Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas

viernes, mayo 24, 2024

Presentan libro de la editorial de Silvio Rodríguez con materiales inéditos sobre la Nueva Trova cubana: Donostia 26 de mayo y Bilbao 4 de junio

 


Cubainformación.- “La Habana, día de un año”, título de la canción de Silvio Rodríguez, también lo es del libro, recién salido de la editorial Ojalá, ligada a los estudios del trovador, escrito por la investigadora cubana Patricia Ballote Álvarez, quien realizará sus primeras presentaciones fuera de la Isla en el País Vasco: en Donostia (San Sebastián), en la librería Re-Read, el próximo domingo 26 de mayo, a las 18:00; y en Bilbao, el 4 de junio, en la Librería de Deusto, a las 18:30.



La Habana, día de un año: A más de medio siglo del nacimiento de la “Nueva Trova” / Libro de Patricia Ballote


Por Syara Salado Massip y Graciela Ramírez / Resumen Latinoamericano-Cuba.


“Este cúmulo de memorias se transforma en una nueva memoria, irónicamente desde un hecho que muchos hemos vivido y cada cual recuerda un pedacito“. Así describió Silvio Rodríguez el libro de Patricia Ballote Álvarez presentado recientemente en el Museo de la Música de La Habana.


Con el sello de la Editorial Ojalá, rememora la noche del 19 de febrero de 1968 en Casa de las Américas,  cuando tres jóvenes poco conocidos ofrecieron el mítico concierto que marcaría no solo esa fecha en el intenso calendario cultural, sino un antes y un después en la música cubana y latinoamericana.


Aun retumba en la mística que guardan las paredes de la sala Che Guevara y marcó subjetivamente el nacimiento de la Nueva Trova. “Una de las virtudes que tiene un libro como este es armar ese rompecabezas, juntar todos esos pedacitos y hacer una visión más abarcadora, más justa en definitiva, es una de las virtudes que tienen libros como estos y este en especial.” Afirmó Silvio con un brillo especial en la mirada.


La Habana, día de un año” título de la canción de Silvio y  del libro con el que Patricia Ballote debuta como investigadora y escritora, nos vuelve a situar en aquella sala abarrotada de jóvenes, sentados hasta en los pasillos, que se deleitaban al escuchar las letras y la música de las canciones de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Noel Nicola. En el que también cantaron tres jóvenes que estaban entre el público: Martín Rojas, Eduardo Ramos y Vicente Feliú.


Lo que comenzó hace algunos años como tesis de licenciatura de la joven escritora, se convirtió en la primera escritura de los textos que aparecen en el libro. La admiración de la autora por esa generación, por la Nueva Trova, por lo que esta significa, el concepto que la rodea y por ser un movimiento que aunque tenía grandes precedentes, tomó vuelo para instalarse  en la historia de la música cubana.



Una minuciosa reconstrucción de lo que ocurrió y nació ese día marca el concierto del ´68 como el nacimiento de la Nueva Trova que brotó naturalmente, con la iniciativa de un grupo de creadores que pensaron en colectivo convirtiéndolo en masivo. A la memoria de Haydeé Santamaría y en honor a lo que significa la Casa de las Américas para la cultura de todo un continente dedicó la joven escritora cubana el texto que fue presentado recientemente en el Museo de la Música de Cuba, que llenó la sala, algunos de ellos protagonistas de aquella noche singular, como Silvio. Entre amigos, familiares y seguidores de la Nueva Trova Patricia Ballote confesó:


 “Es también una oportunidad de compartir historia con mi niño, si hubiera sido unos años atrás entonces no hubiese sido posible pero sobre todo porque su presencia de alguna manera me salva de esas ausencias sensibles y me obliga a preguntarme algo que no me había planteado antes, que es cómo él heredará entonces este pedazo de historia que estamos presentando“.


“Los testimonios aquí recogidos comienzan hoy un nuevo viaje no como dato único sino como múltiples historias que irán de mano en mano reavivándose, entretejiéndose, fortaleciéndose, se transformarán y se esparcirán como esporas. Propiciar ese ir y venir ha sido un poco el propósito de estas páginas (…) pensar que a partir de esta publicación otras personas se puedan reconocer en estas imágenes, quizás otras personas recuerden que estuvieron allí y me gusta pensar que este es tan solo el primero de otros relatos que vendrán”.




En las palabras introductorias del libro, que cuenta con  fotos y poemas inéditos, Patricia expresa: “Ese día, en esa sala (todavía sin bautizar con el nombre del Che y donde aun no se había sembrado el Árbol de la vida, con el que varias generaciones luego la identificarían) nacía un fenómeno creativo de enorme alcance, que iba a fundir de una forma desconocida hasta entonces poesía, música, épica, amor, tradición y ruptura. No lo sospecharon ni los propios protagonistas. Tampoco los asistentes, ni los estudiosos y críticos del momento”.

Una escueta Nota de Prensa de Casa de las Américas, sin otro recurso de publicidad emitida dos días antes del concierto, cuyo facsímil se incluye en la introducción, y se conserva en el archivo de Casa, decía: Descarga Musical del Centro de la Canción Protesta Casa de las Américas. "El próximo lunes 19, a las 9 pm el Centro de la Canción Protesta de la Casa de las Américas, ofrecerá una DESCARGA MUSICAL, que estará a cargo de Pablo Milanés, Noel Nicola y Silvio Rodríguez. Casa de las Américas, Febrero 17 de 1968, Año del Guerrillero Heroico.”

Cincuenta y cinco años después, la joven autora evoca en su libro “la significación que tuvo aquel 19 de febrero desde distintos puntos de vista  Sus connotaciones en la vida de cada uno de aquellos creadores nóveles y en la de tantos jóvenes que se sintieron representados por ellos, sus vínculos con una época de particular intensidad histórica, cultural y política para Cuba y el mundo, y su papel en la germinación de un movimiento artístico que después se reconocería como de especial trascendencia nacional e internacional. Este hecho pasó inadvertido como muchos otros que fueron ignorados en su día y después marcaron la memoria colectiva de toda una generación”. Y nos deja con la palabra profunda de Roberto Fernández Retamar que transcribimos a continuación:

…Los símbolos que ellos hicieron                                            

No tenían Libro: los que hicieron las cosas                           

No tenían nombres, o al menos sus nombres                      

No los sabía nadie. Las fechas que llenaron                 

Estaban vacías como una casa vacía.                                     

…El viento inmenso que lo afirma barre las montañas  y los llanos 

Donde los que no tienen nombre,

O cuyos nombres no conoce nadie todavía,              

Preparan en la sombra llamaradas                                       

Para fechas vacías que veremos arder.


Nota de la redacción: El libro se encuentra a la venta en el Museo de la Música, si aún no lo tienen corran a buscarlo antes que se acabe. Es una belleza de la primera a la última página.

Fotos: Syara Salado Massip.

Patricia Ballote habla de su libro sobre el primer concierto de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola


Por Javier Larraín | 14/05/2024 | Cultura



Fuentes: Rebelión

La Habana, día de un año es el título del libro de la joven escritora cubana Patricia Ballote, quien reconstruye los pormenores del ya mítico concierto de Silvio, Pablo y Noel en la Sala Che Guevara de Casa de las Américas, en febrero de 1968, que para algunos estudiosos devino en el hito fundacional de lo que en un lustro pasaría a llamarse Movimiento de la Nueva Trova (MNT), cuyo impacto en la arena cultural de nuestra América vivimos hasta hoy. 

Presentado la pasada semana en el Museo Nacional de la Música, en la ciudad de La Habana, en palabras del propio Silvio: “ese cúmulo de memorias se transforma en una nueva memoria. Y, lógicamente, de un hecho que muchos hemos vivido, cada cual recuerda un pedacito. Y una de las virtudes que tiene un libro como este es armar ese rompecabezas, juntar todos esos pedacitos y hacer una visión más abarcadora, más justa en definitiva, porque cada cual lo que hace es recordar lo que vio. Pero tú estás allí y ves la cabeza de uno; yo veo la cabeza de otro. Y cada cual ve el pedacito que le toca. Y esa es una de las virtudes que tienen libros como este, y que creo que tiene este muy especialmente”.   

Para hablar de su trabajo investigativo, así como de los aportes de La Habana, día de un año, texto que ya resulta imprescindible para los estudiosos de la canción cubana y de habla hispana, nos comunicamos, en exclusiva para Correo del Alba, con la autora.

¿Cómo está estructurado La Habana, día de un año? ¿Cuántos capítulos tiene?

El libro tiene tres capítulos. El primero está dedicado a contextualizar lo que era el mundo en 1968. Si bien en cualquier hecho el contexto es fundamental, en este caso es especial porque hay como un espíritu de época muy marcado. Por eso trato lo que era el mundo en 1968, la canción de autor, lo que estaba pasando, por ejemplo, en Chile con los hermanos Parra, en España con Aute, entre otros. 

Un segundo capítulo contextualiza el panorama musical cubano y algunos antecedentes como el Encuentro de la Canción Protesta de agosto de 1967, que viene a ser como el antecedente más directo del concierto de Casa de las Américas.

Finalmente, el tercer capítulo que se centra en lo que es el estudio del concierto de febrero de 1968. Es una reconstrucción donde incluyo criterios míos.

En su labor investigativa, ¿pudo contar con la ayuda o testimonios de algunos de los protagonistas de esta historia?

Dentro del relato voy incorporando las opiniones y los testimonios de personas que estuvieron presentes en el concierto ya fuera como protagonistas, como Eduardo Ramos, Vicente Feliú y Silvio Rodríguez; y el de otros que eran estudiantes y que hoy son personalidades reconocidas, pero que en aquel momento asistieron y se acuerdan y dejaron su relato de lo que significó para ellos ese momento.

La autora (al fondo a la izquierda) en la presentación del libro, La Habana, mayo de 2024.


Sin lugar a dudas, uno de los protagonistas principales, por lo que sería su proyección en el tiempo, fue Pablo Milanés. ¿Pudo recoger su mirada al respecto?

Si bien en el caso de Pablo Milanés no pude obtener su testimonio directamente, está incluido porque él en muchos libros, entrevistas, sitios web y publicaciones habló de alguna manera de ese concierto y de lo que le significó Casa de las Américas. Así que no se queda huérfano de su criterio, porque afortunadamente encontré testimonios suyos al respecto.

¿Hay otra particularidad que quisiera destacar del libro?

En general, esa estructura que señalé del libro está hilvanada con pequeños fragmentos biográficos. También tiene un diseño revistero, relajado, para que puedan abrirlo y a lo mejor entretenerse leyendo esos fragmentos biográficos de quienes eran ellos hasta el día del concierto.

Luego hay citas, como mismo se hace en las revistas, que destacan lo que se habla y enriquecen el contexto de que vengo hablando.

Perdón, pero, ¿puede identificar quiénes son “ellos” (los de las reseñas de vida)?

Los seis que se hicieron presente ese día: Silvio, Pablo, Noel, Eduardo, Vicente y Martín Rojas.

Formalmente el MNT fue fundado en 1972, ¿reconoce en el concierto de 1968 el punta pie inicial de lo que ha definido en el subtítulo “una nueva trova”?

Justamente una tesis del libro viene a ser esa. Es decir, que si en 1972 se fundó el movimiento “con mayúsculas”, fue aquel otro día, en esa sala de Casa de las Américas, donde nació al menos simbólicamente. Yo digo que en 1968 se hizo público como expresión generacional.

Una cosa que me ayuda a reforzar la idea que planteo es, por ejemplo, que no termino en el tratamiento del tema con el día del concierto, sino que hago como un brevísimo repaso por la prensa hasta el año 1969, donde ya se ve que en periódicos se referían a ellos como un “movimiento”.

¿“Movimiento” a secas o con algún apellido?

No tenían un nombre definido todavía, aunque había gente que ya los asociaba con trova.

Una imagen de un periódico que utilizo en el libro resulta toda una reflexión acerca de la nueva canción en Cuba, en que ellos mismos sí se definen como un “ismo”. Es una reflexión interesante, porque aunque estamos viendo que en el año 1968 eran prácticamente unos completos  desconocidos, a raíz de ese concierto se da ese salto para que pasen a ser vistos ya como un movimiento, como miembros de una misma expresión generacional.

¿Eran efectivamente tan desconocidos Silvio, Pablo y Noel en esa época?

Silvio era una figura un poco más conocida, pero Noel era desconocido. A Pablo se le conocía en los ambientes de los clubes nocturnos y del feeling.

MÚSICA │ «Cuba va», canción compuesta por Pablo, Noel y Silvio en el año 1970.

A la luz del tiempo, ¿podríamos decir que esa jornada significó un antes y un después en la canción cubana?

Sí y en el libro juego un poco con eso. Hay un poema de Roberto Fernández Retamar que aparece citado en la introducción y que habla de cómo la Historia la hacen personas que no tenían nombres y que van llenando fechas vacías en los almanaques, fechas que luego vimos arder. Yo juego con eso, ofrezco varias lecturas del porqué en esos días el concierto no fue recogido por la prensa ni reseñado, no contamos con un testimonio de la época.

¿Y cuál sería la explicación de esto último?

La explicación más certera pudiera ser que en aquel entonces eran unos muchachos sin nombre llenando una fecha vacía que vimos arder con el paso de las décadas y con el desarrollo posterior del movimiento que ellos gestaron: la Nueva Trova. En otras palabras, es la propia historia de la Nueva Trova lo que permite hoy, a la luz de 55 años, decir que ese fue un hecho fundacional. De no haber pasado todo lo que sucedió después, ese concierto hubiera sido un hecho efímero.    

¿Qué novedades podrán encontrar las aficionadas y los aficionados a la trova cubana en La Habana, día de un año?

Además de las fotografías inéditas y de los testimonios mencionados, me gustaría decirte que durante la investigación encontré una serie de poemas inéditos de Noel Nicola y hay uno que publico y da cierre al primer capítulo, un poema escrito en 1969 y que resume y menciona de modo genial todo lo que era ese momento. Lo bonito es que fue escrito en esos años, no es lo que a la luz de hoy podemos decir. De hecho, me parece súper curioso, así que lo he digitalizado y está publicado como como el facsímil del documento original, que tenía la viuda de Noel.

La casa editora es Ojalá, el sello de la Oficina de Silvio Rodríguez. ¿Cómo fue contar con su colaboración?

Fue una experiencia privilegiada contar con los testimonios de Silvio. Cada vez que iba encontrando alguna nueva pista pude tenerlo a mano, hacerle preguntas y que me contara desenfadadamente lo que recordaba.

En ese sentido, destaco lo relacionado con el programa de televisión Mientras tanto –conducido por Silvio– y ciertos antecedentes que rodeaban al concierto y polémicas que siempre ha habido en torno a la figura de Silvio, pues me dedico un poco a ir aclarando cómo se fueron sucediendo esos hechos.

¿Cómo qué polémicas?

Por ejemplo, gracias a la revisión de material de periódicos de la época logré –incluso fue un detalle que le pude aportar al propio Silvio– determinar desde qué fecha y hasta qué fecha salió al aire Mientras tanto. Esto porque una de las cosas que leí en cierto momento es que ese concierto se dio precisamente porque a Silvio, con toda esa mística conflictiva que lo perseguía en ese entonces, Haydée Santamaría le abrió las puertas de Casa de las Américas ya que supuestamente lo habían botado del Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR), cosa que no fue exactamente así porque el concierto fue el día 19 de febrero y Mientras tanto estuvo al aire hasta marzo de 1968. Se aclaran ciertos mitos en torno a esa etapa.

¿Hay algún hecho, anécdota, un dato o algo que le haya sorprendido a usted misma mientras llevaba a cabo la investigación?

Tendría que decir que el primer dato sorpresa fue descubrir que el concierto había sido el lunes 19 de febrero y no el domingo 18, como se había dicho tantas veces (incluso se había llegado a celebrar como 18 de febrero).

¿Y cómo llegó a confirmar eso?

Fue resultado de haber consultado a la prensa. Logré localizar dos notitas muy pequeñitas en dos periódicos que anunciaban el concierto: una un día antes y otra del mismo día. Ambas aparecen en el libro.

¿Alguna otra sorpresa?

Otra gran sorpresa que tuve, porque yo realmente rastreé todos los archivos fotográficos que sabía que existían, de revistas que incluso desaparecieron, de periódicos antiguos, fototecas, en fin… fue hallar casi 40 fotografías inéditas del concierto, las que pertenecían a la revista Cuba; en el libro compartí cerca de una docena. Eso fue, como te imaginarás, una súper sorpresa, porque incluso ya había entrevistado a personas y tuve que volver a sus casas, cual detective, a enseñarles las fotografías para ver si identificaban a alguien más.

¿Qué “pistas” dieron esas fotos? ¿Se pudo identificar a otras y otros asistentes?

Podemos ver que se trata de una sala abarrotada de público, porque afortunadamente hay fotos del público. Hablamos de la Sala Che Guevara, que es enorme, que estaba repleta, con muchachos sentados hasta en el piso.

Lo curioso fue que a las únicas dos personas que pudimos identificar gracias a esas fotos no recordaban haber estado en el concierto. Y eso es hasta irónico o paradójico, tiene su gracia, porque les enseñé su foto y me decían: “sí, soy yo, pero en aquel  momento yo…”.

¿Quiénes eran esas personas y qué dijeron?

Uno es el músico Héctor Angulo, quien me dijo: “es que en aquel momento yo trabajaba transcribiendo las canciones que llegaban al Centro de la Canción Protesta, las llevaba a partituras…”. 

La otra es la editora Virgen Gutiérrez, que tampoco se acordaba de haber estado. Aunque, claro, en ese tiempo era la pareja del poeta Luis Rogelio Nogueras (Wichy), así que tenía toda la lógica que hubiera asistido ese día al concierto.

Para terminar, ¿dónde se puede adquirir La Habana, día de un año?

Se puede comprar en la librería Rayuela de Casa de las Américas y en su sistema de librerías, en el Museo Nacional de la Música, y pronto en otros espacios culturales del país.

Título: La Habana, día de un año
Autora: Patricia Ballote Álvarez
Género: Música
Edición: Ojalá, 2024
Páginas: 131


Javier Larraín. Jefe editorial.

*Cortesía de Correo del Alba – https://correodelalba.org

domingo, junio 30, 2019

“Componer por componer, cantar por cantar, son cosas que nunca he entendido”

.
  •  
  •  
  •  





Silvio Rodríguez: “Componer por componer, cantar por cantar, son cosas que nunca he entendido”

Libro rastrea los orígenes del canto del músico cubano.
Antes que la guitarra llegó el pincel. Con el pincel y más aún con la plumilla Silvio Rodríguez dibujó historietas de corte humorístico en la revista Mella, órgano de la Asociación de Jóvenes Rebeldes primero y de la Unión de Jóvenes Comunistas después, durante parte de los años 1961 y 1962.

Lee también: Óleo de mujer con sombrero: cuando Silvio Rodríguez interpretó a Marc Chagall

Lo cuenta Silvio: que levante la mano la guitarra (2003, Letras Cubanas), de Víctor Casaus y Luis Rogelio Nogueras, un libro que examina los fundamentos del canto del trovador cubano.
Entonces —relatan Casaus y Nogueras— estaba mucho más flaco y pálido que ahora y usaba unos espejuelos horribles. Estudiaba con devoción las viejas colecciones de historietas que existían en la revista y tenía un maestro en el oficio: el creador del personaje de Pucho, del dibujante Virgilio Martínez; que había confundido durante años a la policía de Batista firmando las satíricas meadas antidictatoriales de su perro con el enternecedor seudónimo de Laura.
Fue el momento en que apareció la guitarra.
“Cuando trabajaba allí —relata Silvio Rodríguez—, en la revista Mella, aprendí los primeros acordes de la guitarra con el compañero Lázaro Fundora. A los 16 años recomencé el piano, pero tuve que volver a dejarlo porque fui llamado al Servicio Militar. Entonces me compré una guitarra, que es esa que ves allí colgada en la pared. En el Ejército conocí a Esteban Baños, con quien aprendí un poco más de la guitarra. A partir de ese momento no abandonaría más el instrumento”.

Lee también: El decreto que vuelve a movilizar el arte en Cuba

Aunque Silvio ya no dibuja de manera profesional, no en pocas de sus canciones hay referencias a su “ojo plástico”.
Su vocación por el dibujo aparece explícitamente en algunas de sus canciones, como: “El pintor de las mujeres de soles”, “Josah, la que pinta”, “Terezín”, “Óleo de mujer con sombrero”:
En 1976, Silvio Rodríguez se hizo acompañar únicamente de una guitarra y su voz para interpretar "Óleo de mujer con sombrero" frente a las cámaras de la televisión sueca. Esta es la historia de ese tema inspirado por el pintor ruso Marc Chagall: https://goo.gl/mwHPob
Posted by Culto on Friday, July 13, 2018

Los materiales de la canción

“La primera canción que hice se llamó ‘Saudade’, un bolero muy triste sobre un amor que me tenía muy inseguro, muy indeciso”, cuenta el trovador en Silvio: que levante la mano la guitarra.
Luego sigue: “Después vino ‘La cascada’, que hablaba de una mujer con un pelo muy largo que se bañaba en un río; luego ‘Atavismo’, que empezaba diciendo algo así como esto: ‘El indio tendido en el bosque miraba una estrella que le parpadeaba’…”.

Lee también: Silvio Rodríguez, marzo de 1990: retrato de una época

Según el cantautor, “la canción se hace sufriendo”.
“Por muy alegre que sea la canción, uno la sufre siempre. La canción se hace en medio de una agonía tremenda”, añade.
El documental Sobre la canción política (1976), de Bernabé Hernández, parece darle la razón:
Ceñida específicamente al movimiento de la Nueva Trova de Cuba, la canción de Silvio Rodríguez tiene un precedente claro para los autores de Silvio: que levante la mano la guitarra: la trova tradicional, “ese fenómeno artístico de importancia dentro de la cultura popular cubana, popularizada por Corona y Sindo Garay”, escriben.
La guitarra parece ser el pegamento, el punto de unión.

Lee también: Silvio Rodríguez: “En algunos sentidos, Fidel Castro sigue vivo”

Casaus y Nogueras anotan: “El arte que desarrollaron hombres con recursos económicos como Lecuona, está ligado al piano, instrumento costoso y de salón. Los trovadores tradicionales, hombres humildes que vivían una bohemia trashumante, solo podían llevar con ellos un instrumento pequeño y al mismo tiempo de riquísimas posibilidades sonora, como la guitarra”.
Y ceden la palabra a Silvio Rodríguez: “El contacto de la Nueva Trova con lo latinoamericano indígena le ha incorporado elementos que difícilmente se observan en la trova tradicional. Estructuralmente hay amplias diferencias: antes se trabajaba con estructuras más rígidas que ahora. Esto es un fenómeno que se ha ido dando poco a poco en todo el mundo: estructuras más flexibles, más cómodas. En cuanto al texto también hay diferencias. Nunca la canción cubana ha reflejado tan diversa y extensamente los contenidos revolucionarios”.

Lee también: Patria o muerte: a un año de los Rolling Stones en Cuba

Según el músico, “abordar problemas sociales históricos y filosóficos es una característica muy subrayada de la Nueva Trova; esto se ve solo aisladamente en la canción anterior. También en la canción romántica ha habido cambios: a veces se reflejan relaciones más justas respecto a la mujer, que ya no es solo admirada por su belleza sino también por su integridad revolucionaria. En fin, las diferencias consisten en que cada tiempo tiene su sonido, su lengua, su trova, porque cada tiempo tiene fisonomía propia”.
Continúa diciendo que: “Lo que se ha llamado nueva canción —y que prefiero llamar Nueva Trova— es, formal y técnicamente, un producto de los años que vivimos. No creo que pueda decirse que es la expresión acabada de la Revolución; pero sí la expresión del hombre de esta época, que es revolucionaria. Somos hombres de transición y todos los combates de este período están en la Nueva Trova. Esto nos dice que las cosas están cambiando. Es la primera vez que en nuestro país lo ideológico y lo político juegan un papel de primer plano en los elementos de una canción. En las canciones que integran la Nueva Trova, el pueblo a veces puede reconocer su camino, sus emociones, la conciencia que la Revolución, ese gran generador, ha desarrollado en todos”.

La música de la madre

En otro pasaje de Silvio: que levante la mano la guitarra, Rodríguez habla de su lírica y revela que muchas de las imágenes que proyecta en sus canciones corresponden a un período de su vida que se extiende entre los 10 y 12 años.

Lee también: Pedro Lemebel y Silvio Rodríguez: historia de una confusión

“Mi familia —relata—, que se había trasladado a La Habana, volvió a San Antonio de los Baños, mi pueblo natal. Gané entonces una libertad nueva, tuve una serie de aventuras distintas que fueron muy importantes para mi formación, y mi vida transcurrió con menos prisa, con mucha menos prisa que en la ciudad. Como ves, no me salvo de los recuerdos, pero, ¿quién es el que se salva?”.
Tuvo un tío que tocaba el bajo, pero lo importante, desde el punto de vista musical —asegura—, fue su madre.

Lee también: Silvio después de Fidel: la nostalgia del trovador mayor

“Me dormía con canciones de la trova, se bañaba con danzones, barría con boleros y cocinaba con sones. He sido influido por Pablo Milanés. Y desde el punto de vista técnico por gente como Juan Elósegui, violista de la Sinfónica, que fue mi profesor de solfeo y de muchas cosas más. También por Leo Brouwer, indudablemente. Y por Sindo Garay, los Beatles, Beethoven, mucho Beethoven y mucho Vivaldi, César Vallejo está presente de una manera espantosa e ineludible. Y Martí y sus poemas. Y por supuesto, la Revolución en general influye mucho. Sin ella no sería lo que soy, ni pensaría como pienso”, explica el músico.

Yo no canto por cantar

Según Silvio Rodríguez, los conciertos son la comunicación más directa entre un músico y la gente.
“La TV y el radio tienen brazos más largos, pero el recital es más directo. Estás en contacto con la gente, la gente te está viendo respirar, te está viendo equivocarte, que te equivocas muchas veces, te está viendo cómo se van los ‘gallos’; está viendo que eres un ser humano”, dice.

Lee también: Hemingway en Cuba: un refugio para esconderse del mundo

Precisamente en televisión debutó el 13 de junio de 1967 en el programa Música y estrellas de la televisión de su país.
Allí cantó dos canciones, “Quédate” y “Sueño del colgado y la tierra”. El día anterior había terminado de pasar el Servicio Militar. Tenía veinte años de edad.
Años más tarde, según relatan Casaus y Rodríguez, contaría: “Un productor se me acercó un día a darme este consejo: ‘Muchacho, con el ángel que tú tienes, serías una estrella en un par de meses si no cantaras canciones tan raras’. No recuerdo lo que le respondí, pero sí sé que ni siquiera en ese momento me interesaba ser ‘estrella’”.

Lee también: Libro cuenta la historia de Cuba después de la llegada de Fidel Castro

Según el músico cubano, “la canción se debe poner en contacto directo con su realidad, debe comunicarse con los básicos intereses del hombre. Solamente esto permite establecer una ayuda recíproca entre el hombre y la canción. En ello reside, para mí, la eficacia fundamental de un canto”.
Luego remata: “Componer por componer, cantar por cantar, son cosas que nunca he entendido”.

viernes, abril 07, 2017

Con Silvio:Cita dedicada al talento,al trabajo y a la entrega


Es la primera de las ocho obras que Ediciones La Memoria -sello perteneciente al Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau- propone para esta edición de la Feria Internacional del Libro Cuba 2017.
Presentación dellibro Las crónicas de Segunda Cita en la Feria Internacional del Libro.
Junto a Silvio, el periodista Fernando Rodríguez Sosa, autor de diversos proyectos literarios; Víctor Casaus, director del Centro Pablo, y Marlem López, esposa del profesor universitario y escritor Guillermo Rodríguez Rivera, autor del libro.
Por IRENE IZQUIERDO

Fotos: RAFAEL FERNÁNDEZ ROSELL/ACN

No fue una segunda cita, sino un encuentro imprescindible, para medir cuánto tenemos y cuánto nos falta para hacer del debate una acción más cercana, la presentación del libro Las crónicas de Segunda Cita, de Guillermo Rodríguez Rivera,  en la sala Nicolás Guillén de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña

Es la primera de las ocho obras que  Ediciones La Memoria  -sello perteneciente al Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau- propone para esta edición de la Feria Internacional del Libro Cuba 2017. Aunque vale aclarar que en el stand C-5-B del recinto ferial, los amantes de la buena literatura tendrán una veintena de propuestas.

Luego de ponderar el avance que ha significado el surgimiento de las nuevas tecnologías para contribuir al debate y al intercambio, Silvio Rodríguez,  dijo que “los debates que había en  la primera década de la Revolución en la prensa, hoy están sucediendo en la web; lamentablemente somos pocos los que tenemos acceso a estos debates que son tan importantes para mantener el  espíritu activo abierto, activo; la mente funcionando en muchas direcciones.

Presentación dellibro Las crónicas de Segunda Cita en la Feria Internacional del Libro.“De cierta manera –agregó-, este libro viene a paliar esta deficiencia informativa que tenemos, porque pone al alcance de muchos de los que tengan acceso a él algunos artículos, algunos debates  que se realizaron en Segunda Cita, en este caso a partir de propuestas muy intensas, muy inteligentes, como nos tiene acostumbrados Guillermo Rodríguez Rivera, ese poeta, pensador, polémico –siempre ha sido polémico-; eso es lo mejor que tiene este libro: pone al alcance de la gente cosas que nuestro pueblo, que está acostumbrado y necesita mucho el debate, que circulen las ideas y debatirlas, va a tener acceso a esos debates”.

Por su parte, Víctor Casaus, director del Centro Pablo, se refirió a que esa tarde hacían dos actos de homenaje: uno a la existencia de este libro y otro a la existencia del blog Segunda Cita, que en poco tiempo cumplirá siete años, con cinco millones de visitas de personas de todos los continentes.

“Queremos reconocer, felicitar y agradecer esa gestión, liderada por Silvio, de crear un espacio de debate, de reflexión, de búsqueda de solución de los problemas, o al menos, de conocimiento de los problemas, tanto  en el ámbito internacional, como en el nacional; en este último es ya una necesidad perentoria, casi  impostergable, y este blog es un instrumento  para que quienes queramos, podamos precisamente participar de alguna manera en la búsqueda de soluciones a tantos problemas  acuciantes  que tenemos.”

Se refirió  a que en  tres proyectos de los muchos que hace Silvio, hay una entrega de generosidad de talento extraordinaria. Son Segunda Cita, la Gira Interminable, que va por su concierto número 80, y también estás su obra discográfica, que ha tenido esa reciente y hermosa expresión en  el disco Amoríos.  “Esta tarde –concluyó- se dedica al talento, al trabajo y a la entrega.

Marlem López, esposa de Guillermo Rodríguez Rivera, leyó las palabras de este como autor del libro. Refirió acerca de su trayectoria como periodista. “Quien lea lo que escribo, aunque sea un poema de amor, advertirá que, de periodista mantengo el gusto por la realidad de todos los días, por esa historia que irá a los libros, pero que ahora transcurre ante nuestros ojos, junto a lo menos trascendente, y mi espíritu polémico ante lo que creo que no está bien…”.

Presentación dellibro Las crónicas de Segunda Cita en la Feria Internacional del Libro.
En la sala Nicolas Guillen donde se presento el libro
Silvio lo firma a diversos admiradores
En la sala Nicolas Guillen donde se presento el libro Silvio lo firma a diversos admiradores

Dijo que no recuerda si fue Silvio quien le invitó a colaborar en su blog. “En verdad, él me pidió que prologara una hermosa edición de la Editorial Planeta de los textos de sus canciones. Ahí volvió a hacerse cotidiana la vieja amistad y le mandé a su blog , cuando la tuvo –de eso hace ya unos años- los artículos con los que valoré la ofensiva revolucionaria de 1968, y que son los que inician este libro.

“Después de aquellos cantantes que admiré en mi adolescencia, Silvio Rodríguez había venido a ocupar el lugar que tuvieron ellos, sumándole un componente inesperado por aquellos tiempos: el compromiso con una Revolución que los dos habíamos visto nacer, y el invariable amor por la poesía.

“A veces me han preguntado por qué no tengo un blog, y siempre respondo que sí lo tengo. Mi blog es Segunda Cita. Ello se debe a que casi nunca su director y yo tenemos opiniones enfrentadas. El secreto está en esas coincidencias que fue armándola vida.

“Cuando Víctor Casaus, otro cómplice generacional, ideológico y poético, me pidió que reuniera para editar lo que he escrito para Segunda Cita, imaginé que ello no alcanzaría para un libro, pero cuando Patricia Bayote Álvarez, trabajadora de los Estudios Ojalá, me hizo en invalorable favor de reunir mis colaboraciones, tuve que seleccionar las 300 cuartillas que ahora les presento, o mejor, les presentaron sus editores Silvio Rodríguez y Víctor Casaus.

“Yo, Guillermo Rodríguez Rivera, apenas les hago llegar estas líneas, que como mis rodillas me lo impiden, tiene la bondad de leerles Marlem López León, mi mujer, gran amiga que todos los días me libra un poco de la muerte”.





lunes, abril 30, 2007

Silvio en Chile(I)

Silvio: Memoria trovada de una revolución
Joseba Sanz
La madrugada del 11 de septiembre de 1973 el Ejército chileno dio un golpe armado derrocando al Gobierno democrático de la Unidad Popular. Al mediodía Salvador Allende dirigió un mensaje al pueblo, a través de las únicas emisoras aun leales al gobierno, que finalizo con la canción venceremos del conjunto Quilapayun. Horas después caía asesinado en el Palacio de la Moneda defendiendo la dignidad de su pueblo con un fusil ametralladora en sus manos.

Aquella noche las noticias del golpe de la Junta Fascista y del asesinato de Allende llegaron a Cuba. Silvio recibió un fuerte impacto con la noticia y, sumido en el dolor por la muerte de Allende y por la incertidumbre ante la suerte que estarían corriendo sus compañeros chilenos: Víctor, Isabel, Ángel Parra, agarro la guitarra. Recordando aquel ambiente fantasmal de niebla dura y blanca en las calles enigmáticas de Santiago, aquella ciudad acorralada por el humo y la metralla, compuso Santiago de Chile:

Hacia justo un año que Silvio había cantado junto a Víctor en el Estado Nacional de Santiago. En esos momentos Víctor se encontraba retenido en el Estadio Chile junto a muchos otros. Ángel Parra tras ser detenido podría salir al exilio gracia al apoyo internacional. Isabel Parra, Patricio Castillo y Patricio Mans, al igual que otros cantores e intelectuales chilenos lograron refugiarse en una embajada y escapar hacia el exilio. Víctor Jara seria asesinado el 17 de septiembre tras violentos torturas. El poeta Pablo Neruda murió- enfermo de fascismo como se ha dicho- aquejado de un cáncer sin solución, entre la incertidumbre y la angustia del golpe militar.

En octubre de 1973 se realizo una nueva jornada de la Canción Política, que a partir de entonces se celebraría anualmente. Se edito un disco con algunas de las canciones de los conciertos, dedicado a Salvador Allende y al pueblo chileno, con el titulo Jornada de Solidaridad con Chile. A principios del mes de octubre el Movimiento de la Nueva Trova había hecho publico un manifiesto de repulsa y condena del asesinato de Víctor Jara: "Nosotros, jóvenes artistas cubanos, que como Víctor dedicamos nuestra obra a cantar la lucha de los pueblos contra el imperialismo, reconocemos en su gesto heroico y militante un ejemplo a seguir por los que hacen del arte, aun a riesgo de sus vidas, otra arma de la revolución".

Latinoamérica seguía desangrándose por todas sus heridas: la muerte del Che, la dictadura Somocista en Nicaragua, el golpe chileno, las continúas masacres en El Salvador.
Pocos meses antes Roque Dalton había regresado a este país para incorporarse, una vez más, a la lucha de liberación nacional. Moriría asesinado el 20 de mayo de 1975.