucía, supongo que te sonará. Cuando le preguntaron si él era de izquierdas o derechas, él decía que no sabía de política, sólo de guitarra. Pero que en la guitarra la mano izquierda piensa… y la derecha ejecuta.
V. (Risas) Ah, eso es muy bueno, muy bueno.