viernes, enero 26, 2007

Si seco un llanto


Un día, junto al mar,
la más triste canción
oyó llorar a un alma su dolor,
y a por el alma fuevibrando la tonada,
conmovida y gentil,
maravillada.

¿Qué pena lloras tú-
le dijo la canción-
que me has trocado en gracia el corazón?
¿De qué me sirve a mí
-le respondió un sollozo-
la virtud, si no tengo un canto hermoso?

Sospecho que hoy empiezo a ser canción.
Y tengo la impresiónde
que seré tu sol
si logro ser tu canto.
Sospecho que hoy empiezo a ser canción,
si seco un llanto.

Un día, junto al mar,
un alma oyó su voz
y una tonada hallaba su razón.
Fue el día en que ocurrió
la verdad hechizada:
la melodía y el alma enamoradas.

El alma con canción
iluminó su hogar,
y la canción con alma echó a volar.
Desde entonces las dos
vivieron más despacio,
a pesar de su tiempo y de su espacio.

Gira por America Latina-II

La Habana.- Cubarte Marzo es el mes escogido por el cantautor cubano Silvio Rodríguez para volver a actuar ante el público chileno, en varios escenarios de Santiago, en los que presentará su nueva producción musical: Érase que se era. Dos años atrás, y en el mítico estadio Víctor Jara de la capital chilena, las multitudes siguieron su voz y su guitarra y disfrutaron los conciertos de la gira "Cita con ángeles".

Convertido en una verdadera leyenda viva de la canción latinoamericana, el autor de temas antológicos como Unicornio y La era está pariendo un corazón, se adueñó no solo de sus fans, sino también de las nuevas generaciones y quedó para siempre en el imaginario de miles de jóvenes australes. El primer día de marzo se espera, ansiosamente, su actuación en la Arena Santiago.

Después, el día 6, se presentará el cubano en el Teatro Municipal de Viña del Mar y el 8 de marzo, Día internacional de la mujer, actuará el cantautor en el Teatro Regional del Maule en la ciudad de Talca. Acompañado en sus representaciones por un gigantesco coro, de quienes han seguido su carrera, muchas veces a través de su discografía, Silvio Rodríguez al volver a Chile establecerá nuevamente ese conmovedor diálogo entre el creador y su público, en el que no solo suenan las cuerdas, sino también las almas.

La prensa chilena anuncia esta gira y subraya los valores estéticos y éticos del artista que se ha convertido en protagonista del universo sonoro de miles de personas a lo largo y ancho de todo el continente y particularmente, en países como Chile, Argentina y Uruguay en los que sus canciones devinieron un símbolo de amor y libertad en días aciagos para esas naciones del cono sur.


De ahí el extra de estas actuaciones suyas, en las que el arte y sobre todo, su máxima expresión, la música, sirve de puente para la amistad y el reencuentro, en el espacio y en el tiempo donde confluyen composiciones de ayer y de hoy, temas clásicos y nuevas producciones.

Gira por America Latina

LA HABANA. elcaribecdn
Conciertos por Mexico,Peru,Nicaragua...
"Al margen de la cuestión política, la memoria que tengo del nicaragüense que es a quien quiero irle a cantar, no a los políticos, es muy linda: Ese es un pueblo muy noble, que se desgastó en una guerra espantosa durante muchos años, un pueblo que fue engañado y muy maltratado", lamentó.

La última vez que estuvo en Nicaragua fue en el Concierto por la Paz, en abril de 1983, cuando el país centroamericano sufría una guerra entre los sandinistas y la "contra". "Nunca he ido a El Salvador habiendo tenido relaciones tan fuertes con todo el proceso de ese país. Eso es algo que le debo a Roque (Dalton, poeta), yo siento que se lo debo a él.

Es algo casi personal. Es para el pueblo de El Salvador, pero yo sé que a él le hubiera gustado que yo fuera y cantara", explicó. Añadió que irá nuevamente a México, tras haber asistido esta semana al acto en el que el líder izquierdista mexicano Andrés Manuel López Obrador se autoproclamó "presidente legítimo" pese a perder las elecciones frente al conservador Felipe Calderón.

"El próximo año iremos a México a conciertos. Queremos ir a Perú, hace muchos años que no vamos y queremos regresar a Chile", añadió Rodríguez, quien junto a Pablo Milanés es fundador de la Nueva Trova. En Chile, donde sus canciones fueron prohibidas durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990), dio un concierto la última vez en abril de 2005.

También pretende el año próximo hacer cuatro presentaciones en República Dominicana, en cuatro ciudades diferentes "para el pueblo", porque en una reciente visita tuvo tres presentaciones pero en teatros. "Ahora quiero en una calle, en una plaza, cosas así", manifestó.

A su gira llevará las canciones de su más de 20 discos que siempre le piden, como "Ojalá", "Unicornio", "Te doy una canción", "Causas y azares", "Por quien merece amor", "La Maza", "Oleo de una mujer con sombrero", y las de su último disco "Erase que se era".

miércoles, enero 24, 2007

Silvio y Fabelo:el riesgo de la estrella

Nirma Acosta
Publicada en la jiribilla. "Una de las cosas que ha puesto alarma es cierta tendencia al desencanto, la apatía, la banalización, el desaliento que se produce como resultado de acontecimientos que conocemos y que se han precipitado en los últimos años del siglo. Cuando recuerdo este poema Yugo y Estrella de Martí, de alguna manera me planteo el propósito, el reclamo de asumir el camino más difícil: es el valladar para que uno salte sobre el desencanto, el acomodamiento, la frivolidad, el desarme".

Entrevista con Silvio Rodríguez y Roberto Fabelo.

Navegando por los mares de un poema de Martí, Yugo y estrella, dos cubanos de renombre mundial reflexionan sobre estos inicios de milenio. Uno, guitarra en mano, ha esparcido por todos los parajes los días y flores que labramos. El otro, con su pincel, ha sacado de luces y sombras la ternura que espera entre los hondos rincones del alma y de la vida. Silvio Rodríguez y Roberto Fabelo piensan en alta voz sobre el tiempo, la historia, el ser humano, el amor.Cuando nací, sin sol, mi madre dijo:

Flor de mi seno, Homagno generoso,De mí y de la Creación suma y reflejo,Pez que en ave y corcel y hombre se torna,Mira estas dos, que con dolor te brindo,Insignias de la vida: ve y escoge.

Fabelo
Hay, por estos inicios de siglo, un intento, un propósito de examen, de valoración originado por la lógica de la víspera de un nuevo milenio que aparece a partir del desconcierto. Hay un cierto desconcierto en el hombre; quizás porque es un momento de repaso; porque algunas cosas no han ido por el camino, de alguna manera idílica, por el que se pensó llegar. Y pienso que es la lección de la vida misma, la lección del acontecer natural que inclina, obliga a la voluntad a ir por unos u otros senderos; a tomar decisiones y a reconocer cuando ha habido errores, cosas inalcanzables, utopías, quimeras que en definitiva pueden ser alcanzadas.Una de las cosas que ha puesto alarma es cierta tendencia al desencanto, la apatía, la banalización, el desaliento que se produce como resultado de acontecimientos que conocemos y que se han precipitado en los últimos años del siglo.

Cuando recuerdo este poema Yugo y Estrella de Martí, de alguna manera me planteo el propósito, el reclamo de asumir el camino más difícil: es el valladar para que uno salte sobre el desencanto, el acomodamiento, la frivolidad, el desarme.

Silvio Martí, en ese poema, está caracterizando los dos prototipos de actitudes que puede haber ante la vida: la comprometida y la descomprometida. Es poema de la juventud de Martí, de sus versos libres. Plantea la dicotomía que tiene el ser humano: los momentos en que debe elegir que ética o que falta de ética va a adoptar respecto a la vida, a la problemática del mundo, del país.

Este, es un yugo: quien lo acepta, goza.Hace de manso buey, y como presta Servicio a los señores, duerme en pajaCaliente, y tiene rica y ancha avena.

Fabelo El fin del pasado siglo, con sus avatares, de alguna manera dañó una opción o una alternativa de optimismo y de fortalecimiento del espíritu; sin embargo, con voluntad y con un sustrato y una sustancia de optimismo, sacrificio y de renuncia incluso se puede hallar un antídoto y enfrentar este tipo de cosas. Es como decir: vamos a elegir el camino más difícil. O nos acomodamos, o nos plegamos ante cosas que se vuelven desarmadoras. Eso implica, lógicamente, un camino de renuncias, de enfrentamientos.

Silvio En general, es un tema para sentarse a conversar no sólo con los jóvenes sino con todo el mundo pero como son ellos los que más vida tienen por delante, quienes se supone van a ser los arquitectos, hacedores del futuro, en ellos se ve con mayor trascendencia.La última vez que se pasó de un milenio a otro, viajar de una región a otra de la Tierra llevaba meses. Había pocos historiadores.

La historia era recogida por hombres que pasaban mucho trabajo para enterarse y más aún para constatar científicamente sus afirmaciones y creencias. Desde el punto de vista informático, hay un salto descomunal entre la situación que vivía el hombre del pasado milenio y el que aborda al hombre de este momento. Y el hombre va a estar más preparado que ahora para enterarse de lo que tenga deseos de enterarse en el futuro. Claro, eso entraña peligros, pero también compromisos.

Si los del futuro se ajustan estrictamente a lo que dicen determinados diarios porque tengan mayor difusión, más "consenso", en estos tiempos de globalización, por ejemplo, serían unos conformistas. Y eso implica que adoptarían el yugo como forma de vivir. Pero siempre van a existir quienes se pongan en la frente la estrella que ilumina y mata; esos van a ser, en el futuro, los que no se resignen a la versión de la historia más divulgada, más consensuada y en general, más aceptada.

Tengo un amigo -hace como treinta años que lo no veo- que fue muy importante en la etapa en que yo tenía unos 12 o 13 años -él tenía 16 ó 17-; me guiaba, era un amigo en el que yo creía. Es educador y vive en la Isla de la Juventud; se llama Jesús. Me decía: Silvio, vale la pena perder la vida en cualquier esquina de una calle porque si no te arriesgas a perderla en la esquina, no te la vas a jugar nunca por nada. Y me repetía: no vaciles nunca en participar en una cosa aunque parezca la más loca. Ese es un principio que es bueno que el que se está haciendo hombre, lo tenga muy claro: hay que arriesgarse. Uno se puede equivocar pero eso es parte del aprendizaje de la vida.

Esta, oh misterio que de mí nacisteCual la cumbre nació de la montaña,Esta, que alumbra y mata, es una estrella.Como que riega luz, los pecadoresHuyen de quien la lleva, y en la vida, Cual un monstruo de crímenes cargado,Todo el que lleva luz se queda solo.

Fabelo Cuando estudiaba no me pasó nunca por la mente que el mercado y el dinero lograran el protagonismo que tienen. A veces me digo ¿cómo sucedió? Muchas cosas se fueron sin que pudieran ser como pensábamos. Fue un proceso complicado. Quizás muchos de nosotros no estuvimos preparados para afrontar eso y quizás también, nos falta un poco de tiempo para evaluar mejor lo sucedido durante estos años. Es muy reciente aún. Muchas cosas cambiaron; los valores por ejemplo, pero la idea de no renunciar al ideal no podía, ni debe extraviarse.

Silvio Siempre pensé que el Socialismo se hacía porque era más fácil hacer la revolución social para después hacer la revolución del individuo. Esa revolución individual, que cada ser humano necesita tanto, se aleja con la globalización porque pone como opción más fácil y cómoda al egoísmo; juega un papel muy reaccionario en el desarrollo Ético y Humano de los hombres.
Pero al hombre que al buey sin pena imita,Buey torna a ser, y en apagado brutoLa escala universal de nuevo empieza.El que la estrella sin temor se ciñe,Como que crea, ¡crece!

Fabelo Para el hombre es temprano aún; para el hombre entendiéndolo como ese ser imperfecto -mitad demonio, mitad ángel- que lo hace más atractivo, interesante como ente, es temprano; y creo que va a seguir siéndolo en ese momento de evolución en el que eternamente va a estar involucrado; es decir, no hay un estadío paradisíaco en el que, encaramados encima de ese estadío, podamos decir: llegamos, se acabaron los problemas, se acabó la maldad, las imperfecciones, las frustraciones. El afán de llegar originará muchos cambios que llevarán al hombre a ir identificándose cada vez más y decantando su propia naturaleza.

Es posible que el siglo que viene sea muy convulso y probablemente, también muy revolucionario.El hombre tiene hoy una gran responsabilidad en lo que está aconteciendo en la naturaleza y en SU naturaleza. Está haciendo mucho contra sí mismo y no creo que sea porque tenga un instinto suicida. Se daña a sí, a su entorno, a los otros. Esas cosas han originado reflexiones en todos los campos: económico, filosófico, religioso, en las artes. Y pienso que es necesario que sea estudiado desde esos ángulos.Mientras existan los hombres en la tierra va a haber creación, pero también desgraciadamente va a haber destrucción.

Recuerdo ahora esa sentencia martiana que dice que "los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y construyen y los que odian y destruyen". No creo que sea fatalismo, es una visión realista. Porque admito eso, creo que el hombre puede encontrar mejores soluciones, caminos para labrarse a sí mismo una perspectiva mucho más edificante, alentadora. Lo ideal sería que cada ser humano pudiera hacer lo que necesita, lo que quiera hacer, su vocación, lo que le viene de dentro del alma.

Por eso para mí ha sido tan importante no renunciar a amar la naturaleza de mi país -en el sentido más amplio y abarcador, trasciende a la Historia, la Cultura-, no renunciar a quedarme en Cuba incluso en los momentos más difíciles, no renunciar a pesar de ciertas cosas como que la muerte llegue y te dé un manotazo a un ser querido, un hijo, Dame el yugo, oh mi madre, de maneraQue puesto en él de pie, luzca en mi frenteMejor la estrella que ilumina y mata.

Silvio El Socialismo tiene que venir, o algo parecido. Creo que debe ser realizable. A nosotros, por ejemplo, nos condicionó mucho la cercanía del vecino; su agresividad nos obligó a meternos en una ostra, a tapiar los alrededores. Eso nos daba la ventaja que nos defendía pero nos dio la desventaja de que nos desvinculó del resto del mundo. Eso estuvo influido también por esa condicionante de estar cerca de estar solos en este hemisferio y de en, determinado momento, llegar a saber que nadie nos iba a defender. El día que nos dimos cuenta de que estábamos realmente solos fue como la mayoría de edad.

En Cuba se han dado condiciones excepcionales: un líder excepcional, un pensamiento, una serie de dirigentes también excepcionales, una historia muy particular, el hecho de ser una Isla -que nos aísla para bien y para mal-. Creo que el Socialismo en el mundo debe emprenderse y puede realizarse óptimamente pero estoy seguro de que debe ser otro Socialismo. Ahora, lo que sí está claro es que el Capitalismo no puede venir; eso sería un gran fracaso.

El Capitalismo deshumaniza, aleja cada vez más a las sociedades de esas revoluciones de justicia social, equidad, que la humanidad requiere. El Capitalismo es la antítesis de la razón aunque pueda parecer justificado por muchos mecanismos muy razonados: económicos, cientificistas. Pero eso no quiere decir que sea bueno para el hombre, y mucho menos para el Futuro de la Humanidad.

UN MUNDO DE CONTRAHECHOS

Fabelo Siempre me ha conmovido ver el sufrimiento reflejado en la gente, ver el paso del tiempo en el rostro humano, vidas desmoronadas por una u otra razón. A veces he conocido personas relucientes, iluminadas y luego las he visto apagarse... Eso me conmueve. Me doy cuenta que temo; siento una suerte de solidaridad -no compasión- con ese que va cayendo. Forma parte de mí el deseo de asistir, colaborar.

Me preocupo por ese mundo que necesita asistencia, ayuda, aliento. Puede estar a tu lado, pero también muy lejos. Creo que es necesario fomentar el espíritu de colaboración. La solidaridad no puede abandonarse y dejarse sola ahí, hay que regarla.En los rostros que veo siempre encuentro un aire tierno aunque a su vez resulte monstruoso. No hablo de un Pinochet o un Hitler, esos son asesinos y aunque se vean en el acto más tierno de pasarle la mano por la cabeza a un hijo, son unos perturbados asesinos.

Probablemente las manos de alguien, puede ser la cara de alguien pero la cabeza además de ser la cima del cuerpo es como la cima del hombre. Por eso, desde el principio dibujé cabezas, luego le añadí cuerpos, después le incorporé animales, cosas encima, pero siempre dibujé rostros y no me canso. De alguna manera están ahí las tres esencias del hombre según la novela de Abel Prieto: el Alma Razonable, el Alma Animal y el Cuerpo.

Silvio No me gusta hablar de cosas personales pero voy a hacer una excepción: la revolución personal más importante que ha habido en mi vida en los últimos tiempos es el amor. El amor purifica como el dolor también purifica. No quiero decir con esto que el amor y el dolor tengan que estar acompañados para que purifique. Ambos por separado pueden purificar.

Por supuesto, siempre es preferible la purificación desde el amor que desde el dolor, que es mi caso.

Fabelo Esos contrahechos están sacados de la realidad, no forman parte de ninguna utopía. Es el summun de una experiencia, de una vivencia, de una relación con la realidad a la que yo he estado conectado Realidad que he querido atrapar. Cuando abordo en mis obras esos personajes que Silvio describe en su canción de una forma muy creativa, el término contrahecho no es una referencia física exactamente, es una alusión a lo imperfecto como esencia de la vida y como acicate en la búsqueda de la perfección.

Silvio Esos contrahechos son personajes amorosos, que inspiran afecto, simpatía. Es muy raro que Fabelo dibuje algo sórdido o repulsivo. Las cosas más fantasiosas que dibuja siempre son con un sentido de la belleza, del equilibrio y ese es el poeta que es Fabelo. Es el pintor cubano que rescató un vínculo con la pintura antigua. Trajo eso a nuestra pintura, lo incorporó.

Después de él, muchos otros lo han hecho -con un lenguaje plástico propio-, pero ese vínculo con lo renacentista, con los miniaturistas, quien lo sacó a la luz desde la óptica nuestra fue Fabelo. Es uno de los dibujantes más extraordinarios que ha existido jamás.

Qué pasión, qué melodía
Tocó el corazón humano
Para conducir la mano
Del sueño a la poesía.
Fabelo Silvio es un hermano notable. De alguna manera hemos sido sus discípulos, de su maestría como pensador. Es un hombre honesto, valiente, un poeta que ha sabido hacer la poesía de este tiempo. Si no es común la frase: será imprescindible a la hora de contar la historia de estos años.

Los Inicios de la Nueva Trova(II)

Libro:Silvio Memoria trovada de una revolución.Joseba Sanz

Silvio continuaba teniendo problemas en el ICRT.No se preocupaba por vestirse de una manera especial para aparecer en televisión y se resistía a cortarse el pelo, lo cual se originaba serios conflictos. Su madre se enfadaba continuamente con el, pero Silvio se resistía a vestirse como una "estrella". Lo expresaría así muchos años después: "A mi no me gusta el protocolo, mi forma de vestir ha sido una característica mía desde que nací. Siempre mi madre me dio cocotazos porque me vestía como quería o porque se me salía la camisa y no me la arreglaba o cosas así".


Ya entonces rechazaba el "vedetismo", al igual que haría durante el resto de su vida, como reflejaría años mas tarde en la maza, que es una especie de repaso a sus mas profundas convicciones, una canción sobre el papel de la canción en la sociedad, contra el comercialismo, la superficialidad y el oportunismo, y una reafirmación en su huida del "trapo y la lentejuela".Por aquellas fechas el periodista José Armas, compañero de Verde Olivo, le hizo una entrevista en la que decía:"Estoy contra el vedetismo y esa tendencia de que se vea al artista como una gente mágica, sobrenatural, que sale y se va de las pantallas pero que nunca llega al pueblo.



El artista actual padece de muchas taras, de muchos estereotipos legados de la vieja sociedad, de la propaganda, del profesionalismo. Aunque yo entiendo que el profesionalismo como tal no debe eliminarse puesto que en determinada medida implica la calidad. Lo que si debe eliminarse es el vedetismo, ese ser omnipotente, esa suficiencia, esa falsedad, esa cosa irreal y falta de respeto que conservan muchos artistas, actuales en sus relaciones con el pueblo.



El artista de esta época debe ser una gente sencilla, modesta, que se supere y se integre lo más posible a los movimientos populares, a la vida del pueblo. Tratar que se le mire como un ser humano más. Lo irreal limita mucho la comunicación del hombre con el hombre". También declaro: "Hay una nueva generación de músicos a la cual pertenezco que estamos tratando de encontrar la expresión de esta época: Todas las épocas tienen la suya,¿no? Y eso, desgraciadamente, no todo el mundo lo reconoce y acepta.


Era una época de contradicciones. Entre los dirigentes revolucionarios existía un gran celo ante todo lo que fuera nuevo o viniera del extranjero. Alguna de esta gente considero contrarrevolucionarios a los jóvenes trovadores en un principio porque veían que no usaban el panfleto, que no hacían canción apologética. Silvio comenzó a plantear en sus canciones una serie de criticas: "Comienzo a plantear dificultades, cosas de la vida cotidiana, criticas. Era una momento muy apologético, donde la Revolución estaba muy acorralada, donde el bloqueo se empieza a recrudecer, donde la actividad enemiga era muy fuerte.



Y entonces eso crea un celo muy fuerte entre los revolucionarios, entre la dirigencia. También había cuestiones estupidas, formales no querían el pelo largo, no querían que me vistiera como se viste la gente, pensaban que el artista es alguien con lentejuelas".No querían dejar actuar a Pablo, y Silvio, en uno de los programas canto canciones de Pablo y dijo: "Pablo no esta aquí" hoy porque no el no que no quiera, sino porque otros no quieren". La gota que colmo el vaso fue una entrevista que le hicieron sobre sus opiniones musicales en su propio programa.


-¿Cuál consideras el mejor grupo musical del mundo?-le pregunto el director, que dirigía la entrevista.-los Beatles, por supuesto-respondió e inmediatamente comenzó a defender su afirmación hablando sobre la música de los Beatles.-Es innegable el rompimiento que han hecho de las estructuras tradicionales de la canción y la experimentación realizada por ellos para derrumbar las míticas barreras entre la música popular y la llamada música culta…


Al acabar el programa la Dirección del ICRT le amonesto duramente por sus declaraciones. Silvio se enfado tremendamente, hasta el punto de que el domingo siguiente no acudió a la televisión. Fueron a buscarlo a casa y el, firme en su postura, les dijo que si no podía expresarse libremente, entonces se iba. Tras unos días de tensión acabaron echándole. Tras este incidente se fue a cortar caña unas semanas para aclarar las ideas.Mientras tanto había durado cinco meses, hasta abril de 1968.


Después de salir del ICRT Haydee le propuso nucleares en la Casa de Las Ameritas, junto a Pablo y Noel. En junio de ese año se comenzaría a emitir un programa televisivo todos los primeros martes de cada mes en el canal 2 con el titulo Encuentro con la canción Protesta, en el que comenzaría a actuar los jóvenes trovadores que se estaban vinculando a la "Casa", junto con representantes de otros países como Vietnam, EEUU, Brasil, Laos, Angola, Chile y otros muchos.
Algunos de los programas serian monográficos, dedicados a la lucha guerrilleras en América Latina, al Che, la lucha de Vietnam, a las canciones obreras en el mundo, a Ho Chi Min. Además de Silvio, Pablo,Noel y Sonoraza 6 participaban Sergio Vitier, Vicente Feliu, Omara Portuondo, Belinda Romeo, el grupo Los Cañas, Cesar Portillo de la Luz y representantes extranjeros. Los conciertos se cerraban cantando a coro la canción Bella Ciao, una vieja canción de combate italiana.


Aquellos jóvenes trovadores, además de cantarle a todo el proceso de desarrollo social revolucionario que Vivian, querían cantarle a una nueva forma de relación, dejando de lado el machismo y rompiendo con los valores de la sociedad patriarcal, las relaciones de posesión y las temáticas acostumbradas del suicidio, la mujer malvada y los amores desgraciados. Se podían intuir ya en sus canciones un nuevo amor, que superando lo individual recreaba contenido sociales y humanos de carácter colectivo. Aquellas primeras canciones reflejaban, sobre todo, el optimismo que la nueva patria les proporcionaba.



Lo cotidiano se fundía con lo heroico, lo personal se unía a lo social y el amor se hacia universal. Del mismo modo la canción se dignificaba al encontrar nuevos contenidos y mejores formas de expresión. Los nuevos trovadores, educados en la Revolución, usaban un nuevo lenguaje para un nuevo público que contaba con un mayor nivel intelectual, así tratando así de poner fin a los muchos años de reinado mercantilista en la canción popular cubana.


A través de Haydee conocerían La nueva canción Latinoamericana y a muchos intelectuales del continente. Siempre eran invitados a los premios "Casa", por donde pasaban escritores y artistas de toda América Latina. En una ocasión, en casa de Haydee, Silvio escucho primera vez a Violeta Parra, Haydee les puso el disco y les dijo:
-¿Ustedes han oído a esta mujer? Escúchenla-


Hacia un año que Violeta Parra, precursora de la Nueva canción chilena y latinoamericana, e investigadora incasable del folclore y la música popular de su patria, se había quitado la vida con un revolver. Había dejado su Gracia a la vida como todo testamento. Sus canciones de vida y de muerte, de amor y desamor, campesinas, proletarias, comprometidas, eran la robada voz del pueblo latinoamericano: el obrero, el estudiante, el campesino, el minero. Silvio se estremecía escuchando su negro pesimismo, la cruda y sangrante realidad de nuestra América:
Maldigo la cordillera
De los Andes y de la Costa,
Maldigo toda la angosta
Y larga faja de tierra,
También la paz y la guerra,
Lo franco y lo veleidoso,
Maldigo lo perfumoso,
Porque mi anhelo esta muerto,
Maldigo todo lo cierto
Y lo falso y lo dudoso:
¡Cuánto será mi dolor!



Aída Santamaría, hermana de Haydee, les regalo cinco guitarras a los trovadores integrados en la Casa: Silvio, Pablo, Noel, Eduardo Ramos y Martín Rojas, Estela Bravo, que ya desde antes del encuentro de la canción Protesta hacia Cuba titulado la canción y los pueblos, llevaba un papel de coordinación dentro del Centro y les proveía de gran cantidad de material teórico sobre la canción Protesta y la Nueva canción en el Mundo.


Su primer disco colectivo lo edito la Casa de las Americas con el titulo canción Protesta y en el se incluían la era esta pariendo un corazón y Fusil contra fusil, junto a otros temas de Pablo y Noel.
Mas adelante Haydee les encargo la creación de algunas canciones para un disco dedicado al Moncada en el XV aniversario del asalto. Se fueron a su casa durante unos días, para que ella les contara sus vivencias de la Sierra.Haydee había participado en el asalto al Cuartel Moncada, después de muchos años de apoyo clandestino a la guerrilla.



Les contaba cosas del Che, anécdotas de su vida cotidiana, como admiraba el que ella fuera una persona critica, revolucionarias, y también como había acordado en la Sierra Maestra que Haydee le acompañaría a proseguir la lucha revolucionaria en América Latina. Haydee les hablaba de Abel, Fidel, de Raúl Gómez, que era poeta (y moriría torturado), de su compañero Boris, también muerto, y de todos aquellos héroes del Moncada. Abel Santamaría, su hermano, fue uno de los jóvenes más valerosos y de los menos conocidos porque prácticamente cayó en su primera acción.


Era muy importante en la dirigencia del movimiento, el segundo, y era un hombre muy altruista, de un gran patriotismo y de una gran calidad humana. Haydee, que fue hecha prisionera en el asalto, sufrió terriblemente aquellas muertes. Los guardias le llevaron al calabozo un ojo de su hermano y ella les dijo: "Si le arrancaron un ojo y no quiso hablar, menos que hable yo". Más tarde le llevaron los testículos de Boris.


Cogieron gran confianza con Haydee y llegaron a hacerse casi de la familia, como expresaría Silvio:"La vivencia así cercana de una persona tan sensible, tan excepcional como Haydee, nos impregno muchísimo del ambiente que tenían aquellos jóvenes que asaltaron el Moncada. Nos hablaba de Abel, de todos esos héroes como si fueran personas como uno. Y esos nos daba una dimensión muy diferente de lo que era una revolución, de lo que era una epopeya: era como si uno mismo fuera capaz de realizar esa epopeya".


De aquellos días saldría su canción del Elegido. Esta canción que se han dicho que esta dedicado al Che, Sandino, o a Fonseca, es en realidad para este joven héroes, casi anomino que murió, tras ser capturado, en el asalto al Moncada.El disco incluiría entre otros temas Moncada de Pablo, 26 de Noel y canción del elegido de Silvio.


Otros disco editado por la Casa seria Hasta la victoria siempre Che querido, con obras de varios cantores latinoamericanos.Incluia: Zamba del Che de Víctor Jara, No pueden matar al Che de la mejicana Judith Reyes, Diciembre 3 y 4 de Noel, si el poeta eres tu de Pablo y Fusil contra fusil de Silvio. El dolor por la muerte del Che era grande aun en Cuba y los jóvenes trovadores le cantaban: "Que tengo yo que hablarte comandante, si el poeta eres tu" le decía Pablo, Silvio en Fusil contra Fusil había tomado sonoridades del rock para expresar su dolor y Noel por su parte se apoyaba en unas sencillas líneas de texto del diario del Che. Vicente Feliu, que no apareció en este disco, cantaba en su canción necesaria: "(…) Y aquí a cada noche se busca en tus libros el propósito justo de cada acción" y al final de la canción afirma tratando de desmitificarle: "Algún poeta dijo y seria lo mas justo: desde hoy nuestro deber es defenderse de ser un Dios".


Otras actividades del Centro de la canción Protesta consistían en dar recitales en fábricas, escuelas, unidades militares e, incluso, en zonas rurales apartadas.


Desde 1967 intérpretes de la talla de Elena Burque y Omara Portuondo habían comenzado a interpretar las canciones de Silvio y las de Pablo Milanes, lo cual fue decisivo para que se diera a conocer. Alcanzo muchísima popularidad la era esta pariendo un corazón en la profunda voz de Omara Portuondo, que fue estrenada en uno de los programas de "canción Protesta" y todavía hoy se escucha mucho Cuba.La música de Silvio también había influido mucho en otros muchos y grupos jóvenes, como el grupo Los Cañas.


El 3 de mayo de 1968, en la Sorbona de Paris, con la detención de mas de 500 estudiantes que protestaban por el cierre de la Facultad de Nanterre había comenzado la revuelta estudiantil de Mayo de 1968.La joven generación denunciaba la manipulación capitalista, el consumismo y la falsa democracia al servicio de los intereses burgueses.



La juventud cubana recibía la música renovadora de Silvio y del resto de jóvenes trovadores de la "Casa" como un acontecimiento mas de los muchos síntomas que demostraban que la "era paria un corazón" en aquellos meses del 68: la movilización estudiantil se generalizaba en todo el mundo; surgían nuevos movimientos guerrilleros en Venezuela, Argentina y América Central; la oposición a la guerra de Vietnam crecía en Estados Unidos; y la lucha de los negros norteamericanos tomaba nuevo auge. Diversos sucesos tambalearían al mundo: la Revolución Cultural china, la reciente muerte del Che, la matanza de Tlateloloco en México, los tanques soviéticos en las calles de Praga.


También la moda llegaba a la isla. Contra las tendencias conservadoras y antiextranjerizantes de algunos sectores de la dirigencias revolucionaria los jóvenes asimilaban la moda inglesa a pesar de las dificultades del país. Silvio no lo podía entender: "Apareció un excelente cine ingles y Albert Finney, el apogeo de los Beatles y fue la época de las minifaldas y la moda de llevar unas medias tejadas.



Como aquí no teníamos los materiales para hacer esas medias, las muchachas se las tejían como podían. Resultaba un poco grotesco, para mi era tremendamente triste. Yo no le echaba la culpa a la Revolución ni al país ni a nadie. Lo que veía en eso era una expresión de lo ridículo. Nosotros teníamos cosas mejores que hacer, que mostrar y de las cuales enorgullecernos, que de cosillas como aquellas. En Epistolario del subdesarrollo hablaba de aquellas medias y de los muchachos que se abrían las costuras de los pantalones para que quedaran mas anchos"...

viernes, enero 19, 2007

Bolero y Habanera


Tú la perdiste pero aquí se queda
al fin y al cabo está con un obrero
conozco un caso que me da más pena:
una muchacha de por El Cotorro
por una chapa HK en febrero
torció camino y se perdió de El Morro.

En todo caso las sabrás presente,
latiendo aún para las nobles cosas,
y no partida y con el alma inerte.
Lo que te falta te abandona menos,
sólo mudo de cuidador la rosa,
no se trocó la flor por el dinero.

Quien hace altar de la ganancia pierde
la condición, la latitud, el puesto.
Y pierde amor, pues la codicia muerde
jamás en yo y siempre allá en el resto.

Por otra parte detener amores
es pretender parar el universo.
Quien lleva amor asume sus dolores
y no lo para el sol ni su reverso.

Tú la perdiste pero aquí se queda
al fin y al cabo está con un obrero
conozco un caso que me da más pena:
una muchacha de por El Cotorro
por una chapa HK en febrero
torció camino y se perdió de El Morro.

Vaya con suerte quien se cree astuto
porque ha logrado acumular objetos,
pobre mortal que desalmado y bruto
perdió el amor y se perdió el respeto.

Por otra parte detener amores
es pretender parar el universo.
Quien lleva amor asume sus dolores
y no lo para el sol ni su reverso.

En todo caso las sabrás presente,
latiendo aún para las nobles cosas,
y no partida y con el alma inerte.
Lo que te falta te abandona menos
sólo mudo de cuidador la rosa
no se trocó la flor por el dinero.

viernes, enero 12, 2007

El tiempo está a favor de los pequeños

href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjGH-QwXR7asymLdiBpxz_kX-gYfYZRJ7Yn8cV3qap4hKGbPMFEUFmv7naXMXioOdurxX-Hl1Ph0xIIiZp_b9JjtAS7KheEG4zGhYsj09VB78yWcl8VlBUwbQB_Twvp2eEvbBe_nQ/s1600-h/0202.jpg">(A Roque Dalton)
El tiempo está a favor de los pequeñosde los desnudos, de los olvidados.
El tiempo está a favor de buenos sueñosy se pronuncia a golpes apurados.
El Salvador y el tiempo,la suma del coraje,se han convertido en sol violentoy han emprendido claro viaje.
La noche se enriquece de secretos,la oscuridad del mundo es compañerapreparadora del duro esque le toque deberá nacer del alba nueva.
Las sombras de las calles son cómplices del día y por la loma y por el valleviene quemando la alegría.
Y Roque y los demás están atentoscon la absorta pupila de lo eterno,dando voces de amor a cuatro vientos y apurando las ruinas del infierno.
El Salvador desborda las cúspides del mundo y colosal se eleva y borda con mil estrellas Farabundo.(1982)

Los inicios de la Nueva Trova(I)

Libro:Silvio Memoria trovada de una revolución.Joseba Sanz


A partir del 29 de julio de 1967 se celebro en La Habana, organizado por la Casa de las Americas, el primer encuentro de la canción Protesta, en el que Silvio no participo, ya que aun no era conocido, pero que siguió atentamente por la radio y el cine.La Casa de las Américas había sido creada para estrechar los lazos con Latinoamérica y el Caribe desde la Cuba Revolucionaria. Su principal actividad es la edición de libros y publicaciones periódicas, como la revista Casa, apoyando también cualquier otro tipo de manifestaciones culturales.

En la Casa se había seguido el surgimiento y desarrollo de la Nueva canción en el mundo entero y especialmente en América Latina. En el encuentro hubo más de 50 participantes de los 5 continentes. Entre ellos: Daniel Viglietti de Uruguay, Irving Silver de EEUU, Luis Cilla de Portugal, John Uruguay, Irving Silver de EEUU, Luís Cilla de Portugal, John Faulkner de Inglaterra y Van Loc de Vietnam. Todo había empezado por iniciativa de la Casa que había enviado cartas a todo el mundo. Se creo una comisión para orientar el encuentro, que quedaría integrada por los ya citados y Leocario Setimelli de Italia,Oscar Chavez de México, Ángel Parra de Chile, Meri Franco Lao de Italia y Harold Gramatges de Cuba.





El estadounidense Peter Seeger(cantante protesta, que fue quien “descubrió” en EEUU la Guantanamera de Joseito Fernández y la hizo popular como símbolo de solidaridad con Cuba) no pudo estar presente y envió un saludo y una canción grabados. También participaron Isabel Parra, el músico argentino Rodolfo Mederos y Raimon: Jean Lewis, de Australia; Gerry Wolf, Sandra Kerr, Ewan McCollo y Ferry Yaanell de Inglaterra; y Bárbara Dane, Peggy Seeger y Julios Lester de EEUU. Bárbara era una vieja luchadora de la canción protesta en EEUU, simpatizante de la Revolución Cubana, que ya había visitado la isla anteriormente-fue la primera cantante norteamericana que lo hizo tras la Revolución-y era muy querida por los cubanos que apreciaba sus canciones y su actitud solidaria hacia la causa de Cuba.

Los participantes eran cantores destacados por su defensa de las causas obreras, su oposición a la guerra de Vietnam o su lucha por la liberación de los pueblos y, claro esta, su identificación con la Revolución Cubana. El ICAIC filmo un documental del encuentro y se editaría una revista y dos discos como resumen del mismo.

No hubo acuerdo en cuanto a la definición de canción Protesta, Social, Comprometida o Revolucionaria, pero si en cuanto a los objetivos de la misma. La resolución final del encuentro decía entre otras muchas cosas: “La canción es un arma al servicio de los pueblos, no un producto de consumo utilizado por el capitalismo para enajenarlos”.

La canción Protesta, con sentido insurreccional y patriótico, tenía en Cuba gran tradición. Desde el siglo pasado abundaron los sones, guarachas, habaneras, criollas, marchas, puntos, danzones y rumbas “protesta”, siendo destacable La Bayamesa en la guerra de los diez años; los sonetos protesta de Rubén Martínez Villena contra la dictadura de Machado; las rumbas patrióticas de Gonzalo Asencio, por las que fue encarcelado en el Gobierno de Carlos Prio; y Cuando llegue la ofensiva o Cuando ya no me oprimas del Quinteto Rebelde en la época de Batista; pero resultaba evidente que una vez triunfada la Revolución la canción protesta en Cuba debía ser de signo contrario al resto de países, puesto que para mantener su sentido social y comprometido debía apoyar a esta, debía tener un sentido de reafirmación y no de ruptura.

Silvio seguía amando con locura a Emilia. Había algo que superaba el simple afecto, el amor incluso, y la hacia alguien mágico para Silvio, alguien de otra dimensión. Silvio no podía salir del circulo en que se encontraba, continuamente pensando en Emilia, poniéndola como centro de su existencia, leyendo lo que ella leía, tratando de pensar como ella pensaba, cantando siempre para ella. Poco antes Emilia, que era algo mayor que él, se había ido a Santa Clara, como profesora de literatura, y Silvio se había quedado desolado en La Habana, con su amor frustrado por las circunstancias de la vida.



Había comenzado a trabajar de forma relativamente estable en el ICR y participo en una brigada artística en las actividades del aniversario del 26 de Julio en Santiago de Cuba, cantando para miles de personas junto a Teresita Fernández y Cesar Portillo de la Luz.

Estos dos intérpretes cultivaban el feeling, llamado filin en Cuba. Tras una regresión de la trova debido a la escasa difusión, en los años 30 se había expandido el danzon y el son con figuras como Miguel Matamoros, y en los años 50, en medio de una etapa de difusión masiva de la canción comercial había surgido el filin. Tenía sus raíces en la trova y asumía influencias del jazz y el blues norteamericano y la forma intimista de cantar de Ella Fitzgerald o Sarah Vaughan
La guerra seguía siendo el instrumento base, pero la armonía pasaba al primer lugar, tornándose de elementos acompañante en autentico medio de expresión y generando un estilo conversacional e intimo salpicado de poesía.

Su guitarra seguía siendo el instrumento base, pero la armonía pasaba al primer lugar tornándose de elementos acompañante en autentico medio de expresión y generando un estilo conversacional e intimo salpicado de poesía.



Su nuevo modo de expresión provoco una ruptura con la canción banal, y también sus contenidos pasaron a expresar un desarraigo de la moral establecida con letras más atrevidas y sobre todo plenas de sentido. Los máximos representantes serian Cesar Portillo de la Luz y José Antonio Méndez, y como ejemplos tenemos Contigo en la distancia o La gloria eres tú.

Pero el filin no se salvaría de su prostitucion al contacto con los medios de difusión masiva, desnaturalizándose y no llegando al público sin adulteraciones hasta el triunfo de la Revolución. Hacia la mitad de los 60 surgió una segunda corriente de filinistas que buscaba una expresión aun mas novedosa en el ámbito de la canción cubana: como la segunda, mas cercana al folclor campesino y mas desligada del filin que Marta, crearon una especie de puente hacia una nueva canción en Cuba, introduciendo nuevas sonoridades y sobre todo un nuevo interés por lo poético y lo social. El camino para una nueva canción revolucionaria estaba abierto.

Desde entonces algunos jóvenes cantautores, a los que pronto se uniría Silvio, comenzaron a reunirse en la Casa de las Ameritas, que les abrió sus puertas. Haydee Santamaría, directora de la Casa y combatiente en la Sierra, les recibió y supo ver en ellos, la expresión nacional de un fenómeno que estaba generándose desde los 50 en todo el continente y que adquiría su máxima expresión en aquellos años en que la Nueva canción Latinoamericana surgía con fuerza arrolladora en Argentina, Uruguay, Brasil y Chile, los valores autóctonos y de respuesta al colonialismo cultural norteamericano.

Poco después, en octubre, se crearía en la Casa el Centro de la canción Protesta, que trataría de difundir la canción con contenido político y social y potenciar la labor de los creadores que trabajaran este tipo de música. La Casa trato de buscar jóvenes valores que estuvieran tratando de hacer una canción comprometida con el devenir histórico cubano.Entre ellos estaban Pablo Milanes y Noel Nicolas.Noel procedía de un ambiente muy musical.

Su padre fue el fundador de la Escuela de guitarra en Cuba y su madre había sido violinista de la Orquesta Sinfónica Nacional. Pablo nació en Bayamo, en la parte oriental de la isla y estaba cantando profesionalmente desde 1959. Había comenzado a los 14 o 15 años con un grupo vocal llamado Cuarteto del Rey, especializado en “spirituales” de los negros del Sur de los Estados Unidos. Más tarde había formado parte de otro cuarteto llamado Los Bucaneros. Luego estuvo como solista antes de incorporarse al ejército para cumplir su servicio militar. Incursiono en todos los ritmos (son, guaguancos, bolero, guajira…), trabajando especialmente el son y el filin, siendo uno de sus mejores interpretes.





Pero Pablo, al igual que Silvio, ya buscaba una nueva expresión, una nueva canción revolucionaria que, partiendo de los valores de la trova tradicional y del filin, se acercara a una dimensión mas humana y social de la nueva realidad y cantara desde una óptica no solo mas comprometida sino también mas positiva, optimista y vital para adecuarse a los nuevos tiempos, dejando de lado las temática pesimistas, los amores imposibles, la tristeza y la apatía, para cantar a la vida y al amor de una nueva forma. Dos años antes había compuesto la canción Mis 22 años donde se aprecia el contacto mas evidente entre el filin y la música que caracterizaría a la Nueva Trova-

Hace tiempo yo anhelaba
Encontrar la dicha eterna
Siempre a base de reveses,
Pude ver la realidad.
Le cantaba a mi tristeza,
A mi dolor y a mi muerte,
La tristeza en mi vivía,
Viniendo el dolor, a veces,
A acompañarme en la búsqueda
Del camino hacia la muerte.
Pero como ser humano,
Me contradigo y me opongo
Al pasado que paso
Pasando por veintidós años
De penas y dolor.
Y de aquí sale mi canción

Mi tristeza la sepultares en la nada,
Y el dolor siempre del brazo de ella ira.
Nada habrá que me provoque mas tristezas,
Y el dolor siempre del brazo de ella ira.
Y en cuanto a la muerte amada,
Le diré si un día la encuentro;
“Adiós que de ti no tengo
Interés en saber nada.
Nada”.


Esta canción se puede tomar como punto de partida de la nueva línea de creación que caracterizaría a la Nueva Trova.Pablo se propuso romper con la tradicional letra romántica y aunque su contenido no era revolucionario sino humano, apoyado en el paso del tiempo tan presente en su obra, la intención era establecer una nueva forma de expresión. En la primera parte se aprecia el contenido típico del filin: el recuerdo del pasado, el pesimismo, la presencia de la muerte, del dolor y de la tristeza. En el segundo bloque el texto, ayudado por las sonoridades del son campesino, toma un carácter positivo y optimistas en que aparecen la confianza en el futuro y las ansias de vivir. Esta canción marcaría la transición hacia una nueva forma de cantar.

Haydee fue la primera que entendió su música y sus inquietudes, el primer sector de la dirigencia que se puso de su parte. Eran muy jóvenes, admiraban la gesta del Che y se sentían profundamente revolucionarios. Comenzaban a hacer canciones buscando la canción para el hombre nuevo, para un mundo nuevo. Admiraba a Allende, a Sandino, a Ignacio Agramante de sus guerras de independencia, a Marti y sobre todo al Che.

Había una cosa que se convertía en una pequeña obsesión en estos y en todos los jóvenes cubanos de aquella época, una idea constante, imperecedera, una idea plagada de humanidad y amor: “Ser como el Che, ser como el Che”. Aquellos jóvenes se coalimentaban unos a otros con sus experiencias, con sus ideas. En palabras de Silvio: “No solo cantábamos, sino que hablábamos discutíamos, éramos polémicos entre nosotros y fuimos formando una ética común, una verdad común que considerábamos sagrada”.


"El movimiento de la Nueva Trova comenzaba sagrada”

El movimiento de la Nueva Trova comenzaba a ser una realidad “natural”, mucho antes de su institucionalización. Existían unas inquietudes sociales, unas temática a las que cantar, una revolución compartida.


La Canción Protesta, con sentido insurreccional y patriótico, tenía en Cuba gran tradición. Desde el siglo pasado abundaron los sones, guarachas, habaneras, criollas, marchas, puntos, danzones y rumbas “protesta”, siendo destacable La Bayamesa en la guerra de los diez años; los sonetos protesta de Rubén Martínez Villena contra la dictadura de

El 18 de febrero de 1968, Silvio, Pablo y Noel, reunidos por el Centro de la Canción Protesta en su primer recital conjunto, en la Casa de las Ameritas, cimentaban de alguna manera el comienzo de un movimiento artístico que adquiriría en todo el país dimensiones desmesuradas la Nueva Trova. A sus espaldad como única escenografia tenían un mural con una enorme rosa con una espina sangrante en el mas puro estilo “Pop”, realizado por el diseñador Alfredo Rostgard, que era el símbolo con que se identificaba Alfred Rostgard, que era el símbolo con que se identificaba a la Canción Protesta desde el encuentro de julio del año anterior. El ambiente era informal y desenfadado. En un momento de su actuación invitaron a tomar parte en el recital a otros jóvenes trovadores que habían acudido como espectadores: Vicente Feliu, Eduardo Ramos y Martín Rojas.

Aquellos fue el estreno de la Nueva Trova, aunque no había un propósito consciente ni existía aun el nombre, como algo que surgía, nuevo, irrefrenable, necesario, producto de unas condiciones sociales y culturales nacidas con y para la Revolución. Ernesto Che Guevara había dicho: “Ya vendrán los revolucionarios que entonen el canto del hombre nuevo con la autentica voz del pueblo, es un proceso que requiere tiempo”. Aquel momento había llegado.

miércoles, enero 10, 2007

Creación literaria y entorno revolucionario

El cantautor Silvio Rodríguez responde a la escritora Belén Gopegui
Susurros en el camino
Rebelión



la fogata
Las mayoría de las letras compuestas por Silvio Rodríguez constituyen, a mi modo de ver, una prueba clara de la posibilidad de abordar hoy la política poéticamente. Con motivo de la preparación de un curso llamado Literatura y Conspiración en donde trabajaremos con algunas de esas letras, me tomé la libertad de formular a su autor una pregunta sobre su forma de escribir. La respuesta de Silvio Rodríguez resultó ser un texto de especial relevancia para entender las claves de la creación artística y también su inserción en un entorno revolucionario, un texto, en fin, cuyo interés rebasa con mucho los modestos objetivos del curso. Por ello le pedí permiso para publicarlo.


Reproduzco también la pregunta por cuanto puede orientar la lectura posterior. Madrid


Pregunta de Belén Gopegui: Quisiera que me contaras en dónde te colocas, por así decir, cuando haces una canción política –a su modo todas lo son, pero las que lo son más-.Un solo ejemplo: me interesaría conocer qué te lleva a empezar tu parte de la Canción de la Columna Juvenil del Centenario con esa descripción del final de la fiesta, la ciudad aún encendida y a usar el tú: "no digas no, que estás..".



¿En ese momento hay una voluntad deliberada de no incurrir en un lenguaje político que pueda parecer gastado, o es solamente el tema el que te lleva a enfocarlo así? Sin duda, al pensar con rigor en cualquier cosa a veces se logra que no aparezcan las imágenes obvias, pero aún así hay qué pensar desde algún sitio: ¿desde qué sitio te pusiste a pensar? Creo que hay una cierta actitud en muchísimas de tus letras y no me refiero sólo a cómo hablar de política de forma algo indirecta, sino también a cómo hablar de las cosas como interponiendo una visión entre la visión que ya existe y ellas. Sé qué te estoy preguntando lo imposible, que me cuentes cómo has construido lo que los narradores llamamos el tono, en el caso de los poetas no sé cómo lo llamáis. Pero quizá haya una parte que sí sea contable, y en todo caso me gustaría que me hablaras de lo que significa para ti abordar la política poéticamente.



Respuesta de Silvio Rodríguez: La verdad es que nadie pregunta esas cosas y me gustaría ver si consigo poner en palabras lo que suele ser espontáneo. Antes que nada debo decirte que la parte compuesta por mí de la Canción Para la Columna Juvenil del Centenario es hasta "¿Qué puede valer más?". El autor de los versos que siguen es Pablo Milanés, así como la música y la voz que los interpretan. Por entonces éramos integrantes del Grupo de Experimentación Sonora (GES) del ICAIC. Era habitual que los directores nos pidieran que trabajáramos juntos las bandas sonoras y de ahí salieron algunas canciones a cuatro y en ocasiones a seis manos.







No creo que la autoría compartida cambie lo esencial que nos ocupa, ya que Pablo y yo estábamos plenamente identificados e igualmente conmovidos por el sacrificio de aquellos jóvenes trabajadores que intentaban (y sin duda conseguían) "virar esta tierra de una vez". Éramos tan compatibles que a veces para hacer las canciones sólo acordábamos una tonalidad. Con ese norte cada uno se iba a su casa y componía su parte.


Luego nos encontrábamos y analizábamos qué segmento serviría mejor para empezar y cuál para concluir. Entonces empalmábamos los pedazos y listo. Jamás hicimos retoques. Canción de la Columna Juvenil del Centenario Mientras la ciudad aún a la cuatro esté encendida y haya un lugar que te distraiga por ahí —un humilde lugar un pequeño lugar— no digas no, que estás negando el paraíso: sé donde por años la luz es un farol y el sueño diversión —única diversión—. Sé que ahora mismo, mientras se entona cualquier canto, mientras partimos a disipar el calor, se está luchando allá.



¿Qué va a pagar la sangre que la tierra absorbe? ¿Qué oro que no es oro de sueños pesa así? ¿Qué puede valer más? ¿Qué paga este sudor, el tiempo que se va? ¿Qué tiempo están pagando?: el de sus vidas. ¡Qué vida están sangrando por la herida de virar esta tierra de una vez! Cuando a las once el sol parte el centro del honor, cuando consignas y metas piden su paredón, cuando de oscuro a oscuro conversan por la acción la palabra es de ustedes: me callo por pudor.


¿Qué paga este sudor, el tiempo que se va? ¿Qué tiempo están pagando?: el de sus vidas. ¡Qué vida están sangrando por la herida de virar esta tierra de una vez! Luego de la necesaria aclaración de autoría regreso a lo particular que me pides, a la forma en que he abordado con intenciones poéticas la temática política. Y ahora, si me permites, quisiera ampliar un poco la perspectiva, para ayudarte a que lo veas desde algunos de mis contextos. Antes que hacer canciones me fui haciendo hombre en la primera década de la revolución cubana, años 60. Pudiera afirmar que adquirí nociones de ética simultáneas a las de estética, y es que tuve una adolescencia muy participativa, a la vez que leía ferozmente sobre lo humano y lo divino.


El día que triunfó la revolución yo acababa de cumplir 12 años y a esa edad un primo me reclutó para la Juventud Socialista. Unos meses más tarde estaba inmerso en la lucha estudiantil preuniversitaria e iba de casa en casa pidiendo conservas para los milicianos, atrincherados por los primeros ataques y sabotajes. En 1961, con 14, fui uno de los 100, 000 jóvenes que integraron el ejército de alfabetizadores que dejaron las ciudades por la vida a la intemperie. Escogí para alfabetizar una zona cercana a la Sierra del Escambray, donde la lucha de clases era muy violenta. El ejército de maestros al que pertenecía puso su mártir: un brigadista de mi edad, llamado Manuel Ascunce, fue torturado y muerto por los alzados. Poco después se produjo la invasión contrarrevolucionaria por Playa Girón, atizada por las administraciones norteamericanas.



Me hice miliciano el mismo día de aquel desembarco y mi generación, fundida a la anterior, siguió aportando sangre. Un día ya nos dimos cuenta de que no éramos niños, que cualquiera de nosotros podía estar entre los caídos de la aurora siguiente. A los 15 dibujaba una página de historietas en el semanario Mella, órgano oficial de la Unión de Jóvenes Comunistas. A los 17 fui llamado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, a través del servicio militar, donde presté servicios durante algo más de tres años.



Producto de mi experiencia anterior como dibujante y diseñador gráfico, la mitad de mi vida militar la pasé en jefaturas especializadas en elaborar propaganda de defensa. Puede que el trabajo político directo, en edades tan tempranas, me haya inmunizado, al menos un poco, contra sus efectos. Puede que la saturación del recurso me haya hecho replanteármelo desde un ángulo más humano, menos rígido.


Puede que tuviera tan claro lo que era la propaganda que a la hora de escoger las palabras para una canción tratara de evitar a toda costa lo que se le pareciera. Aún así no podía, ni quería, traicionar mis principios ni dejar de estar de parte de lo que consideraba correcto. Entonces tuve que trabajar contra las frases hechas, contra los caminos trillados, contra las fórmulas obvias que sonaban a panfleto y no a literatura. Porque de eso se trataba: yo quería que mi lenguaje se pareciera a los discursos poéticos, no a los políticos, aunque el compromiso con mi país y con mi tiempo me arrastrara a los contenidos más urgentes. La labor que desarrollé para el cine, entre 1970 y 1975, es buen ejemplo de cómo debí trabajar para la inmediatez, a la vez que buscar un lenguaje literario (y musical) que otorgara "vida propia" a la obra.



Entonces hice muchas canciones por encargo, aunque nunca acepté un trabajo que no me motivara, lo que ya implica una empatía cómplice. Canción de la CJC es de esa época y fue escrita para un documental reportaje. En su caso hay, además, algunos elementos extra artísticos —en este caso político-históricos— que pueden ayudar a la comprensión de por qué abordé la letra sobre la Columna como lo hice, e incluso hasta la música. Espero no estar extendiéndome demasiado.



En 1970 el documental "Columna Juvenil del Centenario", del realizador Miguel Torres, no representaba una imagen idílica de la Columna Juvenil, sino que asumiendo un papel testimonial de nuestra realidad mostraba un ángulo nada oficialista. Mientras la prensa cubana enfocaba con un triunfalismo rimbombante (ingenuo) la campaña que los jóvenes libraban en la provincia de Camagüey, aquel trabajo cinematográfico, cámara en mano y en blanco y negro, mostraba adolescentes vistiendo ripios, durmiendo a la intemperie, demacrados por la comida insuficiente y la labor excesiva, protagonistas que a la vez se expresaban con una firmeza y voluntad impresionantes.


Pero esta óptica más completa de la realidad contradecía a cierta zona de la dirección ideológica que prefería una visión simplemente épica, sin profundizaciones que sacaran a la luz aspectos contradictorios de la dramática realidad que vivíamos. Aquel modo predominante de ver las cosas en la superestructura cubana tenía su núcleo de artistas, escritores y hasta de autores lisonjeros, a tono con las justamente endurecidas canciones soviéticas de la segunda guerra mundial. Pero tanto el mundo del cine cubano como la mayoría de los trovadores éramos más distendidos que aquel otro país pretendido y ortodoxo, aburridamente solemne, hierático. Estas eran mis circunstancias y yo era un opositor de la visión oficial cuando escribí esa canción.



Pero lo contado no era todo. Por entonces había cierta fobia ideológica por el rock, algo así como una enfermedad infantil izquierdista, a decir de Vladimir Ilich. Esto llegaba a los extremos kafkianos de buscar células de rock en la música de los compositores, y había listas con calificativos y censuras para compases sospechosos. Después de algunas adversidades yo y un grupo de jóvenes músicos tuvimos la suerte de encontrar refugio para aquel tipo de excesos en el ICAIC (Instituto de Arte e Industria Cinematográficos). Ahí yo me desquitaba haciendo rocanroles con letras revolucionarias que los cuadrados de la cultura se tenían que zampar. Como el noticiero semanal ICAIC y las películas ponían nuestra música, aquella fue nuestra forma de contribuir a barrer con los prejuicios que existían con el rock.



Por eso Canción de la CJC y otras de entonces son medio roqueras, lo que por otra parte contribuía a engordar nuestra fama de muchachos conflictivos. Cuando en aquellos tiempos me ponía a escribir, debía estar conciente de varios frentes de confrontación a la vez: aquel del que formaba parte como país martiano y socialista a 90 millas del imperio; estos otros combates domésticos mencionados, que suponían una forma de disidencia revolucionaria; y, para colmo, debía cargar con el implacable frente intimo, contra el que no había excusa y me exigía ser cada vez mejor persona y artista. Con la mayoría de las canciones que hice, las que no eran por encargo sino solamente porque se me ocurrieron, el proceso ha sido muy parecido.



Cuando hice Te Doy Una Canción pasé de lo personal a lo colectivo con tanta naturalidad como cuando alguien va con su pareja, dándose besos, hasta una reunión de compañeros. Es que son el mismo hombre y la misma mujer; no tiene porqué haber costuras; y si las relaciones que establecen tanto privadas como públicas son honestas, la verdad es que debieran verse unas como la continuación de las otras, ya que usamos la misma piel para amar que para defender lo que creemos. Puede que la vestimenta, los utensilios, la parafernalia acompañante pueda cambiar.



Quizá por eso funcionen mejor una marcha para el combate y un bolero para enamorarse. Puede que a otros les sea más sencillo explicar cómo llegan "al tono" de lo que escriben. A mi me resulta difícil porque muchos de mis procesos nunca han tenido método. También porque ese "tono" suele ser un hallazgo fundamental, al punto en que en ocasiones parece disputarle importancia al asunto. Estoy lejos de ser un defensor de la forma a ultranza, pero si admitimos que una manera es la llave de una puerta ¿cómo no vamos a reconocerle lo que le corresponde? Lo que me mueve y deseo escribir suele estar ante mis narices, como ante las de cualquiera, pero hasta que no encuentro la forma de abordarlo soy un inválido.



En ese proceso de búsqueda, a veces me he metido años. Ha sido como otra vía para llegar a las canciones, que pudiera ser la de la sedimentación, como una especie de aprendizaje largo y secreto que desemboca en las palabras justas o en "el tono", como tú lo llamas. Eso me ha pasado, por ejemplo, con Rabo de Nube, que también es una canción política, a su manera. Nací en una zona rural donde los campesinos llaman rabo de nube (raboenube) al tornado.


Siempre me fascinó esa metáfora del pueblo y, vampiro (chupa-ideas) como soy, intenté el tema varias veces. Una vez casi di por terminado un texto, pero era tan conciente y manipulador que asesinaba la transparencia del símbolo. Muchos años después, en la ciudad de México, en una tarde sin prisas, se me apareció la canción tal como está, con relativamente poco esfuerzo, como si ya estuviera hecha en algún rincón de mi cabeza. La única explicación que le encuentro es que abordé aquella idea, descubierta en la infancia, ni más ni menos que como un niño: no haciéndome el inocente sino desde un estado de inocencia.


Así que supongo que me puse a tiro de aquella canción. Y por lo tanto debo dejar a cada cual el camino que deberá recorrer para situarse al alcance de lo que desea. La única técnica que en este caso pudiera articular es que el proceso no debiera ser confundido con poner a nuestro alcance lo que queremos poseer. Eso —al menos en mi caso— no resulta. Debe ser que hay estancias de la sensibilidad y sendas para llegar a ellas que son estrictamente personales.


No sé por qué me da un poco de vergüenza revelar que soy de los que —de alguna forma— creen en lo inasible, o puede que más bien en lo intransferible. No quiero dejar de mencionar algunos maestros que no paran de enseñar buenas maneras de poesía política: Brecht, Hikmet, Josef, Vallejo. Hasta el mismísimo Rimbaud hizo un alegato antiguerrerista con aquel poema que una vez leí bajo el título de "El durmiente del valle".


Para qué hablar de Miguel Hernández o Pablo Neruda. Ya sé que estos dos, junto a Brecht y Maiakovsky, resultan explícitos o directos, que su mensaje no es tan sesgado como te interesa ver ahora. Pero leyéndolos puede que haya aprendido lo que me estaba vedado. ¿Por qué prohibido? Porque yo era un ciudadano de una revolución victoriosa y fundaba una nueva sociedad en la que los contenidos contingentes empezaban a formar parte de lo cotidiano, o sea que debía aligerarlos de herrajes embarazosos para hacerlos más llevaderos, capaces de ser llevados en los bolsillos de la gente. Porque de alguna forma mi realidad me pedía, más que gritos, susurros acompañantes en el largo camino por recorrer.

Cuando miro mi vida

Manuel González Bello
Publicada en Jiribilla.
La Habana.

"Supongo que he tenido todas las tentaciones, las de Cristo y las de Silvio Rodríguez. Pero si uno no tuviera tentaciones sería fácil, no existiría el mérito. El mérito es el triunfo del espíritu sobre las tentaciones." Fragmentos de conversaciones con el cantautor, especial para este número.

Por mucho que haya querido escapar a las trampas de la fama, Silvio Rodríguez no ha podido lograrlo. Unos, la mayoría, hablan de sus canciones, ya sea porque lo odien o porque lo quieran; otros, de su persona; un cuestionamiento puede abarcar desde el contenido de un texto hasta si no saludó a alguien como se suponía correcto. Tal vez sea el precio que paga por querer ser él mismo.

Insertado para siempre en la cultura cubana, es la máxima expresión de un movimiento original en la música de la Isla: la Nueva Trova. Música y poesía, cerebro y corazón, ideas y sentimientos, forman un solo cuerpo en este cantor de la esperanza.El poeta y narrador uruguayo Mario Benedetti ha dicho de Silvio Rodríguez: "Curiosamente, su voz no es cálida ni grave ni particularmente seductora, sino más bien aguda, de un timbre casi metálico y sin embargo frágil.

Al escucharlo, uno llega a temer que en cualquier momento se le quiebre, y ese riesgo ( que en su caso no es deliberadamente buscado sino más bien lo asume como algo irremediable) también forma parte de su extraño atractivo. Con características que en cualquier otro cantante serían anticarismáticas, Silvio funda precisamente su carisma.

Quizá el secreto resida en que siempre transmite una gran sinceridad, una honestidad a toda prueba, un no aparentar lo que no es, y, en estos tiempos de famas prefabricadas, de engendros de la machacona y mistificadora publicidad, esa actitud, a la que el público accede sin intermediarios, significa una bocanada de aire fresco en un ámbito, como el del espectáculo, por lo común tan especulativo como artificial.

"La Jiribilla ofrece a sus lectores algunas concepciones, reflexiones y criterios de Silvio.

A pesar de que el público de la radio es más local, y el del Internet es más universal, el tipo de gente que está ahí es muy joven. ¿Pasa algo similar aquí en Cuba? ¿Cómo es tu público aquí? Asombrosamente mi público receptor siempre ha sido de jóvenes.
Cuando empecé lógicamente yo también era un joven, y en la medida en que me han ido pasando los años, es como si ese público se hubiera detenido: yo transcurro y el público no. El público sigue siendo preferentemente un público de entre adolescentes y jóvenes de veintitantos años. Pero eso me pasa en Cuba, eso me pasa en Argentina, en Chile, en España, en Colombia, en todas partes, y para mí es un milagro ¿no? A mí me lo han preguntado: "¿Por qué?".

Yo mismo no tengo una respuesta certera, verdadera ¿no? Yo puedo hacer conjeturas como cualquiera, y deduzco que, en primer lugar, que yo he procurado no abandonar la niñez, pero parece también que la niñez de alguna forma ha procurado no abandonarme a mí... y cuando te digo la niñez, te digo la juventud, te digo la adolescencia, te digo esa etapa de la vida en que uno mira asombrado al mundo y se hace preguntas. (...) Yo creo que se debe a eso... se debe a esa condición, que me parece que es más una condición que una actitud; yo pienso que es una característica: hay personas que somos así, hay personas que en eso no cambiamos nunca y yo soy una de ellas, y me tocó hacer canciones y me comunico a partir de esa característica que tengo, y por eso lo que hago le interesa a la gente como yo que casi siempre es gente joven.

Se habla de que el período de los finales de los 60 y los 70 estuvo matizado por diversas pugnas y hostilidades hacia los trovadores y su obra. Con algo de mito y varios algo de verdad, usted ha trascendido como uno de los que más sufrió esa hostilidad. ¿Cuáles eran esas fuerzas o personas hostiles a los trovadores? ¿Por qué esa hostilidad si los trovadores, incluso cuando abordaban la crítica, no se manifestaban en un sentido de ruptura u oposición hacia el proceso social cubano?Es cierto que hay anécdotas más o menos tristes en nuestro repertorio.

Y digo nuestro porque en aquella época, desde que agarrabas una guitarra y decías cualquier cosa que no se entendiera, podías estar en la mirilla. Esa mitología con visos de "leyenda negra" de la que hablas, plantea que entonces éramos políticamente diferentes. Los que se oponen abierta o veladamente a la Revolución lo han repetido para desacreditarnos. Otros también lo han hecho. Lo cierto es que si nosotros protestamos por algo fue justamente porque no había toda la revolución que nos hubiera gustado.



Su forma de vida, de un tiempo a esta parte, ha cambiado, en cuanto a carencias materiales se refiere. ¿Es posible que haya caído en la tentación de acomodarte mentalmente?



Supongo que he tenido todas las tentaciones, las de Cristo y las de Silvio Rodríguez. Pero si uno no tuviera tentaciones sería fácil, no existiría el mérito. El mérito es el triunfo del espíritu sobre las tentaciones. Pero el hombre tiene memoria, y habrá que ser un desmemoriado, pero no todos los hombres lo son. Si yo estuviera interesado en convertirme en un beneficiario absoluto de mis conquistas, no viviría en Cuba, y he tenido la posibilidad de ganar mucho dinero, pero tengo otras cosas en las que pienso, por las que siento, con las que estoy comprometido,.

Yo no puedo echar mi vida por la borda haciendo todo lo que me da la gana, porque carecería de significado todo lo que hasta ahora he vivido, y para mí eso es inconcebible. En los años sesenta, una época tan chocante y tan jodida, varias veces me sorprendí dándole vueltas a la idea de irme de Cuba, entre otras cosas, porque me botaron. A mí me botaron del país.



¿Le dijeron que se fuera?



Me dijeron que no podía trabajar en nada que tuviera que ver con la Revolución. Y cuando protesté ("Pero si aquí la Revolución lo es todo"), con la mejor de las sonrisas me dijeron que lo interpretara como quisiera. Con esas palabras, a mí me botaron de Cuba.
Pero ni siquiera en ese momento tan nefasto, la tentación fue irme para cantar y hacerme rico, sino por apartarme de aquellos hombres tan imbéciles, despreciables y absurdos. No me cabe la menor duda de que, aun dentro de Cuba, yo podría vivir muchísimo mejor que como vivo. Y si no lo hago es por vergüenza.

En esos años difíciles, ¿llegó a hacer canciones para molestar?



Si... "Debo partirme en dos", por ejemplo, fue una canción hecha para joder, o "Resumen de noticias", una canción muy desgarradora. Yo estaba suspendido por la radio y la televisión, con toda la mitología de un niño malo detrás. Era algo que me dolía muchísimo, que me laceraba realmente.



De la música cubana que se hace en el exilio de Miami... ¿hay alguna que prefiera, que le guste escuchar?



Siempre he admirado a Celia Cruz. Me parece una cantante tremenda. Me gusta Gloria Estefan, tiene una voz muy linda y es una mujer hermosa. Willy Chirino es un buen sonero, autor de excelentes canciones, aun cuando en algunos casos yo no coincida con sus contenidos. Y Carlos Gómez, que vive allá, siempre he pensado que es un gran trovador, un fino guitarrista y un hombre de espíritu exquisito.

En la década 1960 y 1970, usted fue parte de lo que se llamó la canción protesta. ¿Contra qué era la protesta? ¿Por qué dejó de usarse ese término entre los compositores de su generación?



Es obvio que se nos etiquetó como "protesteros" por aparecer convocados por el Centro de la Canción Protesta de la Casa de las Américas conste que gracias a Haydée Santamaría. En verdad, en ese momento nuestras canciones consideradas "de protesta" se movían más o menos en las temáticas reconocidas: la guerra contra Vietnam, la discriminación racial y el antiimperialismo. Pero a nosotros nunca nos gustó el término de cantores de protesta porque era muy estrecho, porque no reflejaba, en un amplio y más profundo sentido, lo que queríamos, lo que intentábamos y, por supuesto, lo que creíamos hacer. Y esto no era otra cosa que seguir la tradición trovadoresca cubana en su diversidad de formas y contenidos.

El término cantores de protesta nos parecía chato, incluso hasta burdo, porque nosotros sentíamos, además, un fuerte compromiso con toda la trova, con la libertad de la poesía y la belleza, y nos parecía que esa aspiración no se podía encasillar, que no tenía límites, que estaba mucho más allá de un slogan circunstancial. Por otra parte, la Casa de las Américas, durante un tiempo, fue casi el único lugar donde podíamos exponer los fuegos iniciales. Allí tuvimos lo que necesita un joven: comprensión y respeto, sentirse atendido y apoyado. Pero nosotros jamás usamos el término de cantores de protesta para autodefinirnos. Siempre hemos dicho que somos, sencillamente, trovadores. O sea que fueron otros los que nos llamaron cantantes de protesta y también fueron otros los que así nos dejaron de llamar.Una generación de cubanos vio en su imagen y en sus canciones una respuesta a la oficialidad.

¿Usted se considera ahora parte de la cultura oficial, reconocida?



Creo que mis canciones, en cierto sentido, siempre han sido una especie de grito con pocos decibelios, porque la bulla no me gusta. Creo que todo el que tiene algo que decir, lo hace desde su propia conmoción. Casi todas mis canciones llevan implícita alguna queja y creo que no hubieran podido ser de otra manera. Querer atrapar la vida conlleva una angustia tremenda y estoy seguro de que los que hicieron las pinturas rupestres la sintieron. En mi caso, ser parte de un país y una época como en los que transcurrió mi adolescencia y luego mi adultez (a regañadientes), también fue experiencia poco ordinaria. Aquella etapa, la primera, fue la de darle nombre al mundo.

Yo estaba ensimismado entre el asombro y los signos con que dibujarlo. No era fácil, era una realidad vertiginosa, por momentos caótica, y yo llevaba en mí mismo mucho de vértigo y de caos. ¿Qué era "la oficialidad" por entonces sino puros proyectos, tanteos, búsquedas, caídas y puestas en pie? Pero para mí la Revolución no era quienes desacertaban con nosotros, aún cuando errar es humano. Entonces todo lo veía más drásticamente, más contrastado, y para mí la Revolución la representaban los revolucionarios comprensivos, que sí, discutían con nosotros, pero nos escuchaban sin querer taparnos la boca.

Aquellos años fueron, en definitiva, los de aprender que la Revolución estaba hecha por hombres y mujeres, y que algunos podían tener defectos a veces bastante feos, y que aquello era así porque algunos seres humanos eran así, no porque la Revolución lo fuera. Se dice rápido, pero esa simple ecuación que he formulado a veces hay que aprenderla a sangre y fuego. Sin embargo, ni entonces ni ahora he pensado en "la oficialidad" para hacer o para dejar de hacer.

Muchas de las canciones que por algunos fueron vistas como "sospechosas", luego fueron editadas. Personas, de aquí y de allá, que antes me creían de una manera, ahora me creen de otra. Y yo soy el mismo hasta cierto punto, porque nada es lo mismo ni siquiera de un segundo a otro. Por último me permito agregarle que eso de cultura "oficial reconocida" es ponerle apellidos a lo que no lo merece: la cultura. Y, sinceramente, yo me siento premiado tan solo porque se me considere como parte de ella, a secas.

¿Qué papel ha jugado la Revolución en su obra?



Creo que esta es la pregunta más ardua de todo el cuestionario, porque, cuando trato de ver suelo ver las ideas antes de ser palabras, mis ojos se enfrentan a una vastedad, y describir esas dimensiones de pronto parece trascender las posibilidades de una explicación. Habría que empezar por discernir el papel que ha jugado en mí, porque sin hombre es difícil que haya obra; y, ya empezando, cabe decir que me creo mejor persona que la que fuera de no haber existido la Revolución. La Revolución, como se sabe, no es solo asunto de convicciones, sino también de fe.

Cuando miro a mi vida, con sus altibajos, sus sombras y sus luminosidades, la distingo, casi en su totalidad, envuelta por la Revolución. Cuando miro a mis canciones y percibo a este hombre imperfecto, asediado por demonios externos e internos los peores, no puedo dejar de ver una correspondencia entre lo que soy, lo que canto y la Revolución. Creo que hay un interminable juego de espejos en ese triángulo que menciono, el que conforma un ademán de estrella, un íntimo, modesto resumen de grandezas, iluminación y muerte que a cada uno, a su manera, puede corresponder. No hace mucho vi a Fidel, en la televisión, diciéndole a los jóvenes que cada cual podía llegar a sentir que era, en sí mismo, la Revolución.

Para mí no fue revelación sino memoria, porque la fe que reconquisté por sobre la agonía la adquirí una joven noche, a principios de 1968, cuando la ignorancia me desterró de mi pasado y mi futuro, o sea de mi vida, de mi Revolución, abandonándome en el presente más desesperado de mi existencia. Salí de aquel recinto con la cabeza en brumas y caminé en silencio hasta mi casa, presintiendo lo que aquel extraño juez ignoraba y yo tampoco conseguía atrapar, allí en la punta de mi espíritu. De pronto, tocado por un rayo, me detuve y grité, en medio de la calle: "Y ¿quién coño le habrá dicho a ese que la Revolución es propiedad privada de nadie? ¡Yo soy la Revolución!" Así de simple.

¿Su obra ha sido censurada alguna vez en Cuba?



Ocasionalmente he sido censurado en Cuba, en España, en Chile, en Argentina y en otros países, pero nunca tanto como en Miami. Tengo entendido que en Miami mi música se vende bastante, pero en secreto, y que quienes la escuchan lo hacen con audífonos o muy bajito. Me han dicho que a quienes me oyen los pasan automáticamente a la lista roja. En Cuba, con los artistas de allá, incluso con los que hablan mal de la Revolución, no pasa igual. Quizá no los pongan en la radio, pero en sus casas la gente pone a toda voz la música que prefiriere, sea cual sea.

¿Ha valorado alguna vez presentarse para el público cubano y latinoamericano de Miami? ¿Aceptaría una invitación para actuar en Miami?
No es la primera vez que dialogo con "la cultura oficial" de Miami, para usar su lenguaje. Recuerdo que cuando terminaron las dos horas que le dediqué a Openheimer, apagó la grabadora y me dijo, ante testigos: "Me cuelgan, si publico esta entrevista allá". Usted me hace ahora esta pregunta sin el más mínimo compromiso: qué haría yo. Cabría preguntarle qué haría usted, qué escribiría, cuán profundamente sentiría la responsabilidad de su influencia en lo que hagan otros, en el mal o en el bien que liberen sus comentarios.

Siempre he sentido una gran curiosidad por Miami y estoy seguro de que algún día haré esa visita. De hecho Pablo y yo estuvimos tratando de ir, en 1979, cuando hacíamos conciertos por ciudades de la costa del este, pero la brigada Venceremos, nuestra anfitriona, nos dijo que el Departamento de Estado no lo permitía. Ya habíamos tenido amenazas de bombas; nuestra presencia agregaba trabajo al diario fogueo de la policía norteamericana.

Hace algunos años dormí una noche en el aeropuerto de Miami, en tránsito hacia Puerto Rico, y al día siguiente mi guitarra, que llevaba en el forro una pegatina donde se veían Fidel y la bandera cubana, llegó destrozada a su destino (eran coterráneos los del aeropuerto). La Eastern tuvo que pagarla. Ya en Puerto Rico, escuché un día por la radio a un comentarista que acusaba a la contrarrevolución de floja y decaída, ya que en otros tiempos, según él, hubieran barrido las calles de Miami con nosotros. Esa y otras anécdotas, así de pintorescas, me inspiraron más tarde "El Necio".

"Tiempo después, cuando canté con Juan Luis Guerra en Montecristi, conmemorando el encuentro de Martí y Gómez, fui testigo de las injurias y amenazas que sufrió Juan Luis, desde Miami, por atreverse a subir al mismo escenario que yo (ni siquiera juntos), en su propio país, República Dominicana. Hablaban de quemar sus discos y hasta un supuesto apartamento que tenía en Miami. A Rosa Fornés, una señora que es una institución en el mundo de las tablas, la que jamás ha estado vinculada, que yo sepa, a lo político, por el único delito de vivir en Cuba, la amenazaron con bombas.

Pero voy a agregar tan sólo lo ocurrido hace poco, en Puerto Rico, con Andy Montañez, y que ha despertado una cabal respuesta de los artistas puertorriqueños. Parece que algunos en Miami ni siquiera admiten que otros me saluden en su propia casa. Y vuestros divulgadores tienen bastante responsabilidad en ese y en muchos otros atropellos. Yo sé que todo Miami no es así. Y sé también que incluso la mayoría no es así. Sé, por ejemplo, que los pequeños grupos que fomentan el odio lo hacen por su poder económico, porque controlan los medios de difusión en español y por su capacidad de aterrorizar a la gente.

Sé que en Miami no se pueden expresar con libertad algunos sentimientos y opiniones. Pero sé que, incluso en la Calle 8, hay quienes piensan que de dar un concierto habría mucha concurrencia favorable. Sé que los artistas que llegan a Miami, para que no les cierren las puertas, tienen que pagar el tributo de "las declaraciones". Y sé que hay quienes tienen la suficiente entereza como para no hacerlas. Sé, además, que algunos muy afamados dicen una cosa públicamente, y que en privado se portan como son y no como los obligan a ser para sobrevivir.

La doble moral, como se ve, no es patrimonio del socialismo. Cabe preguntarse ¿qué necesidad hay de todas esas máscaras? ¿Qué tipo de "dirigentes" pueden ser los que alimentan el odio y la falsedad? ¿Es esa "la oficialidad cultural" que merece la comunidad cubana de Miami?

"Este texto fue conformado por respuestas de Silvio aparecidas en el libro La canción de la Nueva Trova, de Antonio López; entrevista publicada en el periódico mexicano La Jornada, domingo 5 de enero de 1997; conversación con Eduardo Valtierra Torres en la Habana y entrevista (nunca publicada) para El Nuevo Herald, de Miami, también en 1997.

jueves, enero 04, 2007

Yo te quiero libre



Yo te quiero libre, libre y con amor
libre de la sombra, pero no del sol.
Yo te quiero libre, como te viví
libre de otras penas, y libre de mí.

La libertad tiene alma clara
y sólo canta cuando va batiendo alas,
vuela y canta... libertad.
La libertad nació sin dueño
y yo quién soy para colmarle cada sueño.

Yo te quiero libre y con buena fe
para que conduzcas tu preciosa sed.
Yo te quiero libre, libre de verdad,
libre como el sueño de la libertad.