martes, octubre 31, 2006

Cantarte Comandante

Con una mano larga
para tocar las estrellas
y una presión de dios en la huella,
pasó por tu cintura,
por tu revés y derecho
el curador de hombres estrechos.

Preparando el milagro
de caminar sobre el agua
y el resto de los sueños
de las dolencias del alma,
vino a rajar la noche
un emisario del alba.

Y con voz tan perfecta
que no necesita oído
hizo un cantar que suena a estampido.
En todos los idiomas el emisario
va a verte:
en todos los idiomas
hay muerte.
Aunque lo entierren hondo,
aunque le cambien la cara,
aunque hablen de esperanza
y brille la mascarada,
llegará su fantasma
bien retratado en las balas.
(1972)

Presentación de Érase que era

Víctor Casaus • La Habana
La Jiribilla.cu
Ilustraciones: Roberto Fabelo
Diseño del CD: Eduardo Moltó

Este es un disco hecho desde diversas sustancias queridas: la poesía, la memoria, el compromiso, la guitarra, la ética, la amistad, la belleza.

Probablemente la maravilla mayor sea que esas categorías de la vida se interrelacionan, se entrelazan, se entremezclan en las músicas, las palabras, las imágenes que lo componen para entregarnos 25 canciones en las que navegan sueños y certezas, propuestas e interrogaciones, alaridos del amor y susurros de las complicidades vividas y por vivir.

El trovador que asume tales responsabilidades lo deja claro y declarado en esa Consagración (de la primavera poética) con que se inicia la obra, firmada con dos apellidos a la altura de marzo de este año: “Érase que se Era no es más que mi insistencia en reparar un vacío; un pago más de mi deuda con la acumulación de experiencias que me llevó hasta Días y Flores”. “Por entonces escribía a diario, a un ritmo mayor que mis posibilidades de mostrar lo hecho, así que muchas canciones se me iban quedando sin exponer. Algunas las canté solo una vez, otras nunca”.




Por ello aparecen aquí canciones que han permanecido latiendo para algunos de sus contemporáneos cercanos en esos sitios que la vida llama memoria y la memoria llama, en casos como estos, para entendernos mejor, la vida misma.

De ahí que este sea, también, un disco lleno de vida: de muchos de los componentes inquietantes, contradictorios y formidables de la vida: las iras y los riesgos, las ternuras y las tensiones, las luces y las sombras que, en su mixtura interminable, parecen poner a prueba constantemente al bicho humano que somos: imperfecto, querible, potencializador del amor y capaz de la maravilla de la entrega.

Las dedicatorias que anteceden y encaminan los rumbos de este disco son parte sin duda de esa entrega, de aquella memoria:

A aquellos años provocadores; a la diversidad que nos hizo; a mi soñadora, contradictoria y entrañable generación dedico estos aprendizajes.

Lleguen además con infinito amor hasta Aida Santamaría y Noel Nicola, seres rotundamente inolvidables.


Si esta presentación tuviera un esquema o guión previo este sería el momento de abandonarlo, al calor de esas evocaciones tan cercanas por auténticas, tan actuales por vigentes. Y por allí llegarían, llegan, aquellas imágenes de su primer recital público, en la salita de Bellas Artes, titulado Teresita y nosotros por sus organizadores, los (entonces) jóvenes poetas de El Caimán Barbudo, en cuyas páginas vivimos y recreamos esas atmósferas que estas canciones nos traen ahora de vuelta, nos han traído siempre de vuelta para (re)confirmarnos en las verdades salvadas y en los valores de aquellos años provocadores que nos hicieron, pues vivirle a la vida su talla tiene que doler, como nos anunciaba, a la altura del año 70 el trovador en la canción dedicada a su soñadora, contradictoria y entrañable generación.

Esa canción abre, por derecho propio, el discurso de este disco que tiene, a su vez, como pocos, el derecho de llamarse disco de autor:

Yo no reniego de lo que me toca,
yo no me arrepiento pues no tengo culpa,
pero hubiera querido poderme jugar
toda la muerte allá, en el pasado,
o toda la vida en el porvenir que no puedo alcanzar.
Y con esto no quiero decir que me pongo a llorar.
Sé que hay que seguir navegando.
Sigan exigiéndome cada vez más,
hasta poder seguir
o reventar.

En su “Rosa náutica” de hoy, Silvio adelanta esta explicación rápida para uno de los textos más desgarradoramente humanos y sinceros de la canción (y la poesía) de la Isla: “Acaso fuera un retrato, entre muchos posibles, de la compulsión moral que significaron aquellos años de Revolución para los jóvenes de entonces”.


Retrato de una generación que, magia del talento y la comunicación transparente, pasa a las siguientes en un acto revelador de esa continuidad creadora que anima, de manera sorprendente y admirable, la obra del trovador. Si sus contemporáneos compartimos abiertamente los temas de sus canciones, también hemos tenido el privilegio de ser testigos de otra maravilla: ver y sentir cómo los textos del trovador son aprendidos ―y, sobre todo, aprehendidos― por las generaciones siguientes que también las han incorporado a sus aprendizajes imprescindibles de la vida.

Silvio ha sido, es, en ese sentido, el cronista sistemático y apasionado de su época, a la que ha mirado desde los territorios sabios y riesgosos de la complejidad comprometida. Este disco también da fe de ello, trayéndonos a primer plano, a través de ese rescate que la obra misma supone, los temas que el trovador adelantó ―arriesgó― en muchas de sus canciones que hoy conservan actualidad renovada, vigencia esencial.

La memoria forma parte imprescindible de esta obra. Por una parte, por supuesto, la selección misma de las canciones es deuda interna ―esta sí pagable― desde la memoria, como lo confiesa el trovador. Por ello las canciones podrían pasar, pasan, como en un caleidoscopio delante de nuestros ojos: los de ayer, los de hoy y, estoy por apostarlo, los de mañana: “Fusil contra fusil” (la compuse en 1968, en Varadero, después de terminar “La Era está pariendo un corazón”); “Todo el mundo tiene su Moncada” (“menos mal que existen / los que no tienen nada que perder”); “Terezín”, que propone, desde su universalidad, lecturas nuevas en este mundo de hoy, el de ahora mismo, donde la injusticia y el terror quieren imponer sus designios, sus guerras, a la inmensa Humanidad de los pobres y los excluidos.



“Memoria”, biografía personal y de muchos, Érase que se Era es también testimonio de otras guerras: las interiores, en las que han estado inmersas estas canciones durante décadas, luchando a su modo poético y comunicador, para que seamos, todos, “un tilín mejores” y el mundo mismo se proponga ser y sea parte de aquel mejoramiento humano que el poeta mayor definió en sus palabras y en sus acciones hace más de un siglo. Este disco da fe de la dimensión íntima de algunas de aquellas escaramuzas libradas desde los territorios de búsqueda de la juventud: estados de ánimo que todavía comunican su incertidumbre, su desasosiego, porque no hay recetas ni en aquella ni en ninguna otra generación para esas interrogaciones que pertenecen, probablemente, a las esencias del ser humano.

Hay, también, otras guerras libradas y librándose hoy, desde estas canciones, a favor de la ética, esa otra sustancia querida y necesaria, en el contexto planetario que intenta negarla y en los contextos interiores del hombre y la mujer de nuestros días. Silvio nos entregó, una década atrás, aquella declaración de principios, vigente y renovada en estos días, en su canción “El necio”, escrita en el filo de una crisis en la que se anunciaba el fin de la Historia y la cancelación indefinida de la utopía. En este recuento de hoy aparecen, como veremos y oiremos, las raíces de esa actitud ética, comprometida y comprometedora, que anima desde la pasión y el análisis (a veces, incluso, desde la desesperación) aquellas búsquedas que trajeron estas certezas: certezas que, a su vez, deberán ser puestas a prueba por la sabiduría de la poesía y de la gente, en un renuevo incesante que la vida y la Historia anuncian hoy como imprescindible.

De uno en fondo pasábamos por la misma canción (…) Era imposible pasar un solo día sin morir, / sin gritar, sin reír, sin comprender, sin amar. / Qué desastre de gente que no podía estar en paz.


Érase que se Era de la forma apasionada que esta canción anuncia y propone. La voz del trovador ha estado aquí durante estos años también para recordarnos que, como en “los tiempos del Coppelia recién inaugurado”, con sus “tertulias con poetas que, además, me convidaban a cantar entre ellos”, siguen teniendo vigencia ciertas verdades construidas entonces a varias manos “posiblemente una noche ebria de chocolate bizcochado”. Una de aquellas verdades arriesgaba que “el mejor (el más revolucionario) no es el que más se calla, sino el que más participa”. La obra toda del trovador ha defendido con su palabra esa verdad compartida, que ahora muestra sus raíces en esta fiesta de la memoria. Qué desastre de trovador que no puede estar en paz con los convencionalismos, las retóricas, los falsos compromisos y las lentejuelas físicas y mentales. Qué alegría compartir con él, con ustedes, estos momentos, aquellos sueños y los sueños que vendrán mañana, cuando también habrá que “escribir textos dignos de los clásicos, de los rebeldes, de los fundamentales que admirábamos” y admiramos.

Hay otra historia, parte de la Historia mayor, también mostrándose, subterránea y hermosa, en estas canciones: la de la nueva trova cubana, que nació al calor de aquellas búsquedas y fue parte de aquellas batallas libradas desde la autenticidad y el talento. Algunos apuntes de la “Rosa náutica” recuerdan que “La canción de la trova” fue uno los primeros clips incorporados al Noticiero ICAIC Latinoamericano. Alfredo Guevara y Santiago Álvarez desde el ICAIC y Haydée Santamaría desde la Casa de las Américas apoyaron y defendieron aquella vertiente de la canción cubana, heredera de la trova tradicional pero incomprendida por nueva y sospechosa por compleja, pecados que algunas mentes se resisten a aceptar porque rompen las barreras sagradas de las repeticiones y ponen en peligro los territorios del mal gusto y la banalidad.




Para saldar otras cuentas del cariño, nos dice ahora Silvio, “casi cuatro décadas después, el gran Adriano Rodríguez, uno de los trovadores” que le inspiró “La canción de la trova”, “me hace el honor de coronarla con su excepcional segunda voz. Podría decirse que semejante dádiva completa una perfecta vuelta de espiral”.

Si esta presentación tuviera un esquema o guión previo este sería el momento de volver a él para ofrecer las informaciones puntuales y mencionar a los artistas que Silvio convocó para este viaje a la memoria de todos: Niurka González, acompañadora además de otras travesías igualmente amorosas; los sonidos traídos por Pancho Amat, Maykel Elizarde, Elmer Ferrer, Ariel Sarduy, Oliver Valdés, Ernesto Bravo, y las voces de Kathelee Hernández Curbelo, del Cuarteto Sexto Sentido, y de integrantes del Coro Nacional bajo la dirección de Digna Guerra.

A la imagen fotográfica que nos espera desde la portada del disco, pedida a los archivos siempre sorprendentes de Mayito García Joya, se une también la imagen en movimiento para re-crear, a esta altura del tiempo transcurrido, aquel “Epistolario del subdesarrollo”, que Silvio hilvanó en los años finales de la década del 60, cuando “un viaje fuera de Cuba era tan inimaginable como remontarse al cosmos. A través del cine la juventud ―nos comenta hoy el trovador desde su “Rosa náutica” ― veía el mítico mundo exterior y sus modas, y algunos trataban de imitarlo desde sus escasos recursos. Esta canción habla de jóvenes que no suelen ser vistos como vanguardias de la sociedad; de muchachos para quienes el bienestar no parece proceder de vivir a la altura de su tiempo sino del hedonismo. “Epistolario del subdesarrollo”, entre otras cosas, pretende darles voz a seres humanos quizá no tan ejemplares, pero ante quienes toda sociedad deberá rendir cuentas.” Jorge Perugorría y Ángel Alderete han realizado el videoclip que integra sus propuestas visuales a las ideas de aquella canción desgarrada y todavía desgarradora hoy, cuando continúa siendo “un desafío manifiesto al llamado primer mundo, aquí representado por Europa”.

Como se ha ido viendo en estas notas apresuradas, Érase que se Era integra piezas, elementos, lenguajes para que su autor, Silvio Rodríguez, soñador incansable, nos proponga ideas y nos haga preguntas cuyas respuestas no se encuentran fácilmente, con solo mirar al reverso de la hoja, como sucede en las revistas de acertijos. El talento de Eduardo Moltó, diseñador y artista digital, supo descifrar el sentido del trovador, para entregarnos este objeto de la belleza y el pensamiento que tenemos ya casi en nuestras manos.



Entre las diversas sustancias queridas de que he hablado aquí se encuentra la amistad. Por ello, por ella, navegan a lo largo de las páginas de esa obra las viñetas inconfundibles de otro soñador interminable, Roberto Fabelo, anotadas en alguna hoja ya convertida en memoria viva, mientras escuchaba algunos de los temas de este disco.

A partir de estos días, cuando este disco esté llegando a diversas regiones geográficas del planeta, miles de silviófilos que en el mundo son llegarán a sus sonidos y a sus páginas para dar continuidad a una forma de la amistad compartida en la distancias y en las cercanías. Ahí se renovarán esos sentimientos que han unido a esas personas con el rastro de inteligencia y de luz que las canciones de Silvio han dejado para muchos de nosotros. Ahí aparecerán nuevos ojos y nuevos oídos para inaugurar amistades inminentes que el tiempo llenará, poco a poco de memoria.

Desde la página central de este disco, el trovador nos mira, “con César Vallejo y otros poetas”, una tarde del año 1979, desde el patio de la casa de Guillermo Rodríguez Rivera. La maravilla de la técnica fotográfica, incluso en aquella época preinformática, hizo posible sentar a César Vallejo entre nosotros, con bastón y traje negro, para celebrar la pasión con que aquellos poetas, en una mesa de la heladería Coppelia, habíamos jurado llegar alguna vez hasta su tumba. El primero en hacerlo fue Silvio. Allí, en las soledades de un famoso cementerio parisino, le dejó un mensaje que decía:

César:

Como una vez nos prometimos hace años, aquí estamos todos ante ti en el primero que llega a tus restos.

Víctor Casaus
Antonio Conte
Guillermo Rodríguez Rivera
Luis Rogelio Nogueras
Raúl Rivero
y Silvio Rodríguez

Cubanos de la Revolución

París, 20 de marzo de 1979

Dedico esta presentación de Érase que se Era a Luis Rogelio Nogueras y a Noel Nicola, hermanitos del alma, para los que siempre se estarán levantando la guitarra, los abrazos y el amor

jueves, octubre 26, 2006

El Dulce Abismo

Amada,
supón que me voy lejos
tan lejos que olvidaré mi nombre.

Amada,
quizás soy otro hombre
más alto y menos viejo
que espera por sí mismo allá lejos,
allá trepando el dulce abismo.

Amada,
supón que no hay remedio,
remedio es todo lo que intento.

Amada,
toma este pensamiento
colócalo en el centro de todo el egoísmo
y ve que no hay ausencia para el dulce abismo.

Amada,
supón que en el olvido
la noche me deja prisionero.

Amada,
habrá un lucero nuevo
que no estará vencido de luz y de optimismo
y habrá un sinfín latente bajo el dulce abismo.
Amada,la claridad me cerca.
Yo parto, tu guardarás el huerto.

Amada,
regresaré despierto
otra mañana terca de música y lirismo,
regresaré del sol que alumbra el dulce abismo.
(1981)

sábado, octubre 21, 2006

Una invitación a disparar verdades

Silvio Rodríguez • La Habana
La Habana, 20 de octubre de 2006,Día Nacional de la Cultura.
Hermanas y hermanos queridos:
Llevar a Yeyé sobre el pecho es una invitación a ser honestos, a ser humanos cabalmente y acaso a disparar verdades a la redonda, como el Che la quiso a ella y se lo dijo. En los fueros de cada uno de nosotros, llevar a Yeyé sobre el pecho tiene un extra, o varios, que cada cual sabrá. En el mío consiste en hundir más, si cabe, aquella única dedicatoria que me hizo en vida: “Silvio, compréndeme y quiéreme”.

Para los que invariablemente la quisimos, causa regocijo que exista una distinción con el nombre de Haydée Santamaría Cuadrado, aún cuando pensemos que la gloria de Haydée trasciende las medallas. Su nombre dignifica al país que tanto amó, si la honra se trata de dimensión humana. Abel, Haydée, Aida, Aldo y Adita. Estirpe acaso trágica por avatares de la suerte, mujeres y hombres de un patriotismo y de una fidelidad ejemplares. Y si resulta insólito ver a Haydée convertida en este tipo de símbolo, es por su personalidad sencilla, a veces incluso juguetona. Ahora mismo me parece que está aquí, a mi lado, diciéndome: no te lo creas, Silvio, no me cristalices, yo no soy algo inmóvil, yo sigo siendo un alma creadora. Y pienso entonces que Haydée, nuestra Yeyé, sin dudas no es un símbolo inerte, como tampoco lo sería, para quienes le conocieron, el activo párroco Félix Varela, o aquel ardoroso joven universitario, llamado Julio Antonio Mella.

Llevar a Yeyé sobre el pecho me conduce a Rubén, por aquello de que “el Gran Culpable / se alberga tras la sabia protección de la frente.” Y es que la dimensión de Haydée se nutre de muchos manantiales. Junto a la heroína del Moncada reluce su contribución a la unidad Latinoamericana, con la gran obra de su vida, que es esta Casa de las Américas. Cada vez que un cubano cante a Violeta Parra, ahí estará Haydée ―y también siempre que un artista no sea estigmatizado por criterios mediocres. Quizá algún día la Argentina inaugure la medalla Francisco Urondo. Puede que en El Salvador llegue a existir la distinción Roque Dalton, no sólo para los mejores poetas de su tierra sino también para sus mejores hijos. En toda esa y en mucha otra justicia por venir, estará Haydée Santamaría Cuadrado. Todo ese y mucho otro bien que podríamos enumerar, representa esta medalla que, por cierto, no entiendo cómo Roberto Fernández Retamar no lleva entre los primeros.

Llevar a Yeyé sobre el pecho, estoy seguro, va más allá de lo imaginado por cualquiera y mucho más allá de lo que yo creo merecer. Lo acepto, respetuoso de algunas costumbres, pero la verdad es que prefiero seguirla llevando un poco más adentro, vigilante de las miserias que puedan acecharme ―propias o ajenas―, para seguir atendiendo sus regaños maternos y sus alertas amorosas. No importa si discutimos. Con un ser semejante, lo mismo da quien tenga la razón. Dice Alfredo Guevara que le gustaría faltar alguna vez a la promesa que le hizo, para poder sentir cómo Yeyé le hala los dedos de los pies alguna madrugada y, aunque sea de esa forma, seguir conversando con ella.

Todos los que conocimos su honestidad quemante, su esencia piadosa y su pasión por la justicia estamos en las mismas. El vacío que nos dejó tiene una dimensión irremplazable. Por eso estamos todos contigo, Alfredo, esperando a que la transparente hermandad de Yeyé se nos aparezca. Ojalá que sea pronto. Muchas gracias.

Palabras en la ceremonia de entrega de la Medalla Haydée Santamaría en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas, Ciudad de La Habana, 20 de octubre de 2006, Día Nacional de la Cultura.

viernes, octubre 20, 2006

Biografia actualizada

Silvio Rodríguez Domínguez (1946-) músico, poeta y cantautor cubano.
Exponente de la música cubana surgida con la revolución. Silvio es uno de los cantautores cubanos con más relevancia internacional. Junto con Pablo Milanés, Noel Nicola y otros músicos crearon el movimiento de la nueva trova cubana.
Silvio es un poeta, en todo el sentido de la palabra. Su poesía es lúcida, inteligente, capaz de llevar a la movilización y a la conciencia social.

Biografía
La niñez
Silvio Rodríguez Domínguez, hijo de Argelia y Dagoberto, vino al mundo un 29 de noviembre ("del penúltimo mes") de 1946 ("después de que una Gran Guerra terminó") en el pueblo de San Antonio de Los Baños (Cuba).
A los cinco años de nacer, su familia se trasladó a La Habana. A los siete recibió gratuitamente algunas clases de piano, gracias a Margarita Pérez Picó. Cuando el futuro cantautor contaba con diez años de edad, sus padres se divorciaron y la madre se llevó a él y a su hermana de regreso a su pueblo natal (“Yo soy de donde hay un río... de plantas ahogadas”) para regresar a La Habana en 1958, un mes antes del triunfo de la Revolución.
En 1961, Silvio participa en las campañas de alfabetización, y al año siguiente empieza a trabajar como dibujante de comics en el semanario Mella, donde Lázaro Fundora pone en sus manos por primera vez una guitarra. También en esos años conoce a Vicente Feliú.

Juventud
En 1964 empezaría a cumplir el servicio militar, durante el cuál para matar el aburrimiento, por las noches comenzaría a tocar y componer canciones. De esa época son algunas conocidas en la actualidad como "El Viento Eres Tú", "Y Nada Más", "La Canción de la Trova" o "Quédate". También formaría un dúo con Luis López, quien tocaba la guitarra eléctrica. Pronto empezaría a escribir artículos periodísticos y poemas para distintas revistas. En 1967, Mario Roemu, padre de una amiga de Silvio, lo anima a presentarse en el programa de televisión Música y Estrellas, y le hace los arreglos de '"Sueño del Colgado y la Tierra" y "Quédate", las canciones que interpretaría. En esa época comienza a dar sus primeros recitales en solitario o como telonero de César Portillo de la Luz (autor del conocido bolero "Contigo en la Distancia"), y entró en la Casa de las Américas, organización cultural dirigida por Haydée Santamaría, donde coincidió con otros cantautores como Pablo Milanés o Noel Nicola.
Al morir el Che Guevara, Silvio compone con sonidos rockeros "La Era Está Pariendo un Corazón" y "Fusil contra Fusil", canciones que en 1968 se incluirían en el disco colectivo Hasta la Victoria Siempre. También comenzaría en aquella época a aparecer como artista principal en el programa de televisión Mientras Tanto, que a fin de año se retiró de antena después de que Silvio elogiase a Los Beatles. Al año siguiente (1969), tuvo que enrolarse como trabajador en el barco pesquero Playa Girón, ("por el día o por la noche el pescador sale a la mar") y navega durante casi 5 meses por el Océano Atlántico y las costas africanas (haciendo escala en Gran Canaria, Lanzarote y Senegal). Durante el transcurso del viaje compone un total de 72 canciones (muchas de ellas conocidas, como pueden ser "Ojalá", "Playa Girón", "Boga Boga", "Jerusalén Año Cero", "Cuando Digo Futuro", "Al Final de Este Viaje en la Vida") que muchos años más tarde se editarían en el libro de poesía Canciones del mar.
A principio de los setenta, junto con Pablo Milanés y otros de los que luego formarían parte de la Nueva Trova, empieza a formar parte del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (GESI) que se encargaría de grabar bandas sonoras de distintas películas y documentales cubanos. Recibe una completa educación musical de la mano de maestros como el compositor y guitarrista Leo Brower. El GESI investigaría y fusionaría elementos de la música tradicional cubana y brasileña, el rock, el jazz, la música clásica, la música electrónica, el happening, el fenómeno beat, etc... dando como resultado un original sonido. De esta época son algunas grabaciones como "Fusil Contra Fusil", "El Papalote", "Cuba Va" (un curioso rock cantado junto a Pablo Milanés y Noel Nicola), "De la Ausencia y de Ti", "Velia", "El Mayor", "Granma" (una espectacular obra colectiva), "Oveja Negra", "Si Tengo un Hermano", etc. Estas canciones serían editadas años más tarde en discos como los tres del GESI, Cuando digo futuro o Memorias.
En 1972 hace gira por Alemania y Chile, donde actúa con Isabel Parra (hija de Violeta) y Víctor Jara (quien moriría asesinado al año siguiente tras el golpe militar de Pinochet). Ese año se celebraría en La Habana el Encuentro de Música Latinoamericana. A finales de año, el 1º de diciembre, Silvio, Pablo y otros nuevos cantautores cubanos, la mayoría vinculados al GESI (Noel Incola, Eduardo Ramos, Augusto Blanca, Pedro Luis Ferrer, Santiago Feliú, Vicente Feliú, Sara González, Pancho Amat (tresero que años más tarde formaría parte de la banda de Juan Perro), etc.), se unen para formar la Nueva Trova Cubana y se dedican a buscar a nuevos trovadores por toda la isla.
En 1974 se celebró en la República Dominicana el Festival Internacional de Cantautores Siete Días con el Pueblo, al cual asistió una delegación cubana compuesta por Silvio y por Noel Nicola. Otros artistas participantes de este evento fueron Mercedes Sosa, Ana Belén, Víctor Manuel, Pi de la Serra, Los Guaraguao, Danny Rivera, Roberto Darwin, Guadalupe Trigo y Expresión Joven, entre otros. Fue la primera vez que Silvio cantó ante un estadio repleto.
En 1975 graba su primer LP Días y Flores con el acompañamiento de los músicos del GESI y de la Orquesta EGREM. En la España de Franco este disco se tuvo que titular "Te Doy una Canción" debido a la prohibición de la canción que da título al disco y de "Santiago de Chile"). Destacan los temas "Pequeña Serenata Diurna", con aires de bossa nova brasilero, "Yo Digo Que las Estrellas", y el surrealista "Sueño con Serpientes". El uruguayo Daniel Viglietti grabaría también un disco con el GESI.
En 1976, Silvio se alista como miembro de la "brigada artística" para ir junto con las brigadas internacionalistas cubanas a la guerra de Angola. Tras hacer "Testamento" (luego grabado en el disco Rabo de Nube), marcha hacia ese país, donde compone entre otras "Canción Para Mi Soldado", "Pioneros" y "La Gaviota"
A su regreso hace una gira por España, donde grabaría acompañado sólo de su guitarra el disco Al Final de Este Viaje donde cantaba algunas de sus primeras canciones (algunas de ellas ya grabadas con el GESI y editadas en discos recopilatorios), como "Ojalá", "La Era Está Pariendo un Corazón", "Canción del Elegido" y "Óleo de Mujer con Sombrero" (perteneciente a una tetralogía pictórica de la que sólo sería conocida este "Óleo..."). Su siguiente disco, en 1979, también sería sólo con guitarra, aunque ya con una técnica más madura, se tituló Mujeres con temas como "Adónde Van", el humorístico "Cierta Historia de Amor" y "Qué Hago Ahora (¿Dónde Pongo lo Hallado?)".
A finales de los años setenta viajaría por primera vez a Estados Unidos, actuando junto a Pete Seeger, y luego a Dinamarca y Noruega. A partir de entonces empezaría a hacer giras por toda América Latina y España. En 1980 grabó Rabo de Nube I (aunque el segundo volumen jamás llegó a grabarse), donde combinaba elementos acústicos con teclados y sintetizadores. El disco incluía la colaboración de la hermana de Silvio, Anabel López, en "Te Amaré", y de Yanela Lojos en el arpa de "Rabo de Nube". El disco incluía además temas como "Vamos a Andar", "Fábula de los Tres Hermanos" y "Testamento", que termina con una curiosa coda instrumental. En 1981, durante un concierto en Zaragoza (España), la policía irrumpió en el escenario y desalojó el recinto usando gases lacrimógenos.

En los años ochenta "las fronteras se besan y se ponen ardientes"

Silvio Rodríguez cantando con Victor Heredia en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires
En 1982 grabó Unicornio, que incluía la canción de mismo título que luego se convertiría en la posiblemente más famosa de Silvio. El disco, con una orquestación más rica que el anterior, incluía además la "Canción Urgente para Nicaragua", un homenaje a la revolución sandinista de 1979, "Por Quien Merece Amor", una crítica a EE.UU. y un canto a la solidaridad internacionalista cubana, "La Maza" (con ritmo de chacarera argentina) y otros temas de temática diversa. En la gira estaría acompañado por Pablo Milanés y tres músicos más.
El concierto en Argentina, con la colaboración de músicos como León Gieco o Piero, sería editado luego en disco. En 1983 colaboraría en el disco de Aute Entre amigos. En 1984 grabó el disco triple Tríptico, acompañado de EGREM, antiguos músicos del GESI, y las cuerdas de la Camerata Brindis de Salas, con colaboraciones como Anabel López, Pablo Milanés, Pancho Amat o el grupo Manguaré. En 1985 colaboraría en el disco Querido Pablo, donde el cantautor Pablo Milanés, en un disco producido por Víctor Manuel, daría un repaso a sus viejos temas con nuevos arreglos y con colaboraciones de viejos amigos cantautores y escritores.
En 1985, Silvio Rodríguez comenzaría una gira con el grupo Afrocuba, dirigido por Oriente López, y con algo más de 10 músicos. Con ellos grabaría en 1986 en Madrid el doble disco Causas y azares (con temas como "Te Conozco" con una bellísima coda instrumental, "Sueño de una Noche de Verano", en ambiente de rock and roll, "Canción en Harapos", una crítica a la hipocresía y la comodidad "pequeñoburguesa" con la que él mismo se golpea para no caer en ella, "Réquiem", una triste canción de desamor o "No Hacen Falta Alas").
En 1988, entre Londres y La Habana, graba Oh Melancolía (también disco doble), con temas como el feminista "Eva", "Jerusalén Año Cero" (una reflexión sobre quién habrá sido Jesucristo, si es que existió), "En el Jardín de la Noche" (un homenaje a la Luna y a los viajes espaciales) y "El Extraño Caso de las Damas de África" (un tema de salsa bastante mal visto por los críticos). El segundo de estos discos fue considerado por algunos como demasiado comercial.
Posteriormente, en 1990, Silvio haría gira con el mítico grupo cubano Irakere y el gran pianista Chucho Valdés. Tras la apertura democrática en Chile, Silvio viajaría con su grupo a ese país y daría un concierto en el Estadio Nacional de Santiago, ante 80 000 personas. De este concierto saldría un disco triple (y CD doble), en el que aparecerían temas no grabados en estudio como "Venga la Esperanza" o la bellísima "El Hombre Extraño" dedicada al cantautor Víctor Jara (asesinado por la dictadura de Pinochet).
En 1992 hizo gira con Diákara (con músicos de Afrocuba e Irakere) y comenzaría a grabar un disco que aún no ha sido publicado. Por esa época empezaría a apoyar a músicos de la llamada Novísima Trova Cubana, como Carlos Varela; y colaboraría en discos de distintos artistas y grupos como Taller Canario.

Los años noventa, la trilogía, Silvio Rodríguez Domínguez
En 1992 hacía su aparición el disco Silvio, el primero de una trilogía (luego tetralogía, con Descartes) en principio sólo con guitarra. Le seguirían Rodríguez (1994) y Domínguez (1996). Esos discos con una gran aceptación entre el público, incluían temas como "Quien Fuera", "La Guitarra del Joven Soldado" (recordando su juventud), el swing "La Desilusión", "Escaramujo" (existe una bellísima versión del grupo coral cubano Vocal Sámpling), "Flores Nocturnas" (un canto a las prostitutas), "Desnuda y con Sombrilla" (un curioso tema erótico), "Ala de Colibrí", "Canción del Trovador Errante" (un tema totalmente hablado sobre un fondo electrónico), "Me Quieren" (un divertido tema sobre sus “enemigos”) o "Reino de Todavía" (sobre la situación actual entre Cuba y Estados Unidos). Esta trilogía casi sólo con guitarra (con pequeños toques de percusión manual y “natural” y tímidos elementos eléctricos en Domínguez, donde colaborarían su madre y su hermana Anabel), se vio completada con Descartes, de menor difusión, y con un sonido quizá demasiado monótono, que se salva gracias a temas como Rosana. En 1993 grabaría con Luis Eduardo Aute el disco en directo "Mano a Mano", y volverían a hacer gira juntos a finales de los años noventa.
En 1999 editó junto con el guitarrista Rey Guerra el disco Mariposas, con la colaboración de la compañera de Silvio, Niurka González, que toca la flauta en dos temas. Disco sin el éxito de los anteriores, incluiría temas como "Olivia", "Viñeta" o "Sin Hijo ni Árbol ni Libro". Después de un periodo sin giras se puso manos a la obra para componer y arreglar su siguiente disco que sería orquestal. Expedición sería editado en el 2002, y en el participaron miembros de la Orquesta Nacional de Cuba, algunos de los músicos habituales en la discografía de Silvio (su hermana Anabel López, Pancho Amat, Niurka González, Yanela Lojos, etc.), estudiantes de música, y miembros de Diákara. Incluye temas como "Tiempo de Ser Fantasma", "Sortilegio", "Fronteras" o "Anoche Fue la Orquesta".

En el siglo XXI, la barbarie
En 2003 Edita el disco Cita con Ángeles, dedicado a su hija nacida hacía poco, y donde también participa su mujer, la destacada flautista Niurka González. El disco tiene temas que hablan sobre la situación actual en el mundo, principalmente sobre el conflicto entre EE.UU. e Iraq.
En el 2006 edita Érase Que Se Era con temas compuestos entre los años 1968 y 1970 que no habian sido publicados anteriormente.

"Me honra correr la suerte de la Revolución"



BBC Estudio 834



Símbolo de un espacio y un tiempo.
"Yo nací en San Antonio de los Baños, que es un pueblo que está a unos 40 kilómetros de La Habana. Es un pueblo que tiene su personalidad, un pueblo con un nivel cultural bastante alto, con una cantidad enorme de publicaciones a lo largo de su historia, muchas de ellas humorísticas. Es una tierra de humoristas, de pintores, de cantores repentistas. Es decir, de poetas".

Ahí nací yo, que tuve una etapa de dibujante, o sea que pasé por esa cosa que te inculca o te imprime el pueblo: el gusto por las artes plásticas. Incluso me gane la vida haciendo dibujos de historietas en la adolescencia.

¿Cuándo y cómo Silvio Rodríguez deja las artes plásticas y nace el trovador?

En el Ejército, tratando de palear la soledad nocturna y los largos días y noches de campamento.

Pero es verdad también que a mí me venía la vocación musical desde antes y que había conocido en el semanario Mella un compañero que se llama Lázaro Fundora, que tocaba la guitarra.

Yo había tenido estudios de piano de niño en dos ocasiones: la primera porque me llevaron mis padres y la segunda como a los 15 o 16 porque fui yo mismo. Me halaba tanto que me busqué una profesora y empecé a dar clases de piano.

No prosperé mucho porque no tenía piano y el piano es un instrumento complicado; en primer lugar es caro y nosotros no teníamos acceso a eso.

Me encontré con la guitarra por segunda vez en el Ejército. Algunos compañeros tenían guitarra y yo se las pedía. Me daba vergüenza porque a veces quería estar más tiempo que ellos con la guitarra.

Se me creaba mucho conflicto, hasta que una de las veces que salí de pase me compré una guitarra. Sesenta pesos me costó mi primera guitarra.

La música me entró en el Ejército. Empecé a hacer canciones en ahí. Mi primer público fueron mis compañeros de armas, los tres o cuatro reclutas que se reunían conmigo para escuchar mis primeras canciones


A partir de entonces empecé a tratar de aplicarme. Primero tuve esa etapa en que se te rompen los dedos. Después se te ponen verdes y luego poco a poco vas perdiendo hasta los callos, se te va curando y ya no te sangra. La realidad es que la insistencia interviene mucho en el progreso que uno hace, y como yo tenía tanto tiempo.

La música me entró en el Ejército. Empecé a hacer canciones en ahí. Mi primer público fueron mis compañeros de armas, los tres o cuatro reclutas que se reunían conmigo para escuchar mis primeras canciones.

Se cuenta mucho de tu adolescencia, por las calles de La Habana, con tu guitarra. Silvio Rodríguez cantaba, en un dos por tres terminaba detenido, salía, volvía a cantar...¿Cómo recuerdas aquellos tiempos?

Yo más bien cantaba en casa de mis amigos, no cantaba en cualquier lugar y te voy a explicar por qué.

Desde que empecé a trabajar en canciones me planteé la canción no como un pasatiempo. Yo veía que ser escritor era algo importante, que celebraba, que gratificaba la sociedad; que ser cineasta era algo extraordinario, que ser bailarín era un fenómeno, que ser poeta era lo máximo. Y yo veía que los cantores eran lo último y me identifiqué mucho con los cantores por esa razón.

Yo sentía que la canción necesitaba reivindicaciones, que en realidad la canción era más importante que el valor que se le daba.

Uno de mis propósitos fue hacer una canción lo mejor hecha posible, trabajar mucho las canciones, las músicas, la guitarra, los textos, las ideas, para que no fueran canciones de fondo. Por esa conciencia que tenía de que yo no hacía canciones para usarlas de fondo es por lo que no me gustaba cantar en todas partes.

¿Qué efecto tuvo la Revolución Cubana en Silvio Rodríguez?

Cuando triunfó la Revolución hacía un mes que yo había cumplido 12 años. En la Cuba revolucionaria se inauguró mi adolescencia.

Hasta entonces había sido un niño protegido en su casa y a partir de la Revolución, incluso por las mismas necesidades del país que mostró la Revolución y que nos hicieron tomar conciencia, como el hecho de que éramos un país con muchos analfabetos y que había que alfabetizarlos.

Recuerdo que en 1961 se detuvo la enseñanza oficial para que los muchachos que lo desearan se incorporaran a la campaña de alfabetización, cosa que por supuesto hice.

Yo me acababa de desmovilizar. Los únicos zapatos que tenía eran unas botas rusas que daban en el Ejército. Eso fue un lío en la televisión que yo saliera con mis botas rusas, que qué cosa era eso. No había donde comprarse un par de zapatos


Yo tenía 14 años, fue la primera vez que salí de mi casa, que dormí fuera de mi casa¿Y vaya si dormí; dormí una pila de tiempo y en condiciones bastante difíciles. Empecé a crecer.

En esa época yo estaba muy cerca de la actividad del Escambray (alzados contrarrevolucionarios). De mi propio contingente hubo un muchacho que mataron, que es un mártir de la Revolución hoy día, que es Manuel Ascunse Doménech. Lo asesinaron, lo torturaron...un muchacho de 15 años. Ésas eran cosas muy fuertes que las viví de muy cerca.

¿Hubo en algún momento cierto desencuentro con el aparato cultural de la Revolución?

Sí, sí. Todo empezó, aparentemente -la parte que nos afecta- cuando la televisión cerró un programa que yo tenía que se llamaba ¿Mientras tanto¿. Los problemas que yo tuve en la televisión si los cuento hoy en día pueden parecer bufonescos, completamente absurdos.

Yo me acababa de desmovilizar. Los únicos zapatos que tenía eran unas botas rusas que daban en el Ejército. Eso fue un lío en la televisión que yo saliera con mis botas rusas, que qué cosa era eso. No había donde comprarse un par de zapatos.

Otro problema es que yo no me daba los cortes. Estaba tratando de dejarme crecer el pelo después de tenerlo muy corto durante tres años, era lógico que quisiera que me creciera un poco.

En la televisión había como una especie de obsesión en aquella época cuando a un hombre le crecía más de 2 centímetros. Los cabellos era un lío, te mandaban a pelar inmediatamente, había pánico con eso.

Yo espero que no desaparezca la Revolución Cubana. Cuando yo digo que no desaparezca la Revolución lo que espero es que no desaparezca el espíritu y los logros, las cosas que ha conseguido este pueblo a través de ese proceso


Era increíble porque te estoy hablando del año 1967, todavía no hacía 10 años que un Ejército libertador con los pelos por aquí había bajado de la sierra y nos había entregado la libertad.

¿Que tan ligado esta Silvio con la Revolución Cubana? ¿Crees que si desaparece la Revolución desaparecerá también la obra de Silvio?

Yo espero que no desaparezca la Revolución Cubana. Cuando yo digo que no desaparezca la Revolución lo que espero es que no desaparezca el espíritu y los logros, las cosas que ha conseguido este pueblo a través de ese proceso.

Estoy muy conciente de que algo diferente se avecina, pero espero que no sea para atrasarnos, sino para adelantarnos; que sea para dar un salto cualitativo. Eso implica que muchos de los logros de la Revolución, de lo que nos ha mostrado, de lo que nos ha enseñado, se mantenga e incluso crezca. Ojala sea así.

A mí no me parece mal que mis canciones estén ligadas a la Revolución. Hay cosas peores a las que estar ligado en esta vida que a una revolución que aunque haya tenido errores, se lo ha jugado todo por los que menos tienen. Por eso para mí es una honra correr la suerte de la Revolución.

martes, octubre 17, 2006

Canción en Harapos.

Que fácil es agitar un pañuelo a la tropa solar
del manifiesto marxista y la historia del hambre
que fácil es suspirar ante el gesto del hombre
que cumple un deber
y regalarle ropitas a la pobrecita
hija del chofer
que fácil de enmascarar sale la oportunidad.
Que fácil es engañar al que no sabe leer
cuántos colores, cuántas facetas tiene el pequeño burgués.

Que fácil es trascender con fama de original
pero se sabe que entre los ciegos el tuerto suele mandar
que fácil de apuntalar sale la vieja moral
que se disfraza de barricada
de los que nunca tuvieron nada
qué bien prepara su mascara el pequeñoburgués.

Viva el harapo señor
y la mesa sin mantel
viva el que huela a callejuela
a palabrota y taller.

Desde una mesa repleta cualquiera decide aplaudir
la caravana en harapos de todos los pobres
desde un mantel importado y un vino añejado
se lucha muy bien
desde una mesa gigante y un auto elegante
se sufre también
en un amable festín se suele ver combatir.

Si fácil es abusar más fácil es condenar
y hacer papeles para la historia para que te haga un lugar.

Que fácil es protestar por la bomba que cayó
a mil kilómetros del ropero y del refrigerador
que fácil es escribir algo que invite a laacción
contra tiranos, contra asesinos
contra la cruz o el poder divino
siempre al alcance de la vidriera y el comedor.

Viva el harapo señor
y la mesa sin mantel
viva el que huela a callejuela
a palabrota y taller.
(1970)

jueves, octubre 12, 2006

Angel para un Final


Cuentan que cuando un silencio aparecía entre dos
era que pasaba un ángel que les robaba la voz.
Y hubo tal silencio el día que nos tocaba olvidar que, de tal suerte, yo todavía no terminé de callar.

Todo empezó en la sorpresa, en un encuentro casual
pero la noche es traviesa cuando se teje el azar.
Sin querer se hace una ofrenda que pacta con el dolor
o pasa un ángel, se hace leyenda y se convierte en amor.

Ahora comprendo
cuál era el ángel
que entre nosotros pasó
era el más terrible,
el implacable,
el más feroz.

Ahora comprendo en total
este silencio mortal.
Ángel que pasa,
besa y te abraza,
ángel para un final.
(1979)

Silvio Rodriguez al público madrileño con su mejor trova de amor y de guerra

EP
A golpe de versos y acordes de guitarra, al más puro estilo de los cantautores de siempre, el cubano Silvio Rodríguez logró llenar esta noche el Palacio de Congresos de Madrid y llevar a su público al deleite, en la que será la última etapa de su gira de presentación del disco "Erase que se era".En un escenario sencillo, Silvio se presentó ante sus fieles de buen humor, cómodo y dispuesto a disfrutar de sus amigos dentro y fuera del escenario. De hecho, el "maestro de la nueva trova cubana" volvió a arroparse con la sensual flauta de su mujer Niurka y, en esta ocasión, del excepcional trío de Santa Clara "Trovarroco".El resultado es un sonido limpio, pulido y profesional que aleja a Silvio de los deslices más experimentales y orquestales de los últimos años, para llevarlo a terrenos intimistas, que no rehuyen de su vocación más emocional.

Pareciera que Silvio ha decidido volver a los orígenes, a la búsqueda del sentimiento de su público más fiel, el cual trufó cada minuto de la actuación de muestras de cariño y respeto no sólo hacia el cantante, sino también a todo su imaginario ideológico y musical.Tanto fue el esfuerzo de cercanía del cubano, que pasadas las dos horas de actuación, las voces se repetían pidiendo temas, lanzando deseos y lemas a la Revolución como si de un pequeño bar se trata. Con un tono entre divertido y agradecido el propio Silvio, miembro del Parlamento cubano, apuntó: "Esto parece una asamblea".

Pero el público había decidido amortizar a fondo los 61 euros de su entrada y durante casi tres horas le obligaron a mostrar el emocionante desgarro de su particular voz. Tras repasar lo mejor de su obra, "El Necio", "La maza", "La Era", "Te doy una canción", en esta ocasión, y de forma literal, a Silvio sólo se le perdió su "Unicornio azul". Mañana, Silvio y su corte repetirá en el mismo escenario poniendo punto y final a una gira que le ha llevado con igual éxito a las ciudades de Pontevedra, Baracaldo, Pamplona, San Sebastián, Logroño, Zaragoza y Sevilla. Las entradas ya están agotadas.

Tengo una relación particularmente intensa con la gente de Sevilla.

Diario de Sevilla

Silvio recupera hoy en la Cartuja su cancionero inédito
El cantautor cubano presentará en directo las canciones de 'Érase que se era', disco que reúne sus primeros temas, compuestos entre 1960 y 1970
carlos lazarich
F. CAMERO
sevilla.








silvio. El cantautor cubano, ayer, a las puertas del Ayuntamiento.

"Tengo una relación particularmente intensa con la gente de Sevilla. Eso lo nota perfectamente uno en los conciertos. Llevaba ya mucho tiempo tratando de venir aquí, pero hasta ahora nadie me había escuchado. Pero he vuelto, y desde luego espero hacerlo en muchas otras oportunidades". Silvio Rodríguez hablaba ayer así poco después de ser recibido en el Consistorio por el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín. Rodríguez, o mejor, Silvio, actúa esta noche, a partir de las 22 horas, en el Auditorio de la Cartuja. Las localidades para el concierto, patrocinado por Diario de Sevilla, están ya agotadas.

El cantautor cubano, de gira por España (ha visitado ya Pontevedra, Baracaldo, Pamplona, San Sebastián, Logroño y Zaragoza y cerrará su agenda, tras pasar por Sevilla, el lunes y el martes de la próxima semana en Madrid), presenta su último disco, Érase que se era, un doble álbum en el que, explica, ha realizado un proceso de "auto-arqueología". Lo que significa que ha recuperado canciones inéditas que compuso en las décadas de los 60 y 70, antes que debutase con el elepé Días y flores.

Silvio (San Antonio de Los Baños, Cuba, 1946), uno de los mayores exponentes de la Nueva Trova Cubana –como Pablo Milanés o Amaury Pérez–, tiene veinte discos a sus espaldas, entre ellos Rabo de nube (1980), Unicornio (1982), Tríptico (1984), Silvio (1992) y Mano a mano (1993), trabajo éste que gozó de gran popularidad en España y que, como indica su título, es un duelo feliz y bien engrasado con Luis Eduardo Aute. Tiempo y experiencia que parecen haberle ayudado a perfeccionar su particular cuadratura del círculo: seducir y convertir en auténticos adeptos a un público que, en muchos casos –casi con toda seguridad la mayoría no comulga con su acérrima defensa de Fidel Castro y su régimen(nota de blogmaster:hubo muchas banderas del Che y Cuba entre el publico).

Y es que en las canciones de Silvio Rodríguez tanto importa la forma como el fondo; la indudable altura lírica de sus textos como su inquebrantable apoyo a la revolución castrista, a otras causas de la izquierda más o menos caduca y denuncias de los desmanes del neoliberalismo.

El contexto cubano actual es inexorablemente propicio para que Silvio hable de política. Pero Silvio no quiere ni oír hablar de la enfermedad de su amigo Fidel ni está dispuesto a especular sobre el futuro de Cuba tras la muerte del Comandante o a señalar síntomas de fatiga en el Gobierno de La Habana. En su visita a San Sebastián, el cantautor habló por última vez de política, antes de advertir a los periodistas de que no volvería a hacerlo. Ayer, en Sevilla, se limitó a agradecer el cariño con el que le trató el alcalde y el calor de los sevillanos.

"Si la revolución es verdadera, debe continuar. Es el momento de la verdad", dijo el compositor en la capital donostiarra el pasado día 6. En esa ocasión, aprovechó también para reivindicar, una vez más, la figura de Ernesto Che Guevara, "una persona –afirmó– que no se callaba los defectos de la revolución" y de la que, lamentó, "se han difundido muchas calumnias contra él, como que era un asesino y mataba homosexuales".

Silvio Rodríguez defiende, en cualquier caso, que la mayoría de sus canciones "pueden extrapolarse y ajustarse a diversas realidades", más allá de su jamás disimulada identidad política.

Esta noche, los asistentes a su concierto podrán escuchar, más que probablemente, su famosísima Ojalá, uno de sus muchos temas emblemáticos, junto a piezas como El papalote, Oda a mi generación o Epistolario del subdesarrollo.

martes, octubre 10, 2006

Que Levante la mano la guitarra





Descontextualizan palabras de Silvio Rodriguez

Cómo el diario argentino Clarín y, posteriormente, el mexicano Excelsior descontextualizan unas palabras de Silvio RodríguezPascual SerranoRebelión

El 16 de agosto el diario mexicano Excelsior publica una noticia de la agencia Notimex bajo el título “Que Fidel ensaya” (1).En ella se afirma que “ el trovador cubano Silvio Rodríguez aseguró que él no descartaba la delegación de poderes del presidente Fidel Castro porque era la única manera de ensayar los cambios que vendrán cuando muera”.

Continúa el texto de la noticia:“Yo no descartaba que Fidel renunciara a sus cargos, dijo en alusión a la decisión del mandatario cubano de delegar sus funciones al frente del Estado y del Partido Comunista a su hermano Raúl, para someterse a una cirugía, tras sufrir una hemorragia intestinal”.La información afirma en el siguiente párrafo basarse en una entrevista de Silvio Rodríguez al diario Clarín:“En entrevista con el diario El Clarín, añadió que la renuncia temporal a sus cargos del veterano líder cubano era la única manera de hacer una suerte de ensayo de lo que pudiera pasar cuando él no esté y a la vez brindarnos su consejo".La afirmación parece clara y contundente.

Según Silvio Rodríguez la enfermedad del presidente cubano es una patraña y obedece a un ensayo estratégico para estudiar las reacciones dentro y fuera de la isla.Vayamos entonces al diario Clarín a buscar la entrevista original (2).Fue publicada el diez de agosto. La pregunta que genera el comentario del cubano es “ ¿Qué te parece lo de Fidel Castro?”. La respuesta publicada fue: “Yo no descartaba que Fidel renunciara a sus cargos. Era la única manera de hacer una suerte de ensayo de lo que pudiera pasar cuando él no esté y a la vez brindarnos su consejo”.

Sin embargo, el portal Trovacub (3) especializado en música cubana explicó donde estaba la mentira en toda esta historia (4).La entrevista a Silvio Rodríguez fue realizada mediante un cuestionario enviado desde el diario Clarín por internet a mediados de julio de 2006, varios días antes de la enfermedad del presidente cubano.También se ignoraron otras preguntas y respuestas que fueron enviadas y contestadas por Silvio Rodríguez y sin embargo no se publicaron.

Concretamente una que era “¿Cambiando de ángulo, cómo está Cuba hoy?” y que fue respondida en estos términos:” Hay algunos alivios económicos, gracias a la ayuda de Venezuela y de China. También seguimos en preparativos para una posible agresión.

Ya has visto que Bush acaba de aprobar 80 millones adicionales para tumbar al gobierno cubano y que parte de ese plan es secreto. Si fuera cínico te diría que más o menos andamos en lo mismo, pero en este mundo ya hay demasiada gente jugando con cosas tristes”.La pregunta exacta sobre Fidel Castro enviada al cantautor fue “¿Qué sensación te provoca pensar en una Cuba sin Fidel, qué pronósticos?”.

Sin embargo se publicó:“¿Qué te parece lo de Fidel Castro?”, aparentando referirse a la convalecencia y delegación de poder, algo que no había sucedido en las fechas del cuestionario.La entrevista fue publicada el 10 de agosto con Fidel convaleciente y sus responsabilidades temporalmente cedidas y con la siguiente respuesta a la pregunta sobre el presidente cubano:“Yo no descartaba que Fidel renunciara a sus cargos. Era la única manera de hacer una suerte de ensayo de lo que pudiera pasar cuando él no esté y a la vez brindarnos su consejo”.

Dada que la situación del presidente cubano no es la misma en la fecha de la publicación que cuando se le preguntó al cantaurto, ahora se da a entender que Silvio está afirmando que la delegación de poder del presidente cubano que se está produciendo en estos días es “una suerte de ensayo” que no obedece a una razón de salud, sembrando así la desconfianza en la veracidad de la versión difundida por las autoridades cubanas.(1)


Información relacionada:La web de la televisión vasca incluyó un falso comentario del cantautor afirmando que no deseaba pronunciarse sobre la situación de CubaUna pregunta y una respuesta inventada en una entrevista de la televisión pública vasca a Silvio Rodríguez14-08-2006

Entrevista-Presentación sobre Erase que se era.

Entrevista a Silvio Rodríguez sobre su nuevo disco, «Érase que se era» Silvio Rodríguez lleva consigo la carga de los símbolos: la sola mención de su nombre actualiza épocas y situaciones, políticas y sociales, pero también personales: un día puntual, un momento, vuelven para muchos cuando suena una canción de Silvio.

El efecto es el de esos aromas guardados en algún rincón de la memoria, tan instantáneo como potente. Karina Micheletto Noticia ya publicada el 3-8-06, reeditada tras ataque a la página Cargar con ese nombre-símbolo que a él “le causa sarpullido” de sólo pensarlo, le fue imponiendo a su carrera una cierta dinámica de trabajo sobre la nostalgia ajena.

Por eso, ni sus recitales ni sus discos conformaron siempre a los fans de “una que sepamos pocos”. Y si con su último disco, Cita con ángeles, mostró su punto de vista sobre el mundo actual, con temas que hacen referencia a la guerra de Irak o el atentado a las Torres Gemelas, en su flamante trabajo, Érase que se era, decidió retomar sus primerísimas composiciones, aquellas que no entraron en su disco debut.

Y lo que se escucha, sorprendentemente, son canciones de intacta vigencia.En este nuevo CD doble, que estará en las disquerías argentinas la próxima semana, Silvio Rodríguez rescata temas compuestos entre finales del ’60 y principios del ’70, es decir, anteriores a la grabación de su primer disco, Días y flores. Muchos de estos temas son inéditos, y algunos ya conocidos por distintas grabaciones o por presentaciones en vivo, como “La canción de la trova”, “El papalote”, “Fusil contra fusil”, “El matador”, “Oda a mi generación” y “Que levante la mano la guitarra”.“Tengo mucho material pendiente, y es que cuando grabé mi primer disco ya hacía una década que componía.

Estos temas son de aquellos años inéditos, llevaban mucho esperando y mirándome desde el silencio, acusadores.

Quería asegurarme de que estas canciones salieran a la circulación”, explica el cantautor, en entrevista vía mail con Página/12.Con este trabajo ya editado, el trovador sigue trabajando en un disco homenaje a Noel Nicola ―otro de los fundadores del movimiento de la Nueva Trova― que está “casi terminado” y también saldrá este año.

“Es un disco con unas tres decenas de canciones maravillosas. Somos los amigos y admiradores de un compositor fascinante, interpretando sus canciones”, cuenta. A este homenaje se sumarán otros cantantes latinoamericanos y españoles, además de figuras de la música cubana como el compositor Leo Brower, Juan Formell y los Van Van, José María Vitier, Santiago Feliú y Polito Ibáñez.

¿Cómo realizó la selección de los temas del disco, entre todos los que tiene inéditos?

Quise sobre todo mostrar la diversidad temática que me movía por entonces, el Silvio previo a Días y flores, que fue mi primera exposición. Así que agrupé la mayor cantidad posible de lenguajes, de formas de acercarme a la música y de escribir palabras. En Érase que se era hay también canciones que fueron experimentales en su momento.

Y me ha conmovido que algunos de los jóvenes que las escucharon no las encuentren viejas.En su último recital en la Argentina contó que “El matador” fue escrita durante una temporada en un barco de pesca.
¿Qué hacía allí?
Entre 1969 y 1970 viví poco más de cuatro meses en varios barcos. Echábamos redes en un pesquero internacional que estaba entre Dakar y Cabo Verde. Bajábamos hasta Namibia en busca de unas merluzas enormes que se dan por allá. La canción que le da título a este disco y algunas otras, también incluidas, fueron escritas por aquellos rumbos.Su canción “El papalote” (para nosotros, “El barrilete”) recrea un paisaje de su infancia.

¿Qué recuerdos le vienen a la memoria sobre aquel paisaje? Lo que cuento en esa canción sucedió cuando tenía unos 11 años.
Había regresado a mi pueblo con mi madre y mi hermana María, porque mis padres se habían separado. El lugar que más me gustaba del mundo era mi San Antonio natal, donde estaba en contacto directo con el monte y el río. Por entonces aprendí a nadar, escondido de mis mayores. Narciso “El Mocho” era un señor que vivía frente a nosotros, en un bajareque de latones.

Hacía guantes de jugar pelota, tirapiedras, papalotes, y los vendía por centavos. Cuando reunía un dinerito se iba a un bar llamado «El sol de Cuba» y se sonaba algunos aguardientes. Los chicos lo seguían silbándole y cantándole una tonadita que decía “

¿Dónde estás, que no te veo?”.

El se volvía furioso y apedreaba fantasmas. La gente se burlaba de su indigencia, pero el día que murió todo el pueblo subió a despedirlo. ¿Hay algún otro tema de este disco que haya surgido en una ocasión especial? Está “Fusil contra fusil”, una de las primeras que le dediqué al Che. Está otra llamada “Discurso fúnebre”, que hice cuando se murió un perrito de mi barrio.

Hay tres canciones que le escribí a una amiga norteamericana, en cuya compañía escuché a Armstrong pisar la Luna y las primeras canciones de Bob Dylan. Hay dos o tres canciones algo sarcásticas que cantaba en los conciertos y provocaban reacciones.

Hay sones, hay blues, hay canciones a los mártires, hay temas que sólo nos vienen a la cabeza cuando somos unos bohemios impenitentes. Está la canción por la que inicié el trabajo, dedicada a los niños judíos que murieron en el campo de concentración de “Terezín”, al norte de Checoslovaquia. Hay otra dedicada a mi generación, con esa empieza el disco.

Como suelen decir, un poco de todo, como en botica.En “Nunca he creído que alguien me odia” usted dice: “El instrumento es quien cambia de rostro, pero yo sé que hay un único odio (...) Mi asesino es el pasado, aunque con mano de hombre”.
¿Puede inscribir esa reflexión en algún hecho concreto de la actualidad?

La impunidad con que unos seres vivos asesinan a otros, la ejemplar libertad que hay en el mundo para aniquilar semejantes. Mirar lo del Líbano, mirar lo de Irak, mirar a los que nos tienen esperando turno... Es la bestia sometiendo a la razón.La foto de tapa del CD muestra a un joven Silvio Rodríguez, posando despreocupadamente con una bandera de Cuba de fondo.

Parece una escena de entre casa. ¿Por qué eligió esa foto y en qué circunstancias fue tomada?

La foto es de Mario García Joya (Mayito), un gran fotógrafo cubano del que fui vecino durante 18 años, cuando vivíamos en El Vedado. Casi siempre que pasaba por su puerta entraba..., es un tipo afable, amigo de la música, tocó la trompeta. Una mañana de septiembre de 1969, cuando estaba próximo a subirme a mi barco de pesca, entré y le conté lo que iba a hacer.

Entonces extrajo la cámara y me dijo que me iba a hacer unas fotos, por si me pasaba algo, y ahí empezamos a jugar con eso: imagínate, le dije yo, vas a tener las últimas fotos mías, todo el mundo te las va a pedir, etc., etc. Hablando esas boberías me hizo esa foto, con 22 años.

La escogimos para la portada porque ése es el autor de las canciones del disco.En “Cita con ángeles” hay temas que hacen referencia a la guerra de Irak o al atentado a las Torres Gemelas. ¿Qué otras situaciones actualmente despiertan sus ganas de escribir? Tengo en mente una “Segunda cita”, esta vez con nuestros ángeles particulares, los que revolotean y se posan entre nosotros, los cubanos.

Hay un par de encuentros adelantados, hay planes para otros. Pero antes tengo que superar un trabajo enorme que tengo entre manos: la música para un largometraje de animación llamado Meñique.

Se trata de un cuento de magia que tradujo y rescribió José Martí para una revista juvenil que él hacía a fines del siglo XX. Es una colaboración que me ha pedido Ernesto Padrón, el director de la película, he dicho que sí y ya estoy trabajando en eso.
Usted es miembro de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Cuesta imaginarlo como diputado. ¿Cómo es y cómo se toma ese trabajo?

Ese trabajo es muy diverso y requiere, para hacerlo cabalmente, de mucha dedicación. Yo soy diputado desde hace 15 años porque fui elegido por votación popular. Estando precisamente en Buenos Aires me enteré, y recuerdo que creí que era una broma.

He tratado de tomármelo con disciplina, lo que me resulta muy difícil porque para lo único que yo sirvo es para escribir canciones. Pero digamos que la Asamblea no es completamente estricta en mi caso, que allí tengo compañeros muy comprensivos.
Pasó unos años retirado de los grandes escenarios, pero parece haber vuelto. ¿O son sólo excepciones? ¿Piensa salir a presentar este disco?

Tomé distancia, no me retiré, así que tampoco he vuelto. Aparezco poco, puede que algo excepcionalmente. Creo que mi ritmo es más lento, o sereno. Es que me gusta ir cambiando de propuesta y para eso hay que irse preparando.

Ahora, por ejemplo, me propongo hacer algo que nunca hice y que es cantar durante un año los temas más solicitados. Una especie de concierto que se pudiera llamar “Complaciendo peticiones”. Pero quisiera hacerlo estrictamente a partir del día en que cumpla 60 años y justo hasta que me dure esa edad, ni un solo minuto después.Tomado de Página 12 / La Ventana