Concierto del 25 de Noviembre
El peregrino que navega absuelto
Vicente Feliú puso voz, guitarra y poesía a su declaración de amor a Cuba, a sus héroes y a su líder Fidel

Porque de la muerte se vuelve, de la nada jamás, el trovador Vicente Feliú, dedicó este 25 de noviembre su primer concierto después de meses larguísimos de encierro a ese peregrino que volvió a navegar con toda la historia absuelta en sí mismo. Fidel está, asegura el músico citando a Juan Gelman, en esa estaca donde levantó su corazón, el único que tuvo, y lo desplegó en el aire como una gran bandera.
En el rencuentro con su público en la acogedora sala-teatro Armando Hart de la Biblioteca Nacional, con su peculiar desenfado y sencillez, Feliú contó de sus hallazgos en este tiempo, que lo sorprendieron tanto como no haberse contagiado con la covid.
Encontró textos de canciones, que creía perdidos, y encontró música. ¡Oh!, gracias por esos descubrimientos. Los que creemos en él hallamos a un trovador renovado y atento a su realidad. Como él mismo dijo, son canciones escritas en 1974, 1990 y 1993, que pudieran ser de ayer o de mañana por la mañana.
Así, guitarra en mano, habló de nostalgias, de resplandores de amor, de olvidos, de caminos escogidos, de valor, amaneceres, rezos, deber, fe… de presente y pasado, y de futuro. Y también de justicia y de reverencia, como la que necesita Ana Belén Montes, quien sacrificó su tranquilidad, su juventud, su tiempo, y sigue presa en Estados Unidos.

Para Fidel también llegaron otros versos de la argentina Paula Ferré, porque es hombre de viento, de arena y fuego, hombre futuro, hombre ternura, hombre trabajo, hombre de altura…
Y como si quisiera convencer de su honestidad como artista, de su compromiso con el país que tiene bajo sus pies, y con las ideas que defiende, Vicente Feliú, de pie frente a los amigos que este 25 de noviembre lo acompañaron, confesó otra vez que es feliz abriendo una trinchera, que quiere ser machete en plena zafra, bala feroz al centro del combate, y se va al viento de una razón que no permite espera. ¡Y le creemos!




Bellísimo, gracias!
Gracias y abrazos
Excelente crónica, en el sentido mismo de contar desde el tiempo. Gracias