miércoles, septiembre 02, 2026

El Silvio Rodríguez más íntimo, por Daniel Mordzinski:

sus giras, sus recitales en Cuba y su vida en familia

El fotolibro 'Silvio Rodríguez, diario de un trovador' recoge imágenes y textos del cantautor cubano, abarcando giras, recitales y vida familiar

La obra, una edición de autor para España, estará disponible desde el 3 de septiembre en librerías de Zaragoza y Madrid, y en la próxima gira del artista, que empieza hoy en el Gran Teatre del Liceu

Silvio retratado junto a su mujer Niurka González, flautista y clarinetista de la banda. Buenos Aires, 2018. / Cortesía de Daniel Mordzinski.

Daniel Mordzinski

01 SEPT 2026 14:32

Actualizada 01 SEPT 2026 15:50

El fotolibro 'Silvio Rodríguez, diario de un trovador' 

es un recorrido fotográfico, narrativo y emocional por la década reciente de uno de los cantautores más importantes de la lengua española. Reúne los paisajes esenciales que han marcado su obra: sus giras internacionales, sus recitales en Cuba, sus encuentros con otros creadores y su vida en familia. Desde San Antonio de los Baños, el pueblo que lo vio nacer, hasta los grandes escenarios del mundo, mis fotografías entran en diálogo con los textos de Silvio —algunos tomados de su diario personal— creando un fértil diálogo artístico.

Esta edición de autor exclusivamente para España estará disponible a partir del 3 de septiembre en la librería Cálamo de Zaragoza, en la librería Alberti de Madrid y durante los conciertos de la gira, que empieza esta noche en el Gran Teatre del Liceu. 'Silvio Rodríguez, diario de un trovador' es un libro imprescindible para todos los amantes de la música, la fotografía y la palabra. Un talismán para quienes saben que la poesía, el amor y las utopías son armas cargadas de futuro.

Silvio y sus músicos Gijón, 2016. / Cortesía de Daniel Mordzinski.

­SILVIO RODRÍGUEZ: EL HOMBRE QUE AMABA SU RÍO

La música encuentra siempre un resquicio para entrar en tu vida y volverse compañera indispensable de todo lo que sueñas, amas y sufres. Un recuerdo antiguo y dulce me transporta al París de los años setenta y a las melodías de aquel tiempo. Yo tenía 18 años, había dejado atrás a la dictadura militar argentina para llegar a París, la patria de los que no teníamos una, carecía de visa y mi francés era tan pequeño como mi presupuesto para subsistir.

Fue en Francia que me sentí latinoamericano por primera vez, allí descubrí la gran literatura de América Latina y conocí a jóvenes de mi continente. Eric Genao fue el primer amigo latinoamericano que tuve en París. Nos conocimos en el restaurante universitario Mabillon, donde por menos de 4 francos se comía un menú completo y balanceado, Eric me hizo descubrir la literatura dominicana y me transmitió la idea de que literatura y música eran las dos alas de un mismo pájaro.

Silvio retratado junto al río que lo vio nacer en San Antonio de los Baños. Cuba, en 2025. / Cortesía de Daniel Mordzinski.

El 28 de febrero de 1978, en mi pequeña bohardilla del sexto piso (sin ascensor ni baño) de la Av. De la Motte-Picquet, Eric me regaló un casete con las canciones de su músico favorito.En la tarjeta J, llevaba escrito con letra pequeña y prolija, los nombres de los temas: 'Ojalá', 'La era está pariendo un corazón', 'Óleo de mujer con sombrero''. El álbum era 'Al final de este viaje'. El músico, Silvio Rodríguez. Yo escuchaba al gran trovador cubano soñando convertirme en director de cine, escritor o fotógrafo. Uno de mis vecinos de piso, Won, monje budista, educado y estudioso, me escuchaba cantar a Silvio, y con dos golpecitos tímidos en la pared, me decía: " Daniel, baje la voz, por favor". Yo me disculpaba y, al rato, me dejaba llevar por la música y volvía a cantar.

Silvio jugando con sus mascotas en su casa La Habana, 2018. / Cortesía de Daniel Mordzinski.

Un día, saliendo de mi cuarto me crucé con Won. Mi vecino me miró fijo, como si llevara tiempo preparando sus palabras, levantó teatralmente su mano izquierda, haciendo el típico gesto de la Victoria y, en un español con marcado acento cantó:

“soy feliz

soy un hombre feliz”

En esos esos tiempos de carencias y de sueños, los temas de Silvio fueron bálsamo y me aportaron un ancla de afecto, poesía y amor.

Ni en mis más osados sueños de juventud imaginé que, con casi medio siglo de fotografía en mis pupilas, tendría la fortuna de hacer un libro, mano a mano, corazón a corazón, junto a Silvio Rodríguez. El trovador no cesa de canturrearme ahí dentro, muy profundo:

soy feliz

soy un hombre feliz

Silvio retratado frente al Palacio de la Moneda Santiago de Chile, 2018. / Cortesía de Daniel Mordzinski.




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