Silvio:Ángel para un final' la escribí entre Madrid y La Habana, a finales de los 70. Para más señas, la empecé en la calle Echegaray, donde un amigo me había dado albergue para que pasara las fiebres altas de una faringitis. En aquel barriecito tranquilo, en un 4to piso, me pasé una semana prácticamente solo, porque mi anfitrión regresaba tarde en la noche. Un día recibí una visita con quien estuve conversando un rato, y en ese intervalo ocurrió el silencio que dio motivo a la canción.
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