martes, marzo 31, 2026

¿Qué piensa Silvio de Bad Bunny?


¿Silvio Rodríguez fan de Bad Bunny? Así reaccionó el trovador cubano cuando le pusieron “Hawái” y lo que piensa de los nuevos himnos que suenan en La Habana mientras el país sigue en vilo

Un fusil AKM, uno de los rifles estándar de las Fuerzas Armadas cubanas, fue entregado al trovador cubano Silvio Rodríguez en un acto oficial encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel, acompañado por altos mandos militares. Foto: RRSS

Estefanía Veloz.

23/03/26 |Actualizado: 23/03/26 | 23:05

¿ALguna vez te has preguntado qué opina Silvio Rodríguez de Bad Bunny? El autor de “La perla”, “Tití me preguntó” y “El apagón” —convertida en himno de protesta para una generación— es el puertorriqueño más escuchado del momento. ¿Qué pensará de él el trovador más famoso de Cuba?

En una mesa larga de un restaurante familiar de La Habana Vieja, donde la luz va y viene y los turistas son cada vez menos, estaba Pablo Iglesias —viejo amigo de Silvio y el único que se permite llamarle “compañero” en un grupo donde los “maestros” van y vienen—. Niurka González, flautista y luego esposa, y la hija de Silvio, pianista de 21 años, que también lo acompaña en sus giras.

Silvio habló sobre la entrega de un fusil AKM, obsequio reciente del gobierno cubano tras una declaración suya en el blog: “Exijo mi AKM, si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio”. La charla avanza entre anécdotas, política y música. Pedimos Cristal, la cerveza local, ligera y fría. Silvio, fiel a su costumbre, la sirve en un vaso con hielo.

En medio de la conversación, le pregunté directamente a Silvio qué piensa de Bad Bunny.

Niurka respondió antes que él: “Yo intento escucharlo, mi hija me lo pone”. Hay una curiosidad compartida, un diálogo entre generaciones. Silvio se toma unos segundos. “Lo que le pasó a Hawái es una canción que me gusta”, dijo. Su hija lo confirmó: “Sí, papá, esa te gusta. Y hay otras que te he puesto”. Silvio añadió: “Me parece importante hablar de eso, tiene un buen mensaje con el que otros pueblos se pueden identificar. Esas son buenas canciones”.

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Alguien —mejor no dar nombres, para evitar linchamientos digitales— comentó: “A mí lo de cantar como si tuviera anemia no me convence”. Silvio sonrió: “Además es un gran artista, sus shows son espectaculares”. ¿Qué show? El Super Bowl. Sí, el autor de “El necio” vio el Super Bowl y le gustó. “Lo de las banderas fue importante”, dice. Niurka agrega: “Eso fue hermoso, y más en ese lugar”.

En ese momento, llegó Gerardo Pisarello, diputado en el Congreso español. Entró apurado, sobreestimulado, saludó poco y se sentó junto a Silvio como si solo existiera él. Típico político: tarde, pero con las preguntas que ya le habíamos hecho. Hasta hoy, nadie sabe si respondió las dudas que traía.

La charla derivó hacia Milo J, el joven argentino que mezcla rap con folclore y canta sobre la dictadura militar de los 70. “A nosotros también nos gusta”, dice Niurka. Rodríguez grabó con él “Luciérnaga”, una canción de nostalgia y ausencia: “Te veo, te sueño, te extraño”. Silvio contó que la escribió para la abuela fallecida de Milo. “Hasta la mamá del rapero vino a visitarme”, recordó. ¿Cómo lo conoció? “Me habló por teléfono. Mi hija ya me había contado de él, a ella le gusta”. Otra vez, la música nueva llega por la familia.

Luego, Sabina. Silvio lo llama “amigo”. Recordó, entre risas, alguna noche en Madrid, en casa de Sabina, rodeados de guitarras y anécdotas, sin periodistas ni canciones de encargo. Nada de conferencias de prensa, más bien reuniones largas que se estiran hasta la madrugada. En la mesa le contamos el último chisme de Pancho Varona y Joaquín, pero Silvio no sabe nada, ni de los posts en X. Para él, Sabina es amigo, y aunque no lo diga, lo narra como quien habla de un compañero. Por un momento, las diferencias de edad y época se disuelven.

Ese día, la foto de Silvio con el arma había dado la vuelta a todas partes. Hablamos de eso, sí, pero lo que queda es otra imagen: la de un hombre atento, dispuesto a escuchar y a dejarse atravesar por la música de otros y por el tiempo que le toca vivir.

Antes de que la noche terminara, Pablo Iglesias le dijo a Silvio que sus canciones siguen siendo tan actuales que, cuando dejó la política en 2021, eligió “Yo me muero como viví” (1982) como banda sonora de su despedida. Silvio sonrió, agradeció el gesto y la conversación siguió, como si el tiempo no pasara.

Porque aunque cambien los nombres, los géneros y los escenarios, hay algo que no se mueve: la posibilidad latente de la guerra. Por eso, las canciones de Silvio siguen ahí, vigentes, brújula para quienes viajan y para quienes se quedan en cualquier generación.


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