Yo tendría unos 15 años.
Estaba en secundaria, era inquieto, curioso, medio disperso. Y un día alguien me puso a escuchar a este hombre de voz rara. Rara de verdad.
Algo se abrió ahí.
En esos años internet era otra cosa. Tocaba buscar, escarbar, meterse en foros, seguir enlaces, preguntar. Así terminé encontrándome con silviófilos, silviólogos y, sobre todo, con la que terminó siendo una familia elegida: la Tropa Cósmica.
Me acuerdo de aquellos correos como pequeños tesoros: canciones inéditas, discusiones, historias, afectos y gente que uno ni siquiera había visto y que ya sentía cercana.
Después vinieron los viajes, los encuentros, las amistades. Un poco de locura también. Muchas historias.
Y he tenido una suerte enorme: he podido verlo muchas veces.
La primera fue en 2012, en Cuba, en un encuentro de la Tropa. El Cotorro y Alamar. Más adelante, un par de veces en Buenos Aires, mientras estudiaba mi posgrado. En España, en el homenaje al PCE, en el WiZink con la Orquesta Sinfónica de Cuba y en aquel Ánimo Animal dedicado a Aute.
En su gira más reciente por Latinoamérica lo vi en Medellín y después en Cali, en Cañaveralejo, con todos cantando a pulmón abierto.
Y hoy salgo del Liceu de Barcelona.
Porque me faltaba esto: verlo en un teatro.
Y pienso en aquel pelado de 15 años que escuchó una voz extraña sin sospechar todo lo que venía detrás: las canciones, los viajes, la gente, las conversaciones, los amigos que terminaron siendo familia, los amores, las despedidas, las preguntas y algunas certezas que uno va armando como puede.
Silvio terminó metido en la banda sonora de mi vida adulta sin pedir permiso.
Ha estado ahí desde entonces.
Por eso hoy no tengo una gran conclusión.
Tengo gratitud.
Gracias, Silvio.
Por ser.
Por estar.
Por tu consecuencia.
Gracias, ser de otro mundo.
Gracias, animal de galaxia.
Y yo, qué sé.
Cuando sea grande quisiera ser como tú.
O por lo menos, un tilín mejor.
Zurrón del Aprendiz - Silvio Rodríguez Niurka González Oliver Valdes Rachid Lopez Daniel Mordzinski | The writers’ photographer Malva Rodríguez González


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