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domingo, junio 14, 2026

"No existe en la historia un bloqueo más largo que el de Cuba y ahora, con las últimas medidas, tampoco más cruel e inhumano”


El cantautor y poeta cubano Silvio Rodríguez, en el Auditorio Ciudad de León,  el 27 de septiembre de 2021.

Andrés Gil

Enviado especial a La Habana —
7 de junio de 2026 22:30 h

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Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, Cuba, 1946) es uno de los referentes culturales más universales de la Cuba contemporánea. A sus 79 años, sigue haciendo recitales por medio mundo, y ha anunciado una próxima gira que pasará por España en un momento de cerco extremo de EEUU sobre la isla.

El músico, uno de los fundadores de la llamada Nueva Trova cubana, reflexiona sobre la situación crítica que golpea al pueblo cubano en la actualidad a preguntas de elDiario.es a través de un cuestionario, y afirma: “No solo es Cuba; es en un momento especial para todo el planeta, la política se ha convertido en vituperios, en genocidios espantosos”.

Los efectos del bloqueo de combustible resultan tangibles cuando se pasea por La Habana, y son particularmente acusados entre los más vulnerables, y también entre las personas dedicadas a su cuidado. ¿Cree que hay manera de aguantar esta situación durante mucho más tiempo?

Hay decenas de miles esperando para operarse, entre ellos varios miles de niños. Entiendo que para un visitante debe ser difícil imaginar más aguante, viendo la situación que vivimos. Pero quien lleva casi 80 años en este país sabe de la capacidad de resistencia de este pueblo.Con esto no quiero decir que no haya agotamiento. El cansancio es humano. Paralelamente, están ocurriendo cambios acelerados. Desde hace muchos años los cubanos somos conscientes de nuestras deficiencias y muchos han propuesto cambios a los que la crisis ahora nos empuja.

Esos efectos del bloqueo se traducen en dificultades para recoger la basura de las calles, los niños han tenido que acabar antes las clases, La Habana parece desangelada sin el bullicio de los flujos de personas, y todo esto ocurre en un contexto de incertidumbre muy grande, con dificultades para ir a trabajar, para cocinar, para hacer lo cotidiano. ¿Qué cree que puede pasar?

En Cuba nunca, que yo recuerde, se habían suspendido clases ni se había alterado el curso escolar. Este año hubo que hacerlo. Las universidades han cerrado. Las escuelas de arte han tenido que mandar a sus becados para sus provincias, si bien algunos se quedan en La Habana en pequeños trabajos que consiguen, porque en el interior la situación energética suele ser peor.

Respecto a la basura, hemos tenido algunas situaciones epidemiológicas que pueden haber estado relacionadas con la falta de recogida.

La situación que tenemos es excepcional. Como bien se ha dicho, no existe en la historia un bloqueo más largo y ahora, con las últimas medidas, tampoco más cruel e inhumano.

Usted es uno de los artistas cubanos más reconocidos del mundo. ¿Qué papel puede desempeñar la cultura en este momento? Va a iniciar una gira a la vuelta del verano, ¿echa de menos más solidaridad internacional hacia Cuba por parte de vecinos latinoamericanos, de España y de Europa?

Acaba de terminar una edición de Cubadisco [Feria Internacional de la Música], con muchos trabajos discográficos premiados. La cultura es una de las pocas cosas que siguen funcionando contra toda adversidad; lo demuestra la constancia del Lyceum de La Habana, con su orquesta dirigida por el Maestro José A. Méndez Padrón; lo demuestran la Orquesta de Cámara de La Habana y su directora Daiana García; la inmensidad de músicos y niños que se reúnen alrededor del proyecto Corazón Feliz. Lo mismo hacen La Colmenita de Tin Cremata que el Grupo Infantil Abracadabra, de Cienfuegos, que dirige Roberto Novo.

Todos tienen las mismas escaseces y faltas de transporte. Las familias de los niños que contribuyen a estos eventos lo hacen con grandes sacrificios. Cada acto cultural es así, pero se hace por la pura voluntad de cada uno.

Después de la pandemia yo estuve un tiempo sin hacer conciertos. Lo más doloroso fue tener que suspender los conciertos barriales, que estuvimos haciendo durante algo más de 10 años; pero no podíamos garantizar transporte ni electricidad. El año pasado pudimos recomenzar con una gira latinoamericana. En septiembre haremos 8 conciertos en España, donde tenemos familia y amigos; donde mucha gente quiere a Cuba y siempre nos es grato.

Pero no solo es Cuba; estamos en un momento muy especial para todo el planeta. Hay tres superpotencias en pugna. La política se ha convertido en vituperios y descalificaciones, incluso en genocidios espantosos, evidentes. El egoísmo, las bajas pasiones parecen haberse apoderado de todo y quienes dan el peor ejemplo son los que más tienen. Esto ha creado una crisis moral. ¿Qué hacer? Creo que en esta situación está jugando un papel importante el viejo recurso del chantaje nuclear. 

¿Ve factible un ataque militar estadounidense? ¿Cuál sería la reacción del pueblo cubano?

Lo creo posible. Y estoy seguro de que buena parte del pueblo cubano lucharía hasta las últimas consecuencias. Por supuesto, deseo, espero y casi rezo porque esto no suceda.

Le hicieron una foto con un AKM que dio la vuelta al mundo. ¿Cree que la imputación a Raúl Castro es una amenaza de que EEUU puede intentar con él el secuestro que cometió con Nicolás Maduro?

Yo comenté en mi blog que si nos invadían quería un AKM para defender mi país. El ministerio de las Fuerzas Armadas, en respuesta, me entregó un fusil simbólico y la autorización para recibir un arma, en caso de agresión. Fue la prensa presente en el acto la que tomó y divulgó fotos.

La imputación a Raúl es un pretexto más para seguir torturando a este pueblo. Creo posible cualquier cosa por parte de la actual administración norteamericana. Parecen creer que mantenerse en primera plana les beneficia, sea apoyando genocidios o inventando disparates. Yo estoy seguro de que en Cuba una agresión como la que hicieron en Venezuela no va a tener los mismos resultados. 

El cantautor cubano Silvio Rodríguez, recibió un fusil AKM para defender a la isla frente a una eventual agresión de Estados Unidos, el 20 de marzo de 2026.

La prensa y los políticos estadounidenses hacen muchos paralelismos entre el asedio a Venezuela y el de Cuba por parte de EEUU. ¿Cree que son comparables?

A estas alturas nuestros principales recursos naturales son el clima y las playas. Nada comparable con la primera reserva mundial de hidrocarburos, como Venezuela. Creo que el único número 1 que nos toca a nivel mundial es en acoso, en agresiones y en campañas de desprestigio de la prensa corporativa.

Se nos han endosado falacias como “país promotor del terrorismo”; incluso se han inventado leyes extraterritoriales, como la Helms-Burton. Aun así, Cuba lleva resistiendo 67 años de bloqueo genocida, según lo bautizó Gabriel García Márquez.

Se acerca la temporada de más calor, ¿cree que pueden resurgir protestas como las del 11 de julio, ahora que se cumplen 5 años? ¿Cuál cree que sería la reacción del Gobierno?

Creo en el derecho a la libre expresión y manifestación. Entonces dije, y ahora lo repito, que las fuerzas del orden deben custodiar las manifestaciones para que no se produzcan incidentes negativos.

Aclaro que no estoy de acuerdo en aprovecharse de las manifestaciones para actos vandálicos y de violencia.

¿Qué busca Trump? ¿Qué cree que está pidiendo EEUU a Cuba? ¿Cree que podría ser viable un acuerdo entre los dos países si Cuba liquida el grupo empresarial del Ejército (GAESA) y camina hacia un sistema multipartidista?

Creo que el diálogo es bueno cuando hay respeto mutuo. Todo lo que venga de un diálogo respetuoso debe ser positivo. 

Creo que los gobiernos deben ser efectivos, justos, que deben garantizar educación, salud y una jubilación digna. En la historia de la humanidad solo existe un gobierno que ha sacado de la miseria a cientos de millones de personas en unas pocas décadas, y ese es el gobierno chino. Se trata de un gobierno unipartidista, aunque he leído que ya existen varios partidos.

Vietnam es otro caso de grandes avances, después de una guerra devastadora. Viendo el mundo como está y las injusticias que cometen algunos, no me parece que el multipartidismo a priori sea garantía de justicia. 

A veces en las calles se perciben ciertas simpatías hacia una hipotética injerencia norteamericana en los asuntos cubanos como un camino ante la crisis cotidiana que se vive. ¿Cómo lee ese fenómeno?

Lo considero normal, dado el grado creciente de penurias que vive la mayoría de nuestra población.

Mirándolo con perspectiva y con la ventaja y el privilegio de saber lo que sabemos hoy, ¿cree que en los últimos años se habría podido o debido priorizar el gasto en soberanía alimentaria, en soberanía energética y en blindar aún más los pilares de la Revolución, como son la sanidad y la educación, en lugar de apostar tanto por la construcción de hoteles?

La construcción de hoteles creo que se debió a planes que surgieron tras el contacto con el presidente [de EEUU, Barack] Obama. Supongo que desde esa perspectiva se hicieron gastos que después ya no tenía sentido detener.

Por otra parte, Fidel dijo que nuestro modelo ya no nos servía ni a nosotros. También dijo que Revolución era cambiar todo lo que debía ser cambiado. Algo que no me explico es que hayan pasado décadas de esas afirmaciones y no se hayan tomado medidas más efectivas al respecto. Creo que si se hubiera adoptado una economía más realista hoy no sería posible lo que está sucediendo, o al menos no de forma tan dramática.

¿Qué Cuba de futuro puede presentarse en esta coyuntura? ¿Cómo se llega a esa Cuba mejor?

No soy pitoniso.No conozco detalles de cómo se mueven las decisiones en la superestructura solo veo en los resultados

Cuba llegó a tener logros en salud pública y educación comparables a los de países del primer mundo. Hemos sido un país generoso con otros países necesitados. Hemos compartido lo que tenemos. Me preocupa que de esta situación salgamos más egoístas que altruistas. Que todo esto no nos haga mejores sino lo contrario. Me preocupa la humanidad de la que estamos siendo despojados con tanta crueldad.

lunes, mayo 25, 2026

",Me confieso producto de mi geografía, de mis circunstancias históricas, de la familia que me tocó tener”


"Fuimos una juventud patriótica y también rebelde, contestona. Nos querían, pero no todo el tiempo (y mucho menos todo el mundo)", comenta el trovador en entrevista con OnCuba.

por

Mónica Rivero mayo 25, 2026

Silvio Rodríguez. Foto: Kaloian.

Silvio Rodríguez aún gasta papeles para recordar, “para anotar e incluso para desvariar”, responde a la pregunta de si, bien entrados como estamos en la era digital y al filo de sus seis décadas de carrera, sigue emborronando cuadernos a mano con primeras versiones. “…claro, después todo eso se transforma en bits”, añade.

Días atrás anunció con un video en redes sociales su próxima gira: un recorrido por ocho ciudades españolas entre septiembre e inicios de octubre. En el país ibérico se presentó por última vez en 2021, y debutó en 1977. Aquel fue un año fundamental en la transición española, con la celebración de las primeras elecciones democráticas, después del fin de la dictadura franquista. 

Vía correo electrónico le pedimos una breve evocación de aquella experiencia vivida hace casi medio siglo, y algún adelanto sobre los conciertos que vendrán. Mientras aguarda que se complete la instalación de paneles solares en su estudio para sortear los apagones diarios y poder comenzar los ensayos, nos hace llegar estas respuestas. 

¿Cómo fue la gira que te llevó a España por primera vez?

Nos presentamos en colegios mayores y en pueblitos. Duró como mes y medio. También estuvimos en eventos, en fiestas regionales. Recuerdo que hubo un estadio, en Málaga, supongo que por alguna fiesta. 

¿Qué representó para tu carrera?

Primero, la impresión de conocer España, sabiendo que parte de mis ancestros procedían de por allá. Tenía 30 años. El año anterior había viajado dos veces a la República Popular de Angola, en plena guerra. Había olvidado un poco este otro tipo de viaje. 

Algo bueno que recuerdo es que aquella gira sirvió para que latinoamericanos de países con gobiernos militares conocieran nuestro trabajo y enviaran nuestras canciones a sus países, tanto en casetes como en vinilos camuflados con otras portadas de discos. De esto nos enteraríamos años después, cuando pudimos visitar esos países.

Según la promoción, celebras 50 años de carrera, ¿qué repertorio llevarás? ¿Con qué criterio seleccionas las canciones para celebrar tu vida artística a partir de una obra tan prolífica?

En realidad son casi 60. Empecé profesionalmente el 13 de junio de 1967, en el programa de televisión Música y Estrellas. Esto quiere decir que cuando llegue a España voy a haber cumplido 59 años de carrera profesional como trovador, y harán 49 años de mi primera visita a ese país.

La idea es hacer temas de todos los tiempos: de aquellos iniciales, de los del medio y de algunos últimos también.

Recorrerás ocho ciudades entre septiembre y octubre. ¿Alguna o algunas de ellas tienen una significación especial para ti?  

La verdad es que siento afecto por todas las regiones del Estado español. De todas partes guardo recuerdos especiales en algún sentido. 

Del País Vasco siempre he recibido enormes muestras de solidaridad con nuestra isla. En Cataluña tengo un nieto, un hijo y una nuera. En Valencia está o estaba una tremenda Asociación de Solidaridad con Cuba. Con Galicia acabo de hacer una colaboración, con Uxía, en un tema suyo dedicado a la escritora Begoña Caamaño, que además fue mi amiga. En Alicante tengo a Antonio Gades, un hermano inmortal; y más andaluza que mi querida Pepa Flores habría que mandarla a hacer. En Granada tengo a Paco Marín, un luthier asombroso y buen amigo. Imagínate en Madrid, donde tengo a los Aute, que son mi familia. 

Tengo tantos amigos en toda la península, tantos recuerdos, tantas buenas vivencias, que siempre que regreso a España es como continuar una conversación que interrumpimos hace un rato.

Silvio Rodríguez. Foto: Kaloian.

Has dicho alguna vez que desde que empezaste a actuar piensas que cada gira puede ser la última, y que nunca te consideraste “un animal de escena”. ¿Qué te llevó a decir sí a esta gira?

Me llevó a decir sí el hecho de que hace un lustro que no hacía conciertos por allá. Y porque son jóvenes y afectuosos los organizadores, y me caen bien.

¿Habrá concierto de partida en La Habana?

O de regreso. Aún no lo hemos decidido.

¿Cómo se prepara una gira internacional desde una ciudad que resiste el coma inducido de un bloqueo de combustibles (y de tanto más)?

Es un lío constante la falta de petróleo. Nos golpea con el transporte y la electricidad. En [los Estudios] Ojalá estamos en proceso de colocar paneles solares, para poder grabar y ensayar. Por suerte, los ensayos no requieren de burocracia estatal alguna. Los músicos siempre estamos dispuestos y trabajamos las horas que sean necesarias.

El diálogo musical con artistas jóvenes —exponentes del trap, el reguetón, el rap— supone un cruce entre mundos distintos o distantes. ¿Qué te parecen estos géneros?

Me parecen productos de los tiempos y de las tecnologías.

A propósito de géneros, siempre has dicho que en tu búsqueda creativa das importancia a que cada trabajo tenga vida propia, que no se parezca a otro; también has incursionado en numerosos estilos musicales y formatos, ¿hay alguno que no hayas explorado y te gustaría hacerlo?

Me hubiera gustado desarrollarme más orquestalmente. Inconforme con eso, en el año 2000 me propuse orquestar un largo y variado trabajo para el que compuse bastante y que llamé Expedición. 

Por otra parte, es muy difícil no parecerse a uno mismo, mucho más cuando se ha andado un buen tramo. Hay recurrencias que son inevitables. A esas características algunos les llaman “estilo”. 

Cuando empecé a componer me preocupaba –y lo expresé– que mis trabajos se parecieran entre sí. Por esa razón he sido muy autoexigente, aunque determinadas recurrencias o preferencias es imposible que no se manifiesten (en definitiva, uno es uno mismo, mal que le pese). 

Silvio Rodríguez. Foto: Kaloian.

Junto al músico y productor argentino Alejo Stivel has lanzado la canción “Déjame en paz”, con un videoclip hecho con inteligencia artificial. ¿Qué piensas sobre la IA, “gran tema” del momento? ¿Te interesa experimentar con ella en tu trabajo?

En cosas como ese video, que realmente es magnífico, me parece bien experimentar con la IA. Pero en lo que es mi trabajo composicional, prefiero seguir “a la antigua”, como decía aquel cuento.

¿Cuál es el lugar de un artista en un momento histórico marcado por tanta fragmentación y tanto ruido? 

Creo que está bien que cada cual decida cómo conducirse. Yo me confieso producto de mi geografía, de mis circunstancias históricas, de la familia que me tocó tener. Tomando en cuenta todo esto, hay comportamientos que me son esenciales. Hay principios que me han formado y que, sencillamente, son parte de mis huesos, de mi espíritu: ser solidario, respetuoso, humanista… Son cosas sin las que no sabría vivir. 

Tu lista de colaboraciones recientes es muy diversa: del rapero argentino Milo J, X Alfonso, hasta Chico Buarque, que no necesita presentación. ¿Qué buscas al compartir una canción con alguien? ¿Hay un criterio, una intuición?

Empiezo aclarando que no siempre tengo tiempo para aceptar invitaciones, cosa que lamento. En los casos que ha sido posible, he buscado complacer a quienes me invitan a colaborar con su trabajo. 

El criterio que sigo es que me guste la canción, sentirme bien interpretando la música y las palabras propuestas. Así me pasó con Camilo: me gustó mucho su canción y por aquellos días pude dedicarle algo de tiempo. En el caso de Alejo, parte del texto es mío, porque escribimos a cuatro manos la canción. 

El caso de Chico es muy especial, porque fue un gesto solidario que él ha tenido con Cuba, en nuestra dura situación actual. Él vino hasta La Habana a grabar en nuestro estudio Ojalá, con un gesto de hermano. Con él vinieron su esposa, la abogada Carol Proner, y su hijo Francisco, que hizo el video. Fue una acción solidaria con Cuba. 

Comenzaste tu oficio antes de mediados de los 70. ¿Nos compartes una memoria de tus primeros momentos a solas con la guitarra, y de cuando empezaste a encontrar en esa relación un camino de vida?

Sí, como expliqué antes, llevo 59 años de carrera profesional en la música. Mis primeros momentos a solas con la guitarra fueron durante mi servicio militar en 1964 (primer llamado), en el campamento militar de Managua. Desde que tuve mi propio instrumento, cada instante que pude lo dediqué a superarme e intentar escribir canciones. 

Como en aquel primer llamado daban muy pocos pases, tuve muchas noches solo, practicando, tratando de ampliar mi escaso universo guitarrístico. En los festivales de aficionados de las FAR empecé a cantar mis temas, con un compañero llamado Luis López. 

El último año de servicio lo pasé en la revista Verde Olivo, donde me daban pase los fines de semana. En uno de ellos, el periodista y narrador Guillermo Rosales, amigo mío desde el semanario Mella, me llevó a conocer a Belinda Romeu, que tocaba la guitarra y hacía canciones como yo. Aquella noche conocí a su padre, Mario Romeu, un pianista extraordinario y director de la orquesta de la radio y la televisión. Fue Mario quien me puso ante las cámaras, aquel martes 13 de junio de 1967.

Cincuenta y nueve años de carrera son también cincuenta y nueve años de vida en Cuba. ¿Cómo describes la distancia entre el país en el que empezaste a cantar y el de hoy?

En 1967 ya teníamos bloqueo, pero también más posibilidades y amigos. Faltaba mucha épica. El Che aún vivía y estaban activas las ideas tercermundistas de la Tricontinental. Estábamos a tres años de la zafra del 70 y a punto de la Ofensiva Revolucionaria, lo que significó la estatalización de toda actividad laboral del país (error que se entiende por la influencia del campo socialista, pero que todavía estamos pagando). Yo era un exrecluta (la gente nos llamaba “hombres de 7 pesos”). De pronto me propusieron un programa de televisión semanal y 100 pesos mensuales de sueldo. Yo vivía con mi madre y mi hermana menor y pedí 200. Ese fue mi sueldo histórico casi hasta que me jubilé, a los 60 años.

Fuimos una juventud patriótica y también rebelde, contestona. Nos querían, pero no todo el tiempo (y mucho menos todo el mundo). Por suerte, hubo personas como Haydée, como Alfredo, como el mismo Fidel, que se preocuparon por los que empezábamos. La inmensa mayoría de mis compañeros de generación han muerto; algunos viven fuera. 

Hoy sigue creciendo la decadencia del imperio más grande de la historia humana, lo que arrastra al mundo político, económico y propagandístico. Se cometen genocidios como el de Palestina a la vista de todos. Los principios que el fin de la Segunda Guerra Mundial fijó son pisoteados. La ONU, anulada. ¿Hará falta una guerra nuclear para volver a la decencia? Dicen que después no quedaría mucha vida. Los abusadores siguen usando ese chantaje.

"Esta presión es, en realidad, un asesinato en masa, y deberíamos estar indignados»

 por Laura Lucchini (Italia)


4 horas atrás 4 min

21 de mayo de 2026



Entrevista para el diario italiano La Repubblica

Por Laura Lucchini

LA HABANA – Silvio Rodríguez, de 79 años, uno de los gigantes de la música cubana, autor de obras maestras como «Ojalá» y «Unicornio» y fundador del género «Nueva Trova Cubana», ha dedicado toda su vida a apoyar, directa o indirectamente, la Revolución. Hace unas semanas, ante la creciente amenaza estadounidense contra la isla, pidió un Kalashnikov: para luchar, si fuera necesario. Nos reunimos con él en sus estudios en el barrio de Playa, en La Habana, lugar por donde han pasado músicos como Leo Brouwer, Chucho Valdés, Compay Segundo,  Omara Portuondo y Chico Buarque. Justo cuando empezamos a hablar, llega la noticia de la acusación contra Raúl Castro desde Florida.

¿Por qué ahora?

«Buscan, con el apoyo de los medios, un pretexto para crear una situación que justifique la acción militar. Una intervención armada o una incursión militar de algún tipo. Creo que de eso se trata: crear una situación favorable para emprender acciones agresivas.»

Usted pidió simbólicamente un Kalashnikov para luchar en caso de invasión…

«No lo pedí simbólicamente. Lo pedí de verdad. No puedo acostumbrarme a la idea de que haya gente de fuera invadiendo mi país para derrocar al gobierno. Si el gobierno es problemático, somos los cubanos quienes debemos exigir el cambio. No un país extranjero. ¿Con qué derecho? Defiendo mi patria; la historia de Cuba me ha enseñado a defender la soberanía. Me siento parte de esta historia.»

Pero ahora la situación es extrema…

Sí, porque el bloqueo y las sanciones nos están asfixiando gravemente. Los cortes de combustible están provocando el colapso del país, la educación y la salud pública. Cuba tenía un sistema de salud y educación que Obama comparó con el de países desarrollados. Pero ahora hay decenas de miles de personas esperando una cirugía. Entre ellas, miles de niños. No hay medicamentos. Esta presión es, en realidad, un asesinato en masa, y deberíamos estar indignados.

¿No cree que el gobierno cubano fue responsable de haber perdido oportunidades para implementar reformas y aperturas cuando era necesario?

Estoy convencido de que nuestro gobierno no hizo lo que debía a tiempo. Hace treinta años, Fidel dijo que nuestro modelo económico ni siquiera nos servía, y que «revolución» significaba cambiar todo lo que había que cambiar. ¿Por qué no se ha hecho? Evidentemente, hay un grupo de personas que todavía piensan de forma muy ortodoxa. No estaríamos aquí si hubiéramos introducido con mayor decisión una economía de mercado en nuestro país.

Tras 70 años de castrismo en el poder, la gran mayoría de la población no ha conocido otra alternativa. ¿Cómo puede surgir el cambio desde dentro?

«Depende de la voluntad de la élite política. Porque estoy seguro de que ya han recibido opiniones y advertencias. Durante más de diez años, yo mismo he publicado en mi blog opiniones de economistas cubanos que critican duramente ciertas iniciativas económicas y proponen medidas concretas. El problema es que no ha habido diálogo interno con esta élite gobernante».

¿Reconoces que hay una superpotencia que mantiene al resto a raya?

«En materia económica, sí.»

¿Esperas un cambio?

«Depende de lo que entendamos por cambio. Para mí, el cambio implicaría abordar los problemas económicos de manera diferente; eso supondría un cambio radical. Se necesitan otros cambios: espero una concepción distinta del poder. No tan vertical.»


Ya no estamos en la Guerra Fría, y Cuba parece estar más sola. Rusia expresa su solidaridad, pero los gestos concretos han sido insuficientes…


«Es cierto. Nunca hemos estado tan solos como ahora. Con la única excepción del gobierno mexicano. Vietnam, China y Rusia nos apoyan por sus lazos históricos, pero no en la medida necesaria.»

¿Nos enfrentamos a un cambio histórico?

He vivido muchos momentos peligrosos. Quizás por eso me siento más tranquilo. Ha habido otras situaciones extremas y las hemos superado. Sin embargo, me da pena por los más jóvenes que no tienen nuestra experiencia, y no es justo que estén pasando por esto.

¿Estás componiendo canciones?

Compongo música, no canciones. Porque la verdad es que no tengo ganas de escribir.

Acaban de anunciar la gira por España…

Empezaremos los ensayos en agosto, y la gira será en septiembre y octubre. Todos los miembros de la banda somos cubanos, pero algunos viven en el extranjero. Nos reunimos siempre que tenemos un proyecto.

¿Y alguna vez has pensado en irte de la isla?

No es algo que me plantee. Quizás si tuviera un problema de salud grave… Pero no, nunca lo he pensado, ni siquiera en los peores momentos.


Entrevista publicada originalmente en Repubblica


*Fuente para piensaChile: Segunda Cita  2 comentarios:

martes, mayo 19, 2026

El arte es libertad

 Adis Marlén Morera


Periodista de la Redacción de Cultura



Fotos: Panchito González


La Habana, 15 may (Prensa Latina) El arte es libertad, afirmó el reconocido cantautor cubano Silvio Rodríguez, quien a los 79 años anunció la presentación hoy de su más reciente versión de Sueño con serpientes, junto a ese otro gran músico brasileño Chico 


“Creo que el arte debe ser como cada artista lo sienta; el arte es libertad, y si no hay libertad no vale la pena”, manifestó el legendario trovador en entrevista exclusiva con Prensa Latina.


En los Estudios Ojalá, en La Habana, donde el tiempo transcurre entre acordes y los anhelos propios de un creador incansable, el artista conversó con esta reportera, ávida de conocer al autor de canciones que acompañan a varias generaciones de cubanos e hispanoamericanos en sus sueños.


-¿Qué permanece intacto en usted como creador?


-Las ganas, más que nada, las ganas.


“Las posibilidades en algunos sentidos han disminuido, hay problemas respiratorios, de proyección y de fuerza”, señaló una de las voces fundamentales del Movimiento de la Nueva Trova.


“Se necesita mucha fuerza para cantar; todo el organismo hace una concentración de energía dirigida a la proyección de la voz y montones de músculos se contraen, y con los años eso se afecta”.


Cuba y la música habitan en este hombre digno que enarbola la bandera de la creatividad y el virtuosismo, porque él encierra la capacidad de seducir con cada melodía y la sinceridad de un verdadero artista.


Soy una persona agradecida y con mucha suerte, declaró una figura cuya sencillez parece ignorar la inmensidad de quien -guitarra e inspiración en mano- convoca al pensamiento en un acto de sensibilidad poética.


-¿En qué encuentra la inspiración para componer y qué busca provocar en el público?


-No busco provocar en el público absolutamente nada. Yo no compongo para el público, siempre he compuesto acorde a mis pensamientos, a mis inquietudes y a las cosas que detecto y me resultan interesantes.


Muchas veces, hasta esas letras mías tan celebradas, las empiezo porque tenía una música interesante y de pronto me doy cuenta de que escribí algo con un poco de coherencia, y así las dejo, explicó.


“No vayas a pensar que soy un planificador, creo mucho en la inspiración y también en el trabajo, porque trabajo bastante en cada cosa que hago”.


Escucharlo cantar es un privilegio que atesoran sus muchos admiradores, en Cuba y en otras regiones del mundo. Allá donde cautiva su lírica, la poseía se vuelve cómplice para cantarle a la patria, al amor y a la vida.


-Sus letras suelen ser muy poéticas. ¿Qué papel sigue desempeñando la literatura en su obra?


-Cuando niño y joven, sobre todo, y siendo una persona mayor leí mucho y mucha literatura, siempre me gustó.


En los primeros años de mi adolescencia me desarrollé en ámbitos periodísticos; estuve en el semanario Mella y luego, en el Ejército, me vinculé a varias revistas militares, rememoró.


Cuando Silvio comenzó a componer no imaginó que se dedicaría a ello, confesó. En cierta medida influyeron las circunstancias, alguien que lo escuchó y colocó frente a una cámara de televisión.


Fue una experiencia interesante para un muchacho de 20 años que recién salía de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, significó. “Eso te abre una cantidad de perspectivas que tú ni te imaginas, por eso abandoné todo en el aspecto periodístico”.


También de joven incursionó en el dibujo y el diseño, disciplinas que dejó luego “por la música, por la guitarra, por las canciones y la influencia de lo que leía”.


Aquellas composiciones, gestadas en los primeros años de juventud, trazaron el camino hacia lo que pronto se convertiría en el alma de su existencia. Tropezar con una guitarra -como expresó en una entrevista- devino encuentro fortuito que liberó al artista en su interior.


-La industria musical ha cambiado de forma drástica con la digitalización y el acceso global. ¿Cómo ha enfrentado usted esos cambios?


-Jamás me he ocupado de eso, lo mío siempre ha sido artesanal, no industrial. Gente que conozco me llama y me propone algo, después decidimos hacerlo o no.


“No tengo nada que ver con la gran industria de la música. Una vez me propusieron un Grammy por la Obra de la Vida y se los agradecí mucho, en realidad tuvieron ese gesto de acordarse de uno”.


Entonces debía ir a Las Vegas a recibirlo, contó, pero le fue imposible pues se encontraba en medio de la Gira por los Barrios, una iniciativa que encabezó desde finales de 2010 hasta febrero de 2020 junto a un grupo de músicos, artistas y escritores cuyo arte colmó las zonas menos favorecidas de La Habana y otras provincias de Cuba.


Ha sido un problema de relación, aseveró el reconocido trovador cubano, mientras le concede a la suerte un especial significado en su vida. A su juicio, hay mucha gente talentosa que merece ser divulgada y no sucede.


Del otro lado, esta periodista considera que la dicha sin talento no basta. Sus letras demuestran un ingenioso dominio del lenguaje y su musicalidad irrumpe cual invitación a apreciar lo hermoso, desde el compromiso con la palabra audaz e inteligente.


-Su música, admirada en muchas regiones del mundo, es incomprendida en ocasiones. ¿Cómo lidia con la crítica, dentro y fuera de Cuba?


-Es algo que a mí no me quita el sueño, yo soy crítico también, es una materia inherente a la percepción, a la conciencia humana, a la inteligencia y a la capacidad de tener opciones, criterios. “¿La crítica?, allá el que se espante por eso”, dijo.


Pese a desacuerdos e incomprensiones, Silvio Rodríguez es considerado uno de los músicos cubanos más importantes de todos los tiempos. Abrazado a su guitarra, nos convida a creer cuando dice futuro, a vivir sin tener precio, a soñar con serpientes y unicornios, a disfrutar cada armonía desde la sensibilidad de la manifestación y de quien la cultiva.


-¿Qué apasiona a Silvio y qué lo disgusta?


-Me apasiona trabajar, no puedo vivir sin trabajar. Y no me gusta el ocio estéril, y digo el ocio estéril porque hay ocios muy productivos.


-Si pudiera hablar con su “yo” joven, ¿qué le diría?


-Sigue así.


A este intérprete lo define el hacer constante y -más allá de alzar un canto al cielo- no le tiembla la palabra cuando es preciso defender a la Revolución cubana. Lo confirma a esta reportera y cuando manifiesta su disposición reciente a empuñar un arma si Estados Unidos decide atacar a Cuba.


-Si le menciono dos palabras: Revolución y Cultura, ¿qué pensamientos vienen a su mente?


-La primera es una palabra circunstancial. Hay Revolución cuando puede haber vanguardia, y Cultura es prácticamente todo, hasta las costumbres más insignificantes se consideran como tal.


-¿Cuánto y qué le agradece Silvio a la Revolución?


-Tengo el privilegio de haber nacido en este país y que luego se haya dado el proceso revolucionario, en enero de 1959, a mis 12 años de edad.


“Eso me permitió sumarme a muchas tareas que tenían los jóvenes en ese momento, como la Campaña de Alfabetización y la defensa del país. Todo eso se hizo una urdimbre natural en mi manera de sentir, de ser, de proyectarme”.


Soy producto de eso en buena medida, de haber tenido esa experiencia de aquellos años, sobre todo los primeros 20 años, que me parece fueron los fundamentales, destacó.


-En cuanto a la preservación y promoción de la cultura cubana, ¿qué cree que falta para lograr un mayor impacto a nivel internacional?


-No sabría decir, haría falta más posibilidades, supongo. Cuba está vetada en una serie de sentidos y eso limita la proyección de zonas de la cultura cubana hacia el exterior.


En palabras del artista, la música que se bailaba aquí de pronto fue lanzada en Nueva York y tenía otro nombre: era salsa.


Es complejo, dijo, porque está relacionado con la política internacional y con la hegemonía de Estados Unidos, cuyo poder divulgativo es muy fuerte en el mundo, “no solo en Occidente, como se suele decir”.


Aun así, pienso que la cultura cubana se hace sentir, en el deporte, porque eso también es cultura; en la música es inevitable, vivan o no aquí quienes la hacen, afirmó.


Hay otras manifestaciones del arte que Silvio considera más costosas, como el cine. “Ahí no hemos podido tener una proyección más amplia, más numerosa y variada”, reflexionó.


“Pero en general, nuestra cultura es una cultura con fuerza, con personalidad, con carácter”.


-En medio de una batalla contra la colonización cultural y del peligro real de una intervención estadounidense es preciso -quizás como nunca antes- defender nuestra soberanía y aquello que nos identifica como sociedad culta y libre, ¿qué pudiera añadir al respecto?


-La historia de Cuba ha sido una lucha por la soberanía. Cuando empezamos a ser nación, fue a partir de que comenzamos a luchar por ser nosotros mismos, por nuestras características como pueblo, que era el resultado de la fusión de diferentes pueblos.


Esta diferencia y empecinamiento con Estados Unidos no tiene remedio hasta que ellos cambien o cambiemos nosotros, aseguró. “Yo me encargaría de cambiar lo que tenemos que no nos permite avanzar, desarrollarnos”, opinó.


“Me encargaría de la parte que nos compete a nosotros, porque con ellos no sabemos lo que nos puede esperar, y nosotros tenemos muchos defectos y cosas por superar, realmente.


“En 1993 o 94, Fidel le dijo a un periodista norteamericano que nuestro modelo no nos servía ya ni a nosotros, eso está ahí, no es invento mío. Poco después expresó que Revolución era cambiar todo lo que debe ser cambiado.


“Entonces, si los americanos nos invaden, vamos a defendernos, sabemos y tenemos entrenamiento. Pero ¿cuándo vamos a defendernos de nosotros mismos?, creo que eso es muy importante, tan importante o más que sabernos defender de los americanos”.


-Ha hablado en numerosas entrevistas del Comandante en Jefe, de todas me quedo con aquella en la que usted menciona que nunca ha tenido miedo a decir lo que piensa porque siempre creyó en él. ¿Con qué se queda Silvio de Fidel Castro?


-Con su sinceridad. Revolución es no decir mentiras, fue una de las cosas que dijo.


-Si tuviera la oportunidad de volver a conversar con él, ¿qué le diría?


-Realmente esperaría a ver qué me dice él a mí. A lo mejor le diría: Coño, usted debió esforzarse un poquito más en cambiar las cosas, vaya usted a saber por qué no pudo.


“Puede que fuera temperamental, hasta cierto punto, pero tomaba muy en cuenta lo que le rodeaba, y eso lo vi, lo pude constatar”.


-Ha mencionado que simpatiza con quienes comprenden y respetan a Cuba, sean de donde sean y militen donde militen. ¿Cuál es su mensaje a los que mantienen una postura diferente a la suya?


-Ellos sabrán porque la tienen y no puedo ponerme en su lugar; soy de otra forma y tengo otra vida. Soy el resultado de mis experiencias y cada persona es el resultado de sus experiencias y de sus circunstancias.


“Aunque tengamos experiencias y circunstancias distintas, si hablamos y nos miramos a los ojos, si compartimos un café y creamos una empatía, se pueden resolver muchas cosas que al parecer no tienen solución.


“Buscar la empatía humana es muy importante, más allá de las ideologías; conocer a las personas, hablar de quiénes somos y de porqué somos. Si tratamos de llevarnos bien lo podemos conseguir, ¿por qué no?”.


-Supongamos que puede viajar en el tiempo para reescribir su historia, ¿cómo sería?


-Hace unos días estaba pensando en eso. A lo mejor hubiera continuado en el periodismo, escribiendo, aunque hacer canciones es también una forma de hacer periodismo, sobre todo si uno cuenta lo que ve, lo que piensa. Me gustaba mucho el mundo de las publicaciones y también el dibujo.


-¿Siente que las nuevas generaciones lo leen de forma distinta?


-No percibo si me interpretan o no. Cuando uno lleva tanto tiempo tiene, lo quiera o no, una especie de imagen y el mundo te ve de cierta manera; en ocasiones eso ayuda, en otras no, lamentablemente es así.


-¿Cree que el artista debe tomar posición política o solo basta con la obra?


-La obra puede ser política o sexual, o de cualquier tipo, eso depende del artista y de lo que quiera expresar cada cual.


En el momento de la entrevista, Silvio acababa de terminar la postproducción de Sueño con serpientes, incluida en su primer álbum Días y flores (1975), mientras se llevaban a cabo reparaciones en el estudio, “algo muy importante porque tenemos cultura de construir y poca de mantener en general en nuestro país».


“Nosotros somos rigurosos en el mantenimiento, porque si uno no cuida lo que tiene, no lo revisa, no lo repara ¿a dónde vamos?”.


-¿Lo escucharemos tocar de nuevo en Cuba? -Ojalá, me gustaría. Yo hacía conciertos en los barrios todos los meses, pero tuvimos que parar debido a los problemas de electricidad y combustible. Mientras continúe esta situación, será difícil.


-¿Hay algo que sienta pendiente en su trayectoria artística?


-Imagínate, todos los días ocurren cosas diferentes, pero no le toca a una sola persona contar la historia del mundo; el mundo se va contando de a poquito y yo cuento lo que me tocó.


-En una palabra o frase, ¿cómo se define Silvio Rodríguez?


-Mucha suerte, he tenido mucha suerte.


-Y si le pidiera una de sus canciones para hacerlo ¿cuál escogería?


-La que estoy haciendo.


ro/mml/amr


#cuba

martes, marzo 31, 2026

El pueblo cubano está dispuesto a defender su soberanía con las armas: Silvio Rodríguez

 

El cantautor refiere que la determinación de Cuba de resistir proviene de su historia, por lo que buena parte del pueblo estaría dispuesto a defender nuestra soberanía con las armas, si fuera necesario. Señala que apoya la evolución dentro de la revolución. Sobre el Escudo de las Américas, lo califica de intento de revitalizar el neocolonialismo, de borrar a la ONU y un signo de desesperación imperial.
El cantautor refiere que la determinación de Cuba de resistir proviene de su historia, por lo que buena parte del pueblo estaría dispuesto a defender nuestra soberanía con las armas, si fuera necesario. Señala que apoya la evolución dentro de la revolución. Sobre el Escudo de las Américas, lo califica de intento de revitalizar el neocolonialismo, de borrar a la ONU y un signo de desesperación imperial. Foto Marco Peláez
28 de marzo de 2026 07:56

La Habana. Las paredes de la entrada del estudio de Silvio Rodríguez en el municipio Playa, en La Habana, están llenas de vestigios del largo camino recorrido, en la forma de reconocimientos enmarcados. En el primer piso se encuentra el estudio de grabación. De un lado, un piano de cola, convive con varios bancos. Del otro, en lo que podría ser un puesto de mando, se halla una enorme consola de audio, que asemeja un sofisticado laboratorio de alquimia musical. “Aquí trabajo”, nos dice el cantautor, antes de comenzar la sesión fotográfica.

Después de una breve conversación sobre cómo, gracias a él y a sus compañeros, una parte de la izquierda cultural mexicana que rechazaba el rock en nombre de la Nueva Canción, terminó por aceptar este género.

Autodefinido más como una persona de preguntas que de respuestas, el autor de Madre respondió generosamente a un cuestionario de La Jornada. Allí sostiene que la determinación de resistir en la isla proviene de su historia, de la forja de la nación cubana. Y añade: “buena parte de nuestro pueblo estaría dispuesto a defender nuestra soberanía con las armas, si fuera necesario”.


Sus respuestas, ayudan con mucho, a entender y calibrar el significado del asedio medieval que hoy vive la Antilla y la respuesta de su pueblo.

–Hace unos días, Silvio Rodríguez cambió las cuerdas de su guitarra por el acero de un fusil de combate para defender a su pueblo. Usted usó uniforme militar durante los más de tres años en que hizo su servicio militar y las dos veces que estuvo como internacionalista en Angola. Se volvió guitarrero en el ejército. ¿Es justo decir que al recibir el AKM regresa en parte a sus orígenes? ¿Hay en la defensa de la acosada Cuba actual, cantera para escribir nuevas canciones?

–Efectivamente: después de leer las amenazas del presidente de Estados Unidos diciendo que iba a tomar a Cuba, hice un breve comentario en mi blog. Para mi sorpresa, casi inmediatamente tuve una respuesta, que después se hizo pública, de las Fuerzas Armadas de mi país. Las FAR son una institución de la que en cierta medida provengo, incluso como autor, porque pasando mi servicio militar empecé a tocar la guitarra. Tanto fue así que el lunes 12 de junio de 1967 fui desmovilizado y al día siguiente, martes 13, debuté en la televisión cantando dos de mis canciones.

“Debo confesar que ni remotamente esperaba que aquellas palabritas que puse como comentario (porque ni siquiera era un post) fueran a tener tanta trascendencia. Aunque las agresiones imperiales pudieran parecer ser una de nuestras condiciones naturales, nuestra propia vida, intensa y a veces también contradictoria, nos ha convertido en una cantera de todo tipo de expresiones, incluso las cantadas.”

–En caso de que desde Estados Unidos intente invadir la isla ¿saldrá la población a defenderla como usted está dispuesto a hacer?

–Ciertos políticos estadunidenses han deseado hacerse de Cuba desde hace unos 200 años. Primero trataron de comprar la isla a España, si mal no recuerdo un par de veces; después, a fines del siglo XIX, cuando nuestro Ejército Libertador había puesto en retirada al ejército colonial, volaron su acorazado Maine en la bahía de La Habana como pretexto para declarar la guerra a España. De esa maniobra surgió una guerra que terminó en un tratado en París donde los cubanos no tuvimos voz ni voto. Ahí nos impusieron la Enmienda Platt, ley extraterritorial que les daba derecho a intervenir en Cuba cuando lo consideraran. Hay una larga historia de razones para que los cubanos desconfiemos de “el norte revuelto y brutal”, como lo calificó nuestro apóstol, José Martí. Por esa razón supongo que buena parte de nuestro pueblo estaría dispuesto a defender nuestra soberanía con las armas, si fuera necesario.

–En Oda a mi generación dice usted: “Yo no reniego de lo que me toca”. ¿Qué le toca a Silvio Rodríguez en estos tiempos infaustos en que vivimos?

–Lo primero que debo decir es que no me gustan los fanatismos, que siempre he abogado por la crítica y la autocrítica. No hay obra humana perfecta y creo haber dejado constancia de esto, tanto en mis canciones como en escritos, entrevistas y, desde hace unos 16 años, en mi blog, Segunda cita (https://segundacita.blogspot.com). Eso sí: sin pertenecer a partido alguno tomé partido por el mejoramiento humano.

“Cuando escribí aquella Oda me refería a las contradicciones que le tocaron a mi generación, sobre todo extremismos e impunidad de funcionarios, escaseces que nada tienen que ver con las dimensiones actuales pero que ya entonces resultaban notables. Ahora, con el incremento del bloqueo y el deterioro de los años, todo lo que falta se hace vital. Sobre todo en la salud pública y en la educación, servicios en los que Cuba llegó a ser ejemplo. Así que me toca seguir siendo un ciudadano, ahora un poquito mayor, que desea lo mejor para su país.”

–Sus acordes y sus versos han sido como rayos en las tormentas del continente, la banda sonora de varias generaciones que desean vivir un otro mundo, la crónica de sus sueños, fantasías y temores. ¿Qué le corresponde a la música, a la suya y a la de otros cantautores, en estos aciagos tiempos?

–Nunca me ha gustado dictar fórmulas. La vida es diversa y así la respeto. Creo que en Cuba predominan expresiones de calidad en todas las maneras de hacer música y versos. Claro que también hay puro y duro comercio, pero en general creo que predomina un compromiso con lo verdaderamente artístico. Y creo que eso es resultado de un país que puso la educación sin límites al alcance de todos sus hijos.

–Al inicio de su pasada gira de 13 conciertos en seis países de América Latina, en las escalinatas de la Universidad de La Habana, usted comenzó declamando un fragmento de Maestros ambulantes de José Martí y terminó interpretando su canción Venga la esperanza. ¿En estos tiempos de reveses hay lugar para la esperanza en la Cuba de hoy? ¿De dónde viene?

–De Maestros ambulantes se suelen citar algunos fragmentos, como por ejemplo: “Ser bueno es el único modo de ser dichoso”, y también “Ser culto es el único modo de ser libre”. Sin embargo, se ha ignorado otro que incluí y que completa la idea: “Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”.

“Martí se refiere a ‘lo común de la naturaleza humana’. Él no dice que pensar así sea lo mejor, como cuando habla de ser bueno y de ser culto. Comenta que, para la mayoría, verse progresar es lo que nos hace sentir bienestar y felicidad. Yo creo que por esa certeza el bloqueo contra Cuba se ha ido incrementando: quieren que nuestra gente sienta que en su país no hay futuro que valga.

“Estoy muy consciente del amplio espectro de problemas que arrastramos y de lo nuevo negativo que surge, como el bloqueo energético. Pero siempre he visto a Cuba resistir. Fidel dijo que Revolución era “cambiar lo que debe ser cambiado” y creo que se estaba refiriendo a una revolución en la Revolución. Hace años canté que había que quitarle la R a la palabra revolución, o sea, que había que evolucionar. Brillantes economistas, incluso algunos ex ministros, desde hace años aconsejan reformas que no se emprenden o que se reciben a regañadientes. Veo que últimamente se están dando pasos más decididos en esa dirección. Y no es por las presiones de Estados Unidos. Es que dentro de Cuba también, desde hace años, hay un combate por concepciones más realistas que van a beneficiar a nuestro pueblo. Apoyo eso, siempre que no esté en juego nuestra condición de nación soberana, cosa que considero fundamental.”

Imagen Foto Marco Peláez

Sentimiento patriótico

–Usted tiene una estrechísima relación con su público y con la población de su país. Sus canciones documentan sus sentires y afanes. ¿De dónde cree que viene la fuerza y la determinación de la gente de a pie para resistir el bloqueo?

–De nuestra historia, de la forja de la nación cubana. Esto tiene que ver con un sentido de pertenencia del lugar donde se nace, con un sentimiento patriótico. Y en esto determina, por supuesto, lo que se siente recibir del lugar donde se vino al mundo y se creció.

–En el inicio de este viaje en la vida cuenta usted que la hornada de trovadores a la que perteneció, los jóvenes la identificaban, entre mitos y controversias, como una generación que puso fuego en jugarse la historia. ¿Ganó su generación la historia?

–A veces pudiera parecer que sí. Pero, si Cuba cae, la historia la van a reinventar sus enemigos. En cierta medida, la prensa corporativa (esa que algunos llaman la gran prensa) y sus numerosas ramificaciones en la red están contando ya su versión.

–Dice Rosa Miriam Elizalde: “Millones de latinoamericanos aprendimos más sobre la historia y, sobre todo, la sensibilidad de nuestros países escuchando las canciones de Silvio que en los textos de los grandes historiadores del complejo laberinto de la cultura”. ¿Qué nos dice hoy Silvio de lo que sucede en el Cono Sur?

–Da gusto tener amigos tan generosos como Rosa Miriam, pero la historia yo la aprendí de Ramiro Guerra, de Fernando Ortiz, de Emilio Roig, de José Luciano Franco, de Julio Le Riverend, de Torres Cuevas, de mi pariente Eusebio Leal, y de otros grandes historiadores que ha dado mi país.

“Lo que pasa es que las canciones, al ser lenguajes breves, sintetizan lo que acumula en su cabeza el que las hace. Así nos robamos algunos méritos ajenos.”

– Sus canciones han acompañado e iluminado las luchas de liberación en América Latina. Inspiraron a quienes lucharon contra las dictaduras de extrema derecha y a favor de las mejores causas. ¿Qué piensa hoy Silvio Rodríguez al ver la foto de 12 mandatarios del hemisferio rodeando a Trump, para celebrar la formación del “Escudo de las Américas”.

–El llamado Escudo de las Américas parece un intento de revitalizar el neocolonialismo, de borrar los principios que fundaron las Naciones Unidas y acaso un signo de desesperación imperial. “América para los norteamericanos”. A mi modo de ver, este regreso a la derecha recalcitrante comenzó con la caída de la URSS que, aún con sus defectos, contradecía al capitalismo y significaba cierta esperanza de un mundo mejor. China y Rusia han heredado el odio imperial por ser rivales económicos.

“Probablemente el capitalismo sea un sistema difícil de superar por basarse en una parte oscura pero cierta de los humanos: el egoísmo. Así el mundo actual está controlado por las corporaciones, las trasnacionales y la industria armamentística; un entramado de dominación que sostiene a un imperio al que sólo le interesa su supremacía, nunca la piedad ni la solidaridad.”

–A diferencia del florecimiento artístico que acompañó a la Revolución cubana, diera la impresión de que el progresismo en el continente no incubó un proyecto cultural alternativo. No hay nada como el festival en Casa de las Américas de 1967. ¿Por qué cree que ha sucedido esto?

–Casa de las Américas fue fundada en 1959, el mismo año del triunfo revolucionario; al frente estaba una mujer de una sensibilidad excepcional que conocí muy bien: Haydée Santamaría. El casi 30 por ciento de analfabetos que había en Cuba en 1959 dejó de serlo con la Campaña de Alfabetización de 1961. En 1962 se fundaron las Escuelas de Arte. En 1967 el campesinado y los obreros cubanos luchaban por alcanzar el sexto grado. Con el gobierno revolucionario, la educación, la cultura y el derecho a la salud dejaron de ser privilegio de pocos. Yo no creo en el igualitarismo absoluto, pero sí en la justicia social.

–Usted tocó por primera vez en México en un concierto en el Cine París en 1975. Su música se conocía por casetes. Luego, tocó en pequeñas salas y en la UNAM hasta que saltó, a comienzos de los años 80, al Auditorio Nacional. Desde entonces, su contacto con el país ha sido constante. ¿Qué significa México en su obra y en su trayectoria?

–Sí, estuve en México por primera vez en 1975 e hice un concierto en el Cine París junto con Pablo Milanés y Noel Nicola. Eran unas jornadas de la cultura cubana que incluía al Ballet Nacional, con Alicia Alonso al frente. También estaba Leo Brouwer, uno de los músicos más extraordinarios de nuestra historia, que por entonces dirigía el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, donde trabajábamos Noel, Pablo y yo. Aquella vez, en el concierto final que se hizo en el Auditorio, tuvimos una pequeña participación.

“México, parte de mi alma”

“Por aquellas fechas yo había leído sobre el México precolombino y sobre la revolución mexicana y tenía muchos deseos de conocer vuestro país. Quería ver las pirámides, las ciudades de las culturas autóctonas. Había leído a Sor Juana, a Juan de Dios Peza, a Rulfo, a Sabines, a Fuentes. Conocía a Thelma Nava, de Casa de las Américas, y en aquel primer viaje tuve la suerte de abrazar a Efraín Huerta, que ya estaba enfermo.

“Fui muy amigo de la gran escultora Marta Palau, que había ganado un concurso internacional de arte en Cuba. En casa del pintor Raúl Martínez conocí al fotógrafo Pedro Meyer y ya en México conocí a Graciela Iturbide, que vivía en una calle de nombre inolvidable: Barranca del Muerto.

“Para las jornadas del exilio uruguayo volví con Noel e hicimos una gira extensa con el grupo argentino-mexicano Sanampay. Un día llegamos a la UNAM y en un cuarteto juvenil cantaba una muchacha de voz preciosa, Eugenia León. Otra noche me llevaron a un sitio donde vi y escuché a Toña la Negra, tan admirada en Cuba. Quise mucho al Negro Ojeda. Me enorgullece decir que fui muy amigo de Amparo Ochoa y muy cuate de Marcial Alejandro. A Maru Henríquez la conocí siendo una adolescente. Ella para nosotros era Maru chica, porque su mamá era Maru grande, una maestra de primaria que crió a sus hijos trabajando muy duro, un ser inolvidable.

“Creo que alguna vez conté mi encuentro y larga amistad con Arsacio Vanegas Arroyo y su familia. Como se sabe, soy amigo de Andrés Manuel y de Beatriz. Creo que Claudia Sheinbaum es la mejor presidente de toda Latinoamérica. Por estas y por muchas otras razones, México ya es parte de mi alma.”