Liuba María Hevia regresa a Buenos Airespara ofrecer cuatro conciertos.
En mayo, Buenos Aires recibirá una de las voces más íntimas y perdurables de la tradición musical latinoamericana y caribeña: Liuba María Hevia, una de las compositoras cubanas más importantes y relevantes de todos los tiempos.
Se presentará el Sábado 30 de Mayo – 21hs. junto a la cantante MAGDALENA LEÓN en el
TEATRO EL ALAMBIQUE – Griveo 2350 . V. Pueyrredón – CABA
Ø Lunes 25 / 19:30hs. Club Sportivo y Social Mitre, Av. Mitre 1417 – Quilmes
Ø Jueves 28 / 20hs. Raíces de Dawson – Nva. York 4699. Berisso
Ø Viernes 29 / 21hs. Torcuato Tasso – Defensa 1575 San Telmo CABA
En esta nueva visita de Liuba a la Argentina, como ya han hecho otras veces, compartirán escenario con Magdalena interpretando sus repertorios, pero también cantarán juntas, en este concierto al que llamaron: “Tantas vidas»
LIUBA MARIA HEVIA:
Posee más de veinticinco discos en su haber. Ha grabado y colaborado junto a Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Ana Belén, Pedro Guerra, Marta Gómez, Manuel García, Omara Portuondo, Chucho Valdés, Los Van Van, entre otros muchos.
Además de su propia y extensa obra en la que aborda la canción trovadoresca, la habanera, la guajira, el son, el bolero, la balada, la música para niños, incluye antologías de gran valor musical dedicadas a la habanera y otros géneros, y a grandes autores e intérpretes de la música iberoamericana.
Multipremiada y distinguida por su trayectoria musical y por su creación discográfica. Llevó su música a todos los continentes.
Es Embajadora de UNICEF por su labor en la infancia.
Liuba recorrerá distintos ritmos de la música cubana, desde la habanera hasta la guajira, el bolero, el son y la canción trovadoresca, entre otros, desplegando así la riqueza expresiva y la diversidad emocional de una tradición musical profundamente viva.
Estas presentaciones no forman simplemente parte de una agenda de gira. Representan un raro momento cultural: la llegada de una artista cuya voz ha trascendido desde hace tiempo la categoría de la interpretación para convertirse en un refugio vivo de canción, emoción y memoria para generaciones a lo largo del mundo hispanohablante.
La obra de Liuba María Hevia se distingue por su capacidad de preservar aquello que el tiempo amenaza con borrar una y otra vez: la sacralidad de la infancia, la dignidad de la ternura, la verdad íntima del amor y la memoria emocional de un pueblo. Sus canciones no buscan el ruido. Buscan la permanencia. No se imponen sobre quien escucha; entran en silencio y permanecen.
Hay, además, una dimensión profundamente singular en su obra: miles de personas han crecido acompañadas por la música infantil de Liuba, y más tarde, al llegar a la madurez y se enamoran, han encontrado también en su repertorio para adultos otra forma de expresar el amor y la belleza. Y cuando esas mismas personas forman una familia, sus hijos vuelven a crecer escuchando las canciones infantiles de Liuba, como si su música supiera regresar una y otra vez al corazón o al origen de la vida. Se transmite, se renueva y vuelve a nacer de generación en generación, como una corriente afectiva que no se agota. En ello reside uno de los rasgos más extraordinarios de su legado: haber creado una música que no pertenece solo a un tiempo, sino al hilo más íntimo y perdurable de la memoria humana.
Estas noches ofrecen más que conciertos. Ofrecen el privilegio de recibir una presencia artística cuyo valor no reside únicamente en la excelencia musical, sino en la profundidad de resonancia humana que su obra continúa despertando.
En una época cultural marcada por la velocidad, la fragmentación y el exceso, Liuba María Hevia encarna algo cada vez más infrecuente y, precisamente por ello, cada vez más indispensable: una voz de claridad, belleza y coherencia espiritual, capaz de devolver al oyente la emoción, y el sentido de lo esencial.
Su presencia en Buenos Aires, significa la llegada de una sensibilidad que ennoblece, de una voz que resguarda la memoria y de un encuentro cultural destinado a permanecer, más allá de la noche en que es vivido.
En 2025, editó sus discos: Canciones que no se extraviaron (Vol.2) y Liuba María Hevia con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.
MAGDALENA LEÓN: Gran intérprete de la música de Latinoamérica. Nacida en Madrid, es argentina por elección. Su refinado arte la confirma como una decidora de purísima estirpe. Su afinación, el uso de su amplio registro, la vocalización y el hallazgo de multiplicarse en voces hacen a la originalidad de su trabajo.
Nació en Madrid, pero vivió en Venezuela desde los 7 años. Allí conoce en la escuela a la cantante Cecilia Todd de quien sigue siendo amiga entrañable. Ambas han cantado juntas en varias ocasiones, grabando canciones a dúo en el álbum Cecilia Todd en la Argentina y en Entre amigos, de Magdalena León.
Viene con su familia a Buenos Aires y desde muy joven ingresa al grupo Buenos Aires 8, destacado octeto coral de fama internacional, dirigido por Horacio Corral.
En 1982 representó a la Argentina en el Festival de la OTI cantando Canción para dar las gracias y en otros Festivales. A fines de la década de 1980 fue una de las solistas que participaron de Mujeres Argentinas
(Ariel Ramírez y Félix Luna), junto a Marián Farías Gómez y Angela Irene.
También fue solista en la primera ópera folclórica argentina: Tres delirios en vísperas de la muerte, de José Luis Castiñeira de Dios.
Entre otros trabajos participó en un disco con Jaime Torres, lanzado en Alemania y en dos discos infantiles de Ruidos y ruiditos.
En los 90 se recibió en la especialidad de Fonoaudiología, dedicándose a dar cursos y enseñar a cantantes profesionales. En el 2000, volvió a dedicarse al canto profesional, grabando dos álbumes, Para vivir en 2003 y Entre amigos en 2010.
Tiene 7 discos, el más reciente: Fronteras, (Acqua Récords) aborda la obra deautorxs latinoamericanxscomo Rada, Juan Luis Guerra, Viglietti, Aznar, Blades, Parodi, Ruibal y otros.
Su larga historia como intérprete solista y docente viene enriqueciendo y madurando su obra para llevarla cada vez más lejos en sus búsquedas creativas.
Durante años la cantautora cubana, que ha compartido escenario con Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, buscó las huellas de su pasado familiar en España.
Publicado: 23 ene 2026 - 00:28 — Actualizado: 23 ene 2026 - 07:54
La artista cubana Liuba María Hevia en una imagen promocional | Liuba María Hevia
La voz de Liuba María Hevia es una de las más reconocidas y respetadas de la música cubana contemporánea. Cantautora, guitarrista y compositora, forma parte del movimiento de la Nueva Trova desde 1982 y ha compartido camino artístico con figuras esenciales como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés. Pero más allá de su trayectoria musical, su obra está atravesada por una historia personal marcada por la emigración y por la figura de su abuelo asturiano, al que ha convertido en símbolo, inspiración y raíz permanente.
Liuba María Hevía tocando la guitarra | Liuba María Hevia
“Asturias yo la tengo dentro por mi abuelo”, asegura a La Región Internacional, resumiendo una relación profunda con una tierra en la que no nació, pero que siente como propia. Liuba nació en La Habana y es nieta de un emigrante de Belmonte de Miranda, una historia familiar que se transformó en poesía y canción. Una de sus letras más conocidas lo expresa con delicadeza y memoria infantil: “Niña, nunca te enamores, si hay luna en cuarto menguante, que puede robarte el sueño un asturiano emigrante”.
La artista explicó que esa canción dedicada a su abuelo nace del juego y del recuerdo: “Es un poco ese juego de la infancia y ese regalo de juguetear delante de uno esas vivencias con mi abuelo, que adoró su tierra hasta el último día de su vida”. Para Hevia, la emigración es una experiencia común que trasciende geografías. “Para mí los emigrantes son unos solos, no importa Yo aprendí ese misterio de amar desde la distancia y el imaginario gracias a mi abuelo, se lo debo a mi abuelo”, subrayó.
Durante años, la cantautora buscó las huellas de ese pasado familiar en Asturias. “Yo vine mucho antes a España a festivales y caminaba por cualquier rincón preguntándome: ¿dónde habrá nacido mi abuelo? A lo mejor pasó por aquí, a lo mejor pasó por allá”, recordó. No fue hasta que llegó a sus manos la inscripción de nacimiento cuando pudo localizar el lugar exacto. “Hoy estoy a unos minutos de donde nació mi abuelo, donde queda solamente alguna pared de su casa. Yo tenía que conocer ese lugar”.
Ese encuentro con el territorio fue revelador. “Yo tengo sentido de pertenencia desde que pisé esta tierra, y en Asturias particularmente. No lo puedo explicar, es algo intraducible, pero es como algo que es de uno”, confesó. Un sentimiento que, a su juicio, se repite en muchas familias asturianas marcadas por la emigración: “El asturiano tiene un sentimiento de pertenencia a pesar de no haber estado nunca en Asturias, y a pesar de que hayan pasado generaciones”.
La figura de su abuelo atraviesa su vida cotidiana y su carrera artística. “Mi abuelo es un referente, un símbolo, un amuleto de viaje”, afirmó. Recordó cómo la llevaba a la escuela, cómo le hablaba del río que corría detrás de su casa, un río que hoy ella misma recorre. “Yo he buscado el aroma de mi abuelo, que existe. Le debo mucho, muchísimo”.
Aunque no pudo obtener la nacionalidad española por la vía familiar —su abuelo se cambió el nombre al llegar a Cuba, lo que rompió la cadena documental—, resta importancia a ese hecho. “Eso no es lo más importante. Yo lo que tengo de mi abuelo es todo. Lo que mi abuelo me ha dejado es infinito”, afirmó con rotundidad.
En el plano musical, Liuba María Hevia recordó que la Nueva Trova fue la banda sonora de su infancia. “Yo nací en 1964 y la Nueva Trova surge en el 68 o 69. Crecí escuchando esas canciones, esos poemas de esos grandes autores”. La vida la llevó después a compartir escenario y grabaciones con quienes habían sido sus referentes. “Grabar mi canción Ausencia con Silvio Rodríguez fue un regalo que yo no esperaba”, confesó. Junto a Silvio, citó a Joan Manuel Serrat como uno de sus grandes paradigmas: “Eso fue con lo que yo crecí”.
Con 22 discos publicados, la artista asegura que la creación sigue siendo un proceso casi inconsciente. “La canción es una consecuencia de mi vida. Yo escribo canciones porque soy una cronista de mi vida”, explicó. Actualmente trabaja en un nuevo álbum que podría titularse A pesar del poder, en el que reflexiona sobre “este mundo inexplicable, deshumanizado y frío, donde la tecnología supera al amor y los poderosos aplastan”, aunque sin renunciar a la poesía ni al amor.
Paralelamente, prepara un nuevo disco infantil, un terreno al que lleva años dedicando atención y sensibilidad. “Es un trabajo que hago hace muchos años y que me gusta mucho”, señaló. Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, recordó también su labor social con niños en hospitales y salas de oncología en distintos países.
Con una voz serena y una palabra cargada de memoria, Liuba María Hevia demuestra que la emigración no solo deja ausencias, sino también herencias profundas. En su caso, una herencia que se convirtió en música, identidad y pertenencia. “Lo que mi abuelo me ha dejado es infinito”,concluyó.
La complicidad con sus invitadas y con el público, un primer acierto, y, luego el buen gusto al acariciar el pentagrama: Liuba María Hevia vuelve a triunfar en Madrid.
Hoy los amantes de la música vuelven a regodearse en el disfrute del espectáculo Alma Creativa, una nueva aventura de la cantautora hispano-cubana que extendió su mirada hacia tesituras más abarcadoras.
Estuvo Cuba, dentro del homenaje al Día de la Cultura Nacional, pero, sobre todo, Iberoamérica, con la ambición del asomo al nombre inconmensurable de Chabuca Granda, para repetir la tantas veces coreada Flor de la Canela.
No llegaba solitaria a tierras incaicas, sino con la colaboración de la cantautora Julie Ferraudt, presidenta de la Asociación de músicos peruanos.
Se sumaría la voz de la española Natalia Vega y la chelista cubana, Alicia Fernández para una exquisita y alegre interpretación de Fina estampa, la canción que Chabuca Granda dedicara a su padre en 1956.
El abuelo, la conocida canción de Liuba María, marcó otro momento vibrante en el recital, con un tributo a su abuelo asturiano que aprovechó para reivindicar a los inmigrantes y clamar por la paz en el mundo.
Alma creadora, Agua, Es la magia que enamora, Tatuaje en mi voz (…), la poesía de Rafael Alberti para rememorar también a la compositora, intérprete y productora musical, Rosa León.
La cita, a teatro lleno en el Centro Cultural La Elipa, a poca distancia del centro de Madrid, estuvo consagrada a la mujer creadora y al buen arte que entregan, una manera de potenciar el trabajo de las féminas en la canción de autor.
En ediciones anteriores de Alma Creadora, se dedicaron indistintamente a Violeta Parra, Marta Valdés, Teresita Fernández, María Elena Walsh, Lucía Huergo, Miriam Ramos, Eladia Blázquez o Sara González, entre otras.
Su sello de identidad volvió a quedar plasmado en la virtud de transitar con soltura en géneros tan variados como la canción, la canción trovadoresca, la habanera, la guajira, el son, el bolero, la balada o la ternura de sus canciones infantiles.
Como es habitual en ella, no le fue difícil conectar con el público como genuina ganadora 16 veces del Premio Cubadisco, Premio Extraordinario a la maestría artística por toda su trayectoria, Orden por la Cultura Nacional o Embajadora de UNICEF por su labor en favor de la infancia.
Un hasta luego en Madrid, para repetir Alma Creadora en segunda parte, que espera sea muy buena, el 8 de diciembre en La Habana con sede en Casa Vitier-Gacía Marruz.
Liuba María Hevia
Guitarrista, compositora e intérprete cubana
Gira ‘Alma creadora’ 2025
Artista invitada de Rozalén en ‘Luanco al mar’
Lunes 11 de agosto de 2025
Hace unos días, me atendió un joven médico de dulce acento. Me interesé por su procedencia y me contestó que era de Cuba. Entonces, le pregunté que si conocía a Liuba María Hevia. Su cara se iluminó al instante y, una vez más, comprobé el efecto mágico que se produce al pronunciar su nombre.
Liuba María Heviaes una cantautora cubana y española, la más importante de su generación. Nació en la ciudad de La Habana en 1964, aunque su madre, Elsa, era guajira de Matanzas y su padre de Santa Clara. Su infancia se acunó entre las canciones del campo y la ciudad; junto con los sonidos de otro mar, el Cantábrico, desde donde llegó su abuelo Eloy buscando la paz y el horizonte. .
Una niña despierta y tímida que se alimentaba de música y memorias. Su madre decía que Liuba era de “guitarra y bandoneón”. Soñaba con los ojos abiertos, pero quizás no imaginaba que su voz y su guitarra atravesarían océanos, islas y continentes. Emprendió muy joven un viaje musical, pero también llevaba en la maleta la vocación de ayudar, de tejer hamacas y sanar las heridas.;"
Es una embajadora musical que ha recorrido los escenarios y estudios de grabación de Cuba y del mundo, uniendo su canción a una pléyade de intérpretes y cantautores: Omara Portuondo, Chucho Valdés, Silvio Rodríguez, Los Van Van, José María Vitier, Miriam Ramos, Ivette Cepeda, Pablo Milanés, en Cuba; Ana Belén, Javier Ruibal, Luis Pastor, Pedro Guerra, en España. Luis Represa, en Portugal; Nano Stern y Manuel García, de Chile; Marta Gómez, de Colombia; María Marta, de Brasil; Víctor Víctor y Maridalia Hernández, de República Dominicana; Danny Rivera, de Puerto Rico; y un largo etcétera.
De su amplia discografía, me impresionan tres canciones: ‘Mi niña imaginada’, ‘Ausencia’ y ‘Con los hilos de la Luna’. Sus letras poéticas parecen resumir el vital de Liuba: la infancia, el recuerdo, la memoria, la nostalgia, convivir con la ausencia, las idas y las vueltas. Decidió abrir las puertas de la memoria con el libro ‘Mi niña imaginada’, editado en Cuba y en España por Huso Editorial, que se presentó en la Feria del Libro de Madrid y en la Semana Negra de Gijón .
El pasado 2024 fue un año decisivo en la carrera de Liuba María Hevia. Su recorrido fue vertiginoso. Comenzó en enero con un concierto acompañada de piano y violonchelo en el Teatro Monumental de Madrid, sede de la Orquesta Sinfónica de RTVE, que se retransmitió por La 2. Al mes siguiente, presentó su último trabajo, ‘Canciones que no se extraviaron’, que da nombre a su gira.
Y en marzo participó en el Festival Barnasants de Barcelona.
Actuó en abril en el Teatro Universitario de San Juan, Puerto Rico. El viaje de vuelta, también en abril, una actuación en la Sala Máxima de la Universidad de Granada.
El verano nació en junio visitando la tierra de sus orígenes, Asturias.
Allí, además de los conciertos, dio sus primeros pasos el documental sobre su abuelo Hevia en el lugar donde todo empezó: Albariza (Belmonte de Miranda).
Y, sin apenas descanso, conciertos en el Teatro Albina de Bolivia y la sala de la Radio de la Universidad de Chile. Presentó en Casa de las Américas y la Fábrica de Arte el encuentro ‘Alma creadora’, que inició en 2015 para rendir homenaje a las mujeres que “con su arte transforman el mundo”.
El 6 de septiembre, participó en el Concierto Sinfonía Caribeña, en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito de Santo Domingo, junto a otros otros grandes artistas, como Maridalia Hernández, Amaury Pérez y Pavel Núñez y la Orquesta Filarmónica Nacional, dirigida por Amaury Sánchez. Ese mismo mes, ofreció un concierto en el Teatro Stock de Zurich, Suiza. Y otra vez de vuelta a España, el 12 de octubre, Día de la Hispanidad con un concierto en Chipiona (Cádiz).
Este año 2025 no pierde el compás: ofreció cuatro conciertos en Distritos de Madrid, otro en Sevilla, artista invitada del gaitero José Angel Hevia en el Teatro Campoamor de Oviedo, siete conciertos en Argentina, uno en Chile, concierto en el teatro de la Biblioteca Nacional de Cuba.
El día 11 de agosto, será la artista invitada del concierto de Rozalén en el ciclo de conciertos ‘Luanco al Mar’, en Asturias. En otoño, tendrá lugar la décima edición del evento ‘Alma creadora’, el 24 de octubre en Madrid (antes en la Casa Vitier de La Habana y continúa su periplo con la gira por Lima (Perú) del 5 al 13 de noviembre). Finalizará el año con un concierto en diciembre en La Habana, acompañada por la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba y agrupaciones corales.
Desde nuestro encuentro en Gijón, entre el mar y las palmeras, vivo entre sus canciones. Su poesía me hace volar al territorio de la infancia, me acuna y sacude con su voz. Me transporta de la isla al continente en un viaje constante de ida y vuelta que nos recuerda de dónde son los cantantes y hacia dónde se dirigen.
Las trovadoras en la Edad Media tenían una gran formación musical y literaria, componían e interpretaban sus creaciones. Por primera vez, las mujeres le cantaban al amor y los afectos; y, sobre todo, a la belleza. Su atrevimiento no siempre fue aceptado por la sociedad, lo que motivó que no ocupasen el lugar merecido en la historia musical. Las juglaresas recibieron peor consideración aún, ya que danzaban y escenificaban las canciones con movimientos sensuales y, sobre todo, por haber escogido una vida errante y libre.
La compositora e intérprete Luiba María Hevia. Imagen cortesía de la artista.
Repasando tu trayectoria, creo que eres la combinación perfecta de trovadora y juglaresa, con una misión que nunca abandonas: la recopilación de la música de una memoria compartida.Ahora que eres maestra y referente de la canción de autor en los países de Latinoamérica, ¿cuál sería hoy tu concepto de trovadora? ¿Qué papel desempeñaron las mujeres?
Es curioso, porque la referencia que haces no se aleja mucho de lo que hoy sigue ocurriendo. Sin lugar a duda, el mundo de la creación juglaresca, o trovadoresca, le ha concedido poco espacio a la participación femenina; aun existiendo obras contundentes creadas por mujeres.
Hace diez años que vengo realizando ‘Alma creadora’. Se trata de un evento a favor de la obra femenina con el ánimo de preservar y difundir la obra de las grandes maestras que nos precedieron y mantener con ello la memoria histórica de esas extraordinarias mujeres. Al mismo tiempo, se da a conocer la obra de otras jóvenes que apuntan a la excepcionalidad.
Es cierto que, hoy en día, el término cantautor se ha hecho muy comercial y se adjudica a muchos cantantes que algunas veces han compuesto alguna que otra canción, o musicalizado un poema. Pero, realmente, el cantautor es un artista que lleva al escenario su obra, su esencia. Es portador de su vida y pensamiento desde la libertad que aflora en su creación y su lenguaje.
¿Qué misión sería hoy relevante o urgente?
En primer lugar, que los que dirigen y promueven eventos, festivales, antologías, en las diferentes latitudes, tengan en cuenta que la prioridad es el valor de la obra y no el género. Cuando esto ocurra, sorprenderá la cantidad de cantautoras que se podrán descubrir.
Y que no sea necesario que las mujeres tengamos que crear eventos propios para tener un espacio y visibilidad. Ya es hora de unificar y no de seguir excluyendo a la mujer.
Del mismo modo, tengo que decir que no ha sido mi caso. He sido una mujer privilegiada que he tenido la oportunidad de cantar con algunos de mis grandes maestros, como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Tuve la oportunidad de estar en grandes festivales de cantautores, como el de Querétaro (México) –por mencionar alguno–, donde participaron cantautoras y cantautores excelentes. Entre ellos, el querido cantautor asturiano Víctor Manuel.
Liuba María Hevia y María durante un instante de la entrevista en el Puerto Deportivo de Gijón. Foto: Jose Ramón Alarcón.
Tus letras rezuman un humanismo que se convierte en una dulce transgresión revolucionaria. Tenías apenas 18 años cuando te uniste a la Nueva Trova Cubana. Aunque impulsada por una mujer, fue un movimiento musical protagonizado por hombres. Me gustaría que me contases un poco tus sensaciones al conocer a los trovadores Silvio Rodríguez o Pablo Milanés, con los que compartiste producciones.¿Cómo te sentiste al entrar en contacto con generaciones de músicos anteriores a la tuya? ¿Qué cantantes y compositores o compositoras te han estremecido a lo largo de tu carrera musical?
Sin ánimo de exagerar, la música de la Nueva Trova fue la banda sonora de mi infancia y adolescencia. Aprendí a tocar la guitarra con las canciones de Silvio, de Pablo. Estar cerca de ellos era el summum para cualquiera de los que estábamos implicados y hechizados por esta música, y empezábamos a componer canciones.
Significaba tocar el cielo, pero tengo que confesarte que en mí fueron importantes, también, incluso referentes, la obra de otros autores como Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Luis Eduardo Aute. Y de la música latinoamericana: Violeta Parra, Chabuca Granda, Chico Buarque, María Elena Walsh, Atahualpa Yupanqui; y, por supuesto, también de grandes voces que acogieron y defendieron la canción de autor, como son Ana Belén y Mercedes Sosa.
Y, volviendo atrás la mirada, ¿cuál crees que es tu aportación al desarrollo de la música de la Nueva Trova Cubana?
Creo que no soy yo la persona que deba responder a esto. Será la historia quien un día lo defina, si mi obra lo merece. Sí te puedo afirmar que soy de las cantautoras que ha abordado diferentes géneros de la música cubana, tales como la habanera –que es la forma más antigua de la canción cubana–, la guajira, el son, el danzón, la guaracha, la canción más trovadoresca, intimista; incluso en mi creación he tenido contacto con otros ritmos. Soy una enamorada de la música de nuestro continente y algo realmente muy delicado y sagrado para mí es la creación para los niños, la música infantil.
En otro orden, mi afinidad con la música clásica –algo que heredé de la gran melómana que fue mi madre– me llevó a descubrir y disfrutar todo tipo de género: desde la música popular hasta lo más refinado de la música clásica. Tuve la oportunidad de crear un formato acompañante, en el que introduje instrumentos como el violín y el violonchelo junto a instrumentos autóctonos, como son el tres y el laúd en su modo criollo cubano.
He trabajado en diversos formatos: desde el más personal e íntimo –que es el mío a guitarra– al acompañamiento mencionado antes, que defino como formato base. Además, me gusta diferenciar cada uno de mis discos, imprimirle una personalidad propia; en algunos casos, adicionando diversos instrumentos como el piano, sonidos electrónicos, batería, percusiones afrocubanas, metales, viento madera; hasta un arpa. Los guiños de jazz y pop han estado también presentes en mi discografía distinguiendo cada producción.
También he gozado de la fortuna de haber sido acompañada por la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, la Orquesta Filarmónica de Santo Domingo. Incluso mi música ha sido llevada al repertorio coral con la participación de grandes agrupaciones.
Es muy destacable tu labor como compiladora de los ritmos y melodías tradicionales. Como una moderna Alejo Carpentier, emprendiste una travesía por la música en Cuba.¿Por qué despertaba tu interés la música del pasado? ¿Qué te motivó a esta búsqueda y cómo influyeron en tu paisaje sonoro?
Soy una defensora de la memoria histórica musical, me he nutrido de las grandes obras que me precedieron. Si de alguna manera están presentes en mi creación, habré conseguido que ese manantial de sabiduría entre en el tragaluz de mi creación, lo cual me haría infinitamente feliz.
Liuba María Hevia, durante un instante de la entrevista en el Puerto Deportivo de Gijón. Foto: Jose Ramón Alarcón.
¿Qué destacarías del momento musical actual en la isla? ¿Cómo se traducen ahora las influencias del pasado?
En todos los tiempos, Cuba ha sido fuente inagotable de creación, una potencia musical indiscutible, como lo ha sido la música brasileña y la norteamericana. La batalla de los que hoy defendemos la buena música será preservar los valores históricos desde una perspectiva más contemporánea, que permita la fluidez de nuevos modos de expresión.
Hacerlo desde lo más auténtico de nuestra cultura, evitando que los ruidos que azotan hoy el panorama musical mundial –entiéndese el reguetón en su estado más estridente, agresivo y vulgar (hablo del reguetón en ese estado, y no de otros géneros de la música urbana, como el rap, el hip hop…)– contaminen el buen hacer.
¿Quiénes serían tus discípulas o discípulos?
Francamente, no siento que tenga discípulos. Sí tengo colegas con los que comparto complicidad, estética, experiencias, vivencias, gustos, que entiendo enriquecen a ambas partes.
Tras el redescubrimiento a finales de los años 90, ¿en qué momento crees que se encuentra la difusión de la música cubana?
Buenavista Social Club fue un fenómeno que agradecemos porque evidenció cuánto podía calar la música cubana por su magia y calidad. Pero muchos años antes ya hubo artistas gloriosos –cuya lista sería interminable– que dieron a conocer nuestra música en el mundo. Los músicos o los artistas no pertenecen solo al país que los vio nacer, aunque allí esté su público natural. El arte tiene que trascender todas las fronteras; de hecho, la música cubana se ha fundido también en diversos géneros, consiguiendo expandirse en diferentes culturas, cada vez con más presencia.
Has alcanzado todos los reconocimientos posibles en Cuba: la Distinción por la Cultura Nacional, la medalla Alejo Carpentier, la orden Félix Varela. Eres hija adoptiva de las principales provincias del país, pero sabemos que el nombramiento de UNICEF como Embajadora de Buena Voluntad por tu especial atención a la infancia te produce especial emoción.
En 2024, fuiste jurado del prestigioso Premio Casa de las Américas en los géneros de literatura infantil y juvenil. Tu cancionero para el público joven rinde homenaje a mujeres tan relevantes como Teresita Fernández, María Elena Walsh o Alba Elba Pérez.¿Crees que tenías la responsabilidad de terminar “esa canción por escribir”?
Ojalá haya podido contribuir a promover el legado de estas tres grandes compositoras para niños que mencionas. Sobre todo, para que pueda seguir permaneciendo en la memoria de los niños. Sus obras lo merecen.
En tu conciencia de la necesidad del rescate de la memoria musical, destaca tu insistencia en dejar constancia, dejar registros para el futuro en forma de objetos físicos. En estos tiempos en los que tenemos toda la música a nuestro alcance, priorizamos la cantidad, pero parece que no nos importa la calidad del sonido. Tú reivindicas el perfeccionismo en las producciones y tienes más de veinticinco discos en tu haber. Este año se ha editado el segundo volumen de ‘Canciones que no se extraviaron’ y en octubre se lanzará ‘Liuba sinfónica’.
Has sido premiada en dieciséis ocasiones en la Feria Internacional de la Industria Musical Cubadisco, los galardones más importantes a las producciones discográficas en Cuba. En su última edición de 2025, has recibido el Premio Extraordinario a la Maestría Artística, otorgado por el Instituto de la Música y el Festival Cubadisco, como reconocimiento a tu dilatada carrera.
Tus discos son tus bitácoras de viaje y la excusa perfecta y necesaria para el encuentro musical. Durante un tiempo nos preguntábamos por la supervivencia de los discos:¿piensas que el soporte físico sobrevivirá a las plataformas musicales? ¿Cómo crees que será en el futuro?
En realidad, soy una defensora de la tecnología en todos los campos. Creo que la creación de las plataformas, donde hoy está la música de todos los tiempos y de todos los artistas, es uno de los grandes avances que se han conseguido para su difusión porque la universaliza y todos tienen acceso a ella y a elegir.
Eso es innegable, pero yo soy defensora, también, del disco físico, del disco en vinilo; un talismán, un regalo que puedes dedicar, algo que la persona puede conservar, y esa posibilidad de ser tangible le da un sentido de permanencia y lo personaliza más como objeto de arte, pero de igual modo emocional. Esto, a mi juicio, no es posible desde una plataforma.
‘Ángel y Habanera’ es un disco muy especial que no dejo de escuchar. No se había emprendido una investigación similar hasta entonces, siendo la habanera el nexo de unión musical más fuerte con España. Tus canciones escriben el relato de tu vida, pero también dan testimonio de muchas vidas y mucha música. Hay ausencias que marcaron tu existencia. Te veo como una legataria de tu memoria personal pero también depositaria de los recuerdos de tus dos países.
Liuba María Hevia, apoyada en el único muro que queda de la casa de su abuel Hevia, en Albariza (Belmonte de Miranda, Asturias). Imagen cortesía de la artista.
Conociste España desde niña a través de los recuerdos de tu abuelo, pero ahora vives en un estado de febril enamoramiento de tu otro país.¿Cuáles fueron tus pensamientos al respirar el aire de las montañas de Asturias que tu abuelo dejó atrás? ¿Qué canciones te vinieron a la memoria?
La primera vez en Albariza me vino a la memoria ‘El amor de mi bohío’. Es una canción amorosa y bucólica, una de las preferidas de mi abuelo y, desde luego, mi canción, la que le dediqué a él, ‘Con los hilos de la luna’. No pude evitar cantarla a capella a su memoria en el muro; lo único que queda de su casa. Hasta donde fue posible, porque la emoción me quebró la voz.
Ver las montañas de las que me habló mi abuelo, la pared que queda de su casa, el río que me mencionaba con frecuencia, proporcionó una especial sensación de pertenencia, la certeza de que ahí estaban también mis raíces. Fue como sentir que me envolvía la naturaleza en todo lo que se movía a mi alrededor. De igual modo, me aportaron más claridad sobre el concepto de emigrar.
En mi canción digo que mi abuelo fue “mi primera escuela”. A él debo mucho de lo que hago, mucho de lo que siento y mucho de lo que pienso. En Albariza, encontré los cimientos que ahora me completan; me emocionó imaginar cómo vivió sus primeros años y, desde luego, me invadió una imperiosa necesidad de abrazarlo, ahora que soy capaz de entender tantas cosas…
La emigración es dejar atrás, partir, desplazarse; es destierro o exilio, también peregrinaje. Apenas comenzado el viaje, anida la nostalgia y la melancolía entre quienes se van y quienes se quedan en la otra orilla. Este sentimiento se hereda y se transmite. Las dos conocemos de cerca la emigración asturiana a América de principios del siglo XX, pero el movimiento de personas entre los territorios no cesa nunca.
Liuba vive a caballo entre Cuba y España y vuela como un colibrí que alimenta el recuerdo, acortando la distancia de quienes están lejos de su país. Quizás esta sea su nueva misión de trovadora: regalar la promesa de volver. Aunque al final del viaje, la patria somos nosotros.
En tus letras habita la nostalgia, pero también la ilusión y la confianza. ¿De qué color es hoy tu esperanza?
Hace algún tiempo, escribí una canción que titulé ‘Tan sólo una señal’, y la grabé con colegas de diferentes países. Fue mi grito desesperado a la necesidad de que la esperanza nunca nos abandone. Creo que solo eso nos puede salvar de la catástrofe a la que parece estar abocado el mundo.
Me defino como humanista. Amo la paz, y este pensamiento debería ser el mantra que todos los seres humanos tendríamos que repetir una y mil veces en nuestros amaneceres. Rechazo los totalitarismos, el pensamiento único. En la diversidad habita la riqueza y el mejoramiento humano. Creo en la democracia, que no es perfecta, pero sí el modelo no superado a día de hoy por otro. Detesto las guerras, que podrían ser siempre sustituidas por el diálogo.
No debería existir la industria armamentista; pero, sobre todo, sufro hasta la angustia cuando ellas provocan la muerte de inocentes: de mujeres, ancianos; pero, sobre todo, de niños, como hoy está ocurriendo en Gaza. Muchos miran hacia otro lado y yo no puedo evitar sentir vergüenza ante semejante barbarie.
Antes me preguntabas, María, de dónde son los cantantes. Seguramente, Matamoros diría que habitan donde nace el misterio que mueve el corazón.
Santiago de Chile, 9 abr (Prensa Latina) Liuba María Hevia, una de las voces emblemáticas hoy de la trova cubana, finalizó una visita a Chile con un concierto en la Feria Internacional del Libro y las Ciencias Sociales (Filcs2025) en la comuna de Recoleta.
Fotos: PL-Chile
Acerca de su viaje, la cantante dijo a Prensa Latina que es la primera mitad de una gira por Sudamérica y en esta ocasión abarca a Argentina (donde dará en total siete conciertos) y Chile.
En este país se presentó en la Sala Máster de la Universidad de Chile y concluyó con su participación en la Filcs en una actuación –según sus palabras- un poco informal e íntima constatando la cercanía entre la gente.
Aprovechó, además, para conversar con el público acerca de su libro infantil Mi niña imaginada, editado en España y donde aparecen varias de sus canciones, así como de la compositora Ada Elba Pérez, de quien Liuba interpreta numerosos títulos.
El volumen, señaló, contiene láminas para colorear y además porta los códigos QR para que los niños accedan a varios animados infantiles, y entonces resulta como una fiesta, dijo.
Ante un público formado principalmente por adultos, cuando solicitó sugerencias sobre las canciones a interpretar varias de ellas estuvieron referidas a piezas infantiles, como Señor Arcoíris y Estela.
La trovadora comentó que le causa mucho orgullo y alegría cuando se encuentra con alguien joven, o personas no tan jóvenes, y le dicen haber crecido escuchando sus canciones.
Al cierre de su presentación, Liuba María Hevia se refirió a dos mujeres a quienes calificó como gigantes de nuestro continente, la Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral y la compositora y cantante cubana Teresita Fernández.
Es un momento muy especial para mí, aseguró, poder hacer un homenaje a ambas a través de la Ronda compuesta por Mistral y musicalizada por Fernández, y acto seguido cantó acompañada por el público “Dame la mano y danzaremos”.
Soy una mujer curiosa, defensora de la memoria histórica
La cantautora se presenta en Platz el próximo 29 de marzo. En diálogo con “La Voz”, repasa algunos de los hitos recientes de su carrera y anticipa su regreso a Argentina.
La trovadora cubana Liuba María Hevia regresa a Córdoba como parte de una nueva gira mundial. (Prensa Liuba María HeviaDesde hace más de dos décadas, Liuba María Hevia es una visitante ilustre que cada tanto regresa a Argentina (y a Sudamérica) para compartir su música y su poesía. Una obra de más de 40 años que le ha valido el mote de “la voz femenina de la Nueva Trova Cubana”.Sin embargo, en diálogo epistolar con La Voz (actualmente se encuentra de gira por España), la artista cubana-española prefiere poner las cosas en su lugar. Ante esa etiqueta, nacida a partir de su pertenencia al movimiento impulsado por figuras de la talla de Silvio Rodríguez o Pablo Milanés, Hevia elige la mesura. “Me ruboriza y me compromete, creo que hay muchas voces”, dice primero. Y luego añade: “Siento la responsabilidad de representar a mis maestros y colegas en cada momento de mi carrera”.en cada momento de mi carrera”.
Es que la cantautora nacida en La Habana hace 60 años no sólo es una artesana de las canciones. Además, se ha encargado de revisar géneros y estilos no sólo de su país de origen, sino de otros puntos de Iberoamérica, con el objetivo de dejar registro de habaneras, tangos y canciones infantiles tradicionales.
También es una apasionada de otras disciplinas vinculadas al arte y se define ante todo como una mujer “curiosa”, capaz de involucrarse en el universo editorial o de realizar documentales. De hecho, la gira mundial que la traerá a Córdoba tiene que ver con Canciones que no se extraviaron, recopilatorio de obras propias incluidas en producciones audiovisuales o teatrales que no habían sido editadas previamente
Venís a mostrar “Canciones que no se extraviaron”. ¿Cómo “encontraste” ese repertorio que forma parte de tu más reciente disco?
–Canciones que no se extraviaron es un disco doble. El más reciente es el volumen 2, en ambos habitan temas que fueron creados para documentales, espacios teatrales, algunos se habían dado a conocer por colegas, otros nunca se habían registrado en grabaciones, etcétera. Es un recorrido por esas canciones que conforman mi historia y esperaban el momento de ser aunados en una casa donde pudieran interactuar con fluidez y complicidad. Siempre digo que mis discos son las casas de mis canciones. El tema que da título al disco es reciente, un viaje al pasado, un mirar al nacimiento de mis canciones, un homenaje a poetas, trovadores, juegos, sueños, afectos familiares que conforman mi esencia; pero también interpretaré clásicos de mi repertorio y otras obras más recientes que pertenecen a mi disco anterior, Para volverte a ver.
Enamorada de la cultura
“Será un inmenso placer el poder regresar a Argentina y a Chile, los dos primeros países que visitaré en esta primera etapa de gira por Suramérica”, comenta Hevia, quien rápidamente deja notar su preferencia por los conciertos en esta parte del mundo, un terruño ajeno que se ha vuelto cada vez más propio a lo largo de este siglo.
“Es un enorme gusto estar junto al público argentino, un público conocedor de la canción trovadoresca, emotivo, entrañable, comunicativo, con el que he vivido increíbles momentos desde mi primera visita. Soy una enamorada de la cultura argentina, su música, literatura, cine, teatro, y sobre todo de su gente”, confirma Hevia.
En esa enumeración, la cubana vuelve a dar cuenta de su amplitud a la hora de pensarse como hacedora. De hecho, su más reciente libro, Mi niña imaginada (2022), pensado para las infancias a partir de las letras de algunas de sus composiciones, es un ejemplo de su mirada humanista y de una vocación artística íntimamente ligada al mundo que la rodea.
–Hacés música, pero también has publicado libros. ¿Qué te dejó el proceso de “Mi niña imaginada” y cómo analizás tu faceta de escritora?
–No me considero formalmente una escritora. Mi niña imaginada es un viaje a algunas de mis obras para niños, esas que circulan por la infancia y hasta por la adolescencia. Son historias nacidas de las canciones. Un libro en el que los niños pueden viajar con los personajes y sus historias a través de la lectura, pero que también pueden colorear, incluso encontrar los QR de los animados de cada tema e interactuar con las canciones gracias a esta oportunidad que ofrece la tecnología actual. Pero lo más importante, Mi niña imaginada (una de mis canciones) es también el nombre de un proyecto social que realizo hace varias décadas en hospitales pediátricos y barrios, o casas de acogida de niños sin amparo familiar. Ha sido este trabajo que hago desde el corazón lo que me ha valido ser embajadora de buena voluntad de Unicef.
Sos referente de la canción de autor, pero también abordás géneros y estilos propios de la Hispanoamérica, incluido el tango. ¿Cómo te relacionas con esas otras músicas?
–Como muchos cantautores, además de hacer música propia, concedemos un pequeño espacio para versionar, celebrar obras de otros autores, de manera que, en un concierto, además de mis canciones regalas uno o dos temas de otros autores a modo de homenaje. Soy una mujer curiosa, defensora de la memoria histórica, y por eso, además de grabar mis canciones, he dedicado varias producciones como tributo a autores y a géneros con el objetivo de dejar registradas obras de gran valor histórico como son las habaneras, las canciones infantiles tradicionales españolas o los tangos. Es un reconocimiento a autores imprescindibles como Gabilondo Soler (México), Teresita Fernández (Cuba), María Elena Walsh o el Grupo de Experimentación Sonora del Icaic (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos), entre otros.
–Después de más de 40 años de trayectoria, ¿qué te motiva para seguir esta misma senda con nuevos desafíos? ¿Cómo pensás tu arte en un mundo cada vez más convulsionado?
–Mi razón de ser es la música. Creo que estoy dentro del grupo de los artistas que viven con el corazón en movimiento, soñando un espectáculo, un disco, ante el nacimiento de canciones que te interrogan, te seducen, te abrazan y hasta te juzgan. Sin abandonar la objetividad y reconocer que el mundo está en uno de sus momentos más convulsos y la soledad es una especie de epidemia de multitudes, yo no logro desvincular el corazón a la esperanza, que es la única fuente que calma la sed del hoy y del mañana.
Para ir
Liuba María Hevia actúa el sábado 29 de marzo a las 21 en Platz-Espacio Cultural Acic (av. Maipú 350). Anticipadas desde $ 18 mil (más cargo por servicio) en Antesala.
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