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lunes, abril 14, 2025

Silvio Rodríguez: Poética del amor revolucionario


Por: Víctor Casaus

8 abril 2025 | 

Silvio Rodríguez: Poética del amor revolucionario. Foto: Cubadebate 

 A lo largo de una trayectoria de más de medio siglo, Silvio Rodríguez se ha convertido en referente indispensable de la poesía y la canción latinoamericanas. Nombrarlo es también pensar en Cuba y en su historia, sobre todo a partir del triunfo de la Revolución,cuyo discurso ético y político ha sido fundamental para la creación de su poética del amor revolucionario, lanzada a sus oyentes desde el lugar en el que se define como trovador: una zona limítrofe entre la poesía y la canción. 

En este libro, que nace de una disertación premiada por la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, Limarí Rivera Ríos parte de ese lugar fronterizo para llevarlo hacia los orígenes de la canción, las tradiciones con las cuales el trovador establece sus parentescos y los temas que se suscitan en ese viaje a los principios: cómo aborda Silvio el tema racial en sus canciones; de qué forma enfrenta la modernidad y la posmodernidad; cómo representa al sujeto femenino, en especial a partir del discurso del heroísmo revolucionario en sus canciones; de qué manera estas dialogan con la poesía de Nicolás Guillén o la de José Martí, y cómo hilvana en ellas la poética del amor revolucionario: sus desafíos, tensiones, contradicciones... 

Estos y otros temas confluyen en la indagación de una poética sugerente y profunda: la de una figura artística, intelectual y política esencial que, si bien ha sido objeto de biografías y estudios de musicología, merecía una investigación que integrara la poesía, la canción, la filosofía, la perspectiva racial y feminista con espíritu crítico y rigor académico.

(Ediciones Katatay)


domingo, junio 30, 2019

Para Haydee,junto a su casa

Victor Casaus.








Anoche los participantes en el concierto 101 de la Gira Interminable regresamos a las casas empapados y felices después de dedicar, bajo la lluvia y desde la emoción, este nuevo encuentro de la cultura con su gente, dedicado al 60 aniversario de la Casa de la Américas, que contemplaba, desde la izquierda del encuadre, esa prolongada, húmeda y magnífica expresión de cariño.

Roberto Fernández Retamar, también hermano segundacitero, nos habló desde la pantalla sobre esas seis décadas de creación y coraje que ha vivido Casa de las Américas y anunció la continuación de esos caminos comprometidos y audaces en las manos de los jóvenes que están realizando allí el relevo imprescindible.

En el espacio inter telonero en que he trabajado en casi todos los conciertos de esta gira por los barrios nos acompañó anoche Jorge Fornet Gil, director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa fundado por Mario Benedetti, hermano mayor y querido. En ese breve espacio --en que sí estamos-- se realiza siempre la donación de libros de diversas editoriales a escuelas del barrio, y sirve también --recurso práctico-dramatúrgico-- para que se preparen en el escenario los instrumentos de Silvio y sus magníficos músicos, después de la presentación del artista invitado. Anoche Jorgito desempeñó cabalmente esa tarea, a la que ahora se agregan los libros para niños y jóvenes llevados por los asistentes al concierto.

En mi turno telonero, propuse a Silvio leer el poema que ahora comparto con ustedes: "Para Haydée", escrito el 30 de julio de 1980, después de su partida voluntaria, para seguir recordándola y queriéndola mucho tiempo. El tiempo de anoche, húmedo y luminoso a la vez, es parte memorable de ese recuerdo y ese amor que continúan. Como en este poema:

PARA HAYDÉE

Si ayer no más ardiendo en fuego
 joven estabas
flor de la tristeza

Si ayer aún con tanto calor
desde el fondo de los ojos
 y el amor
nos saludabas

Si ayer todavía  angustiada flor
nos recordabas siempre
lo que Che te dijo
y lo que Abel no tuvo tiempo de decir
y entre los dos exacta cabías tú con tu pregunta
Dime entonces dónde está para ti la alegría
y dime dónde está el dolor

Entonces por qué
y entonces adiós  pero entonces
también hasta siempre en la victoria nuestra
 tuya

Si cómo te queríamos y cómo te queremos
y cómo te querremos siempre
 flor

Víctor Casaus

30 de julio de 1980

miércoles, marzo 16, 2016

Premio Ojala 2016 a la gestion cultural

Crónica sinfónica para premio querido
por Víctor Casaus el 01/03/2016
imagenes © Iván Soca
El diccionario propone una definición para el primer adjetivo del título: "orquesta formada por un número importante de músicos e instrumentos". No serán tantos —o sí— pero en cualquier caso en la crónica que comienza están, suenan o se recuerdan las voces, los sonidos y las imágenes de toda la gente que a lo largo de estos últimos 20 años construyeron, junto a nosotros, el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

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Sobre el segundo adjetivo del título, el diccionario, tantas veces mecánico e insuficiente, dice: "Se usa en los encabezamientos de las cartas dirigidas a alguien con quien se mantiene una relación de confianza, especialmente amistosa o afectuosa, precediendo al nombre que señala al destinatario". En principio eso es cierto, y así llegaba en la carta enviada por Silvio desde Ojalá el pasado 15 de febrero: "Querido Víctor, seguro debiera ahondar en el trabajo editorial y en el estímulo a la gráfica virtual que viene realizando el Centro Pablo....".

Pero había algo —mucho— más en ese adjetivo final del título. El resto de la carta lo confirmaba:

"…sin dudas sería óptimo que destacara la importancia cívica de mantener viva la memoria de Pablo de la Torriente y sus comprometidos hermanos de generación; pero la labor que ha hecho el Centro que diriges con la trova joven, darles un patio donde proyectarse, grabar sus primeros recitales y darlos a conocer, trabajo sostenido durante dos décadas con el único interés de prestar un servicio a la cultura, convierten al Centro Pablo, a ti, a María y a todos sus trabajadores en acreedores muy legítimos del Premio Ojalá 2016, a la Gestión Cultural.

Por eso el adjetivo es mucho más abarcador, completo y profundo, y por eso escuchaba yo anoche, agradecido como un hermano, el texto de arriba, leído por Silvio sobre el escenario improvisado y auténtico de su concierto 72 de esta Gira interminable, en Sitios y Subirana, barrio de Pueblo Nuevo, en pleno corazón de esa Habana profunda que también —y tan bien— merece el segundo adjetivo del título.

Después del abrazo casi interminable, el cuadro en la mano y el corazón a galope, comencé lo que serían las "palabras de agradecimiento" que acompañan estas ceremonias a veces clonadas, cuando no se realizan desde la emoción auténtica, la confianza recíproca y frente a públicos como el de este concierto esperado y merecido allí, en La Habana profunda de todos los días del mundo. "Afónico pero feliz", como intenté disculparme por la voz perdida en algún rincón del catarro incipiente, dije alguna de las muchas cosas que me hubiera gustado decir si la voz —pero sobre todo el tiempo disponible— hubieran sido otros. Ahora las intento reunir en esta crónica 24 horas después, con un poco más de voz, pero eso ya no importa.

Lo que importa, en primer lugar, es agradecer el gesto de Silvio, Ojalá y sus imprescindibles, esa tropa laboriosa y consciente que lo acompaña en los sueños diversos que felizmente lo asaltan: los conciertos de esta gira en los barrios de varias provincias del país, "menos favorecidos", "difíciles" —u otras denominaciones que el eufemismo alegremente inventa—; los discos recuperados de entre los Amoríos; el trabajo cotidiano del estudio, abierto a la solidaridad con los proyectos de los jóvenes trovadores y músicos; las publicaciones del sello editorial que siempre dejamos, junto a otras, en la biblioteca o la escuela de cada barrio por el que pasa esta caravana del amor; las jornadas intensas como las casi recientes de México o Argentina o la que se avecina, casi ya, en diez escenarios españoles.

Ese agradecimiento por el Premio recibido viene, en primer lugar, de la gente que acercaron con sus deseos de hacer y sus talentos al patio y los pequeños territorios físicos del Centro Pablo: gentes de la nueva trova, el arte digital, el diseño gráfico, las artes plásticas, la fotografía, el periodismo y el testimonio, el audiovisual y la radio, memoriosos empedernidos y fieles que acompañaron "aquella apuesta a favor de la imaginación y la belleza" que propusimos un día, dos décadas atrás. En ese agradecimiento sobre el escenario de Pueblo Nuevo estaban también, cómo no, la gente que fundó aquella utopía originaria: María Santucho, coordinadora general —en el lenguaje pálido de las descriptivas de cargo— y alma gemela de estos sueños compartidos, y Héctor Villaverde, Jaime Canfux, Juan Demósthene, Abel Casaus, Estrella Díaz, Alain Gutiérrez, entre los primeros pobladores (y soñadores) de Muralla 63, a los que dieron continuidad, en sus respectivos oficios, gentes como Katia Hernández, Yuslemy Escobar —más la tropa actual, igualmente pequeña pero renovada de la gente joven que ahora mismo ha organizado, por ejemplo, la activa presencia del Centro Pablo en la recientemente finalizada Feria del Libro de la Habana y comienza ya a perfilar las diversas acciones que viviremos durante este 2016 para celebrar estos 20 añitos que algo fueron y el 80 aniversario de la caída de Pablo en Majadahonda, un día de diciembre de 1936.

Al recibir de manos de Silvio ese Premio querido, recordé también a los apoyadores y a los des-apoyadores de este proyecto. A los segundos, mínimos numérica y espiritualmente, no vale la pena mencionarlos. De los primeros, quería mencionar allí, si la voz lo hubiera permitido, entre decenas de nombres y rostros de aquí y de otros (claros) rinconcitos del mundo, a tres amigos comunes nuestros y del trovador que leyó las palabras sobre el escenario.

Uno de ellos estaba allí en el concierto, frente al escenario, de pie como el público de Pueblo Nuevo que pedía canciones queridas y aplaudía. Era Abel Prieto, quien desde su posición al frente de la organización de los artistas de Cuba, creó con una Resolución posible, el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, una tarde remota pero no olvidada del año 1996 —en una época en que la incomprensión, a veces con sospecha incluida, hacia las organizaciones culturales independientes era la regla y no la excepción, y no al revés como sucede en nuestros días. Esa pertenencia sistemática al grupo de los apoyadores se extendió durante los años en que fue Ministro de Cultura. En esta hora de confesiones veinteañeras hay que decirlo/reconocerlo/agradecerlo. Como también se me hace imprescindible decir que uno, dos escalones más abajo del apoyo recibido desde su oficina, generalmente no encontramos la comprensión verdadera hacia lo que tratábamos de hacer ni la transparencia suficiente en otros funcionarios ministeriales.

La segunda mención necesaria de mi parte es para alguien que, por razones de salud, no hubiera podido estar presente en Pueblo Nuevo: nuestro amigo el Historiador de la Ciudad Eusebio Leal Spengler. Una mañana del año 1997, durante la etapa nómada de nuestro Centro ya fundado, me llevó, entre las piedras de la Habana Vieja que él ha enseñado a soñar, preservar y enriquecer culturalmente, hacia la fachada del edificio recién reconstruido de la Calle de la Muralla No. 63, cuyas instalaciones hemos compartido, desde entonces, con una de las instituciones del programa cultural de la Oficina del Historiador, la Casa de la Poesía. Hace unos meses, Eusebio nos reconfirmó, con una llamada telefónica alentadora que tanto agradecemos, que el Centro ocupará en breve todo el espacio de ese inmueble de Muralla, tras los movimientos que se realizan en distintas esferas de su Oficina. Por aquel recorrido entre las piedras resucitadas, el Centro ha contado durante estas décadas con espacio físico —ya precario por el crecimiento de nuestros programas culturales— para que la nueva trova suene, el arte digital nazca y la imaginación, sobre todo la de los jóvenes artistas, encuentre horizonte amplio para crear y crecer.

El tercero llegó trayendo en la mano como regalo un objeto que nos hizo conocernos y amistarnos y hermanarnos: un libro. Tony Guerrero llegó durante el concierto, alborotando con su presencia y con su sonrisa a las vecinas que querían besarlo y a los vecinos que querían darle la mano a ese hombre cuyo rostro —junto a los de sus cuatro hermanos— vieron durante años en las paredes de la ciudad como parte de las campañas con las que exigimos durante más de una década el fin de su injusto encierro. Juntos, ahora, recordamos cómo el autor del libro que me acababa de regalar, el canadiense Stephen Kimber, había cambiado sus planes literarios después de llegar a la Isla, hace unos años, para realizar una investigación que le permitiera escribir una novela sobre el siglo XIX cubano.

Cuando preguntó de quiénes eran esas caras que veía repetirse tantas veces desde la ventanilla del auto, el taxista le resumió, en unas cuadras, todo lo que sabía sobre los hermanos encarcelados: ahí nació Lo que yace a través del mar. La verdadera historia de los Cinco cubanos, que ahora Tony me dedicaba en la semipenumbra, a un costado del escenario: A mi querido hermanazo Victoriano de las Causas con el más profundo cariño hermano.

 Con abrazo fuerte, victorioso, el hermanito Toniano (uno entre la decena de nombres que nos dimos mutuamente, correos mediante, mientras preparaba, por control remoto, desde la cárcel de Marianna, en la Florida, su libro Enigmas y otras conversaciones, que Ediciones La Memoria publicó en el 2012. Otro regalo mayor, esta presencia, esa dedicatoria en la noche vibrante de Pueblo Nuevo.

viernes, febrero 05, 2016

Elogio de un tocayo admirado


Argentina-Marcha-Victor Hugo
Hace un momento, pasada la medianoche, envié al blog Segunda Citaque abrió nuestro hermano el trovador Silvio Rodríguez hace cinco años en las aguas procelosas y necesarias del ciberespacio, este comentario sobre la experiencia vivida, hace pocas horas, en la Plaza de Mayo en la movilización para apoyar al periodista radial Víctor Hugo Morales, cuyo programa en la emisora Continental fue cancelado por la dirección de esa empresa, siguiendo —o coincidiendo al menos— con la clara política de censura y represión profesional e ideológica desatada por el actual gobierno argentino.
Con un abrazo para este tocayo admirado, comparto aquí lo que escribí en Segunda Cita.
Victor Casaus
Recientemente vimos a través de Telesur en cuba (¡oh gracias, telesur!, cómo agradecerte la calidad, la seriedad, la mirada que no es la mirada colonizadora global, la seriedad otra vez, la amenidad, el gusto en el diseño, una respuesta entre nosotros pudiera ser: haciendo una televisión con, al menos, algunas de esas cualidades que tanto necesitamos y agradeceríamos) lo vimos a VHM, decía, en la serie LA ENTREVISTA… a propósito de las elecciones argentinas.
Lo vimos, en un momento desgarrador, cuando seguíamos en cuba, otra vez gracias a Telesur, el desenlace de las elecciones generales en argentina. Lo vimos demudarse, casi destruirse sobre la medianoche cuando ya había noticias de que no ganaba el candidato (tan discutido antes y después) del FPV. A las 3 de la mañana cuando finalmente cerró el escrutinio (la transmisión con Victor Hugo terminó sobre las 12 o la 1, hora de cuba), se supo que se iría al balotaje el 22 de noviembre, con el candidato del FPV y el candidato que, ya presidente, ha desatado la campaña neoliberal y represiva que ya todos conocemos: anunciadora de acciones más agresivas en el futuro próximo.
Hoy VHM hizo un análisis brillante, serio, mesurado desde la convicción, de lo que significa el actual reinado del neoliberalismo, la desigualdad, la represión, la censura disfrazada de elogio de la pluralidad y la anticultura en la argentina. Y también, elemento que no debemos dejar de señalar, se refirió a algunos disensos personales con el gobierno saliente: sobre el tema del aborto, sobre la discutida (y errática) ley contra la subversión, cuyos frutos más o menos siniestros veremos aparecer en poco tiempo, en manos de los gobernantes actuales. Me gustó, me pareció excelente también esa defensa apasionada de los logros objetivamente indiscutibles de los 12 últimos años al mismo tiempo que señalaba algunos elementos con los que disentía. esa vocación crítica y autocrítica debiera ser bandera presente en los debates y las internas para buscar y encontrar caminos de unidad y resistencia frente al avasallador inicio de este gobierno que se quitó el macrillaje alegre, globero y bailarín a las pocas horas de instalado en el poder, desde donde ha emitido más de una treintena de decretos presidenciales de urgencia, para saltarse la aprobación del senado que dormirá su sueño profundo hasta marzo si no se logra una convocatoria que le haga despertar en febrero para detener o aminorar esa fiesta orgiástica del desempleo, la persecución política y la agresión creciente contra los bolsillos de los más necesitados.
Victor Hugo (es emocionante ver cómo la gente le llama así, sólo por su nombre) confesó ser un timidón que siempre ha hablado a través de los micrófonos y no tiene la costumbre de pararse frente a una multitud como la que ahora coreaba su nombre en la plaza de mayo.
Ah, cómo hacen falta tipos así como mi tocayo en argentina, en cuba, en el mundo globalizadamente hipócrita en que vivimos.
Argentina-Marcha-Victor Hugo2
Argentina-Marcha-Victor Hugo1

sábado, diciembre 07, 2013

Silvio Rodríguez y Víctor Casaus en ediciones Vigía

Defensa del trovador, tema de Silvio Rodríguez, y Detrás de la voz del trovador, poema de Víctor Casaus, conforman la plaquette que ediciones Vigía, en esta ciudad, dedica a los 15 años del espacio A Guitarra Limpia, del conocido Centro Pablo, de la capital de Cuba.
La novedad de la obra manufacturada, desgrafilada e iluminada es que cuenta con una viñeta delineada por Silvio para la ocasión, consistente en una abeja, con sombrero mambí,  acariciando una guitarra, en clara alusión a su blog Segunda Cita, al que también denomina "red abeja".

 
Elizabeth Valero, diseñadora de la editorial, no oculta el sano orgullo de tener sobre sus hombros la responsabilidad de esbozar la plaquette, que será presentada el venidero día 30 de noviembre durante el concierto A Guitarra Limpia, en el patio de la casona de Muralla número 63, en La Habana Vieja.
La joven artista dijo a la AIN que utilizó materiales diversos,como yute, papel, cartulina y pinturas, para la confección de la pieza, basada en los textos del trovador y del poeta director del Centro Pablo, en la cual predomina la guitarra como símbolo y escudo protector del hombre que la ejecuta y canta.
Agustina Ponce comentó que constituye júbilo tener texto y dibujo del autor de Ojalá en la casa editora, que sobrepasa el cuarto de siglo, y expresó el anhelo de un futuro contar, tal vez, con la prosa del trovador para publicar un libro, al igual que otros poemas de Víctor Casaus.
Los artesanos de Vigía conforman la plaquette para tenerla lista el día de la presentación, que coincidirá también con el concierto El canto que no cesa, de Teresa Parodi, una de las voces exponentes de la canción de autor en Argentina y ganadora de numerosos premios.
Esta editorial, única con la característica de confeccionar a mano sus libros, participará con varias propuestas en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, del 30 de  noviembre al ocho de diciembre.

martes, mayo 29, 2007

La obra de Silvio: una eclosión de la imaginación


Víctor Casaus • La Habana Fotos: Víctor Junco, La Jiribilla




Silvio y yo invitamos al Chino Heras (Eduardo Heras León) a hacer la presentación del libro para darle continuidad a la idea de que este es un libro hecho a partir de la amistad.
En el nuevo prólogo –incluso en el primero probablemente– se habla de un hecho que es capital: este no es un libro por encargo en el que a dos periodistas se les pide que hablen de una figura de la música o de la literatura.


No es un libro, tampoco, hecho para ganar algún premio o concurso literario sino fue hecho entre los tres –a tres cabezas y seis manos como hemos dicho otras veces– para disfrutar, para compartir la amistad. En aquel momento no había otras razones. Aún no estaban abiertos los grandes escenarios que Silvio se merecía ni otros espacios para nosotros. Es más, habían estado cerrados.




De manera que lo hicimos por esa vocación de compartir lo hermoso, como es siempre compartir la amistad. El hecho de que estemos aquí veintidós años después haciendo una edición nueva de este libro y presentándolo es sin dudas un ejemplo y una comprobación de esa victoria, de la victoria de la amistad.




Si Wichy (Luis Rogelio Nogueras) no está físicamente, ya está aquí en las palabras de Eduardo. Por eso es que lo invitamos, porque sabíamos que juntos y con la presencia de los familiares de Wichy y de tantos amigos que están aquí queríamos, precisamente, decirle eso como dice Silvio en la dedicatoria del epílogo del libro —que no es un epílogo porque lo que hace es abrir nuevamente el libro.




Es, también, una dedicatoria compartida. El regalo compartido que anuncia el prólogo del libro tiene también que ver, en primer lugar, con Silvio en su cumpleaños y también, al mismo tiempo, es un regalo para la gente que ha creído, confiado, disfrutado, sufrido, amado, maldecido a partir de las canciones de Silvio en estos años.
Esta ha sido la comprobación mayor de la dimensión de la obra de Silvio, de la cual a él no le gusta que se hable en público (y casi ni en privado), pero en estas ocasiones no queda más remedio que hacerlo, No es fácil que un autor de cualquier género artístico se mantenga interesando, teniendo sus lectores o sus oyentes a lo largo de cuatro décadas, es decir, alrededor de cuatro generaciones de personas.




Entre nosotros hay una trovadora que disfruta mucho esa situación que ella también ha generado, que es Teresita Fernández. Cuando uno va caminando por la calle con Teresita la asalta la gente más insólita y le dice que su hijo, que su nieto, que su sobrino ha crecido oyendo “El gatico vinagrito”. A ella no le gusta que la identifiquen sólo con “El gatico vinagrito” y en eso tiene razón porque la difusión a veces crea cosas siniestras y alguna gente puede llegar a pensar que su obra es sólo eso, y su obra es mucho más extensa y compleja. Pero bien, a lo que iba es a eso que sucede con Teresita y con Silvio: durante décadas un joven aquí en La Habana, en Lima, en Barcelona, en muchos lugares del mundo se ha interesado por esas palabras, por esas letras, por esas músicas al principio difíciles y aparentemente inentendibles. No las entendían al principio y, luego, se han convertido en himnos para muchas gentes en la vida. En himnos y no sólo en himnos —aunque a veces éstos son importantes—, sino también en motivo de reflexión que es tan importante como los himnos.




A esa continuidad de la obra de Silvio, a ese poder de decir, que está también presente en la imaginación de otros autores no solamente en Cuba sino en otros países, es que dedicamos esta presentación.




Hace unos días cuarenta trovadores cubanos en el patio del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, cantaron cada uno una canción diferente de Silvio y eso demostró, también, qué difícil es seleccionar dentro de una obra tan intensa y tan amplia una canción para compartir esa tarde con Silvio.
Una trovadora, Rita del Prado, nos escribió desde Colombia que había visto la lista de los trovadores que iban a participar y que ninguno había escogido la canción que ella habría seleccionado si hubiera estado en Cuba por esos días. Ella prometió cantarla y la cantó en Medellín ese día a la misma hora en un espectáculo que tenía programado.




Esto lo digo para reafirmar que la obra de Silvio es intensa e inmensa y que para eso, para que se le conozca mejor hemos hecho esta nueva edición del libro, tan amplia y útil en el tipo de distribución que va a tener, cosa que no tenía este libro desde hace años.
Silvio nos ha enseñado muchas cosas, algunas se mencionan en el libro, otras, obviamente, en sus canciones que es donde primero están y eso también debemos agradecérselo. Entre ellas, una frase que nos dijo cuando hicimos este libro: “donde hay hombres no hay fantasmas”.




Creo que, ratificando esa idea a lo largo del tiempo, ahí está la continuidad de Silvio en su obra, en su actitud y en su compromiso. Silvio nos ha enseñado en sus canciones que la historia no es una sucesión de efemérides –algunas triunfantes, otras luctuosas– sino que es algo mucho más importante, más hondo y que por ello merece la atención más profunda de los creadores, los autores, los poetas: es decir, ver la realidad con la complejidad que nos enriquece a todos y no con el facilismo que nos empobrece a todos.


A esa eclosión de la imaginación que es la obra de Silvio, queremos dedicar esta nueva presentación de Que levante la mano la guitarra.
Gracias.
Palabras del poeta y cineasta Víctor Casaus en la presentación de la sexta edición Que levante la mano la guitarra.