Silvio Rodríguez reúne a varias generaciones de espectadores en Sevilla
Jorge Rivas Rodríguez/Trabajadores.cu
El trovador cubano Silvio Rodríguez volvió a encontrarse este fin de semana con el público sevillano, al que conmovió durante dos conciertos celebrados en el Palacio de Congresos y Exposiciones FIBES, donde cerca de 3 500 personas asistieron a las presentaciones del viernes y el sábado, en un esperado regreso a la ciudad, que no visitaba desde hacía aproximadamente dos décadas, de acuerdo con informaciones difundidas por varios medios digitales, así como por las plataformas de Facebook, Instagram y Telegram.
Foto: Antonio Garrido
La presencia del fundador de la Nueva Trova despertó una notable expectativa entre sus seguidores, muchos de los cuales aguardaban desde hacía años la oportunidad de escuchar en directo un repertorio que forma parte de la memoria musical y sentimental de varias generaciones. La respuesta del público confirmó la vigencia de una obra que, lejos de limitarse a un período específico, continúa dialogando con distintas edades, experiencias y contextos históricos.
Una experiencia de gran intensidad
Antonio Garrido, uno de los asistentes a la presentación, consideró que los conciertos ratificaron tanto la dimensión artística como la calidad humana del cantautor cubano. En su opinión, Rodríguez ocupa un lugar excepcional entre los creadores de América Latina y puede ser reconocido también como una figura de alcance universal.
En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, Garrido calificó la actuación como una experiencia de enorme impacto. Uno de los aspectos que más valoró fue la capacidad del músico para congregar a personas de distintas generaciones y establecer un vínculo con públicos formados en momentos históricos diversos.
El espectador describió la atmósfera de la sala como profundamente emotiva. Según relató en un archivo de audio, los asistentes permanecieron completamente entregados a la presentación y con la percepción de estar frente a un artista legendario. La reacción del público, marcada por la atención, los aplausos y el acompañamiento de numerosas canciones, reflejó la fuerza de una obra que ha logrado mantenerse vigente durante décadas.
Para Garrido, Silvio Rodríguez no es únicamente un compositor de extraordinario talento y creatividad. También representa un conjunto de principios éticos y estéticos relacionados con valores que, a su juicio, han superado el marco de la Revolución Cubana y han adquirido una dimensión más amplia. Su figura aparece asociada a la honestidad, la solidaridad, la defensa de la justicia y la búsqueda de una belleza capaz de expresar las inquietudes individuales y colectivas.
Un repertorio difícil de abarcar
La amplitud de la obra de Rodríguez constituye, precisamente, uno de los principales desafíos de sus presentaciones. Garrido señaló que resulta complejo seleccionar las canciones que deben integrar un concierto cuando el autor posee un catálogo tan extenso y profundo.
En tono reflexivo, explicó que el trovador podría interpretar numerosas composiciones clásicas, brillantes y conmovedoras. Sin embargo, añadió que, si se intentara incluir todas las piezas esenciales, el espectáculo podría prolongarse durante muchos días. La observación resume la riqueza de un repertorio construido a lo largo de más de medio siglo y compuesto por canciones que han acompañado a distintas generaciones de oyentes.
Durante las actuaciones sevillanas, algunas piezas provocaron una respuesta especialmente intensa. Entre ellas estuvieron El necio, La era está pariendo un corazón y Te doy una canción, títulos que el público reconoció y acompañó con evidente emoción.
Para Garrido, esas obras poseen una dimensión que rebasa la experiencia personal del autor. Aunque nacen de la sensibilidad, las ideas y las vivencias de Silvio Rodríguez, también expresan una época, la historia de un pueblo y el resultado de una creación colectiva. En cada composición, explicó, pueden encontrarse mensajes relacionados con el amor, la paz, la dignidad, la belleza, los principios y la honestidad.
En un contexto que definió como especialmente sombrío, el asistente consideró que Rodríguez encarna la esperanza y la voluntad de imaginar un futuro diferente. En ese sentido, relacionó la presencia del trovador con el espíritu de Venga la esperanza, una canción que resume el deseo de resistir las dificultades sin renunciar a la confianza en la humanidad.
El reencuentro con Sevilla
La gira española de Silvio Rodríguez comenzó el 1 de septiembre en Barcelona y ha continuado por escenarios destacados de la península ibérica. La llegada a Sevilla incrementó progresivamente el interés de sus seguidores y desembocó en dos presentaciones con el FIBES prácticamente colmado.
El público acudió dispuesto a escuchar y corear algunas de las canciones más conocidas del autor de Ojalá, una de las piezas emblemáticas de la canción de autor en lengua española. El reencuentro adquirió un significado especial debido al largo período transcurrido desde la última visita del músico a la ciudad.
Garrido expresó su satisfacción por haberlo recibido en Andalucía y, particularmente, en Sevilla. Consideró un privilegio la posibilidad de asistir a sus conciertos y manifestó su deseo de que el artista regrese en numerosas ocasiones.
Asimismo, destacó el carácter internacional de la trayectoria de Rodríguez. A su juicio, se trata de una figura universal, reconocida no solo en América Latina, sino también en otros lugares del mundo. En ese sentido, señaló que Andalucía y España deben sentirse orgullosas de haber acogido a un creador de semejante dimensión.
Música, poesía y compromiso
Uno de los momentos más intensos de la noche estuvo relacionado con la lectura del poema Halt, de Luis Rogelio Nogueras, seguida por la interpretación de La era está pariendo un corazón. Para Garrido, la combinación de poesía y música produjo una atmósfera de gran fuerza emocional e intelectual.
El asistente definió ese instante como una manifestación de fuego en los corazones y en las ideas. En su interpretación, la secuencia funcionó como un símbolo de causas que trascienden las fronteras nacionales y se vinculan con la defensa de los pueblos frente a la injusticia y la violencia.
Entre esas causas mencionó la realidad de Cuba, sometida —según sus palabras— a la presión y al hostigamiento del imperio, así como la situación del pueblo palestino. Desde su perspectiva, la solidaridad con Palestina forma parte de una tradición histórica de apoyo a comunidades que luchan por su soberanía, su dignidad y su derecho a existir.
Garrido relacionó esas posiciones con otras luchas del pasado, entre ellas las de Vietnam y la República Española. Consideró que Cuba y Palestina constituyen dos de las causas más universales del presente, marcadas por un profundo sufrimiento, pero también por la dignidad y la capacidad de resistencia de sus pueblos.
Esta lectura política y humanista de la obra de Silvio Rodríguez ha acompañado su trayectoria desde los primeros años de la Nueva Trova. Sus canciones han abordado el amor, la intimidad, la historia, la guerra, la esperanza y los conflictos sociales. Esa variedad temática explica que su música pueda ser recibida tanto como una expresión personal como una forma de reflexión sobre el tiempo histórico.
Una gira que continúa
Después de su paso por Sevilla, el cantautor tiene previstas nuevas presentaciones en Murcia y Madrid. La gira continúa así su recorrido por España y propicia el reencuentro de Rodríguez con un público que ha permanecido fiel a su obra.
La respuesta sevillana mostró que la música del trovador cubano conserva una notable capacidad de convocatoria. Más allá de la nostalgia asociada a sus canciones más conocidas, los conciertos evidenciaron que sus textos y melodías siguen dialogando con las preocupaciones del presente.
Para espectadores como Antonio Garrido, asistir a una presentación de Silvio Rodríguez significa mucho más que escuchar a un intérprete consagrado. Implica participar de una experiencia colectiva en la que confluyen memoria, poesía, compromiso y emoción.
Tras dos décadas de ausencia, el regreso a Sevilla confirmó que el vínculo entre el músico y su público permanece intacto. En cada canción, en cada verso y en cada silencio compartido, el trovador volvió a reunir a quienes encuentran en su obra una defensa de la paz, la justicia, la dignidad y la vida.
Silvio en Sevilla: Dos noches apoteósicas de memoria, cultura y dignidad
| SCCA José Martí |
Publicado el 26 de septiembre de 2026
El 25 y 26 de septiembre quedarán grabados en la memoria cultural y política de Sevilla. El Palacio de Congresos y Exposiciones (FIBES) ha sido el escenario de un acontecimiento histórico: dos conciertos consecutivos con un lleno absoluto donde el maestro Silvio Rodríguez, a las puertas de cumplir ochenta años, ha vuelto a demostrar que sus canciones no solo forman parte del mapa sentimental de varias generaciones, sino que siguen siendo un faro de dignidad, memoria y compromiso social.
Desde la SCCA José Martí celebramos este doble encuentro como mucho más que una cita musical. Ha sido un rotundo acto de reafirmación solidaria. En momentos de enorme complejidad para el pueblo cubano, que hace frente con dignidad a los embates del bloqueo imperialista, Sevilla se ha convertido en un altavoz de resistencia.
Con cada acorde del maestro, acompañado por una banda excepcional de virtuosos músicos de la Isla, el auditorio vibró en una sola voz compartida entre Andalucía y Cuba.
El recorrido por su obra fue un puente perfecto entre el ayer y el mañana. El público estalló en aplausos con himnos eternos como La era está pariendo un corazón, Ojalá, El necio, o Pequeña serenata diurna. Pero el trovador no se limitó a la nostalgia: sobre el escenario de FIBES también defendió con brillantez composiciones de su etapa más reciente, regalándonos la fuerza de temas como Viene la cosa o Nuestro después, evidenciando que su arte sigue vivo y en constante evolución.
Sin duda, los momentos más sobrecogedores e inolvidables de ambas citas llegaron cargados de simbolismo. Uno de ellos fue el hermoso homenaje a su gran amigo Luis Eduardo Aute, interpretando a capella el emblemático tema La Belleza, arropado únicamente por la delicada y magistral flauta de Niurka González. El otro, de un profundo calado político: ataviado con una kufiya sobre los hombros, Silvio detuvo los instrumentos para recitar el poema Halt! («¡Alto!»).
Esta obra, escrita por Luis Rogelio «Wichy» Nogueras en 1979 tras visitar Auschwitz, confronta el trauma del Holocausto con los bombardeos israelíes contra los palestinos de la época. Un paralelismo histórico que, en el contexto actual, resonó con una vigencia estremecedora. Un recordatorio explícito, rotundo y más que necesario contra la barbarie y el olvido.
El balance no puede ser más apoteósico. El público andaluz arropó al trovador con un cariño inmenso entre grandes ovaciones, transformando FIBES en un territorio lleno de utopía y cargado de futuro. El aplauso masivo y la emoción a flor de piel que se vivió en ambas jornadas confirman una verdad inquebrantable: Cuba no está sola y la solidaridad de los pueblos es un lazo que ninguna frontera o bloqueo puede romper.
Salimos de estas dos noches mágicas con las fuerzas renovadas para continuar con nuestra labor de tender puentes culturales y políticos con la Mayor de las Antillas. Como nos enseñó José Martí, «amor con amor se paga», y Sevilla le ha devuelto a Silvio y a la Revolución todo el amor sembrado durante décadas.
¡Gracias, maestro, por seguir alumbrando el camino con tu poesía y por recordarnos el valor de la ternura! ¡Viva la amistad cubano-andaluza!


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