martes, agosto 19, 2008

Video: en el claro de la luna

Letra: en el claro de la luna



En el claro de la luna

donde quiero ir a jugar,

duerme la Reina Fortuna

que tendrá que madrugar.




Mi guardiana de la suerte,

sueña cercada de flor

que me salvas de la muerte

con fortuna en el amor.


Sueña, talismán querido,

sueña mi abeja y su edad;

sueña y si, lo he merecido,

sueña mi felicidad.




Sueña caballos cerreros,

suéñame el viento del sur,

sueña un tiempo de aguaceros

en el valle de la luz.




Sueña lo que hago y no digo,

sueña en plena libertad,

sueña que hay días en que vivo,

sueña lo que hay que callar.




Entre las luces más bellas

duerme intranquilo mi amor

porque en su sueño de estrellas

mi paso en tierra es dolor.




Mas si yo pudiera serle

miel de abeja en vez de sal

¿a qué tentarle la suerte

que valiera su soñar?

Suéñeme, pues, cataclismo,

sueñe golpe largo y sed,

sueñe todos los abismos,

que de otra vida no sé.




Sueñe lo que hago y no digo,

sueñe en plena libertad,

sueñe que hay días en que vivo,

sueñe lo que hay que callar.


Sueñe la talla del día,

—del día del que fui y del que soy—

que el de mañana,

alma mía,

lo tengo soñado hoy.
(1974)

analisis de en el claro de la luna

Silviofilos



En el claro de la luna (Análisis by Reijavo).

“En el claro de la luna, donde quiero ir a jugar, duerme la reina fortuna que tendrá que madrugar.”

El claro de la luna denota un lugar que se destaca entre la penumbra, un lugar en el cual la luz de la luna llega sin se obstruida por los árboles .Esta canción es una especie de cuento, y más que un cuento, una alegoría de la dimensión del mundo y de la vida, que es lo que representa el claro de la luna. El jugar significa el vivir.



Antes de referirme a la reina fortuna, debo señalar que este primer verso nos ubica en un contexto de nocturnidad, estamos de noche, y la reina fortuna duerme porque va a tener que madrugar. La Reina Fortuna es una entidad sobrenatural que maneja los hilos de nuestras vidas. Son las causas y azares que a Silvio tanto le gustan.



“mi guardiana de la suerte, sueña cercada de flor, que me salvas de la muerte, con fortuna en el amor”



La forma en que yo entiendo este verso es con el uso del hipérbaton, es decir, se altera el orden natural de la oración, cosa que Silvio suele hacer cuando no le calza el verso tal cual con la melodía que hizo previamente en la guitarra.



Cómo debería ser: “mi guardiana de la suerte que sueña cercada de flor, con fortuna me salvas de la muerte en el amor”. Es decir, la guardiana tiene un sentido protector ante el fracaso y la desilusión amorosa. Esta protección, además, no es pasiva, sino que le imprime un plus que es la fortuna (buena suerte) propia de la guardiana. Además de no permitirme fracasar, me proporciona suerte.

Lo del cerco de flores simplemente lo usó para rimar con amor, elección que también le imprime el toque de femineidad a la Fortuna.



“sueña talismán querido, sueña mi abeja y su edad, sueña y si lo he merecido, sueña mi felicidad Sueña caballos cerreros, suéñame viento del sur, sueña un tiempo de aguacero en el valle de luz.”



En este verso, Silvio se dirige a la guardiana, solicitándole que sueñe (sueña talismán querido), porque recordemos que la guardiana sólo está durmiendo, pero no se sabe si está soñando. El sueño de la guardiana lo interpreto como una especie de pizarra mental. Lo que sueñe la guardiana será lo que ocurra en el destino de los hombres, en la vida, porque en definitiva el sueño será el deseo de la guardiana, y es precisamente por eso que Silvio le solicitará que sueñe todo lo que sigue en la canción. La abeja, de ser cierto lo que leí en una entrevista a Silvio, se refiere a un tiempo laborioso (edad), en que no falta el trabajo.



La palabra “edad” me parece que Silvio la ocupó para que le rimara con “felicidad” que era lo más importante que él quería decir. Los caballos cerreros, el viento del sur y el tiempo de aguacero tienen que ver con el ambiente campesino y de trabajo en Cuba, me parece a mí, porque es como si viera la película de la canción en esta parte.



“Sueña lo que hago y no digo, sueña en plena libertad, sueña que hay días en que vivo, sueña lo que hay que callar”



Esta estrofa le brinda (o le solicita Silvio) un poderío absoluto a la fortuna, soñar incluso los secretos (lo que hay que callar). La reina fortuna está ubicada en un plano superior al humano, lo ve todo (ve lo que hago y no digo). Le otorga el derecho de hacer cualquier cosa (soñar en plena libertad), de predeterminar cualquier destino.



“Entre las luces más bellas, duerme intranquilo mi amor, porque en su sueño de estrella mi paso en tierra es dolor. Más si yo pudiera serle miel de abeja en vez de sal, ¿a qué tentarle la suerte, que valiera su soñar?”



Las luces más bellas, clarísimo que son las estrellas. La fortuna no está durmiendo bien (duerme intranquilo mi amor), ¿qué le pasa? Silvio hace una autorreferencia sobre su paso en la vida, en el mundo, en el sueño de la fortuna: es doloroso.



En ese caso, Silvio viene a ser un elemento perturbador de sus propias solicitudes hacia la fortuna. Pero ofrece una solución: si él pudiera serle miel de abeja (representa algo dulce, agradable) en vez de sal (se contrapone con lo dulce, representaría lo desagradable que es la situación actuadle él para la fortuna), entonces (dirigiéndose a nosotros) Silvio pregunta a qué parte de la Fortuna se pudiera tentar (tentar en el sentido de atraer hacia uno, llamar la atención) para que realmente valiera la pena su sueño (el de la Fortuna).



Los signos de interrogación yo no los he visto en ningún cancionero, pero es que si no me cuesta darle sentido al párrafo. También cabe destacar que Silvio se refiere a veces a la Fortuna como “amor”. Es una forma de complicidad que establece Silvio con esta musa (talismán querido, mi guardiana).



“Suéñeme pues cataclismo, sueñe golpe largo y sed, sueñe todos los abismos, que de otra vida no sé”



La palabra “pues” nos indica que lo que viene ahora es efecto de lo que señalé anteriormente. Silvio enumera una serie de catástrofes y penurias, sugiriendo a la fortuna que los desee en su nombre, pues otra vida no hay (manifestación clara del ateísmo de Silvio, ante la negación de la vida después de la muerte).



Respecto de este último análisis también se puede interpretar eso de que“de otra vida no sé”, como que Silvio siempre ha sufrido, siempre lo ha pasado mal, que no conoce una vida de mejor pasar. O sea, es increíble como la palabra vida tiene dos proyecciones totalmente opuestas, la de la vida después de la muerte, y el de la vida que ya uno ha vivido, y en ambos casos pudiera tener sentido la oración. Además Silvio ya no tutea a la Fortuna, la trata de usted, como señal de respeto y también en un sentido de más humildad.



“Sueñe la talla del día, del día que fui del que soy, que el de mañana, alma mía, lo tengo soñado hoy”



Todo lo que el maestro mencionó sobre el poderío y la predeterminación de la Reina Fortuna ,ahora lo condiciona al presente y al pasado. Silvio le deja clarísimo a la Fortuna, que el futuro él lo va a forjar, él ya lo conoce (lo tiene soñado) pues será él quien lo construya.



Entonces, la imagen que habíamos tenido de la Fortuna hasta ahora, ya no es de destino de los humanos, sino que más bien es de fuerza misteriosa que mueve algunos hilos acá en el presente (el pasado queda implícito, pues el presente es el pasado del futuro), pero que nada influye ella en el futuro, por lo menos el de Silvio… Resumiendo, el tema central de la canción es la Fortuna y la relación que tiene con Silvio particularmente. Deduzco que la carencia que Silvio tiene de Dios se ve reflejada en esta entidad, que Silvio disfraza de Reina, poniéndola a dormir en el claro de la luna, y haciéndole sugestivas solicitudes.




Julian En el lanzamiento del Cd de expedición Silvio dice que ahora se toma más tiempo en escoger las canciones que incluye en sus CDs ya que En el Claro de la Luna la compuso frente al micrófono en el momento de grabar ya que le faltaba una canción para completar el album de Días y Flores.



Carvenicola

Hola, esta cancion me ha gustado mucho siempre, la verdad es que mu gustaria mucho poder oirla en un concierto. Una vez volviendo en coche de santander a madrid mi mujer y yo fuimos desmenuzando la cancion. Creo que la primera parte de la cancion habla de que la fortuna le ayuda y le protege (le salva de la muerte y le ayuda en al amor), y dice que si se lo merece le de la felicidad. Un tiempo de aguaceros en el valle de la luz me lo imagino como un valle de montaña despues de llover (para mi eso es muy cercano a la felicidad).



Luego dice que su amor duerme intranquila por su culpa y ojala el pudiera ser miel en vez de sal, por lo tanto le dice a la fortuna que sueñe cosas duras para el. El final ya me despista un poco mas, dice que el dia de mañana ya lo ha soñado él (e interpreto que es bueno), por lo tanto deja de lado a la diosa fortuna para afrontar el los errores que ha cometido con su amada y arreglar lo que haya podido haber hecho. Algo asi interpreto yo, no se que pensais. saludos



Saludos: Hoy me he integrado al foro. Quiero compartir con uds. un intercambio de ideas que hicimos sobre esta canción con mi hermano Reijavo; las negrillas y cursivas son mis impresiones, plasmadas en diciembre de 2006 aprox.: “En el claro de la luna, donde quiero ir a jugar, duerme la reina fortuna que tendrá que madrugar.” El claro de la luna denota un lugar que se destaca entre la penumbra, un lugar en el cual la luz de la luna llega sin se obstruida por los árboles .Esta canción es una especie de cuento, y más que un cuento, una alegoría de la dimensión del mundo y de la vida, que es lo que representa el claro de la luna. El jugar significa el vivir. Antes de referirme a la reina fortuna, debo señalar que este primer verso nos ubica en un contexto de nocturnidad, estamos de noche, y la reina fortuna duerme porque va a tener que madrugar. La Reina Fortuna es una entidad sobrenatural que maneja los hilos de nuestras vidas. Son las causas y azares que a Silvio tanto le gustan. Estoy de acuerdo; sólo agregar que madrugar tiene el significado de levantarse temprano para ir a trabajar, actuar, hacer lo que hay que hacer.



“mi guardiana de la suerte, sueña cercada de flor, que me salvas de la muerte, con fortuna en el amor”



La forma en que yo entiendo este verso es con el uso del hipérbaton, es decir, se altera el orden natural de la oración, cosa que Silvio suele hacer cuando no le calza el verso tal cual con la melodía que hizo previamente en la guitarra. Cómo debería ser: “mi guardiana de la suerte que sueña cercada de flor, con fortuna me salvas de la muerte en el amor”. Es decir, la guardiana tiene un sentido protector ante el fracaso y la desilusión amorosa. Esta protección, además, no es pasiva, sino que le imprime un plus que es la fortuna (buena suerte) propia de la guardiana. Además de no permitirme fracasar, me proporciona suerte. Lo del cerco de flores simplemente lo usó para rimar con amor, elección que también le imprime el toque de femineidad a la Fortuna.



No me parece que sea un hipérbaton. Creo que se refiere a dos personas distintas. Dice que la reina fortuna sueña sólo cosas bellas para él (está rodeada de flores) y lo que sueña es que “ella” (la otra persona) lo salva de la muerte (de lo malo) y además agrega buena suerte en el amor, o sea, amor correspondido.

“sueña talismán querido, sueña mi abeja y su edad, sueña y si lo he merecido, sueña mi felicidad Sueña caballos cerreros, suéñame viento del sur, sueña un tiempo de aguacero en el valle de luz.”



En este verso, Silvio se dirige a la guardiana, solicitándole que sueñe (sueña talismán querido), porque recordemos que la guardiana sólo está durmiendo, pero no se sabe si está soñando. El sueño de la guardiana lo interpreto como una especie de pizarra mental. Lo que sueñe la guardiana será lo que ocurra en el destino de los hombres, en la vida, porque en definitiva el sueño será el deseo de la guardiana, y es precisamente por eso que Silvio le solicitará que sueñe todo lo que sigue en la canción. La abeja, de ser cierto lo que leí en una entrevista a Silvio, se refiere a un tiempo laborioso (edad), en que no falta el trabajo. La palabra “edad” me parece que Silvio la ocupó para que le rimara con “felicidad” que era lo más importante que él quería decir.



Los caballos cerreros, el viento del sur y el tiempo de aguacero tienen que ver con el ambiente campesino y de trabajo en Cuba, me parece a mí, porque es como si viera la película de la canción en esta parte.

Agregaría a tu análisis que le pide a la reina fortuna que determine un futuro de bondades, pero sólo si es que eso ha sido merecido por su actuar (consecuente o bondadoso) en la vida. Coincido plenamente en que la palabra “aguacero” está tomado en un sentido absolutamente positivo, como en “El vigía”.



“Sueña lo que hago y no digo, sueña en plena libertad, sueña que hay días en que vivo, sueña lo que hay que callar”



Esta estrofa le brinda (o le solicita Silvio) un poderío absoluto a la fortuna, soñar incluso los secretos (lo que hay que callar). La reina fortuna está ubicada en un plano superior al humano, lo ve todo (ve lo que hago y no digo). Le otorga el derecho de hacer cualquier cosa (soñar en plena libertad), de predeterminar cualquier destino.

Coincido totalmente.



“Entre las luces más bellas, duerme intranquilo mi amor, porque en su sueño de estrella mi paso en tierra es dolor. Más si yo pudiera serle miel de abeja en vez de sal, ¿a qué tentarle la suerte, que valiera su soñar?”



Las luces más bellas, clarísimo que son las estrellas. La fortuna no está durmiendo bien (duerme intranquilo mi amor), ¿qué le pasa? Silvio hace una autorreferencia sobre su paso en la vida, en el mundo, en el sueño de la fortuna: es doloroso. En ese caso, Silvio viene a ser un elemento perturbador de sus propias solicitudes hacia la fortuna.

Pero ofrece una solución: si él pudiera serle miel de abeja (representa algo dulce, agradable) en vez de sal (se contrapone con lo dulce, representaría lo desagradable que es la situación actuadle él para la fortuna), entonces (dirigiéndose a nosotros) Silvio pregunta a qué parte de la Fortuna se pudiera tentar (tentar en el sentido de atraer hacia uno, llamar la atención) para que realmente valiera la pena su sueño (el de la Fortuna).



Los signos de interrogación yo no los he visto en ningún cancionero, pero es que si no me cuesta darle sentido al párrafo. También cabe destacar que Silvio se refiere a veces a la Fortuna como “amor”. Es una forma de complicidad que establece Silvio con esta musa (talismán querido, mi guardiana).



Estamos de acuerdo en la 1ª parte: “mas si yo pudiera…” (ojo, que ese “mas” es sin tilde, es decir, equivale a un “pero” o “sin embargo”, no es un adverbio de cantidad). Creo que dice que si él pudiera hacer las cosas bien (hacer cosas buenas o consecuentes) en vez de mal (“sal”), ¿para qué intentar o solicitar la intervención de la suerte?; ¿para qué arriesgarse al incierto que implicaría la decisión soberana de la fortuna?. Creo que dice que si él está haciendo las cosas bien, prefiere que no intervenga la diosa fortuna (entendida como designio). “¿A qué tentarle la suerte que valiera…?” está significando que¿ para qué voy a pedir que intervenga la fortuna, cuyo actuar y decisión es autónoma, si lo que estoy haciendo está correcto?; mejor no la tiento a que actúe con su soberanía a riesgo de modificar lo bueno que estoy haciendo. Finalmente, te comento que no comparto con que Silvio se refiera a la fortuna como “amor”; creo que son dos conceptos distintos e independientes.



“Suéñeme pues cataclismo, sueñe golpe largo y sed, sueñe todos los abismos, que de otra vida no sé”

La palabra “pues” nos indica que lo que viene ahora es efecto de lo que señalé anteriormente. Silvio enumera una serie de catástrofes y penurias, sugiriendo a la fortuna que los desee en su nombre, pues otra vida no hay (manifestación clara del ateísmo de Silvio, ante la negación de la vida después de la muerte). Respecto de este último análisis también se puede interpretar eso de que“de otra vida no sé”, como que Silvio siempre ha sufrido, siempre lo ha pasado mal, que no conoce una vida de mejor pasar. O sea, es increíble como la palabra vida tiene dos proyecciones totalmente opuestas, la de la vida después de la muerte, y el de la vida que ya uno ha vivido, y en ambos casos pudiera tener sentido la oración.



Además Silvio ya no tutea a la Fortuna, la trata de usted, como señal de respeto y también en un sentido de más humildad.



Comparto contigo en la interpretación; complemento diciendo que me parece que aquí viene la contradicción con la estrofa anterior, en la que no quiere la intervención de la fortuna (el designio), ya que está haciendo bien las cosas. En esta estrofa pide expresamente su intervención pero para cosas negativas; pide que le envíe “cataclismo”, golpes largos, “sed”, “abismos (en sentido negativo, no de profanidad)”. Tu análisis sobre la frase “que de otra vida no sé…” es una genialidad. Se puede interpretar de 2 formas absolutamente distintas, y cualquiera de las dos calza con el contexto de la canción: puede ser que se refiera a su ateísmo, a que no cree en otra vida, y por eso le pide a la fortuna que lo haga vivir en forma integral, con bondades y penurias.



Pero en otro sentido, puede ser que, en un tono desafiante, le diga a la fortuna “mándame lo que venga, total,, yo sólo he sabido de una vida de sufrimientos y no conozco una vida distinta, así que unos cuántos más, me da lo mismo”. Habría que preguntarle a Silvio el sentido correcto (o quizás otro sentido no previsto por los dos).



“Sueñe la talla del día, del día que fui del que soy, que el de mañana, alma mía, lo tengo soñado hoy”



Todo lo que el maestro mencionó sobre el poderío y la predeterminación de la Reina Fortuna ,ahora lo condiciona al presente y al pasado. Silvio le deja clarísimo a la Fortuna, que el futuro él lo va a forjar, él ya lo conoce (lo tiene soñado) pues será él quien lo construya. Entonces, la imagen que habíamos tenido de la Fortuna hasta ahora, ya no es de destino de los humanos, sino que más bien es de fuerza misteriosa que mueve algunos hilos acá en el presente (el pasado queda implícito, pues el presente es el pasado del futuro), pero que nada influye ella en el futuro, por lo menos el de Silvio… Resumiendo, el tema central de la canción es la Fortuna y la relación que tiene con Silvio particularmente.



Deduzco que la carencia que Silvio tiene de Dios se ve reflejada en esta entidad, que Silvio disfraza de Reina, poniéndola a dormir en el claro de la luna, y haciéndole sugestivas solicitudes.



Ojo con la palabra “talla”, que según el diccionario de la RAE significa varias cosas; una de ellas es “estatura” pero otra significa “recompensa o precio por la libertad de un prisionero”. En todo caso, concuerdo contigo en que en forma muy desafiante, Silvio le dice a la fortuna o destino, que no se meta con su futuro, porque éste lo determinará él; la fortuna puede intervenir en su presente y en su pasado pero no en lo que viene. Me causa mucha curiosidad la frase “alma mía”: ¿se refiere a la fortuna en un tono amoroso, respetuoso, casi servil, o quiere decir “naturaleza mía”, “coño” o algo así?. Sólo él sabe.

sábado, agosto 16, 2008

Recordemos presentación Cita con Angeles.


«mi papel de trovador en estos momentos es este disco».
 La Sala Che Guevara enmudeció oscurecida cuando comenzaron a sonar los acordes angelicales de esta cita esperada. Luego apareció Silvio; con él nuevamente la luz, y también la magia. Iniciaba de esa manera la presentación en la legendaria Casa de las Américas, de su nuevo disco Cita con ángeles, once canciones «grabadas con un mismo espíritu, una misma época y estado de ánimo».Fotos: Iván Soca

La Sala Che Guevara ―una vez más― enmudeció oscurecida cuando comenzaron a sonar los acordes angelicales de esta cita esperada. Sobre la pantalla se sucedían las imágenes del magnífico video de Manuel Iglesias, pretexto para un listado infinito de imprescindibles ángeles que siempre están. Luego apareció Silvio, con él nuevamente la luz, y también ―una vez más― la magia.

Iniciaba de esa manera la presentación en la legendaria Casa de las Américas, lugar de nacimiento de la nueva trova que fundó hace 35 años, su nuevo disco Cita con ángeles, once canciones «grabadas con un mismo espíritu, una misma época y estado de ánimo». El lanzamiento contó con la participación del poeta Roberto Fernández Retamar, el ministro de Cultura Abel Prieto, y estuvo colmado además de diversas personalidades de la cultura cubana, entre los que contaban los pintores Roberto Fabelo y Zayda del Río, los músicos Noel Nicola, Vicente Feliú, Polito Ibañez, Lázaro García, Augusto Blanca y José María Vitier, así como otros cantautores de varias generaciones de trovadores cubanos.


Silvio fue precedido por Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas, quien lo calificó como «uno de los grandes poetas del amor». Asimismo recordó la vieja relación del cantautor con esa institución cultural y evocó el vínculo que unió al autor de Rabo de nube con trovadores de etapas intermedias como José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz.

Un poco tímidamente, Silvio salió a la palestra para confesar que se sintió nervioso cuando supo que Retamar iba a presentarlo. «Es alguien que nos abraza, nos quiere, que nos prodiga amistad, camaradería. Ha trazado ahora, de mano maestra, una visión de lo que significó la nueva trova», dijo.

Su poesía ―agregó― ha nutrido mi música. «Le he copiado versos enteros sin darle crédito», y citó como ejemplo su famosa Te doy una canción ―que tomó algunos elementos del poemario Con las mismas manos, de Retamar―, y «otras más que me da miedo revelar ahora».
En conferencia de prensa trasmitida en vivo por el canal Cubavisión Internacional e Internet a 15 países, el trovador declaró que esta nueva «expedición musical» producida, grabado y mezclada en los estudios Ojalá «carece del acompañamiento sinfónico de su producción anterior, pero posee mayor sonoridad trovadoresca.

«Lo más interesante que tiene es que no me propuse hacer un disco», dijo. Las canciones compuestas entre el 2002 y el 2003 fueron «tomando cuerpo hasta consolidarse en un álbum», indicó Rodríguez, quien esta vez fue acompañado por menos músicos que, en Expedición, un «trabajo previo realmente agotador, que surgió desde el principio con una concepción sinfónica. Fue un disco carísimo, con el que vendí mi alma al diablo», confesó. «Me interesaba mostrar canciones desnudas, sensibles. Expedición me ayudó a la síntesis lograda en éste».

«El corte específico Cita con Ángeles es el que reúne mayor cantidad de compañeros músicos». Aludió la colaboración inestimable de Frank Fernández, Chucho Valdés, Leo Brouwer, Tata Güines, Juan Formell, Ilmar López Gavilán, pero sobre todo de Pancho Amat y la talentosa flautista Niurka González.

«Leo Brouwer ―abundó―, que hace tiempo no tocaba la guitarra, desgranó algunos compases magistrales, con acento flamenco, en la estrofa que termina hablando de Lorca».
De igual modo se refirió a Tata Güines, al que definió como el Horovitz de las tumbadoras, «alguien capaz de extraerle a ese instrumento todos los sonidos imaginables y no imaginables». Bromeó al narrar que, para el coro de ángeles, contó con la participación de un trío seráfico: los trovadores Amaury Pérez, Vicente Feliú y Noel Nicola, entrañables amigos suyos y gestores también del movimiento de la canción protesta y el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC.



Entre sus planes futuros está la grabación de un grupo de canciones que compuso en la década del 60 y no cupieron, por razones estilísticas o temáticas, en su primera placa de 1974. «Yo estaba componiendo desde hacía 10 años y tenía una gran cantidad de música acumulada, así es que no tuve más remedio que seleccionar para ese debut discográfico un grupo de las que consideré con cierta unidad».



A lo largo de las once canciones del nuevo CD, ―dedicado a su hija Malva y a su nieto Diego― aborda sus temas favoritos: el amor, la muerte y la política, concretamente su posición contraria a la guerra de Irak. Las orquestaciones estuvieron a cargo del propio Silvio y será vendido en Argentina, México, Perú, Guatemala, Ecuador, Nicaragua, España, Bolivia, Colombia y Chile y Estados Unidos, principalmente en Nueva York y Miami.



Las pistas auditivas reflejan las preocupaciones que se agolpan en la cabeza de un Silvio que se ataja cuando se va a sentir mayor, para achicarse otra vez. Vuelve el amor —ese que lo ha universalizado— a mezclarse con el odio, con la muerte o con los fantasmas de Bagdad.
Regresa también su guitarra, que esta vez se une a la flauta y el clarinete de Niurka González o el cuatro y el bongó de Pancho Amat.



Nos ofrece varios tipos de temáticas en sus canciones ya que muchas tratan sobre la nueva llegada de una angelita –Malva- y otras sobre los conflictos bélicos que han sucedido en Irak y Afganistán, los ataques terroristas del 11 de septiembre en EE.UU y el golpe militar contra el presidente chileno Salvador Allende, a quién consideró «un hombre muy adelantado para su tiempo, profundamente radical, profundamente subversivo, un marxista declarado, que quería hacer una revolución en su país».



Manifestó su admiración por el guerrillero mexicano conocido como el subcomandante Marcos. «Me parece muy interesante ese proceso en Chiapas, porque es una guerrilla que ha logrado combatir más con las ideas que con las armas», apuntó el trovador al responder a una pregunta.
«Admiro en ese movimiento el nivel de decisión del sub (comandante Marcos), su sentido del humor. Es un hombre brillante y le deseo una larga vida y resonante triunfo en esta lucha en que se ha metido», recalcó.



Respecto a las críticas de antiguos amigos durante los meses de la campaña mediática contra Cuba, calificó estos «desencuentros» como «una especie de enojo que hubo con nosotros porque se pensó que estábamos dando lugar a ser criticados».



Recordó que durante una sesión de la Asamblea Nacional, de la que es diputado, aseguró «que estaba con este socialismo que era perfectible».



«Cuando yo dije esa palabra allí, en la Asamblea, delante de Fidel y de todos mis compañeros, me refería a muchas cosas que yo desearía que superáramos», añadió.
«Eso no es nuevo en mí. Todo el mundo sabe que yo pienso de esa manera. Creo que no a pesar de eso, creo que incluso por eso, a mi me hicieron diputado. Así es que esas opiniones, en vez de a la prensa extranjera, prefiero dárselas a mis compañeros», recalcó.



También hizo recordar que incluso en la madurez conserva rasgos de irreverencia. Preguntado sobre el papel que considera corresponde al trovador, respondió que rechaza «las recetas y las cosas uniformadas», porque «sobre todo en materia de ideas, no me gustan mucho», y agregó: «la vida es diversa, la realidad es diversa y no hay derecho a imponerle a nadie cómo debe o deja de ser».



Para el trovador cubano, «el papel es el que asuma cada persona de acuerdo a sus propias experiencias y convicciones…, mi papel de trovador en estos momentos es este disco».
Subrayó finalmente que su «vida entera ha sido una batalla de ideas» y que apoya completamente esta nueva lucha de la Revolución Cubana para tratar de defender sus ideales e independencia. Aseguró además que «uno de los motivos que lo han alejado de los escenarios es que nunca se ha sentido cantante» y considera el acto de cantar «tan especial que no lo puede relacionar con una actividad comercial».



A petición del público y de los mensajes que llegaban constantemente por Internet, tomó en sus manos la guitarra para interpretar algunas de las piezas de Cita con ángeles, entre ellas Alabanzas, Sinuhe, Quiero cantarte un beso, y Camelot, acompañado por la flauta virtuosa de su esposa Niurka.



© La Jiribilla. La Habana. 2003 IE-800X600

aprender de voces lejanas

Entrevista al trovador cubano Silvio Rodríguez “En Cuba, puede haber un cambio de concepto en cuanto a la participación social e individual en la economía. Yo creo que la realidad nacional y el futuro piden a gritos un socialismo más participativo y con mayores libertades”

• “Me parece que cualquier idea sensata merece atención, venga de donde venga. Soy de los que creen que también se puede aprender de las voces lejanas. Pero más que nada confío en las razones, en la capacidad y en los sentimientos de quienes conocen la realidad no por teorías, sino por lidiar con ella a diario”. por Diego M. Vidal (SUR, Argentina)



Cuando se entrevista a un cubano, en especial a alguien como tú que en cualquier parte del mundo su presencia remite a Cuba y su Revolución, es inevitable preguntarle cómo se viven en la Isla los cambios que se van produciendo.




D.V—Basta mirar tres días seguidos el noticiero nacional de televisión para darse cuenta de que Cuba es un país sumergido en una especie de sopor y que necesita mejorar al menos la imagen que tiene de sí mismo. Según los cubanos con quienes converso a diario —porque obviamente no tengo contacto con todo el mundo—, nuestra gente siente una enorme necesidad de cambios, no de principios pero sí profundos.




S.R.“Creo que el gobierno cubano está entre los conscientes cuando veo al Presidente Raúl Castro decir que el socialismo es igualdad de oportunidades pero no igualitarismo, concepto que no había sido anunciado en medio siglo de Revolución. Respecto a posibilidades reales de cambios, comprendo que muchas mejoras solo pueden llegar a través de más producción, pero también considero que hay rectificaciones urgentes que no tienen que esperar por eso. Por citar sólo un ejemplo: el permiso de salida que requerimos los cubanos para viajar al exterior.”




D.V.Desde afuera se ve un poco difuso todo, quizás por la distancia obligada, pero también por la excesiva propaganda en contra. ¿Cómo has vivido todo el proceso de la salud de Fidel y de Raúl al frente del "timón" de la Revolución?




—Ni más ni menos que como la mayoría de la gente: por los comunicados oficiales, y en ocasiones enterándome a través de la prensa extranjera antes que por la cubana. Por supuesto, creo que nuestras deficiencias noticiosas debieran ser parte de las mejoras inmediatas.




El proceso de críticas y planteos de situaciones que irritaban bastante a la sociedad cubana, no es nuevo. Sobre todo en tu caso, que han sido públicas y notorias tus divergencias en muchos temas. ¿Hoy crees que hay más espacio para eso o tu posición como artista, incluso diputado nacional, te daban más margen para hacerlo?




S.R.—Es evidente que ahora hay espacios de debate que antes no existían y son espacios que se han ido conquistando lenta pero constantemente desde hace años. A esto ha contribuido mucho la opinión popular, que se ha mostrado a través de los canales que ha podido y que aunque no siempre fue atendida, continuó manifestándose y haciendo presión. También es cierto que escritores y artistas hemos puesto granitos de arena.




Últimamente esto se hizo palpable en la combatividad del (recién finalizado) congreso de la UNEAC. “Allí se dijeron verdades que solo las podrán borrar las rectificaciones. En esos días escribí unos versitos, recordando al Che de El socialismo y el hombre en Cuba, que dicen: «Dijo Guevara el humano / que ningún intelectual / debe ser asalariado / del pensamiento oficial».”




En tus canciones fuiste bastante crítico o al menos ironizabas sobre la realidad cubana, cuando se aplicaron medidas como la despenalización del dólar o la apertura al turismo, poniendo en el centro las contradicciones y diferencias que surgieron luego. ¿De qué modo crees que afectaron a la sociedad cubana todo lo que sobrevino luego?




SR Todo eso sucedió cuando el socialismo europeo se fue a pique y Cuba perdió de la noche a la mañana el 80% de su comercio internacional. Entonces se tomaron medidas consideradas extremas, por la durísima situación que afrontamos. Además de la despenalización de la tenencia de divisas y la apertura al turismo internacional se permitieron los mercados campesinos y alguna que otra pequeña actividad económica por cuenta propia, como los restaurantes familiares, llamados paladares.




“Eran medidas que desde antes la población deseaba, porque obviamente animaban la economía nacional, pero tuvo que caerse el campo socialista para que las autorizaran. Estas medidas de alivio igualmente fueron calificadas como "desviaciones del camino correcto" y desde entonces el estado ha tratado esas iniciativas con mucha reticencia, al punto de que el que posee divisas todavía se ve como medio delincuente.




“Uno de los problemas de fondo de nuestro socialismo es que el estado se cree autosuficiente para hacer funcionar el comercio y los servicios que requiere toda la sociedad. En busca de un modelo de socialismo ideal, en 1968 se llevó a cabo una llamada "ofensiva revolucionaria" que privatizó hasta los puestos de fritas (hamburguesas populares).




Seguidamente el estado trató de sustituir el comercio nacional con empresas que se han ido hundiendo entre la burocratización y la ineficiencia. “La reciente medida de eliminar el tope de los sueldos la veo esperanzadora, porque insinúa que puede haber un cambio de concepto en cuanto a la participación social e individual en la economía.




Yo creo que la realidad nacional y el futuro piden a gritos un socialismo más participativo y con mayores libertades.”




En este contexto, se estrenó el documental Hombres sobre cubierta, que rememora tu viaje en el barco Playa Girón en una época donde no eras muy bien visto. ¿Qué me puedes decir de esos tiempos?




—Nunca me ha gustado extenderme en cosas personales de aquellos tiempos en que tuve broncas por cantar o ser de una forma, o por mostrarme solidario con amigos en desgracia. Y cada vez me animo menos, porque veo a los que tratan de pintarse como víctimas o como contestatarios en busca de aplausos y otras legitimaciones internacionales. El oportunismo siempre me ha revuelto el estómago.


Si escribo mis memorias contaré lo que recuerde de aquellos años como lo que son: contratiempos que pueden pasar en cualquier vida y en cualquier lugar. Hace poco hubo una reaparición pública de personajes del llamado "Quinquenio gris" de la Revolución en los ´60 y el ámbito de la cultura reaccionó en lo que se llamó como la "guerra de los e-mails", un debate virtual.
¿Qué sentiste al ver que esta gente buscaba una suerte de reparación histórica?

—Lo primero que sentí fue sorpresa. No esperaba una reacción así, supongo que porque yo mismo no reaccioné así cuando vi en la televisión a un ex dirigente con quien tuve diferencias. Mi reacción aquella noche fue muy distinta, porque al ver a aquella persona en la televisión pensé que estaba allí enfrentando su leyenda negativa, cosa que me pareció valiente. Incluso miré a mi compañera y le dije: «me parece que estamos creciendo». “Días después empezó el aluvión de correos, que a nivel de catarsis considero que fue muy positivo. En algunos de aquellos mensajes me vi reflejado y en otros no.


Quizá las cosas que me pasaron a mí no fueran tan graves como las que le pasaron a otros, o quizá yo no dejé que me afectaran tanto, aunque llegué a estar en manos de un siquiatra. Creo que soy un tipo de persona que aunque no olvida sabe perdonar, o al menos alguien que sabe que perdonar es lo más sano.”


¿Crees que es, de algún modo, necesario que los cubanos del exterior participen del proceso actual en la Isla?

—Me parece que cualquier idea sensata merece atención, venga de donde venga. Soy de los que creen que también se puede aprender de las voces lejanas. Pero más que nada confío en las razones, en la capacidad y en los sentimientos de quienes conocen la realidad no por teorías, sino por lidiar con ella a diario.


¿Qué expectativas tienes cuando ves el nuevo "mapa" político de Latinoamérica?


—Parecen más sólidos los procesos más cautos, no sé si porque se buscan menos líos y se pueden concentrar mejor en sus proyectos. Mirar hacia Latinoamérica me da de todo: optimismo, tristeza, incluso algo de dejá vu. En cuanto al "vecino" más cercano de Cuba, los Estados Unidos.


¿Crees que sobrevendrán algunos cambios o mejorarán las relaciones si Barak Obama ocupa la Casa Blanca?


—Ha sido estimulante ver levantarse a Obama, por razones históricas, políticas y obviamente raciales. Pero el camino a la presidencia de Estados Unidos es un proceso tan dinámico, que hay que ver no sólo lo que prometen hacer los aspirantes, sino lo que el trayecto hacia la Casa Blanca hace con ellos. Si gana, habrá que ver el Obama que llega a presidente. Aunque tengo el presentimiento de que cualquiera de los dos que salga va a resultar mejor que el de ahora. A comienzos de este año culminaste una tarea loable y enriquecedora: tu proyecto "Expedición".


Una serie de conciertos y encuentros culturales en las cárceles de Cuba. ¿Cómo surgió la idea y cuál fue la respuesta?


—A principios de los 90 los trovadores Vicente Feliú, Augusto Blanca y yo comenzamos una gira por las prisiones cubanas. Cuando íbamos por la provincia de Villa Clara tuvimos que parar por falta de petróleo: comenzaban los duros años del llamado "período especial". Desde entonces tuvimos pendiente ese compromiso. “El año pasado, en la última Asamblea Nacional a la que asistí como diputado, pedí apoyo para saldar aquella deuda y la iniciativa fue muy bien acogida.

Quisimos ampliar la idea original y llevar a las prisiones una muestra de toda la canción cubana: la trova tradicional, el filin, la música campesina, el son, y lo conseguimos gracias a la disposición inmediata de los artistas. También iban los escritores, que dejaban en cada prisión una biblioteca de 300 ejemplares, y además se hicieron jornadas de artes plásticas con pintores que también se sumaron. “Entre enero y mayo visitamos 16 cárceles y compartimos con más de 40 000 reclusos, que además cantaban y pintaban con nosotros.

La verdad es que los resultados desbordaron completamente mis expectativas. Hace pocos días vi que la orquesta de la Ópera de Madrid acaba de empezar un recorrido por prisiones españolas, lo que me ha metido en la cabeza intentar otra gira, esta vez con música sinfónica y concertistas.”


¿Qué ves en tu futuro? Podrías extender tus proyectos actuales fuera de la Isla? ¿Habría una "Expedición" en otros países?

No me parece que en lo adelante me pueda dedicar solo a eso. Por otra parte pienso que cada país debe determinar si una expedición de este tipo es posible en su realidad. En caso de que suceda, me permito recomendar que no sea una sola vez: es una experiencia a la que hay que darle continuidad porque le hace bien a la sociedad y a las personas.

Se acaban de cumplir 80 años del natalicio del Che Guevara y en todo el mundo se han realizado actos y homenajes. ¿Qué ha significado para ti la figura del Che? ¿Crees que la manipulación de su imagen, aún con buenas intenciones, opaca lo más fuerte e interesante de su vida que fueron su pensamiento y acción política?

—En los últimos años ha aparecido gente que trata de desvirtuar la personalidad y el sentido de la lucha del Che, que estaba guiada por "profundos sentimientos de amor", como él mismo confesó una vez. Son gente preocupada por el símbolo que ha llegado a ser este héroe del Siglo XX y no vacilan en calificar al Che de terrorista, como sin duda harían con Cristo si volviera a nacer.

La verdad es que Ernesto Guevara fue un hombre extraordinario, capaz como pocos de ser consecuente con la idea de la redención humana, y no solo dejó el ejemplo de su sacrificio: también nos dejó muchas páginas escritas que vale la pena visitar.


Vayamos a lo cotidiano: entre Cita con ángeles y Érase que se era, tu casa "ha sido tomada por las flores": fuiste padre y abuelo casi al unísono… ¿Cómo te lleva esa "dualidad" familiar?
—Hoy por hoy mi familia es lo que más disfruto en esta vida. Pasé demasiados años perdiéndomelo y me estoy desquitando. Así de simple.


En Argentina, Pablo y tú realizaron 14 conciertos, en la primera visita. Cada vez que regresaste hubo lleno total de tus actuaciones, ¿Piensas volver pronto y en qué marco lo harías?

—Las dos últimas veces que estuve en la Argentina fue a grandes actos de masas. Uno primero en Buenos Aires, frente a la Casa Rosada, en una fecha patriótica y con una asistencia inconmovible bajo un aguacero fortísimo. El otro fue para cantar en Mar del Plata, durante una cita de presidentes americanos.


Yo tenía pensado regresar el año pasado a Buenos Aires, o este, porque me habían dicho que estaban terminando de arreglar el Colón y no quería despedirme sin estar al menos una vez en ese teatro maravilloso. Pero cada año anuncian que las obras terminarán en el siguiente y la verdad es que ya no sé si me quedará polenta cuando acaben.


Vicente Feliú dice en broma que la Nueva Trova está pensando en convertirse en la "Trova Social Club", por aquello de las edades que ya portan ustedes… Sin embargo, quienes te siguen y asisten a tus conciertos, son jóvenes en su mayoría. ¿A qué crees que se debe eso?

—Cierto que van jóvenes a nuestros conciertos y para mí eso es un misterio. Pudiera ser que uno empieza a cantar cuando es joven y se queda como enamorado de esos tiempos. Entonces sigue expresándose como si continuara por allá, cosa que pudiera resultar seductora para algunos incautos. Debe ser a eso a lo que Vicente se refiere, así que no es tan en broma como parece. En cualquier caso espero que en ese Club nos esperen cosas buenas, como a los compañeros del Buena Vista.









jueves, agosto 07, 2008

Casiopea:Video

Casiopea:analisis

silviofilos

cavernicola
Casiopea siempre me ha parecido una cancion de ciencia ficcion, un extraterrestre que le mandan a al tierra a hacer un trabajo, se confunde entre la gente, se camufla, hace su trabajo y luego se dedica a esperar que vengan a buscarle, pero luego se olvidan de el y le abandonan. Por otro lado tambien me parece una llamada de atencion a los cubanos que dejan la isla, pierden su identidad y se diluyen en otros paises, por eso dice que el mundo propio siempre es el mejor. Ya he visto en algun mensaje que a Silvio le gusta la ciencia ficcion, eso me reafirma un poco. Que les parece? Gracias por leerme un rato


Fernando Cavernicola, Bienvenido al foro, muchas gracias por postear tu impresión de Casiopea; si vemos los comentarios analíticos de otras canciones, decubriremos como esta canción es referida asiduamente...y como no, si aparte de la motivación que esgrime SIlvio para componerla, ésta resulta casi un himno al trabajo silencioso y anónimo de múltiples seres que nos van aportando sus emociones y miradas por un mundo mejor; muchos de ellos añorando el "Volver" a esa suerte de paraiso que refleja Casiopea... Veamos por que caminos nos llevan nuestros analistas, que, sin duda nos sorprenderán.... Amigo, "Cavernicola", (vaya seudónimo, quizás un referente a ese ser que inspiró a Silvio?), nos gustaría saber más de ti; para dialogar se hace necesario conocer a nuestro interlocutor,...para ello te invito a que pases por la Sección "Haganse conocer", y así serás bienvenido, digamos, "oficialmente"....


elborincano Hola cavernicola, bienvenido al foro. Concuerdo plenamente con tu opinión y la de Fernando, solo quiero añadir que cada vez que la oigo la siguiente parte no dejo de acordarme de ET, Si no han visto ese clasico, veanlo pensando en casiopea.


escaramujo Casiopea es a mi juicio el mejor exponente de las ideas del Silvio maduro. El tema que plantea es muy parecido al de Expedición o Se demora. Desde un planeta muy lejano, de una tormenta , en el sol de una noche, el penúltimo mes, el elegido fue enviado para cambiar el mundo, para llevar el amor revolucionario por toda la galaxia (que estaba enferma, grave de ataúd). Como traía el amor quiso ser una gota más de la marea, en el fondo era un grano de arena, una hoja más en un árbol.



Después de cumplir el plan, de esperar con paciencia el triunfo del amor social y la justicia, de mandar la señal a todas partes, Cuba se ha quedado aislada, el extraterrestre no ha obtenido respuesta alguna. Ahora, en el fracaso del comunismo (nadie sabe qué cosa es el comunismo y eso puede ser pasto de la ventura o de la censura) el extraterrestre solitario, abandonado a su suerte, se siente solo en la inmensidad del tiempo y del universo, y quiere regresar a casa, a su Casiopea, a su origen. Pero la señal no llega, ¿alcanzará el amor, al menos,para nutrir a los revolucionarios del futuro?


Reijavo Esta es una canción muy triste, a mi me da mucha pena, pero Silvio la logró muy bien. Podría haber tenido una continuación. Algo muy interesante es que Casiopea, en la mitología griega era muy hermosa. Esto dice Wikipedia: En la mitología griega, Casiopea (en griego Κασσιεπεια o Κασσιοπεια) era la esposa del rey Cefeo de Etiopía y madre con él de Andrómeda, cuya belleza ella ensalzaba por encima de la de las Nereidas. Este orgullo fue la causa de todas sus desgracias, pues Poseidón envió un monstruo al país que devastó sus tierras, y al que Andrómeda iba a ser sacrificada cuando fue salvada por Perseo (Higinio, Fábulas 64). De acuerdo con otras fuentes Casiopea alardeaba de superar a las Nereidas en belleza, y por esta razón se le representaba, cuando era situada entre las estrellas, como vuelta de espaldas... Vuelta de ESPALDAS....tiene sentido, Casiopea le vuelve la espalda al protagonista de la canción.


beto juarez Oye, boricua-en-la-luna, yo no vi ET. Yo veía Alf, pero me sospecho que este bicho extraterrestre no venía precisamente de tan exquisito lugar (una birra para quien se acuerde de qué planeta era Alf). Pienso también en pelis como Hombre mirando al sudeste, o K-Pac. Esto siendo muy serio. Sostengo que como todo creador, Silvio es inspirado por cosas que golpean su snsibilidad. Puede ser una gran obra maestra, como también ver una cometa colgada de un hueco del cielo o un niño paseando de la mano de su madre. Como decíamos a propo de Cayó Una Estrella, por ejemplo. O más recientemente, con El Matador, que para mí nace en Silvio a partir del mito del Minotauro.



El toma esa idea y de allí hace otra cosa. Es como un escultor que tomara una estatua de otro artista, la fundiera y con ese material esculpiera otra obra. Por eso, volviendo a la pregunta: yo no vi ET, pero esto seguro que Silvio la vio (por lo que conozco de la peli, y de Spielberg, esas cosas son las que Silvio disfruta a lo mono) y que le gustó mucho. Además, por algo lo dices tú. Algo hay en esa peli que te recuerda la canción en cuestión, o algo hay en la cacnión que te recuerda la peli. Gracias Reijavo por el dato tan pertinente.



Y ya que estamos, ¿por qué te da tristeza Casiopea? Yo la escucho siempre con el puño izquierdo levantado. Para mí, es radicalmente política. Es decir, habla sobre el asunto de la (im)posibilidad de crear comunidad. Como siempre, como es ya nuestra grata costumbre, la lectura de Escaramujo es sutil e ilumina cosas. Sin embargo de ello, algo en mí es refractario a esa interpretación revolucionaria que él nos da. Casiopea apunta a un malestar ontológico. A eso que alguien llamo "el sentimiento de no estar del todo en ninguna parte, en ninguna sociedad".



Casiopea revuelve algo que excede meros arraigos e identidades regionales o qué sé yo. Se acerca el clásico pataleo adolescente de "nadie me entiende", pero extremado al límite del desgarro existencial. Decía un cubano: "dos patrias tengo, Cuba y la noche". Yo estoy tramitando visa para Casiopea. En serio. Tal vez Casiopea no exista. Tal vez Casiopa sea saber que Casiopea no sólo no existe, sino que NO puede existir. Saberlo como si lo hubiesen esrito en nuestras tripas y sin embargo igual lanzarse al espacio, soltarlo todo y largarse, cumplir la misión, volver el corazón a la utopia y no cejar en el afán de seguir dando coordenadas.


Fernando Concuerdo con esto, sin embargo hay un "NO", con el cual discrepo.... acaso no hay de algo de Casiopea en esta comunidad, yo la percibo, o al menos desde este espacio se ha instalado una estación que no deja de lanzar coordenadas...siento que de un modo u otro, con diversidad de colores, con diferencia de tonos, todos vamos haciendo palpable esa utopía;y fué y es justamente eso lo que me mantiene dentro; creo que de un modo u otro se nos ha encomendado el sueño de lo imposible, que ya lleva varios miles de años... quizás por eso, un poco nuestro lema silencioso, es ":: poco nos importa donde rompa nuestra estación, si cuando rompa, esté rompiendo lo imposible..." Javier, yo aun no puedo definir el sentimiento que me despierta esta canción, solo sé que en ella , algo hay de mi...


escaramujo Y no que hoy, explicando el Modernismo trabajamos este poema de Rubén y me recordó a Casiopea: ¡Torres de Dios! ¡Poetas! ¡[color=green]Pararrayos celestes, que resistís las duras tempestades, como crestas escuetas, como picos agrestes, rompeolas de las eternidades! La mágica esperanza anuncia el día en que sobre la roca de armonía expirará la pérfida sirena. ¡Esperad, esperemos todavía! Esperad todavía. El bestial elemento se solaza En el odio a la sacra poesía, y se arroja baldón de raza a raza. La insurrección de abajo tiende a los Excelentes. El caníbal codicia su tasajo con roja encía y afilados dientes. Torres, poned al pabellón sonrisa.



Poned ante ese mal y ese recelo una soberbia insinuación de brisa y una tranquilidad de mar y cielo...[/color] Ojo Beto, el fracaso revolucionario provoca el pesimismo del individuo, es el individuo el que queda solo en el cosmos, desorientado. Como tu dices, Casiopea habla de ese ser aislado en su nave, no del maravilloso plan que trazó. COmo a Darío sol le queda esperar, mantenerse firme y esperar..


elborincano Beto, La analogia de Casiopea con ET es solo en parte, dejame explicarte algo de la trama, por lo menos lo pertinente, para que puedas ver la relación. Un OVNI llega a un sitio que parece un bosque, y de el salen varios extraterrestres a hacer una mision (desconocida, tomar muestras del terreno, plantas etc.) de momento viene alguien y se van a toda prisa, sin percatarse de que dejan a uno de ellos, que resulta ser el quivalente a un niño. Este es ET. Sigue deambulando, escondiendose de todos hasta encontrar una "aldea", alli finalmente logra hacerse amigo de unos niños.


Luego de un tiempo empieza a extrañar a su familia y trata de hacer contacto haciendo un "telefono" y "enviando coordenadas" Pero nadie contesta su llamada y se va debilitando y enfermando, lentamente, lentamente, deformandose. Lo descubre el gobierno y tratan de experimentar con el hasta que muere ( o eso creen todos) ... Pero entonces ... y el resto se lo dejo para que vean la peli. Esa pelicula tuvo tal impacto que hasta mi profesor de fisica incluyó un problema relacionado en el examen final... Espero entiendan ahora mi conexcion con Casiopea
como dijo Gardel 20 años no son nada ( o son ya 25)


Y si Beto, "[i]Yo seria borincano aunque naciera en la Luna", porque "En la vida todo es ir a lo que el tiempo deshace" (Juan Antonio Corretjer)


beto juarez Comenzaré por seguir la huella de una sugerencia del siempre fecundo Reijavo. El señalaba que la canción podría seguir, tener una continuación. No hay vuelta: la impresión inmediata es que Casiopea acaba abruptamente. Siguiendo la canción desde la música (me refiero a la versión del disco), uno no anticipa, no espera ese final, éste llega y nos toma por sorpresa: es más, la primera reacción de uno es clavarle una mirada recriminatoria al equipo de música: ¿Me habrán vendido un disco dañado? Más curioso aun es que esta sensación de trabajo inconcluso, de final precipitado, de incompletitud, se repita en cada escucha subsiguiente (cuando, en principio, no cabría ya lugar para la sorpresa). Y en mi caso particular son, ya, más de 10 años. Casiopea concluye, digamos por ahora, intempestivamente, “antes de tiempo”. Y si ésta es la sensación generada por la música sola, aislada de la narración, ni qué decir de lo producido por el texto.



Es como si al haber llegado a la frase “Quizás ya no sea yo cuando me encuentren”, Silvio cayó en cuenta que se metió en un atollo, no supo como salir de allí, y se decidió a apresurar el trámite y acabar la canción en tono ambiguo (ése “uh, uh, uh” falsamente coral, ya que no hay coro: todas las voces son del Aprendiz). Duplicando así, como quien no quiere la cosa, la ambigüedad esencial en que Casiopea toma morada (Y Casiopea nos enfrenta también, entre tantas otras cosas, al asunto psi del doble y el fantasma). No es tan así esto del cierre precipitado, obviamente, pero algo hay en la canción que deja en el oyente un inequívoco regusto a proyecto inacabado.



Por todo ello, y algunos otros detalles que iremos viendo, es que me inclino a creer -dado el asunto central de la canción: el bicho humano condenado a ser un proyecto de plenitud siempre inacabado- que tal efecto es deliberado, ya que Casiopea, reflexión trovada sobre el desamparo, sobre la carencia de morada, sobre la imposibilidad de establecer contacto absoluto con el Otro, no habla de otra cosa que del desajuste del individuo con la sociedad (es decir: sus normas), de la asfixia del individuo en (y por) su incompletitud ontológica (“¿Qué necesita un ser humano para no apartarse de sí?”): una canción tal, pues, no podía sino concluir (en el sentido de “dejar de sonar”) depositándonos en el alma y aledaños un sucedáneo de la desazón inexpugnable desde donde Silvio propaga sus señales, sus demandas de rescate a/hacia su “Casiopea” (esas que nadie (le) contesta). De más de una manera, aquel horizonte de sentido que Silvio llama “Casiopea” es una geografía del Deseo, un no-lugar, un territorio definido/demarcado/delimitado por esas llamadas, por ese insensato y a la vez inescapable destino (“Hoy sobrevivo apenas a mi suerte) de enviar al acaso, sin cesar, coordenadas humanas, demasiado humanas: este no-lugar designado “Casiopea” no preexiste al afán de dar coordenadas; antes bien, está edificado con los ladrillos de esas llamadas, tiene el tamaño de la terca esperanza que mueve ese irredento empeñarse en dar señales en espera de una respuesta (im)posible, esa que marque el camino de regreso a la Casa Final. Pero nadie regresa nunca a ningún lugar.



El faro del fin del mundo ha quemado todas sus bombillas. Pensar “Casiopea” como la insensata esperanza que nos invita a seguir, a esperar el día feliz que está llegando. Se es en el mundo a merced, “por obra y gracia”, de la mirada del Otro; se es uno porque hay el otro social que nos constituye en tanto tal, acotando aquellas inicialmente infinitas posibilidades de ser. Esa mirada del Otro nos constituye como sujetos y a la vez nos asigna un lugar en una estructura prefijada, una estructura que es sorda, opaca, a nuestras demandas individuales más propias, menos alienadas. Ya sabemos, desde Freud, que el precio de insertarnos en la sociedad es la pérdida de nuestra amorfa identidad primordial: el exilio de nuestro ser en versiones paródicas y aguadas de nosotros mismos (“mejor ser felices como nuestros padres y hacer de la lástima amores eternos”). No se puede vivir al margen de todo.



Y a la vez, dado el orden del mundo hoy, cómo no buscar una salida a un lugar totalmente otro, un lugar donde uno pueda realmente ser aquello que cada uno es y quiere ser, a salvo de los creadores de robots que colonizan el imaginario del mundo. Cómo no caer presa del impulso de “soltarlo todo y largarse”. Se sabe, “la angustia es el precio de ser uno mismo”. Silvio dice aquella frase del final de Casiopea y uno inevitablemente se queda colgado, esperando algo más, el cierre, el sentido final del periplo (la clave o guía Michelin para transitar por el Universo, se diría). Un plus que no vendrá, como bien sabemos.



Y ya que “Casiopea” es justamente la imposibilidad de respuesta, el horizonte que nos condena a la postergación incesante, en ese mismo momento, en el umbral del silencio que separa Casiopea de la próxima canción del disco (silencio que es tan oscuro como el Cosmos, como el odio de Dios), ocurre que el sujeto de la canción no es más el “yo lírico” de la canción, sino cada uno de nosotros, cada oyente: ya que al tomar residencia en esa conminación a la espera estamos o somos ipso facto llevados, transportados justo a ese punto intermedio entre la nada y el quién sabe desde donde momentos atrás (“un diminuto instante inmenso en el vivir”) el sujeto del enunciado de Casiopea (“Silvio”, digamos; mientras que Silvio es, obviamente, el sujeto de la enunciación) murmuraba: “Por un millón de años esperar, esperar, esperar”.



Ah, las magias parciales del arte de Silvio Rodríguez. Pero me adelanto. Querría intentar primero un acercamiento a Casiopea desde sus afueras. Y de allí avanzar, en la medida de lo posible, hacia el centro de la canción. En todo caso, me parece que es lo menos que se puede hacer: ya que nos aprestamos a entrar en tan elusivo y fantasmal territorio, menester es que merodeemos un poco sus extramuros, sus accesos periféricos. Casiopea sale al mundo en 1995, en el disco Rodríguez, el segundo de la trilogía “hogareña” de Silvio.



Donde antes Silvio hiciera un tríptico dedicado a la Revolución, unos 10 años más tarde viene y nos da un tríptico sobre sí, sobre sus conjeturas y certezas respecto a eso que lo hace llamarse Silvio Rodríguez Domínguez, sobre la suma de causas y azares que lo determina. Este segundo disco está expresamente dedicado a Dagoberto Rodríguez, padre del trovador; quien fuera, nos dice el pelao en una suerte de breve biografía fantástica impresa en lugar prominente en la contratapa: “pensador, campesino, tallador de diamantes”.



Las composiciones de este disco, se nos informa, han sido todas grabadas entre 1992 y 1994 (año en que muere Dagoberto). Y también nos enteramos de que “todos los textos, músicas, arreglos, instrumentos, voces y sonidos de estas grabaciones fueron concebidas y realizadas por Silvio Rodríguez”. Así como es el mismo Silvio quien corre con el crédito por el diseño gráfico y la producción del disco. Poco más y Silvio se pone un kiosco y sale a vender las copias del disco en mano propia. Tanta minuciosidad, tan obsesiva diligencia artesanal, podría hacernos pensar en el chiste del circo pobre, ése en que el dueño del circo cobra los boletos a la entrada de la carpa, ubica a la gente en las graderías, introduce los diversos números artísticos, doma a los leones, vende chiclets y cigarrillos durante los intervalos, sube al columpio a dar saltos mortales, camina por cuerdas flojas, se disfraza de payaso, arroja puñales a ciegas contra blancos humanos, etc. Fechado “Octubre y 1994”, este disco que Silvio dedica a quien le “hiciera ver” que “la vida es bella y en colores” (pero el arte de tapa es de riguroso blanco y negro) está investido -sin lugar a dudas- con una carga extremadamente personal.



Tan personal, que en un exceso propio del barroquismo endémico que padece la isla, el tema Del Sueño A La Poesía tiene por introducción una nada breve sesión de nada discretos ronquidos. No me extrañaría que, jugando a rizar el rizo de la verdad (o de la verosimilitud, que no es lo mismo) hasta las últimas consecuencias, Silvio se haya grabado a sí mismo roncando y que luego haya “pegado” aquellos ruidos inconfundibles como intro a una creación clave: una canción que, quizás, comprima el algebra y el fuego de la obra toda, la opera omnia, de nuestro trovador. Volviendo a Rodríguez.



Queda claro que es un disco en el que Silvio ha querido estar obsesivamente presente en cada uno de sus detalles; una nave hecha a mano, idiosincrática, cuya tripulación es un único hombre. No hay lugar para otros en Rodríguez (Así como en Casiopea el Otro es el lugar al que se dirigen las señales, para configurar esa otredad a la medida de la desolación del solitario aventurero cósmico). El otro, en este disco, sólo tiene espacio como habitante de territorios de ensueño. Rodríguez es, más allá del brillo doliente/dolido de su excepcionalidad músico-poética, una nave a la deriva, una nave precaria arrojada a un espacio mudo, opaco, indiferente (lo que es más cruel que ser arrojado a un medio hostil, claro, ya que la hostilidad es, al menos, una respuesta). Es el testimonio de un autor enfrentando una crisis personal colosal.



La orfandad de Silvio es cósmica, es una orfandad que no sólo es privación o ausencia de padre (sobre todo, de metáfora paterna: de la figura de interdicción que se sitúa como representante de la norma social que instituye el orden del domus familiar), sino también de hermanos, de semejantes. Desde esa nave mandará señales de inusual desgarro, camufladas entre diversos y más o menos pintorescos juegos del oficio. Señales que esbozan el semblante de un tipo aislado, incapaz de hacer contacto con nadie; un tipo que es un cantautor de culto, con más de 25 años de carrera (por entonces), y que sin embargo, a la hora de necesitar incluir una segunda voz en X composición, va y se graba a sí mismo cantando una octava más alto o lo que fuere. (Digresión: No sé ustedes, pero estéticamente esos “caprichos” de Silvio muy rara vez me suenan acertados o al menos agradables: por lo general, dañan las canciones). Este es un disco que se abre con Escaramujo, creación de la que ya hemos hablado, y que cierra con La Vida, canción militantemente whitmaniana donde escuchamos: “La vida de un amanecer, la vida de un crío, de un bosque y de un río, la vida me ha hecho saber (…) La vida que brota de un muerto, la vida que no se murió (…) la vida me ha hecho cual yo”. Casiopea es más que una canción entre las canciones de Dominguez, es el Nudo Gordiano de todo el álbum: el punto de confluencia, o centro irradiador, de la implacable angustia polimorfa que “escarba hondo acá en lo blando” de nuestro querido trovador.



En este disco tenemos canciones fundamentales, en que Silvio mira para atrás y descubre que: “Tocando fondo nací un buen día, tocando fondo ando todavía” (Tocando Fondo) Y también: “El problema no es vivir demostrando a uno que te exige y anda mendigando (…) El problema no es repetir el ayer como fórmula para salvarse, el problema no es jugar a darse, el problema no es de ocasión, el problema, señor, sigue siendo sembrar amor” (El Problema). Y es en este mismo Rodríguez, el disco en que Casiopea sale a buscarnos (perdón, quise decir “a nombrarnos”), que un Silvio maduro de toda madurez, ya más hombre (más mortal) que nunca tras la muerte de su padre, tras la revelación de que de allí en más vivirá a la deriva de la metáfora paterna, se sube sobre sus derrotas una vez más y, reafirmándose, afirma: “Debo leer en el mar la lección de lo inmenso y renombrar el color que la vida me enseña. Debo saber respirar un oxígeno fresco y regresar a ese sol que contigo me espera.



Debo aprender que mañana es un mundo habitable. (…) Debo encontrar la semilla del hijo y del padre” (Debo). El problema es seguir sembrando amor, hallar la semilla del hijo y del padre… Coordenadas, todas ellas, que el trovador lanza hacia su “Casiopea”, claro está. Desde un muy similar no-lugar, desde homóloga intemperie sin fin, Lorca dijo: “Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es mi casa”. Y apenas luego: “porque yo ya no soy hombre, ni poeta, ni nada, tan sólo un pulso merodeando las cosas del otro lado”. Un pulso, un punto en multitud, una luz que vacila… Quizás ya no sea yo cuando me encuentren.



Si bien no tengo acceso a la cantidad de material que, según parece, todos los silviófilos comparten acá, de un modo u otro, vía youtube, uno que otro blog generoso et alia, he podido conocer no pocas versiones en vivo de Casiopea. Me llama la atención que no hayan versiones contemporáneas a la aparición del disco, que todas sean recientes (México y Chile 2005, gira española 2006), que todas sean bastante parecidas. No sé si existe material de 1995 en adelante. De todos modos, esas versiones que conozco son bastante sólidas, con el grato añadido de la explicación previa de Silvio sobre el evento que habría precipitado la composición de la canción (“explicación” muy bonita, ingeniosa en su fraudulencia y qué sé yo, pero que no “explica” nada y que pretende reducir la canción a una unidimensional jugarreta sobre motivo de ciencia ficción.



Freudianamente, esta intervención de Silvio comporta una resistencia, es un mecanismo de defensa: al decir lo que dice, Silvio está tratando de desviar la atención). Son versiones que Silvio interpreta acompañado por su entourage actual. Hermosas, a su modo, pero algo curioso, heterogéneo ocurre en ellas. Uno siente que Silvio no está ya tan a la deriva. En dichos conciertos, la canción comienza con rumores de danzón o vals seguidos por un solo de flauta juguetón (que recuerda los ritos de seducción de ciertas especies de aves) y deberá pasar cerca de medio minuto para escuchar a Silvio decir la primera línea de Casiopea. 10 años atrás, la historia, esta historia, se contaba de modo drásticamente distinto.



La versión del disco trabaja en otro sentido. Para empezar, Silvio está solo, sin acompañamiento. Allí, lo primero que escuchamos es la pulsación monótona de una sola cuerda, una y otra vez. Silvio inicia la versión oficial de Casiopea imitando un dispositivo mecánico de emisión de señales (el transmisor de telegrafía me viene a la mente): dando coordenadas, emitiendo pulsaciones siempre idénticas a sí mismas e isócronamente espaciadas, enfrentando al oyente con los latidos de su guitarra, su privilegiado instrumento de viaje por la historia y por “la incomprensión de ser uno que siente, como en otro tiempo fue también”.



Como un eco interminable, esta nota monótona se contesta a sí misma. Esta pulsación, escúchese con atención la versión oficial, no se desvanece, puntúa la canción de cabo a rabo, excepto en los dos interludios instrumentales, donde se difumina entre la base armónica de las cuerdas. Ese tic duplicado que sotto voce acompaña la narración, a la manera del basso ostinato que contiene las pirotecnias virtuosas de las sonatas de Mozart, marca, a manera de diapasón, la respiración de Casiopea. En vivo, dando lugar a Niurka, esta pulsación, esta llamada, no tiene ya lugar, da paso a los arabescos de un instrumento de viento: el Otro ha entrado, y a mí me parece que el juego armónico entre Silvio y Niurka (a cargo de la flauta) es ante todo un diálogo, y ya no más, como en la versión original, un monólogo desahuciado.



En la versión en vivo, la flauta permite establecer una suerte de escena de flirteo, un preámbulo auspicioso al contacto con el Otro. Como en la película Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, cuando el protagonista intenta una respuesta de la nave por medio de un doble código gestual-sonoro: cada dedo de la mano corresponde a una nota musical. Recordemos la trama de Casiopea. Creo no cometer ninguna falta gruesa al sintetizarla como sigue: un individuo queda solo -o es abandonado- por su gente, luego de cumplir una misión.



Está perdido, o incapacitado, de hallar, de tomar, el camino de regreso. Espera que lo rescaten, lo encuentren. Lo único que puede hacer es dar coordenadas. Nadie contesta. El se extingue, colapsa en sí mismo (como implosiona una estrella por exceso de gravedad). La letra de la canción no da mayores referencias. No sabemos si está perdido en el espacio exterior, o si está entre nosotros, en la Tierra. Sólo menciona que se encuentra lejos “de mi estrella, de mi gente”. No mucho más. Pero entre lo que es dicho, se nos dicen muchas cosas. Ya sea explícitamente como también por otros medios, como es propio al arte de la canción.



Detalles que al leer el texto impreso no son advertidos. Hay que aguzar el oído. Uno de estos detalles, el más importante, creo yo, está en el efecto eco que Silvio elige para la conclusión de casi la mitad de las frases de la canción. Antes de entrar en esto, es necesario observar que Casiopea está estructurada en dísticos, en versos pareados: nueve en total. Existen dos puentes instrumentales, el primero viene luego del tercer pareado; en tanto que el segundo ocurre entre las líneas 14 y 15.



Estos pareados son de rima irregular: así, la primera línea acaba en “marea” y la consonancia no aparecerá hasta llegar la quinta línea, con la palabra “tarea”, misma que de modo insolentemente raro hará rima inmediatamente, en la sexta línea, con “Casiopea”. Algo similar ocurre con “gente” (línea 14) y “lentamente” (línea 17). Llama la atención esta estrategia en el uso de la rima, el excesivo intervalo que hay entre una palabra y su par en la consonancia. Estrictamente atenidos a la cuestión de la rima como fenómeno sonoro, podríamos decir que demoran demasiado las respuestas que hacen posible el encuentro sonoro de señales fónicas que llamamos rima.



No es usual en ningún metro canónico, y menos que menos en la canción popular ad usum. En Casiopea ocurre que las coordenadas sonoras que en la línea de apertura emite la sílaba final de “marea” deben zozobrar a la deriva, en la memoria del aire, hasta poco antes del primer puente instrumental para recién encontrar apropiada respuesta a la exigencia de rima (en “tarea”, como ya se dijo). No es extraño, pues, que el protagonista de la canción corra una suerte similar a la de estos vocablos: ¿acaso no es él mismo una suerte de fonema a la deriva en el espacio, dando señales huérfanas, esperando una consonancia enviada desde “Casiopea”? Nótese que tradicionalmente esta respuesta a la demanda de rima, esta consonancia, tendría que ocurrir inmediatamente, en la línea siguiente, cerrando así el dístico, el pareado: Casiopea niega, o es reluctante, a esa visión ingenua de la tradición de la lengua, a esa normativa de uso canónico: tal y como es la canción, ésta consiste en ocho pareados mutilados, insatisfechos, inconclusos (en términos de rima, repito).



El único pareado completo es el tercero: “Cuando creí colmada la tarea, volví mi corazón a Casiopea”. El quinto pareado es sintomático. El encuentro, la respuesta es de oropel: simula ser la rima adecuada, perfecta, pero no es lo que parece: “Hoy llevo el doble dando coordenadas, pero nadie contesta mi llamada”. ¡Qué impresionante es esta frase!: lo no contestado es “mi llamada”, no mis llamadas: Silvio habla de que da coordenadas (varias, en plural) y diferencia claramente que su llamada es una e indivisa (la llamada sólo puede ser singular, es impermeable a la pluralidad.



Las coordenadas no tienen ninguna restricción, por supuesto: suceden al hilo de la errancia, de la deriva del ser). Hubiese sido facilísimo pluralizar esto (la frase nadie contesta mis llamadas no solo da rima perfecta, sino que cabe en el metro sin problemas), pero pasa que esa llamada que no es respondida no admite plural, pero pasa que algo resiste a esa violencia retórica: la honestidad de la canción. Por eso al continuar la narración Silvio retomará el hilo preguntándose: “¿Qué puede haber pasado a mi señal?” (la pregunta no está dirigida a nadie, es de Silvio hacia sí mismo). Nadie podría responderle. Necesariamente, a esta pregunta le seguirá, por toda respuesta, otra pregunta rotunda: “¿Será que me he quedado sin hogar?”.



Y como el peso de estas dos preguntas al hilo (las únicas de la canción) es excesivo, la canción sólo podrá continuar entrando a un paréntesis instrumental. Ergo: no está hecha de palabras la respuesta a esas preguntas. Y ahora me pregunto si no habrá estado tentado Silvio a concluir la canción allí. Debo encontrar la semilla del hijo y del padre. Todavía más importante, más sugerente, más revelador incluso, es el efecto eco que en esta ocasión Silvio usa a manos llenas. Mal que mal, pese a las irregulares dilaciones, las rimas ocurren; el encuentro de los sonidos similares (sólo dos fonemas, en verdad) tiene lugar.



Pero en Casiopea observamos que poco más de la mitad de las líneas de la canción concluye con la repetición de las últimas palabras de la frase. No hay en toda la obra de Silvio una canción en que el Aprendiz haga algo siquiera similar. Ni por asomo. La segunda línea se deja oír como: “La playa me hizo grano de la arena, de la arena, de la arena”. Esta singularidad ocurre también en las líneas 1 (la marea), 3 (la tarea), 4 (Casiopea), 8 (esperar), 12 (sin hogar) y 17 (lentamente). ¿Cómo entender esto? No tengo que decirles que Silvio Rodríguez no es uno de esos autores que no saben cómo llenar con palabras determinadas exigencias métricas de una canción. Silvio repite esas terminaciones de frase porque necesita hacerlo. Al recurrir a este efecto eco, Silvio está haciendo algo preciso, deliberado, con un propósito (más o menos) consciente.



No hay nada amateur, improvisado en esto. No es una falencia de la canción o de la interpretación vocal de Silvio. No. Por el contrario. (Tampoco son voces grabadas, trucos de estudios. No: Silvio canta cada uno de esos “ecos”). En primer lugar, al acabar la mayoría de las líneas individuales de la canción repitiendo las últimas palabras de éstas, Silvio dinamita la posibilidad de ocurrencia de rima tradicional: por lo que se oye, queda claro que la única posibilidad de rima para esos fonemas de fin de frase está en los mismos, idénticos fonemas: la moraleja cansada, resignada, es que no es necesario salir a explorar el Afuera en busca de otras palabras para lograr la armonía consonante (“El mundo propio siempre es el mejor”). Y en segundo lugar, al caer en esos ecos falsos Silvio duplica, pone en abismo, la tragedia del protagonista de la canción: dar señales, coordenadas que no tienen respuesta.



Es que el sonido que nos devuelve el eco no es jamás respuesta, es mero rebote. El eco nos devuelve nuestra propia voz, demorada, pero sin variación, lejana, atenuada y sin ninguna presencia: no esta allí el Otro, tampoco estamos nosotros, los emisores: es una mera curiosidad física. Es un regreso espectral. Un fenómeno que parece estar vivo pero es totalmente vacío. De ahí el mito griego de Eco y Narciso, de donde nace la idea del narcisismo.



El eco no tiene vida, no podemos entrar en relación con esa voz, del mismo modo que no conocemos más gente por pararnos en un salón cuyas paredes estuvieran recubiertas de espejos. En resumen: en el eco no hay Otro. Cuando mi voz es rebotada por un eco, lo que pasa en realidad es que, por muchas coordenadas que yo dé, “nadie contesta mi llamada”. Como tampoco al final de la canción hay coro nomás porque Silvio mezcle varias grabaciones de su propia voz y las ensamble con pretensiones polifonales: un coro es siempre un grupo de gente. Casiopea niega la posibilidad de ser una voz en un coro (“punto en multitud”).



“Casiopea” es esa negación o privación. Casiopea, bandera de la absurdidad de agitar banderas. Escuchemos una vez más cómo concluyen esas líneas de Casiopea que Silvio somete al efecto eco: La marea, la marea, la marea; Casiopea, Casiopea; Esperar, esperar, esperar. Repeticiones que empiezan como murmullo y que se afianzan, se complacen en sí mismas, en la modulación final. Como si ya no importara, como si ya todo diera lo mismo. Y escuchamos la conclusión de la canción: vuelve la pulsación de esas notas dobles (es la misma nota, en realidad, dos veces: sometida al efecto eco) que recuerdan un dispositivo mecánico de transmisión de señales.



Y se van desvaneciendo poco a poco, hasta llegar al silencio. O sea: “Me voy debilitando lentamente”. Como todo silviófilo sabe muy bien, a lo largo de estos años de componer canciones Silvio ha visitado frecuentemente historias de viajeros espaciales, cosmonautas, etc. Se dice: esto viene de su afición por la ciencia ficción. Habría que curiosear más este lugar común. Saber qué autores lee más y mejor, o leyó en sus años de formación, nuestro trovador. Hay de todo en la ciencia ficción, no es lo mismo Sturgeon que Bradbury, ni Asimov que Stanislaw Lem, ni Ursula Le Guinn que Ballard (o, en el cine, no es lo mismo una historia extraterrestre contada por Spielberg que por Tarkovsky o Kubrick).



El nombre de este subgénero literario da lugar a equívocos. Estas fantasías futuristas no son profecías tecnológicas, son metáforas. Como declaró una vez uno de los maestros mayores del género: “mis novelas no tienen nada que ver con el futuro, son sobre el presente, o el pasado inmediato”. Y creo yo que así es como usa Silvio este recurso, esta influencia. Sería una pieza muy útil para armar el rompecabezas poder conocer más de la relación real de Silvio con la ciencia ficción. Alguna vez será. Mientras tanto, echemos mano a lo que ya tenemos. Todo silviófilo de pelo en pecho sabe también que son frecuentes en Silvio las alusiones a las estrellas.



A diferencia de la típica canción melódica, en el pelao las estrellas no son algo que un sujeto fervoroso de amores ofrece ir a traerle a su amada. En Silvio, casi siempre, las estrellas, el llegar a una estrella, e ideas similares, simbolizan el acceso (o regreso) a un mundo pleno, una suerte de paraíso, despojado de componentes religiosos. En Soltar Todo Y Largarse, lo vemos encaminarse hacia las “estrellas resplandecientes” seguro de que allí podrá conservar sus “huesos nutrientes”; en Yo Digo Que Las Estrellas ensaya un tratado de dialéctica práctica, portátil, silbable; en Preguntas Contra la Indecisión los astros de marras son medida y talante de nuestra osadía: “¿Qué salto a las estrellas será tarde, por tu esperanza raquítica y cobarde?”; entre las canciones pendientes que enumera en Testamento le debe una a “lo imposible, a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanza”.



Los ejemplos abundan, se los puede cazar a manos llenas. Ahora bien, lo permanente, constante, en todas estas canciones “extraterrestres” es que el protagonista se halla siempre en tránsito, en medio del Cosmos, a menudo perdido: el protagonista de estas canciones nunca está allí, residiendo en ese destino maravilloso, nunca llega (¿el lado kafkiano de Silvio?); casi siempre son narradas en primera persona estas canciones (salvo algunas, como El Vagabundo, que es narrada en diferido, desde ese “Conozco a un vagabundo del espacio”); y son, por lo general, canciones tristes, desencantadas, resignadas vencidas: botellas de náufrago arrojadas a la deriva de un universo que nos es presentado como una desierta inmensidad perversa hecha de ausencia, indiferencia y muerte. Casiopea reúne todas esas características y las ensambla en un todo de múltiples resonancias (resonancias que no se confinan al interior de la canción, sino que, sobre todo, irradian bengalas de sentido hacia toda la obra precedente).



Con una diferencia: en esta canción, Silvio da nombre a esa estrella, no es una estrella genérica, abstracta. Podría haber elegido Betelgeuse o Aldebarán o Antares (o Sirio, para pascual delicia de alguno), cuyos nombres son igual de magníficos, pero se le impuso este otro. Casiopea es una de las estrellas más grandes que se pueden observar desde nuestro planeta. Casiopea, como toda estrella, nos da noticia de su presencia por la luz que emite, por las coordenadas que ella nos da de sí.



Y como sucede con toda estrella, cuando recibimos su luz creemos verla allí donde aparece, pero en realidad estamos viendo el pasado: la estrella ya no está allí (como en la conocida formulación psicoanalítica: “Yo nunca estoy allí donde me ves”). Como toda estrella densamente masiva, Casiopea está amenazada de implosión, de convertirse en agujero negro. Cuando ello ocurra, cuando Casiopea desaparezca en la inmensidad, por unos cuantos millones seguiremos viéndola todavía, seguiremos recibiendo sus señales, sus coordenadas.



Pero Casiopea ya no estará allí. Ni en ningún lado. Quizás ya no sea yo cuando me encuentren. Me extiendo más allá de lo consentido por las buenas maneras, favor no se molesten. Mencionaré entonces, rápidamente, algunos otros detalles singulares de Casiopea. Quizás, si les parece, podremos ahondarlos entre todos. A. “Como una gota fui de la marea”. Otro motivo recurrente en Silvio: el tiempo, la inmensidad de la Historia, su flujo y reflujo, son aludidos por el mar. B. No tiene estribillo.



Se impone esta carencia ya que -al igual que el protagonista- la canción no va a ningún lugar, no tiene ningún lugar a dónde regresar, no tiene eje de referencia, es pura deriva, acumulación de formulaciones de una demanda única. Simplemente deviene, ocurre, esta ahí, esperando, esperando… C. La declaración “Hoy llevo el doble dando coordenadas” es seguida por las dos preguntas imposibles de responder.



¿El doble de qué? Sobreentendemos que alude al doble de tiempo, pero antes se dijo “por un millón de años esperar”. Entonces, me parece que habla de algo más: de un dilema duplicado, repetido idénticamente, tal vez. D. “Cuando creí colmada la tarea”. Esta expresión me llama la atención terriblemente. Nadie, en todo el ámbito de la lengua, usa, usó, ni va a usar, la expresión “colmar la tarea”: decimos “misión cumplida”, hablamos de la “satisfacción del deber cumplido”, etc.



Y esto lo destaca el mismo Maestro: “Cuando creí colmada la tarea” es la línea 5; pero en la línea 7 ¡oh, sorpresa! Silvio se nos aparece muy campante para decir “Cumplí celosamente nuestro plan”. ¿De qué está hablando el Buda caribeño? ¿Es posible colmar una tarea? ¿Cuál es la diferencia entre “colmar una tarea” y “cumplir un plan”? De que la hay, la hay. E. “Hoy sobrevivo apenas a mi suerte”. Notemos que la rima de rigor (muy usada por el Aprendiz desde sus inicios), está abierta y resuena en nosotros poderosamente, y si bien Silvio no la vocaliza, no la hace manifiesta, igual no podemos no escucharla.



Está ahí, por todo ello. (Me refiero, claro está, a que “muerte” ronda el ambiente: ¿será quizás el nombre secreto de Casiopea?). Hacia el final de una de mis diez películas favoritas de toda la vida, al concluir la narración de la historia, el protagonista se para frente a la cámara en primer plano y empieza a hablar. No ves nada más que su cara, ésta ocupa toda la pantalla. Y se le ocurre contar un chiste. Dice que un tipo va a un psiquiatra, preocupado porque su mejor amigo se creía un foco, una bombilla eléctrica.



El médico le dice que no se preocupe, que traiga a su amigo al hospital, que lo internarían y que al cabo de un tiempo lo curarían. Exacerbado, el tipo le responde al psiquiatra: “¡Pero usted está loco, doctor!: ¿y yo con qué me voy a alumbrar? El protagonista de este film termina de contar el chiste y hace un gesto inequívoco de que no considera que la broma sea tan buena que digamos. “Pero”, dice, y se acomoda los lentes, “el asunto es que yo creo que todos somos ese hombre que va al psiquiatra, preocupado por su amigo: Todos necesitamos ese foco que nos ilumine el corazón”; es decir, ese Otro que, como Silvio dice de su padre, nos haga ver que “la vida es bella y en colores”.



Todos buscamos llegar a Casiopea. Si se mira bien, al dar un paseo de domingo, al viajar en bus o en subte, descubriremos que esos cientos de caras que vemos sin mirar no hacen más que dar coordenadas, a quemarropa, a los cuatro vientos, a los siete mares. Puntos en multitud, gotas de la marea. Pero pasamos de largo. Mantenemos la distancia, con recelo. Todos vamos por ahí esperando que contesten nuestras señales, nuestra llamada. A veces, Casiopea se ve muy, muy lejos. A veces se aleja tanto que la perdemos de vista por un millón de años. Fin de la historia, anuncian; muerte de las ideologías, pregonan.



Si hasta parece que algo han hecho que impide que nuestros receptores de coordenadas capten ciertas señales. Al parecer, las únicas coordenadas habilitadas son las de la publicidad y la mierda mediática. Pasamos de largo ante casi todo, preocupados por no llegar tarde a nuestra cita con el dentista. Multitud de señales casiopeínas nos circundan. No nos hallan jamás. No sé, me parece que todavia no es tarde para entrenar el “ojo de garra”, para aguzar el oído. Porque bien sabemos, o deberíamos saber, que Casiopea “es más grande que el más grande de nosotros”. Y ya. NB 1. No viene al caso, pero un día como hoy, hace unos 20 años, Julio Cortázar partía de regreso a Casiopea. Sigue dando coordenadas, en estantes abúlicos de abrumadas bibliotecas cultas de polvo.



“En el fondo, todo lo que yo hago es un pedido de total autenticidad de la experiencia humana”, dijo él una vez. Era bello e inmenso y le gustaban el tabaco negro, el olor de la lluvia sobre los jazmines del país, la mirada de los gatos, el mate amargo y la música de Thelonius Monk. NB2. Hará cosa de tres semanas lancé yo una botella de náufrago, unas coordenadas kamikazes. Varios las recibieron, pero hubo, entre ellos, quien, por padecer el riguroso síndrome del alma transparente, se la jugó y contestó mi señal, sin pensarla mucho.



Y no sólo eso: el muy casiopeíno se puso manos a la obra inmediatamente. Ello hizo que yo contrajera, como dice él, una “deuda de amor”. No quiero pagar una deuda tal. Cómo podría. Pero quería que quede constancia de que no me he olvidado. Ni me voy a olvidar. A las aladas almas de las rosas doy abrazos.


Fernando UFffffff Beto, coincido con Escaramujo, voy a tener que imprimir, leer, y tratar de digerir... voy a necesitar tiempo.... Me detengo si, en la siguiente frase: "Todos vamos por ahí esperando que contesten nuestras señales, nuestra llamada. A veces, Casiopea se ve muy, muy lejos. A veces se aleja tanto que la perdemos de vista por un millón de años. Fin de la historia, anuncian; muerte de las ideologías, pregonan.

Si hasta parece que algo han hecho que impide que nuestros receptores de coordenadas capten ciertas señales. Al parecer, las únicas coordenadas habilitadas son las de la publicidad y la mierda mediática. Pasamos de largo ante casi todo, preocupados por no llegar tarde a nuestra cita con el dentista. Multitud de señales casiopeínas nos circundan. No nos hallan jamás. " Cuanta razón tienes cuando dices lo que anuncian y pregonan,... sin embargo, incluso a riesgo de ser majadero, creo en seres que siguen caminando tras la utopía y que no se tragan esta "mierda mediática", y dichos seres son los que, como la sal, se turnan para resaltar los sabores que tiene esta vida nuestra... nótese que digo "resaltan" y no que salan los sabores... más de una vez, esas "señales casiopeínas" han sido halladas en este espacio... Un Abrazo SIlviofilo

escaramujo Sin duda en este comentario has estado más dilecto que nunca, explosivo-implosivo Beto. Siempre has destacado por las formas y, con Casiopea, has conseguido despanzurrar cada palabra, cada nota y cada estructura métrica hasta encontrar su semilla semántica. No hay nigún emoticón de boca abierta, que si no (Bueno, éste la tiene un poco abierta). Venía con ganas de gresca, pero me voy con tres heridas, la del amor, la de la muerte, la de la vida. Para meter baza sólo se me ocurre discutirte lo de que la canción tenga un final abrupto. Para mi la estructura musical se cierra igual que empezó, con la misma guitarra transmitiendo en pulsos sus coordenadas. Pero bueno, tampco creo que merezca la pena hacer disputa de ello.

daniel Menuda tesis has regalado.Como decìas,resulta chocante que el disco Rodriguez se lo dedique a su padre,aquel que le hiciera ver la vida bella y en colores,y luego Silvio saque la portada del disco en blanco y negro. Y respecto a la autoayuda de Silvio para hacer los coros,a mi me gusta mucho asì.Ademàs que èl està solo(en la canciòn)y perderìa un pelìn de sentido si se colara otra voz.

Es verdad que solo le faltarìa montarse el kiosko y vender el tambièn los cd,s. Tambièn es cierto que la explicaciòn que en los conciertos suele dar Silvio de la canciòn es pobrecilla. Es muy interesante el paralelismo que haces al relacionar esa doble pulsaciòn de la cuerda de la guitarra durante toda la canciòn con un transmisor de telegrafìa.en plan S.O.S Me causò gracia leer "encuentros cercanos del tercer tipo",aquì la pelìcula se conociò como "encuentros en la tercera fase" Silvio repite algunas palabras:la marea,de la arena,la tarea,casiopea,esperar,sin hogar...como buscando reverberancia còsmica,algun sitio donde chocar.Como esperando que por no haber rozamiento viajen a modo de busqueda sin lìmite de espacio.

Respecto a la lectura que haya tenido Silvio de escritores de ciencia ficcion,vete tù a saber lo que habra leìdo este hombre.Todos "Cuando creì colmada la tarea",son tantas las expresiones de Silvio tan bonitas y simples y que construye de esa manera tan particular!Con tres o cuatro palabras te hace virguerìas.

El ya ha dicho alguna vez(en la entrevista del libro que levante la mano la guitarra,creo) que hay que huir de las cosas fàciles en contestaciòn a una pregunta sobre la creaciòn de sus canciones.No infravalora la capacidad de la gente para entender o sentir. Compone y organiza frases de una manera muy bella y personal. Cuando dice:"hoy llevo el doble dando coordenadas" pienso que quiere decir que lleva màs tiempo del que esperaba dando coordenadas.Està desperanzado.

beto juarez Anohe, en el Arena Santiago, Casiopea fue el primer bis. Antes de cantarla, en una de sus pocas palabras al público, Silvio dijo: "Este país ha tenido muchos exiliados... Es duro ser exiliado. Yo también soy un exiliado... Sí... De la infancia. Yo no quisiera estar aquí en estos momentos. Yo quisiera volver a ser niño".

Y luego hizo una seña al chico que toca el tres, y zarpó hacia allá, a la estrella. Digo, no sé, fue tremendo escucharlo decir eso. PD.- La cita la hago de memoria. Creo ser bastante fiel. Reijavo estaba, muy cerca de mí (en el espacio y en otras dimensiones) y creo que estará de acuerdo que reproduzco las palabras del Budita con fidelidad.

Casiopea:letra


Como una gota fui de la marea
la playa me hizo grano de la arena.


Fui punto en multitud por donde fui
nadie me detectó y así aprendí.


Cuando creí colmada la tarea
volví mi corazón a Casiopea.


Cumplí celosamente nuestro plan:
por un millón de años esperar.


Hoy llevo el doble dando coordenadas
pero nadie contesta mi llamada.


¿Qué puede haber pasado a mi señal?
¿Será que me he quedado sin hogar?.


Hoy sobrevivo apenas a mi suerte,
lejano de mi estrella de mi gente.


El trance me ha mostrado otra lección:
el mundo propio siempre es el mejor.


Me voy debilitando lentamente
Quizás ya no sea yo cuando me encuentren.