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viernes, noviembre 25, 2022

Serrat le daría un Nobel a Chico Buarque, Silvio Rodríguez y Joaquín Sabina

FOTO: EFE / Alejandro Bolívar

El artista llegó a Argentina con su gira mundial "El vicio de cantar 1965-2022".

SE

EFE

02 de noviembre 2022, 03:00 P.

Joan Manuel Serrat afirmó este miércoles que le gustaría que le dieran el Premio Nobel al brasileño Chico Buarque, porque ha hecho las canciones más "conmovedoras"; al cubano Silvio Rodríguez, creador de "las más inteligentes", y al español Joaquín Sabina, porque es lo que a este "le gustaría".

En una multitudinaria rueda de prensa en Buenos Aires, donde llega con su gira mundial de despedida de los escenarios, un periodista dijo al cantautor que cuando Bob Dylan ganó el Nobel de Literatura, algunos fanáticos jugaron con la idea de que los próximos pudieran ser Buarque, Rodríguez o el mismo Serrat, y le consultó por las tres canciones suyas que le gustaría que sonaran en la ceremonia.

Se despedirá de Argentina con conciertos hasta el 29 de noviembre.EFE Juan
Ignacio Roncoroni.

En respuesta, el artista español, de 78 años, se mostró tajante: "A mí me gustaría que se lo dieran a tres compañeros míos: uno sin duda es Chico, porque probablemente es el colega que ha hecho las canciones más conmovedoras".


"Luego a Silvio, porque ha hecho las más inteligentes y porque es un gran ejemplo. Y después a mi amigo Joaquín Sabina, porque es lo que le gustaría", terminó entre risas de los periodistas.


Sobre los temas que sonarían en un hipotética ceremonia en la que Serrat fuera galardonado, si bien a priori se mostró renuente a contestar -"es como si me pidieras que escoja tres canciones mías, y lo haría pero necesitaría tiempo", señaló-, finalmente, y con ayuda de algunos asistentes gritando temas desde las butacas, el catalán logró seleccionar.

Esas serían "Aquellas pequeñas cosas", "De vez en cuando la vida" y "Cançó de matinada".

Tras la pregunta de qué pasaría con "Mediterráneo", su mayor éxito y considerada una de las canciones más importantes de la historia de la música en español, el artista consideró que "podría ir", aunque ironizó, en referencia a la popularidad que ha logrado ese tema, que "es como una mujer hermosa a la que le andan todos".

En otro fragmento del extenso encuentro con la prensa, Serrat consideró que algunas de sus canciones "han envejecido bien y otras han nacido bien". "Hay algunas que no resistieron el tiempo y otras que siguen absolutamente vigentes", remarcar.

"Sin duda he hecho malas canciones, canciones que podría haber prescindido de hacer, pero no tengo la sensación de haber hecho canciones de las que tenga que avergonzarme", recalcó.

Serrat llega a Argentina con su gira mundial "El vicio de cantar 1965-2022", que lo llevará primero a Rosario, el próximo sábado; a Córdoba el martes y a la propia Buenos Aires en cinco recitales que culminarán el 29 de noviembre y para los que ya hace cinco meses se agotaron las 50.000 entradas disponibles.EFE





domingo, febrero 19, 2017

En la tarde con Serrat y Silvio

Tony Raful
No hay dudas que el azar es caprichoso. Joan Manuel Serrat escribió las letras de una canción hermosa, cálida, de una ternura caminante que  endosa el amor.  El azar en la historia, el azar en la creación, el azar caprichoso que todo lo compone o descompone, artilugio del zodíaco,  nigromancia de gitanas que en un parque de Madrid te leen el porvenir, o de marquesas en sus castillos feudales alternando el tiempo cifrado del amor. Es caprichoso el azar, nadie lo yugula, es el imprevisto que cabalga en el destino. Lo aleatorio, lo que no podemos explicar lógicamente porque escapa a todo, lo súbito inesperado, las dos caras de la moneda, el último instante que todo lo cambia. Los pronósticos son erráticos, siempre hay una instancia desconocida, un albur que llega, un despropósito que niega lo acordado, el azar es caprichoso dice Serrat, es un mar encandilado, es un alba que danza en la mirada de un amor, es un ardor profano, una memoria  en el borde  del olvido, una luz que se pierde en el pecho de una mujer.
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El azar es concurrente, alberga violines y mariposas, una lengua grave de barítono delante de un reloj de arena, el lírico portento de una ciudad apresurada y tensa. El azar es neblina y luna, una perdida belleza que vuelve,  unos arabescos que dibuja esa magia que es el  mar, como dijo Borges,  ante una pareja de amantes. El azar es el sueño roto, la primavera fugitiva de un ensueño.  Joan Manuel Serrat ese formidable trovador, escribió: “Fue sin quererlo es caprichoso el azar/No te busqué ni me viniste a buscar / Tú estabas donde no tenías que estar/ Y yo pasé, pasé sin querer pasar/ Y me viste y te vi entre la gente que iba y venía con prisa/ En la tarde que anunciaba chaparrón/Tanto tiempo esperándote/ Fue sin querer/ Es caprichoso el azar/ No te busqué ni me viniste a  buscar/ Yo estaba donde no tenía que estar/ Y pasaste tú, como sin querer pasar/ Pero prendió el azar semáforos carmín/ Detuvo el autobús/ Y el aguacero hasta que me miraste tú/ Fue sin  querer/ Es caprichoso el azar/ No te busqué, ni me viniste a buscar”

El mundo gira infinito, la gravedad es un conjuro, el rocío es un destello, vivimos el instante como un madrigal,  sólo el amor nos libera en el azar, comenzamos de nuevo y el vacío es gema y llama, nenúfar o colindancia de un embeleso, ligero navío donde llevo tus ojos o tu boca como un ensalmo, la armadura sonora de tu risa,  la libélula  danzarina de la música y el fuego.

He oído nuevamente a Serrat, he quedado prendado, yo que sé bien que el azar es caprichoso, yo que vengo trazando coordenadas en el fulgor de una estrella, que he visto el rostro tiznado de la historia, sus caídas, sus desencantos, sus estelares cumbres heroicas, allí donde  el azar pone patas arriba la vida. Así debió ser el inicio, cuando el verbo inauguró la vida, y nos fue concedido el amor como una violeta llama de hechizo y candil. El azar subvirtió las esferas, urgió la poesía para embellecer el azul humedecido del cielo. Todo  es movimiento, cambio cíclico, oportunidad perdida o recobrada, ignorancia supina de lo que somos, tránsito votivo del olvido.

El azar es caprichoso, nos une, nos separa, festeja los tiernos quejidos, ahuyenta el velamen de la soledad, nos vuelve imagen sin oficio, nos desarregla y marchita. Somos energías que vibran, marionetas del azar caprichoso. Otro cantor, Silvio Rodríguez, escribió: “Cuando Pedro salía a su ventana/ No sabía mi amor no sabía/ Que la luz de esa clara mañana/ Era la luz de su último día/ Y las causas lo fueron cercando/ Cotidianas invisibles/ Y el azar se le iba enredando/ poderoso invencible/ Cuando Juan regresaba a su lecho/ No sabía oh alma querida/ Que en la noche lluviosa y sin techo/ Lo esperaba el amor de su vida/ Y las causas lo fueron cercando/ Cotidianas invisibles/ y el azar se le iba enredando/ Poderoso invencible/ Cuando acabe este verso que canto/Y no sé madre mía/ Si me espera la paz o el espanto/ Si el ahora o si el todavía...”.

En la voz de Silvio la letra del azar se vuelve cometa y prodigio, todo deriva en esa vorágine del existir, en ese oleaje nimbado de los sueños. El caprichoso azar es el instrumento ciego del destino acuciante.Aprendiendo de todas las emboscadas, afrontemos el azar con una dosis antiquísima de asombro. Somos un cartel efímero de palabras y gemidos. Cantemos al amor o al espanto. Serrat o Silvio, siempre serán, melodías del cuerpo y el alma enfebrecidos un domingo en la tarde, frente a una copa de vino y un aleteo de amor en la fantasía, en el gozo dulce donde atisba  el azar  sus improntas ruidosas de milagros y sollozos.