miércoles, enero 21, 2026

Silvio y Amaury, una hermandad de belleza y poesía

Silvio y Amaury, una hermandad de belleza y poesía Los reconocidos y queridos cantautores, ambos invitados especiales al XXX Encuentro Nacional de Trovadores Longina canta a Corona, conservan una amistad que ha trascendido el tiempo. 
Silvio y Amaury, una amistad que trasciende el tiempo. (Foto: Petí)


 Hay privilegios que se logran pocas veces en la vida y el Encuentro Nacional de Trovadores Longina canta Corona en su presente edición ha tenido la dicha de hacer realidad uno de esos sueños. 

La presencia de los insignes trovadores Silvio Rodríguez y Amaury Pérez Vidal constituye desde ya un momento que pasará a la historia del evento y quedará en el corazón del público.

 Y es que Silvio y Amaury son parte esencial del alma de la trova cubana de la que han sido protagonistas, hacedores, impulsores, defensores y sostén durante años de ese movimiento de juglares inquietos, transformadores y revolucionarios, en el sentido más extenso y profundo de la palabra. Silvio, el hermano mayor, Amaury su seguidor y admirador cercano y leal.
Amaury y Silvio en sus inicios dentro de la Nueva Trova. (Foto: Tomada del perfil de Facebook de La Página de Amaury)




amistad y quehacer ha trascendido el tiempo con la fortaleza de un viejo roble. Cada uno en su estilo y discurso poético en sus respectivas obras, pero andando el mismo camino de la belleza, la honestidad, la autenticidad, la cubanía, el amor a la Patria y la Revolución, sin caer en dogmas ni esquematismos, sin hipocresías ni medias tintas.

Sobre Amaury ha dicho Silvio: 

«(Amaury) es básicamente un trovador, aunque después derivó a formas escénicas que lo identifican más con un juglar que con un trovador. Pero, básicamente es un trovador porque él compone todas sus canciones desde la guitarra y lo sigue haciendo, él es básicamente un hombre que depende de la guitarra para expresarse.

«[…] El derivó de esa actitud inicial austera, a secas, un hombre y su guitarra en escena hacia otro tipo de presentación con más artilugios, con más luces, con más efectos escénicos, y eso para mí es lo que lo trasforma en un juglar. Cuando digo juglar, quiero decir también en cierta medida una suerte de animal de escena, en ese sentido.

«Amaury tiene una manera de abordar la música y el texto, muy personal. Se mueve siempre dentro de una serie de parámetros donde yo creo que influye muchísimo el bolero. Creo que tiene un sentido bolerístico que aunque haga las canciones en otros códigos y utilice otros ritmos, su manera de construir es muy bolerística, de expresarse, esa cosa del tú a tú, que tiene casi siempre. Amaury, no es secreto para nadie, es muy buen letrista. Trabaja muchísimo los textos — a mí me consta porque lo veo garabatear ahí en un una hoja, y romper, escribir, desechar y volver—, creo que es un gran trabajador y por eso tiene el éxito que tiene, porque trabaja mucho y es muy acucioso.

«Como amigo para mí Amaury es casi imprescindible porque es una persona que llena los espacios de alegría. Yo que tengo la tendencia a ser más bien callado, cuando él llega a mi casa o yo llego a la suya, yo sé que voy a pasar un momento feliz. Siempre paso un momento feliz, me río mucho. Debe ser por egoísmo que lo quiero tanto, porque lo busco para que me haga reír, cosa que no quiere decir que Amaury sea un payaso, sino que sabe hacer reír mucho con su inteligencia agudísima. 

«Creo que en eso se fundamenta en gran medida nuestra amistad, en que nos complementamos: yo que soy más parco y él que es explosivo. Amaury es un arquetipo de la vehemencia».


Silvio y Amaury en el programa Con dos que se quieran. (Foto: Petí)
Por su parte Amaury ha confesado que cuando empezó a cantar su referencia fue Silvio. De formación autodidacta, aprendió a tocar la guitarra en 1968 para luego adentrarse en el mágico mundo de la composición. Su cercanía a los demás iniciadores de la Nueva Trova —Pablo, Noel, Sara, Vicente…— sembró en él la semilla que luego fructificó en una obra permeada de joyas de la cancionística cubana. 

Tal es la afinidad entre ambos que, cuenta el autor de Acuérdate de abril y Hacerte venir, que cuando Silvio está a punto de finalizar cualquiera de sus obras discográficas las pone a consideración de Amaury porque sabe que «la música me acompaña al menos doce de las horas de mis días interminables y que entreno mi oído constantemente en cada audición».

Mucho pudiera decir Amaury de Silvio, pero nunca mejor que en una canción, como plasmó en Amigos como tú y yo, que sonara en todas las emisoras del país y se convirtiera en un referente de la amistad verdadera y profunda para todos los tiempos:

Amigos como tú y yo

volverán a encontrarse

por cualquier inventado rincón

que el instinto desande.

Tal vez otra mañana de sol

con muy poco brillo en la voz

cierta o imaginada y añeja la mirada;

pero amigos como tú y yo

conocen la llamada.

 

Amigos como tú y yo

volverán a acercarse

subirán al celeste escalón

sin apenas tocarse.

Despertarán al duende patrón

de las cosas perdidas

reclamándole olvido y adiós

para las despedidas;

porque amigos como tú y yo

desbordan lejanías.

 

Amigos como tú y yo

volverán a juntarse

la distancia propicia un olor

que ni el tiempo deshace.

Compartirán más tarde el sabor

a domingo y nostalgia

y mantendrán a punto el vapor

para las añoranzas;

es que amigos como tú y yo

son milagros del alma.

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