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La Plaza de Toros de Murcia acogió este jueves el regreso especial de Silvio Rodríguez como una de las grandes figuras de la canción iberoamericana y nombre fundamental de la Nueva Trova.
Javier Carrión/AGM/La Verdad.
El artista guarda un vínculo cultural y emocional esde hace décadas con el público español. Silvio Rodríguez ha vuelto a España con el peso de una obra que ha acompañado la vida íntima y colectiva de muchos oyentes con temas como 'Ojalá', 'Unicornio', 'La maza', 'Óleo de mujer con sombrero', 'Playa Girón' y 'Te doy una canción'
Silvio Rodríguez en Murcia ON o cómo reivindicar a través de la música
El "Aprendiz de Brujo" llena la plaza de toros murciana con dos horas de canción protesta y nueva trova repletas de mensajes políticos
Silvio Rodríguez, durante su concierto en la plaza de toros de Murcia / H. I.
Murcia vivía el primer atardecer de octubre a la vez que la plaza de toros de la ciudad abría sus puertas para recibir a los espectadores de Silvio Rodríguez,El Aprendiz de Brujo" A u vez, frente a esas puertas, se daban cita decenas de personas para pedir fin al bloqueo que mantiene Estados Unidos sobre Cuba, patria del "Aprendiz". Era la previa de lo que iba a llenar el ruedo un rato después.
Una vez dentro, mientras el público iba ocupando sus asientos, el escritor y repentista cubano Alexis Díaz Pimienta, acompañado de su hijo Alex Díaz JR, también repentista, improvisaban sobre el escenario versos de poesía con las palabras que recibían desde las gradas, en una demostración de la cultura cubana.
Pasadas las ocho y media de la tarde, y con la noche ya caída sobre la ciudad murciana, salía al escenario Silvio Rodríguez acompañado de sus músicos: Jorge Aragón,Rachid López, Maykel Elizarde, Niurka González (que es también su esposa), Jorge Reyes, Malva Rodríguez (su hija), Oliver Valdés y Emilio Vega. Se daba inicio a dos horas de acordes y sintonías de la "nueva trova" del cubano.
A través de la dulzura y la cautela musical, Murcia fue repasando las canciones más reivindicativas del trovador, llenando el ruedo de la plaza de toros de banderas de Cuba, pañuelos palestinos o gritos de "¡Cuba libre!" y "¡Palestina libre!" en distintos momentos. El primero de ellos fue cuando dedicó Más por venir a Pepe Mujica y a Lucía Topolansky, dos de las figuras más relevantes de la época de la Revolución.
Malva Rodríguez, hija de Silvio Rodríguez, durante la actuación en Murcia / H. I.
Justo después, al concluir este tema inspirado precisamente en discursos del mencionado Mujica, los músicos abandonaban el escenario. Silvio, en pie por primera vez desde el inicio del concierto, y acompañado únicamente de Niurka a la flauta y Malva al piano, comenzaba a recitar los primeros versos de La Belleza, canción de Luis Eduardo Aute, que concluyó con una sonora ovación acompañada de varios "¡Cuba libre!".
Con los músicos ya de vuelta y Silvio ocupando su asiento en el centro del escenario, el recital continuaba. Con la obra Quien fuera, el cubano aprovechaba para presentar a sus músicos individualmente y permitir que recibieran del público una ovación más que merecida. Con Canción del elegido llegaron los primeros coros destacados de la velada, que precedió a otros de los momentos más reivindicativos de la noche. El poema Halt!.
Silvio Rodríguez, en el centro, acompañado de sus músicos durante su concierto en Murcia / H. I.
El "Aprendiz de Brujo" se acomodaba y decía: “voy a leer un poema del mejor poeta de mi generación en Cuba, que lo escribió tras visitar el campo de concentración de Auschwitz”. Se trataba del poema Halt!, obra del poeta cubano Luis Rogelio Nogueras. Leído acompañadode un fragmento de prensa que dice que el ejército israelí sigue atacando al Líbano, los versos hablan sobre cómo un pueblo puede acabar cometiendo lo que él mismo sufrió:
“Recorro el camino que recorrieron cuatro millones de espectros. Bajo mis botas, en la mustia, helada, tarde de otoño, cruje dolorosamente la grava. / Es Auschwitz, la fábrica de horror que la locura humana erigió a la gloria de la muerte. / Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de nuestra época / […] / Pienso en ustedes y no acierto a comprender cómo olvidaron tan pronto el vaho del infierno”.
El público rompió en gritos de "¡Palestina libre!" y en el ondeo de banderas de Palestina y la muestra de kufiyas, una prenda que se ataviaría el propio Silvio al cuello para comenzar a interpretar La era está pariendo un corazón, tras la que abandonaría el escenario acompañado de sus músicos.
El público aplaude una de las canciones de Silvio Rodríguez / H. I.
Volverían poco después acompañados del reclamo del público, que lo daría todo con una de las últimas obras interpretadas: Ojalá. El trovador aprovechó la sintonía y complicidad con su gente para, con un gesto, indicarles que ellos cantaban las últimas palabras del último verso, mientras él les aplaudía en pie.
La velada de Silvio en Murcia, ataviado con una gorra con la palabra "Aprendiz", dejaba una noche para el recuerdo de aquellos que lucharon por sus ideas, y lo siguen haciendo, y un regalo para aquellos que aman la sencillez y la complejidad de la música de uno de los últimos trovadores







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