domingo, abril 19, 2026

"Recuerdo la primera vez que escuché sobre «Playa Girón»."

Por Dailene Dovale.

Fue en una clase de ética con el profe Raúl Garcés: «¿Hasta dónde debemos practicar las verdades?». La búsqueda de la palabra justa para narrar a un ser humano forma parte esencial de esta canción. Es una de las razones que la hacen más entrañable y cercana. «Playa Girón» en lugar de cantar a lo absoluto, centra la mirada en las dudas, las interrogantes ante la creación. 

Silvio Rodríguez cuestiona las fronteras entre lo que se debe contar y cómo hacerlo sin ser inexactos o crueles. Le pregunta a poetas, músicos e historiadores cómo respetar las verdades en un diálogo en que somos párticipes.

 En mi obsesión de compartir la belleza, le mandé un fragmento a un amigo, Rafael, que enseguida relacionó la letra con la censura. Más que de censura, creo que se trata de los límites a la hora de crear, límites que pueden venir del propio interior del poeta: «tomando en cuenta lo implacable/que debe ser la verdad,/ quisiera preguntar ―me urge tanto―/qué debiera decir, qué fronteras debo respetar./Si alguien roba comida y después da la vida,/¿qué hacer? La canción, en efecto, es un excelente ejercicio para reflexionar sobre la ética en a la hora de narrar historias de la realidad. 

Una pista maravillosa es simplemente dejar ser y narrar a los protagonistas: «Que escriban, pues, la historia, su historia,/los hombres del Playa Girón».


#silviorodriguez #trova #ElCaimánBarbudo



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