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martes, septiembre 08, 2026

domingo, julio 26, 2026

26 de julio de 2026 Tengo memoria de aquellos días

 Silvio 

Yo tenía 6 años y vivíamos en la calle San Miguel, frente a un costado de la Casa Prado, en los altos de La Valenciana, el bar-café de Aurelio –el asturiano–, donde Elmo hacía los mejores batidos de todo San Leopoldo. Desde mi balcón veía a la gente entrar y salir de la panadería de al lado, y desde un hueco en el suelo de mi patio pasaba largos ratos observando a los panaderos estirar y apretar la masa, hasta darles sus diversas formas y meterlas en el horno. 

Yo casi siempre estaba debajo de los muebles que construían mi padre y mi padrino, apilados en la saleta y en la sala, imaginando que me arrastraba por trincheras, pasadizos y cuevas que me salvaban lo mismo de monstruos interplanetarios que de otros implacables enemigos, a los que disparaba desde mi privilegiado escondite. 

 

Tenía un amigo en el piso de arriba –Eduardito–, con el que me encontré decenas de años después y rememoramos nuestras aventuras. El otro era un niño sordomudo que vivía en el balcón de enfrente, por el que aprendí a comunicarme con el lenguaje de las señas, lo que me fue muy útil, años después, en cierto episodio sentimental.

 

Creo que alguna vez ya dije que por aquellos días encontré escondida, en la cesta de la ropa sucia, una revista Bohemia que decía en la portada “sin censura” y que dentro estaba llena de fotos de personas cubiertas de sangre. Eran los asaltantes al Moncada que supuestamente habían caído durante el combate. Tiempo después se supo que la mayoría sufrieron torturas y fueron asesinados, después de haber sido capturados. 

 

Así lo vivió mi infancia de seis años. En el transcurso de mi existencia fui agregando detalles, porque la vida quiso que me tocara conocer a algunos de los protagonistas de aquel hecho que marcó el inicio de una larga y cruenta lucha que duró 5 años y medio.

 

Mi respeto profundo a todos los que cayeron aquel día, hace 73 años, jóvenes valiosos que viven en las mejores cosas que nos pasaron después.

miércoles, abril 23, 2025

domingo, marzo 09, 2025

viernes, julio 26, 2024

Solo así

 


Últimamente algunos medios reproducen opiniones sobre la realidad cubana que he expresado en mi blog “Segunda cita” y se aventuran a insinuar que estoy cambiando de principios. Pura manipulación. Los que han seguido el curso de mi trabajo, los que han leído mi blog –y sobre todo los que me conocen– saben que siempre he cantado y dicho lo que pienso.

 

La única canción que una vez califiqué de incómoda es “Cuando digo futuro”, aun cuando la hice a pedido, para el cine. Y no es que me arrepienta de lo dicho sino porque vivo en un futuro muy distinto al que invitaba entonces. La frase sobre “Pequeña serenata diurna” que recientemente citó la AP en una entrevista, fue sacada de contexto y fue omitida la aclaración que a propósito hice. Tengo la grabación que lo demuestra.

 

Los contrarios al proceso político que se ha dado en llamar Revolución Cubana dicen que estoy cambiando, como si fuera posible arrepentirme de mi vida.

 

Mi común pero inequívoca existencia refuta lo falso de esas afirmaciones. Porque la revolución no la leí ni me la enseñaron otros. La viví desde niño, cuando todos en mi calle sabíamos que en la panadería vendían bonos del 26 de julio y si veíamos venir a un policía íbamos a avisar al panadero. En nuestros juegos con soldaditos de goma, los buenos eran siempre los rebeldes y los malos los casquitos del gobierno. Después del triunfo inauguramos las Patrullas Juveniles, fuimos alfabetizadores y cuando Girón inventamos las milicias estudiantiles. También fuimos los primeros llamados al servicio militar, en 1964.

 

Nunca fui militante porque me cuesta acatar sin discusión lo que se les ocurre a otros, pero cuando estoy de acuerdo ni el miedo a la muerte me ha podido apartar de lo que considero deber. Mis dos recorridos por Angola, en 1976, lo demuestran.

 

Integré la Asamblea Nacional no porque lo pidiera. En Buenos Aires leí que me estaban proponiendo en asambleas municipales y pensé que era un error periodístico. Cuando llegué a Cuba y me preguntaron dije que no tenía vocación de político y que por favor me quitaran. Se había acabado de deshacer la URSS, el país había perdido el 80% de su comercio exterior y Fidel decía que la Asamblea tenía que ampliarse y ser sabia. Aquello fue excusa para incluir a gente que había estado cuestionada, como yo. Y me di cuenta de que en la situación que estábamos hubiera sido una cobardía continuar negándome.

 

A mis 60 años cumplí 3 períodos asamblearios y pedí mi baja, así como también mi jubilación laboral, porque nunca soporté la burocracia. Después, lo primero que hice fue una larga gira por las prisiones, a lo que siguieron 10 años de gira por los barrios más necesitados. La pandemia nos detuvo. En la situación económica posterior considero que seguir crearía más problemas que los que resolvería. 

 

Creo que en los 17 años que llevo jubilado he trabajado tanto o más que antes. Y, como dije hace poco en una entrevista inédita, esencialmente “creo que soy el mismo: justicia social sin igualitarismo, la ciencia como guía y corazón autocrítico”.

 

El Universo no para de moverse. Estar vivo sin evolucionar es absurdo. Ver el mundo y aprender no significa dejar de ser solidario ni abandonar los deseos de justicia social. Sigo trabajando para un mundo más justo, donde en vez de invertir en armas se invierta en oportunidades para todo el que nace. Sigo pensando que el socialismo tiene mejores posibilidades humanas que el capitalismo; pero tendrá que ser un socialismo verdaderamente superior, como tanto se ha dicho y se ha cantado, aunque debamos usar “melladas herramientas” mientras no seamos capaces de una energía mejor.

 

Abajo los dogmas. 

Viva la libertad. 

“Con todos y para el bien de todos”.

 

Solo así siento que honro el sacrificio de mi pueblo.

 

 

Silvio Rodríguez Domínguez

24 de julio de 2024

La Habana, Cuba

silvio en 17:39

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3 comentarios:



silvio dijo...

De Giraldo Alayón:

Buenas noches. Es tarde y ando en los menesteres de llenar el tanque de la azotea, pues nos afectó uno de nuestros periódicos apagones hasta hace 45 minutos. Les escribo pues hace un par de días me encontré con un antiguo vecino y su esposa, del cual nos enteramos que su mamá había fallecido recientemente, víctima de un cáncer demoledor. En medio de nuestras palabras de pésame y condolencias, nos dijo (a Aimé y a mí) que en sus frecuentes conversaciones con Dios, éste le había alertado sobre la inminente muerte de su madre. Al decirme esto con esa naturalidad y convicción tuve que aparentar estar conforme o al menos callado. El y su esposa (que estaba presente, son jóvenes y pastores de una de las tantas iglesias evangélicas que hay en Cuba). Les digo que aún no me he recuperado de esa conversación. Nunca pensé que ya en el siglo XXI hubiesen personas creyentes hablando de esa forma. Y no es porque soy anticlerical o antirreligioso, es que considerando y respetando a los que creen, cómo imaginar esa enorme arrogancia humana de creerse interlocutor de un Dios (deidad con los infinitos poderes que le otorgan las religiones judeo-cristianas). Ante personas con esas convicciones ¿qué hacer? ¿Vale la pena explicarles que solo somos menos que una mota de polvo en el vastísimo Universo? Pienso que nuestros sistemas educacionales han fallado, la divulgación científica no es la mejor, y que hay que repensar, muy bien y seriamente cómo enfrentar estas actitudes y posturas que nos pudieran llevar al abismo. De ahí nuestra insistencia en aprender a discernir lo que es ciencia y lo que no es, aprender a dudar, a saber dialogar racionalmente, a respetar lo que otros piensan, pero a darse a respetar por nuestras acciones. Veo al futuro del Mundo como que guiado por la CIENCIA, eso sí emanada ésta, no de oscuras discusiones doctrinales y dogmáticas, sino del seno de la diversidad de criterios, métodos y enfoques que nos sirvan para encontrar los hechos y evidencias sobre los cuales se erige. Saludos
Giraldo Alayon

25 de julio de 2024, 9:25



silvio dijo...

Las interpretaciones supranaturales existen desde que la mente tuvo incógnitas. Quizá eso explique que hoy en día, hasta en países con buenos sistemas educacionales, existan ese tipo de creencias. Es probable que hasta en las sociedades futuras más perfectas esto siga ocurriendo, quién sabe si siempre, gracias a una necesidad de espiritualidad especial de ciertos seres humanos. ¿Por qué?… Supongo que porque siempre habrá incógnitas. Y ante eso habrá que ser abiertos para intentar llegar a más conocimiento. Puede que parezca paradojico, pero creo que lo menos que merece ser sacralizado es la Ciencia. Y es que el amor, ya se sabe, también es necesidad; pero, aún así, que también nos movamos por como sentimos completa nuestra humanidad.

25 de julio de 2024, 9:25



silvio dijo...

De Giraldo Alayón:

Hemos insistido la importancia del amor y de la pluralidad de enfoques. La ciencia ni debe ni puede ser sacralizada, aunque se pretenda, su propia esencia lo impide, es una, digamos, gran "herramienta" para tratar de explicar la naturaleza. Pero la ciencia sin la imaginación no es posible. Lo que me aterra es el fanatismo, sea de la forma que sea, pues nos lleva a extremos irracionales.

25 de julio de 2024, 11:24

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Datos personales

silvioTrovador nacido en San Antonio de los Baños, Cuba, en 1946, hijo de Argelia y Dagoberto. Correo: ojala@cubarte.cult.cu Más datos en: http://www.zurrondelaprendiz.com/Ver todo mi perfil


viernes, noviembre 25, 2022

Silvio, el periodista

 Cubaperiodista

 martes, septiembre 20, 202

 septiembre 19, 2022

 Rafael Lam


“En lo que no desconfío. Desconfío de los periodistas, por ejemplo. Vienen, anotan y anotan todo –ríe. Pero siempre los defiendo”.  (Silvio en una entrevista de la periodista italiana Mónica Rivero)


Durante este año 2022 se celebra en Cuba el aniversario 50 del Movimiento de la Nueva Trova. Según recuerda en su blog, Segunda Cita, el cantautor Silvio Rodríguez, esa agrupación fue fundada por quienes habían participado en el II Encuentro de Jóvenes Trovadores, que se celebró en la ciudad de Manzanillo, en diciembre de 1972.

El compositor y músico Silvio Rodríguez que el 26 de noviembre cumplirá 76 años, como buen trovador (buscador), siempre tuvo su veta de periodista. Todos los que nos movemos en la franja de la cultura, en alguna medida somos reporteros. Nos enteramos de todo, comentamos, analizamos, divulgamos: Eso es un  periodista.

En los estudios Ojalá, en La Habana, el 8 de mayo del 2011, el presidente de la UPEC, Tubal Páez, colocó en el pecho del cantautor Silvio Rodríguez la Distinción Félix Elmuza.

La Presidencia de la UPEC, en ocasión de la celebración del Día de la Prensa Cubana, decidió entregar tal reconocimiento a un grupo de personalidades nacionales e internacionales, entre quienes figuró Silvio Rodríguez, en particular por la contribución que está haciendo al periodismo con su blog Segunda Cita.

En el otorgamiento, el bardo expresó: “Es muy difícil (la labor que enfrentan los periodistas), la burocracia es muy inteligente, se atrinchera y busca hacerse imprescindible, o aparentar serlo; todo lo que se haga para desbaratar esa burocracia inmovilista redundará en beneficio para el país”.

Durante la ceremonia, Silvio recordó que “el bichito” del periodismo lo picó desde que tenía 14 o 15 años de edad. Contó de su incursión en la revista Mella, donde dibujó historietas humorísticas, la revista militar Venceremos, cuando pasó el Servicio Militar, y Verde Olivo, donde además se le permitió hacer reportajes y tener una columna sobre temas de arte y literatura. “La guitarra y la música, sin embargo, me desviaron de seguir en el periodismo”.

Silvio recibió varios libros como obsequio, entre ellos El periodismo como misión, que recoge lo escrito sobre José Martí por varios autores, y El periodismo de Fidel Castro. A su vez, entregó su libro Cancionero, de Ediciones Ojalá.

En 1967, cuando Silvio se estaba desmovilizando del Servicio Militar dentro de las Fuerzas Armadas, pedían, como requisito para otorgar la baja, la constancia de que tenía un puesto de trabajo en la vida civil.

“Yo acudí al periódico Juventud Rebelde, donde se encontraban muchos de los antiguos trabajadores del Mella, y, en una de aquellas visitas, el gallego dibujante José Luis Posada me mostró la oficina de El Caimán Barbudo, que quedaba a unos pasos de su mesa de dibujo. Ahí me reencontré con Víctor Casaus, quien había sido redactor del semanario, y con Guillermo Rodríguez Rivera, que había sido colaborador. A Wichy Nogueras y al director del semanario Jesús Díaz los conocí a partir de entonces. No recuerdo bien si fue ese día u otro cuando Wichy me hizo una entrevista en la que hablamos incluso de poesía, pero recuerdo haber estado con él en uno de los cubículos de aquella redacción”.

Fue la revista El Caimán Barbudo, la que organizó el primer recital de las canciones de Silvio con Teresita Fernández en el Museo de Bellas Artes, llamado “Teresita y nosotros”, fue mi primera presentación en público. Eso fue exactamente el 1 de julio de 1967, hace 55 años”.

Era lógico que Silvio se enrolara en el periodismo y la literatura, además de su inclinación, cada noche se daba cita en Coppelia con una tropa de periodistas, escritores, poetas y animadores de la cultura: Víctor Casaus, Guillermo Rodríguez Rivera, Jesús Díaz, Wichy Nogueras “El Rojo”, Jorge Fuentes. Uno de sus contemporáneos espetó: “Jamás respetaré a una generación literaria que hace una bohemia en una heladería”.

En el 2010, Silvio Rodríguez se sumó a la fiebre cibernética y estrenó su blog “Segunda Cita” segundacita.blogspot.com), desde donde también ofreció  acceso a sus cuentas en Facebook y Twitter

Ahora -dijo- una manera de hacer periodismo es mi blog.  “Creo que ha tenido cierto éxito, pues aparte de los que escuchan mis canciones, he logrado tener la colaboración de escritores amigos, como Guillermo Rodríguez Rivera y Víctor Casaus; y, además, me robo cosas de otras gentes, pongo algo de Frei Betto y Eduardo Galeano. No tengo tiempo para escribir un artículo en todas las entradas. A veces escribo lo mío, y siempre que tengo algún tiempo para sentarme frente a la computadora, interactúo con la gente. Así es como lo he llevado”, añadió.

A una pregunta, hizo un comentario sobre el papel del periodismo en los momentos actuales: “Nuestra visión es la que tiene el Presidente y la Revolución.  El periodismo es sustancial. Se quiere un cambio de mentalidad,  pero en ese cambio tiene mucho que ver una manera de funcionar obsoleta por completo, con las cuales chocamos a diario en las calles… Yo siempre he dicho que existe una  burocracia inteligente, astuta, que se atrinchera, y busca aparentar hacerse imprescindible. Todo lo que se haga para desbaratar esa burocracia inmovilista, rígida, creo que va a redundar en beneficio para nuestro porvenir.”

Sobre su blog Segunda cita, el vate dijo: “Puede que me arrepienta de no haber meditado lo que pongo esta primera vez del blog, pero el entusiasmo de escribir y verlo puesto aventaja a la cautela, al menos hoy”. Con esta frase estrenó Silvio Rodríguez su blog un 9 de mayo de 2010.

Para muchos Segunda cita, es un blog tan especial.  Es un caso digno de estudio, totalmente diferente a la lógica normal de los blogs de celebridades que conocemos. Muchos críticos estiman que se trata de un blog  donde se comprueba  el cariño y sello personal que Silvio imprime a su gestión.

El blog es un collage infinito. En él uno se encuentra de todo: versos, entradas de Facebook, artículos de la prensa internacional, entrevistas enteras, cuentos literarios, letras de canciones, relatos de experiencias de personas de a pie, capítulos del diario de un combatiente cubano en Angola, cartas con propuestas de ciudadanos, opiniones de expertos sobre temas técnicos y hasta hilos de Twitter, entre otros contenidos. Un blog (genuinamente) colectivo. En el 2010, Silvio Rodríguez se sumó a la fiebre cibernética y estrenó su blog “Segunda Cita” segundacita.blogspot.com), desde donde también ofreció  acceso a sus cuentas en Facebook y Twitter

“Ahora -dijo- una cierta manera de hacer periodismo es mi blog.  “Creo que ha tenido cierto éxito, pues aparte de los que escuchan mis canciones”,

En sus mejores momentos, la frecuencia de publicación fue vertiginosa, hacía entradas cada 2-3 días. Era muy habitual es que haya más de doscientos comentarios en cada post. Silvio usa también esa, su casa digital, para dar cabida y visibilizar noticias cotidianas de Cuba que no tienen repercusión en otros sitios.

Silvio logró en su blog esa naturalidad de asuntos mundanos buscó el lado más terrenal de un poeta que sabe comunicarse también con la cercanía de un buen vecino. Por ese motivo, el sitio tiene más once mil seguidores.

El poeta consideró que “Segunda Cita es una especie de ópera colectiva donde se emiten cantos que nos separan de la indiferencia y la frivolidad.  Es hasta un milagro cotidiano, pues cuando en cualquier parte se agota una virtud, siempre hay un bondadoso que entra aquí y la repone”.

A los doce años de creada Segunda Cita, se toma un receso, el músico tiene muchos  compromisos personales en la música que debe completar

sábado, julio 10, 2021

Sobre el blog de Silvio

 


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